La situación en el Levante pudiera evolucionar rápidamente gracias a la crisis de autoridad en Washington y también al ascenso del príncipe Salman al trono de Arabia Saudí. Un posible traspaso del poder en Israel facilitaría esa evolución. En primer lugar, la crisis de autoridad que paraliza a EEUU sigue movilizando a la clase dirigente de ese país. Después del llamado del presidente honorario del Council on Foreign Relations (CFR) exhortando al presidente Obama a que se rodee de personalidades experimentadas de ambos partidos, el New York Times dedicó un editorial a un informe publicado en octubre por la Rand Corporation. En un año, el principal think tank dedicado a los temas militares ha dado un giro de 180 grados. Según ese instituto, la victoria de la República Árabe Siria es ahora «la opción más conveniente» para EEUU mientras que su caída sería «el peor de los desenlaces». Los grupos armados han perdido todo apoyo entre la población urbana, las deserciones cesaron desde hace más de un año y el Ejército Árabe Sirio prosigue la liberación del territorio nacional. En todo caso, prosigue la Rand Corporation, la victoria de Siria no beneficiará a Irán mientras el Emirato Islámico siga presente en Irak. También pronostica que los países que hasta ahora habían estado alimentando a los yihadistas van a dejar de hacerlo. En efecto, esos países ya no pueden seguir abrigando esperanzas de vencer a Siria por esa vía y ahora temen que los yihadistas se vuelvan contra ellos. Por consiguiente, concluye la Rand Corporation, no habrá solución negociada con los países que apadrinaron la agresión yihadista sino una clara victoria del «régimen», victoria a la que EEUU debería tratar de asociarse. Obsérvese el cambio radical de posición del complejo militaro-industrial. Hace un año, la Rand Corporation aconsejaba bombardear Siria, como se hizo en Libia, y emprender una acción terrestre con carácter limitado para crear zonas protegidas, administradas por los «revolucionarios» . Pero ahora reconoce implícitamente que nunca hubo revolución en Siria y que, luego de un largo momento de vacilación sobre su futuro, la mayoria sunní apoya nuevamente la República laica. |
Muchos estados del Golfo Pérsico han sido acusados de financiar al grupo extremista Estado Islámico en Irak y Siria. Pero Michael Stephens, director del instituto de investigación Royal United Services Institute en Qatar, advierte en este artículo que en una guerra las cosas no son tan claras ni definidas.