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jueves, 28 de junio de 2018

El factor afgano en Siria


Tras las rápidas victorias del Ejército sirio en el campo de batalla en estos últimos meses, la prensa norteamericana comienza a interesarse por el resto de los aliados de Assad distintos a Hezbolá, incluyendo los afganos.

El Wall Street Journal cita al politólogo Joshua Landis, que se refirió a la Brigada o la División de los Fatemiyun, compuesta de afganos de eje de la Resistencia y señala que ellos jugaron un papel fundamental en la liberación de Alepo y las localidades situadas en la periferia de esta ciudad. Este cuerpo tiene un antecedente en el Ejército de Muhammad, que luchó en Afganistán contra los talibanes hasta la caída de este régimen en 2001.

Investigador de la ciudad de Priceton, Landis estima que estos combatientes se caracterizan por su valor y eficacia. “Estos soldados han sido entrenados desde 2014 por oficiales del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica y de Hezbolá. Es un cuerpo compuesto por un número comprendido entre 8.000 y 14.000 hombres, algunos de los cuales conducen tanques y usan armas de francotirador. Ellos se concentran en Damasco y Alepo, pero también están activos en los frentes de combate de Hama, Homs y Deir Ezzor”.

“Se trata de combatientes muy motivados que creen totalmente en la justicia de la causa por la que combaten”, señala Landis antes de subrayar “sin la presencia del factor afgano, la toma de Alepo por el gobierno de Assad habría durado mucho más tiempo”.

El periódico afgano señala que los combatientes de Fatemiyun constituyen un contrapeso “a los militantes wahabíes que crecen en Asia Central. Es gracias a apoyo de combatientes como éstos que Assad cuenta con restituir la soberanía al conjunto de Siria”.

El factor afgano en la guerra de Siria se revela especialmente importante en la medida en que el EI y otros grupos takfiris se aproximan a su final en Siria e Iraq y, según numerosos analistas, Afganistán constituirá el próximo destino de estos grupos. Pero allí estarán de nuevo los miembros de Fatemiyun para combatirlos.

sábado, 20 de agosto de 2016

¿Daesh y los talibanes se convertirán en aliados?


Diversos reportes sugieren que los fundamentalistas talibanes y los yihadistas de Daesh han encontrado una causa común luchando contra la coalición liderada por EEUU en lugar de entre ellos. Esta podría ser una alianza muy peligrosa, explican los expertos políticos.

El Departamento de Estado de EEUU ha confirmado que diversos grupos en Afganistán están entrando en las filas de Daesh —organización terrorista proscrita en Rusia y otros países—.

"Estamos monitoreando de cerca la presencia de grupos afiliados a Daesh en Afganistán. Estamos trabajando conjuntamente con el Gobierno de Afganistán y con nuestros aliados en la región para prevenir que eso suceda. No queremos que ellos [Daesh] consigan un lugar seguro o apoyo material de los talibanes o de cualquiera", explicó Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado.

A principios de agosto, The Wall Street Journal había reportado que los talibanes y los terroristas de Daesh habían logrado un cese el fuego en gran parte del este de Afganistán, abriendo así el camino para que los grupos insurgentes repelieran ataques de la coalición. De esta manera, Daesh pudo avanzar desde la provincia de Nangarhar hacia el norte, a la provincia de Kunar.

La situación en Afganistán empeoró notablemente en los últimos meses: el movimiento Talibán, que antes controlaba una parte considerable de las zonas rurales, empezó a lanzar ofensivas contra las grandes ciudades; además, también aumentó la influencia de Daesh en el país.

"Antes Daesh libró encarnizados combates contra el Talibán, pero durante los últimos dos meses no se han reportado enfrentamientos entre ellos", dijo Mohammad Zaman Waziri, comandante de las tropas afganas locales, a The Wall Street Journal.

Los insurgentes de Daesh se han aproximado a los talibanes para hablar de sus ambiciones mutuas de imponer un sistema basado en la ley islámica. Además, han visitado mezquitas para hablar de su fe y ofrecer comida mientras discuten sus ideas.

Daesh, a pesar de que su brutalidad le ha hecho perder apoyo, continúa expandiéndose gracias al ofrecimiento de pequeños salarios en las zonas más pobres de la región.

El nuevo líder talibán —después de que el antiguo líder, Akhtar Mansour, fuera asesinado en un bombardeo estadounidense— es mucho más abierto y está más inclinado hacia un compromiso con Daesh, mientras que Kabul es incapaz de lanzar ataques contra los terroristas sin la ayuda de EEUU, explica Andréi Kazántsev, director del Centro Analítico de Estudios Internacionales del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú.

"Es absolutamente claro que cualquier clase de cooperación entre los talibanes y Daesh puede debilitar la ya enclenque posición de Kabul", explicó el experto a Gazeta.ru.

Los talibanes controlan la mayor cantidad de fronteras y rutas de transporte en Afganistán, lo que podría ser usado por Daesh para transladar reclutas, armas, comida, etc.

Sin embargo, por ahora la ideología de los dos grupos es diferente. Mientras que los talibanes quieren que las fuerzas internacionales abandonen Afganistán y que se imponga la ley islámica, Daesh busca la imposición de un califato mundial. Y ninguno de los dos quiere entregar el control al otro.

Por ahora, The Afghanistan Times asegura que "los talibanes han declarado una guerra a gran escala contra el Estado Islámico" y los militantes talibanes están dispuestos "a eliminar a Daesh de Afganistán".

miércoles, 30 de marzo de 2016

¿Por qué los afganos y los iraníes acuden a luchar a Siria?

Desde el comienzo de la ofensiva aérea de Rusia en Siria, el número de víctimas iraníes en el conflicto se ha disparado.

Los medios de comunicación iraníes utilizan el título no oficial de “Defensores de la santa tumba” para designar a los paramilitares iraníes y afganos junto al Ejército sirio y las milicias libanesas de Hezbolá. Hacen hincapié en la amenaza que los enfrentamientos representan para los lugares sagrados chiíes en la región, especialmente en torno a Damasco.

Desde el segundo año de la guerra civil en Siria, Irán ha desarrollado la capacidad militar en el país. Ante las críticas nacionales e internacionales sobre su participación, Teherán prefiere emplear a ciudadanos afganos que residen en Irán. La brigada Fatemiuns recluta a cientos de inmigrantes afganos en Irán, los entrena y los despliega en Siria. Se dice que estos combatientes ganan 500 dólares al mes y, además, logran la residencia permanente en Irán.

¿Por qué tanto apoyo?

Irán ha sido el mayor defensor del régimen de Bachar al Asad. Contrariamente a la retórica, parece que sus motivaciones van más allá de la religión. La explicación radica en la situación geopolítica en la región. Durante los ocho años de guerra entre Irán e Irak, la Siria de Hafez al Asad fue la única aliada de Teherán en el mundo árabe.

Además, Siria nunca ha llegado a un acuerdo de paz con Israel, a diferencia de Egipto y Jordania. Por lo tanto, el Estado sirio, junto con Hezbolá en el Líbano e Irak, fueron considerados como componentes de lo que Teherán llama el “Eje de la Resistencia” (contra Israel).

Los dirigentes de la República Islámica saben que la derrota en Siria sería un duro golpe para la influencia del país contra las monarquías petroleras árabes e Israel.

Una “internacional chií” acude en socorro de Al Asad en Siria

De todas las facciones chiíes que operan en suelo sirio, la más conocida es quizá la libanesa Hizbulá, aunque también combaten otras de este credo originarias de diversos Estados.

Pese a su amplia variedad, las fuentes chiíes consultadas por Efe coinciden en que su objetivo común es la “defensa de sus lugares santos” en Siria frente a la amenaza de los “terroristas takfirí” (musulmanes radicales).

Uno de los grupos de más reciente aparición es la Brigada de los Fatimíes Afganos, integrada por guerrilleros de esta nacionalidad, así como iraníes y sirios, explica por internet un portavoz de este movimiento.

Aunque no conceden entrevistas, la fuente admite a Efe que en Siria tienen desplegados “muyahidines” (combatientes de la yihad o guerra santa) de Afganistán, Irán y de la propia Siria.

“Queremos defender al pueblo sirio y proteger el santuario de Sayida Zeinab en la guerra contra el Frente al Nusra y el EI”, detalla el portavoz de la Brigada de los Fatimíes Afganos, cuyo nombre hace referencia al califato chií de los fatimíes (909-1.171 d.C.) , que abarcó parte de África y Oriente Medio.

La defensa de la mezquita de Sayida Zeinab, en el sur de Damasco y lugar de peregrinación de los chiíes, es una constante en su argumentario para justificar su presencia en Siria.

Sayida Zeinab, cuyos padres eran Fátima, hija del profeta Mahoma, y el imán Alí, fue capturada por el ejército del califa omeya Al Yazid, tras la muerte en el año 680 en Kerbala (Irak) de su hermano Husein.

Precisamente, el fallecimiento de este último supuso el inicio del cisma entre chiíes y suníes.



La fuente de la Brigada de los Fatimíes Afganos rehúsa precisar en qué lugares de Siria operan, aunque la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha documentado su presencia en los recientes combates que libran el régimen sirio, el Frente al Nusra y otras facciones en las provincias de Idleb y Alepo.

Razones similares para el envío de hombres a territorio sirio esgrime Naim Abudi, el portavoz del grupo chií iraquí Asaib Ahl al Haq (la Liga de los Honestos) .

Esta organización junto a las Brigadas de Abu Fadl Abás son los dos principales movimientos chiíes iraquíes que luchan con las tropas de Al Asad.

Por “ cuestiones de seguridad ” , Abudi también rechaza especificar a Efe el número de combatientes de que disponen y los sitios donde están desplegados.

En paralelo, Asaib al Ahl al Haq lucha también en su país de origen, Irak, donde nació como una escisión del Ejército del Mahdi, leal al influyente clérigo iraquí Muqtada al Sadr, durante los años de ocupación estadounidense en Irak (2003-2012).

Con la marcha de los estadounidenses, dejaron las armas pero decidieron volver para plantar cara al EI.

Aun así, esta organización radical suní, no es su único enemigo en Siria: allí, “hay más de una facción extremista representada por los terroristas del Frente al Nusra y el Ejército del Islam”, afirma Abudi, que acusa a Arabia Saudí y Catar de ser el principal sostén financiero del “terrorismo”.

No obstante, como organización chií, Abudi no oculta que Asaib Ahl al Haq recibe respaldo de Irán, que también tiene milicianos en Siria y es aliado de Al Asad, que es de credo alauí, una secta del chiísmo.

“Lógicamente tenemos relación con Irán, pero siempre se canaliza a través del Gobierno iraquí, la ayuda logística y de material que nos presta”, dice el portavoz.

Según explica, son un “movimiento islámico”, por lo que también obtienen “fondos de las donaciones de fieles (chiíes)”. Además, Abudi destaca que, en el caso de Siria, funcionan en cooperación con sus autoridades.

Pese a esta “internacional chií”, el EI ha conquistado en las últimas semanas gran parte del desierto central sirio, fronterizo con Irak, donde también ha progresado, sin que tampoco la coalición internacional, liderada por EEUU, le haya podido poner freno.

Comparten el mismo enemigo, pero Abudi reconoce que no existe ningún tipo de colaboración porque, opina, “la injerencia de EEUU es negativa”, a la luz del historial de intervenciones de Washington en la región, y en concreto en Irak.

Y aunque actualmente la opción militar es la que está sobre la mesa para derrotar al EI, aboga por una salida política y diplomática en Siria e Irak, porque según advierte, “no habrá solución con armas”.

martes, 8 de marzo de 2016

La Brigada afgana de los Fatimíes combate en Siria

En los últimos años, los afganos han dejado sentir su presencia en Siria, concretamente en la defensa del santuario de Sayyida Zeinab, cerca de Damasco.

Los afganos son seguidores de la Familia del Profeta (Ahlul Beit). 

La creación de la llamada Brigada de los Fatimíes (Liwaa Fatemiyun) tuvo lugar en 2012 y desde entonces se ha enfrentado a los terroristas internacionales, incluyendo a afganos que luchan en las filas del EI o del Frente al Nusra.

Una parte de estos afganos pertenecen a la etnia hazara, de mayoría shií. Muchos de ellos lucharon en su día contra los talibanes en Afganistán y otros tuvieron que abandonar este país debido a la persecución sufrida a manos de los talibanes y se refugiaron en Irán o en otras zonas del mundo, como Australia o Europa. 

Unos 2.000 afganos residían ya en Siria antes de la guerra. La mayor parte vivía cerca del Santuario de Sayyida Zeinab. Una vez que la guerra comenzó, muchos fueron atacados por los grupos terroristas debido a su condición de shiíes y se convirtieron en personas desplazadas internamente. 

Algunos de estos residentes se unieron a la lucha en Siria. Según The Washington Institute, los afganos tomaron un modelo organizativo similar a Liwa Abu Fadl al Abbas, la principal brigada iraquí shií que actúa en Siria y que está compuesta también en su mayor parte por refugiados iraquíes shiíes que vivían cerca del área del santuario. Estos establecieron un comité popular al inicio de la guerra, que decidió, a su vez, la creación de la brigada.

Hasta el momento, ellos han luchado en los frentes de Damasco, cerca del mencionado santuario, en la Guta Oriental y Qalamún, así como en Handarat, en Alepo.

A pesar de formar su propio grupo, los afganos continúan coordinándose y luchando junto con otros grupos aliados del Ejército sirio. Al mismo tiempo, otros han formado un segundo grupo, Hezbolá Afganistán, y ambas organizaciones parecen ahora interrelacionadas.

Algunos observadores creen que estos afganos, entrenados y endurecidos en el conflicto de Siria, pueden en el futuro viajar a Afganistán para enfrentarse allí a los talibanes o miembros del EI y constituir una notable fuerza de apoyo al Ejército afgano.

martes, 2 de febrero de 2016

El Reino Satánico y Terrorista de Arabia Saudita confiesa financiar a Al-Qaeda en Afganistán

Arabia Saudita ha utilizado miles de millones de sus petrodólares para financiar al grupo terrorista Al-Qaeda en Afganistán, admitió el portavoz del Ministerio saudí del Interior.

“El sistema financiero de nuestro país ha sido utilizado para recolectar miles de millones de dólares destinados a ayudar a Al-Qaeda en Afganistán”, puso de manifiesto el lunes el vocero del Ministerio del Interior del país árabe, Mansur al-Turki, en declaraciones a la agencia británica de noticias BBC.

El sistema financiero de nuestro país ha sido utilizado para recolectar miles de millones de dólares destinados a ayudar a Al-Qaeda en Afganistán”, manifestó el portavoz del Ministerio saudí del Interior, 

El funcionario de Riad también reveló que ciertas personas bajo el pretexto de programas de caridad convencieron al pueblo saudí para que participen con fondos, no obstante, utilizaron el dinero para suministrar apoyo a dicha banda extremista takfirí.

Alegó, además que el pueblo critica el estricto control que Riad mantiene sobre los sistemas financieros. 

Por otro lado, Al-Turki aseguró que Arabia Saudí considera a Al-Qaeda como una amenaza seria para su territorio.

No se trata de la primera vez que se revela un caso de apoyo de Riad a los terroristas. Al respecto, la revista estadounidense Foreign Policy Journal desveló el pasado septiembre la unión de Arabia Saudí y el grupo terrorista Al-Qaeda en Yemen con el objetivo de contrarrestar el movimiento popular yemení Ansarolá.

El 26 de enero, el secretario general de la organización iraquí Badr, Hadi al-Ameri, recalcó que Arabia Saudí es el origen del extremismo y el terrorismo en el mundo.

Asimismo, un funcionario francés en noviembre de 2015 acusó a Arabia Saudí y Catar de financiar al grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) en Siria e Irak para recuperar su influencia en el Oriente Medio.

martes, 5 de enero de 2016

Afganistán: ORIGEN DEL MOVIMIENTO TALIBAN

Vamos a publicar una crónica muy interesante sobre la vida y origen de este grupo islámico, persistente en su lucha por instaurar un Afganistán libre de injerencias externas, una lucha que llevan a su manera...

La invasión soviética

La invasión de la Unión Soviética, constituye una etapa previa al surgimiento del movimiento Talibán. Esto se debe a que la mayoría de sus miembros formaron parte de la resistencia contra los rusos. Los muyahidin afganos, apoyados por EEUU, se convirtieron en las tropas de choque antisoviétícas. De este conflicto afgano-ruso, surgirá una segunda generación de muyahidín que se denominarán a sí mismos, Talibán: “estudiosos del Islam”.

Ante el miedo de compartir su frontera con un grupo de Estados islámicos y con la ambición de extender su imperio; la URSS invadió Afganistán en Navidad de 1979. El resultado fue un conflicto bélico que duró 9 años e involucró a más de 100.000 hombres. Moscú pudo controlar Kabul y las principales ciudades pero nunca logró eliminar a las guerrillas que, apoyadas por Occidente, mantuvieron el control del 80% del territorio afgano.

La invasión soviética tiene su origen dentro de Afganistán. En 1978, el Partido Demócrata del Pueblo (comunista) derrocó al régimen republicano. El presidente Mohamed Daoud Kha y su familia fueron asesinados junto con centenares de partidarios. Nur Tarahi, líder del partido comunista se hizo cargo del poder.

El ascenso del partido comunista aumentó la influencia de la Unión Soviética sobre Afganistán. Pero este país occidental cometió un grave error: ver a los afganos como un pueblo de identidad única. Los afganos siempre fueron gente autónoma y poco dispuesta a aceptar un manejo centralizado. Afganistán es una nación tribal con un complejo mapa étnico. Hay grandes matices que dividen étnica y lingüísticamente a Pashtún, Hazara, Tajikos, Uzbekos, etc., que conforman la población de 23 millones de afganos. Los rusos actuaron sin comprender la situación política a la que se enfrentaban.

De esta manera, se fueron acentuando las fricciones dentro del partido comunista, inspiradas por ambiciones personales y diferencias ideológicas, En este clima de luchas y tensiones internas, el 27 de diciembre de 1979, las tropas soviéticas tomaron por asalto el palacio del presidente Amin, lo asesinaron, y tras ocupar Kabul, nombraron a Kamal en su lugar.

En los años que siguieron a la ocupación rusa, Afganistán no conoció momentos de paz. En lugar de extender su poder, la URSS se involucró en una compleja e incontrolable guerra de guerrillas. Negociar con la resistencia fue imposible para Moscú. La guerrilla mantuvo, desde las montañas, el 80% del país en su poder.

Hasta 1986, EEUU, archienemigo ruso en el contexto de la Guerra Fría; permaneció expectante ante el conflicto ruso-afgano. A partir de ese momento, la más poderosa oposición al régimen soviético, fue armada por los norteamericanos vía Pakistán y con el apoyo de Arabia Saudí.

Las luchas entre las diferentes facciones rebeldes y contra los rusos, provocaron 3 millones de refugiados. Tras varios intentos de detener una guerra que ya era incontrolable, en 1988 se firmó en Ginebra un acuerdo de no injerencia y no intervención, y Mijail Gorbachov retiró el Ejército Rojo de Afganistán. Afganistán terminó siendo para la URSS lo que Vietnam fue para EEUU. Gran parte del colapso definitivo del régimen soviético se debió a la derrota de sus tropas en territorio musulmán. La lucha contra los soviéticos fue una yihad dirigida por jefes clánicos y ulemas, y no una yihad ideológica dirigida por islamistas.

La comunidad internacional, incluyendo a las superpotencias, los estados de la región y las Naciones Unidas, no pudo llegar a una solución política para reducir los conflictos que estaban destruyendo Afganistán. Hubo varios intentos, los cuales pueden dividirse en dos fases:

a) Firma de los acuerdos de Ginebra en 1988 que garantizaban el retiro de las tropas soviéticas del territorio afgano. Pero estos acuerdos no preveían un gobierno provisional ni ninguna otra medida para llegar a un acuerdo político dentro de Afganistán. El texto disponía el cese de toda ayuda a la resistencia, pero EEUU reivindicó el derecho a seguir proporcionando su ayuda, También la URSS reclamó el derecho de seguir ayudando al régimen que había instaurado. El objetivo de EEUU era obtener más ventaja sobre la URSS, esto hizo que los acuerdos nunca se lleven a la práctica.

b) 1989-1992: período de guerra por el poder entre muyahidin, apoyados por EEUU y Pakistán y el régimen respaldado por los soviético de Mohamed Nayibulá. Por pedido de la ONU, EEUU y la URSS acordaron poner fin al envío de ayuda. Pero la desintegración de la Unión Soviética, precipitó el hundimiento del régimen interno de Nayibulá. Una nueva etapa de guerra civil comienza en Afganistán entre facciones de los antiguos muyahidin. Estos conflictos civiles, se debieron a la entrada de ayuda extranjera y no a la dividida estructura política dentro de Afganistán. El estado basado en la ayuda, creció sin integrar una sociedad nacional. La fragmentación de esa sociedad se reafirmó en una serie de conflictos étnicos y tribales. El núcleo del Estado, el ejército, se deshizo en motines faccionales de carácter étnico.

Ya sin la presencia de los rusos, el país se sumergió en una guerra civil entre más de 20 tribus. En 1992, las fuerzas del comandante Ahmed Shah Massud llegan a controlar Kabul. Los partidos de la resistencia se reparten provincias y regiones donde se afirma la autonomía, cada uno organiza su territorio. El Afganistán de posguerra se encuentra desgarrado.

La guerra civil estuvo determinada, en gran medida, porque Kabul cayó en manos de las fuerzas tayikas al mando de Rabbaní y su jefe militar Massud; y de las fuerzas uzbekos, que atacaron desde el norte, al mando del general Dostum. Fue un golpe psicológico devastador, por primera vez en tres siglos, los pashtunes perdieron el control de la capital.

A fines de 1994, Afganistán se hallaba en estado de desintegración. El país estaba dividido en feudos regionales por señores de la guerra, los cuales habían luchado, cambiado de bando y luchado de nuevo en una serie de alianzas, traiciones y muertes; estos señores dominaban el sur de Afganistán y Kandahar. Eran ex muyahidín y bandidos que saqueaban a la población.

Hacia 1995, el gobierno enfrentaba serios problemas internos: el desarme de la población trajo como consecuencia la corrupción de los oficiales y la arbitrariedad hacia los civiles. Los talibán estaban bien informados de esos problemas. Además, la conquista de Kandahar y luego de Herat significaron el comienzo del fin del gobierno de Rabbani. Para intentar frenar la incontrolable guerrilla, el presidente acuerda un plan de paz que debía aprobarse por todos los líderes guerrilleros. Sin embargo, el surgimiento del grupo Talibán impidió el fin de la guerra civil afgana. Desde 1994 los talibán serían el elemento aglutinador que polarizaría de nuevo la contienda en dos claros bandos: ellos contra la Alianza del Norte.

En 1996, los talibán toman Kabul, la victoria fue total. Ninguna fuerza afgana había llevado jamás una serie de operaciones tan rápida y compleja en una zona tan amplia.

El misterioso grupo Talibán

El movimiento Talibán es una mezcla de tradición y renovación. Tradición en la manera de imponerse como representante del orden moral, apoyándose en la organización tribal y clánica del sur pashtun y en las redes de poder existentes. Renovación, porque utiliza las aspiraciones populares para consolidar su poder.

El grupo talibán tiene un doble origen. Uno, interno que data de los años posteriores al retiro de las tropas soviéticas. Otro, externo: Pakistán.

Los talibán provienen de la etnia Pashtún del sur de Afganistán. La palabra Talibán significa estudiante. Su origen es producto de la raíz árabe talaba (estudiar), y del sustantivo talib (estudiante). El plural de ésta en árabe, es Talibán. Al escoger ese nombre estaban demostrando un distanciamiento de la política partidista de los muyahidin e indicaban que eran un movimiento para purificar la sociedad. Los talibán, a pesar que ser producto de la yihad y ex muyahidin, estaban desilusionados por la división en facciones. Se consideraban los purificadores de una guerra de guerrillas descontrolada, un sistema social erróneo y un estilo de vida islámico que corría peligro debido a la corrupción y el exceso.

Los principales lugares para la formación de los talibán eran las madrasas:; escuelas coránicas surgidas a lo largo de la frontera, dirigidas por mullah afganos o por los partidos fundamentalistas islámicos de Pakistán. En las madrasas se estudiaba el Corán, los dichos del profeta Mahoma y los aspectos básicos de la ley islámica. Los alumnos no tenían ninguna preparación en matemáticas, ciencias, historia o geografía. Muchos jóvenes no conocían la historia del país por el que luchaban; pertenecían a una generación que nunca había visto a su país en paz. Eran los “huérfanos de la guerra”, los desarraigados y turbulentos, los económicamente débiles. Admiraban la guerra porque era la única ocupación a la que podían adaptarse. Su creencia en el Islam mesiánico y puritano, era su único apoyo y lo que daba sentido a su vida. Integrar el movimiento talibán ofrecía a los jóvenes una causa religiosa por la que luchar y toda una forma de vida que adoptar.

En los primeros meses de conformado el movimiento, las victorias de los talibán, crearon una mitología de invencibilidad que sólo pueden conseguir los “soldados de Dios”. Cada victoria reforzaba la verdad percibida de su misión: la de que Dios estaba de su parte y que su interpretación del Islam era la única viable. Este movimiento nació en los campos de refugiados afganos de Pakistán. Su líder espiritual es el mullah Mohamed Omar. Es la persona que dirige la jerarquía religiosa del país. Fue un ex comandante de un grupo de muyahidin durante la guerra contra la URSS. Con apoyo paquistaní, los Talibán se convirtieron en una fuerza cohesionada. Los propósitos del grupo talibán eran: restaurar la paz, desarmar a la población, reforzar la ley de la sharia y defender la integridad del carácter islámico de Afganistán.

Organización política y militar

Al principio, los talibán no exigieron el poder para ellos, insistían en que estaban restaurando la ley y el orden y que entregarían el poder a un gobierno formado por “buenos musulmanes”. Sin embargo, luego de la toma de Kabul, la postura de los talibán cambió por completo y se volvieron sumamente centralistas, dictatoriales e inaccesibles. A medida que el mulá Omar se volvía más poderoso, se negaba a salir de Kandahar para ver y entender el resto del país y conocer el pueblo sobre el que mandaba. El vértice del cuerpo decisorio del gobierno talibán era la shura suprema radicada en Kandahar. En ella dominaban los antiguos amigos y colegas de Omar: jefes militares, jefes tribales y ulemas. Constituía un coto cerrado que no representaba los intereses de toda la nación. Otras dos shuras dependían de Kandahar. La primera era el gabinete de ministros radicados en Kabul, la segunda el consejo militar. Las shuras locales completan el cuadro administrativo del gobierno talibán. En ellas no intervenía ningún ciudadano local importante. Los talibán rompieron con la tradición de que los gobernadores y funcionarios provinciales procedían de la élite local y reflejaban la composición étnica local de la población. Los talibán efectuaron una purga en la burocracia de Kabul, sustituyendo por pashtunes, la mayoría sin experiencia gubernamental, a todos los burócratas tayikos, uzbekos y hazaras. Como resultado de la pérdida de personal experto, los ministerios dejaron de funcionar.

La estructura militar está envuelta en un gran secreto. El Jefe de las Fuerzas Armadas es el mulá Omar, pero no está claro cual es su posición y que papel representa. Por debajo hay un Jefe Supremo de Estado Mayor y luego jefes del estado mayor del ejército y la fuerza aérea,. No existe ninguna estructura militar clara, con una jerarquía de oficiales y jefes. Aparte del reclutamiento general impuesto por los talibán, los jefes individuales de zonas pashtunes son responsables de reclutar soldados, de pagarles y ocuparse de sus necesidades mientras prestan servicio.

Contacto exterior: Amigos-enemigos

La principal fuerza regional detrás del fenómeno talibán es Pakistán, en especial su servicio de inteligencia (ISI). Los talibán eran la única fuerza alternativa posible para alcanzar los objetivos estratégicos de su país: repatriar a los millones de refugiados afganos, acceder a los mercados de Asia Central, establecer una ruta segura para exportar gas y petróleo desde Turkmenistán vía el Mar de Arabia, aumentar su posición regional con respecto al eterno rival indio.

Arabia Saudí se considera a sí misma líder indiscutible del mundo islámico. Cuando la URSS invadió Afganistán, los saudíes sintieron amenazadas la estabilidad de la región, su monarquía, las riquezas del Golfo Pérsico y el futuro del Islam. Millones de petrodólares fueron enviados a la resistencia afgana. Tras la retirada de las tropas soviéticas, Arabia Saudí dejó de sentirse amenazada territorialmente, pero necesitaba contrarrestar la revolución islámica chiíta en Irán, de esta manera, apoyó la instalación de un gobierno amistoso en Afganistán por medios violentos. Arabia Saudí tiene toda la intención de descartar a Irán de la explotación de Hidrocarburos de Asia Central.

Irán comparte fuertes lazos históricos y culturales con Afganistán, donde el persa es uno de los idiomas más hablados. Pero, debido a que es el único país musulmán oficialmente chiíta, apoya en todo el mundo las causas que profesan esta rama del Islam; seguida en Afganistán por solo el 20% de la población.

La batalla por los hidrocarburos

Carlos Bulgheroni, argentino y presidente de la compañía petrolera Bridas, fue el primer contacto de los talibán con el mundo exterior de las altas finanzas y la política petrolera. Entre 1995 y 1996 viajó a Afganistán a visitar a los señores de la guerra para convencerlos de que su gasoducto era una posibilidad realista.

Bridas propuso construir un gasoducto de 1.400 kilómetros desde un yacimiento en Yashlar (Turkmenistán), llegando al sur de Afganistán, hasta Sui, en la provincia de Beluchistán, donde se originan las reservas de gas. Bridas proponía un gasoducto abierto, de modo que otras compañías y diferentes países pudieran transportar su gas por él.

En febrero de 1996, Bulgheroní firmó un acuerdo por 30 años con el gobierno afgano, entonces presidido por el presidente Rabbani, para que Bridas, junto con un consorcio internacional, construyera y se ocupara del funcionamiento del gasoducto. Bridas entabló negociaciones con otras compañías, entre las que se encontraba Unocal.

Sin embargo, el proyecto tan deseado de Bridas no llegó a concretarse. Precisamente, fue Unocal la que ganó la partida. La empresa norteamericana tenía interés en construir su gasoducto utilizando los yacimientos petrolíferos existentes en Turkmenistán, cuyos beneficios corresponderían a dicho país. Nijasov, presidente de Turkmenistán, necesitaba mucho más a los norteamericanos que a los argentinos, e inició un diálogo diplomático con EEUU. De este modo firmó un acuerdo con Unocal y su socio, la compañía Delta Oil, propiedad de Arabia Saudí para construir un gasoducto a través de Afganistán. Los talibán vieron en este proyecto la oportunidad de que su gobierno fuera reconocido por los EEUU.

Sin embargo, Unocal se enfrentaba a problemas con Nijasov, quien estaba más alejado que nunca de la realidad. Exigía con rapidez el oleoducto, pero era imposible iniciar la construcción en medio de una guerra civil. A lo largo de 1998 se intensificó la presión de las feministas sobre Unocal; un grupo activista pidió al fiscal general de California que disolviera Unocal por delitos contra la humanidad y el medio ambiente y por las relaciones de la empresa con los talibán.

Los bombardeos de EEUU a los campamentos de Bin Laden, obligaron a Unocal a retirar su personal de Pakistán y Kandahar. En estos momentos la mayor preocupación de EEUU es la captura de Bin Laden. Pero es evidente que ninguna compañía petrolera puede construir un conducto para gas o petróleo a través de Afganistán con cuestiones pendientes como Bin Laden y la lucha incesante.


CONCLUSIONES

Toda la población afgana ha sido desplazada, no una, sino varias veces. La destrucción de Kabul es total. El cruce de caminos de Asía en la antigua ruta de la seda, no es más que kilómetros de cascotes, no existe nada parecido a una infraestructura capaz de sostener a una sociedad, ni siquiera en el mínimo denominador común de la pobreza.

Las divisiones de Afganistán son múltiples: étnicas, sectarias, rurales y urbanas, incultas y cultas, los que tienen armas y los que fueron desarmados. La economía es un agujero negro que está succionando sus vecinos con el comercio ilícito y el contrabando de drogas y armas.

Las complejas relaciones de poder y autoridad desarrolladas en el transcurso de los siglos se han desbaratado por completo. No hay un dirigente o grupo concreto que esté legitimado para reunificar el país. Gran parte de la culpa de que la guerra se prolongue la tienen los poderes externos que siguen apoyando a unos y otros.

martes, 3 de noviembre de 2015

Los cinco países que no podrán ser salvados por EE.UU. ... ¿y por culpa de EE.UU.?

EE.UU. intervino en Afganistán con el apoyo popular estadounidense; lo hizo sin ese apoyo en Irak; intentó "liderar desde atrás" en Libia y mantenerse al margen de la lucha en Yemen, pero "los resultados fueron prácticamente los mismos en todos los casos", opina el reconocido politólogo estadounidense Ian Bremmer, que considera que los problemas a los que se enfrentan ahora algunos países de Oriente Medio ya no pueden ser resueltos incluso ni por EE.UU.

"La verdadera estabilidad requiere de educación, empleo y la ausencia de corrupción", y todo eso es escaso en estos países, sostiene Ian Bremmer en su nuevo artículo publicado por la revista 'Time'.

En su opinión, "si bien algunos de estos países han mostrado destellos de progreso", es poco probable que les espere un "futuro brillante a largo plazo", y eso es algo que los líderes de los países desarrollados deben tomar en cuenta al momento de decidir cuántas tropas y dinero de los contribuyentes hay que dedicar a este esfuerzo.

1. Afganistán 

Bremmer recuerda que EE.UU. emprendió una campaña militar a gran escala para erradicar a los talibanes en Afganistán, e incluso contó con el apoyo popular para permanecer en el país el tiempo suficiente para intentar ayudar a reconstruirlo.

Sin embargo, prosigue el analista, "14 años de guerra y 685.600 millones de dólares más tarde, los problemas críticos siguen sin resolverse".

El mayor de estos problemas, según Bremmer, es la educación: en el Índice de Educación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Afganistán ocupa el puesto 169 de los 187, y "no es sorprendente, dado que los adultos en el país han recibido un promedio de 3,2 años de escolaridad".
Afganistán es también el tercer país más corrupto del mundo, según la lista elaborada por la organización Transparency International y citada por Bremmer, donde se sitúa en el puesto 172 de un total de 175 naciones.

Además, Afganistán sigue dependiendo de los donantes internacionales, encabezados por EE.UU., que pagan más o menos dos tercios de los gastos de su Gobierno, de acuerdo con las cifras del FMI de 2013, citadas por el experto. "Los ingresos nacionales solo representan el 21,2% del presupuesto gubernamental. Es difícil ser estable cuando uno depende tanto de la buena voluntad de los demás", concluye Bremmer.

2. Irak

"¿Dónde está el Irak de hoy?", se pregunta el analista para destacar que el ambicioso proyecto estadounidense de construcción del Estado en Irak, que siguió a la invasión de 2003, "se desvaneció rápidamente".

Hoy en día, prosigue Bremmer, Irak sigue siendo inestable, mientras que "el grupo terrorista mejor financiado y mejor equipado en la historia ocupa ahora una cantidad significativa del territorio del país".


Por otro lado, los precios del petróleo, "cruciales para los ingresos del Estado", se han reducido drásticamente en los últimos años; la tasa de paro general es de un 16%, y en el caso del desempleo juvenil, esta cifra salta a un 34,1%.


La salida del poder de Sadam Husein no cambió mucho la situación de la corrupción en el país, que está tan solo dos puntos mejor que Afganistán en el Índice de Corrupción de Transparency International, indica el analista y reflexiona: "¿Hay una solución a estos problemas que implique la intervención extranjera a una escala y por un período de tiempo que sea aceptable para los votantes y contribuyentes del país que podría intervenir?"

3. Libia

Tras la intervención de los países occidentales y la caída de Gaddafi, "no ha habido una fuerza estable para reemplazarlo", explica Bremmer en su artículo.

Como resultado, hoy en día "Libia tiene dos gobiernos en competencia, y los militantes inspirados en el Estado Islámico están llamando a la puerta", lamenta el experto, agregando que 434.000 libios se han visto obligados a huir de sus hogares por la violencia; la tasa general de desempleo se sitúa cerca del 20%, y el desempleo juvenil es superior al 50%.


Además, señala Brenner, el crecimiento del PIB en 2013 fue del -13,6%; y en 2014, aún peor: -24%.

Además, el problema de la corrupción sigue sin resolverse, con un 67% de libios que reportan haber pagado un soborno a los servicios públicos en los últimos 12 meses. "Si usted tiene que sobornar a alguien solo para encender las luces de su casa, ¿qué esperanzas puede tener de que la vida mejore para usted y sus hijos?", apunta el analista.

4. Yemen

"En el momento en que comenzó la guerra civil yemení en 2015, EE.UU. estaba más que feliz de dejar que los saudíes llevaran la delantera en la batalla contra rebeldes y yihadistas", escribe el autor del artículo, que añade que "por desgracia, el cambio en el liderazgo no ha dado resultados mucho mejores".

"Yemen ya era uno de los países más pobres del mundo árabe", y teniendo en cuenta los actuales combates, es una "apuesta segura" que el nivel de la pobreza ha aumentado aún más.


El experto destaca que tan solo el 58% de los varones y el 40% de las mujeres en ese país están matriculados en la escuela secundaria. Además, desde marzo, más de un millón de los 25 millones de habitantes de Yemen han tenido que desplazarse.

Finalmente, indica Bremmen, la caída del precio del petróleo en el último año ha dejado al país sin una parte considerable del presupuesto.

5. Siria

Según repasa el experto, EE.UU. intervino Afganistán con el apoyo popular estadounidense; lo hizo sin apoyo popular en Irak; intentó "liderar desde atrás" en Libia y mantenerse al margen de la lucha en Yemen, pero "los resultados fueron prácticamente los mismos en todos los casos".

"Y luego está Siria, un conflicto tan complicado que lo mejor que EE.UU. puede esperar es que alguna combinación de países y actores termine haciendo lo que Washington no puede hacer solo", concluye el politólogo.


Mientras tanto, Washington ha autorizado esta semana el envío de las fuerzas especiales estadounidenses a Siria con el objetivo de "prestar ayuda" a los militantes que luchan contra los terroristas del Estado Islámico.

Según un artículo de 'The Wall Street Journal', se trata más bien de "un esfuerzo de la Casa Blanca para responder a la humillación que sufre después de que Rusia mostrara a EE.UU. que está haciendo al menos algo más en contra del Estado Islámico", mientras que la política externa de EE.UU. refleja que Obama es incapaz de lidiar con la situación en Oriente Medio.

jueves, 6 de agosto de 2015

Tres ramas de Al Qaeda emiten elogio conjunto para el mulá Omar

Tres ramas de Al Qaeda han lanzado un comunicado conjunto que conmemora la carrera yihadista del mulá Omar. El Al Nusrah Frente, rama oficial de Al Qaeda en el Levante, publicada el elogio en Twitter el 5 de agosto de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) también son signatarios. La declaración, que se incluye al final de este artículo, fue traducido por el Grupo de Inteligencia SITE.
Los grupos de Al Qaeda mencionan la decisión de Omar para albergar a Osama bin Laden en dos ocasiones, y señaló que él se negó a ceder a la presión de los EE.UU. y la comunidad internacional.
Omar "alcanzó la cima en el día cuando se negó a entregar el jeque Osama ... y un pequeño grupo de los inmigrantes", traducción de SITE lee. La declaración continúa con una cita atribuida a Omar: "En verdad, la cuestión de Osama ya no es el tema de un individuo, pero es una cuestión de la gloria del Islam".
La decisión de Omar que siga proporcionando bin Laden refugio seguro después de los ataques del 9/11 le ganaron la lealtad duradera de Al Qaeda. De hecho, Bin Laden juró Bayat (juramento de lealtad) a Omar antes del gran día de la infamia de Al Qaeda. Un video de bin Laden lo muestra explicando a mediados de 2001 por eso que todos los musulmanes deben prometer su lealtad a Omar. Y Al Qaeda renovó este juramento en julio de 2014, como el Estado Islámico comenzó a desafiar el liderazgo de Al Qaeda de la comunidad yihadista global. En un boletín de prensa publicado en línea , la organización de Ayman al Zawahiri confirmó "que Al Qaeda y sus ramas por todas partes estan soldados entre los soldados [de Omar]."
Al Qaeda avanzó este relato en respuesta a la afirmación del Estado Islámico de gobernar como un califato en gran parte de Irak y Siria, con Abu Bakr al Baghdadi declarando a sí mismo como el califa.Baghdadi y sus seguidores se refieren a él como el "Emir de los Creyentes", un título generalmente reservado para el califa. Los talibanes y Al Qaeda previamente dio Omar este mismo honorífico, aunque se abstuvo de afirmar que Omar era un califa.
La misteriosa muerte de Omar crea un problema importante para Al Qaeda. Al Qaeda había retratado Omar como alternativa legítima a Baghdadi como el "Emir de los Creyentes". Pero ahora que el Talibán ha confirmado la muerte de Omar , que Al Qaeda no tiene un sustituto claro para contrastar con Baghdadi. La afirmación de que Omar murió ya en abril 2013 también perjudica a la causa de Al Qaeda, porque significa que Zawahiri reafirmó la lealtad de su organización al líder talibán mucho después de que había fallecido.
Las tres ramas de Al Qaeda no hacen mención de Bayat Ayman al Zawahiri, de Osama bin Laden y de Omar en su panegírico. Tampoco mencionan sucesor de Omar, Mullah Akhtar Mohammad Mansour.Además de ser nuevo emir de los talibanes, Mansour también ha sido descrito como el "Emir de los Creyentes".
Su silencio no es del todo sorprendente, sin embargo. En la jerarquía de Al Qaeda, las ramas regionales (Al Nusrah, AQAP, AQMI, Shabaab en Somalia y Al Qaeda en el subcontinente indio) juran lealtad al Zawahiri, emir general de la organización. Cada uno es todavía exteriormente leales al Zawahiri a este día. Zawahiri, a su vez, prometió lealtad a Omar. Así, Zawahiri y sus asesores inmediatos tienen ahora de determinar cómo manejar el espinoso asunto de la muerte de Omar.

lunes, 3 de agosto de 2015

10 mitos sobre Afganistán

En 1988 el ejército soviético abandonó Afganistán tras una campaña contran los muhaidines apoyados por occidente. Desde entonces son muchos los mitos aparecidos en trono a este país. En su nuevo libro, Johathan Steele separa los hechos de la ficción.

1. Los afganos siempre han derrotado a los ejércitos extranjeros, desde Alejandro Magno hasta la actualidad

Ciertamente la historia afgana está llena de casos en que los invasores extranjeros fueron humillados. Pero ha habido también muchos casos en que los ejércitos extranjeros penetraron en el país y vencieron. En el año 330 a de C, Alejandro Magno marchó a través del área de Asia Central que hoy día es Afganistán, encontrando poca oposición. Más de un milenio más tarde, el lider mongol Genghis Khan tampoco tuvo resistencia.
Desde que Afganistán emergió como estado moderno, ha habido tres guerras con el Reino Unido. La invasión británica de 1839 produjo una victoria inicial de los invasores seguida por una derrota, seguida por una segunda victoria. En 1878, los británicos volvieron a invadir el país. Aunque sufrieron una derrota en Maiwand, su ejército principal derrotó a los afganos. Entonces los británicos redibujaron la frontera de la India británica en Khiber Pass, y Afganistán tuvo que ceder varios territorios fronterizos. En la tercera guerra anglo-afgana, las luchas fueron comenzadas por los afganos. Amanullah Khan envió tropas a la India británica in 1919. En un mes fueron forzados a retirarse, en parte porque los aviones británicos bombardearon Kabul en una de las primeras acciones de poder aéreo en Asia Central. La guerra finalizó con una victoria táctica de los británicos, pero sus bajas fueron dos veces mayores que las de los afganos, por lo que se considera que fue una derrota estratégica. Al fin los británicos abandonaron el control de la política exterior de Afganistán.
2. La invasión soviética provocó una guerra civil y la ayuda occidental a la resistencia afgana
La oposición armada al gobierno de Kabul es muy anterior a la llegada de las tropas soviéticas en diciembre de 1979. Todos los líderes muhaidin que se hicieron famosos en los 80 y que fueron ayudados por los Estados Unidos, Pakistán, Arabia Saudita y China se habían ido al exilio y tomado las armas antes de diciembre de 1979, muchos de ellos años antes. Como islamistas se oponían a las tendencias secularistas y modernizadoras de Daoud Khan (el primer ministro afgano) que derrocó a su primo el rey Zahir Shah en 1973.

domingo, 2 de agosto de 2015

Los talibanes ante un cisma: el peligro de una multiplicación de la amenaza

El nombramiento del Mullah Akhtar Mansour no cayó bien en un amplio grupo de talibanes. A la amenaza interna se suma la expansión de ISIS en la región. El papel de los comandantes desde Pakistán

La muerte del Mullah Omar podría significar mucho más para los talibanes que la pérdida de un jefe. Podría significar el desarme del grupo talibán compuesto por diferentes facciones tal como se conocía hasta el momento.Omar logró mantener consolidado al movimiento radical islámico durante años, algo que ahora podría terminarse.

Luego de la cumbre que tuvo lugar esta semana en Pakistán y en la cual se eligió al Mullah Akhtar Mohammad Mansour como nuevo líder, el cisma quedó a un borde de concretarse. En esa misma reunión el miércoles último -según consignó la agencia de noticiasReuters– varios jefes tribales abandonaron el lugar en protesta por la decisión adoptada. Entre los que dieron el portazo figuraban el hijo y el hermano del Mullah Omar.

Los signos de disgusto se acrecientan desde hace varios meses. El contexto que vive el grupo islámico extremista no es el mejor: a las divisiones manifiestas se sumaron los intentos de acercamiento al gobierno afgano y la amenaza que representa el grupo terrorista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) tanto en Afganistán como en Pakistán.
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viernes, 31 de julio de 2015

Afganistán: qué se sabe del mulá Akhtar Mansour, el nuevo líder talibán que sucederá al mulá Omar

El Talibán anunció este jueves que nombró al mulá Akhtar Mansour como su nuevo líder.

Fuentes cercanas al consejo dirigente del Talibán le dijeron a la BBC que Mansour será el sucesor del mulá Mohamed Omar.
El anuncio surge un día después de que el gobierno afgano dio a conocer que el mulá Omar había muerto hace dos años.
La información fue confirmada posteriormente por el Talibán en Afganistán el jueves.
Ahora se indicó que después de días de intensos debates, el mulá Mansour, quien era el segundo a mando del movimiento, fue nombrado nuevo líder.
Según informa el corresponsal de la BBC en Kabul, Waheed Massoud, es probable que la decisión divida al movimiento, ya que varios comandantes importantes se oponían a ésta.

Mulá Omar

Entre otros nombres que se barajaban como posibles sucesores estaban el más alto comandante militar del movimiento, el mulá Qaum Zair, el jefe de la oficina política en Qatar, Taib Agha, y el mulá Habibullah, miembro del consejo dirigente.
Quién es Mansour

Mansour será sólo el segundo líder del Talibán desde que el mulá Omar, una elusiva figura que rara vez fue vista en público, fundó el movimiento islamista ultraconservador en los 1990.
En una de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Afganistán en 2011, se indica que Akhtar Mohammad Mansour Shah Mohammed fue Ministro de Aviación Civil y Transporte del Talibán cuando el movimiento tomó control de Kandahar en 1994.

Agrega que Akhtar Mohammad Mansour era "un miembro prominente del liderazgo talibán".

"Fue repatriado a Afganistán en septiembre de 2006 después de ser detenido en Pakistán. Está involucrado en narcotráfico y hasta mayo de 2007, estuvo activo en las provincias de Khost, Paktia y Paktika en Afganistán. También fue 'gobernador' talibán de Kandahar hasta mayo de 2007".

jueves, 30 de julio de 2015

Otra misteriosa muerte para el mullah Omar

¿Quién era ese hombre rodeado de misterio, del que apenas se conocían unas fotos difusas en blanco y negro, y que, en apenas unos meses, desde la sureña ciudad de Kandahar inició una marcha silenciosa al principio, pero temeraria después, hasta llegar a Kabul y proclamar que Afganistán tenía un nuevo gobierno? ¿Quién fue el mullah Omar, el hombre del cual se tejieron historias, hazañas y mitos? ¿Qué representó Omar, El Tuerto como se lo apodaba, para el pueblo afgano y el posterior derrotero de una nación que solamente es protegida por sus infranqueables montañas que ningún imperio en la historia pudieron penetrar?
El otrora enemigo de Estados Unidos, el hombre que hacía gala de su amistad con Osama Bin Laden y que lo protegía en Afganistán, Mohamed Omar, nacido en 1960 en Kandahar, territorio controlado por la poderosa tribu pastún, otra vez fue declarado muerto.
El anuncio del fallecimiento de Omar fue difundido el martes a primera hora y poco después confirmado por el presidente afgano Ashraf Gani. “El Gobierno de la República Islámica de Afganistán, basándose en información creíble, confirma que el líder de los talibanes, el mulá Omar, murió en abril de 2013 en Pakistán”, anunció el mandatario.
Por su parte, los servicios de inteligencia afganos, citados por las principales agencias de noticias, indicaron que el temible líder del movimiento talibán falleció en abril de 2013 en un hospital de la ciudad de Karachi, en territorio paquistaní.
Conocida la noticia, el gobierno de Estados Unidos, a través de su portavoz Eric Schultz, afirmó que “las informaciones sobre su muerte son creíbles”. Aunque la Casa Blanca aclaró que todavía no pueden confirmar la muerte de Omar, Schultz señaló que con este hecho los talibanes, que controlan importantes zonas al sur del país, “pueden aceptar la invitación del gobierno afgano para unirse al proceso de paz, o pueden elegir continuar luchando contra los afganos y desestabilizar su propio país”.
Por supuesto Schultz no se refirió a que Afganistán es hoy un país devastado y que el principal responsable del actual caos, de la profunda pobreza y del aumento de la producción de opio para producir heroína en territorio afgano, es el país que hace flamear la bandera de barras y estrellas por el mundo, descargando masivos bombardeos que pregonan democracia y libertad, algo que Estados Unidos nunca ayudó a construir en la nación de las tribus.
La historia de un misterio
Hasta el 11 de septiembre de 2001, el mullah Omar era un líder musulmán que Washington apenas veía con desconfianza. Los servicios prestados por los talibanes para la causa estadounidense habían sido fructíferos. En un principio, sumándose a la lucha contra el gobierno del Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA), respaldado por la Unión Soviética (URSS). Cuando en 1978 las tropas rusas ingresaron a la nación afgana para sostener a una administración que tambaleaba, las fuerzas islámicas más anticomunistas y reaccionarias comenzaron a agruparse con el solo objetivo de tumbar a ese gobierno. Con la salida del Ejército soviético de Afganistán en 1992, el control del país quedó en manos de varios líderes tribales y mercenarios. Aunque Afganistán se sumía en el desgobierno y la propia capital Kabul era dirigida por varios comandantes, Estados Unidos había logrado el objetivo. Inyectando dinero fresco a través de Paquistán, los denominados muyahidines tenían el poder.

jueves, 16 de julio de 2015

Afganistán: reaparición del Mullah Omar en un mensaje salpicando al Estado islámico


En una declaración recién publicada, emir talibán Mullah Omar sostiene que las ganancias de los jihadistas en Afganistán no serán malgastados debido a las luchas internas como lo fueron en el pasado.Aunque Omar no aborda directamente el Estado islámico "califato" de Abu Bakr al Baghdadi está claramente en la mente del líder talibán. El mensaje está salpicada de referencias apenas velado-al Estado islámico y los disidentes del Talibán que se han unido a sus filas. Llamada "provincia de Khorasan" del Estado Islámico y los talibanes han estado en desacuerdo en varias provincias afganas.
La declaración de Omar se abre con un breve relato, desde la perspectiva de los talibanes, de la historia de Afganistán desde 9/11. Él retrata la invasión encabezada por Estados Unidos no como una respuesta a los ataques terroristas devastadores planificadas por Al Qaeda en suelo afgano, sino como una "agresión brutal".
Omar afirma que los talibanes está obligado a luchar porque "más de mil quinientos eruditos religiosos de nuestro país emitió el decreto de la Sagrada Jihad al Emirato Islámico" y esta fatwa "posteriormente fue aprobado por los eruditos justos en todo el mundo." De acuerdo con Omar , esta justificación religiosa sigue siendo válida a pesar de que "las fuerzas de ocupación extranjeras han reducido su número y se han limitado a fortalecido en gran medida las bases". Este "vacío" ha sido supuestamente ocupado por "fuerzas mercenarias entrenadas por las agencias de inteligencia extranjeros" y otros.
"Es cierto que las grandes áreas del país son liberados por los muyahidines", afirma Omar, "pero nuestra lucha jihadista continuará hasta que la ocupación infiel de nuestro país ha terminado y un sistema islámico puro es implementado."
Este argumento no es nuevo. Pero sí sirve un propósito añadido en este caso, ya que los yihadistas se preguntan por qué es necesaria la presencia del Estado islámico en el "Khorasan" (una región que abarca Afganistán, Pakistán, y partes de los otros países de nuestro entorno) si los talibanes ya está llevar una jihad divinamente sancionada.
De hecho, Omar critica el Estado Islámico (de nuevo, sin nombrarlo) para poner en peligro los esfuerzos de los jihadistas. "Insistimos en la unidad del frente yihadista en Afganistán porque en primer lugar, es la orden de Alá Todopoderoso y en segundo lugar, los frutos del éxito Jihad en contra de la ex Unión Soviética se perdieron como consecuencia inevitable de la multiplicidad de facciones," Omar escribe.
Si ellos tienen el poder para detenerlo, los hombres de los talibanes no van a permitir que el Estado Islámico hacer lo mismo esta vez. El liderazgo del Talibán ", dirigida toda nuestra Muyahidín para preservar su unidad y fuerza prevenir todos aquellos elementos que intentan crear diferencias, dañar este frente jihadista o tratar de dispersar a los muyahidines".