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domingo, 10 de junio de 2018

Etiopía y Eritrea, los hermanos aún en guerra


En el vigésimo aniversario del inicio de la guerra entre Etiopía y Eritrea, la opinión pública ve que una oportunidad para la paz sostenible finalmente puede estar en el horizonte.

En tanto, los académicos insisten en llamar a los políticos a buscar vías de reconciliación, para poner fin así a un conflicto que comenzó en mayo de 1998, cuando el escenario bélico se abrió paso para pelear por las llanuras desoladas de Badme.

Los especialistas instaron al gobierno de este país a no cejar en el llamado a la amistad, que ya reinició el nuevo primer ministro Abiy Ahmed, pero al cual Asmara le dio la espalada, al poner como pretexto la vieja disputa.

Las diferencias, supuestamente ya resueltas por medio del Acuerdo de Argel, siguen siendo usadas por la contraparte eritrea a la luz del presente, según los analistas, con el fin de sacar algún rédito.

El pacto comprometió a los beligerantes a aceptar la mediación de las Naciones Unidas para el establecimiento de sus fronteras definitivas de acuerdo con el principio instaurado por la entonces Organización de la Unidad Africana sobre respeto a los límites territoriales heredados de la época colonial.

No obstante, Eritrea todavía insiste en que aquella zona es parte integrante de su territorio, y más allá de que tengan o no razón, ello obstaculiza una y otra vez los llamados de entendimiento, consideró Belete Belachew, analista del Centro de Diálogo, Investigación y Cooperación.

Hace 20 años, las narrativas hostiles se convirtieron rápidamente en dominantes, causando un colapso estructural de las comunicaciones entre los dos países.

Así, el resultado fue una guerra de trincheras al estilo de la Primera Guerra Mundial, en la que decenas de miles de soldados chocaron con ametralladoras, tanques y fuego de artillería en oleadas.

Los enfrentamientos dejaron un estimado de 100 mil muertos y más de un millón de desplazados y, a consideración de observadores, tuvo un efecto devastador en el tejido social y en la economía.

Fue un mal procedimiento, que se arrastra hasta el presente: ambos estados recurrieron a encuadres nacionalistas de identidad, territorio e historia compartida, precipitando discursos conflictivos, refirió el director ejecutivo del Instituto de Estudios Estratégicos de Relaciones Exteriores, Mogos Tekelemichael.

En el punto álgido de la guerra, Etiopía aumentó el tamaño total de su ejército de 60 mil a 350 mil y los gastos de defensa se dispararon; en general, el costo fue de casi tres mil millones de dólares, según datos archivados al respecto.

Mientras tanto, el número de los efectivos de Eritrea se incrementó a 300 mil (casi 10 por ciento de la población) a través de la conscripción de servicio nacional.

Consecuentemente, las autoridades de esa nación usan el estancamiento intratable como una justificación para no desmovilizar la cifra insostenible de tropas que conserva, apuntó Tekelemichael.

Comentaristas de todo el mundo, acerca del conflicto sobre una línea imaginaria que atraviesa la escarpada porción de tierra, ofrecieron explicaciones que van desde los problemas económicos eritreos hasta las ideologías divergentes entre los entonces líderes y el deseo de Addis Abeba de recuperar el acceso al mar.

Colocaron como telón de fondo a los dos movimientos que dominaban la política en ese momento, el Frente de los Pueblos para la Democracia y la Justicia, y el Frente de Liberación del Pueblo Tigray (TPLF).

A lo sumo, es un diferendo entre las personas que hablan tigrinya, observó Gerbru Asrat, ex miembro del Buró Político del TPLF; 'solo Tigray, no toda Etiopía, es el objetivo de Eritrea'.

Aunque las diferencias políticas y económicas subyacentes estaban lejos de ser insuperables, la animosidad, la ira, el desprecio y la amargura entre las agrupaciones y sus representantes hicieron imposible una resolución política en el pasado, pero eso debe ser superado en el presente, manifestó, por su parte, Tafese Olika, académico de Ciencias Políticas en la Universidad de Addis Abeba.

Argel podría haber sido un punto de discusión, pero los otros aspectos de la relación entre personas son más que suficientes para restablecer los lazos, puntualizó Olika.

La situación de 'no paz ni guerra' no es ventajosa para nadie, particularmente para la gente que vive a lo largo de la frontera, argumentó.

El estudioso coincide en que la relación es más que un asunto fronterizo y por lo tanto, las dos naciones necesitan recurrir a otras oportunidades, entre ellas los enormes lazos culturales, para salir del punto muerto.

En abril de 2002, la Comisión de Límites dictaminó que Badme es parte de Eritrea, pero en ese momento Etiopía se negó a cumplir con la decisión, preparando, consideraron algunos, el escenario para un estancamiento que aún repercute en el Cuerno de África.

Sin embargo, Ahmed aseguró su deseo de sentarse a la mesa de negociaciones, algo a lo que Asmara renuncia hasta ahora, casi dos meses después del llamado del flamante jefe de Gobierno etíope.

El premier no tiene el equipaje histórico que tenía Meles Zenawi aunque posee un margen de maniobra mucho mejor que su predecesor, Hailemariam Desalegn, y eso debe usarlo a su favor, en opinión de la mayoría de los investigadores.

Pero es más importante para los estudiosos que el primer ministro comprometa al país con cumplir plenamente la normativa de la Comisión y revertir la posición legal y políticamente insostenible.

Debe enviar una señal clara a los eritreos y a la comunidad internacional de que asegurará su parte del trato, agregaron.

Esto serviría como una medida crítica de fomento de la confianza y allanaría el camino hacia la compleja y penosa tarea de trabajar a través de las condiciones políticas y económicas que llevaron a la guerra que desgarró a las dos sociedades.

Asimismo, consideraron que la resolución pacífica fortalecería la seguridad regional y restablecería la confianza y la capacidad de recuperación.

Es imperativo para todos aquellos que se preocupan por la estabilidad a largo plazo y la viabilidad económica de la región hacer todo lo posible para ayudar a ir más allá de la guerra sin sentido que causó tanto sufrimiento, concluyeron.

jueves, 23 de junio de 2016

Eritrea culpa a EEUU de instigar choques militares con Etiopía


El gobierno de Asmara responsabilizó al de Washington de instigar los recientes incidentes militares en la frontera de Eritrea con Etiopía, publica el martes el periódico local Sudan Tribune.

El Ministerio de Información de Eritrea acusó en un breve comunicado a Estados Unidos de ser el cerebro de los enfrentamientos la semana última entre ambos países de África que causaron cientos de muertos y heridos entre sus respectivas tropas, añade el rotativo sudanés.

"Eritrea es consciente de la instigación no sólo del ataque que las fuerzas etíopes lanzaron el pasado domingo 12 de junio, sino también de su despliegue de armas a lo largo de la frontera para una gran ofensiva ampliada", añade la declaración publicada por el Sudan Tribune.

Medios regionales de prensa revelaron que los choques entre los dos ejércitos se extendieron durante dos días en un área de unos 75 kilómetros al sur de la capital de Eritrea conocida como Tserona.

Según esas fuentes, ambos gobiernos dialogan aún sobre las causas del incidente militar, considerado el más grave desde la guerra fronteriza etíope-eritrea de 1998-2000, con saldo de más de 70.000 muertos.

El ejecutivo eritreo denunció muchas veces desde entonces a EEUU por instigar el enfrentamiento en la región, incluidos otros conflictos limítrofes con el vecino Djibouti.

Tras los últimos combates fronterizos, Washington transmitió en un comunicado su "grave preocupación" ante la situación y solicitó a ambas partes actuar con moderación y entablar un diálogo político.

La nota, firmada por John Kirby, portavoz del Departamento de Estado, rechazó una solución militar, llamó a ambas partes a actuar con moderación y a un diálogo político y los instó a cooperar en la promoción de la estabilidad y la paz en la región.

Eritrea, por su parte, le restó importancia al comunicado estadounidense, caracterizó sus expresiones de "lágrimas de cocodrilo" y aseguró que estas "no pueden impresionar a nadie".

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por su lado, expresó en otra declaración el 15 de junio su profunda preocupación por los reportes sobre los intercambios de disparos en la frontera entre Etiopía y Eritrea y pidió a los dos países mantener la cordura y evitar acciones o discursos que agraven la situación.

Ban llamó a ambos gobiernos a resolver las diferencias mediante el diálogo y la plena implementación de los acuerdos de paz firmados en 2000 y aseguró que la ONU está lista para asistirlos en este proceso.

jueves, 23 de abril de 2015

Eritrea y Corea del Norte, los dos países del mundo con más censura


Una prestigiosa periodista china, condenada a 7 años por difusión de "secretos de Estado"

Eritrea y Corea del Norte ocupan el primer y segundo puesto en una lista realizada por el Comité para la Protección de los Periodistas(CPJ, por sus siglas en inglés) de los diez países con el mayor nivel de censura y restricciones para la prensa.

La realización de la lista se basa “en investigaciones sobre el empleo de tácticas que van desde el encarcelamiento y las leyes represivas hasta el hostigamiento de los periodistas y las restricciones al acceso a la Internet” dice un documento publicado en el sitio web del CPJ.

Según este documento “el encarcelamiento es la forma de intimidación y hostigamiento más eficaz empleada contra los periodistas”, sobre todo en los países de los diez primeros lugares de la lista: Eritrea, Corea del Norte, Arabia Saudita, Etiopía, Azerbaiyán, Vietnam, Irán, China, Myanmar y Cuba.