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viernes, 1 de enero de 2016

Colombia critica a Arabia Saudí por seducir a sus soldados con salarios altos para que luchen en Yemen

Colombia critica a Arabia Saudí y EAU por seducir con salarios altos a sus soldados a fin de que luchen en Yemen mientras que Bogotá los necesita para combatir a los insurgentes y narcotraficantes.

“Mi queja se debe a que, por ejemplo, EAU (Emiratos Árabes Unidos) o Arabia Saudí no han sido capaces de negociar un tratado con Colombia para regular esta relación”, dijo el ministro de Defensa de Colombia, Luis Carlos Villegas, según informó el jueves la cadena estadounidense Bloomberg.

Mi queja se debe a que, por ejemplo, EAU (Emiratos Árabes Unidos) o Arabia Saudí no han sido capaces de negociar un tratado con Colombia para regular esta relación", criticó el ministro de Defensa de Colombia, Luis Carlos Villegas.

En este contexto, un exmilitar colombiano, quien pidió el anonimato, destacó que los soldados están siendo persuadidos a abandonar el Ejército de Colombia por los incentivos económicos que ofrecen Arabia Saudí y EAU, es decir, ganar casi siete veces más que lo que perciben en su país.

Un exsoldado colombiano puede ganar $ 90 por día en Oriente Medio en comparación con los $ 375 por mes que reciben en Colombia, mientras que alguien que tiene un rango oficial y puede hablar inglés puede obtener un salario de $ 250 diarios por luchar en esa región, de acuerdo con el exoficial.

Estimó también que hay cerca de 2000 colombianos que trabajan contratados por EAU y más de 200 han sido enviados a Yemen para custodiar las bases pero hasta el momento —como afirma— no se han involucrado en la guerra.

Bloomberg indicó que ni las autoridades saudíes ni las emiratíes han expresado su disposición para comentar el uso de los soldados colombianos y la posibilidad de llegar a un acuerdo con el Gobierno del país suramericano al respecto.

El Gobierno de Bogotá hasta ahora no ha recibido ninguna información sobre los ciudadanos colombianos que han muerto en los combates en Yemen, según un alto funcionario de la Cancillería colombiana que pidió no ser identificado por no tener autorización para hablar en público.

Recientemente, fuentes yemeníes han informado que al menos seis soldados colombianos han perdido la vida durante enfrentamientos en la ciudad de Taiz(suroeste).

El pasado octubre, el diario colombiano El Tiempo informó que al menos 800 exmilitares del Ejército colombiano entraron en Yemen para respaldar la ofensiva del régimen saudí y sus aliados.

Un edificio residencial tras ser alcanzado por un ataque aéreo de aviones saudíes en Saná (Yemen).

Por otra parte, Emiratos Arabes Unidos envió el pasado noviembre en secreto a 450 mercenarios de América Latina, entre ellos soldados colombianos, a Yemen para que luchen al servicio de los saudíes contra el Ejército yemení.

Según las últimas estadísticas de las Naciones Unidas, la agresión saudí a Yemen ya ha dejado más de 32.000 víctimas, entre muertos y heridos, en su mayoría civiles.

miércoles, 12 de agosto de 2015

¿Es Colombia un Estado fallido?

Colombia es un país que se ha destacado en la esfera internacional no solo por ser una de las democracias más antiguas de América, sino también por tener una fuerte economía en desarrollo, que con el apoyo de los Estados Unidos como su principal socio comercial y militar, también se ha caracterizado por ser un aliado clave de la comunidad internacional en la lucha contra las drogas.
Colombia es un país donde las autoridades no tienen el control material sobre la totalidad del territorio, así como tampoco tienen el monopolio en el uso de la fuerza
Sin embargo, este país también se ha dado a conocer por un largo conflicto armado cuyo impacto real solo trasciende a través de la contradictoria información que se encuentra en las declaraciones oficiales del Gobierno, en las noticias de los medios tradicionales, en los comunicados emitidos por los diferentes actores del conflicto armado y en la fragmentada información que publican las organizaciones no gubernamentales.
Si bien es cierto que Colombia es un miembro respetado de la comunidad internacional, sus extremas realidades brindan un panorama bastante desolador que oscurece esa imagen positiva que brindan las elaboradas estrategias oficiales de propaganda.
Claro, es innegable que Colombia es un país atractivo para la inversión extranjera y que es un hermoso destino turístico para los viajeros de otros países. También es indiscutible que el progreso artístico y tecnológico ha sido impresionante y que muchos de los avances científicos allí desarrollados son de relevancia internacional. Además, cómo negar que su economía formal ha crecido notablemente en la última década y que su sistema financiero goza de una fortaleza admirable que ha sido clave para el progreso del país, lo cual, obviamente, ha beneficiado significativamente a muchas esferas sociales.
Lamentablemente, en Colombia existen muchas otras realidades ocultas que en conjunto muestran un país negativamente heterogéneo. Son diferentes contextos socioeconómicos que van desde sociedades urbanas cosmopolitas que interactúan en un mundo globalizado y que fácilmente se confundirían con cualquier ciudad del primer mundo, hasta sociedades primitivas que no solo parece que vivieran aún el el sigo XIX, sino que además son las que ponen la mayoría de las víctimas ocultas de ese conflicto que ha desangrado al país por décadas.
Son regiones en las que el suministro de los servicios básicos es bastante limitado y donde millones de personas aún viven en condiciones de extrema pobreza y abandono con nulo acceso a servicios de salud, electricidad, agua potable, transporte y educación. Es tal el olvido en el que viven, que esas áreas quedan por fuera del control estatal y los diferentes actores armados al margen de la ley, sean de derecha o de izquierda, ejercen el poder público como las únicas autoridades reconocidas por la población civil.

jueves, 16 de julio de 2015

"Los ven como Robin Hood": El Chapo Guzmán y Pablo Escobar, Similitudes y diferencias entre los dos capos

Dos capos, dos países, dos épocas distintas. Y una clara similitud: el dinero suficiente para comprar y corromper a todo el que sea necesario

Dos capos, dos países, dos épocas distintas. Y una clara similitud: el dinero suficiente para comprar y corromper a todo el que sea necesario –sin importar si son policías, militares, políticos o guardias– para ayudar a los criminales a salirse con la suya.
Según la versión oficial del gobierno mexicano, Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo,huyó de su celda el sábado pasado a través de un túnel –con ventilación y alumbrado– de casi una milla de longitud, que conectaba el penal de El Altiplano con una casa en construcción. El capo logró burlar la vigilancia y las cámaras de seguridad para escapar por segunda vez de una prisión de máxima seguridad. Ya en 2001 se había fugado de la cárcel de Puente Grande.
La noticia ha avivado los recuerdos de otro escape legendario ocurrido hace más de 20 años: el de Pablo Escobar Gaviria. Junto a nueve de sus hombres, Escobar se fugó en la madrugada del 21 de julio de 1992 de la prisión de La Catedral, que era en realidad una lujosa casa habilitada para su detención en Envigado, Medellín. Desde allí el capo siguió controlando sus negocios y ordenando asesinatos.
El periodista colombiano Edgar Téllez cubrió la difícil época de Escobar para el diario El Tiempo, en medio de amenazas de muerte y explosiones de carros bomba. El experto en narcotráfico recuerda que Escobar consiguió penetrar los tres anillos de seguridad que lo protegían. Un total de 50 personas resultaron involucradas en la fuga, entre cuidadores, guardianes y militares. “A punta de dinero logró corromper hasta al último soldado”.
En el caso de El Chapo, hasta ahora 34 empleados del Altiplano están siendo investigados por su presunta vinculación con el escape. Pero si se toman en cuenta las características del túnel que utilizó el poderoso líder del cartel de Sinaloa para escapar, no se descarta que muchas personas más hayan podido participar del plan.
Aunque los detalles de sus fugas –y en general, de sus vidas– guardan distancia, los une el hecho de que representan un desafío para sus países. “Ambos se han fugado cuando han querido porque consiguen corromper todo lo que se les pone enfrente. Los dos han ejercido el poder del dinero para desafiar al Estado y ganar”, asegura Téllez.
César Gaviria era el presidente de Colombia en ese momento y, a propósito de la segunda fuga de Guzmán, resalta otra diferencia circunstancial entre los narcotraficantes en entrevista con Univision: “A El Chapo lo detuvieron, pero nosotros no capturamos a Escobar. Él se entregó. Se sometió a la justicia colombiana bajo unas reglas que nosotros le ofrecimos. Si las cumplía, no lo extraditábamos”, recuerda el exmandatario (1990-1994).

martes, 7 de julio de 2015

El conflicto de Colombia por una guerrillera de las FARC



Su nombre es Tanja Nijmeijer, nació en un pueblo de Holanda, cerca de la frontera con Alemania, hace treinta y seis años. Es licenciada en Lengua y Culturas Románicas y perfeccionó su carrera e idioma español durante un año en Granada. Pero eso es el pasado. Desde hace más de diez años se llama Alexandra Nariño y es una guerrillera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Esta es la primera entrevista que concede a un periodista español.

Su acento puede parecer puro colombiano para un español. Su vocabulario es rico, es evidente su alto nivel cultural. La entrevistamos en La Habana, Tanja Nijmeijer forma parte de la delegación de guerrilleros de las FARC que se encuentran en la capital cubana desde hace más de dos años en diálogos con el gobierno de Colombia. Nació en 1979 en un ciudad de unos diez mil habitantes, en una región campesina que habla un dialecto entre holandés y alemán. Con 18 años se fue a estudiar a la universidad al norte de Holanda. Eligió lenguas y culturas románicas: español, francés e italiano. Después, mediante una beca, se fue a estudiar un año en Granada, de donde guarda buenos recuerdos. Vuelve un año a Holanda y un anuncio en la prensa solicitando una profesora de inglés en Colombia le lleva a ese país. Tenía 20 años.

Tanja no sabía entonces ni que existiese un conflicto armado en Colombia, no seguía las noticias. En aquellas fechas no tenía ninguna especial inquietud política o social, su interés era histórico, artístico y por la literatura hispana. Según señala ahora, la política no le interesaba, más allá de la preocupación hacia la injusticia sufrida por algún compañero o compañera. Una vez en Colombia comenzó a ver la televisión para mejorar el español que había aprendido en Granada. "Veía los atentados de la guerrilla en el campo, en la ciudad casi no se notaba el conflicto. Miraba esos atentados y lo mal que hablaban todos de la guerrilla, eso despertaba mi curiosidad y empecé a preguntar alrededor mío, preguntas elementales: ¿Esa gente qué quiere? Parece que son muchos, ¿cómo pueden existir si son tan malos?La gente me decía que existían porque engañan a los campesinos: 'son gente muy pobre que no tiene con qué subsistir y la guerrilla dice que les va a dar comida, ropa y así los reclutan'".

Pero la realidad que la joven holandesa veía cada día le desmontaba el discurso que escuchaba contra la guerrilla: "Yo no entendía bien, ¿acaso la misma pobreza de esos campesinos no justifica también la existencia de una guerrilla? Eso cada vez me preocupaba más y más. Viendo además la injusticia, viendo personas buscando cosas en mi basura. A mí me parecía muy absurdo, creo que eso no debería existir en el mundo, unas personas que están buscando en la basura de otras personas a ver si encuentran qué comer. Y más absurdo es que a nadie la perezca absurdo eso".

Tanja comenzó una amistad con una profesora de matemáticas y su marido del colegio donde trabajaba. Ante su curiosidad, ellos les explicaban la situación, estudiaban la historia de Colombia, el surgimiento y motivo de las guerrillas, y cuál había sido el comportamiento del estado colombiano desde entonces. También estudiaron la trayectoria de otros países, como la revolución cubana. Visitaron los barrios pobres de Bogotá y la Universidad de la capital. "Así comprobé que la guerrilla tenía una aceptación, pero la gente no habla del tema. Los únicos que pueden hablar abiertamente de la guerrilla en Colombia son los que hablan mal. Los que están de acuerdo con algunas ideas, aunque solo sean unas mínimas de justicia social deben estar callados porque son sospechosos. Así engañan a todo el mundo, a todos los extranjeros a quienes les hacen ver que en Colombia hay una democracia".

miércoles, 27 de mayo de 2015

¿Guerrilleros o Gobierno, quién es culpable en Colombia?



¿Cuál debe ser la columna vertebral de las conversaciones que se adelantan en La Habana entre las FARC-EP y el Gobierno de Colombia?

Ni la impunidad ni las víctimas son la causa de la guerra

“Hablas de paz cuando el acero esgrimes”.
(Shakespeare. Teobaldo en Romeo y Julieta)

¿Cuál debe ser la columna vertebral de las conversaciones que se adelantan en La Habana entre las FARC-EP y el Gobierno de Colombia?
La pregunta surge por la insistencia del presidente de la República, la jerarquía católica, el Procurador general, la cúpula militar, dirigentes de partidos políticos y organismos internacionales (Parlamento Europeo, Amnistía Internacional), de pretender desviar hacia temas secundarios, el tema central – causas - que dieron origen a la guerra entre el pueblo colombiano y el gobierno de la oligarquía/jerarquía católica. La paz no es dejación de las armas y acciones de guerra ni reparación de las víctimas ni mucho menos plantear el tema de la impunidad. La paz es solucionar los gravísimos problemas sociales, económicos, políticos de las mayorías nacionales víctimas de la opresión clasista de la oligarquía/jerarquía católica/latifundista, que dan origen a la guerra. Ello constituye la columna vertebral de las conversaciones de paz. La otra vía es repetir la Leyenda de Sísifo: alcanzar la cumbre de la paz, para rodar de nuevo por la pendiente de la guerra, como ha venido ocurriendo en Colombia durante 200 años de vida republicana. Si no se solucionan las causas de la guerra, es imposible alcanzar la paz estable y duradera. Es repetir el fracaso de acuerdos anteriores de paz, tanto en Colombia como en Centro América.
Según Amnistía Internacional: la columna vertebral de este proceso debe ser el tema de las víctimas, especialmente el derecho de las víctimas a la verdadera justicia y la reparación. Colombia tiene una clara responsabilidad de respetar el derecho internacional y los derechos humanos.