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jueves, 21 de marzo de 2019

Aprender de Vietnam: lecciones para Venezuela


Recientemente culminaron en Venezuela los ejercicios cívico-militares Ana Karina Rote. En palabras de Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación e Información del Gobierno de Nicolás Maduro, los mismos tenían como tarea desarrollar un plan de respuesta inmediata para "fortalecer el aseguramiento de las instalaciones eléctricas e hídricas del país".
Esta clase de ejercicios forman parte de la nueva doctrina militar venezolana, influida por la tesis de 'la guerra de todo el pueblo', puesta en práctica por Vietnam durante las guerras que libró contra Francia y Estados Unidos y que le permitieron la victoria en ambas confrontaciones.
​Entrevistamos para Sputnik a Jorge Ladera, politólogo y especialista en guerra de cuarta generación, para ahondar en esta doctrina y así entender el basamento filosófico que le sirve de soporte.
— ¿Cómo fue posible que Vietnam, un país militar y económicamente más débil que su rival, lograse expulsar a Estados Unidos de su territorio?
— La base del éxito del pueblo vietnamita contra Estados Unidos se fundamenta en dos elementos claves. El primero consiste en el aprendizaje que se desprendió de la guerra con Japón a principios de los 40 y la guerra con Francia a mediados de los 50. Estos conflictos sirvieron como escuela para afianzar el sentimiento nacional de independencia y soberanía, además de obligar a la nación indochina al desarrollo de un Ejército más fuerte y a una economía de guerra para poder avanzar en el desarrollo del país.

El segundo elemento vital fue la unidad orgánica del pueblo con el partido y las fuerzas armadas. En este proceso, el partido asume el papel de vanguardia diseñando la política entendida como 'la guerra de todo el pueblo': las fuerzas armadas desarrollan un nuevo concepto de defensa popular incorporando al pueblo en unidades especiales de combate desde los centros de trabajo, universidades, campos y la ciudad. Esta estrategia de amplio espectro sentó las bases para la guerra popular prolongada, ya que garantizó que todo ciudadano pasara a ser un combatiente y que todo el territorio nacional se convirtiera en el teatro de operaciones para la defensa de la soberanía, logrando que todos los esfuerzos nacionales se conjuguen en la guerra.

Esta doctrina la tenía bien clara el general Giap al decir en su obra 'Armar las masas revolucionarias' lo siguiente: "Las fuerzas armadas de nuestro pueblo, que engloban las Fuerzas Armadas de las masas y el Ejército revolucionario, organizados y dirigidos por el partido constituyen el modelo de organización de las fuerzas militares de nuestro país".
— ¿Podría ampliarnos estos preceptos del general Vo Nguyen Giap y comentarnos si en Venezuela se cumplen estas doctrinas?
— El texto al que me refería previamente es un tratado que expresa lo más avanzado del pensamiento político-militar del general Giap. Esta obra da cuenta del proceso histórico que derivó en la conformación de una forma de organización que conjugó al pueblo y a las Fuerzas Armadas en una unidad monolítica que garantizó la victoria contra tres grandes potencias (Japón, Francia y Estados Unidos).

En la obra, el general Giap plantea: "En la época actual, por muy pequeño que sea un pueblo, por muy reducido que sea su territorio, por poco numerosa que sea su población y poca desarrollada que sea su economía, si se mantiene unido y decidido, si sigue una línea revolucionaria justa, si sabe aplicar en forma creadora los principios marxistas-leninistas sobre la insurrección popular y la guerra de todo el pueblo a sus condiciones propias y si goza, además, de la ayuda del campo socialista y de la humanidad progresista, entonces es perfectamente capaz de vencer a agresores varias veces más poderosos que él".
— Es una frase que parece calzar bastante bien para el contexto venezolano…
— Claro que sí. Allí vemos cinco elementos que fueron claves para los vietnamitas y que podrían ser decisivos para Venezuela: la unidad popular, la determinación a la libertad, la dirección revolucionaria clara, la creatividad y el apoyo internacional.

En el caso venezolano contamos con una rica herencia de resistencia y lucha contra intentos de intervención, ejemplos de esto lo vemos con el bloqueo naval impuesto a Venezuela durante el Gobierno de Cipriano Castro entre 1902 y 1903, el golpe de Estado contra el comandante Chávez en abril de 2002 y los que vemos hoy contra el presidente Nicolás Maduro. A diferencia de Cipriano Castro, el comandante Chávez y Nicolás Maduro han logrado mantener la unidad nacional estimulada por el derecho a la soberanía y libertad como resultado de un programa revolucionario que apunta al desarrollo integral de la nación, además de contribuir en la construcción de un mundo pluripolar y multicéntrico que ha permitido contar con el apoyo internacional necesario desde las grandes potencias, como China y Rusia, hasta de pequeñas naciones como El Salvador o Nicaragua.

— ¿Qué debería copiar Venezuela de la actuación del Ejército, partido y pueblo de Vietnam? ¿Cuáles son las lecciones y qué debería evitar?
— En principio, ningún modelo es copiable, todo se desarrolla según las condiciones políticas e históricas que rigen el momento donde se desarrollan los fenómenos. Vietnam ha sido un gran ejemplo para la humanidad y creo que Venezuela ha aprendido de sus lecciones, lo vemos en el esfuerzo del comandante Chávez, en la construcción de la unión cívico militar, una estrategia poderosa que permite conjugar todos los esfuerzos nacionales para la defensa integral de la nación.

Por otra parte creo que Venezuela tiene como tarea pendiente el desarrollo de una economía de guerra. Nuestra dependencia con las importaciones y el sistema financiero mundial nos hacen muy vulnerables y lo hemos visto con las recientes sanciones impuestas por Trump a PDVSA. En ese sentido se debe orientar el esfuerzo a la economía productiva que sería la base más importante para resistir la agresión.

— Y en ese aspecto, ¿cuál debería ser la dinámica del pueblo, Ejército y partido en Venezuela ante una posible agresión militar?

— Por la asimetría con nuestro oponente, nos corresponde aplicar el principio de 'guerra de todo el pueblo' como estrategia de resistencia y de defensa, entendiendo que podría ser un conflicto de larga duración, por lo que es vital avanzar en la formación, adiestramiento y concientización de nuestro pueblo.
La defensa se debe desarrollar desde todos los ámbitos de la vida cotidiana de la población. Se deben aumentar los esfuerzos del partido en los campos de la agitación política, movilización y organización popular para que se consoliden aún más las condiciones que se han construido hasta ahora.
— El investigador Carlos Lazo considera que la 'guerra de cuarta generación', propuesta por Estados Unidos a través de William Lind, no es más que la traducción que ellos hacen de la 'guerra de todo el pueblo' que los vietnamitas le aplicaron durante la guerra. ¿Cuál es su consideración al respecto?
— El concepto de 'guerra de cuarta generación' representa la puesta en escena de una nueva doctrina militar impulsada por los intelectuales norteamericanos luego de estudiar la evolución de los conflictos bélicos desde la paz de Westfalia de 1648 hasta la Guerra Fría en 1989. En efecto, es una interpretación que hacen a nuevos escenarios como la guerra popular prolongada desarrollada por los vietnamitas y la guerra de espionaje, así como los múltiples escenarios de combate que empiezan a surgir a finales de los 80.
Pero es también una nueva modalidad que se va introduciendo en el pensamiento anglosajón de cara al desarrollo económico y al avance tecnológico con la industria militar, esta visión de una nueva generación de la guerra apunta a la disminución progresiva de la participación directa del estado en la ejecución de los conflictos cediendo mayor espacio a las corporaciones privadas y los ejércitos mercenarios. En este sentido, el sistema político disminuye el impacto negativo que generan las consecuencias directas de la guerra en su población cuando logra que lo asuman estructuras no públicas o estatales.

Esta nueva doctrina le permite a Estados Unidos desarrollar ofensivas fuera de su territorio contra actores estatales y no estatales como el ISIS o Al Qaeda en Oriente Medio utilizando como excusa la lucha contra el terrorismo y la garantía de la seguridad nacional promovida luego de los sucesos del 11 de septiembre de 2001.
— ¿El fortalecimiento de la Milicia Bolivariana, anunciada por el presidente Maduro, blinda al país en un escenario de guerra de cuarta generación?
— Las milicias han sido uno de los logros más grandes de la revolución en los últimos 20 años porque ha permitido la incorporación masiva del pueblo en el campo de la defensa nacional y si entendemos que una guerra en Venezuela se desarrollará en condiciones asimétricas, requeriremos del máximo esfuerzo popular desde la concepción de la guerra de todo el pueblo. Su papel será diverso: desde unidades de batalla directa hasta unidades logísticas, de inteligencia y contrainteligencia, pero eso lo definirá el calor del conflicto con las necesidades que se vengan presentando.

martes, 29 de noviembre de 2016

Presidenta de Asamblea de Vietnam: Fidel vivirá eternamente.


Toma la palabra ahora en la Plaza de la Revolución, Nguyen Thi Kim Ngan, presidenta de la Asamblea de Vietnam, quien hace referencia a que el pueblo cubano continuará unido bajo la dirección de Raúl Castro y bajo el legado de Fidel.

“Los vietnamitas llevamos en el corazón la frase que Fidel nos dedicó: ‘Por Vietnam, Cuba está dispuesta a dar su propia sangre’. Tenemos plena confianza en que Fidel vivirá eternamente en los pueblos hermanos de todo el mundo”.

Querido Fidel, hasta siempre gran hermano, descansa en paz. “¡Viva Cuba! ¡Viva Fidel”, se despidió así Nguyen Thi Kim Ngan.

lunes, 4 de julio de 2016

Vietnam: Una figura pequeña contra cinco imperios


El triunfo vietnamita ante las fuerzas imperiales se concretó en 1975 y al año siguiente se unificó la República Socialista. Esto gracias al héroe Ho-Chi Min, que Alí Primera describió como una “figura pequeña, indoblegable e inolvidable”.

El 2 de julio de 1976 se proclama la República Socialista de Vietnam tras la derrota en abril de 1975 de Vietnam del Norte sobre el régimen del Sur.

La guerra contra los cinco imperios en 1975 costó más de tres millones y medios de vidas de vietnamitas. Sin embargo, gracias a las estrategias militares de los comandantes ese país logró proclamar la República Socialista en 1976.

Pequeño, indoblegable y por lo tanto inolvidable es aquel país arrinconado contra el Mar de China que a lo largo de la historia batalló contra las fuerzas opresoras.

Hasta el siglo XI, lo que hoy se conoce como Vietnam luchó durante largos periodos contra el poderío de las dinastías chinas conquistando su independencia. Después vinieron los mongoles quienes por lo menos en tres ocasiones entre 1257 y 1288 lanzaron grandes campañas militares para expandir sus dominios, fallando en el intento.

Y fue en el siglo XX cuando combatieron y derrotaron a franceses, japoneses y estadounidenses.

Pero no es posible comprender la gesta heroica del pueblo vietnamita contra el imperialismo francés, japonés y estadounidense sin resaltar el papel cumplido por otra “figura pequeña”, como la del legendario general Vo Nguyen Giap, conocido como el ‘Napoleón Rojo’.

Su extraordinaria capacidad como estratega militar, es de tales dimensiones que basta mencionar que en el siglo pasado, dirigiendo un ejército de guerrilleros empobrecidos, hambrientos, pero llenos de dignidad, se enfrentó y derrotó a los tres imperios y fue artífice de la liberación, primero de Vietnam del Norte, luego del Sur y más tarde de la reunificación de la patria.

En mayo de 1941 en la conferencia de Chingsi (China), junto con Ho Chi Minh, funda el Dong Minh (Liga Vietnamita para la Independencia), más conocido como Vietminh, para agrupar las fuerzas antijaponesas en un único frente de liberación nacional.

Ese mismo año Giap se traslada a las montañas del interior de Vietnam para iniciar la guerra de guerrillas. Allí estableció una alianza con Chu Van Tan, dirigente del Tho, un grupo guerrillero de una minoría nacional de Vietnam del noreste. Giap comenzó a construir el Tuyen Truyen Giai Phong Quan, un ejército capaz de expulsar al ocupante francés y sostener el programa del Vietminh.

Inició una campaña de dos años de propaganda armada y de reclutamiento, convirtiendo a los campesinos en guerrilleros con una combinación del entrenamiento militar y la formación política comunista. A mediados de 1945 tenía ya unos 10 mil hombres bajo su mando y pudo pasar a la ofensiva contra los japoneses que ocupaban todo el sudeste de Asia.

Junto con Ho Chi Minh, Giap dirigió sus fuerzas hacia Hanoi en agosto de 1945, y en septiembre Ho Chi Minh pudo proclamar la independencia de Vietnam, con Giap al mando del ejército revolucionario.

En la posterior guerra contra el colonialismo francés, Giap demostró la superioridad de la guerra popular sobre las fuerzas imperialistas obteniendo una espectacular victoria el 7 de mayo de 1954 en la decisiva batalla de Dien Bien Phu, una valle situado a unos 300 kilómetros al oeste de Hanoi en el que se habían atrincherado las fuerzas ocupantes francesas, confiadas en la protección de las montañas y en conseguir batir a las fuerzas revolucionarias cuando descendieran.

De los 15 mil 94 mercenarios franceses que se agruparon en Dien Bien Phu, después de casi seis meses del sitio, solamente 73 lograron escapar del cerco, mientras que cinco mil murieron y 10 mil fueron capturados. Giap y el general Denhg lanzaron un asalto frontal a la guarnición que arrojó a los colonialistas franceses definitivamente de Indochina. El ejército de Giap y Denhg padeció la muerte de 25 mil combatientes.

Giap y Denhg derrotaron a los imperialistas con una acumulación logística extraordinaria y un uso eficaz de la artillería bien protegida. Los 60 cazabombarderos norteamericanos B-29 que acudieron en apoyo de la guarnición francesa, no lograron su objetivo, obligando a los imperialistas a diseñar un plan criminal elaborado por el almirante norteamericano Radford y el general francés Navarre consistente en arrojar bombas nucleares contra las fuerzas revolucionarias.

La campaña de Dien Bien Phu fue la primera gran victoria de un pueblo colonial y feudal, con una economía agrícola primitiva, contra un experimentado ejército imperialista sostenido por una industria y pujante moderna bélica. Los más conocidos generales franceses (Leclerc, De Lattre de Tasigny, Juin, Ely, Sulan, Naverre) fracasaron uno tras otro frente a unas tropas integradas por campesinos pobres pero decididas a luchas hasta el final por su país y por el socialismo.

Giap fue desarrollando, en cada etapa de su lucha, tácticas ingeniosas para vencer al enemigo. En el caso de la batalla final contra los ocupantes franceses, en Dien Bien Phu, en 1954, sorprendió porque su ejército de guerrilleros, que ni siquiera usaban zapatos y apenas sí unas sandalias fabricadas con llantas, se infiltraron en las filas enemigas, y pieza por pieza, al hombro, cargaron su artillería y las provisiones necesarias para dar una batalla contra el enemigo, que finalmente ganaron.

Vietnam resultó dividido y Giap fue nombrado ministro de Defensa del nuevo gobierno del Vietnam del norte que, al tiempo que continuaba la guerra popular, se esforzaba por construir una nueva sociedad socialista. Años más tarde, en sus escritos y entrevistas recomendaría: “Evitar el enemigo cuando es fuerte, atacarlo cuando es débil. La guerra no es sólo un asunto de los militares, sino de todo el pueblo. El campesino debe estar armado, pero cultivando su tierra”.

Como comandante del nuevo ejército popular, Giap dirigió la lucha en la guerra de Vietnam contra los nuevos invasores norteamericanos en el sur del país, que una vez más comenzó bajo la forma de guerra de guerrillas. Los primeros soldados estadounidenses murieron en Vietnam cuando el 8 de julio de 1959 el Vietcong atacó una base militar en Bien Hoa, al noreste de Saigon. Ese año más de un mil lacayos del imperialismo americano fueron ajusticiados por los guerrilleros del Vietcong y antes de 1961 otros 4.000 habían caído.

Solamente en la epopeya final contra la invasión norteamericana, Giap con sus hombres derrotó a un ejército, el de Saigón, de más de un millón de hombres armados y financiados por los Estados Unidos y equipados con la mejor tecnología conocida, en lo que constituyó la segunda gran derrota militar a la mayor potencia económica del mundo. La primera se la había proporcionado otra figura pequeña: El “General de Hombres Libres”, Augusto C. Sandino en Nicaragua, en los años 20.

Cuatro presidentes americanos lucharon sucesivamente contra Vietnam, dejando el rastro de sangre de 57.690 mercenarios americanos ejecutados. Por parte vietnamita murieron 600 mil combatientes pero finalmente los Estados Unidos fueron obligados a salir del país en 1973. Dos años más tarde el país fue reunificado, cuando un tanque del ejército revolucionario embistió la valla de protección de la embajada americana, mientras los últimos imperialistas huían precipitadamente en un helicóptero por el tejado del edificio.

El general Giap no sólo fue un maestro en el arte de dirigir la guerra revolucionaria, sino que además escribió sobre ella en 1961 su famosa obra “Guerra popular, ejército popular”, un manual de la guerra de guerrillas basado en su propia experiencia. En él establece los tres fundamentos básicos que debe disponer un ejército popular para lograr la victoria en la lucha contra el imperialismo: dirección, organización y estrategia. La dirección del Partido Comunista, una férrea disciplina militar y una línea política adecuada a las condiciones económicas, sociales y políticas del país.

Definió la guerra popular como “una guerra de combate para el pueblo y por el pueblo, mientras que la guerra de guerrillas es simplemente un método del combate. La guerra popular es un concepto más general. Es un concepto sintetizado. Es una guerra a la vez militar, económica y política”. La guerra popular no sólo la hace un ejército, por más que sea popular, sino que la hace todo el pueblo porque es imposible que un ejército revolucionario, por sí mismo, pueda lograr la victoria contra la reacción, sino que es todo el pueblo el que tiene que participar y ayudar en una lucha, que necesariamente debe ser prolongada.

Vo Nguyen Giap, fallecido el 4 de octubre de 2013 a la edad de 102 años, había nacido el 25 de agosto de 1911. Era hijo de un campesino que, aunque carecía de tierras, sabía leer y escribir y luchó toda su vida contra el régimen colonialista impuesto a su país.

En 1926, siendo aún muy joven, comenzó a luchar por la liberación de Vietnam en el instituto en el que estudiaba. Se incorporó al Menh Dang del Tan Viet y, dos años más tarde, al Quoc hoc, organizaciones clandestinas que realizaban agitación contra la ocupación extranjera.

Destacó como un genio de la logística, capaz de movilizar continuamente importantes contingentes de tropas, siguiendo los principios de la guerra de movimientos. Lo hizo así contra los colonialistas franceses en 1951, infiltrando a un ejército entero a través de las líneas enemigas en el delta del río Mekong, y otra vez adelantando la ofensiva de Tet en 1968 contra los estadounidenses, cuando situó a millares de hombres y toneladas de aprovisionamientos para un ataque simultáneo contra 35 centros estratégicos del sur.

La batalla de Ia Drang (19 de octubre-27 de noviembre de 1965) fue una de las más importantes del combate para ambos bandos durante la guerra de liberación de Vietnam. Tras ella el general imperialista Westmoreland creyó que la movilidad aérea y la potencia de fuego en gran escala serían la respuesta a la estrategia de Giap, pero éste apostó a sus soldados tan cerca de las líneas americanas que los B-52 soltaban las bombas encima de sus propias filas.

Todavía hoy las tácticas guerrilleras de Giap constituyen una de las fuentes de estudio de las estrategias militares en el mundo. A 41 años de la victoria sobre el imperialismo norteamericano es importante tener presente la larga lucha sostenida contra cinco poderosos imperios.

viernes, 3 de junio de 2016

LA GUERRA OLVIDADA: La Invasión CHINA a VIETNAM en 1979

Por Sergio Daniel Aronas

Este artículo forma parte de mi investigación ya publicada en dos partes dedicada a la presidencia de Jimmy Carter correspondiente al capítulo IV “El intervencionismo político y militar mundial”, donde hice un estudio de los principales acontecimientos internacionales donde la larga mano del imperialismo estuvo presente en forma directa como en el intento de invasión a Irán para rescatar a los rehenes como por la vía diplomática. Y este es el caso que nos ocupa esta nota que aparece como “Las relaciones con la República Popular China y la guerra con Vietnam”.

Se van a cumplir 35 años de esta tenebrosa invasión que el hegemonismo chino bajo la conducción del Premier Deng Xiao Ping, tan venerado en Occidente por ser el artífice desde 1978 de los cambios en la política interior de China, llevó a la práctica con la venia, el apoyo y las palmas de los Estados Unidos.

Es un guerra olvidada para la gran mayoría de los analistas, sea por su corta duración o porque los resultados buscados por China no fueron logrados y tuvieron que afrontar una dura derrota política y militar, no es estudiada con el rigor con que se estudian otros sucesos de la historia del siglo XX. Aquí el hecho central es el enfrentamiento por primera vez entre dos países socialistas, gobernados por grandes partidos comunistas de masas y que su larga lucha revolucionaria combatieron contra varios países imperialistas. Y dada la importancia que tuvo esta guerra es que subimos al blog este escrito porque merece dar una explicación clara y contundente de que el Ejército de Vietnam fue el vencedor de esta lucha inaudita por más que la propaganda imperialista se rompa los dientes en demostrar lo indemostrable de que las fuerzas invasoras chinas fueron derrotadas y obligadas a retirarse.

Esencia de la agresión militar de China contra Vietnam

“Si algún día China cambiara de color, se convirtiera en una superpotencia y actuara en el mundo como déspota, perpetrando por todas partes atropellos, agresiones y explotación, loa pueblos del mundo tendrán derecho de pegar a China la etiqueta de “social-imperialista”, de denunciarla, combatirla y unirse con el pueblo chino para derribarla”.

Deng Xiao Ping, discurso pronuncia en la Sexta Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidos sobre Desarrollo y Materias primas, el 10 de abril de 1974.


Estas palabras pronunciadas de Deng que en ese año era el Viceprimer Ministro del Consejo de Estado de la República Popular China resultaron proféticas en cuanto a los actos de su país en sus relaciones con otros pueblos y fue el de Vietnam el primero que debió soportar la nueva doctrina de Beijing en el campo de batalla. 


Uno de los acontecimientos que más impactó en la opinión pública mundial y la política internacional en ese año 1979 sacudido por guerras y revoluciones, fue el enfrentamiento militar entre China y Vietnam, dos países socialistas, gobernados y dirigidos por fuertes partidos comunistas con una amplia base de masa obrero y campesina y con largas experiencias de luchas por sus independencias de toda forma de colonialismo e imperialismo. Fue una guerra propiciada por un juego de alianzas donde Vietnam contó con el apoyo de la Unión Soviética y China se alió con los Estados Unidos con el objetivo de impedir la expansión soviética en el Asia meridional por medio de los “cubanos de oriente”, como la dirigencia china llamaba a Vietnam, por la fidelidad que en el campo ideológico y político tenían con los soviéticos apoyando sus acciones y medidas.
Si en 1973 se funda la Comisión Trilateral conformada por las agrupaciones empresarias más poderosas de Estados Unidos, Europa Occidental y Japón, no cabe duda que entre 1978 y 1979, se forja la “Comisión Cuaternaria” con la incorporación de la República Popular China, en una especie de frente internacional con el fin de coordinar todas las acciones necesarias para oponerse a la Unión Soviética y a los movimientos de liberación nacional. A esa unión de estos cuatro poderosos centros mundiales, el propio Deng la llamó el “frente único” porque consideraban que ganarse a los Estados Unidos para poder enfocar su lucha contra el enemigo principal que eran los soviéticos. Es decir, el mismo razonamiento de los Estados Unidos para tener a China de su lado para frenar “la amenaza comunista soviética”.

Una de las obras macabras de la política exterior de los Estados Unidos, fueron los pasos seguido por la Administración Carter para alentar la agresión militar de China contra la República Socialista de Vietnam iniciada a mediados de febrero de 1979 por que ésta última apoyó y propició la formación del Frente Único de Salvación Nacional de Kampuchea (FUNSK) para derrocar a la sanguinaria dictadura maoísta de Pol Pot, un firme aliado de la República Popular China y que por supuesto la prensa occidental callaba desvergonzadamente las masacres cometidas la camarilla de Pol Pot y a su vez ocultaba sobre el visto bueno con que el imperialismo vio la operación quirúrgica contra Vietnam. Si bien esta guerra duró menos de un mes, fue un acontecimiento inaudito que causó un grave daño en el movimiento revolucionario mundial en general y al movimiento comunista en particular. La intensidad y la ferocidad de los combates debido a la sorpresa del ataque y a la desesperada movilización defensiva vietnamita para detener la agresión contra su país, provocaron miles de víctimas, sobre todo y como siempre sucede en todo conflicto armado en la población civil, principales víctimas de los bombardeos.

Con el sostenido aporte de unidades militares de élite del Ejército de Vietnam, el FUNSK en la acción de tipo relámpago, logró poner fin a uno de regímenes más salvajes que la humanidad jamás haya conocido porque masacraron a más de 3 millones de personas en su breve y catastrófica dominación. El ataque final contra Pol Pot comenzó en la navidad del 25 de diciembre de 1978 y en una campaña fulminante derrotó por completo toda resistencia hasta que el 7 de enero proclamaron la liberación de Kampuchea, establecer un nuevo gobierno e impulsar la reconstrucción del país. Con esta victoria, el 12 de enero se funda la República Popular de Kampuchea con el nombramiento Ieng Sanrim como presidente de la renacida nación. Esta acción libertadora del ejército vietnamita fue dada a conocer por los medios occidentales y la misma propaganda china porque no podía impedir la caída de su baluarte, como una invasión recibiendo Vietnam una campaña propagandística en su contra. Frente a estos acontecimientos, el gobierno chino no tuvo mejor idea que pretender castigar y darle una lección a su vecino desencadenando una guerra sin precedentes entre dos países comunistas y que mostró el delirio político e ideológico de la cúpula gobernante de China que ya estaba plenamente vinculado con la política exterior de los Estados Unidos, cuyas relaciones oficialmente fueron restablecidas el 1º de enero de 1979. Sin embargo, estos aberrantes y vergonzosos planes no pudieron llevarse a cabo porque gracias al contraataque del poderoso y combativo ejército vietnamita obligó a retroceder a su agresor y más que un virtual empate como afirmaban los diarios de aquellos años, fue una dura derrota para los militares chinos porque no pudieron cumplir con sus objetivos y jamás volvieron a realizar tremenda aventura de enfrentarse con el glorioso Ejército de Vietnam, el único que venció en una prolongada y durísima guerra a las fuerzas armadas de los EE.UU. Fue evidente que para lanzarse a esta guerra, el gobierno de China contaba con el apoyo no solo de los Estados Unidos, sino también de los miembros de la OTAN, sin los cuales no se hubiera permitido atacar a la República Socialista de Vietnam.

Esta guerra duró pocas semanas y prácticamente no se la recuerda en ningún manual de historia o en el análisis de la política internacional de finales de los años setenta y comienzos de los ochenta. Si recorremos algunas páginas web de internet ninguna no solo da un resultado final de la contienda sino que deja entrever como si China se hubiera alzado con una victoria que no existió y algunos cometen garrafales errores al afirmar que esta guerra se desarrolló en territorio chino, lo cual no es cierto porque cuando el Ejército chino cruzó la frontera, los combates que alcanzaron una violencia inusitada por los bombardeos y por la ofensiva terrestre china de lanzar oleadas masivas de infantería al ataque aprovechando la fuerza que podría darle la cantidad, se libraron en 26 puntos fronterizos en el territorio vietnamita sobre las ciudades de Lam Somg, Cao Bang, Cao Lai y Loc Binh, más allá de las cuales las fuerzas chinas no pudieron avanzar porque chocaron con una férrea línea defensiva vietnamita en todo el frente de batalla.

No cabe duda que este enfrentamiento tomó por sorpresa a Vietnam porque nunca pensó que un país comunista podría atacar a otro país comunista en la forma en que lo hizo y a pesar de los varios roces que tuvieron en sus fronteras en cuanto acciones provocativas de la dirigencia de Beijing sobre los alcances y los preparativos que podía su vecino del sur en caso de una guerra abierta.

El resultado final de esta guerra aunque muchos no estará de acuerdo, fue la victoria vietnamita que destruyó 420 tanques chinos y le provocó más de 60 mil bajas (casi 30 mil muertos) que teniendo en cuenta la totalidad de las fuerzas invasoras (320.000 hombres, sobre una movilización de 660.000) es una altísimo nivel de pérdidas. Del lado de Vietnam tuvo la misma cantidad de bajas y muchos de ellos civiles a causa de los bombardeos indiscriminados de China a las zonas por donde invadieron.

Esta fue una guerra terminó cuando el Ejército de Liberación Chino se vio obligado a retirarse por el violento contraataque de las Fuerzas Armadas Vietnamitas y no como lo presentó la propaganda china según la cual se retiraron porque ya castigaron demasiado a Vietnam. Vayan a los mapas militares de la época y comprueben hasta donde avanzaron los ejércitos chinos para darse cuenta de no pudieron avanzar mucho dentro del territorio vietnamita. La retirada china anunciada el 5 de marzo de 1979 coincidió con la llegada de las tropas de combate vietnamitas más experimentadas y mejor preparadas para librar la guerra. Al mismo tiempo se decretó la movilización general para la defensa del país y la expulsión de los invasores fue el precio más caro por su agresión sin previa declaración de guerra. Además ¿desde cuándo un ejército invasor se puede proclamar vencedor si al poco tiempo de atacar, ordena su retirada? ¿Qué le pasó al ejército chino? ¿No era acaso su objetivo principal conquistar la capital de Vietnam? China anuncia su retirada como una especie de victoria porque consideró que “castigó lo suficiente” a Vietnam. Este debe un caso único en la historia de las guerras desde la antigüedad hasta el siglo XX, en la que una fuerza agresora se retira por su propia cuenta. Y debieron retirarse porque no lograron sus propósitos de conquista ya que no pudieron atravesar las ciudades limítrofes y mucho menos emprender la toma de la capital vietnamita. Miren los mapas de los combates y de la campaña y podrán darse cuenta de los alcances de esta invasión traidora.

El imperialismo se regocijó con esta guerra terrible a punto tal que la revista norteamericana Time tituló su tapa así al inicio del conflicto: “Communists at War” (“Comunistas en guerra”). En este enfrentamiento, la lógica imperialista fue la de dar su apoyo a su nuevo socio chino.
La cuestión principal que planteamos al comienzo de este punto es cómo Estados Unidos alentó y apoyó la invasión China se revela por un detalle fundamental y es que semanas antes del ataque, el premier chino Deng Xiao Ping estuvo reunido en Washington con Jimmy Carter y con su consejero de Seguridad Zbigniew Brzezinski con los cuales conversaron sobre la posibilidad de realizar una acción punitiva contra su vecino del sur, cuestión que debatieron y que aprobó gustosamente el gabinete de los Estados Unidos. Al tomar conocimiento de estos planes, Carter ordenó la movilización de su flota del Pacífico en prevención de una posible reacción soviética destinada a brindar su ayuda y solidaridad con su aliado vietnamita con el cual lo unían un tratado de amistad y cooperación firmado en septiembre de 1978, lo que puso los pelos de punta a la dirigencia china por considerar esta alianza como una amenaza a sus intereses y una forma de usar a Vietnam como fuerza que garantice el “expansionismo soviético” en el sudeste asiático.

Precisamente con la República Popular China, fortaleció una alianza estratégica de largo alcance iniciada en la presidencia de Richard Nixon tras la visita a Beijing en 1972, para que juntos se concentren en la lucha contra la Unión Soviética. En aras del cumplimiento de este objetivo en 1979, el gobierno de los Estados Unidos tomó la decisión de crear un fondo por 2 mil millones de dólares para financiar convenios bilaterales entre los que se incluyeron la exportación de material de guerra avanzado tales como radares, aviones militares de transporte, helicópteros, medios de comunicación, etc.

Es muy importante esta época histórica de la política exterior de los Estados Unidos hacia China porque ésta inicia precisamente en 1978 el proceso de reformas económicas tendientes a promover el libre mercado, al desarrollo de una reconversión industrial que en los años siguientes la convertiría en la segunda economía del mundo gracias a la fuerza de su maquinaria exportadora. China modifica substancialmente el contenido de su política exterior cuanto más se aproxima a la línea de los Estados Unidos empezando a considerar la existencia de dos imperialismos: el norteamericano y el soviético. Esta es la base de la polémica, controversia y ruptura ideológica fundamental con la Unión Soviética y todos los partidos comunistas adscriptos a la línea de Moscú. 

Al entrar el vigor en enero de 1979 el tratado de restablecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales, Estados Unidos concedió a China la cláusula de nación más favorecida que debía renovarse cada año. China bajo la conducción de Deng Xiao Ping realizó un viraje de un extremo a otro en el campo ideológico que se expresan en las palabras del entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Huang Hua quien declaró sin titubeos a fines de diciembre de 1978: “Es preciso que nos ganemos a Estados Unidos para concentrar todas nuestras fuerzas contra nuestro enemigo principal”, es decir, la Unión Soviética. Tanto Estados Unidos como China estaban perfectamente de acuerdo con que esta alianza fuera una política estratégica de largo alcance. 

Como consecuencia de la entrada en vigor del acuerdo a partir de marzo de 1979, los Estados Unidos crearon un poderoso fondo de crédito por un total de 2.000 millones de dólares con el fin de financiar los convenios bilaterales para los siguientes cinco años. A su vez se autorizaba la exportación de algunas mercancías estratégicas para China, especialmente y como no pudiese ser de otra manera, fue proporcionarle poderosos armamentos para la protección de su larga frontera con la Unión Soviética que se había convertido en su nuevo enemigo. Estos pertrecho militares consistieron en radares, aviones militares de transporte, helicópteros, medios de comunicación y otros. Para lograr estos acuerdos que implicaba el restablecimiento formal de las relaciones diplomáticas entre los dos países, el entonces consejero de seguridad nacional Zbigniew Brzezinsky viajó secretamente a China en junio de 1978 con el objetivo de acordar las bases tendientes a normalizar los vínculos entre ambas potencias que apuntaban a combatir en todos los frentes a la Unión Soviética y los demás países socialistas de todos los continentes. Finalmente el 15 de diciembre de 1978 anunciaban al mundo la normalización de sus vínculos diplomáticos, políticos y económicos porque se sentían “amenazados por la estrategia soviética”. Entre gambito de modificación de quién es el enemigo tuvo graves consecuencias para las dos grandes naciones comunistas sino también para todo el movimiento revolucionario mundial porque profundizaron las grietas y diferencias entre los dos grandes países comunistas dotados de armas nucleares.

Quien mejor graficó el cuadro de situación fue el presidente de Cuba, Fidel Castro en su discurso de solidaridad con el pueblo de Vietnam el 21 de febrero afirmó:
“Desde luego, uno de los actos más repugnantes, más cobardes, más miserables de los que podamos haber sido testigos jamás —y será difícil que haya algún otro que lo supere— es esta agresión a Vietnam. Si grave fue o graves fueron los crímenes anteriores, este es el más grave de todos, porque este crimen no parte ya de los colonialistas, o los imperialistas japoneses o de los colonialistas franceses, o de los imperialistas yankis, parte de un país que hasta hace algunos años se consideró un baluarte del movimiento revolucionario mundial, que se consideró un país socialista, un país antiimperialista, un país amigo del movimiento revolucionario, un país que —como hemos dicho otras veces— hizo una revolución que fue vista con esperanza por todos los pueblos del mundo y por todas las fuerzas progresistas del mundo. Al imperialismo lo conocíamos, al colonialismo lo conocíamos; pero jamás se pudo pensar hace algunos años que esto pudiera ocurrir alguna vez. Es el caso más repugnante de traición al movimiento revolucionario en toda la historia de la humanidad”. Y adelante analizando las relaciones entre China y Estados Unidos, agrega:
“¿Que habló Deng Xiao Ping con Brzezinski? ¿Que habló Deng Xiao Ping con Carter? ¿Sabía o no sabía, conocía o no conocía el gobierno de Estados Unidos el plan chino de agresión y de invasión a Vietnam? Esa es una cuestión muy importante. Cómo se explica que acabando de regresar de Estados Unidos reuniera la Comisión Militar y ordenara la invasión a Vietnam.

El hecho cierto es que el gobierno de Estados Unidos se ha asociado políticamente a la invasión a Vietnam; se ha asociado políticamente. Es más, recientemente un senador norteamericano declaraba que Brzezinski le había dicho que ahora los vietnamitas tenían que retirarse de Kampuchea. Una declaración. Y el gobierno de Estados Unidos, que indiscutiblemente estaba en antecedentes y que sin género de dudas se ha asociado a esta aventura de Pekín, plantea que los vietnamitas deben retirarse de Kampuchea para que los chinos se retiren de Viet Nam. Luego, han hecho causa común los imperialistas yankis y los gobernantes chinos con esta invasión. Han hecho causa común con esta descabellada y loca aventura. Es señal de que tanto Estados Unidos como China están buscando el restablecimiento del régimen genocida de PoI Pot-Ieng Sary en Kampuchea. Ese es el objetivo político: atacar a Vietnam precisamente, para que cese toda cooperación y toda solidaridad de Vietnam con el gobierno revolucionario de Kampuchea, para restablecer el régimen genocida y cercar a Vietnam, entonces, por las dos partes de nuevo, cercarlo por el sur y cercarlo por el norte. Esta es la política de Estados Unidos mientras aparentemente se lava las manos del problema”[1]

La contundencia del discurso del Presidente cubano muestra su furia enardecida contra la dirección china que desató la guerra con el apoyo de los Estados Unidos. Para algunos analistas esta guerra significó un triunfo político de la República Popular Chima porque les mostraron a los soviéticos que meterse en esta región les puede resultar caro. Caro fue para China porque nunca más intentó o se atrevió a agredir a su vecino de Vietnam y por nunca puede considerarse vencedor aquel que ataca y decide retirarse. Y es este no fue un retiro limitado y circunscripto al territorio conquistado. El ejército chino se retiró de Vietnam, cruzó la frontera y regresó a su país. Las tropas vietnamitas reconquistaron sus ciudades abandonadas por el invasor y así terminó esta guerra en dos grandes potencias comunistas, en la que China nunca reconoció su derrota.

Lo importante de este acontecimiento es el hecho de entender y determinar su carácter porque no se trató de una guerra por cuestiones fronterizas o por alguna cuestión nacional. En el primer caso, porque entre países socialistas se respetaron sus límites y de existir problemas no era justamente una guerra el mejor modo de solucionarlos. Y tampoco fue un problema de nacionalidades pese a la propaganda china que acusaba a Vietnam de explotar y expulsar a la minoría china del país. La verdadera esencia de la guerra iniciada por Chima fue una guerra de agresión, una guerra de conquista, una guerra anexionista y por lo tanto profundamente contrarrevolucionaria.

Las pretendidas lecciones que la dirigencia china pretendió dar a Vietnam terminó en un completo fracaso porque 100.000 soldados vietnamitas derrotaron con una paliza demoledora (y esto hay que decirlo porque todavía muchos creen que el ejército chino fue el vencedor) a 250.000 combatientes chinos causándoles en ese mes de guerra más bajas que las que tuvo ejército de los Estados Unidos en un mes de campaña de su larga invasión imperialista. Esa es la lección que el Ejército de Vietnam le dio a su poderoso vecino del Norte y verdadera razón de la retirada china y no el estúpido argumento de Deng de que “ya los castigamos bastante”.




Anexo I: Fuerzas Militares contendientes


China invadió con 85.000 hombres del Ejército regular apoyados por 200.000 reservistas, con más de 1.000 tanques T-62,transportes acorazados K-63 y una fuerza artillera formada por piezas chinas y soviéticas.

Estaban integrados por los Ejércitos 41 y 42 del Ejercito Popular de Lberación, de los Distritos Militares de Kumming y Guangzhou, que formaban del principal contingente de la fuerza de ataque. El Ejercito Popular Chino desde el triunfo de la revolución había estado prácticamente sin combatir en los últimos 30 años, salvo el breve lapso en que intervino en la guerra de Corea y buena parte de la plana mayor de sus fuerzas armadas había sido víctimas de las Purgas de la Revolución Cultural.

En el caso de Vietnam sus tropas, formadas por unidades regionales y de milicias, contaban con unos 60.000 hombres, dirigidos por Van Tien Dong. Lo mejor de su Ejército estaba en Camboya o de guarnición en el sur de Vietnam. Sin embargo la mayor parte de las fuerzas habían visto acción hacia relativamente poco tiempo.


Anexo II: Desarrollo de la guerra

A las 05:00 horas de la mañana del 17 de Febrero, los Chinos, protegidos por un nutrido fuego de artillería, cruzaron la frontera de Vietnam por 26 puntos distintos iniciando una guerra que pensaban que iba a ser un paseo militar. La mayoría de estos cruces eran meramente movimientos diversivos, muy pronto se hizo evidente que los chinos iban a concentrar su esfuerzo para tomar las 3 capitales provinciales fronterizas, Lao Cai, Cao Bang, y Lang So.

Las Tres eran ciudades con importancia estratégica, situadas junto a vías férreas. Una vez pasada la sorpresa inicial, los vietnamitas montaron una dura y eficaz resistencia contra los intentos chinos de tomar posiciones cercanas a las localidades anteriores. El 20 el avance del Ejército chino había perdido la iniciativa y el factor sorpresa se diluyó. La Milicia y las fuerzas regionales vietnamitas habían sufrido fuertes bajas, pero habían logrado detener el avance enemigo. Tres mil quinientas bajas y más de 80 tanques eran por su parte las perdidas chinas.

En la primera semana de violentos combates, la dirigencia china y sus mandos militares comprendieron que la pretendída lección y el castigo que pensaban infligir a Vietnam no iba a ser lo tan fácil y efectiva como lo planearon. Y como el cerca defensivo vietnamita era infranqueable con el objeto de capturar Hanoi, los chinos resolvieron concentrarse en tomar alguna ciudad fronteriza importante para que la prensa de su país, sus fuerzas armadas y el mundo, comprendan que la agresión no sería un fracaso y tener que tragarse el polvo de la derrota.

En su afán de infligir una severa derrota a las fuerzas vietnamitas con una ofensiva limitada para no provocar una escalada de la guerra, los chinos se encontraron con tropas locales, de segunda fila, vietnamitas, pero que habían luchado valientemente y detenido su avance. En esa situación, Beijing debía enfrentarse a un serio dilema: o pasaba por la humillación de retirar sus fuerzas al no haber conseguido el objetivo previsto o las incrementaba sus tropas combatientes y seguía con el ataque. China decidió continuar con su ofensiva en los tres frentes abiertos, pero concentrar su esfuerzo principal en tomar la ciudad de Lang Song y fue ahí donde tuvo lugar el principal escenario de esta guerra.

El Ejército chino como en la guerra de Corea, empleaba la táctica de las oleadas humanas para superar las defensas vietnamitas y la coordinación de la artillería, los tanques y la infantería en los ataques para destruir los puntos de resistencia vietnamitas fue pobre.

La dificultad para coordinar los movimientos de tropas, la pobre calidad del equipo, el no contar con un sistema efectivo de comunicaciones, las carencias logísticas y otras, hacían que los ataques chinos se terminaran estancado, siendo blancos fáciles de las tropas vietnamitas, expertas en coordinar planes de batalla entre unidades dispersas en terrenos difíciles.

La última operación de envergadura fue la batalla de Lang Song iniciada el 27 de febrero de 1979 y que fue tomada por China el 2 de marzo en medio de combates feroces y una resistencia tenaz de las defensas vietnamitas. Durante lo dias siguientes se desarrollaron duros combates en las colinas que dominaban la ciudad mientras los chinos intentaban cortar las comunicaciones de los defensores con Hanoi.
Ante algunos éxitos de las fuerzas invasores, Vietnam comenzó a trasladar 4 divisiones por avión desde Camboya, las 304,325,10 y 320 Divisiones de infantería.

La 320 fue enviada junto con otra división local, la 308, a una apresurada línea de defensa al norte de Hanoi que se estaba formando en previsión de lo peor. Por su parte la 325 fue enviada a bloquear la ruta hacia Hanoi en el sur de Lang Song junto con la 327, ya desplegada. La División número 3 del Ejército Vietnamita, conocida como Estrella de Oro, defendia el interior de la ciudad.

El 2 de Marzo, los chinos habían conseguido cortar todas las vías de comunicación en torno a la ciudad. Con la caída de las colinas que dominaban Lang Song desde el oeste, la posición de los vietnamitas paso a ser insostenible. La ciudad fue evacuada por las fuerzas del Ejército Popular Vietnamita pese a la feroz resistencia que opusieron a los chinos.

Las fuerzas del Ejercito Popular de Vietnam se dirigieron al sur de Lang Song para reunirse con las tropas que llegaban desde Hanoi y establecer una línea de defensa. La defensa vietnamita se dividió en dos líneas. La primera estaba formada por las divisiones de infantería 325B, 338, 3, 374, 304 y 346; además los regimientos de infantería 43, 244, 576 y 49. De estas tropas, la división 346 estaba formada por los regimientos de infantería 246, 677 y 851 más el 188 de artillería. Era una de las divisiones de elite de Vietnam.
La división 3 "Estrella Dorada" estaba formada por los regimientos 2, 12 y 141 de infantería, además del 68 de artillería. El regimiento 12 era considerado el mejor del ejército vietnamita.

La segunda línea de defensa estaba constituida por las divisiones 312, 431, 327, 329 y 242. Y los regimientos 196 y 98, más la brigada 38. También 27 unidades de policía militar (de 100 hombres c/u)

Por el lado chino estaban elementos de los siguientes cuerpos de ejército ("ejércitos de campaña" en jerga militar china):

41, 42, 43, 50, 54, 55 en el sector oriental.
11, 13 y 14 en el sector occidental, además de la división 149 del 50º cuerpo de ejército.

Un cuerpo de ejército chino constaba, para esa época, de tres divisiones de infantería. En números absolutos constaba de 4.521 oficiales y 38.462 de tropa. El cuerpo tenía además un batallón de defensa química, un batallón de reconocimiento, un regimiento de artillería antiaérea, un regimiento de artillería de apoyo, un batallón de ingenieros, un batallón de control y señales, una compañía de guardia y una de mando.

La división de infantería china tenía 1.292 oficiales y 11.314 de tropa. Dentro de ella había tres regimientos de infantería, cada uno con tres batallones de infantería y una unidad de artillería regimental (1 compañía antiaérea con ametralladoras de 14,5 mm; 1 Compañía de morteros pesados de 120 mm remolcados; 1 Compañia de cañones sin retroceso de 75 mm; 1 batería de cañones/obuses de 76,2 mm). Cada batallón de infantería tenía 3 Compañías de infantería y 1 de armas pesadas (ametralladoras de 7,62 mm x 54; morteros de 82 mm; cañones sin retroceso de 57 mm). Además, un batallón de tanques con 3 Cías de tanques medianos (T-59) y 1 de tanques ligeros con Type-62 (no confundir con T-62 soviéticos). En total, 31 T-59 y 10 Type-62.
En cuanto a la artillería de las divisiones estaba compuesta por un batallón anticarros con 4 baterías de cañones de 57 mm.
1 regimiento de artillería con 1 batallón de obuses Type-54 de 122 mm y 1 batallón con cañones de 76,2 mm. Además 1 batallón antiaéreo con piezas de 37 mm.

La rapidez de la movilización del ejército de Vietnam que construyó estas poderosas líneas defensivas, fueron las que salvaron al país y garantizaron su integridad territorial en cuyo transcurso pudieron contraatacar y poner fin a la aventura criminal de los dirigentes chinos apoyados diplomática y militarmente por los Estados Unidos. Como lo fue a lo largo de toda la historia del siglo XX, Vietnam salió nuevamente victorioso.

Sergio Daniel Aronas

jueves, 2 de junio de 2016

Obama en Vietnam: Una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero.


Mucho se ha hablado por estos días en que el Presidente Barack Obama visitó Vietnam del fin del embargo de venta de armas norteamericanas al país indochino pero pocos recuerdan que en apenas tres décadas la política de Estados Unidos en Asia ha dado un giro de 180 grados en relación con China y Vietnam. 

En enero de 1979, Deng Xiaoping obtuvo el apoyo de Washington para su fracasada invasión con 450.000 hombres al territorio vietnamita que buscaba restablecer en el poder en Cambodia al régimen genocida de Pol Pot que fuerzas vietnamitas habían derrocado y el liderazgo chino apoyaba. En ese momento ya el gobierno de James Carter había entronizado la retórica de los derechos humanos pero eso no fue óbice para que los estadounidenses dieran el visto bueno al intento de restauración en Nom Pen de un régimen que había segado más de millón y medio de vidas. 

Países en el TPP

Entonces, en el escenario de Guerra Fría donde Vietnam y la URSS eran aliados, Washington apoyaba a China contra Vietnam. Ahora, cuando Beijing ha emergido como potencia económica global, Estados Unidos trata de atraer a Vietnam a su esfera de influencia y no permitir que las relaciones chino-vietnamitas se consoliden a pesar de los esfuerzos de ambos países vecinos, cuya más reciente evidencia es la visita de Estado del líder chino Xi Jinping a Hanoi en noviembre del pasado año. 

Deng Xiao Ping junto a James Carter

Cuando en octubre de 2015 Obama firmó el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) fue muy claro al afirmar sus propósitos: “No podemos permitir que países como China escriban las reglas de la economía global.”. 

Mientras el golpe parlamentario al gobierno de Dilma Rouseff debilita la situación del grupo BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) como alternativa al control estadounidense, Washington trata de avanzar en nuevas alianzas. Pero el TPP, que incluiría a Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, EEUU y Vietnam y abarcaría el 40% de la economía mundial, aun aguarda la aprobación del Congreso estadounidense.

A pesar de que la prensa occidental solo nos presentó el punto de vista estadounidense durante la visita de Obama a Vietnam, los dirigentes vietnamitas no son tontos ni ponen todos sus huevos en una sola canasta, más cuando parece ser que el Congreso norteamericano no está muy dispuesto a aprobar el tratado que Obama promovió durante su viaje y los candidatos de ambos partidos a la presidencia (Hillary Clinton y Donald Trump) se han declarado opositores al mismo. Hanoi ha suscrito recientemente acuerdos comerciales con la Unión Europea y Corea del Sur y también está negociando una asociación económica regional integral con China, destinada a competir con el TPP. 

Por otra parte, que Washington pretenda que Vietnam deje de ser el principal socio de Rusia en cooperación técnico-militar en la región Asia-Pacífico por obra y gracia de que ahora le levantó un embargo de armas es una prueba del papel del presidente norteamericano como gerente de ventas del Complejo Militar Industrial pero que convenza a los vietnamitas de abandonar seis décadas de conocimiento y cooperación con el armamento ruso por un socio recién llegado y al que le conocen bien las intenciones es otra bien diferente. 

Como dice un refrán cubano, una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero. Si algo han evidenciado los dirigentes vietnamitas es inteligencia para defender su soberanía frente a grandes potencias cercanas y lejanas y aprovechar las oportunidades de desarrollo económico que su entorno geográfico, su cultura milenaria y su masa crítica demográfica de 92 millones de habitantes les ofrece.

Como dice un refrán cubano, una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero.

 Iroel Sánchez

miércoles, 27 de mayo de 2015

Los internautas vietnamitas se están arriesgando más en internet, a pesar de las estrictas leyes

Image from Viet Tan
A pesar de serias restricciones a la libertad de expresión en Vietnam, un número creciente de ciudadanos están utilizando activamente las redes en línea para expresar sus puntos de vista sobre temas sociales y políticos.
Vietnam tiene una población de 93 millones y una base de usuarios de internet de casi 40 millones. Hay más de 30 millones de usuarios activos de Facebook, unincremento impresionante desde el 2012, cuando la cifra era de sólo 8.5 millones. Además, la popular red social ha sido bloqueada intermitentemente en Vietnam en los últimos años.
Un informe reciente de Viet Tan, un partido político pro-democrático encabezado por ciudadanos vietnamitas de dentro y fuera del país, explica éste tema. Aunque el gobierno ha aprobado varias leyes destinadas a controlar el uso y el contenido de internet, “los medios sociales están jugando el papel de un medio independiente de hecho, con implicaciones socio-políticas de largo alcance”, dice el grupo. También han señalado que “las plataformas en línea proveen una plaza pública y una sociedad civil virtual “, sobre todo desde que la libertad de reunión está restringida en el país.

viernes, 15 de mayo de 2015

CDC Ho Chi Minh, el homenaje de un club peruano al gran revolucionario vietnamita

Lejos de Vietnam, en el Departamento de Ayacucho, el club lleva 41 años dando cátedra maoísta de fútbol.

¿Huamanga o Ayacucho? La duda persistirá desde el comienzo hasta el final de la historia. Y puede que más también. Así que no desespere. Al fin y al cabo, no hemos venido aquí a contar esa historia, ni tampoco la de la cultura Wari, civilización previa a los Incas -dominada por estos últimos- cuya capital está a pocos kilómetros de Huamanga. O de Ayacucho. 

La historia, al menos en un comienzo, se va a mudar mucho más lejos. Tan lejos como Vietnam. Porque en Huamanga, o en Ayacucho, o -en realidad- en el Distrito de Carmen Alto, un pedacito de Vietnam guarda su historia. Hace 41 años, un grupito de “entusiastas al deporte del football match” (como recuerda Juan de Dios Vílchez Mendoza), pero sobre todas las cosas “unos estudiantes de izquierda o estudiantes revolucionarios” fundaron un sueño aún vivo: el Club Deportivo y Cultural Ho Chi Minh.

Sí, en medio del barrio Quicapata, Distrito Carmen Alto, Huamanga, Departamento de Ayacucho, Perú -con la precisión que puede demandar una encomienda postal- cinco amigos le dieron vida a un equipo de fútbol: Francisco De La Cruz, Paulo Gutiérrez, Serapio Huashuayo, Manuel Mendoza y el mismo Juan de Dios, quien hoy aún preside la institución. 

El 16 de diciembre de 1974, guiados por los valores que profesaba Ho Chi Minh, político, poeta y guerrillero comunista vietnamita, estos estudiantes de la Universidad San Cristobal de Huamanga fundaron al club, que hoy juega en la Liga Distrital de Carmen Alto, varios escalones por debajo de la Primera y la Segunda División Profesional. 

Desde su debut en 1975, y su primer título distrital en 1976, el equipo se mantuvo en la Liga de Carmen Alto. Su mejor campaña fue en 1985, cuando el equipo llegó hasta la Etapa Regional -el camino para acceder a las divisiones profesionales es tan largo y difícil de conseguir como de explicar, por lo que obviaremos ese tedioso paso que habla de Distritos, Regiones y Provincias-, instancia en que cayó ante su coterráneo, el Club Ateneo de Huanta, que fue el que arribó hasta la Finalísima de la Copa Perú, un paso antes del ascenso. 

Sin embargo, el club que hoy cuenta además con un equipo Senior -para mayores de 35 años-, uno femenino y hasta un representativo de vóley, nunca fue protagonista más allá de su Liga Distrital. Pero sí lo fue en otro ámbito: a los pequeños que integran su academia, desde hace años se les enseña no solo la práctica del fútbol, sino también los valores que profesaba Ho Chi Minh, el líder comunista vietnamita, presidente de aquel país durante 24 años, cuyo nombre también lleva la actual capital de Vietnam. Por esa razón, el embajador de Vietnam visitó a los fundadores en varias ocasiones y les ofreció apoyo para la institución. 

Samy, taxista, excavador de maquinaria pesada, y colaborador del Club Ho Chi Minh (“Me encargo mucho de la imagen, hice pósters para todas las familias de los jugadores con la foto del equipo, para la cena de fin de año”, apura a explicarme ante mi consulta), me pasea por toda la ciudad y los alrededores, donde además de la cuna de la civilización Wari se ganó la batalla que terminó con el dominio español de América en tiempos coloniales. Pavada de historia.

“La ciudad se llama Huamanga, pero está en el Departamento de Ayacucho, por eso muchos se confunden”, casi que editorializa Samy. Pero el boleto del bus que me trajo hasta aquí decía Ayacucho. La duda, repito, nunca se disipará. Samy es casi un encargado de prensa a tiempo completo, y también me invita a comer por la noche junto a su hijo, un demonio de dos años que se levanta de la mesa con las manos llenas del pollo que acaba de tener entre dientes y corre a la calle para abrir puertas de auto, hasta encontrar el de su padre. 

La hospitalidad ayacuchana es tan natural y grande como las piedras que se pueden encontrar en el Estadio Cholo Sotil, donde todos los equipos de Carmen Alto juegan la liga, uno detrás del otro, cada fin de semana. Que la hospitalidad sea tan grande es bueno, que las piedras también lo sean, no. Pero allí juegan, con poco pasto y mucho cráter, donde dominar una pelota es más difícil que a un caballo salvaje. Parece no importar, porque también entrenan allí las divisiones inferiores de Inti Gas -o Ayacucho Fútbol Club-, el equipo de Primera División que cambió de nombre y ciudad en los últimos años. Duda es la reina en tierras ayacuchanas.

Pero la historia del equipo fundado por Juan de Dios y sus amigos no es tan encantadora. Y el propio Juan lo sabe por experiencia propia: en tiempos de dictadura militar en Perú, ser de izquierda era motivo de persecución, y tener un club de nombre Ho-Chi-Minh le valió seis visitas (no deseadas, claro) a prisión. “Nos acusaban de subversivos y sólo éramos simpatizantes de la ideología de Ho-Chi-Minh” , recuerda su fundador, que se considera un seguidor de la doctrina de Mao.

Por aquellos tiempos, crecía en Perú el terrorismo y la organización Sendero Luminoso fue creada justamente en la Universidad San Cristobal de Huamanga, obra del profesor Abimael Guzmán, nacido en Arequipa que dictaba clases de filosofía en la Universidad. De allí que las sospechas y persecuciones fueran aún más frecuentes en la región.

Hoy, las persecuciones son tiempo pasado. El presente de Ho Chi Minh tiene que ver con la disputa por el título en la Liga Distrital, corriendo entre piedras en un estadio prácticamente abandonado por el desinterés del gobierno. Pero la militancia de Juan de Dios está intacta, aún enseñándole a los más pequeños de la Academia que alguna vez existió un luchador llamado Ho Chi Minh, bien lejos de Huamanga, o de Ayacucho, quizás nunca lo sabremos. 


Publicado por Por Gaston Bordieu en http://www.futbolrebelde.org/

miércoles, 29 de abril de 2015

Hace 40 años Vietnam derrotaba la invasión imperialista de EEUU



La liberación de Saigon (hoy Ciudad Ho Chi Minh) el 30 de abril de 1975 dio el toque final de la prolongada lucha llena de sacrificios y hazañas gloriosas del pueblo vietnamita por la reunificación nacional.
En ocasión del 40 aniversario de la histórica efeméride, la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) ofrece a continuación un breve resumen de las campañas más importantes desarrolladas por las fuerzas patrióticas del 4 de marzo al 30 de abril de 1975.
La campaña estratégica de Tay Nguyen (Altiplanicie Occidental) del 4 de marzo al 3 de abril de 1975, con asalto al punto clave de Buon Ma Thuot, cabecera de la provincia altiplana de Dak Lak, inició la Ofensiva General y levantamientos populares de la Primavera de 1975.

Vietnam, el nombre de la victoria desde hace 40 años


4648-vietnam-recuerda-victoria-que-puso-fin-al-colonialismo-frances

El 30 de abril de 1975, Saigón era definitivamente liberada por parte de los combatientes vietnamitas. El anhelado sueño de Ho Chi Minh, de Giap y tantos otros patriotas revolucionarios y comunistas se convertía en realidad: Vietnam se reunificaba en una sola y victoriosa Nación.
Dos años antes, en enero de 1973, en París, el Frente de Liberación Nacional, los Estados Unidos y una delegación sudvietnamita habían firmado los Acuerdo de paz, que las dos últimas partes incumplieron de forma manifiesta.
Como todo pueblo que reivindique su dignidad y autoestima, ese hoy recordado año 40 del triunfo contra el imperialismo norteamericano, surge de una larga historia de combates y sufrimientos. “Nada que tenga que ver con la emancipación popular se logra sin sacrificios”, supo decir el inolvidable patriota vietnamita Ho Chi Minh, y eso se convirtió en una máxima defendida con uñas y dientes por sus leales seguidores.