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domingo, 29 de noviembre de 2015

Kurdistán: Criminalizando a nuestro pueblo, efectos sociales de la ilegalización del PKK

La tensión constante entre el barrio kurdo (Şêxmeqsûd o Sheij Maqsoud) y las facciones islamistas “moderadas” de Alepo ha acabado estallando. Las acusaciones cruzadas de secuestros, excesos y malas actuaciones derivaron en enfrentamientos que, cada vez, son más graves.


Actores kurdos

Por una parte están las milicias kurdas de la ciudad que controlan el barrio de Sheikh Maqsoud desde el inicio de la guerra: Yekîneyên Parastinê Gel

(Un voluntario árabe de las YPG, en Sheikh Maqsoud muchos árabes militan en esta milicia laica y democrática)

(Unidades de Defensa Popular, YPG) y Yekîneyên Parastinê Yên Jinê (Unidades de Defensa de Mujeres, YPJ). Un elemento distintivo: el alto número de personas árabes voluntarias a estas milicias y el uso, casi exclusivo, de la lengua árabe. Una facción del Free Syrian Army (FSA), los laicos de Jaysh al-Thuwar, luchan codo a codo junto a las YPG y YPJ. De hecho, el barrio ha sido refugio de miles de refugiados de etnia árabe que han escapado de la zona del régimen (bajo control del ejército sirio árabe y las NDF) y de la oposición. Pero, ¿quién es esta oposición?

La oposición siria, un nido de islamistas en tres ejes

1) FSA o Jabhat al-Shamiya

Formalmente el Ejército Sirio Libre (FSA) es implantado en Alepo. De hecho, sin embargo, su papel es de invitado de piedra. Incluso una parte de esta organización actúa de forma coordinada con las YPG y YPJ. Quien realmente conforma la oposición “moderada” en Alepo son la alianza formada por el Islamic Front (IF, Frente Islámico) y el Al Nusrat Frente (Frente de Apoyo) con formaciones menores. En la zona rural de Alepo los primeros actúan oficialmente como Jabhat al-Shamiyya (Frente de Levante), una coalición de operaciones formada el 25 de diciembre de 2014 por grupos islámicos suníes, principalmente el Islamic Front *. Jabhat al-Shamiya, islamistas disfrazados de laicos, fueron los “beneficiados” de la retirada. Este oscuro grupo, creado a finales de 2014 reúne islamistas “moderados” y utiliza como pantalla la FSA para tener una apariencia laica. En realidad su componente principal es el Frente Islámico de Alepo, el Ejército de los Mujahideen o el Frente por el Desarrollo y la Autenticidad. Como se puede comprobar, estas fuerzas, de laicas no tienen nada. Algunas de ellas reciben apoyo de EEUU.

2) Nusrat y su extraña retirada de agosto

Jabhat al-Nusrat, la organización representante de Al Qaeda en Siria, hizo en agosto un paso decisivo que muestra su sometimiento a Turquía. Los fundamentalistas anunciaron la retirada del frente que mantenían en el este de la región de Alepo ante el Estado Islàmic. Se replegaron en la ciudad donde, entre la oposición, conforman la organización hegemónica.

3) Los satélites turcomanos de Turquía en Alepo

Paralelamente a este movimiento, Turquía, con el consentimiento de los EE.UU., creó unas milicias artificiales turcmanes. Se trataría de la Brigada del Sultán Murad y el Ejército Ejército Unido Turcomano y dos grupúsculos afiliados a la FSA **. Estas, oficialmente, estarían formadas por nativos turcomanos de Siria, una minoría de lengua y etnia similar a la turca que Ankara ha utilizado ya en Irak contra los kurdos. Armadas por Ankara, estas guerrillas serían aparentemente opuestas al Estado Islámico pero su verdadero objetivo sería evitar la unión de las esquinas de Kobanê y Efrîn. No es descartable, dada la debilidad demográfica y militante turcomana en Siria, que los grupos fueran integrados, en realidad por militares turcos. Estarían infiltrándose en Siria por Bab al Salam y en las primeras fotografías que han mostrado no esconden las banderas negras islamistas.

Son estas fuerzas las que atacan Sheikh Maqsoud y han provocado la muerte de varios civiles con bombardeos. También han decretado un embargo del barrio que la está asfixiando. Al frente Nusrat-al Qaeda con un entendimiento total con el Harakat Ahrar al Sham, Liwa Suqour al-Jabal y el apoyo de los satélites turcos **.

Localización de Sheikh Maqsoud (amarillo), en rojo la zona controlada por el gobierno y en verde por la oposición islamista y FSA. En gris la amenazante proximidad del Estado Islámico


Desde finales de septiembre

La escalada de tensión tuvo un punto culminante el 22 de septiembre. Las YPG respondieron a las provocaciones de Nusrat y los expulsarlos de la carretera de Castelo, arteria principal de acceso a la ciudad siria. Al Nusrat y Harakat Ahrar al-Sham rodearon el barrio el día siguiente y el 25 Al Nusrat inició un sistemático bombardeo del barrio kurdo. Sólo ese día, según los propios militantes de Al Qaeda, lanzaron en ella medioo centenar de proyectiles. En medio del conflicto se sucedieron dos manifestaciones antagónicas. Una en la zona rebelde de Alepo contra las YPG acusándolas de ayudar a Asad. Un dato importante es que no se permitieron banderas islamistas pero sí fueron frecuentes las de la llamada “Siria Libre”. El día 29 fueron los vecinos de Sheikh Maqsoud quienes se manifestaron con banderas de las YPG y las citadas de la llamada “Siria Libre”. Además las YPG aseguraron que la carretera de Castelo continuaba abierta, posteriormente hicieron una llamada a la FSA a trabajar conjuntamente contra Nusrat y el uno de octubre denunciaron que Nusrat y la Brigada del Sultán Murad habían secuestrado dos miembros de la FSA.

El conflicto, según los islamistas, lo iniciaron las YPG al conquistar Castelo. En cambio el comandante de la milicia Rêzan Rojhat señala Ankara en la estrategia de crear tensión en la ciudad desde el verano. “Turquía, dice Rojhat, envió dos convoyes con armamento por Al Nusrat, Ahrar al-Sham y la Brigada Nureddin Zengi de Alepo”. El envío coincidió con la sospechosa retirada de Al Nusrat a favor de las milicias pro turcas.

Octubre más tenso

Los últimos movimientos han empeorado el conflicto. Culminando en el ataque del 3 de Octubre donde las YPG fueron expulsados por ​​los islamistas de la carretera de El-Cendol y Seken El- Shiqeyif, por donde entraban las municiones en la ciudad. En los combates murieron cinco miembros de Al Qaeda según las YPG y uno de la milicia kurda. El día siguiente la “Division 16” del FSA, una de las más proclives a un entendimiento con las YPG, anunció que se añadía a Nusrat en los ataques contra la milicia kurda. Por si todo esto fuera poco complicado, desde 26 de septiembre la aviación rusa ha puesto Alepo en su punto de mira. Por el momento no se ha verificado si ha atacado la ciudad pero si las zonas rurales que ha provocado protestas en las zonas bajo control de Nusrat, FSA y el Islamic Front.

Sin embargo, las YPG no han declarado la guerra a Nusrat y los otros grupos. Oficialmente continúan siendo neutrales en el conflicto, como tercera vía frente Asad y la oposición. Sí han especificado, sin embargo, que se defenderán de los ataques. Y desde el movimiento de agosto, sobre todo Nusrat ha bombardeado con notable insistencia el barrio kurdo. La milicia kurda ha decidido decir basta a las crecientes agresiones y, la entrada de Rusia en el conflicto, puede favorecerla pero le ha creado fuerte oposición en la zona “rebelde” que, hasta ahora era más bien indiferente el barrio kurdo . De todo ello, en definitiva, sale beneficiado el régimen de Asad.

Banderas triangulares de YPJ y YPG en la carretera de Castelo


Noviembre al límite

La reacción de las milicias kurdas y aliados (Jaysh al-Thuwar) ha acabado cortando la conexión de los grupos rebeldes con la parte sur de la ciudad que controlan. En realidad las YPG están asfixiando a Al Nusrat y sus aliados. Por eso es comprensible la reacción de éstos. Lo que es incomprensible es su política agresiva cuando están en situación de debilidad. Desde el 24 de noviembre, el Nusrat ha atacado de forma constante el barrio kurdo de Alepo y las YPG han tenido que responder a las agresiones.

(Diktat de amenaza por parte de Liwa Ahrar Souriya de 27.11.2015 contra la població civil de Sheikh Maqsoud)


Ayer, Liwa Ahrar Souriya emitió un diktat inaceptable y claramente genocida. En él se declaraba el barrio de Sheikh Maqsoud como “zona militar”. Además se obligaba a la población civil kurda a abandonar el barrio en 24 horas o sufrir las consecuencias. No hace falta ser muy listo para ver que la situación del barrio no permite a nadie salir sin entrar o bien en la zona controlada por el gobierno sirio o bien por la oposición dominada por Al Nusrat. Y ese es el gran problema. Liwa Ahrar Souriya no es un grupo extremista ni islámico. Es una facción de poco más de 2.000 miembros afiliada a la FSA. Representaría lo que se llama “rebeldes moderados” con los que puede haber un entendimiento con el movimiento kurdo. Este grupo, de hecho, ha colaborado con las YPG en el pasado. Que ahora actúe en términos de amenazas hacia la minoría kurda de Alepo demuestra que ha entrado en la esfera de influencia de Al Nusrat y Al Sham. En definitiva: en vez de moderarse los radicales, se radicalizan los moderados empeorando el escenario. Y, como es habitual, los kurdos son el objetivo de su odio.

Kurdistán: De Alemania a Bakur


A partir de la exitosa defensa de Kobanê contra el Estado Islámico de hace un año, el movimiento kurdo de resistencia ha atraído la atención de los medios internacionales de comunicación. Mientras tanto, sus experimentos de formación de una sociedad sin estado en los cantones autónomos de Rojava tienen fascinados a los anarquistas alrededor del mundo. Pero para entender la resistencia kurda en Rojava (Kurdistán occidental), tenemos que buscar una visión más amplia sobre las luchas por la libertad y la autonomía que se suceden en la región.

Entrevistamos a dos miembros de una red de anarquistas internacionalistas de Alemania que han pasado un tiempo en Bakur (norte de Kurdistán), aprendiendo de las luchas que allí tienen lugar. Comenzando por un repaso histórico de la aparición del movimiento kurdo y del “nuevo paradigma” del PKK de la última década, describen cómo sus experiencias en el Kurdistán les han hecho replantearse su manera de entender la lucha anarquista en otras partes del mundo.

Anarquistas europeos sobre la lucha kurda

En nuestro artículo “Understanding the Kurdish Resistance” y los episodios 36 y 39 del programa de radio Ex-Worker nuestro interés por la lucha kurda por la libertad y la autonomía se centró en Rojava (Kurdistán occidental). Pero en otras partes del Kurdistán también se están llevando a cabo luchas importantes, algunas de los cuales no han recibido tanta atención. ¿Podríais contextualizar históricamente el surgimiento del movimiento kurdo, y describir las luchas que se desarrollan hoy en Bakur (norte de Kurdistán)?

Bueno, la historia comienza con gente sentada alrededor de una fogata en la alta Mesopotamia mucho, mucho tiempo atrás. Hace unos 4.300 años, una nueva estructura social comenzó a evolucionar en el Medio Oriente, una forma de organización social muy agresiva que atacó a las viejas estructuras comunitarias: el estado sacerdotal sumerio. El proceso histórico que llevó a la revolución en el Kurdistán sirio no puede entenderse sin tener en cuenta la larga tradición de resistencia y levantamientos en las regiones kurdas asentadas en las cadenas montañosas de Zagros y Tauros. Esa zona fue objetivo, probablemente por primera vez, de los intentos colonizadores del sistema estatal naciente, cuyas raíces se asientan en la baja Mesopotamia, el actual norte de Irak, y que también es el predecesor del sistema estatal occidental de hoy en día. Hoy el PKK y el movimiento kurdo se consideran parte de esta larga tradición de resistencia antigubernamental, contándose a sí mismos como el vigésimo noveno levantamiento kurdo de la historia. Las regiones kurdas siempre están situadas en la fronteras de imperios fuertes y se han enfrentado a ataques prácticamente por parte de cada una de las estructuras imperiales que han surgido en la región desde hace unos cuantos miles de años. Debido al terreno montañoso y la organización social descentralizada de los kurdos en confederaciones de aldeas, estas regiones nunca fueron totalmente conquistadas y asimiladas. Como resultado, durante miles de años se han enfrentado a los esfuerzos de las potencias extranjeras por adentrarse en su territorio y cooptar a las élites feudales kurdas a fin de asegurar la obediencia y evitar (o al menos aislar) la rebelión.

Si avanzamos hasta el siglo XX, podemos observar cómo estas dinámicas se siguen reproduciendo de igual forma que cuando emergía el sistema de estado nación. El Estado turco fue fundado en 1923 tras la caída del Imperio Otomano, que había gobernado sobre los territorios kurdos en el este, pero les había otorgado autonomía cultural e incluso política. Durante la I Guerra Mundial, los otomanos se aliaron con las potencias centrales, forjando particulares vínculos políticos e ideológicos con Alemania que se han mantenido hasta nuestros días. Tras la derrota de las potencias centrales y el colapso del Imperio Otomano, los grupos nacionalistas turcos lucharon por un estado propio. Desde su fundación, la ideología del nuevo Estado era ultranacionalista. Proclamaron Turquía un estado para la población turca, y definieron a todas las personas que viven dentro de sus fronteras como parte dela gran nación turca, vinculando su estado a la idea de superioridad étnica. Como resultado, las personas que reivindicaban una identidad étnica o nacional diferente, ya fueran asirios, armenios, kurdos, u otros, fueron tratados como traidores y terroristas separatistas. Hasta la década de 1990, las lengua kurda y otras lenguas no turcas estaban oficialmente prohibidas en Turquía —no sólo como lenguas oficiales, sino incluso para el uso privado.

Desfile de soldados turcos

Hablamos sobre historia porque es importante entender la dureza de las condiciones en las que fue fundado el Partiya Karkeren Kurdistán (PKK), el Partido de los Trabajadores del Kurdistán. El movimiento kurdo contemporáneo surgió durante la revuelta juvenil de 1968 de Turquía, cuando creció la agitación revolucionaria entre organizaciones socialistas, estudiantes radicales, trabajadores y campesinos. En la década de 1970, un grupo de amigos kurdos y turcos alrededor de Abdullah Öcalan, Kemal Pir, Haki Karer y otros, se reunieron en Ankara y comenzaron a discutir la cuestión kurda desde una perspectiva revolucionaria. Una de sus ideas centrales fue que el Kurdistán era una colonia interna, y necesitaba ser liberada de la opresión colonial para establecer una utopía socialista. Así fue que el PKK fue fundado en 1978, y se comenzó a organizar de acuerdo a los principios de la clásica teoría marxista-leninista. Bajo “el viejo paradigma”, como lo llaman hoy en día, el PKK se propuso organizar una vanguardia política y comenzar una guerra revolucionaria para liberar los territorios kurdos y establecer un estado kurdo, que sería utilizado para implantar el socialismo.

En el extremadamente opresivo clima de la Turquía de la década de 1970, muchos estaban desesperados por luchar por otra vida, y la estrategia y la convicción del PKK se extendieron rápidamente. En 1984, comenzó una lucha de guerrillas que se convirtió en una brutal guerra civil. El movimiento guerrillero atrajo un apoyo social considerable, y en muchas regiones no podía distinguirse de la población en general. En respuesta, el ejército turco, la policía militar y los servicios secretos realizaron campañas de represalia para derrotar a los rebeldes e intimidar a la población. Bajo los auspicios de “Gladio”, el programa anticomunista patrocinado por la OTAN, destruyeron unas 4.000 aldeas y mataron a más de 40.000 personas.

Una aldea kurda en Bakur

A raíz de este derramamiento de sangre, el movimiento de liberación kurdo inició a principios de 1990 un proceso de reflexión y autocrítica. Además de enfrentarse a un estado brutal y a la represión paramilitar, el movimiento guerrillero estaba sacudido por problemas internos: algunos líderes del PKK actuaban como caudillos feudales, según la lógica militarista del ‘sangre por sangre’. Había quedado claro que una lucha meramente militar no resolvería nada. El viejo paradigma había llevado a una guerra y una hostilidad implacables, y tampoco permitía abordar los problemas sociales dentro de los territorios kurdos, ni tampoco defenderlos eficazmente de las amenazas externas. El PKK puso fin a la guerra civil en 1993, declarando un alto el fuego unilateral, para crear un espacio en el que el movimiento pudiera formular un paradigma diferente para la transformación social. El movimiento kurdo enfrentó muchos reveses y desafíos durante este proceso de reflexión —debido a los repetidos esfuerzos del Estado turco para provocar nuevos brotes de guerra civil, el secuestro y encarcelamiento del presidente del PKK, Abdullah Öcalan, y el ascenso de partidos al viejo estilo feudal kurdo, como el clan Barzani en el norte de Irak. Sin embargo, a pesar de estos desafíos, entre 1993 y 2005, el movimiento kurdo desarrolló lo que ahora llaman “el nuevo paradigma”, que cambiaría profundamente los objetivos y estrategias del movimiento kurdo.

Uno de los impulsos más importantes en este proceso interno de transformación provino del movimiento de mujeres kurdas. Miles de mujeres se habían unido a las fuerzas de la guerrilla durante la guerra civil. A menudo, se encontraron en conflicto con anticuados comandantes que intentaban que se mantuvieran en los roles tradicionales de género y no las trataban igual que a los hombres. En respuesta, se establecieron grupos guerrilleros femeninos completamente autónomos, lo que fue todo un acto revolucionario en su contexto cultural. Ellas reclamaron para sí el derecho a entrar en combate y se organizaron por su cuenta, como parte del movimiento pero tomando sus propias decisiones de manera autónoma. Según nos han dicho nuestros amigos, también su manera de luchar era distinta: en las unidades masculinas o mixtas, persistieron los comportamientos competitivos, herencia de una sociedad jerárquica transmitida de generación en generación que continúa siendo un problema en la actualidad. Las dinámicas entre las mujeres combatientes eran menos competitivas; encontramos evidencia de esto en el número de combatientes caídos. La mayoría de las muertes tuvieron lugar al regresar de una acción, momentos en que eran bastante comunes entre los combatientes masculinos las actitudes de arrogancia y orgullo por la victoria. Por el contrario, las unidades de mujeres estaban en guardia a más largo plazo, y sus combatientes resultaron ser menos vulnerables a este exceso de confianza potencialmente fatal.

Combatientes kurdas

Además de las unidades militares autónomas, las mujeres kurdas también formaron comités sociales y políticos para discutir el problema de la opresión patriarcal. Hoy en día, el organismo más importante del movimiento de mujeres es el Komalen Jinen Kurdistán (KJK), la Confederación de Mujeres del Kurdistán, que es parte de la KCK, la confederación general, pero que toma sus decisiones autónomamente. Además, el movimiento de mujeres tiene capacidad de veto sobre las decisiones tomadas por los grupos de hombres o por las asambleas generales. Bajo su influencia, el movimiento kurdo ha desafiado desde hace mucho tiempo los patrones patriarcales y jerárquicos en sus modelos de organización.

El proceso de cambio hacia un nuevo paradigma también fue impulsado por un ala ideológica dentro del PKK en torno a su presidente, Abdullah Öcalan, quien formuló la idea deconfederalismo democrático tras la realización de un análisis histórico profundo del sistema jerárquico de Oriente Medio y otras partes del mundo. Hizo hincapié en que los problemas del poder, opresión y violencia surgieron del propio desarrollo histórico de la civilización, empezando por los antiguos estados sacerdotales sumerios, que plantearon el desafío inicial a las formas más igualitarias y con frecuencia matricéntricas de organización social que les habían precedido. Los problemas de opresión, guerra y búsqueda del poder están vinculados a la institucionalización de las relaciones patriarcales en las estructuras del Estado y el sacerdocio. El sistema capitalista, el Estado-nación, y el industrialismo son conceptos que se desarrollaron a partir de estos modelos de pensamiento jerárquicos y dominados por los hombres. Öcalan también se basó en las ideas del anarquista estadounidenseMurray Bookchin en su análisis del potencial utópico del confederalismo democrático, y destacó la importancia de adoptar un nuevo paradigma ecológico, democrático y de liberación de género. La idea central de su concepción del ‘nuevo paradigma’ del PKK era el comunalismo; que cada parte de la sociedad debe organizarse por sí misma y unirse en una confederación comunitaria descentralizada.

Con este nuevo paradigma como inspiración, fue fundada en el año 2005 la Komalen Ciwaken Kurdistán (KCK), la Confederación de Sociedades del Kurdistán. Es en esencia un sistema de consejos de barrios, pueblos y ciudades que actúa como un potente contrapoder civil desarrollando la autonomía frente al estado-nación y la economía capitalista. El KCK convoca la asamblea general de la red de consejos del Kurdistán, que incluye delegaciones de todas las regiones kurdas participantes. Eligen un órgano ejecutivo con el mandato de trabajar en temas de importancia para todas las regiones, como la representación diplomática a nivel global, las propuestas ideológicas y estratégicas y las cuestiones de defensa. También administran las Fuerzas de Defensa del Pueblo (HPG), de las que forman parte los brazos armados de todas las partes del movimiento. Durante la última década, a pesar de las duras condiciones de represión y de guerra, el movimiento en el norte de Kurdistán ha creado estructuras para una sociedad democrática, ecológica, y de liberación de género.

Al igual que el KCK abarca las estructuras de la autonomía democrática en todo el Kurdistán, elDemokratik Toplum Kongresi (DTK), el Congreso de la Sociedad Democrática, comprende el sistema de consejos en la región de Bakur —el norte de Kurdistán, que está dentro de las fronteras de la nación-estado turca. La estructura federada del DTK comienza a nivel de aldea o barrio urbano y pasa por el distrito, la ciudad, y en última instancia la región de Bakur. En el nivel más alto de la federación, la asamblea del DTK incluye delegados revocables de más de medio millar de organizaciones de la sociedad civil, los sindicatos y los partidos políticos. Tiene una cuota de género del cuarenta por ciento y puestos reservados para las minorías religiosas en las asambleas y un sistema de presidencia compartida con un puesto reservado para un hombre y el otro para una mujer. Al estilo clásico de los movimientos de base, los participantes tratan de resolver sus problemas locales a nivel local, y sólo si no pueden encontrar una solución la buscan en el siguiente nivel. La gente no kurda, incluidos los miembros de las comunidades de Azerbaiyán y los arameos, participa en alguna de las asambleas. Además, los jóvenes se están organizando tanto dentro de estas estructuras como paralelamente a las mismas bajo el lema “el capitalismo es un hombre viejo —somos un movimiento formado por las fuerzas unidas de las mujeres y la juventud.” Este sentimiento hace hincapié en la importancia de la juventud y la organización de las mujeres para poder superar el arraigado legado jerárquico presente en la sociedad kurda, pero también refleja la idea de que la juventud no es en realidad una cuestión de edad, sino más bien una mentalidad similar a la del lema zapatista “caminando preguntando,” que invita a avanzar sin dejar de cuestionarse las cosas.

Esta estructura federal de asambleas y organizaciones civiles se estableció para resolver problemas comunes y apoyar la auto-organización de la población a través de procesos democráticos de abajo a arriba. Por lo tanto, en lugar de ser definido únicamente en términos de origen étnico o territorio, el concepto de autonomía democrática propone estructuras locales y regionales a través de las cuales las diferencias culturales pueden ser libremente expresadas. Como resultado, por todo el norte de Kurdistán, hay una colorida variedad de organizaciones educativas, culturales y sociales y de experimentos que desarrollan la economía cooperativa. Vale la pena destacar los comités de mediación, cuyo objetivo es encontrar un consenso entre las partes en conflicto y, por tanto, un acuerdo a largo plazo, en lugar de posponer el problema a través del castigo. Esto a menudo da lugar a muchas largas discusiones, pero muestra una concepción colectiva de responsabilidad en la que el acusado no debe ser excluido mediante detención o sanciones, sino que debe ser consciente de la injusticia y el daño que su comportamiento ha causado. Esto ha hecho innecesarios en la práctica los tribunales estatales en muchos bastiones del movimiento de liberación kurdo. Junto a estos comités de mediación y otros consejos, se pueden encontrar centros sociales para los jóvenes y para las mujeres en todos los niveles de la sociedad, con actividades que van desde cursos de lengua kurda y seminarios políticos a grupos de música y teatro.

Este es el contexto en el que debemos entender el éxito de la revolución en curso en Rojava. El movimiento kurdo puede mirar hacia atrás a cuarenta años de lucha radical, con sus fracasos, reflexiones y avances. A pesar de que la formación de la autonomía democrática en el norte de Kurdistán es mucho más caótica, de que crece enmarañada con las viejas estructuras del Estado, y de que está atrapada en una guerra social y ecológica más que en una militar, es ampliamente comparable con los procesos que se están produciendo en Rojava.

Policía turca bloqueando el paso a sirios kurdos que intentan huir de ISIS.

Una pregunta que los anarquistas se han hecho acerca de esta lucha es cuánto del reciente rumbo antiautoritario de la lucha —incluyendo las estructuras de confederalismo democrático, los principios de la liberación de la mujer, y así sucesivamente— vienen de arriba a abajo, de Abdullah Öcalan y los dirigentes del PKK. ¡Si una revolución antiautoritaria estuviera siendo dirigida desde arriba se vería como una contradicción! ¿Cuál es vuestro punto de vista sobre la relación entre la ideología de los líderes de estas organizaciones y la transformación de las relaciones sociales y las estructuras en el Kurdistán?

Es un debate pesado, en el que hemos discutido mucho, y que, al menos en Alemania, está vinculada a un cierto temor derivado de las malas experiencias con otras luchas revolucionarias. Por supuesto, la cuestión del liderazgo e iniciativa es de las más difíciles cuando hablamos de auto-organización, y también es algo difícil para el movimiento kurdo. Las verdaderas preguntas son: ¿cómo puede haber un cambio revolucionario radical en la sociedad?, ¿quién evalúa las necesidades? y ¿quién toma las decisiones sobre la dirección del movimiento? La respuesta tiene que ser: todo el mundo, todas las cosas, siempre. Tal vez la evolución del movimiento kurdo y el PKK puede ofrecer un ejemplo útil, que todavía tiene que ser comprendido plenamente en el mundo occidental. Öcalan y el PKK no están simplemente actuando según un patrón ideológico fijo o un sistema dogmático, como el único y verdadero camino del marxismo-leninismo reivindicado por los antiguos estados socialistas. Tal vez estamos siendo engañados por la estética del socialismo revolucionario —líder barbudo y sombrío y abnegado guerrillero—, y no miramos más allá de la imagen y nos hacemos otras preguntas.

¿Miramos más allá del bigote?

Lo que estamos presenciando hoy en día en Kurdistán, tanto en Rojava como en el norte, es un nuevo método por el cual toda la sociedad está concienciándose. Si entendemos que la persistencia del Estado y la opresión patriarcal es debida a que la gente no es consciente de las posibilidades de resistencia, comprenderemos la importancia de la activación de la conciencia en la sociedad. En todas las partes del Kurdistán donde se organiza el movimiento de liberación, nos encontramos con comités creando lo que ellos llaman academias. Una academia puede adoptar muchas formas diferentes, pero podemos comprenderla más fácilmente como un espacio colectivo para la formación de una conciencia común. Algunas pueden ser tan simples como un grupo de discusión que se reúne una vez a la semana, pero también las hay más intensas, en las que todos los activistas participan (y, en los últimos años, a las puede unirse cualquier miembro de la sociedad que así lo desee). Las academias siempre están vinculados a otras organizaciones sociales; los grupos de jóvenes y el movimiento de mujeres tienen las suyas propias, mientras que otros grupos organizan academias generales para todo el mundo. En cada una de ellas se hace hincapié en el auto-empoderamiento, y en estas instituciones las propuestas de Öcalan y el PKK son discutidas y criticadas intensamente. Esos líderes no son los únicos que ofrecen propuestas: cada institución, cada comité, y cada individuo pueden difundir sus propias ideas.

Esta práctica se desarrolló a partir de las clases de formación política del antiguo PKK, donde era obligatorio para todos los combatientes y militantes de la guerrilla recibir formación tanto militar como ideológica. Al surgir el nuevo paradigma, quedó claro que el objetivo no era simplemente crear una vanguardia filosófica bien educada como en el antiguo sistema de cuadros leninista, sino liberar la conciencia de, literalmente, cada persona que participa en el proceso de creación de la nueva sociedad. Quienes quieren auto-organizarse tienen que reflexionar sobre su relación con el mundo, lo que significa profundizar en la exploración filosófica propia.

Un práctica frecuente en estas academias es lo que podríamos llamar análisis asociativo. Cuando se habla de un tema determinado, todo el mundo expresa sus asociación con el mismo, y a través de ese proceso, de cada persona compartiendo sus impresiones y experiencias mientras que el resto escucha atentamente y trata de entenderla, se puede formar un consenso. A nivel teórico, este enfoque niega la “objetividad”, y pone en su lugar múltiples subjetividades. Cuando identificas tu propia postura frente a cierto argumento, incluyendo tanto tu voluntad de actuar como tus propios temores, entonces se pone de manifiesto lo que es estratégicamente necesario.

A día de hoy, el papel y la postura de los militantes del PKK y el PAJK (el Partido de las Mujeres Libres) ha cambiado en comparación con los años 1980 y 90. La imagen de sí mismos ha crecido aproximándose a lo que podríamos entender como una personalidad de militante anarquista: alguien en lucha por la autonomía y el apoyo mutuo. Bajo el viejo paradigma, el militante tenía que ser desinteresado y abnegado. Aunque este concepto no ha desaparecido totalmente, está cambiando, ya que las discusiones en el movimiento rechazan dicotomías y apoyan la lucha tanto en los procesos individuales de auto-transformación, como por la fuerza y belleza colectivas. A medida que su concepción del papel de los militantes ha cambiado, han rechazado la anticuada idea de convertirse en una vanguardia. En su lugar, se trata de vivir de forma ascética, laica y bien organizada, basada en la idea de que luchar por nuestros amigos y por la revolución es la mejor manera en la que una vida puede ser vivida.

¿Qué lecciones aplicables a las luchas radicales en Alemania y otras partes has aprendido de tu tiempo de permanencia en el Kurdistán?

En primer lugar, mi compromiso con el movimiento de liberación kurdo, como lucha histórica y sociedad en rebelión, en realidad ha hecho posible que crea de nuevo no sólo que este mundo es absolutamente inaceptable, sino en la posibilidad de luchar por otro distinto. Yo llamaría a esto reivindicar el poder de la imaginación, lo que ha desatado una enorme sensación de motivación y también una cierta gravedad en muchos de nuestros amigos. Es abrumador ver la enorme conciencia colectiva en la sociedad kurda.

Pensando en la vida metropolitana occidental, parece muy obvio cómo el patriarcado y el capitalismo se han extendido en cada ámbito de nuestras vidas. Creo que hemos hecho enormes avances en la comprensión de nuestra propia historia y sociedad a través de discusiones con nuestros amigos del movimiento juvenil kurdo. En particular, su enfoque en la filosofía y la autopercepción ha dejado claro lo mucho que, como anarquistas o izquierdistas radicales, estamos obstaculizados por el moralismo. Hemos aprendido a basar nuestras acciones, más que en nuestros propios lazos éticos y de amistad, en estas nociones de bueno/malo, correcto/incorrecto, y culpa/lástima, que nos han sido inculcadas a través de la religión y la teoría el mundo académico. Para iniciar nuestro propio proceso de liberación y vencer a nuestra propia mentalidad, tenemos que superar la personalidad burguesa liberal y el comportamiento capitalista.

En contraste con esto, en Alemania y en el occidente en general, nos enfrentamos con la interiorización del individualismo y el liberalismo, no sólo en la sociedad en general, sino también dentro de nuestra “escena” política —escena con una tendencia general hacia estilos de vida nihilistas y hacia la política identitaria. Según he observado, la mayoría de los militantes en nuestra escena, así como la mayoría de la juventud liberal, dan una prioridad absoluta a la “libertad” del individuo; básicamente siguen sus impulsos e inclinaciones allá donde les lleven en un entorno donde todo esta permitido. Al mismo tiempo hay una sensación de sujeción y, por tanto, una aceptación de un ambiente predeterminado inmutable. Esto a menudo conduce por un lado a una pesimista sensación de parálisis, desesperanza y depresión, y por otro lado a, con el sentimiento de culpa como combustible, el atrincheramiento en identidades que se derivan de las estructuras de poder que se critican (blanco, de clase media, con privilegios) y la inmersión en las diversas formas de escenas de estilos de vida comercializados (punk, hardcoreta, izquierdista radical, “anarquista”)… todo lo cual surge del y conduce al individualismo omnipresente. Creo que podría ser interesante analizar el impacto de las rebeliones juveniles de 1968, porque le dio una gran unidad a este desarrollo. Estamos enfrentados a las masas de gente que nos rodea, despotricando de esta sociedad inconsciente, de los políticos, de los policías, o de los fascistas como si fueran el coco. En cambio, la mayoría de nosotros sigue viviendo el mito liberal de éxito económico y posterior jubilación, evadiéndonos en los estudios, el trabajo, el ocio, el activismo político de autoconsumo, las vacaciones, las fiestas, las drogas, el consumo —¡suicidio!

Sólo hay una delgada línea entre el actual concepto occidental de anarquismo y el liberalismo. Aunque anarquistas clásicos como Emma Goldman reconocieron la importancia de la libertad positiva, “libertad para”, el liberalismo se centra en la libertad negativa, o “libertad de”, la idea de que la gente es libre en la medida en que no se ven limitados por leyes y reglamentos. Esta comprensión de la libertad se adapta fácilmente a la ética del individualismo, la propiedad privada y el capitalismo, negando por completo la relación dialéctica entre el individuo y la sociedad y el hecho de que los seres humanos siempre han vivido en comunidades como individuos sociales, unidos entre sí a través de normas y valores comunes. Creemos que los valores humanos son determinados socialmente, y que las normas y los reglamentos sociales para defenderlos no representan una restricción de cierta libertad preexistente, sino que forman parte de las condiciones de una vida libre, que debe incluir la libertad individual y colectiva. Como contraejemplo a la “libertad” liberal del anarquismo occidental y otras corrientes de la izquierda radical, vale la pena mencionar que el movimiento juvenil kurdo está luchando muy estrictamente contra el tráfico de drogas y la drogadicción, debido a que el Estado turco claramente está tratando de destruir el movimiento no sólo con gas lacrimógeno y arrestos, sino con todos los medios disponibles de la moderna contrainsurgencia, incluyendo el apoyo al tráfico de drogas y la prostitución. Creemos que debe haber una reflexión colectiva sobre cómo el consumismo, el individualismo, y otras formas de liberalismo funcionan como contrainsurgencia y cuánto las hemos interiorizado en nuestra mentalidad y conducta. Necesitamos organizar la autodefensa contra los ataques de estas ideologías capitalistas que nos reducen a consumidores y emprendedores/trabajadores por cuenta propia.

En contraste con estas ilusiones liberales, nuestras experiencias con compañeros del movimiento kurdo nos han proporcionado perspectiva sobre la importancia de resolver esta polarización occidental entre individuo y sociedad, centrándonos en los valores y la ética colectiva más que en puntos de vista políticos e identitarios. Inspirado por el ejemplo del movimiento kurdo, creo que hay que estudiar y recuperar nuestra historia como parte del proceso de desarrollo de la auto-conciencia que necesitamos para resolver el dilema occidental al que nos enfrentamos. A través de la crítica a la civilización y el análisis de nuestro patrimonio comunal y democrático, podemos desarrollar la conciencia histórica y la confianza en lo que estamos haciendo. Abdullah Öcalan intentó, en sus escritos de prisión, profundizar en los antecedentes históricos de la lucha kurda, a fin de tener la oportunidad de compararla con anteriores experiencias revolucionarias. Hoy en día muchos en el PKK se inspiran en la historia para reflexionar críticamente sobre su ideología y estrategias, insertándola en el proceso de cuestionamiento propio y creación de su propia filosofía de liberación —una mitología revolucionaria, tal vez.

Y al mismo tiempo, esto no significa dejarse atrapar por la nostalgia. En su lugar, tomar la inspiración de la fuerza renovadora de la juventud, de avanzar continuamente mientras se cuestionan las cosas. No tener miedo de la propia evolución, estar abierto a las críticas y aprender de los errores propios y ajenos. Dejar que el proceso de cambio revolucionario comience en uno mismo. Tal vez eso es algo que merece la pena que recuerden los anarquistas europeos: el proceso revolucionario no es algo que ocurre fuera de la persona; tiene que ir acompañado del propio progreso hacia la libertad, porque te conviertes en una parte simbiótica de una sociedad libre. Creo que cada militante anarquista debe aceptar su responsabilidad histórica y la posibilidad de unir nuestro poder y voluntad colectivos para construir y defender una sociedad basada en la creatividad, la diversidad y la autonomía. Pero esto significa que tenemos que vivir de la manera en que pensamos y hablamos. Así que vamos a llevar nuestras ideas liberales al basurero de la historia. ¡Sólo entonces seremos capaces de pasar de un acuerdo teórico común a ser capaces de “cambiarlo todo”, como dices!

Kurdos en Turquía protestas en solidaridad con la lucha en Kobanê.

La conexión entre anarquistas o izquierdistas radicales y el movimiento de liberación kurdo parece ser fuerte en Alemania, con muchos anarquistas activos en las iniciativas solidarias e inspirándose fuertemente en Rojava y otros lugares del Kurdistán. ¿Puedes hablar sobre la historia de estos lazos de solidaridad? ¿Cuáles son algunas de las formas concretas que ha tomado la solidaridad?

Al principio, los grupos solidarios surgieron en Alemania del movimiento okupa. Desde la década de 1990 también hubo compañeros alemanes que se unieron a la lucha guerrillera. Algunos de ellos murieron en combate, como Shehid Ronahi (Andrea Wolf). Ella tenía que huir, pues estaba perseguida por el estado alemán por acciones de la Fracción del Ejército Rojo, por lo que se unió a las filas del PKK y luchó como internacionalista. Hubo varios militantes alemanes que se unieron a la lucha armada kurda, y gracias a ello hay algunos compañeros mayores que pueden compartir sus experiencias y reflexionar sobre los errores que se cometieron en aquellos días. En los años 90 hubo también una gran cantidad de problemas entre la izquierda alemana y el movimiento kurdo, por ambas partes. Por una parte, el PKK siguió atrincherado en el viejo paradigma y se centró en gran medida en la lucha en el Kurdistán excluyendo todo lo demás, lo que hacía difícil establecer una verdadera relación de amistad. Por otra parte, los alemanes mantuvimos nuestros patrón clásico de guardar distancias, criticar sin entender, y la arrogancia propia de la metrópoli. Cuando Öcalan fue detenido y el movimiento luchó duramente para sobrevivir, esta tenue solidaridad se vino abajo.

Afortunadamente, al surgir el nuevo paradigma, comenzó un nuevo proceso de acercamiento, aunque durante mucho tiempo iba muy despacio, con múltiples tanteos. Nuevamente compañeros alemanes visitaron el Kurdistán y se pusieron en contacto con las organizaciones de la diáspora, mientras que otros se unieron a la lucha guerrillera. El PKK se declara internacionalista, y el fortalecer las relaciones internacionales es de gran valor para ambas partes. Siempre fue difícil organizarse con las comunidades kurdas en la diáspora, y honestamente, sigue siendo un gran problema en la actualidad. Aunque hay un buen montón de personas kurdas que viven en Europa, las conexiones entre ellas y otros radicales europeos no son muy fuertes. Eso tiene diferentes razones: una de ellas es el hecho de que la sociedad alemana es bastante racista, y una gran cantidad de comunidades de migrantes se organizan sólo entre su propia gente como una especie de mecanismo de autodefenesa. Además, el nacionalismo tiende a ser más fuerte entre los kurdos en la diáspora, y la sociedad en la diáspora a menudo todavía está organizada según prácticas feudales. Pero en la década de 1990, hubo manifestaciones comunes, y en la actualidad grupos alemanes y kurdos marchan juntos de nuevo. Pero a nivel de auto-organización común, todavía somos débiles.

Tras el ataque a Shengal y el asedio de Kobanê el año pasado, la atención aumentó inmediatamente y toda la escena radical de Alemania despertó. Desde entonces, algo ha empezado lentamente a cambiar y más y más personas están tratando de encontrar su camino hasta Rojava y algunas se están uniendo a las filas del YPG/YPJ.

¿Qué sugeriríais a los anarquistas de América del Norte y otros lugares acerca de cómo aprender de la lucha de liberación kurda y mostrar solidaridad con la misma?

Creemos que los anarquistas deben entender la lucha de liberación kurda, como una lucha internacionalista. Entender a los compañeros en el Kurdistán puede ayudarnos a superar las ilusiones liberales que hemos estado discutiendo. Tiene que haber un reconocimiento, una conciencia, de la responsabilidad en el dilema del Oriente Próximo. Abrir las miras y tener voluntad de participar filosófica y teóricamente en la ideología del movimiento es importante, para que podamos expresar posibilidades en muchos idiomas y colores. Para ello es necesario que apoyemos la lucha en cuestiones de comunicación, lo que puede ser una de las varias maneras de apoyar la lucha técnicamente. Por otra parte, siempre ha habido una cálida invitación a ir al Kurdistán para aprender, criticar, y refinar las ideas sobre la organización local e internacional. Y como nuestros amigos kurdos han subrayado en repetidas ocasiones, es cosa de los que vivimos en la metrópoli occidental construir nuestros propios movimientos revolucionarios —que es la mayor ayuda que podríamos darles, porque abriría una oportunidad de defensa mutua. Además, por lo que hemos oído, se necesita ayuda práctica en varios temas: pueden ser útiles conocimientos de ingeniería, material médico, y todo tipo de cosas prácticas.

¿Puede decirnos algo sobre la reciente ola represiva anti-kurda en Turquía? ¿Cómo está respondiendo el movimiento kurdo a esta violencia?

En este momento nos encontramos en una situación de escalada represiva. En respuesta a la dura derrota electoral de su partido en las elecciones parlamentarias del 7 de junio de Turquía, el presidente Erdogan declaró la guerra a la población kurda y por lo tanto dio por terminado el proceso de paz iniciado por Öcalan en 2013. Desde la masacre en la ciudad fronteriza de Suruç a finales de julio, que costó la vida de 34 jóvenes radicales kurdos y turcos que se dirigían a Kobanê, ha habido miles de detenciones y bombardeos de campamentos guerrilleros del PKK tanto en Bakur (norte de Kurdistán/sureste de Turquía) como en Bashur (el sur de Kurdistán/norte de Irak). Mientras durante semanas se han venido dando ataques al estilo progromo contra los kurdos y otros movimientos sociales en el norte de Kurdistán y por toda Turquía, el conflicto militar se está intensificando, con muchos militantes y civiles disparados por el estado. Más recientemente, el ejército turco sitió la ciudad kurda de Cizre durante una semana, mientras que turcos ultranacionalistas atacaron a civiles kurdos y oficinas de la HDP (un partido político kurdo) por todo el país. Muchas tiendas kurdas fueron quemadas por los partidarios del AKP, el conservador Partido Justicia y Desarrollo de Erdogan, así como por miembros de organizaciones fascistas como los Lobos Grises, la organización juvenil del fascista Partido del Movimiento Nacionalista. Ataques similares contra los kurdos y otros opositores a la guerra han tenido lugar en Europa en los últimos días, y mientras el estado alemán guarda silencio sobre estos ataques de los nacionalistas turcos, militantes kurdos han sido criminalizados y detenidos.

Civiles kurdos asesinados por bombardeos turcos.

Nacionalistas turcos atacando las oficinas del partido kurdo HDP.

Frente a esta violencia, el movimiento ha desarrollado un modelo llamado ‘teoría de la legítima defensa’, o ‘teoría de la rosa’. Es una metáfora basada en la idea de que cada ser vivo tiene que defender su propia belleza en su lucha por la supervivencia. Todos los seres deben crear métodos de autodefensa de acuerdo a su propia manera de vivir, crecer, y relacionarse con los demás. Métodos en los que el objetivo no es destruir al enemigo, sino disuadirlo de su intención de atacar. Los guerrilleros se refieren a esto como una estrategia defensiva en un sentido militar, pero también trabaja a otras escalas. En esencia, podemos entenderlo como un método de auto-empoderamiento. Durante mucho tiempo, los guerrillas del PKK no hicieron nada, dejaban que el estado turco continuara con las negociaciones, porque sabían que no podían derrotarlos militarmente. Si eres lo suficientemente fuerte y te mantienes firme, no hay necesidad de violencia; simplemente se convierte en una cuestión de organización. Esta perspectiva de la auto-defensa es también parte del nuevo paradigma.

Dado el complejo contexto geopolítico de la lucha kurda, atrapada entre varios estados y fuerzas armadas hostiles, ¿qué crees que se necesita para que una revolución genuinamente antiautoritaria se afiance y perdure en la región?

Bueno, como hemos aprendido del estudio de otras revoluciones a través de la historia: la única oportunidad para que una revolución perdure es que se extienda, que amplíe sus horizontes y supere todas las fronteras establecidas para contenerla. Como nuestros compañeros kurdos explican, hay dos pilares de la lucha revolucionaria. El primero y más importante es el proceso de construcción de la autonomía democrática; todo se reduce a la simple pregunta de cómo queremos vivir, de cómo organizar nuestra vida cotidiana. En este momento, es difícil centrarse en esa cuestión, pues toda la región está ardiendo y atrapada en la guerra. Es por ello que el segundo pilar es la legítima defensa por cualquier medio necesario. Ambos son cruciales, y debe aplicarse en diferentes niveles. Los levantamientos revolucionarios de la historia de Europa y en otros lugares que descuidaron un pilar u otro fueron inevitablemente derrotados.

Es muy importante fortalecer la posición revolucionaria en el Kurdistán, no sólo militarmente, sino también construyendo canales de comunicación con compañeros de todo el mundo. A medida que el levantamiento revolucionario en Turquía se expande y el apoyo desde Occidente crece, otras potencias regionales tienen menos posibilidades de atacar el movimiento kurdo. Por otra parte, hay que reconocer el enorme potencial que la experiencia de este movimiento nos ofrece para ampliar nuestra propia perspectiva. Ellos se organizaron con una situación que ha sido desde el principio más desesperada que la nuestra, y sin embargo han tenido éxito. Yo diría que en cierta manera el tener que hacer frente a un peligro concreto es lo que los hizo tan fuertes. Además, sería muy productivo para el intercambio de experiencias. En las cuestiones específicas de auto-organización, los métodos y herramientas de los movimientos anarquistas en Occidente son muy creativos y pueden ofrecer mucho apoyo.

En este momento en el Oriente Próximo, tenemos la extraña coyuntura de un relativo equilibrio de poder, con Rojava situada en el ojo del huracán. Está la gran visión de la política islamista suní, impulsada principalmente por los gobiernos de Turquía y Arabia Saudí. Luego están los estados chiís de Irán, Irak, y los restos del régimen de Assad en Siria. También existe la OTAN, de la que Turquía es miembro, aunque también defienda sus propios intereses. En el medio tenemos también el Estado Islámico (IS), un ejército de zombis que ya no puede ser controlado por nadie, a pesar de que probablemente fue creado y apoyado para aplastar la resistencia kurda y el régimen de Damasco. Así que en esta situación caótica, Rojava sigue siendo necesaria para la OTAN, por ejemplo, como única opción local de la que te puedes fiar que ha sido capaz de derrotar al IS. Así que, sí, Rojava está bastante atrapada entre todas estas potencias militares. Pero como hemos aprendido de muchas revoluciones, la guerra no es simplemente una cuestión de matemáticas. Está más ligada a una determinada manera de luchar, y una cuestión de conciencia. Debemos aprender de eso.

¿Puedes explicar qué quieres decir con que esta ‘forma de lucha’, o ‘tipo particular de conciencia en la lucha armada’ convierte a la resistencia kurda en un caso particular?

Permíteme compartir una historia que un amigo me contó una vez. Tomó parte en la guerra Qandil en 2011. En ese momento, había una alianza pragmática entre Turquía e Irán: ambos tenían un problema con el movimiento kurdo, y eran temerosos de las oportunidades militares que tenían las guerrillas. Qandil es el extremo sur del territorio de Mediya, las montañas controladas por la guerrilla en las regiones fronterizas de Irán, Irak y Turquía. Me habló de una ocasión en que mil quinientospasdaran, los regimientos de infantería iraníes, trataron de asaltar la colina donde la guerrilla se escondía. Sólo había unos treinta compañeros defendiendo su montaña. Explicó que lo que el ejército iraní trató de usar contra ellos fue sólo sus balas, y su temor al castigo de sus mandos. Corrieron ciegamente hacia arriba, y fueron derrotados. No tenían ninguna convicción, energía, ni amistad entre ellos. Por otro lado, cuando sus compañeros defendieron su posición, me dijo que no sólo utilizaron sus armas. Ellos luchaban por sus pueblos saqueados, por sus familias divididas, por el recuerdo de sus amigos caídos y con la certeza de que el ejército atacante quemaría las montañas y los bosques a sus espaldas y destruirían la naturaleza de su tierra. Lucharon por todos aquellos demasiado débiles para hacerlo por sí mismos, por todos los sectores de la sociedad que había detrás de ellos y les apoyaban. Tal vez sea difícil de entender si no lo sientes tú mismo. Pero su energía fue respaldada por una larga lista de amigos, la opresión históricamente experimentada, la protección mutua, el amor por la vida y la confianza en sí mismos.

Incluso el combatiente que es objetivamente más débil puede mostrar una gran fuerza, si está luchando por su propio bien y por el de aquellos a los que pertenece su corazón, sin ser empujado en una dirección o a una ideología o siendo presionado para hacer algo que no quiere. Los que luchan por su sociedad y por las relaciones simbióticas que les han protegido y nutrido siempre van a derrotar a los métodos convencionales basados en la mera destrucción, intereses hegemónicos y estrategias basadas en la hostilidad. Me recordó las palabras que dijo una vez un filosófico amigo de occidente: conectar la realidad con tus propios deseos tiene un significado revolucionario. Si sabes realmente por lo que estás luchando, si ves lo esencial de la situación en la que te encuentras, puedes vincularlo con tu voluntad de vivir, lo que te proporcionará belleza aún más allá de la muerte. Este guerrillero me explicó que se ven a sí mismos como guardaespaldas, utilizando sus propias capacidades para proteger la vida de su sociedad. Me impresionó mucho.

Esto plantea la siguiente cuestión: ¿de dónde procede la energía revolucionaria en Occidente? Apenas entendemos nuestra propia situación, empujados a decisiones pragmáticas basadas en un complejo sistema de dependencias. Tal vez esta sea una lección que debamos aprender por nosotros mismos: ¿cuál es la verdad de nuestra situación común que tenemos que entender para comenzar? Esta es la misma razón por la que ningún otro ejército en este momento puede hacer retroceder a las fuerzas de SI en Siria. Al defender Kobanê, el YPG/YPJ basa su defensa en esta misma conciencia. Nadie podía creer que iban a liberar su ciudad; va más allá del racionalismo. Se trata más de fe en sí mismos y fe en su energía revolucionaria, que se desarrolla a partir de su deseo de vivir. Eso es lo que ha sido casi eliminado de uno si ha sido criado en el capitalismo occidental.

Otro amigo agregó que si realmente deseas crear una nueva sociedad basada en relaciones no opresivas, estás tratando de construir algo que no existe todavía. Forma parte de un nuevo mundo, un mundo distinto. ¿Cómo te es posible entenderlo racionalmente desde tu punto de vista actual? No está en los libros. Tienes que volverte loco para superar el status quo; necesitas ser convencido por tu fantasía y tu deseo. Ese es vuestro problema en Europa, concluyó: se os olvidó cómo hacerlo.

Artículo publicado en Rojava Azadi Madrid

jueves, 12 de noviembre de 2015

Kurdos descargan lluvia de fuego contra el ISIS para arrebatarle importante bastión en Irak

Combatientes iraquíes kurdos con el apoyo de aviones de combate de la coalición liderada por Estados Unidos, lanzaron una fuerte ofensiva este jueves sobre la ciudad de Sinjar al norte de Irak, con el fin de recuperar este estratégico territorio que se encuentra en poder del Estado Islámico desde agosto del 2014.

El Consejo Regional de seguridad kurdo informó que cerca de 7.500 combatientes conocidos como ‘peshmerga’, mantienen fuertes combates apoyados por bombarderos de la Fuerza Aérea estadounidense. Hasta el momento, la ofensiva militar ha logrado el bloqueo de una de las vías estratégicas, cerca de la ciudad de Sinjar, que permitía la comunicación entre las ciudades de Raqqa en Siria y Mosul en Irak, utilizada por el EI para el tráfico de bienes, armas y combatientes, informa la cadena de noticias 'Al Jazeera'.

“Los ataques aéreos han sido muy importantes para que la operación haya llegado hasta este punto”, manifestó el mayor general Seme Busal, quien comanda uno de los frentes.

Pese a que las montañas de Sinjar, que rodean la ciudad, la convierten en un objetivo complicado, se espera que con el bloqueo de las carreteras y la intensificación de los ataques aéreos sea posible el control total de la zona. Por su parte, medios televisivos iraquíes, han revelado que combatientes del Ejército Peshmerga han penetrado hasta la alcaldía de la ciudad en espera de lograr el control total, aunque los funcionarios del consejo de seguridad no han confirmado esta información.

El territorio de Sijan, ocupado en su mayoría por la comunidad yazidi, ha sido objeto de innumerables abusos por parte del Estado Islámico. El reciente ataque busca neutralizar por completo la influencia del grupo terrorista en la región, al cual se le atribuyen miles de muertes, violaciones a mujeres, así como esclavizar a los miembros de esta comunidad.

lunes, 26 de octubre de 2015

Fuerzas kurdas denuncian ataques turcos a sus posiciones en norte de Siria

Las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG, por sus siglas en kurdo) denuncian ataques del Ejército turco contra sus posiciones en el norte de Siria.

“Ayer (sábado) y en la mañana del 25 de octubre (domingo), el Ejército turco tuvo como objetivo las posiciones bajo el control de nuestras unidades en Tal Abyad”, región fronteriza con Turquía y situada en el norte de la provincia septentrional siria de Al-Raqa, ha afirmado este lunes las YPG en un comunicado fechado el domingo.

Por el momento, las autoridades de Ankara no han hecho ningún pronunciamiento al respecto, pero un oficial turco ha afirmado que su Gobierno investiga los alegatos de las fuerzas kurdas.

El sábado, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien vincula las YPG con los guerrilleros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, en kurdo), advirtió que Ankará no permitirá a los kurdos apoderarse del norte de Siria.

domingo, 12 de julio de 2015

Una cantante kurda desafía al ISIS con el poder de la música


Una estrella kurda de música 'pop' está tratando de contrarrestar el amplio uso de diferentes medios sociales por parte del Estado Islámico. Con su música y vídeos 'revolucionarios', la cantante busca conseguir apoyo mundial para la causa kurda en su lucha contra el grupo terrorista.


Helan Abdulla, de 26 años de edad, que en varias ocasiones recibió amenazas de muerte de los yihadistas, filmó un video desafiante para su nueva canción 'Revolution' en el que dispara el cañón de un tanque contra los combatientes yihadistas en Irak.
La grabación, que muestra a la artista fuertemente armada, fue realizada en el pueblo abandonado de Khazer, ubicado cerca de Mosul, donde actualmente la milicia kurda está luchando contra el grupo terrorista.
En el video la cantante escribe la palabra 'revolution' en un proyectil de tanque con un lápiz labial rojo antes de subir al vehículo militar y abrir fuego. Abdulla dijo que hizo el video para destacar la lucha del pueblo kurdo.
"No tenía mucho miedo. He sacrificado todo por esto", dijo Abdulla, citada por la cadena Sky News. Según sus palabras, lo más importante es transmitir al mundo el mensaje de que el Estado Islámico "no es solo enemigo de los kurdos, sino que es enemigo del mundo".
Abdulla, cuyo nombre artístico es Helly Luv, nació en Irán y se crió en Finlandia antes de mudarse a Los Ángeles para lanzar su carrera artística. El año pasado, después de ser incluida en la lista de las personas más buscadas por el Estado Islámico por sus actividades, la joven tuvo que pasar tres meses en la clandestinidad.

viernes, 10 de julio de 2015

Iran nuclear talks prompt concern among Iraqi Kurds


Kurds have relied heavily on the US-led coalition's air support and military assistance [EPA]
Erbil, Iraq - A deal over Iran's nuclear programme might further embolden its pursuit of regional hegemony and could have ramifications on its relations with Iraqi Kurds, Kurdish officials said.

"Iran might exploit the new circumstances to further expand its influence politically," said Shakhawan Abdulla, a member of the Kurdistan Democratic Party (KDP), one of the two major parties in the Kurdish region's government. "And it might bring Kurdistan under its control and attempt to undermine the region's security," Abdulla told Al Jazeera.

"Kurds have a place in the region and so the deal will have an impact on us," he added.

Although officially part of Iraq, the autonomous Kurdistan Regional Government (KRG) and its dominant party, KDP, have in recent years pursued policies that largely diverge from the direction taken by the central government in Baghdad, a strong Iran ally.

While, the Iraqi government has been suspected of cooperating with Iran to support the regime of Syrian President Bashar al-Assad, the KRG has resisted pressure from Tehran to support Assad's regime, instead it came closer to some of the opposition groups there.

According to analysts, within the context of broader regional rivalries, the KDP, which often directs KRG's policies, has been more aligned with Turkey and Gulf Sunni Arab states.

But when fighters from the Islamic State of Iraq and the Levant (ISIL) group approached the gates of Erbil, the Kurdish capital last summer, Iran was the first foreign nation to help Iraqi Kurds.

Yet the KRG has preferred to work more closely with the US-led international coalition rather than Iran and its circle of Shia paramilitary allies. Kurds have relied heavily on the coalition's air support and military assistance, which is estimated to be worth over $180m. 

This stands in contrast to the policy adopted by the government in Baghdad and its Shia paramilitary allies, who have relied deeply on Iran for support in their fight against ISIL.

Iran, suspicious of the KRG for desiring to secede from Iraq, has warned the Kurds not to pursue such a goal. 

Whereas some Kurdish officials like Abdulla are concerned that a deal might encourage Iran to further its influence in the region, others downplay the destabilising impact this shift could have on Iraqi Kurds. 

Mahmoud Osman, a veteran Kurdish politician, has dealt closely with Iran under the shah and the Islamic republic that came to power after the 1979 revolution.

He believes that, while some Arab countries in the Gulf and broader region may have reason to fear the repercussions of a deal, the concern becomes redundant when it comes to Iraq and the autonomous Kurdish region, since Iran already has remarkable clout in Iraq. 

"Even now [without a deal], Iran ... has the upper hand in Iraq and exerts a great deal of influence and enjoys ties with the groups here," Osman told Al Jazeera. "Deal or no deal, Iran's influence and links will continue in Iraq... A deal will calm down the situation in the region and bring down violence, and so Kurds should not be worried."

domingo, 22 de marzo de 2015

Amûdê erige una estatua en homenaje a la mujer kurda


Estatua de la mujer kurda en Amûdê / Foto: ANHA
ANHA/AK – Con motivo del Día Internacional de la Mujer se levantó  la estatua de la mujer kurda en Amûdê, gracias a una iniciativa de las integrantes del Ayuntamiento de esta ciudad del cantón de Cizîrê.
La estatua fue diseñada por el artista kurdo Îsmaîl Ebdo, gracias a una iniciativa femenina del Consistorio de Amûdê. El trabajo está compuesto por hierro y yeso, y mide 5,5 metros de altura y 75 centímetros de ancho.
La estatua representa a la mujer kurda que se ve ataviada con un vestido folclórico. En su mano derecha la mujer porta una antorcha, que fue iluminada ayer, y en la otra mano porta un libro y tres espigas, como símbolo del cultivo de los cereales en el cantón de Cizîrê.
El monumento se inauguró en la entrada de la ciudad de Amûdê, donde estaba ubicada antes la Rotonda de Qamişlo, que  pasó a llamarse la “Rotonda de la Mujer”. Cabe mencionar que esta estatua femenina es una de las estatuas más grandes del Cantón del Cizîrê.