lunes, 1 de junio de 2015

Acusan a Siria de bombardear a civiles



El mediador de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, denunció los ataques del régimen de Bashar al Assad, que el sábado mataron a 84 civiles, incluidos niños, en las zonas rebeldes de Alepo, la metrópolis del norte de Siria.
Naciones Unidas rechazó los bombardeos del régimen sirio con barriles de explosivos que mataron a decenas de civiles el fin de semana en el norte del país. El mediador de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, denunció los ataques del régimen de Bashar al Assad, que el sábado mataron a 84 civiles, incluidos niños, en las zonas rebeldes de Alepo, la metrópolis del norte de Siria, según la ONG Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). El balance de víctimas es de los más altos en esa región en lo que va del año. “El bombardeo aéreo en Alepo merece la mayor condena internacional”, afirmó De Mistura. Los ataques apuntaron a un mercado popular en Al Bab, ciudad bajo control del grupo jihadista Estado Islámico (EI), y al barrio rebelde de Al Chaar, en el este de Alepo, según el OSDH, que calificó lo ocurrido de masacre. El ejército sirio también golpeó el sábado Jabal al Zawiya, región montañosa de la provincia de Idleb, matando al menos a 20 civiles.
Rami Abdel Rahman, director del OSDH, señaló que el régimen de Al Assad intensifica sus ataques porque cree poder compensar las bajas en el campo de batalla. “Se trata de una especie de venganza contra los civiles que apoyan a la rebelión”, aseguró. Las ONG internacionales denuncian con frecuencia el uso de barriles de explosivos que, en 2015, dejaron cientos de muertos entre la población civil. Las negociaciones, por el momento, se encuentran estancadas después de cuatro años de conflicto y más de 220.000 muertos. Para tratar de relanzarlas, el mediador de la ONU inició el 5 de mayo una nueva ronda de discusiones, separadas y a puerta cerrada, con los protagonistas del conflicto y distintos actores internacionales, entre ellos Irán, aliado clave de Damasco en el conflicto.

En la zona central de Siria, el EI logró avanzar hacia el oeste y el sur a partir de la antigua ciudad de Palmira, tomada por los jihadistas hace diez días. Así, se hicieron con el control de la localidad de Basire, situada en un importante cruce de carreteras, que conduce a Damasco hacia el sur y Homs, tercera ciudad del país, más al oeste. “La ruta de Palmira (en Siria) a la provincia de Al Anbar en Irak ya está abierta (para el EI), sin ningún obstáculo”, subrayó Mohamed Hasan Al Homsi, activista local. Los jihadistas también consolidaron posiciones en el norte de la provincia de Alepo conquistando ciudades controladas por los rebeldes cerca de la frontera turca.
Dos días de combates dejaron 31 muertos entre los rebeldes y 22 en las filas del EI. Pero los extremistas sunnitas perdieron ocho ciudades de la provincia de Raqa –bastión del EI en el norte de Siria– expulsados por combatientes kurdos apoyados por bombardeos de la coalición internacional antijihadista. Por otro lado, en Irak, en la provincia de Al Anbar, las fuerzas gubernamentales retomaron el sábado un barrio del oeste de Ramadi, su capital, conquistada por el EI el pasado 17 de mayo.
En cualquier caso, los avances de los extremistas han generado dudas sobre la efectividad de la actuación de la coalición internacional liderada por Washington, que no hizo lo suficiente después del fulgurante avance que logró el EI en la primera mitad de 2014. Ministros de los países que participan en la coalición y representantes de organizaciones internacionales se reunirán mañana en París para revisar su estrategia, tanto en Siria como en Irak, ante los últimos avances de los jihadistas, y con el objetivo de que Bagdad integre más a los sunnitas. La reunión será presidida por el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, y el primer ministro iraquí, Haider al Abadi. En tanto, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, quien también estaba en la cabecera, tuvo que anular su participación luego de romperse el fémur en un accidente en bicicleta en Francia, tras el cual tuvo que regresar a Estados Unidos.
“El eje de la reunión es Irak, pero teniendo en cuenta el avance (de los jihadistas) y los alcances de la situación, también se abordará Siria”, explicó el portavoz del ministerio francés de Exteriores, Romain Nadal. Según el funcionario, el encuentro debe permitir a los participantes conversar sobre la estrategia de la coalición, en un momento en que la situación en el terreno es especialmente frágil. En Irak, los jihadistas lograron una victoria importante el 17 de mayo con la toma de Ramadi, capital de la provincia de Al Anbar, la más grande del país. En Siria lograron desplazar a las tropas de Damasco del emplazamiento de Palmira, en el centro del país, sitio arqueológico catalogado como patrimonio de la humanidad.
Estos avances generaron dudas sobre la efectividad de la estrategia que sigue la coalición internacional liderada por Washington, que se conformó después del fulgurante avance que logró el EI en la primera mitad de 2014. Ante la reticencia a la hora de enviar tropas, la coalición participa efectuando bombardeos y formando a soldados iraquíes. Sin embargo, los ataques aéreos no pueden contener los camiones bomba que comenzaron a usar los jihadistas para adentrarse en las localidades.

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