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viernes, 9 de diciembre de 2016

China: Política, comercio y protagonismo en Latinoamérica


China, la segunda potencia económica mundial, se ha lanzado de lleno a lo que analistas y medios de comunicación han denominado: La Conquista de Latinoamérica.

Ello, en una política llevada a cabo por su presidente Xi Jinping, que desde que accedió al poder el año 2013 ha visitado la región en tres ocasiones. En esta última visita, efectuada entre los días 17 y 23 de noviembre, el líder chino privilegió a tres países de la costa del Pacífico con los cuales Pekín mantiene una importante relación: Ecuador, Perú y Chile.

Con una China volcada en una nueva etapa en sus relaciones con Latinoamérica, estamos en presencia de un proceso de “conquista” muy distinta a la forma en que Estados Unidos – otrora presencia omnipotente en la región – generó sus vínculos con una Latinoamérica considerada el “patio trasero” de Washington. Una Latinoamérica, que ha soportado décadas de sometimiento, intervenciones militares, apoyo a golpes de Estados propiciados por las administraciones de gobierno estadounidenses y sus agencias de inteligencia, además de una relación de dependencia política, económica y militar con muy pocas excepciones, como fue el caso de la Revolución Cubana, además de experiencias fallidas y coartadas, precisamente por el influjo y la intromisión estadounidense ejemplificadas por el Chile de Salvador Allende o la revolución sandinista en Nicaragua.

Un Recambio beneficioso para Latinoamérica

Estados Unidos, si sólo consideramos a los dos últimos presidentes – George W. Bush y Barack Obama, han mantenido una relación, con la zona sur del continente americano, basada en el olvido consciente, más allá de su pugnas con los gobiernos de Cuba, la Venezuela Chavista, Bolivia y algún amago de conflicto con una Argentina gobernada primero con Néstor Kirchner y posteriormente por Cristina Fernández y el Brasil del PT. Misma decisión de olvido y desprecio, que ya ha esbozado su mandatario electo el magnate Donald Trump, más preocupado de impedir el ingreso de inmigrantes, expulsar a unos cuantos millones de estos, castigar a Cuba y Venezuela y deshacer todo acuerdo comercial en el que no cree como es el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica – TPP por sus siglas en inglés - desahuciado públicamente el pasado martes 22 de noviembre por Trump mediante la emisión de un video. Decisión que puede significar para China una tremenda oportunidad de ampliar aún más sus relaciones comerciales y políticas con Latinoamérica y encabezar uan área regional Asia-Pacífico que constituiría el mayor mercado del mundo

Con la caída de los socialismos reales a fines de la década de los 80 del siglo XX y a la par del proceso de globalización, la presencia de Estados Unidos en Latinoamérica comenzó lenta y sostenidamente a presentar competencia, principalmente en el plano económico. La Unión Europea (UE), Japón y una tímida República Popular China comenzaron a ganar terreno en la región, gracias, sobre todo, a un Estados Unidos volcado mayormente en el mercado Europeo, asiático y sus crónicos afanes hegemónicos políticos, económicos y militares, que comenzaron a restar su presencia e influencia en esta parte del mundo.

Ese espacio ha tenido una dinámica de copamiento por parte de una China pujante, en un ascenso que ha resultado imparable y que se expresa nuevamente en la visita de sus más altas autoridades, con una primera para en su periplo: Ecuador. Allí, junto al presidente ecuatoriano Rafael Correa inauguraron la multimillonaria central Hidroeléctrica de Coca Codo Sinclair. Además de suscribir acuerdos de cooperación en el campo judicial, económico y cultural. Luego se trasladó a Perú donde participó en la Cumbre de la APEC junto a los presidentes de Estados Unidos Barack Obama y de la Federación Rusa, Vladimir Putin. En la capital peruana, Xi Jinping, junto al mandatario peruano Pedro Pablo Kuczynski clausuró el año de intercambio cultural entre China y Latinoamérica y el Caribe, además de firmar nuevos acuerdos y ratificar otros en el campo de la minería, energía e infraestructura. Más al sur, en Chile, el mandatario chino y su colega Michelle Bachelet firmaron una serie de acuerdos comerciales, ampliando de esa forma el tratado de Libre Comercio firmado hace una década, sobre todo en las áreas de economía, comunicación y comercio.

Con tasas de crecimiento – que entre los años 1979 y 2009 se situaron en el 10% anual – con una leve baja en el último lustro, pero que igualmente ha significado crecer al 7% anual, China ha escalado posiciones en el concierto internacional, que la sitúa hoy disputando la hegemonía que tras la Segunda Guerra Mundial y hasta fines de los socialismos reales, estaba en manos de Estados unidos, Japón y Europa. Una China, con una capacidad productiva, que en menos de tres décadas sacó a cientos de millones de habitantes de la pobreza, sin apenas modificar sensiblemente su gestión política.

China ha sido el ejemplo de un país, que en lugar de disminuir el papel del Estado, como ha sido la receta clásica del neoliberalismo impulsado por Estados Unidos, muestra a un Estado como motor del desarrollo, muy distante a la negativa influencia del Consenso de Washington y sus recomendaciones a las economías latinoamericanas como respuesta a los males crónicos que sufría nuestra región desde la década de los 50 del siglo XX. Recetas establecidas por los organismos financieros internacionales y que significaron, especialmente para Latinoamérica, disciplina macroeconómica, economía de mercado y apertura al exterior, que en lenguaje llano significó: ajustes fiscales, reformas de pensiones, disminución del papel del Estado, privatizaciones de empresas públicas, aumento de la deuda externa e inversión privada extranjera, muchas de ellas capitales golondrinas, que volaban a la primera de problemas.

A diferencia de este Consenso, China estableció una manera de enfocar sus relaciones políticas y económicas de una forma muy distinta a la establecida por Europa y Estados Unidos y que le ha permitido avanzar a grandes pasos en la consolidación de su condición de potencia económica mundial: compromiso con la innovación y la experimentación. No tomar el PIB como meta del modelo de desarrollo económico, sino más bien establecer pautas basadas en un modelo de desarrollo sostenible y sobre todo pragmático. Es interesante hacer notar que los propios analistas económicos internacionales, que mencionan el denominado Consenso de Washington, cuando se trata de China, como es el caso del analista económico Joshua Cooper Ramo, que acuño el año 2004 el concepto de “Consenso de Beijing” para referirse a un modelo político y económico basado en la autodeterminación a la hora de establecer, fijar y concretar sus políticas económicas, sobre todo el área de la soberanía financiera. De esa forma se blinda a China de las injerencias del mundo occidental o de potencias cercanas como Japón o del sudeste asiático, lo que implica, igualmente, proteger sus decisiones políticas.

Relaciones Pragmáticas

Ese modelo es el que presenta China a Latinoamérica, definiendo como base de sus relaciones con el mundo el respeto mutuo, con la firme decisión de honrar las decisiones internas y privadas que tomen los países en desarrollo y sus gobiernos y esperando el mismo trato de vuelta. China ha definido y enfrenta su comercio internacional, la concesión de créditos, las inversiones o proyectos de cooperación bajo la premisa de no imponer condicionamientos políticos. La regla es sencilla, aplicada así incluso en las relaciones diplomáticas que se tuvo con la Dictadura Militar del ex general Augusto Pinochet, régimen que rompió relaciones diplomáticas con todos los países del campo socialista excepto con la República Popular China.

Una China ue actúa bajo la lógica de “Si se trata de un país con materias primas que China desea y necesita, China está en condiciones entonces de establecer negocios, sin tener en cuenta lo que occidente piensa de esa relación y sin opinar o valorar sobre un eventual cumplimento o no de algún aspecto de los derechos humanos o del cuidado del medio ambiente o alguna otra cuestión de principios y/o de carácter interno”. Práctica que ha merecido la crítica de organizaciones de derechos humanos en el mundo.

Lo mencionado se da en un marco de relaciones comerciales estrechas y profundas con una Latinoamérica, que goza de un desarrollo intenso y dinámico con China y que ha significado, por ejemplo, que entre los años 2005 al 2014 la República Popular China otorgara 120 mil millones de dólares a países de Latinoamérica, estableciendo además un fondo de inversión para la cooperación bilateral en áreas de biotecnología, minería, y proyectos de infraestructura que supera los 15 mil millones de dólares. A ello adicionemos la decisión de las autoridades chinas, expresada por su presidente Xi Jingpin de invertir entre los años 2016 al 2026, otros 250 mil millones de dólares. Ese tipo de decisiones permiten hablar de una expansión de la presencia del gigante asiático en nuestra región, donde las cifras de inversión de China crecieron el año 2016 un 70 % mientras las inversiones estadounidenses disminuyeron un 20 %.

China y su presencia en Latinoamérica, potenciada en este último periplo por Ecuador, Perú y Chile se dejó sentir con fuerza. En el caso ecuatoriano, país que es el cuarto receptor de fondos chinos le han sido otorgados préstamos que superan los 15 mil millones de dólares, gran parte de ellos destinado a proyectos hidroeléctricos – donde destaca la inaugurada Central Hidroeléctrica de Coca Codo Sinclair, la hidroeléctrica Sopladora y el proyecto Toachi Pilatón. Como también Infraestructura portuaria, carreteras, puentes e incluso proyectos sanitarios, como también aquellos signados en el ámbito de la educación y la seguridad. Unido a ello la inversión en proyectos petroleros, mineros y ligados al uso de la energía eólica. Ninguno de los acuerdos firmados habla de bases militares, compra de armamentos o apoyo en votos en los organismos internacionales, como suele ser la letra chica de los contratos que se suelen firmar con países como Estados unidos o la Unión Europea.

En el caso de Perú, la visita de Xi Jinping fortaleció aún más el comercio e inversiones en el sector minero, que es el área donde se concentra esta relación. Cobre, Hierro, oro son algunos de los minerales, que en un porcentaje de un 60% encuentran mercado en el gigante asiático. Las inversiones chinas en este rubro han desplazado a empresas australianas, canadienses y estadounidenses constituyendo el 35% de la cartera de inversiones en el país sudamericano. Ya el año 2011 China había reemplazo a Estados Unidos como principal socio comercial del Perú, lo que tiene como base el Tratado de libre Comercio firmado entre ambos y una quincena de acuerdos bilaterales destinados a optimizar las relaciones comerciales y la colaboración agrícola, desarrollo social, infraestructura entre otros. La visita de Xi Jinping, en el marco de la Cumbre de la APEC vino a refrendar esta sociedad, que se consolida también en las áreas pesqueras y la producción gasífera, petrolera y cuprífera. Todo un marco de acuerdos, inversiones y relaciones que une también a Brasil a través de la construcción de la ferrovía Transcontinental Brasil-Perú que se encuentra en su etapa de viabilidad y anteproyecto, que permitirá conectar los países ribereños del Atlántico con los del pacífico, abiertos por tanto al enorme mercado chino.

En Chile, Xi Jinping, en la última etapa de su gira latinoamericana reafirmó la asociación estratégica de su país con esta parte del mundo – en la que incluyó al Caribe – en lo que denominó “el fomento del desarrollo de los pueblos en las actuales circunstancias mundiales” Declaración efectuada en la sede de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe – CEPAL – en la capital chilena, al inaugurar la Cumbre de Líderes de medios de Comunicación. En dicho encuentro, la Secretaria Ejecutiva de este organismo regional, Alicia Bárcena, expuso las principales conclusiones del documento “Relaciones Económicas Entre América Latina y el Caribe y China: Oportunidades y Desafíos”. En este informe, la CEPAL señala que el comercio de bienes entre nuestra región y China se ha multiplicado 22 veces desde el año dos mil a la fecha, con caídas entre los años 2013-2015 debido a la desaceleración económica china, que repercutió en una menor demanda y descenso de los precios de las materias primas, que son el grueso de las exportaciones de Latinoamérica a China.

Bárcena en este interesante estudio dio cuenta de uno de los puntos que es necesario modificar en este comercio de la región con China, de tal manera de avanzar hacia relaciones más equitativa. “Si bien China desplazó en el año 2014 a la Unión Europea como el segundo socio comercial de la región, la canasta exportadora de América latina y el Caribe hacia China es mucho menos sofisticada que la que muestra hacia el resto del mundo: sólo cinco productos representaron el 69% del valor de los envíos regionales a China el año 2015” Es decir diversificar la calidad de los productos exportados en materias relacionadas con exportar materias primas pero también otros productos manufacturados o con valor agregado, que permitan un intercambio fluido , dinámico y no sólo centrado en nuestras riquezas naturales.

Sin duda la visita de Jinping es una valiosa oportunidad de repensar los temas de la globalización, de las relaciones multilaterales y la diversificación de las exportaciones, donde ya no baste sólo exportar materias primas, sino que darle valor agregado. “De esa manera la región podrá obtener una mayor gobernanza económica y financiera – sostuvo Bárcena - , un multilateralismo comercial sin proteccionismo y mayor seguridad climática, paz y estabilidad, poner a la innovación como pilar del desarrollo, fomentar la ciencia y la tecnología, promover una economía inclusiva, intensificar la diversificación productiva y dar valor agregado a las exportaciones. Todo ello en el marco de un regionalismo abierto con más comercio e inversión, donde se mejore la distribución de los ingresos, aumentar la cooperación y el intercambio cultural” Indudablemente estos objetivos tiene un oído receptor más adecuado en China, por la experiencia de relaciones que se tiene con este país, donde el pragmatismo se impone por sobre consideraciones de dominio global o aspiraciones de potencia mundial.

En Chile, el presidente Xi Jinping firmó, junto a la Presidenta Michelle Bachelet, 12 acuerdos destinados, sobre todo a profundizar el Tratado de Libre Comercio suscrito entre ambos países el año 2005 “este es un encuentro que afianza y da un mayor estímulo e impulso a nuestros vínculos, la visita del presidente Xi Jinping tiene como objetivo consolidar una nueva fase, un asociación estratégica integral y la reunión que hemos sostenido nos permite avanzar en esa dirección” Por su parte, el mandatario chino consignó que el profundizar las relaciones con Chile – sus tercer socio comercial en Latinoamérica - nos permite ahondar en el tratado de Libre comercio y generar un nuevo marco de cooperación y aceleración de inversiones y propulsión, mediante la innovación, minería, energía limpia y comunicación” El tema del Tratado de Libre Mercado fue ampliamente citado, pues desde su firma el año 2005 el comercio entre ambos países se ha cuadriplicado, llegando a los 31 mil millones de dólares

Insisto en la idea que la relación con China tiene un sello distintivo: el pragmatismo. No hay acuerdos militares o decisiones de apoyo a hegemonías en determinadas regiones del mundo. Como tampoco ha sido el caso con la presencia de la Federación Rusa y la República islámica de irán en Latinoamérica. Eso los hace socios confiables, seguros. China, en particular, es percibida por los latinoamericanos como un actor pragmático, con mayor interés en lo económico que en lo político, que no supedita sus alianzas comerciales, financieras o de necesidades de inversión a elementos relacionados con el papel político que juega en el planeta.

Un artículo que viene a refrescar esta idea del pragmatismo chino y que tan buenos resultados le ha dado, es aquel escrito por los analistas Peter Hakim y Margaret Myers, en el medio China Policy Review, donde se establece una idea que tiene su lógica con lo que hemos planteado “En América Latina no están preocupados porque China vaya a aprovechar su creciente influencia en la región para influir en las políticas locales, reclutar socios para sus objetivos globales, o para competir con EE.UU. por posibles aliados". América Latina le da a China acceso a materias primas necesarias para impulsar su crecimiento además de afianzar su influencia internacional.

Es claro que a China, en esta nueva etapa de relaciones con Latinoamérica ya no le es suficiente la tarea de abastecerse de materias primas, ha entrado en la etapa de incrementar sus inversiones, su apoyo a proyectos en amplios rangos y diversificación para así garantizarse un acceso más expedito a recursos naturales que nuestro continente posee en abundancia; alimento, Petróleo y Minerales. Tarea que debe ir con la exigencia de nuestras sociedades que esos intercambios garanticen el desarrollo sustentable de nuestros pueblos, so pena de repetir el saqueo que hemos sufrido desde hace siglos, primero por las metrópolis coloniales y luego por la presencia de Estados Unidos. No estamos en condiciones de cambiar un poder hegemónico por otro, por más que el último esté dotado de un ventajoso pragmatismo.

China ha ido ocupando hoy el espacio que Estados Unidos no ha sabido aprovechar ya sea porque su preocupaciones de superpotencia lo tiene con la mira puesta en Europa, Oriente Medio y Asia o porque la visión estratégica de los gobernantes estadounidenses tiene una miopía en aumento tan grande como sus desafortunadas intervenciones en guerras de agresión en el Magreb, Oriente Medio y Asia Central. Unido a sus problemas internos, con una sociedad dividida y la elección de un presidente que resulta hasta hoy una incógnita sobre lo que verdaderamente concretará como parte de sus promesas electorales

La influencia global de Estados Unidos está hoy fuertemente cuestionada. Más empeñado en cercar a la República Islámica de Irán, imposibilitar el desarrollo y ampliación a occidente de la Federación Rusa y tratar de impedir el desarrollo de China en el comercio global, tratando de sumergirla en conflictos como es el caso del Mar Meridional de la China, donde ha incitado a sus socios de la región, para presionar y tensar las relaciones con China. Donald Trump, el mandatario electo ha sido claro: “nuestro enemigo es China”. Parte de esa guerra se está librando en Latinoamérica, pero China ya ha dado varios golpes efectivos que lo tienen a la cabeza del comercio regional en varios países y con visos de desplazar definitivamente tanto a Washington como la Europa de los 28. El Dragón chino sigue despierto y con ansias de no dormirse en los laurales que lo sitúan hoy como una de las principales potencias mundiales.

martes, 29 de noviembre de 2016

VicePresidente de China: El mejor homenaje a Fidel será seguir su causa.


Li Yuanchao, vicepresidente de la República Popular de China, luego de saludar a las autoridades y al pueblo presente en la Plaza y de expresar sus condolencias, ratificó que Fidel es el gran líder del pueblo de Cuba y que realizó contribuciones históricas imperecederas para todo el mundo.

“Fidel Castro es un coloso de nuestra era, la historia y los pueblos le recordaran eternamente”, agregó.

Exaltó que Cuba fue el primer país latinoamericano que estableció relaciones diplomáticas con la República Popular China y que ese país asiático recordará al Comandante por siempre. “En este amargo momento el corazón del pueblo chino late junto al del cubano”, dijo.

“Su imagen gloriosa e increíbles hazañas quedarán por siempre en los anales de la historia. El mejor homenaje a Fidel será seguir su causa (…) Seguiremos junto a Cuba profundizando las relaciones entre ambos países. Juntos contribuiremos a la paz y desarrollo mundial”.

“¡Gloria eterna al gran compañero Fidel Castro!”, concluyó sus palabras Li Yuanchao.

jueves, 13 de octubre de 2016

‘Fragata china llega a Siria en medio de amenazas de ataque’


Una fragata china llegó el viernes al puerto de Tartus (oeste de Siria) en el mar Mediterráneo, han informado este sábado los medios de comunicación locales.

El buque Maanshan Tipo 054 es el más moderno navío chino que fue enviado desde los puertos chinos con la misión de proteger al país árabe ante una eventual agresión extranjera.

Este buque posee radares aéreos, marítimos y submarinos y ocho lanzaderas de misiles anti-buque C-803, sistemas de defensa antiaérea, así como tubos lanzatorpedos de 324 mm.

Hasta el momento, se desconoce si el envío de la fragata china, que entró en servicio en febrero de 2015, es una señal de la intención de Pekín para mantener una presencia naval permanente en el Mediterráneo o se trata de una visita puntual.

De cualquier manera, los analistas opinan que este movimiento se hizo en el marco de la alianza entre Rusia, Siria, Irán, Irak y El Líbano para hacer frente al plan de intervención militar —aérea y marítima— de Estados Unidos y sus aliados contra Siria.

La medida de China se produjo en momentos de la elevada tensión entre los rusos y los estadounidenses sobre el país árabe, ya que estos fracasaron en llegar a un acuerdo concreto para poner fin a la crisis de más de cinco años en Siria.

Mientras tanto, Rusia informó el martes del despliegue de los sistemas antiaéreos S-300 en Siria y explicó el viernes que la decisión se tomó para responder a cualquier ataque de EE.UU. después de que las filtraciones hechas por expertos cercanos a la clase política de EE.UU. revelaran que Washington planea atacar los aeródromos del Ejército sirio con misiles de crucero.

En respuesta al anuncio de Moscú, el general de infantería y jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Mark Milley, amenazó duramente a Rusia al hacer hincapié en que su país “destruirá a cualquier enemigo que pretenda causar daño a EE.UU. o a sus aliados”.

miércoles, 12 de octubre de 2016

ONU: Moscú y Pekín presentan resolución sobre la matanza de Sanaa en Yemén


Moscú y Pekín conjugan sus esfuerzos para presentar ante el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución para condenar los ataques aéreos saudíes contra una sala de Sanaa, Yemen, donde tenía lugar una ceremonia funeraria.

Según el sitio Yemeni Press, fuentes políticas bien informadas han señalado que el Consejo de Seguridad de la ONU debe estudiar una propuesta de resolución sino-rusa sobre el bombardeo de Sanaa durante una sesión que será celebrada el próximo sábado.

El texto propone la formación de una comisión de investigación internacional encargada de arrojar luz sobre la masacre de Sanaa, donde 213 personas murieron y varios centenares más resultaron heridas.

La misión permanente de Arabia Saudí ante la ONU busca obstaculizar la ratificación de esta resolución presentando con anticipación las conclusiones de una investigación realizada por los propios saudíes e intenta convencer a EEUU, Reino Unido y Francia de que se opongan a la resolución sino-rusa.

Ellos temen que Rusia y China pidan una sesión plenaria del Consejo de Seguridad durante la cual los miembros del Consejo condenen la matanza de Sanaa y pongan al régimen saudí en evidencia.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Assad visitará Pekín: ¿Una base china en Tartús?


El diario libanés As Safir ha hablado de una inminente visita del presidente sirio, Bashar al Assad, a China y Rusia. El periódico libanés afirma que el presidente sirio es esperado pronto en Pekín a invitación del gobierno chino.

Esta visita le llevará también a Rusia, donde el presidente ruso, Vladimir Putin, reiteró hace unos días en la cumbre del G-20 la legitimidad del presidente sirio. China ha pedido a Siria que le otorgue una base naval en Tartús, donde Rusia ya posee una, señaló el periódico.

Según el almirante Guyan Yuvi, director del Departamento de Cooperación Militar del Ejército chino, esta invitación fue transmitida al presidente sirio el 16 de agosto pasado.

Durante los tres primeros años de la guerra en Siria, las autoridades chinas adoptaron una postura muy prudente y se negaron a firmar contratos de armas con Damasco. Sin embargo, las cosas han cambiado desde hace un año y medio, y Pekín ha comenzado a prestar apoyo real al gobierno sirio y a cumplir los contratos de venta de armas.

Según el Almirante Guyan Yuvi, China va a formar unidades del Ejército sirio y no dudará en actualizar su arsenal de armas.

El acceso a la costa de Siria en el Mediterráneo permitiría a la Marina de guerra china estar cerca de las costas de su aliado ruso. El puerto de Tartús es de gran importancia para Pekín, que busca romper el cerco que EEUU busca crear alrededor de China.

Los analistas hablan de un cambio estratégico en la política de China en relación a EEUU.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Tras las pistas de la China actual. De la Revolución Cultural a Tiananmén


Pensar en China es un ejercicio tremendamente complejo. Miles de ideas aparentemente inconexas acuden a nuestra cabeza: una economía pujante, un imperio milenario, un país superpoblado, una lengua extraña, el último gran experimento comunista o incluso el mayor centro del capitalismo mundial son conceptos que fácilmente se adaptan a China. En definitiva, nos encontramos con un universo difícil de resumir y especialmente de comprender. ¿Cómo poner orden en este caos?

La respuesta no esperen que ni mucho menos sea sencilla. No obstante, ciertos acontecimientos del siglo XX nos acercaran a la compleja realidad del gigante asiático. Quizá el primero de ellos sea laconocida como “Gran Revolución Cultural”. Esta, concentrada entre finales de los sesenta y principios de los setenta, fue concebida por Mao Zedong y sus aliados como un medio para luchar contra el aburguesamiento y la burocratización del Partido Comunista. En palabras del propio dirigente, “llevar la política más allá del estado”. En un contexto en el que el Partido Comunista se había convertido en la principal fuerza hegemónica del país, las estructuras de este se confundían y entrelazaban con el estado, era necesario volver a reabrir el campo político.

La jugada no dejaba de ser arriesgada, ya que acusaba directamente al Comité Central del Partido de haberse alejado del pueblo. Una nueva clase había crecido al amparo del estado, y la única forma de corregir esta tendencia era volver a crear contrapesos políticos desde fuera. Mao Zedong, a los setenta y tres años de edad, volvía a mostrar todo su genio político. Y es que más allá del debate teórico la Revolución Cultural tenía unas consecuencias prácticas muy claras.

En primer lugar el propio Mao se lanzaba a la reconquista del poder. Excluido de los principales órganos de dirección tras el fracaso del “Gran Salto Adelante”, debía eludir a la estructura del partido si quería volver a la primera línea política. Mao se envolvía de nuevo en la bandera revolucionaria y apoyaba su ascenso en una nueva generación de estudiantes chinos. Millones de jóvenes marchaban a Pekín para dar apoyo a la nueva revolución. Al fin y al cabo, ¿quién hubiera podido resistir un llamamiento tan claro como “disparen sobre el cuartel general”?

Miles de manifestantes abarrotan la plaza de Tiananmen portando el libro rojo de Mao durante la Revolución Cultural.

En cuestión de meses los antiguos dirigentes habían quedado totalmente desprestigiados. No obstante, no todo eran buenas noticias para Mao Zedong. Durante los primeros meses de la Revolución, siguiendo las consignas orientadas a la participación política en masa, habían surgido muchos experimentos sociales autónomos en fábricas o escuelas. La población china, azuzada desde Pekín, asumía realmente la remodelación del viejo aparato del Estado-Partido. La repolitización de la sociedad había sido un éxito.

Sin embargo, pronto fue evidente que las nuevas organizaciones y tendencias no iban a ser fáciles de controlar. El partido, desprovisto de sus viejos cuadros, era ahora muy permeable a las influencias externas. No tuvo que pasar mucho tiempo para que la lucha política alcanzara de lleno a la organización. 1967 y 1968 fueron años especialmente sangrientos, y sólo gracias a la lealtad del ejército, dirigido por Lin Biao, la figura de Mao pudo controlar la situación.

Los millones de jóvenes que hasta hace poco habían desfilado por Pekín eran ahora recluidos en el campo. Al fin y al cabo Mao seguía considerando al campesinado como un sujeto clave de la revolución. No estaba de más que estos jóvenes tan incómodos fueran “reeducados” en las áreas rurales. En el IX Congreso Nacional del Partido Comunista, celebrado en 1969, la estructura central de la organización daría por concluida la Revolución Cultural.
“Los jóvenes educados deben acudir al campo a ser reeducados por los pobres campesinos”, 1969.

El proceso, más allá de las luchas de poder internas, tuvo gran repercusión en la cultura política china y cuando en 1976 fallecía el Gran Timonel, las distintas versiones en torno al mismo volverían a saltar a la palestra. Por un lado la conocida popularmente como “Banda de los Cuatro”, formada por Jiang Quing, Zhang Chunqiao, Yao Wenyuan y Wang Hongwen, defendía sin ningún tipo de crítica las acciones cometidas. Estos habían logrado escalar en el partido durante la Revolución Cultural y poner en duda aquellos años podía implicar cuestionar su posición.

Por otro lado, tras la muerte de Mao emergía de nuevo la figura de Deng Xiaoping. Este, que había llegado a ser arrestado y posteriormente desterrado al interior del país, representaba la idea de “enderezar lo torcido”. Es decir, durante la Revolución Cultural la teoría y la práctica se habían alejadocon terribles consecuencias. Era necesario revisar el proceso y asegurar que esto no volviera a suceder.

En los siguientes años se produciría una auténtica guerra por el poder en China. Muchos parecieron estar en la posición ideal para suceder a Mao Zedong, y no fue hasta 1978 cuando Den Xiaoping por fin pudo asegurar su liderazgo. No obstante, quizá más interesante que centrarnos en los distintos actores de esta lucha sea analizar las diferentes tendencias ideológicas que entraron en conflicto.

En el Partido Comunista Chino se logró imponer un repudio total a la Revolución Cultural. Si consultan los libros de historia oficiales, fácilmente encontraran que este periodo está acompañado de atributos como “catástrofe nacional”. La nueva línea política utilizaría de ahora en adelante la Revolución Cultural como un ejemplo negativo. La tendencia a seguir debía conducir a la “despolitización” de la sociedad. La “exageración de la lucha de clases”, en palabras de los nuevos dirigentes, debía ser corregida. El debate tenía que circunscribirse al seno del Partido Comunista. Mientras, obreros y campesinos abandonarían paulatinamente la organización central. Las nuevas palabras de moda en Pekín eran desarrollo y estabilidad.


La revista Time nombró a Deng Xiaoping hombre del año en 1979

No obstante no todo fueron victorias para Deng Xiaoping y sus aliados. La figura de Mao seguía mostrándose inexpugnable, y aunque esta servía para justificar la legitimidad del partido y el nuevo nacionalismo chino, también permitía mantener vigentes los valores básicos del socialismo. Es decir, por mucho empeño que la nueva dirección política pusiera en una reforma más abierta al mercado esta siempre tenía que negociar con la tradición revolucionaria. Los obreros y campesinos encontraron en la antigua retórica maoísta un medio muy útil para oponerse a la mercantilización anunciada desde Pekín. Al final el propio Partido Comunista tuvo que atribuir al Gran Timonel “un 70% de aciertos y un 30% de errores”, regla con la que pretendía cerrar el debate. China afrontaba una nueva etapa de gobierno. Si antes millones de jóvenes estudiantes habían marcado el destino nacional, ahora un pequeño grupo de hombres grises iban a ser los encargados de la reforma.

Las zonas rurales fueron las primeras en percibir la nueva dirección política. A principios de los ochenta nadie con un mínimo conocimiento del campo chino dudaba de la necesidad de introducir cambios en el mismo. Agricultores famélicos, con el cuerpo doblado de trabajar la tierra y casas lúgubres con una mesa y un par de sillas como único mobiliario. El siglo XIX, a pesar de las mejoras que había introducido la revolución, parecía aún muy presente en la China de 1980.

La producción debía aumentar de manera urgente y el gobierno central no dudó en la sustitución de las Comunas Populares por sistemas de trabajo de responsabilidad familiar o individual. Las tierras se volvían a repartir entre los campesinos. Además ahora estos podrían vender los excedentes de su producción a precios no fijados por el estado. Nuevas relaciones de mercado nacían en el campo, y aunque este siguió muy por debajo del nivel de vida de las ciudades, bien es cierto que las rentas rurales no dejaron de aumentar entre 1978 y 1984. Durante todo el proceso la conflictividad social fue muy baja, ya que aunque la desaparición de las Comunas suponía la pérdida de derechos sociales colectivos, los buenos datos económicos dieron argumentos a los representantes gubernamentales. Sólo cuando la tasa de renta rural dejo de crecer reaparecieron los viejos problemas.

Sin embargo en 1984 los nuevos dirigentes de Pekín ya se sentían con la suficiente confianza como para trasladar la reforma del campo a la ciudad. Si todo había ido bien allí, ¿por qué no iba a funcionar igual en las áreas urbanas? El punto central serían las empresas municipales de propiedad estatal. Estas, se decía de manera poco precisa, debían obtener más autonomía. Los recursos industriales debían ser redistribuidos, aunque rápidamente quedó claro que no sería tan sencillo como en las zonas rurales. ¿Cómo se calcularía el valor de estos recursos? ¿Quién lo haría? La opacidad del Partido Comunista no ayudaba y la presencia de importantes intereses económicos dio como resultado un aumento espectacular de la corrupción. Las empresas caían en manos del mejor postor, dándose un auténtico proceso de privatización de la propiedad estatal.

Los nuevos gestores industriales se encontraron además con una legislación muy favorable. Estos podrían reservar cada vez mayores porcentajes de los beneficios y vender toda la producción excedente a precios de mercado, es decir, ajenos al control estatal. Por otro lado los antiguos trabajadores veían cómo los extensos sistemas de protección social eran reducidos paulatinamente. El “cuenco de arroz garantizado” se convertía en un anacronismo de otro tiempo.

No obstante la política de reforma era innegociable y el gobierno, en el que no pocos dirigentes estaban amasando auténticas fortunas, siguió el camino marcado. 1988 es conocido por muchos analistas como “el año del contrato”. Nuevos paquetes legislativos aseguraron más libertad de acción a las empresas, las cuales se abrían a la inversión extranjera, obtenían más facilidades crediticias o una mayor flexibilidad en la contratación individual.

Las medidas, como era de esperar, no corregían la situación. Muy al contrario, diferentes grupos de interés vieron en ellas la oportunidad perfecta para obtener más beneficios. En un sistema con dos vías de fijación de precios la nueva autonomía permitía a las empresas desviar más productos al mercado donde se conseguían mayores ganancias. La planificación y el reparto social volvían a sufrir otro duro golpe. Mientras, unos pocos llenaban impunemente sus bolsillos.

A estas alturas ya eran muchos los que se preguntaban dónde había quedado el viejo ideal maoísta de la igualdad social. En las universidades los estudiantes volvían a organizarse contra el gobierno y el partido. Y aunque desde mediados de los ochenta se habían ido extendiendo las protestas, era ahora cuando estas parecían traspasar los muros de las facultades. De la noche a la mañana las ciudades se llenaron de pintadas contra la corrupción, el sistema de precios o la dura represión estatal.

El movimiento poco a poco tomaba forma, aunque eran tantos los que alzaban su voz que era difícil avanzar más allá de lo que no querían. Huelgas de hambre y multitudinarias marchas inundaban Pekín. El gobierno, entre la espada y la pared, tenía poco que ofrecer y el día 20 de mayo de 1989 se declaraba la ley marcial. El mensaje era claro: abandonen toda protesta y vuelvan a sus casas. Quedarse supondría un desafío directo a las autoridades. Sin embargo muy pocos fueron los que dejaron la plaza.

La tensión aumentaba a diario y tras una larga reunión los líderes del Partido Comunista decidieron resolver la situación militarmente. Soldados y tanques de las divisiones 27 y 28 fueron enviados a Pekín. Estos debían hacerse con el control total del centro de la ciudad. Los manifestantes de nuevo resistieron, sin embargo poco se podía hacer contra el ejército de la República Popular China. Sólo durante los cuatro primeros días de junio se estima que murieron varios cientos de personas entre civiles y militares. Por la mañana del 5 de junio los tanques por fin alcanzaban la plaza de Tiananmén. En las amplias avenidas de la ciudad ya sólo un manifestante había plantado cara al ejército. Este hombre, aún desconocido, elevaría a la categoría de mito los acontecimientos en el mundo occidental. Mientras tanto, en China las aspiraciones de una nueva generación eran definitivamente aplastadas.

Los fantasmas de la antigua Revolución Cultural, tras más de 20 años, habían vuelto a estar a la orden del día. El pueblo quería ser de nuevo un actor político relevante. Sin embargo en un sistema construido para evitar esto a toda costa la petición era sencillamente inaceptable. La política central no podía ser contestada y solo la “estabilidad” era garante del “desarrollo”. Como bien resumía el eslogan oficial: “enriquézcase”, aunque perfectamente podrían haber añadido, “y no haga política”.

Las siguientes décadas estarían indudablemente marcadas por la derrota de los estudiantes de Tiananmén, pero eso ya es otra historia.

Adrián Albiac
elordenmundial.com

El Gran Salto Adelante, la hambruna secreta de Mao


Históricamente, China siempre ha sufrido hambre. En un país tan agrario como la China de la primera mitad del siglo XX, las consignas comunistas de “la tierra para quien la trabaja” y las promesas deredistribución del suelo, condonación de las deudas y supresión de tasas, atraían a millones de agricultores a las filas del Partido Comunista durante la Guerra Civil china.

La Guerra Civil finalizó en mayo de 1950 con la victoria del Partido Comunista liderado por Mao Zedong, el cual una vez en el gobierno, inspirándose en el modelo soviético, llevo a cabo las colectivizaciones y lanzó el primer plan quinquenal, que consistía en implementar el sistema de cooperativas.

El país que se encontró el Partido Comunista era eminentemente rural, escasamente industrializado, pobre y con una agricultura atrasada. Por ello la obsesión de los cuadros del partido para industrializar el país lo más rápidamente posible, imitando los pasos seguidos por la Unión Soviética (URSS). El segundo plan quinquenal, más conocido como el Gran Salto Adelante, fue un plan diseñado por el Partido Comunista Chino con medidas económicas, sociales y políticas. Fue introducido en 1958 con el propósito de aprovechar el gran capital humano, ya que no disponían de capital económico, para industrializar el país y reformar la agricultura, aumentando la producción de ambos sectores e intentando acabar con el problema histórico y estructural del hambre. Además, con este plan Mao pretendía cambiar radicalmente el modelo social, terminando con el dinero y la propiedad privada mediante su modelo de comunas.

El Gran Salto Adelante de Mao terminaría en 1961, antes de lo previsto, con entre 15 y 45 millones de muertos por inanición –dependiendo de la fuente–, torturas y asesinatos, convirtiéndose en el hambre más grave del siglo XX. Aunque el clima tuvo su peso en el drama, sin duda la mayor responsabilidad fue de los múltiples errores de la política maoísta. El hambre fue la consecuencia de una serie de errores en cadena: una tormenta perfecta.

El hambre de Mao: la tormenta perfecta

En enero de 1958, en Nanning, capital de Guangxi, Mao anunció el Gran Salto Adelante y ese mismo año se estableció la primera comuna –como unidad económica autosuficiente– en la población de Chayashan, en la provincia de Henan. Una vez testado el plan, no se tardó en extender el modelo al resto del país hasta implementar alrededor de 25.000 comunas, con unas 5.000 familias en cada comuna.

Provincias, ciudades y regiones que aparecen a lo largo del artículo

Los informes iniciales sobre el nuevo modelo de comunas eran favorables. La reforma en el campo estaba dando grandes resultados, gracias al inusual buen clima de ese año y al fervor revolucionario inicial. No obstante, cabe señalar que los informes no eran del todo fiables, ya que algunas responsables locales del partido falseaban datos para adjudicarse méritos y así poder ascender en la jerarquía política. Este comportamiento de las autoridades fue una constante a lo largo del periodo del Gran Salto Adelante y perjudicó gravemente la toma de decisiones del gobierno, que trabajaba con datos falsos y con la certeza que el plan funcionaba correctamente.

En otoño de 1958, la gran cosecha fue recogida sólo parcialmente porque millones de agricultores fueron trasladados a otros proyectos –se calcula que unos 100 millones aproximadamente– como a la producción de acero y la construcción de presas para la irrigación masiva. En la provincia de Henan, por ejemplo, los recursos se destinaron a proyectos de riego. El volumen de tierra y pierda excavada fue equivalente a la construcción de 48 canales de Panamá. Evidentemente, los proyectos sobrepasaban la capacidad y los recursos –tanto económicos como humanos– de la provincia. De este modo numerosos campos fueron abandonados. Estos errores iniciales, fruto de la mala organización, fueron acompañados de otros tantos.

Mao y otros cuadros del partido creían que la familia tradicional era la base de la propiedad privada. Un elemento central en el modelo de comunas era la introducción de cocinas colectivas, que perseguían el objetivo de transformar las tradiciones que consideraban reproductoras de valores capitalistas. Se obligaba, a menudo con el uso de la fuerza, a los agricultores a trasladarse de sus parcelas, ceder sus medios de producción para trabajar con herramientas socializadas y a cocinar y comer con otros campesinos, rompiendo así los hábitos familiares tradicionales y reduciendo su productividad.

La República Popular de China, en un intento de hacer sombra a la URSS en la carrera hacia el comunismo, tomó la decisión de recortar las importaciones de grano y aumentar las exportaciones,mostrando así al mundo sus supuestos éxitos en la agricultura. Consecuentemente las existencias de granos se vieron gravemente afectadas.

Hornos instalados en las comunas para la producción de acero. Uno de los proyectos al que más campesinos fueron destinados. Fuente: Wikipedia



Una causa que a menudo no se menciona fue la introducción de nuevos métodos científicos –aunque realmente eran pseudocientíficos– tomados de un ingeniero soviético llamado Trofim Lysenko. Éste adquirió notoriedad en la URSS por sus métodos, y hasta recibió varias distinciones del gobierno. Sus supuestos éxitos traspasaron las fronteras y llegaron a China. Mao quiso implementar en el campo chino las teorías y métodos de Lysenko, como la creación de nuevas especies animales y vegetales, el uso de nuevas técnicas de arado y el control de plagas. Los resultados fueron nefastos: hubo plagas de insectos como consecuencia de la eliminación de miles de pájaros; la producción se redujo enormemente en los campos que siguieron dichas técnicas y se secaron presas, entre otras consecuencias.



La manipulación de datos, la introducción de técnicas pseudocientíficas, los recortes en importación de grano, el establecimiento del sistema de comunas y la movilización de millones de campesinos para trabajar en proyectos que sobrepasaban sus recursos, hizo aparecer las primeras hambrunas a principios de 1959. Con la primera ola de hambrientos y muertos, las noticias llegaron a Mao, el cual se mostró escéptico. Después de su incredulidad inicial, Mao empezó a pensar que algunos grupos sociales estaban conspirando y escondiendo grano para pedir contrapartidas. Se lanzó entonces una campaña para encontrar el grano oculto, que tuvo como resultado purgas, torturas y suicidios. Fue entonces cuando llegaron las críticas de algunos cuadros del partido que afirmaban que Mao iba errado, y que los episodios de hambre eran reales. Aún así Mao no rectificó y castigó a sus críticos.

En 1959 la cosecha se había reducido unos 30 millones de toneladas respecto el año anterior, pero los responsables locales del partido no lo reportaron y confiscaron más cantidad de grano a los agricultores para cumplir con los objetivos del Gran Salto Adelante. Dichas confiscaciones iban casi siempre acompañadas de violencia por parte de las autoridades.


Así creció China poblacionalmente cada año entre 1960 y 2015. Fuente: Banco Mundial

La parte más dura del hambre llegó a inicios de 1960, cuando un número muy considerables de agricultores murió de inanición. Mao seguía creyendo en su plan, mientras la mayoría de cuadros del partido se negaban a contarle la realidad. Los cuadros del partido no se rebelaban porque cualquier intento de cuestionar las órdenes o contradecir a Mao era motivo suficiente para ser arrestados y/o asesinados, tanto ellos como sus familias. Además, estos y sus allegados siempre disponían de acceso a los alimentos, entre otros privilegios. Por tanto, renunciar a ello y ser perseguidos por denunciar las miserias de otros no era algo que tuvieran en mente la mayoría de cuadros.

Por lo que respecta a los agricultores, no se rebelaban por miedo: el hambre y las enfermedades coexistían con las torturas y los asesinatos. Esto no quiere decir que no se dieran episodios de revuelta. En ocasiones, los agricultores se organizaban para efectuar asaltos a graneros estatales protegidos por soldados armados y alambre espinoso. También había directos enfrentamientos violentos con las autoridades locales de menor rango. Huir tampoco era sencillo. Algunos intentaron esconderse en las zonas más altas, como en el Tíbet; otros probaron huir a nado hacia Hong Kong; y otros tantos travesar las montañas para llegar a la URSS u otros países fronterizos. Casi siempre se encontraban con controles fronterizos que no dudaban en disparar. La movilidad interna era otra alternativa, probablemente menos complicada. Se calcula que unos 10 millones de ciudadanos emigraron sin el permiso de las autoridades, ya que se requería el uso de pasaportes para desplazarse por el país. Las consecuencias de estos movimientos de población fueron el considerable aumento de las tasas de divorcio en algunas zonas, como en la región de Gansu, donde aumentaron hasta un 30% – 40%.

Durante el Gran Salto Adelante se creó una gran red de prisiones y campos de trabajo, aún vigente hoy en día. Con los episodios de hambre, algunos de estos campos se convirtieron en campos de muerte, especialmente a partir de 1960 cuando las raciones de comida disminuyeron. La desesperación en los campos llegó hasta el punto que los prisioneros comían gusanos, estiércol, alimentos en mal estado que tiraban los responsables del campos, y se dieron episodios de canibalismo. En estos campos, como sucedía en los kuláks de la URSS, los intelectuales y los opositores políticos eran tratados peores que los criminales comunes.

El fin del Gran Salto Adelante y la nueva etapa

En 1961 se rectificó y se puso fin al Gran Salto Adelante. Lo que sigue siendo un misterio es si Mao cedió por las críticas o por la actuación de la oposición dentro del partido, representada por Liu Shaoqi,Deng Xiaoping y ChenYun, quienes intervinieron para evitar el colapso. Se tomaron entonces medidas de urgencia para paliar el hambre, que ya había llegado a las ciudades: racionamiento, distribución de alimentos y abrigo, reducción de la jornada laboral, importación de grano, retorno al antiguo sistema privado de parcelas familiares, en otras tantas. Aún así, el hambre perduró hasta 1962, en parte por causas naturales, ya que el norte del país había sido afectado por sequías.

A estas medidas le siguieron nuevas reformas, como la eliminación de las cocinas colectivas de las comunas o el retorno a pequeños mercados privados locales, para que los agricultores pudieran vender los productos que cosechaban en sus pequeñas parcelas, exceptuando el grano, que seguía siendo monopolio del estado. Se ejecutaron a algunos responsables locales que habían cometido crímenes y se rehabilitó a antiguos cuadros del partido que habían sido acusados de derechistas, así como se rehabilitó a la comunidad intelectual y científica, abandonando el pseudo-cientifismo que Mao había introducido en la academia. A pesar de todas las reformas, los estándares de 1950 no se volverían a recuperar hasta 1978.

Desde el fin del Gran Salto Adelante surgieron voces dentro del partido que proponían volver a la propiedad privada en el campo para levantar la producción, como la de Chen o como la de Deng, quien propuso un nuevo rumbo al partido como su famosa frase “gato negro o gato blanco, poco importa si caza ratones”. Además se apartó a Mao de la Jefatura de Estado –aunque mantuvo su puesto como presidente del partido y su rol de líder de la revolución– y se abrió una disputa dentro del partido que duró hasta 1966, fecha en la que se lanzó la Revolución Cultural.

El fracaso del Gran Salto Adelante tuvo como consecuencia la Revolución Cultural, con la que Mao pretendía esconder sus fracasos –a la vez que los muertos–, culpar de sus errores a otros y retomar el control del partido, que estaba ahora en manos de Deng y Liu.

Respecto al hambre y los muertos fueron escondidos al mundo hasta finales de los setenta con la muerte de Mao. La información se hizo pública con el fin de desacreditar las críticas del sector maoísta a las nuevas reformas de Deng, no para restituir a las víctimas, conocer la verdad o encontrar culpables.

Así, no sólo es importante entender estos hechos para aprender lecciones de los errores de la política maoísta y hacer memoria histórica, sino que es fundamental comprender lo acontecido durante estos años para comprender la posterior Revolución Cultural y las disputas en el seno del Partido Comunista Chino entre el sector de Mao Zedong y el de Deng Xiaoping, quien sería el futuro líder de la República Popular China a la muerte de Mao.

Tanto los hechos del Gran Salto Adelante como las colectivizaciones de Stalin, nos sirven como ejemplo de países socialistas que quisieron resolver el problema del hambre y la cuestión agraria aplicando las recetas de la colectivización, política que llevó a algunos a arruinar sus agriculturas nacionales y a agravar el problema del hambre. Estas políticas han conducido a los resultados contrarios a los perseguidos porque los gobiernos autoritarios han querido controlar al campesinado mediante la burocracia, el encuadramiento y la expropiación de sus medios de producción, rompiendo así su propia autonomía y desoyendo sus demandas.

jueves, 1 de septiembre de 2016

China y Siria


Aunque se desconoce su verdadero contenido, hoy se sabe que las fuerzas armadas de la República Popular China y de la República Árabe Siria concluyeron un acuerdo que modifica simultáneamente el campo de batalla y el equilibrio de las relaciones internacionales. Los servicios secretos anglosajones divulgaron el pasado año toda una serie de falsedades absurdas sobre ese tema. En este trabajo, Thierry Meyssan pasa en revista la significación de dicho acuerdo.

A pesar de haberse producido en el marco de una serie de contactos con el conjunto de los países de la región, la presencia en Siria del almirante Guan Yufei, jefe del nuevo Departamento de Cooperación Militar Internacional de las fuerzas armadas chinas, ha despertado inquietud en Occidente. Por el momento, según el acuerdo firmado, las fuerzas armadas de la República Popular China se comprometieron solamente a formar en China a miembros de los servicios de salud de las fuerzas armadas de la República Árabe Sirio. Pero todo el mundo intuye que este acuerdo puede ser la parte visible del iceberg dado el hecho que ya hace 4 años que la mitad de los médicos militares sirios se forman en China. Aunque se ignora lo que realmente se decidió durante la visita, la mera existencia de este acuerdo constituye un cambio de naturaleza estratégica.

En efecto, durante los últimos 5 años, la República Popular China se abstuvo de asumir cualquier forma de cooperación que pudiese ser interpretada en Washington como una ayuda de carácter militar. Y no sólo se abstuvo de toda entrega de armamento sino incluso de proveer a Siria algún tipo de equipamiento civil indispensable en el tipo de conflicto que enfrenta este último país, como el equipamiento capaz de detectar la existencia de túneles.

Independientemente de la enorme envergadura económica actual de Pekín, muchos recuerdan probablemente que, a inicios de 2012, Rusia había firmado con Siria un acuerdo similar, documento que ya prefiguraba la asistencia militar rusa iniciada 3 años y medio más tarde. ¿Será que China está preparando su propio despliegue?

Es muy probable que la respuesta dependa de la rapidez del despliegue estadounidense en el Mar de China y de las provocaciones de los aliados de Washington en la región.

En todo caso, el interés de China por Siria data de la Antigüedad y la Edad Media. La célebre Ruta de la Seda atravesaba el Asia Central y pasaba por Palmira y Damasco antes de bifurcar hacia Tiro y Antioquía. Exceptuando la pagoda representada en los mosaicos de la Gran Mezquita de los Omeyas, en Damasco, poco queda actualmente de aquella lejana cooperación comercial. Pero el presidente chino Xi Jinping ha convertido en principal objetivo de su mandato la recuperación de esa vía de comunicación y la creación de una segunda Ruta de la Seda a través de Siberia y Europa.

El otro gran interés de Pekín es la lucha contra el Partido Islámico de Turquestán, afiliado sucesivamente a al-Qaeda y al Emirato Islámico (Daesh). Hoy existe un barrio uigur [1] en Raqqa, ciudad siria actualmente bajo control del Emirato Islámico, y este último incluso publica un diario especialmente dirigido a los miembros de ese Partido.

Los miembros de ese grupo se vinculan con la Orden de los Naqchbandis, una congregación sufista en la que fue líder el ex Gran Muftí de Siria, Ahmad Kuftaru. En 1916, varias logias de esa orden se acercaron a la Hermandad Musulmana, bajo influencia de los servicios secretos anglosajones, la CIA y el MI6. Los Naqchbandis participaron así en la creación de la Liga Islámica Mundial, por parte de Arabia Saudita, en 1962. En Irak, los Naqchbandis se organizaron alrededor de Izzat Ibrahim al-Duri y respaldaron el intento de golpe de Estado organizado en Siria por la Hermandad Musulmana, en 1982. En 2014, proveyeron 80 000 combatientes al Emirato Islámico. En Turquía, los Naqchbandis crearon la Milli Gorus, entre cuyos responsables se hallaba un tal Recep Tayyip Erdogan. Fueron también los Naqchbandis quienes organizaron, en los años 1990, los movimientos islamistas surgidos en el Cáucaso ruso y en la región de Xinjiang, en China.

Incluso más que los rusos, los chinos necesitan datos de inteligencia sobre ese movimiento y sobre la manera cómo Washington y Londres lo controlan. En 2001, los chinos creyeron, erróneamente, que los anglosajones habían cambiado después de los atentados del 11 de septiembre y que colaborarían entonces con la Organización de Cooperación de Shanghai en materia de lucha contra el terrorismo. Hoy en día, 15 años después, ya saben que Siria es un auténtico amigo de la paz.

sábado, 20 de agosto de 2016

Nuevo desafío de EEUU en Siria: Rusia, China e Irán hacen equipo


El reciente anuncio de China para reforzar vínculos militares con Siria se considera como un “dolor de cabeza para EE.UU.”, según una fuente estadounidense.

“Como si la guerra multipartidista en Siria no fue suficientemente complicada, ahora parece que la República Popular de China ha decidido tomar un papel más activo en el conflicto, proporcionando una mayor asistencia humanitaria y entrenando a las fuerzas sirias”, informó el viernes la página Web The Fiscal News.

Ante el aumento de la amenaza terrorista, China también anunció en julio pasado que aspira a endurecer su presencia militar en el conflictivo Oriente Medio, con el despliegue de 10.000 soldados.

Como si la guerra multipartidista en Siria no fue suficientemente complicada, ahora parece que la República Popular de China ha decidido tomar un papel más activo en el conflicto, proporcionando una mayor asistencia humanitaria y entrenando a las fuerzas sirias", según la página Web The Fiscal News.

El sitio web señaló que el anuncio de Pekín se produce tan solo un día después de que Rusia anunciara que había lanzado ataques contra las posiciones del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) desde una base aérea en el territorio iraní.

“Estos dos eventos crean un enigma importante en la política exterior de la Administración de (Barack) Obama, ya que tres de los países, más resistentes a EE.UU. en el escenario global, parecen estar haciendo equipo contra un actor no estatal (Daesh) que ha frustrado a EE.UU. por años”, añadió la fuente.

Este punto de vista también ha sido compartido por otro diario estadounidenseThe New York Times que dice que Rusia tiene ahora “la capacidad de atacar todas los puntos de la región, desde Irán, desde buques de guerra en el mar Caspio, desde su base en la provincia de Latakia, en el oeste de Siria y ahora desde el Mediterráneo”.

El Ministerio de Defensa de Rusia anunció el martes que varios de sus bombarderos estratégicos Tupolev Tu-22M3 despegaron desde la Base Aérea de Hamadán (código de aeropuerto de OIHS o NUJ) y realizaron bombardeos sobre las posiciones de los grupos terroristas EIIL y el Frente Fath al-Sham (anteriormente conocido como Frente Al-Nusra) en Siria.

viernes, 19 de agosto de 2016

China aumenta su presencia en Oriente Medio al tiempo que EE.UU. "está siendo marginado"


China ha ofrecido ayuda humanitaria y entrenamiento a las tropas gubernamentales sirias. Tres expertos comparten con RT sus opiniones sobre esta y otras noticias de los últimos días.

China ha ofrecido ayuda humanitaria y entrenamiento a las tropas gubernamentales sirias. Rusia ha empezado a utilizar el aeródromo iraní de Hamadán para lanzar ataques aéreos contra objetivos terroristas en Siria. Turquía también ha anunciado que va a reanudar sus ataques aéreos contra el Estado Islámico. ¿Estamos ante el nacimiento de una nueva coalición contra el Estado Islámico? ¿Cómo podría influir en el equilibrio de fuerzas en la región? ¿Qué intereses tiene Pekín en Siria? Los expertos comparten con RT sus opiniones sobre el tema.
China aumenta su presencia y EE.UU. está siendo "marginado" 

El exanalista del Departamento de Defensa de EE.UU. sobre Oriente Próximo Michael Maloof ha explicado a RT America que, en realidad, China ha estado en Siria y en todo Oriente Medio "desde hace bastante tiempo", pero de una manera "muy discreta". 

Según este experto, Pekín "ha estado proporcionando asistencia militar y entrenando al Ejército sirio", y ahora va a aumentar ese apoyo.

Maloof recuerda que tanto China como Rusia son miembros destacados de la Organización de Cooperación de Shanghái, una entidad que también incluye, como miembros o socios, a Turquía, Irán, India, Pakistán y países de Asia Central.

Aunque tenga naturaleza económica, la OCS se ha convertido también en una entidad para la lucha contra el terrorismo, señala el experto para agregar que, por otro lado, la OCS le da a China, junto con Rusia e Irán, una mayor presencia e influencia en Oriente Medio.

Mientras tanto, los últimos acontecimientos indican, según Maloof, que EE.UU. está siendo "básicamente marginado" con respecto a su papel en el conflicto sirio.
"Una coordinación mayor entre China, Rusia y Turquía"

A su vez, el experto chino Andrew Leung destaca una "una coordinación definitivamente mayor entre China, Rusia y Turquía" en la crisis siria, si bien no cree que se trate de una nueva coalición ni de "una especie de bloque militar contra Occidente".

A juicio del analista, aunque cada uno de estos países persigue sus intereses nacionales al involucrarse en Siria, la estabilización de la región sería beneficiosa para todos ellos. A su juicio esta no solo ayudará a resolver algunos problemas que afectan a Oriente Medio, sino también a mitigar el problema de los refugiados, así como aumentar "su prestigio nacional". 
¿Por qué la paz y la estabilidad en la región "son críticas para China"?

El experto en materia política de la Radio Internacional de China Qinduo Xu ha calificado la decisión china de "significativa", ya que puede ser el primer paso para que el país asiático se involucre en la situación en Siria. 

El experto subraya que China "tiene su propio problema con los ataques terroristas" y recuerda que al menos un centenar de ciudadanos chinos luchan en las filas del EI.

Además, la paz y la estabilidad en la región "son críticas para China" porque el 50% de sus importaciones de petróleo provienen de esta región.

Pekín ha tratado de invitar a grupos representativos tanto del Gobierno sirio como de los grupos rebeldes para tratar de negociar la paz, pero esos esfuerzos "no llegaron a ninguna parte", y ahora las autoridades chinas están siguiendo "su propia política diplomática" apoyando al "Gobierno internacionalmente reconocido y legítimo de Siria, el Gobierno de Al Assad", añade Xu.

martes, 26 de julio de 2016

Comandante Ma Zhanshan, un señor de la guerra

Ma Zhanshan, hijo de una familia pobre de origen musulmán, nació el 30 de Noviembre de 1885 en Fengtian, región de Huaide, China.

Desde muy joven, con solo 20 años, Ma Zhanshan demostró su espíritu guerrero convirtiéndose en bandido al servicio de los señores de la guerra al norte de China. Debido al odio que sentía por la Dinastía Qing, trabajó para Japón en la Guerra Ruso-Japonesa de 1905 bajo las órdenes de un grupo paramilitar en Heihushan al mando de su amigo Yu Chonghan. Terminado el conflicto, Ma Zhanshan se pasó al Ejército Imperial Chino hasta conseguir el mando de un batallón de defensa en Mukden en 1908. Cuando se produjo la Revolución China de 1911 que instauró la República, Ma Zhanshan otra vez volvió a servir para los señores de la guerra, en este caso para el bandido Wu Junsheng, que en 1920 le promovió al rango de coronel.

Sin duda alguna sus tácticas en la caballería contra ejércitos modernos le granjeó su fama de gran jinete.


Al mando de la 5ª Brigada de Caballería del Ejército del Noroeste del señor de la guerra Zhang Zuolin, las tropas de Ma Zhanshan se enfrentaron al Kuomintang de Chiang Kai-Shek durante las campañas contra el bandidaje. Durante estos años Ma Zhanshan se convirtió en un maestro de la caballería y en las cargas de jinetes contra unidades compactas de infantería. En 1927 se le cedió la jefatura de la guarnición de Heilongjiang, responsabilidad que gestionó tras la muerte de su líder Zhang Zuolin en un atentado organizado por los japoneses en 1928. Por fin con el grado de comandante, Ma Zhanshan mantuvo a raya a las tropas del Kuomintang en la región de Heihe junto a la frontera de la Unión Soviética durante casi tres años y apenas sin sobresaltos.

Inesperadamente Japón invadió Manchuria el 18 de Septiembre de 1931 tras el Incidente de Mukden, un suceso que hizo que Ma Zhanshan decidiera coaligarse con el Kuomintang en un acto de patriotismo por defender la patria del invasor nipón. Su área de operaciones fue Heilongjiang, zona en la que junto al general Zhang Haipeng concentró a soldados del Kuomintang y bandidos para aguantar la embestida japonesa. Sin embargo en el último momento Chiang Kai-Shek ordenó a Zhang Haipeng abandonar Heilongjiang por motivaciones políticas, algo a lo que Ma Zhanshan se negó para quedarse a resistir. La batalla tuvo lugar contra los japoneses al mando del general Yoshihide Hayashi los días 6 y 8 de Noviembre junto al Río Nonni, orillas que los soldados de Ma Zhanshan defendieron bien hasta verse obligados tras muchas pérdidas a iniciar la retirada. Sin embargo Ma Zhanshan se negó a aceptar la derrota y después de reorganizarse lanzó una contraofensiva contra Heilongjiang sobre la capital de Qiqihaer. En esta ocasión Ma Zhanshan estuvo a punto de conseguir una victoria de no ser porque la minoría manchú instigada por su líder nacionalista Liu Shengyun traicionó a los chinos y se pasó al bando japonés. Muy superiores en número los manchús y japoneses, apoyados por tanques y aviación, rompieron el cerco en Qiqihaer, lo que inevitablemente forzó a Ma Zhanshan a retirarse para siempre y cruzar la frontera de Manchuria con China para ponerse a salvo.

Mientras todavía se desarrollaban los combates en Manchuria, Ma Zhanshan envió telegramas a Nankíng para presionar a Chiang Kai-Shek a que resistiera antes de que negociara con los japoneses un alto el fuego desfavorable para China. Al mismo tiempo envío órdenes a su subordinado que aún combatía en Manchuria, Xu Baozhen, para asegurarse de que no cesase el fuego en su área de despliegue en Daxing. Pero sus medidas de nada sirvieron porque en el invierno de 1931 a 1932 fue obligado por Chiang Kai-Shek a colaborar con los japoneses ante la posibilidad de alcanzar una paz justa. Debido a estos sucesos fue de nuevo enviado a Manchuria para encabezar un gobierno provisional con él mismo, Zhang Jinghui, Zang Shiyi y Xi Qia. Incluso el general japonés Kenji Doihara le ofreció 3 millones de dólares para comandar el Ejército Imperial Manchú. Por suerte para él no tuvo que soportar más la humillación porque los incumplimientos de los japoneses y el anuncio de la formación del Estado títere de Manchukuo reactivó la guerra fronteriza con el Kuomintang, lo que hizo que definitivamente Ma Zhanshan el 10 de Abril de 1932 volviera a ponerse al mando de un grupo bandido al servicio de Chiang Kai-Shek.

Desarrollada la rebelión de Ma Zhanshan, los japoneses y manchús emplearon 30.000 tropas para aplastar a los 3.500 sublevados. Sin embargo no pudieron capturarles porque utilizaron tácticas guerrilleras y pactaron en Longmen con el Ejército de Salvación Nacional de Heilungkiang del señor de la guerra Su Bingwen, lo que incrementó sus efectivos. Entre algunas de las acciones perpetradas por Ma Zhanshan estuvo la breve incursión al aeródromo de Hsinking en la que sus hombres destruyeron 6 aviones japoneses.

A lo largo de los años siguientes Ma Zhanshan viajó por el extranjero intentando sin éxito buscar apoyo de potencias extranjeras como Italia, Alemania y la Unión Soviética. Precisamente en Rusia recibió financiación a cambio de que les ayudase en la Guerra de Sinkiang para contener el levantamiento musulmán de los iugures. De regreso a China Ma Zhanshan fue clave en el Incidente de Xian para llegar a un acuerdo de paz entre el Kuomintang y los musulmanes.


Cuando se produjo el Incidente del Puente Marco Palo en 1937 que derivó en la invasión de Japón a China, Ma Zhanshan tomó el mando de la Fuerza de Avance del Noroeste del Kuomintang para proteger la ciudad de Liaoning, en Jilin. Durante algunas semanas sus hombres aguantaron la acometida japonesa, pero al final fueron expulsados y puestos en retirada. Poco después Ma Zhanshan reorganizó sus fuerzas y entre 1937 y 1939 combatió encarnizadamente a japoneses y colaboracionistas mongoles en Rehe, Chahar, Shanxi, Datong y Suiyuán.

Sorprendentemente, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, Ma Zhanshan se cansó de las constantes retiradas del Kuomintang y prefirió sumarse en secreto a la guerrilla del Partido Comunista Chino (PCCh) en el Yenan. Allí Mao Tse-Tung le recibió con gusto y le ofreció el mando de la provincia de Heilongjiang, todavá en manos japonesas, para cuando terminase la guerra. Ma Zhanshan aceptó, aunque continuó durante todo el resto de la Segunda Guerra Mundial trabajando para el Kuomintang en oficinas del Alto Mando.

Finalizada la Segunda Guerra Chino-Japonesa en 1945, el Kuomintang premió a Ma Zhanshan con la comandancia de Shenyang. Aquello fue un error fatal, pues Ma Zhanshan cumplió su tratado secreto con los comunistas y aprovechando el descalabro del Kuomintang en la última etapa de la Guerra Civil China, traicionó a Chiang Kai-Shek en 1949 y regaló en bandeja la provincia a los maoístas.

Como recompensa por la ayuda, Mao Tse-Tung ofreció a Ma Zhanshan un puesto de honor en el Consejo de la nueva República Popular de China. No obstante, una inesperada enfermedad, puso fin a la vida Ma Zhanshan el 29 de Noviembre de 1950 en Pekín. En esta ocasión, el veterano caudillo no pudo recoger su nuevo premio por cambiarse de bando por décima vez en conflicto.

lunes, 27 de junio de 2016

Putin y Xi crean alternativa a orden mundial norteamericano


En una intervención en el canal iraní Press TV, Mike Billington, analista estadounidense, evaluó positivamente la reunión de los mandatarios ruso y chino, que tuvo lugar el 25 de junio en Pekín. Billington está seguro de que los dos países están estrechando sus vínculos a causa del aumento de la tensión con Occidente.

Durante el encuentro, Vladímir Putin y Xi Jinping firmaron varios acuerdos de calado. Los dos líderes condenaron unánimemente el despliegue del escudo antimisiles tanto en Europa como en Asia, y exhortaron a la comunidad mundial a que respete los principios del derecho internacional. Ambos pidieron públicamente que se permita solo el armamento imprescindible para la seguridad nacional.

Según Billington, la postura común de los mandatarios ruso y chino, además de su creciente cooperación en el contexto de la quiebra del sistema financiero occidental, conducen a la creación de un "orden mundial alternativo".

"A lo que de hecho se dedican Putin y Xi Jingping es a la creación de un nuevo paradigma mundial", expuso el analista.

Aseguró que esta visión alternativa se asienta en la construcción de infraestructuras, ferrocarriles, centrales nucleares, lanzamiento de programas espaciales, cooperación en el ámbito del BRICS y trabajo conjunto con la Unión Económica Eurasiática.

Tras la reunión del día 25, los mandatarios firmaron declaraciones conjuntas para fortalecer la estabilidad estratégica global e impulsar el desarrollo del espacio informativo, entre otras.

domingo, 19 de junio de 2016

EEUU exacerba la cólera de China al acoger al líder espiritual del Tíbet, el Dalai Lama


China ha transmitido sus críticas a EE.UU. por la recién reunión del presidente de ese país, Barack Obama, con el jefe espiritual del budismo tibetano, el Dalai Lama.

Pekín ha vuelto a lanzar advertencias a Washington contra sus injerencias en los asuntos internos del gigante asiático. La protesta viene en reacción al encuentro del miércoles en la Casa Blanca entre Obama y el líder tibetano.

China considera al Dalai Lama, en el exilio desde 1959 en La India, como un político involucrado desde hace tiempo en “actividades separatistas” destinadas a allanar el camino para la independencia del Tíbet, región en el oeste del país.

Instamos a EE.UU. a dejar de entrometerse en los asuntos internos de China usando al Tíbet y los asuntos relacionados con el Tíbet”, ha advertido este jueves Lu Kang, portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores.

Desfile de fuerzas chinas delante del histórico palacio del Dalai Lama en Lhasa (Tíbet).


Desde que Obama llegara a la Presidencia, es la vez cuarta que el mandatario norteamericano se ha entrevistado con el jefe espiritual del budismo tibetano, a pesar del “contundente rechazo” manifestado por China horas antes.

“Independientemente de la forma en que el líder estadounidense se reuniera con el Dalai Lama, la reunión violó las promesas de EE.UU. de reconocer el Tíbet como parte de China y de no apoyar la independencia del Tíbet ni las actividades separatistas”, ha denunciado Lu.

Para el vocero chino, tal reunión constituye una “interferencia” clara en los asuntos internos de China y “perjudica la confianza y cooperación mutuas” entre ambos países. El Tíbet es una parte inseparable del territorio chino, ha reiterado.