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jueves, 18 de agosto de 2016

100.000 fuerzas chiíes apoyadas por Irán combaten a Daesh en Irak


El número de efectivos chiíes apoyados por Irán, que combate el terrorismo en Irak, ha aumentado en 100.000 personas, dijo un oficial militar de EE.UU.

El coronel Chris Garver, portavoz de la llamada coalición liderada por EE.UU. que lucha contra el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), cifró en 100.000 los combatientes chiíes que cooperan con el Gobierno iraquí en la lucha contra los terroristas y dijo que el número de tales fuerzas ha crecido considerablemente desde el inicio de la ofensiva terrorista hace más de dos años.

En un correo electrónico a Fox News, publicado el martes, Garver precisó que los combatientes chiíes han sido capaces de crecer dentro de las Unidades de Movilización Popular (PMU, por sus siglas en inglés), conocidas como Al-Hashad al-Shabi.

El Gobierno de Irak está a cargo de esta ofensiva. Estamos aquí para apoyarlos. Por lo tanto, quien quiera estar en la campaña es realmente su decisión”, dijo el coronel Chris Garver, portavoz de la llamada coalición liderada por EE.UU. que lucha contra el grupo terrorista EIIL.

A su vez, la cadena estadounidense Fox News expresó su alarma por la elevada cifra de combatientes chiíes en Irak y manifestó su preocupación por el creciente poder que tendrán dichos efectivos, a los que considera una "fuerza antiestadounidense" en un Irak libre de Daesh.

La presencia militar de EE.UU. en Irak, tanto en forma de contingentes de fuerzas especiales como en forma de un dirigente de la alianza anti-Daesh, ha sido criticada por buena parte de los líderes políticos y activistas iraquíes, quienes la consideran una verdadera ‘ocupación’. Los críticos cuestionan la eficacia de los bombardeos de la coalición contra posiciones del EIIL.

El pasado mes de julio, el parlamentario iraquí Nayef al-Shamari se opuso a una eventual participación de las tropas estadounidenses en la liberación de Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak y el último bastión de Daesh en el país árabe. Según el legislador, "los iraquíes ya han retomado Tikrit, Faluya y Ramadi .... (de manos del EIIL)".

En cuanto a la posible participación de los combatientes chiíes en la liberación de Mosul, el portavoz militar estadounidense dijo que "el Gobierno de Irak está a cargo de esta ofensiva. Estamos aquí para apoyarlos. Por lo tanto, quien quiera estar en la campaña es realmente su decisión". No obstante, aseguró que “no existe ningún tipo de coordinación entre EE.UU. y los iraníes”.

Irak se está preparando para una ofensiva a gran escala para expulsar a los terroristas de Mosul, ciudad que cayó en manos de Daesh en junio de 2014.

domingo, 24 de julio de 2016

Suníes contra chiíes, la guerra civil que masacra al mundo islámico


Las matanzas que el Estado Islámico (EI) ha perpetrado contra la población chií en Kabul y Bagdad ponen de relieve el ancestral enfrentamiento entre las dos facciones del islam.

Irán (chií) libra una dura y cruenta batalla con Arabia Saudí (suní) por la hegemonia del mundo musulmán en medio de un mar teñido de sangre y petróleo. 

Las matanzas que el Ejército Islámico (EI), de inspiración suní, ha perpetrado en los últimos treinta días contra la población chií enIraq(Bagdad y Kirkuk) y Afganistán (Kabul) y que se han saldado con cerca de 500 muertos han vuelto a poner de manifiesto la guerra civil, ya no se puede hablar de conflicto larvado, que enfrenta desde hace siglos a las dos facciones más importantes del Islam, suníes y chiíes, que masacra a la propia comunidad musulmana, las enfrenta sobre el terreno, como sucede en Siria, lastra, condiciona la política internacional y enfrenta a las dos grandes potencias, Arabia Saudí(suní) e Irán (chií) que pretenden el dominio del mundo islámico y del Golfo Pérsico.


Ali Jamenei y Salman Bin Abdulaziz

Escisión tras la muerte de Mahoma

Pero la escisión del islam en dos grandes ramas hunde sus raíces en el siglo VII, el periodo que siguió a la muerte de Mahoma el año 632. La razón fue la discrepancia dentro de la comunidad de fieles sobre quién debía ser el sucesor del profeta como líder espiritual y político, es decir, como califa, pues Mahoma no había fijado una fórmula concreta.

Los partidarios de Ali, sobrino y yerno del profeta, creían que solo un descendiente directo de Mahoma podía asumir ese cargo. Fueron bautizados como chiíes, que significa la “facción”, pues se encontraban en minoría. La mayoría, en cambio sostenía que la comunidad debía poder elegir a su nuevo gobernante en función de sus virtudes y que había que aplicar la sunna (dichos del profeta).

Los chiíes sufrieron una d errota decisiva en Kerbala (Irak) en el año 680, donde Hussein, el hijo de Ali, fue decapitado. Los chiíes nunca aceptaron la legitimidad del califato suní, y mantuvieron durante décadas una dinastía paralela. Hoy siguen siendo minoría en el islam y se consideran discriminados en algunos países.

Mayoría suní

La mayoría de los musulmanes hoy día son suníes. De los 1.500 millones de musulmanes que hay en el mundo, entre el 85 y el 90% son suníes. En países como Arabia Saudí, Egipto o Jordania, el 90% o más de la población son suníes. Los chiíes, en cambio, sonminoría en el islam, constituyendo un 10% de la población global musulmana, entre 150 y 200 millones de personas. Son mayoría en Irak (aunque el gobierno está en manos de los suníes), Irán, Bahrein y Azerbaiyán y constituyen casi una mayoría en Yemen y Líbano. También hay grandes poblaciones chiíes en Afganistán, la India, Kuwait, Pakistán, Siria, Turquía o Arabia Saudí.


División en el mundo musulmán


Al Qaeda, el Estado Islámico, Hezbollah... 

El conflicto entre ambas facciones religiosas, que consideran herejes a quienes profesan la fe contraria y se han jurado odio eterno, se escenifica sobre el terreno hoy en día, desde hace unos años ya, en Siría.

El Assad, chií, era apoyado por la gran potencia de este credo, Irán, y por su brazo armado, Hezbollah (el partido de Dios), que financiado por el régimen de los ayatolás ha creado un estado paralelo en el sur del Líbano.


Miembros del EI

Frente a ellos Al Qaeda y el Estado Islámico (EI), de inspiración suní, y se dice que financiados por la otra gran potencia, Arabia Saudí, y por otros estados del golfo. En medio, la población civil yenfrente la coalición internacional que bombardea un día tras otro las posiciones del EI en Siria. Bombardeos que, se trate de tapar o no, también sufre la población civil.


Milicianos de Hezbollah

Al lado mismo de todos ellos Israel, el enemigo ancestral de la chií Irán; Hamás, la Hamás palestina que gobierna la franja de Gaza, durante décadas financiada por Irán, pero que ahora parece acercarse a países de mayoría suní como Turquía o Egipto. Entremezclados conflictos y guerras como las de Iraq, Afganistán, Chechenia, Libia, Yemen... Un poco más alejados de éstos, otros conflictos como los de Sudán del Sur o los existentes en el África sahariana y subsahariana; y antes, la primavera árabe, que realmente sólo generó un estado realmente democrático y no teocrático como es Túnez. Y ahora, sobre todo ahora, atentados yihadistas, hasta ahora llevados a cabo por radicales del EI o cercanos a esta organización de inspiración suní, en el corazón de Europa y del mundo occidental y que siembran el terror y el caos en nuestra sociedad.

Un tablero geopolítico endiablado

En fin, un panorama envenenado. Un tablero endiablado en el que se mueven las piezas que configuran la geopolítica mundial y en el que, curiosamente, ahora el monstruo iraní, que ha firmado elacuerdo antinuclear con Estados Unidos y ha visto cómo este país y la comunidad internacional le levantaban las sanciones comerciales, ya no es tan 'malo', y el tradicional aliado de occidente, Arabia Saudí, ya no parece tan 'bueno'. Y todo este intrincado y macabro juego, quizás sea el punto clave para entender todo el embrollo, desarrollándose sobre un mar de petróleo y gas.Y mientras, la población civil muriendo por centenares, como está sucediendo en las últimas semanas en Kabul, Bagdad, Raqqua o Alepo, sin saber si lo que le amenaza son guerras de religión, de poder, por el petróleo, de occidente contra el islam, del islam contra occidente... O un poco de todo ello, que quizás sea la realidad, la triste y cruda realidad.

martes, 5 de enero de 2016

La Verdad sobre la Vida de Sheij Nimr; Actividades, Arresto, Martirio


Desde la detención del prominente líder musulmán shiíta saudí «Ayatulá Nimr Baqir Amin al-Nimr» en julio de 2012, el régimen de Arabia Saudí ha trabajado para propagar una serie de percepciones erróneas destinadas a degradar el historial de Sheij al-Nimr como figura pacífica de la oposición. Sin embargo, una revisión de los discursos del Sheij Nimr y a las actividades de la oposición demuestra que las afirmaciones del régimen no se sostienen frente a un escrutinio.


Ayatulá al-Nimr ha pedido en repetidas ocasiones mejoras en la situación de los musulmanes shiítas saudíes y el fin de la injusticia del régimen en contra de ellos, independientemente de cualquier consideración externa. Sus esfuerzos para llamar la atención sobre la discriminación sistemática que sufren los musulmanes shiítas en la educación, el empleo, frente al poder judicial, la libertad religiosa, entre otros sectores, había venido ganando seguidores entre muchos en fieles en la predominantemente shiíta Provincia Oriental. En un sermón pronunciado en la primavera de 2012, después de proporcionar una historia detallada de los levantamientos populares shiítas saudíes anteriores a la revolución iraní, el Sheij Nimr declaró: “No tenemos relaciones con Irán o cualquier otro país. Estamos en contacto con nuestros propios valores, y vamos a defenderlos, incluso si sus medios de comunicación continúan con sus distorsiones”.

Mito: El Sheij Nimr llamó a la resistencia violenta al gobierno saudí.

Realidad: El gobierno saudí afirma que el Sheij Nimr incitó a la resistencia violenta a través de sus sermones y actividades en la Provincia Oriental. En noviembre de 2015, asesores del ministro de Defensa saudí, el llamado príncipe Muhamad bin Salman publicaron una declaración afirmando, “los miembros de la familia al-Nimr persiguien la violencia y los ataques contra las fuerzas de seguridad y las instalaciones del gobierno junto con aterrorizar a la población civil”. Durante el juicio de Sheij Nimr, el gobierno le acusó y lo declaró culpable de incitar a la violencia sectaria y alentar disturbios y destrucción de la propiedad (pública y privada).

Pero los discursos del Sheij Nimr esbozan una visión diferente de la resistencia al gobierno saudí. Al explicar cómo el movimiento debe funcionar, el Sheij Nimr subrayó en varias ocasiones que “el rugido de la palabra” es más fuerte que el sonido de las balas. Él explicó que las autoridades querrían manifestantes usando armas, porque las fuerzas de seguridad saben que tienen la ventaja militar. Como resultado, el Sheij Nimr insiste en que los manifestantes se basen en sus palabras -ellos pueden derrotar al gobierno mediante la adhesión a sus principios, pero que ellos no tienen ninguna posibilidad si eligen el camino de la violencia. En otro sermón, él declaró: “Cuando vemos a una persona armada en una manifestación, nosotros le decimos que esto es inaceptable. Vayase a casa, nosotros no le necesitamos”. Tanto moral como estratégicamente, Sheij Nimr cree que la violencia no era el camino para lograr resultados.

Mito: El Sheij Nimr pidió la intervención extranjera en la Provincia Oriental (Al-Awwamiyah/Qatif)

Realidad: En marzo de 2009, Arabia Saudí emitió una orden de arresto contra el Sheij Nimr después de que él sugirió que la Provincia Oriental consideraría la secesión si el gobierno no respetaba los derechos y la dignidad de la comunidad shiíta. Sus palabras avivaron los temores del gobierno que los shiítas saudíes pedirían ayuda extranjera para derrocar al gobierno de Arabia Saudí. En el 2008, el Sheij Nimr había declarado que él siempr apoyaría “al pueblo” en cualquier conflicto con el gobierno y abogaba por el derechos de los shiítas saudíes a buscar “ayuda externa” en legítima defensa contra la agresión del gobierno. Él nunca pidió que cualquier otro país interviniera en la Provincia Oriental en los asuntos saudíes.

Mito: El Sheij Nimr resistió violentamente el arresto por parte de funcionarios del gobierno de Arabia Saudí.

Realidad: Las circunstancias que rodearon el arresto de Sheij Nimr siguen sin estar claros, con diferentes organizaciones informantes entregando diferentes versiones de la historia. De acuerdo con el informe del gobierno de Arabia Saudí, el Sheij Nimr enfrentó patrullas de seguridad durante su persecusión de un sospechoso buscado que había atacado a las fuerzas de seguridad en el pasado. Las fuerzas de seguridad llamaron a Sheij Nimr a dar marcha atrás, pero él no lo hizo, y las fuerzas se movilizaron para efectuar el arresto. Mientras lo estaban ingresando en el coche patrulla, otros dos coches se acercaron y comenzaron a disparar contra la patrulla. En la confusión Sheij Nimr resultó gravemente herido.

No obstante, fuentes locales han informado que el arresto se llevó a cabo de manera diferente. En esta versión, los funcionarios armados persiguieron a Sheij Nimr quien iba en su coche. La persecusión continuó hasta que estos se estrellaron contra su coche, y las autoridades sacaron por la fuerza a Sheij Nimr del coche y le dispararon en la pierna. Él sufrió múltiples heridas en el incidente.

Organizaciones de derechos humanos tienden a informar que las autoridades saudíes “arrestaron violentamente” a Sheij Nimr, resultando lesionado.

Lo que está claro es que el Sheij Nimr sufrió múltiples heridas de balas y heridas en el curso de su detención. En el juicio, el gobierno negó al equipo de defensa la oportunidad de interrogar a los policías que habían detenido violentamente a Sheij Nimr.

Mito: Sheij Nimr es un Terrorista

Realidad: El gobierno y los medios de comunicación saudíes han hecho grandes esfuerzos para pintar a Sheij Nimr como terrorista. Recientes informes de prensa le han agrupado junto con terroristas de Al-Qaeda y “terroristas de Awamiyyah”. Uno fue tan lejos equiparándolo como un destacado teórico de al-Qaeda, informando que Sheij Nimr y los miembros de Al-Qaeda representan las dos caras de la misma moneda. Otros funcionarios saudíes han acusado a la familia Nimr de aterrorizar a la población civil. El gobierno saudí juzgó y condenó a Sheij Nimr en el Juzgado Penal Especializado, un tribunal de seguridad nacional ostentiblemente encargado de perseguir los delitos relacionados con el terrorismo.

Sheij Nimr no tiene conexiones con las células terroristas y no han participado en ninguna actividad violenta dirigida hacia el gobierno de Arabia Saudí o civiles saudíes. Desde su creación en 2008, las autoridades saudíes han utilizado al Juzgado Penal Especializado para juzgar a numerosos activistas por cargos de terrorismo relacionados a su libertad de expresión. Del modo, que la condena de Sheij Nimr deriva de la expresión de la disidencia a través de sus sermones, y no de cualquier actividad violenta.

Mito: Sheij Nimr quiere derrocar al gobierno saudí

Realidad: El principal objetivo autoproclamado del Sheij Nimr es lograr la igualdad y la justicia para la minoría musulmana shiíta de Arabia Saudí, no para derrocar al gobierno. A pesar de ello, el gobierno de Arabia Saudí lanzó una serie de acusaciones contra el Sheij Nimr basadas en sus sermones y su participación en el movimiento de protestas pro democráticas de 2011 hasta el 2012.

En las primeras sesiones del juicio de Sheij Nimr, el fiscal presentó una lista de 33 cargos en su contra, entre ellos el dar discursos que amenazaban la unidad nacional y de incitar al pueblo a manifestarse. El tribunal condenó a Sheij Nimr a la pena de muerte el 15 de octubre de 2014 por quebrantar la lealtad con el gobernante, incitando a la lucha sectaria y fomentar las manifestaciones, entre otros cargos.

En 2007, en una petición al gobernador administrativo de la Provincia Orienta, el Sheij Nimr presentó un pliego de peticiones que esbozaban su visión de reformas. En el preámbulo de la petición, él declaró, “nosotros no demandamos, no demandamos y no demandaremos nada que amenace la seguridad del país o de su pueblo, o socave los pilares del Estado, o acorte sus años o debilite sus instituciones”. Sus demandas declaradas pertinentes a respetar la libertad religiosa y el logro de la igualdad

lunes, 4 de enero de 2016

¿Hermanos de la fe o enemigos implacables? El porqué de la discordia entre chiitas y sunitas



Desde la Primavera Árabe hasta el ascenso del Estado Islámico, los conflictos en Oriente Medio están, al igual que en el pasado, en el centro de atención de la comunidad internacional. Con frecuencia, un importante papel en estos conflictos lo juegan las diferencias entre chiitas y sunitas, una división que hasta en la actualidad juega un importante papel en los conflictos de la región.

A lo largo de su historia Oriente Medio se ha visto desestabilizado por numerosos conflictos violentos, en cuyo origen estaban no solo las diferencias políticas entre distintas partes sino también la cuestión religiosa, y en concreto, la división principal entre los chiitas y los sunitas, que se remonta al siglo VII d.C. 

Fundamentos ideológicos

Como bien se sabe, la división entre chiitas y sunitas se debió a la cuestión de la sucesión tras la muerte de Mahoma. Tras tres califas, se produjo un problema cuando un grupo (los chiitas) estaban a favor del primo y yerno del profeta Alí, mientras que los sunitas estaban del lado del miembro del clan de Omeya y gobernador de Siria, Muawiya. La disputa dio lugar a la primera fitna, o guerra civil entre los musulmanes. El conflicto se agravó por la muerte de Alí y su hijo Husayn. A este último se lo conmemora hasta hoy en día como un mártir en la fiesta chiita Ashura. 

Las dos ramas principales de los musulmanes están de acuerdo en cuanto a los pilares del islam. Sus diferencias se encuentran principalmente en el marco de la tradición y algunos conceptos teológicos, así como algunas cuestiones políticas, como por ejemplo, la legitimidad del califato. Los sunitas opinan que el califa debe ser elegido por votación de la Umma de la tribu Quraish, de la que provino Mahoma. Los chiitas, a su vez, están a favor del imanato, en la que el imán sólo puede ser un descendiente o pariente de Mahoma.

Para ampliar la imagen, haga clic sobre ella.



Diferencias étnicas

A las diferencias religiosas se han sobrepuesto las diferencias étnicas, ya que el sunismo es, principalmente, la religión de los árabes, y el chiismo, de los persas, aunque existen numerosas excepciones, señala el portal Lenta.ru, que ha intentado indagar más sobre las verdaderas diferencias que separan las dos ramas del islam y que las hacen combatir hasta la actualidad.

Hoy en día, el centro del chiismo se encuentra en Irán, mientras que veinte países árabes, excepto Baréin e Irak, son de mayoría sunita. Son también sunitas miembros de varios movimientos radicales que operan en Siria e Irak, incluidos los milicianos del Estado Islámico. El medio ruso señala que la situación se complica aún más por la presencia de ambas ramas en algunos países, como por ejemplo, la región Juzistán en Irán, habitada por sunitas, o la importante presencia de los chiitas en Baréin.




Crisis yemení

Actualmente, uno de los conflictos más prominentes con una marcada oposición entre las dos ramas del islam es Yemen, donde este año han tenido lugar unos violentos enfrentamientos entre los rebeldes hutíes, chiitas, concentrados en el suroeste del país, y los partidarios del presidente Abd Rabdo Mansur Hadi, quien a su vez abandonó el país tras la caída de la capital Saná. Mientras que algunos acusan a Irán de prestar apoyo a los hutíes, la coalición liderada por Arabia Saudita desde hace varios meses realiza ataques aéreos a gran escala contra las posiciones de los rebeldes.




Irak

A lo largo de muchos años, Irak estuvo gobernado por sunitas, pese a que la mayoría del país era chiita. No obstante, tras el derrocamiento de Sadam Husein, al poder llegaron los chiitas, de modo que los sunitas se convirtieron en una minoría. No es de sorprender, señala Lenta.ru, que cuando empezaron a surgir los sunitas radicales del Estado Islámico, al principio consiguieron sin dificultad apoderarse de los territorios habitados por los representantes de la misma rama del islam.

Lo interesante es que antes de la intervención de EE.UU. en Irak, la división religiosa tenía un papel secundario, indica el portal. Según ha señalado el especialista ruso Veniamín Popov, durante la guerra entre Irán e Irak, "en primer lugar estaba la cuestión de la ciudadanía, y no de la fe". Fue después de que a los oficiales sunitas de Sadam Husein se les prohibiera servir en el Ejército del nuevo Irak cuando empezaron a unirse a las filas de los islamistas en masa. 




¿Es verdaderamente decisiva la cuestión religiosa?

A pesar de que la división entre los chiitas y los sunitas es un factor importante en la política de Oriente Medio, algunos afirman que las diferencias religiosas no son más que un encubrimiento para los verdaderos intereses políticos, afirma Lenta.ru. "Se puede hablar de un entretejido de contradicciones religiosas, políticas, históricas y conflictos geopolíticos", señala la presidenta del Instituto de la religión y política Alexandra Ignátenko. "En ellas, no se puede encontrar el hilo inicial, ni tampoco se puede resolverlas", añade.

viernes, 19 de junio de 2015

Suníes contra chiíes: el gran juego, la gran mentira


Ante la simplificación del conflicto de Oriente medio que viven los medios de massa occidentales, que dicotomizan diversos conflictos en sunies vs chiíes, este nos articulo publicado en el confidencial nos ayudará a comprender un poco mejor la complejidad del conflicto. 
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: naves de ataque en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad. He visto a suníes y chiíes tomarse una cerveza juntos en una taberna de Bagdad.
La división del islam entre chiíes y suníes es la mentira más voluminosa del recién estrenado siglo XXI. La más sangrienta, y también la más exitosa.
Tan exitosa que hoy parece una verdad inapelable, eterna, base de cualquier enfrentamiento al este de Beirut: las masacres en Siria, la guerra en Iraq, las escaramuzas en Yemen, las tensiones en el Golfo Pérsico. Al lector se le entrega un molde de dos colores, verde clarito y verde oscuro, suníes y chiíes, que pueda sobreponer al mapa del convulso Oriente Medio y todo queda aclarado. Son suníes y chiíes, cómo no van a matarse. Los suníes creen que los chiíes adoran al demonio, o casi, y los chiíes creen que los suníes son perros traidores del Profeta¿verdad?  Llevan matándose desde los tiempos de Mahoma ¿no?
No. La división entre suníes y chiíes se inventó en verano de 2003. Si alguien le hubiera dicho ese año a un ciudadano de Bagdad que en una década dejaría de ser iraquí para convertirse en suní o en chií, probablemente no se lo habría creído. Tal vez ni siquiera habría sabido decir en cuál de las dos categorías acabaría metido.
Miren el mapa hoy. Irak: milicias chiíes respaldadas por Irán combaten contra el Estado Islámico (ISIS), que es suní. Siria: Brigadas suníes de todo matiz, desde el ISIS y el Frente al-Nusra (Al Qaeda) hasta “moderados”, contra el régimen de Asad, que es chií (más o menos ¿no?) y por eso recibe apoyo de Irán. Yemen: Milicias huthíes, chiíes y por lo tanto respaldadas por Irán, contra el régimen yemení, defendido por Arabia Saudí (suní).  La gran divisoria religiosa, suníes por un lado, chiíes por el otro, ha demediado Oriente.
Que todo esto sea falso, no importa. El Gran Juego no puede prestar atención a esos detalles como si algo es verdad. La prensa a menudo tampoco.
Falso, sí. Quienes más tiempo llevan combatiendo contra el ISIS en Irak son los peshmerga kurdos: suníes. En Siria, la guerra del ISIS no se dirige contra Asad, sino contra los kurdos (suníes) y otras milicias rebeldes, más o menos religiosas (tras cuatro años de guerra, casi todos son ya muy religiosos, aunque sea por aparentar), milicias que usan la bandera del islam (suní) contra Asad y su régimen, pero ese régimen no es chií ni por asomo; es alauí. Cierto: desde hace siglos, es hábito colocar a los alauíes en el cajón de “chiíes”. Es más cómodo y se ahorra uno la ingrata tarea de tener que declararlos herejes, con sus consecuencias políticas y sociales indeseables.

jueves, 26 de marzo de 2015

Sunitas y chiítas: ¿Qué es lo que los separa?

Sunitas y chiítas: ¿Qué es lo que los separa?REUTERS/Mohamed al-Sayaghi
Una de las grandes contradicciones en el mundo islámico consiste en el conflicto entre sunitas y chiítas. La brecha que surgió ya hace más de 1.000 años no sólo determina las complejas relaciones en Oriente Medio, sino que representa hoy en día una de las mayores amenazas para la seguridad del planeta.

Inicio del conflicto
La historia de la división del islam entre sunitas y chiítas se inició tras la muerte del profeta Mahoma, en el año 632 después de Cristo, cuando sus seguidores empezaron a cuestionarse quién sería su sucesor en el Gobierno del califato islámico. Algunos argumentaban que el poder debía designarse por gracia divina y que un parentesco familiar con Mahoma era más que una señal para elegir al futuro líder. En ese sentido, ese pequeño grupo ('Shi'atu Ali', en árabe, o 'partidarios de Alí') creía que el mejor postor para el califato era Alí, primo y yerno de Mahoma.
Otros expresaron su desacuerdo con el privilegio exclusivo de los sucesores de sangre del Profeta. Según ellos, la cabeza del Califato debía ser elegido por la mayoría de los miembros de la comunidad musulmana. Esta posición fue explicada con extractos de la Sunna, un libro que contiene las palabras del Profeta y sus seguidores. Por esta apelación a la Sunna, el bando fue nombrado "sunitas".

martes, 16 de diciembre de 2014

Shiísmo y salafismo: una injusta comparación

Hace algunas semanas, veo publicado en la excelente web “Musulmanes Andaluces” un par de artículos que quisiera comentar. En primer lugar, leo con felicidad uno que invita a la unidad entre sunníes y shiíes . Cito:

“En nuestros días y en nuestra época, es más importante subrayar los puntos de acuerdo antes que los puntos de desacuerdo y tratar de tender un puente entre la Sunna y la Shi'a sin comprometer los valores islámicos, porque lo que une a los musulmanes es mucho más grande que lo que los desune.”
Sin embargo, la lectura del artículo señala prácticas shiíes como “no musulmanas”, estableciendo como criterio el Corán y la Sunna… esta última, sunní. En fin, lo que se dice en un párrafo se niega en otro:

“Debería estar claro que no todo lo que cae bajo el nombre de Shi'a puede ser considerado islámico”
Si lo que se quiere es “subrayar los puntos de acuerdo antes que los puntos de desacuerdo y tratar de tender un puente entre la Sunna y la Shi'a sin comprometer los valores islámicos, porque lo que une a los musulmanes es mucho más grande que lo que los desune”; entonces, lo mejor sería dejar de lado cierta caracterización que tienen algunos hermanos sunníes hacia la shía en general.
Conviene señalar que, desgraciadamente, estos hermanos sunníes tratan a la escuela islámica shiíta como los occidentales tratan al Islam en general: en base a estereotipos , sin serios fundamentos, y con preocupantes aires de superioridad.
Parece que el sunnismo es para algunos hermanos “la ortodoxia” –como también dicen los orientalistas- que debe intentar contener a los hermanos que se han equivocado, en el mejor de los casos:

“No cabe duda de que la Shi'a tiene creencias y dogmas que nosotros condenamos como desviaciones pero esto no les hace dejar de ser musulmanes.”
Siempre debemos trabajar en la unidad, es nuestra obligación. Sabemos el daño que se hace a los musulmanes cuando solo se habla de la diferencia sunní-shií, donde muchas veces no hay representantes de ambas escuelas, sino más bien –es justo decirlo- propaganda política de alguna monarquía con mucho petróleo intentando justificar su penoso lugar en el mundo islámico. También es muy penoso que algunos musulmanes proselitistas se hagan los que están “más allá de las diferencias”, intentando mostrarse como ajenos a estas discusiones, pero que luego terminan siendo parte del salafismo más recalcitrante.
Consideramos fundamental para la unidad el diálogo, y la justa interpretación de las escuelas, según lo que señala cada una en base a sus libros y sabios. Todo aquel que quiera conocer el Islam sabe que hay libros disponibles y sitios webs de alta calidad, que interpretan el Islam seriamente. Y quien quiera conocer la escuela islámica shiíta, tiene a su disposición mucho material traducido que no deja lugar a dudas sobre los profundos fundamentos muhammadíes de esta escuela.
La web “Musulmanes Andaluces” es una de las tantas páginas que los musulmanes hispano-parlantes disponen para conocer el Sunnismo tradicional. Además, cuenta con excelente contenido para aprender árabe, y un jugoso material de Tasauuf, entre otras cosas.
Pero con el Shiísmo se equivocan. Y ahora paso a contestar un mediocre artículo publicado por los hermanos andaluces, plagado de injusticias hacia la shía, que contradice el artículo anterior que busca la unidad entre los hermanos.  Dejamos de lado algunos buenos aportes en la crítica compartida al salafismo.
El artículo es una traducción al español del escritor Yassin Al Haj Saleh, publicado en la reconocida web de noticias y opinión “Al-Quds al-Arabi” . Leemos en el mismo:
“En este artículo queremos presentar sólo algunas pocas ideas caracterizadoras acerca de dos fitnas en el Islam, que si bien son opuestas en muchos aspectos, en la esencia de su naturaleza coinciden: el chiísmo y el salafismo, que desgarran en la actualidad a la Umma en un enfrentamiento mutuo del que es víctima la gran mayoría de los musulmanes.”
La trampa no puede ser más evidente. El autor intenta simplificar los serios problemas de la Umma (la OTAN, EE.UU., Israel) con una explicación pobre. Nada de petróleo, de intereses económicos, de luchas por la liberación, de Palestina como centro de batalla de todos los musulmanes. 
El autor considera al Shiísmo como la otra cara de la moneda del Salafismo:
“Nuestras críticas se centran en los extremismos que se dan en ambas corrientes.”
Así, se desentiende de las serias diferencias doctrinales que se dan entre ambas tendencias. Se sabe la dura posición que tienen los salafíes hacia la Shía y el Sufismo, pero el autor insiste en presentar el problema desde una óptica reduccionista, falsa y que es injusta. Pues desde la política concreta, vemos hoy como shiíes y salafíes se encuentran en bandos opuestos, con serios proyectos antagónicos, y el autor no quiere ver que la verdadera unidad entre los sunníes y shiíes hoy se da justamente en la lucha contra estos sectores takfiríes que tanto dañan la imagen del Islam.
Si antes decíamos que la Unidad empieza en el diálogo, ahora decimos que termina en políticas concretas de colaboración. Una política deber ser hacia adentro, luchando contra las tendencias extremistas. Pero también hacia afuera, contra el enemigo en común que tenemos los musulmanes: Sunníes y shiíes, Hezbollah y Hamas, Irán y Siria, son serias señales que la unidad entre hermanos se puede dar en base a objetivos concretos y serios.
El autor sigue trampeando. Miremos su lectura de la historia del Islam:
“Algunos autores dicen que chií es un término netamente sunní.”
Dios mío, cuanta ignorancia. Otra vez, una especie de “chauvinismo sunnita”. Sigue:
“Encontramos, en la sunna, entre los trasmisores de hadices, a personas cuyos biógrafos denominan chiíes sin que ello suponga ningún problema ni ninguna contradicción con el sunnismo, ya que el término carecía de contenido doctrinal: eran musulmanes como el resto y su credibilidad no dependía de su opción política.”
El autor quiere presentar a los orígenes de la Shía como un movimiento de reivindicación política exclusivamente. No puede comprender, como muchos musulmanes, que hay serias fuentes en los hadices –tantos sunníes como shiíes- que demuestran otra cuestión: para los shiíes, la elección de Alí como sucesor del Profeta Muhammad es, principalmente, un hecho de fundamentos espirituales y doctrinales. Al ser Alí, luego del Mensajero de Dios, superior en sabiduría al resto de los sahabas, es entonces, merecedor del Califato.
No pedimos a los hermanos sunníes que compartan nuestra posición, pero sí exigimos que presenten nuestra postura tal cual es, pues para la unidad, es fundamental conocer nuestras coincidencias y diferencias en forma rigurosa.
Sigamos con la historia:
“Los chíitas (al menos los extremistas "chillones", los chiítas-rafidíes) pretenden que los musulmanes "han traicionado" a 'Ali (r). Se trataría de una traición, para empezar, perpetrada por algunos, o muchos, de los Compañeros mismos de Rasûlullâh (s.a.s.), y, a continuación, por el resto de los musulmanes desde entonces hasta ahora, por haber aceptado el califato de los omeyas. Hay que recordar que todos estos mitos son construcciones muy posteriores, pero que se proyectaron interesadamente en épocas anteriores para interpretar los acontecimientos que siguieron a la muerte de Rasûlullâh (s.a.s.). De nada sirve recordar a los chiíes que ya han pasado más de mil cuatrocientos años: para ellos, y para mantener su institución, es de vital importancia preservar vivo el conflicto que se desató entonces entre dinastías y pretendientes, pues encuentran en eso la legitimidad actual.”
La legitimidad actual de los shiíes está lejos de atarse a una realidad histórica que en al párrafo anterior está, por lo menos, mal presentada. Quien conozca un poco de  la ciencia del Kalam, del Fiqh, cuestiones vinculadas al rol de los Imames, y las enseñanzas irfaníes, por no hablar de las enseñanzas filosóficas, sabe muy bien que el shiísmo no se encuentra anclado en la historia…como sí lo hace el salafismo. Por las dudas, miren de reojo lo que hacen los shiítas iraníes con su plan nuclear, que es bien moderno y no tiene 1400 años…
No vamos a negar que tenemos diferencias en cómo vemos a los compañeros del Profeta. Es innegable que el shiísmo como escuela tiene una lectura histórica que difiere de la sunní. Pero intentar acusar a los shiíes de hacer responsables a todos los musulmanes es, por lo menos, una injusticia. En especial, porque sabemos que muchos musulmanes de esa época se levantaron contra las injusticias hacia Ahlul Bait (a.s.).
Lo que nosotros no negamos, sino que además nos hacemos cargo, es que en las diferencias entre algunos sahabas y el imam Alí, nosotros, los shiíes, no dudamos: apoyamos al Imam Alí (a.s.).  En el Sunnismo, habrá quien comparta esa opinión, como así también aquellos que intenten una síntesis conciliadora, como aquellos que se desentienden del Imam Ali (a.s.).
Ahora es el turno de los Omeyas. Describe bien el autor nuestra postura al afirmar:
“El triunfo de los omeyas se ve como una gran traición a los principios del Islam”, eso lo afirmamos, pero no es verdad que “se culpabiliza de ella al conjunto de los musulmanes”.
Luego intenta justificar a la dinastía omeya:
“Fue el resultado de la fuerte crisis de crecimiento que sufrió el Islam, cuando dejó de ser factible la asamblea como medio para decidir los asuntos comunes”.
Ni Mua´wia, ni su hijo Iazid, ni Karbalá…todo fue resultado de una “fuerte crisis de crecimiento”!!!
Hay más imprecisiones históricas. Y si bien es cierto que el “victimismo” de algunos shiíes ha existido, siempre se ha mantenido a raya las diferencias entre los musulmanes en general, y sus gobernantes omeyas, quienes han producido un gran daño histórico-doctrinal a los musulmanes en su conjunto.
Pero hay un argumento más serio, que merece una consideración especial. Sin duda, aquí el autor desarrolla una idea que puede parecer interesante, pero no por eso cierta. Leamos:
“Al igual que el Imâm 'Ali y las gentes de la casa del Profeta sirven de excusa a los chiítas-rafidíes en su tendencia a la exclusión del resto, los salafíes hacen lo mismo, pero en esta ocasión haciendo del salaf el pretexto. Al igual que para los chiítas los musulmanes han traicionado al Imâm 'Ali (r), para los salafíes (los extremistas entre ellos, pues es siempre a ellos a los que nos referimos) los musulmanes hemos traicionado al salaf.”
En resumen, se intenta criticar la apropiación que hacen los salafíes de las primeras generaciones de musulmanes con la que hacen los shiíes con Ahlul Bait (a.s.).
Vayamos por partes. Es cierto que en el Sunnismo se habla de Ahlul Bait (a.s.), como también es cierto que ambas escuelas del Islam no entienden lo mismo por quiénes son los que forman parte de la “Gente de la Casa”. El rol de los imames no es preponderante en el Sunnismo, más allá de que se hable de Ahlul bait (a.s.).
Por otro lado, la apropiación de las primeras generaciones de musulmanes es un debate propio del Sunnismo. De alguna manera, son los propios sunnitas los que se consideran todos “salafíes”, aunque sin dejar de desentenderse de los movimientos actuales que llevan ese nombre.
Por último, las comparaciones son incorrectas. Por varias razones:
-El salafismo quiere retornar al pasado, porque no tiene proyecto de futuro. Su mitología de la historia del Islam se explica por su ausencia de programa actual. En cambio, el Shiísmo, con su esperanza en el regreso del Imam Al Mahdi, reconoce que debemos prepararnos para la llegada de la justicia. Esa espera no es quietista, porque todos los musulmanes (sunníes y shiíes) debemos generar las condiciones necesarias de resistencia para que el Imam regrese. La parusía del Imam se da en el futuro que construyen día a día todos los musulmanes. Los musulmanes viven el presente de resistencia ante el opresor, no en recuerdos de un pasado inventado.
-El rol de las primeras generaciones está lejos de equipararse al rol de los Imames de Ahlul Bait. Si los compañeros tendrán alguna importancia en la historia, otros en la transmisión de hadices, etc.;  en la shía, Ahlul Bait es la encargada de custodiar la correcta interpretación del mensaje coránico, ellos son los maestros del fiqh, del kalam, transmiten hadices, etc. Ya de antemano sabemos que nuestros hermanos sunníes no entienden el rol de los imames en el shiísmo, o no lo comparten. Por eso siempre vemos con buenos ojos al Sufismo (el serio, no el que está de moda), porque vemos a muchos imames formando parte de las silsilas, y encontramos a los imames en un lugar más semejante al del Shiísmo.
-Las diferencias doctrinales entre los salafíes-wahabitas-takfiríes con el Shiísmo son abismales. Como así también las semejanzas del Shiísmo con algunas perspectivas del Sufismo son dignas de conocer y estudiar (de hecho, por esos caminos se pueden dar diálogos entre los hermanos). La lectura que ellos hacen sobre la Bida (innovación) y el Shirk (asociación a Dios) son penosas. Y sabemos que los sufíes y los shiíes han sido considerados “infieles” ante los wahabíes. Además, las enseñanzas místicas del Shiísmo, sus escuelas de filosofía, su presencia permanente del “iytihad”, alejan de cualquier comparación a las pobres perspectivas  salafíes.
Finalmente, el autor muestra la hilacha, como decimos los argentinos. Lo que quiere es comparar e igualar el rol de Arabia Saudí con el de Irán en la región. Huelgan las palabras para saber que es una injusticia hacer esto. Podemos criticar muchas cosas a los iraníes –y podemos o no estar de acuerdo-, pero hoy, en Siria, en el Líbano, en Iraq, pero principalmente en Palestina, son la vanguardia que lucha contra las tres desgracias del mundo árabe-islámico: EE.UU., Israel, y el Takfirismo.
Kamel Gómez el-Sheij
*Título del Artículo original: Shiísmo y salafismo: una injusta comparación