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lunes, 22 de abril de 2019

El legado de Masetti en la voz de los que hoy luchan


Jorge Ricardo Masetti, el periodista y revolucionario argentino que fundó hace 60 años la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina, se respira vivo en la voz de los que hoy luchan por un periodismo comprometido, ''objetivo, pero no imparcial''.

Esa frase que demostró con creces desde su pluma audaz y su compromiso con las causas justas, es defendida desde Argentina, desde Cuba, desde esas nuevas generaciones de reporteros, gráficos, comunicadores de Prensa Latina, que se han formado en el corazón de la Agencia bajo su legado.

Hace exactamente 55 años que desapareció en las selvas de Orán, en Salta, el Comandante Segundo, aquel que a pedido del Che Guevara, por iniciativa de Fidel Castro, fundó una agencia latinoamericana con un pilar muy definido: contrarrestar a los grandes monopolios mediáticos que tergiversaban la realidad de la Cuba revolucionaria, y hacerlo con veracidad y objetividad.

Hoy, cuando el emporio de las comunicaciones crece a ritmo vertiginoso, en tiempo de redes sociales y de constantes manipulaciones mediáticas, la presencia de Masetti se hace necesaria en el continente y en su tierra natal, donde hacer periodismo duele, con muchos reporteros que han perdido en los últimos meses sus trabajos y medios que han cerrado.

Uno de ellos, que acaba de sellar su historia tras 84 años dejando en la calle a 60 trabajadores, es precisamente Radio el Mundo, aquella emisora que lo llevó como enviado especial en 1958 a la Sierra Maestra para entrevistar a Fidel y al Che, un reportaje que cambió para siempre su destino.

¿Que sería de Masetti en esta Argentina de hoy, en la América Latina del presente?. ¿Que sería de Rodolfo Walsh y de Rogelio García Lupo, otros grandes del periodismo de esta tierra austral, también fundadores de Prensa Latina?, es la pregunta que corre en la mente de jóvenes comunicadores que se aferran a ese legado para hacer ese periodismo comprometido, objetivo, pero no imparcial.

Porque como dijo una vez en una de sus históricas frases Masetti, no se puede permanecer imparcial ante el bien y el mal.

'Para todo periodista que sinceramente este del lado del bien, que pertenezca al mundo de los justos, haya o no pasado por Prensa Latina como experiencia maestra, haya estado o no en contacto con la Revolución Cubana, Masetti se hace presente cada vez que pensamos o actuamos en términos de nuestro oficio'.

Así lo afirma a Prensa Latina el destacado periodista y profesor Victor Ego Ducrot, quien trabajó en la Agencia durante muchos años y hoy es habitual colaborador en el espacio Firmas Selectas de ese medio con sede en Cuba y casi 40 oficinas en todo el mundo.

Desde su rol de docente en la Universidad Nacional de La Plata, el destacado periodista subraya que lleva con enorme orgullo haber desarrollado un modelo teórico para la producción y el análisis de contenidos mediáticos inspirado en aquello bien 'masettiano' de 'objetividad pero parcialidad', del lado de las luchas populares, por la independencia, la liberación y un mundo sin explotadores.

Para el nieto de Masetti, Santiago, la mejor manera de honrar a su abuelo y a otros grandes del periodismo de su país como Walsh, es hacer hoy un periodismo liberador, ese que ellos entendieron de ponerse al servicio de los que nunca tuvieron voz.

En la Argentina de hoy, en la América Latina donde las derechas empiezan a resurgir, es vital, necesario y urgente ejercer este periodismo, señala este joven, quien siguió los pasos de su abuelo.

Otro de los que defienden el legado de Masetti permanentemente desde su oficio es Sebastián Salgado, reportero y también docente de la Facultad de periodismo de la Universidad de La Plata 'donde entendemos de una forma muy férrea que la información muy por el contrario a lo que en ocasiones se nos quiere mostrar en estos días es un derecho humano', remarca.

Creo que de alguna manera ese es uno de los grandes legados que Masetti nos dejó a los periodistas argentinos y a todos los habitantes de la Patria Grande, agrega el actual corresponsal del canal Hispan TV, quien destacó que Prensa Latina logró inspirar 'a todos los colegas que hoy nos hicieron entender que a la hora de ejercer el periodismo nos puede costar la vida misma'.

Apasionados por la figura de Masetti, a quien descubrieron mientras estudiaban periodismo al leer el prólogo que escribió Walsh para el libro Los que luchan y los que lloran, Juan Mascaró y Esequiel Gómez señalan que haber conocido sobre esta figura histórica fue un privilegio.

Autor junto a Gómez y otros colegas de un documental que lleva precisamente el nombre de Los que luchan..., Mascaró señala a Prensa Latina que para ellos fue transformador conocer sobre una de las figuras del periodismo de su país y de su mundo más cercano.

Él es parte de una generación que lo dio todo por el cambio, por la Revolución, sostiene el joven comunicador, quien destaca esa dimensión humana de Masetti. Poder trabajar con su familia, con quienes lo conocieron, nos mostró la verdadera medida de quien fue este hombre, manifiesta.

Mascaró resalta la vigencia de la lucha de Masetti en estos tiempos de batallar en la comunicación, hoy más hegemonizada que en la época en la que le tocó vivir, subraya.

Por eso es cada día es más necesario poder pensar una comunicación como la que hacía él, en estos momentos donde la difusión de la información incluso puede definir elecciones y también el destino de continentes enteros, concluye.

Lo que calla o tergiversa Pompeo sobre Cuba


El secretario norteamericano de Estado, Mike Pompeo, apeló hoy a los ataques y la retórica injerencista sobre Cuba al anunciar una nueva medida contra la isla, y en ese ejercicio calló o tergiversó varios temas.


En el Departamento de Estado, el jefe de la diplomacia del presidente Donald Trump anunció que a partir del 2 de mayo Washington permitirá la entrada en vigor de forma completa del Título III de la controvertida Ley Helms-Burton, aprobada en 1996 para recrudecer el bloqueo impuesto al país antillano.

A través de ese apartado, nacionales de Estados Unidos podrán llevar a la cortes de este país a personas o empresas, incluyendo de terceros países, que invierten en el territorio cubano en propiedades nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, una actividad a la que Washington califica de tráfico con 'propiedades norteamericanas'.

Durante su intervención ante los medios de prensa, el titular de Estado advirtió que quienes hacen negocios con la mayor de las Antillas 'deben investigar a fondo si están conectados a una propiedad robada'.

Ese empleo de calificativos como tráfico o robo ignora el hecho de que las nacionalizaciones realizadas en la isla vecina con apego a la legalidad y al Derecho Internacional contemplaron un compromiso de compensación que Washington ni siquiera aceptó discutir.

Tales acuerdos, por el contrario, sí fueron asumidos por los gobiernos de los reclamantes de otros países.

Además, Pompeo dejó fuera de sus declaraciones el hecho de que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba ha reiterado la disposición de la nación antillana de hallar una solución a las reclamaciones y compensaciones mutuas.

En otro momento de sus comentarios, el secretario de Estado volvió a apelar al tema de presuntas violaciones de los derechos humanos, un argumento usado por frecuencia por Washington para justificar las medidas hostiles contra la isla y, en general, el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto hace casi 60 años.

Al respecto, Pompeo habló de presuntas faltas de libertades, pero no hizo ninguna alusión a que precisamente el cerco impuesto por Washington es denunciado por muchas voces como la principal violación de los derechos humanos de los habitantes de Cuba, y es, además, una política condenada por casi toda la comunidad internacional.

Dentro de sus arremetidas contra el país caribeño, el jefe de la diplomacia de Trump criticó el proceso de la nueva Constitución aprobada este año en Cuba, la cual ratificó al Partido Comunista como 'único, martiano, fidelista, marxista y leninista, vanguardia organizada de la nación cubana'.

No dijo Pompeo sobre este tema que la nueva carta magna fue avalada en la nación vecina con el respaldo de casi siete millones de cubanos, más del 86 por ciento de los que ejercieron su derecho al voto libre, directo y secreto.

Asimismo, aunque el secretario vincula la entrada en vigor del Título III con la 'oportunidad de justicia' para los dueños anteriores de las propiedades nacionalizadas, también lo relaciona con el apoyo que Cuba brinda a Venezuela.

Pompeo sostuvo que los servicios militares y de inteligencia cubanos mantienen en el poder al presidente venezolano, Nicolás Maduro, una idea que repiten acérrimos defensores de políticas anticubanas como el senador republicano Marco Rubio y el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton.

En sus palabras no mencionó en ningún momento que el gobernante constitucional de Venezuela, contra el cual Estados Unidos es acusado de promover un golpe de Estado, fue reelegido con el 68 por ciento de los votos hace casi un año.

Según el jefe del Departamento de Estado, el comportamiento de Cuba en el hemisferio occidental 'socava la seguridad y la estabilidad de los países de la región, lo que amenaza directamente los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos'.

A pesar de las seis décadas de hostilidades de Washington contra la Revolución de la isla, un presidente norteamericano, el exmandatario Barack Obama (2009-2017), reconoció en 2015 que 'Cuba no es una amenaza para Estados Unidos'.

Después de la llegada de Trump al poder el 20 de enero de 2017, y cuando era evidente que el mandatario republicano tenía la intención de revertir el acercamiento bilateral iniciado por su predecesor, más de una docena de militares retirados instaron a la nueva administración a continuar el camino hacia la normalización de relaciones.

En una carta dirigida en abril de ese año al exasesor de Seguridad Nacional H.R. McMaster expresaron que era hora de dejar de ver a Cuba como una amenaza y empezar a mirar las oportunidades de los nexos, porque permitirían fortalecer los intereses de seguridad nacional y estabilidad en la región.

Asimismo, Pompeo repitió hoy la justificación de que las medidas norteamericanas son 'en nombre del pueblo cubano', cuando la gran mayoría de los habitantes de la isla apoyaron el acercamiento iniciado bajo el ejecutivo previo.

Una encuesta difundida en enero pasado por la Universidad Internacional de Florida arrojó que también la mayoría de los cubanoamericanos residentes en el condado de Miami-Dade, Florida, ven favorablemente políticas de Obama como la expansión de las relaciones comerciales y el incremento de los viajes.

jueves, 21 de marzo de 2019

Mujer cubana, más allá de un Congreso


Desde el triunfo de la revolución cubana en enero de 1959, la mujer constituye uno de los principales baluartes en el desarrollo económico, político y social del país, frentes en los que se ha demostrado la plena igualdad de las féminas.


Con el transcurso de los años, el desempeño de ellas en la sociedad se hizo palpable; actualmente representan el 60,5 por ciento de los graduados de la Educación Superior y el 67,2 de los técnicos y profesionales en toda la nación. Forman el 49 por ciento de la fuerza laboral en el sector estatal civil, y el 81,9 de los profesores, maestros y científicos.

Asimismo la mitad de las responsabilidades de dirección en el Estado y el Gobierno las desempeñan mujeres, incluidos más del 42 por ciento de los llamados cargos decisorios.

Además, en la actual legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular las diputadas representan el 52,3 por ciento, el segundo país del planeta con mayor presencia femenina en el Parlamento, solo superado por Ruanda.

Al decir del segundo secretario del Comité Central del Partido, José Ramón Machado Ventura, en el reciente congreso de la organización que agrupa a más de cuatro millones de afiliadas, en cada conquista alcanzada por la mujer cubana en estos años está presente el pensamiento y la permanente acción del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro. Y es que el Comandante en Jefe, junto a la presidenta eterna de la organización, Vilma Espín, fueron los principales impulsores en agosto de 1960 de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), constituida sobre la base de la unión de todas las organizaciones femeninas revolucionarias existentes, con el objetivo de garantizar la igualdad y la emancipación de la mujer en la isla.

Incorporar a la mujer cubana a la sociedad y al empleo y que contribuyera a los programas de cambios sociales y económicos en marcha en la nación caribeña, fue siempre la línea principal de la organización femenina. Las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, distribuidas en cada municipio del país, son las más importantes instituciones creadas por la FMC, donde se imparten diversos cursos de capacitación y adiestramiento que dan la oportunidad a las cubanas no profesionales y las amas de casa de incorporarse a la vida social.

EL X CONGRESO 

Más de 350 delegadas y 40 invitados participaron del 6 al 8 de marzo en el X Congreso de la FMC, foro en el que abordaron, en cuatro comisiones de trabajo, los desafíos de las féminas en el aporte al desarrollo socio-económico de la mayor de las Antillas, la defensa de la Revolución y los esfuerzos para consolidar la igualdad y la lucha contra la violencia de género, entre otros temas.

La secretaria general de la organización, Teresa Amarelle, reelecta en ese cargo, durante el debate en comisiones resaltó el papel de la mujer cubana como defensora del proceso revolucionario y llamó a multiplicar acciones para convocar aún más a las nuevas generaciones a formar parte de la federación.

'Estoy segura que podemos contar con los jóvenes', afirmó Amarelle, quien se refirió también al aporte que puedan hacer las féminas en la batalla por el desarrollo económico sostenible de Cuba.

Recordó que esa es la tarea principal en la nación caribeña, la cual se puede ejecutar sobre la base de la igualdad.

Las federadas destacaron además en su máximo foro el papel de la mujer en varios sectores relacionados con el desarrollo socio-económico en diversas provincias del país, entre ellos la agricultura, al ser esta una fuente esencial en la producción de alimentos para beneficio del pueblo.

Tema recurrente en el congreso fue el relacionado con la presencia femenina en el servicio militar voluntario, y en ese sentido se destacó la importancia de que las jóvenes de la Isla se sumen a dicha convocatoria, pues sirve de preparación combativa para la defensa del país.

De igual modo las delegadas abogaron por ampliar el trabajo de la organización en las redes sociales, en aras de enfrentar acciones que desde las diversas plataformas digitales se realizan para opacar la imagen de la Revolución cubana.

Otros temas medulares estuvieron relacionados en cómo combatir el embarazo en la adolescencia y el abandono de los estudios por parte de adolecentes y jóvenes.

Al respecto, la viceministra de Educación, Margarita McPherson, señaló la importancia de un mayor vínculo de la FMC con la ayuda a las nuevas generaciones que forman parte de la organización, para minimizar el número de estudiantes que abandonan las aulas.

En sesión plenaria a la que asistieron el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista, Raúl Castro, y el presidente Miguel Díaz-Canel; Machado Ventura señaló que la experiencia acumulada por la organización le permite entender los problemas actuales y las tareas a efectuar.

APOYO A VENEZUELA 

El cese de la injerencia y las amenazas de agresión contra la República Bolivariana de Venezuela por parte del gobierno de Estados Unidos se exigió también desde el X Congreso de la FMC.

En declaraciones a Prensa Latina, la delegada Solanch Sanz, resaltó la importancia de que la mujer cubana se siga sumando a las campañas internacionales a favor de la Revolución Bolivariana y en contra de la injerencia norteamericana.

'Las mujeres cubanas por el compromiso revolucionario que nos distingue tenemos una empatía muy especial con los venezolanos, no solo por los lazos históricos, de cooperación y afinidad ideológica, sino también porque el proprio contexto político internacional nos ha puesto del mismo lado del campo de batalla', subrayó.

Asimismo calificó de un deber moral y un compromiso político apoyar a la Revolución Bolivariana, porque hacerlo es respaldar una causa justa.

Por su parte, la psicóloga Edys María Horta denunció la guerra no convencional que Washington insiste en mantener para destruir a la Revolución Bolivariana fundada por el líder Hugo Chávez (1954-2013).

'Las cubanas siempre estaremos al lado de nuestras hermanas venezolanas, en cualquier circunstancia', aseguró.

Prensa Latina

lunes, 6 de agosto de 2018

Brasil, último en abolir la esclavitud en América, después de Cuba


Los regímenes coloniales de Brasil y de Cuba (dos años antes) abolieron tardíamente la esclavitud en los años 80 del siglo XIX, aferrados a la explotación de esa fuerza de trabajo forzada en los principales renglones de sus economías.

El 13 de mayo de 1888, hace 130 años, la princesa regente de Brasil Isabel firmó la denominada Ley Aurea que puso fin al esclavismo aunque las masas de negros y mestizos liberados continuaron en pésimas condiciones para el acceso al trabajo y discriminados, como en suelo cubano.

A la altura de esta fecha la emergente burguesía cafetera brasileña y sectores monárquicos consideraban el trabajo esclavo un freno para la modernización, unido a las rebeliones ocurridas en 1886 y 1887.

Minadas las bases del sistema durante la primera Guerra independentista (1868-1878), comenzó el proceso de la abolición en Cuba cuando el trabajo esclavo representaba un freno al desarrollo de la industria azucarera.

El 13 de febrero de 1880, España dictó la llamada ley sobre la abolición de la esclavitud, la cual declaró que los siervos debían continuar sometidos al Patronato de sus poseedores hasta los ocho años de formulada la misma. Una nueva Real Orden, el 7 de octubre de 1886, le puso fin.

En los dos países desde inicios de la colonización europea, a principios del siglo XVI, la esclavitud marcó los derroteros de cuatro siglos de su historia.

Diversos investigadores, entre los primeros el historiador y ensayista cubano José Antonio Saco (1797-1879), estudiaron y compararon la economía de ambos países en ese periodo.

En Análisis de una obra sobre Brasil (1828 y 1829) Saco pasa de la crítica a la esclavitud a una propuesta capitalista y sugiere la sustitución del trabajo esclavo por el asalariado, entre otras cuestiones que considera esenciales.

Basado en la historia de ese país, en especial los problemas de la trata y esclavitud, ataca a los traficantes de negros y sus cómplices componentes poderosos también de la sociedad esclavista cubana.

GRANDES ESCLAVISTAS 

Colonizado por Portugal, el extenso territorio de Brasil registra cifras record en este continente en la introducción de esclavos africanos tras utilizar a los indoamericanos.

La más famosa de las rebeliones recoge la historia del Quilombo de los Palmares (República de los Palmares), formado de 1580 a 1710, por esclavos fugitivos y sus descendientes, mestizaje que comprendió a los anteriores con indígenas y minorías blancas.

Los esclavistas emplearon obra de mano forzada en las producciones de azúcar, café, algodón, tabaco y otros renglones, así como en la esclavitud doméstica y el artesanado (carpinteros, pintores, albañiles, ebanistas, zapateros, herreros).

La producción azucarera atrajo la introducción de esclavos desde la primera mitad del siglo XVI, los que eran desembarcados en Río de Janeiro, Salvador de Bahía, Recife y San Luis.

En la agricultura eran preferidos, a pesar de los altos precios de cada pieza, los procedentes del sur de África (Angola, Mozambique y Congo) y en la minería, los de África Occidental.

Los negreros transportaban los esclavos en las bodegas de los barcos, encadenados hombres y mujeres, incluso niños.

De 1492-1600 introdujeron 50 mil esclavos; 1601-1700 (560 mil); 1700-1810 (un millón 891 mil 400) y 1810-1870 (tres millones 646 mil 800). Parte de ellos entraron clandestinos pues el último barco de esclavos, documentado, arribó en 1856.

Existió en la práctica una competencia entre Brasil y Cuba, a pesar de la gran diferencia territorial, en cuanto a determinados renglones, todos sustentados en la esclavitud, a la caída de la producción azucarera haitiana, que llegó a ser la primera del planeta.

Según estimados, pues nunca llegará a conocerse la cifra exacta, podría pasar del millón el número de los esclavos africanos introducidos en Cuba desde el siglo XVI hasta el último cargamento clandestino en el año 1873; alrededor de 64 mil corresponden al período de 1510 a 1762.

En la postrimería del siglo XVIII (1792), la Cuba colonial había situado su producción azucarera en el tercer lugar mundial, después de Jamaica y Brasil, desde el puesto decimoprimero donde se encontraba en 1760, pero todavía sus instalaciones eran atrasadas e insuficientes.

Ya en 1849 produjo 220 mil toneladas, el 23,5 por ciento de la producción mundial de azúcar de caña (923 mil 789 toneladas), seguida por las Antillas Británicas (142 mil 200 toneladas) y Brasil (121 mil 509).

Según datos de 1856, Cuba producía 359 mil 397 toneladas (el 30 por ciento de la mundial) seguida de las Indias Occidentales Británicas con 147 mil 911 toneladas (el 12 por ciento) y Brasil 105 mil 603 toneladas (9 por ciento).

En 1860 Brasil ocupaba el primer lugar en la producción de café (320 millones de libras) por encima de Java (110), Haití y Ceilán (35), Guyana (30) y Cuba y Puerto Rico (solo 25 millones de libras cada una).

La esclavitud en Puerto Rico, tan cruel como en Cuba


Miles de esclavos sufrieron en Borinquén la crueldad de sus amos, bajo el látigo y el sol caribeño, aunque nunca esta colonia alcanzó la condición de plantación debido a los insuficientes recursos económicos de los esclavistas.

La historia de la esclavitud en las dos últimas colonias españolas en América, ambas con nombres aborígenes, guarda alguna similitud pues duró casi cuatro siglos, tanto en Cuba, la Mayor, como en Puerto Rico, la Menor de las Grandes Antillas.

Desde bien temprano los colonizadores españoles introdujeron en ambos casos la fuerza esclava en la agricultura y la minería, en sustitución de los pobladores originarios que fueron diezmados pronto.

Los introducidos en Cuba desde el siglo XVI hasta el último cargamento clandestino en el año 1873; podría pasar del millón, de ellos alrededor de 64 mil en el período de 1510 a 1762.

Los primeros emigrantes forzosos de origen africano llegaron a la entonces San Juan Bautista, bautizada así por Cristóbal Colón en 1493, como esclavos domésticos.

A partir de un cargamento de 200 piezas en el año 1530, ya ascendían a mil 500, las dos terceras partes varones, alrededor del año 1553.

Entre 1607 y 1633 entraron legalmente alrededor de dos mil 240 esclavos.

En 1765, según el primer censo oficial de la Isla, la población total era 44 mil 833 personas, de las ellas, cinco mil 37 esclavos.

España aprovechó las condiciones estratégicas de Puerto Rico, estableció fortificaciones militares, incluso la utilizó de depósito de presos, pero poco o nada hizo a favor de los pobladores.

Allí las producciones eran en pequeña escala, para fines de autoabastecimiento e intercambio de contrabando, casi el único medio de sobrevivir ante el férreo monopolio comercial hispano.

El contrabando les posibilitó introducir esclavos a cambio de carne salada, cerdos, bija, jengibre y cueros, producción a cargo de sus negros.

Aunque la caña de azúcar llegó con la colonización y el primer trapiche se instaló en la década de 1520, esta industria nunca alcanzó el desarrollo ocurrido en Cuba y en otras islas del Caribe, francesas, inglesas y holandesas.

Eran agricultores y ganaderos y solo a comienzos del siglo XIX incursionaron en la producción azucarera con fuerza esclava, pero resultaron incapaces de invertir en mejoras tecnológicas y más esclavos.

El número máximo de esclavos fue 51 mil 265, en 1846, y existían 175 mil 791 negros y mestizos libres en igual fecha; los plantadores puertorriqueños quedaron estancados por falta de recursos financieros.

Los negros y mestizos libres, en muchos casos, compraron su propia libertad pagando al amo, en los llamados procesos de coartación.

El comercio de esclavos que realizaban con traficantes en la región caribeña, virtualmente se detuvo en la década de 1840, perseguido por las leyes inglesas.

Por esa fecha en la vecina Cuba, alrededor de 500 opulentas familias criollas y 50 casas comerciales españolas, incrementaron sus plantaciones, el número de esclavos y tecnologías, para conquistar el mercado mundial tras la Revolución de Haití (1791).

Con capitales atesorados desde los tiempos de las flotas de Indias y los negocios de la Real Compañía de Comercio de La Habana, la llamada sacarocracia en Cuba se benefició también de la trata esclavista clandestina y a la luz de las autoridades hubo importantes clanes negreros criollos.

EXPLOTACION Y ABOLICION 

Las Cortes españolas aprobaron la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, el 22 de marzo de 1873, la cual benefició a 29 mil esclavos de ambos sexos, mediante indemnización a los propietarios, pero el proceso resultó lento.

Los emancipados quedaron en condición de libertos, obligados a trabajar tres años más para sus amos por contrato y carentes de derechos políticos hasta cinco años después.

Luego de reprimido violentamente el levantamiento independentista, conocido como Grito de Lares, en septiembre de 1868, los colonialistas trataron de evitar que en Puerto Rico ocurrirá lo de Cuba donde la insurrección que estalló en octubre del mismo año, duró hasta 1878.

Los abolicionistas lograron que prosperara en Madrid el camino de la eliminación de la esclavitud en suelo borinqueño, la cual fue asimilada aunque con disgusto por los explotadores pues el trabajo esclavo y la economía estaban en crisis.

Los esclavos fueron víctimas frecuentes de castigos: latigazos, los maderos del cepo, los grilletes y las argollas; en los primeros tiempos se le cortaba la mano a quien se atreviera a levantarla contra el esclavista.

En la segunda mitad del siglo XVIII la Corona reglamentó el número de los latigazos, y otros castigos.

Desde fines del siglo XVIII se incrementaron las protestas negras, con manifestaciones de cimarronaje y pelenques, ataques contra amos, quema de plantaciones y otras formas de rebeldía como el suicidio, frente a la producción en las haciendas.

Junto a los castigos corporales fueron aplicadas condenas a muerte a los acusados de delitos de violencia contra dueños, mayordomos y blancos, condenas que se triplicaron en el siglo XIX.

La fortuna del esclavista habanero Conde de Peñalver


Descendiente de una antigua familia habanera, el II Conde de Peñalver hizo fortuna de la explotación esclavista y a raíz de la abolición de la esclavitud (1880-1886) traspasó al exterior la mayor parte de su riqueza.

En 1888, más del 90 por ciento de un millón y medio de pesos que el noble atesoraba, ya estaba en España donde sus herederos, también habaneros, escalaron en la política.

Narciso José de Peñalver y Peñalver, nacido en esta capital en 1828, muy joven recibió de herencia el título de Conde de Peñalver y propiedades esclavistas, en primer término un ingenio azucarero.

Ya era a los 21 años, Caballero de Montesa (1849) y tuvo, además, la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, otorgadas por España.

El ingenio Narciso, que llevaba su nombre, con 400 esclavos, estaba en Banagüises, (Municipio de Colón, provincia cubana de Matanzas), a un centenar de kilómetros al Este de esta capital.

Tres sucesos ocurrieron en la vida de Narciso José al comenzar la década de 1850, el más importante la muerte de su padre Nicolás Peñalver y Cárdenas (1791-1852), I Conde de Peñalver, el 20 de septiembre de 1852.

Su único hermano Nicolás Peñalver y Peñalver, hijo primogénito, falleció soltero en Madrid el 11 de diciembre de 1851. Era Comandante del Regimiento de Dragones de Matanzas y Caballero de la Orden de Montesa.

El 16 de febrero de 1853 casó en la Habana con María de los Dolores Zamora y Quesada; su hijo mayor, a quien nombró Nicolás, nació en esta capital el 4 de diciembre de ese año, y el segundo, Enrique, el 7 de marzo de 1857.

Fue nieto del también habanero Nicolás Peñalver y Cárdenas (1754- 1818), Alcalde ordinario de la Habana en 1784 y Caballero de la Orden de Carlos III. Este personaje tuvo 11 hijos, el noveno es el citado I Conde de Peñalver.

El II Conde de Peñalver, hombre sin escrúpulos, como todo esclavista clásico criollo, defendió con uñas y dientes el régimen de plantaciones cañeras; vivió en confortables viviendas , en sus tiempos libres publicó obras de filosofía y religión y fue Capitán de las llamadas milicias disciplinadas de la plaza habanera.

En la década de 1870 vivió en Paris, en condición de rentista, lejos del infortunio que podría causarle la guerra independentista cubana.

EL PADRE ESCLAVISTA 

En 1823 contrajo matrimonio con María de la Concepción de Peñalver y Peñalver (tío y sobrina carnales), unidos por lazos endogámicos usuales en esta familia y otras habaneras para conservar el patrimonio. Ella era viuda de su tío Antonio María -hermano de su nuevo esposo- con quien había casado el 7 de agosto de 1820.

Nicolás Peñalver y Cárdenas fue de aquellos habaneros presentes en la expansión de la plantación azucarera esclavista y el tendido de líneas férreas en las fértiles tierras al este de la Habana, que cubrieron gran parte de la provincia de Matanzas en la primera mitad del siglo XIX.

El I Conde de Peñalver recibió el título en 1836 y fue alcalde ordinario de la Habana (1846), gentilhombre de cámara de su majestad y caballero de la orden de Carlos III. Ocupó la alcaldía habanera, casualmente, tras la sangrienta represión denominada Conspiración de la Escalera (1844).

Ese suceso, fue presentado como vasta conspiración de esclavos, pero en realidad resultó ser una confabulación de la oligarquía negrera criolla con las autoridades coloniales españolas.

Aquella represión estuvo destinada a neutralizar a los blancos abolicionistas, liquidar la influencia económica y social alcanzada por negros y mestizos libres y a la vez una manera de escarmentar a los esclavos que en 1843 realizaron algunas inconexas revueltas en el occidente cubano.

En 1841 Nicolás Peñalver estuvo entre los directores de la Empresa del Ferrocarril de Júcaro, creada con un capital de $436 mil pesos, en unión del marqués de Villalba, Joaquín de Arrieta y Pedro Diago, entre otros.

Con el fin de exportar la producción, los primeros seis kilómetros enlazaron Banagüises y Pijuán; en 1842 las vías llegaban hasta los muelles (48 kilómetros), y en 1844 se prolongaban con un ramal a Sabanilla, completando 50 kilómetros.

El ingenio azucarero Narciso, en Banagüises, fue fomentado en 1840 e hizo su primera zafra en 1842.

Poco después ocurren protestas de esclavos en varios ingenios y el 20 de febrero de 1844 algunos hacendados de la región solicitan al Gobernador político de Matanzas la constitución de una fuerza, que provista de armas, haga frente a futuras sublevaciones.

La carta, escrita por el I Conde de Peñalver y Joaquín de Arrieta, expresa 'nada será más conveniente y seguro que poseyéramos una fuerza armada (...) proceda por el Teniente Gobernador de Cárdenas, al nombramiento de 100 vecinos de buena nota en cada una de las capitanías pedáneas de Guamutas y Palmillas'.

Esa fuerza, autorizada por el Gobernador de Matanzas, fue integrada por propietarios rurales, mayorales y demás trabajadores blancos.

Los temerosos dueños de las plantaciones matanceras pronto hicieron alianza con Leopoldo O'Donnell (1809-1867), gobernador y capitán general de Cuba (1843-1848).

O'Donnell recibió confidencias del hacendado esclavista Esteban Santacruz de Oviedo sobre una supuesta conspiración de grandes proporciones y en el batey de la finca Estancia de Soto, próxima a Matanzas, comenzó la oprobiosa carnicería.

La Comisión militar de Matanzas dictó sentencias de prisión y destierro a casi dos mil reos, 78 de ellos condenados a muerte, incluido el célebre poeta mestizo Gabriel de la Concepción Valdés, Plácido (1809-1844).

Más de 300 negros y mestizos, esclavos y libres, perecieron debido a los métodos empleados durante las investigaciones pues ataban a los presuntos sospechosos a unas escaleras para ser azotados hasta arrancarles una supuesta confesión o la vida.

Después de propinar aquel escarmiento y libres de todo peligro, los esclavistas incrementaron el número y explotación de sus dotaciones, entre estas la del Narciso a 400 esclavos en la década de 1850; ese año el ingenio produjo ocho mil cajas de azúcar, a razón de 20 cajas por esclavo; en 1855, 10 mil (25 por hombre), cifras que mantuvo en el período 1857-1859.

HEREDEROS Y ANCESTROS 

El hijo mayor del II Conde de Peñalver, Nicolás (1853- 1916), habanero radicado en España, fue miembro del Partido Conservador y de nacionalidad española; III Conde de Peñalver (1881) y IV Marqués de Arcos (1903), por fallecimiento del titular pariente suyo.

Hizo carrera política: tres veces alcalde de Madrid (1892, 1895-1896, y 1907-1909), diputado por Oviedo (1891, 1896 y 1898); senador por la provincia de Matanzas (1884-1885), no juró el cargo; y nuevamente por Oviedo (1899-1911) y vitalicio en 1914.

Sin hijos, en los títulos de nobleza le sucedió su hermano Enrique Peñalver Zamora. Pequeña era su familia cercana, pero numerosos sus parientes habaneros en los siglos XVIII y XIX.

El más antiguo ancestro, registrado en América, Gabriel Peñalver Angulo y Arias, natural de villa de Valdeolivas, Cuenca, España, fue Gobernador español de Jamaica (1637-1639), y al ser ocupada esa isla por Inglaterra en 1655, sus descendientes se radicaron en Santiago de Cuba.

El hijo de este, el Capitán Diego de Peñalver Angulo y Menéndez, natural de Jamaica, fue alcalde ordinario de Santiago de Cuba, en 1670, y pasó a la Habana donde ocupó los cargos de Tesorero Contador, Juez Oficial de la Real Hacienda en 1681, y Alcalde ordinario en 1701.

En los años siguientes acumularon riquezas y gozaron de prestigio en la élite habanera, entre las seis familias más importantes en 1840 (O'Farrill, Calvo, Herrera, Pedroso, del Castillo y Peñalver).

Amantes de los títulos nobiliarios obtuvieron cinco de la realeza española: marqués de Casa Peñalver y marqués de Arcos; y condes de Santa María de Loreto, San Fernando de Peñalver y el último, conde de Peñalver.

viernes, 9 de diciembre de 2016

El internacionalista Fidel Castro


Fidel Castro ingresó a la Historia como uno de los grandes personajes latinoamericanos de todos los tiempos.

Condujo una revolución que logró consolidarse en las narices del imperio y desde el Gobierno de Cuba desafió a EE.UU. apoyando los esfuerzos revolucionarios latinoamericanos. Puso en jaque a los poderes coloniales y neo-coloniales europeos y estadounidenses al dirigir, desde La Habana, las exitosas expediciones internacionalistas cubanas contra la invasión del sur de Angola por los racistas del apartheidde Sudáfrica y, por el norte, de las tropas de Zaire (ex Congo belga) enviadas a desmembrar esa nación por Mobutu Sese Seko, el títere africano de Europa y EE.UU. que asesinó a Patricio Lumumba. Sangre cubana hizo posible la extinción del régimen segregacionista de Sudáfrica y apoyó las luchas por la independencia de Angola, Argelia, Cabo Verde-Guinea Bissau, Namibia, Zimbabwe (ex Rodhesia) y otras naciones africanas que seguían sometidas al colonialismo europeo y al neocolonialismo, como Etiopía.

Fidel adquirió una estatura política mundial equiparable a la del Che Guevara y Simón Bolívar. Sus hechos políticos y militares quedaron registrados en sus escritos y discursos, entrevistas, libros de memorias e incluso biografías de sus detractores. Su pensamiento y acción mantienen plena vigencia en el siglo 21 y cualquier opinión suya merece titulares de la prensa mundial desde hace más de 50 años. Su liderazgo sobrevivió la agresividad constante de 11 presidentes de EE.UU., desde D. Eisenhower a B. Obama, y supo evadir más de 600 intentos y conspiraciones de asesinato. ¿Cómo se mantuvo al frente de la jefatura del estado de Cuba prácticamente medio siglo? La vigencia del pensamiento político de Fidel Castro sólo tiene el precedente de los grandes líderes continentales de la lucha anticolonial del siglo 19, por ejemplo Bolívar, San Martín, Toussaint Louverture, entre otros.

La vida pública del líder cubano ha sido un libro abierto desde que inició sus actividades políticas en la Universidad de La Habana y comenzó a aparecer en la prensa cubana de fines de la década de los años 40 del siglo 20. Sin embargo, los vacíos de información suelen llenarse con mitos y mentiras, que de tanto repetirse terminan por considerarse “verdades”. Incluso, ciertos autores distorsionan su origen familiar presentándolo como supuesto “hijo bastardo de un latifundista analfabeto”, o especulan sobre su vida privada personal, sus mujeres e incluso sus hijos, tejiendo una telaraña de pretendido misterio.

La vida de Fidel es la historia de la Revolución Cubana, que ha motivado libros y películas, pero aún así muchos aspectos relevantes quedan en la penumbra, la ignorancia o el relleno de la mentira. Las generaciones jóvenes y quienes no conocieron de cerca los hechos históricos que Fidel comenzó a protagonizar en América Latina desde fines de los ‘40 tienen generalmente la visión distorsionada de su historia personal y política, aquella imagen construida por la propaganda estadounidense. Ocultar la verdad o distorsionarla es tarea permanente de los mega consorcios periodísticos y la “industria cultural” estadounidense que penetra a todo el planeta con los bestsellers de una seudo literatura dirigida, el cine tipo Hollywood y la producción de películas de TV-basura de las grandes cadenas corporativas. Esta crónica apenas pretende rasguñar el muro de la desinformación.

El origen 

Fidel Alejandro Castro Ruz fue el tercer vástago de una familia rural de clase media-alta acomodada, fundada en “segundas nupcias” por el emigrante español Ángel María Bautista Castro Argiz. Nacido en el día de San Hipólito y San Casiano, el 13 de agosto de 1926, en Birán, Provincia de Oriente –hoy llamada Granma–, Fidel comenzó a adquirir notoriedad política como dirigente estudiantil cuando cursaba la carrera de derecho en la Universidad de La Habana, donde ingresó en septiembre de 1945.

Pero su mayor proyección internacional como dirigente político de nuevo estilo en América Latina provino de su primer esfuerzo por iniciar una guerra popular contra la dictadura de Fulgencio Batista a partir de la captura del Cuartel Moncada, la segunda fortaleza del ejército del dictador, y otras edificaciones emblemáticas del oriente cubano. A pesar del fracaso de su primer intento, la guerra contra la tiranía de Batista comenzó igual, sólo que un poco más tarde… y culminó con éxito. No sólo se destruyó una dictadura, sino que se creó una nueva sociedad a 150 km del imperio estadounidense.

En la madrugada del 26 de julio de 1953, un grupo de 165 jóvenes comandados por Fidel Castro atacó simultáneamente varios objetivos militares y símbolos del poder en las cercanías de Santiago, en el oriente cubano. El grueso de los combatientes, reclutados personalmente por Fidel, se concentró en asaltar el Cuartel Moncada, sede del regimiento Antonio Maceo. Otras unidades se encargaron del Hospital Civil y del Palacio de Justicia de esa ciudad, mientras otro grupo atacó sincronizadamente el cuartel militar Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, ciudad oriental de tamaño mediano, ubicada cerca de la Sierra Maestra. Para estas acciones militares Fidel reclutó y adiestró a un pequeño ejército de hasta 1.200 jóvenes cubanos.

Si el liderazgo del grupo que asaltó la fortaleza del ejército le dio a Fidel Castro una importante proyección internacional, un impacto mucho mayor provocó su posterior autodefensa –“La Historia me absolverá”– pronunciada el 16 de octubre de 1953, durante el juicio contra los jóvenes rebeldes. Su exposición fue un ensayo incisivo sobre la historia y la realidad presente de Cuba y América Latina, desarrollado de memoria ante los jueces, en incomunicación absoluta y sin libros de historia ni textos jurídicos para consultar. La profundidad de esta alocución lo consagró como un estadista, forjador y conductor de revoluciones.

Reconstruida después en prisión por su propio autor, esta notable y documentada pieza oratoria se difundió rápidamente como un programa de gobierno que se convirtió en un clásico del pensamiento político y un dramático reclamo de libertad comparable al “Reportaje al pie del patíbulo” del periodista checo Julius Fucik, asesinado por los nazis en Berlín, el 8 de septiembre de 1943, o la autodefensa de Jorge Dimitrov cuando fue acusado del incendio del Reichstag perpetrado por el nazismo alemán.

Tras su auto defensa, Fidel siguió haciendo noticia. Bajo la presión de la fama internacional y la solidaridad mundial concitada por el preso político, la dictadura de Batista tuvo que liberarlo de la prisión de Isla de Pinos, el 15 de marzo de 1955, y dejarlo partir al exilio en México. A fines del año siguiente, exactamente el 2 de diciembre de 1956, Fidel reapareció en Cuba al mando de 82 combatientes que navegaron desde México, a bordo del pequeño yate Granma, para dar inicio a la campaña militar que pasaría a la Historia como la guerrilla de la Sierra Maestra. A bordo también llegó a la isla un argentino entonces desconocido, Ernesto Guevara de la Serna, “el Che”. La guerra contra la tiranía desatada por Fidel y sus hombres logró el apoyo del pueblo y, finalmente, la lucha armada erradicó al dictador Fulgencio Batista, quien huyó del país durante la noche de año nuevo del 1º de enero de 1959, dos años y un mes después del desembarco del Granma.

El padre

Cuando llegó a Cuba a cumplir con su servicio militar en el ejército colonial, el joven soldado español Ángel María Bautista Castro Argiz jamás se imaginó que allí engendraría doce hijos y que uno de los nueve que sobrevivieron hasta la edad adulta sería jefe del Estado durante casi medio siglo. El progenitor arribó como recluta hacia 1895, con un poco más de 20 años. Cuba todavía era colonia española y justo comenzaba su segunda guerra por la independencia. 

El joven gallego alcanzó a vivir los últimos estertores del imperio colonial hispano en tierras americanas. Durante un par de años sirvió en la fuerza militar colonial en suelo cubano, pero el ingreso de EE.UU. a la guerra definió rápidamente la suerte de España y Puerto Rico en América y Filipinas en Asia. El futuro padre de Fidel Castro retornó a su país en agosto de 1898, al igual que miles de soldados de la corona española repatriados tras la derrota. La superioridad bélica del naciente imperio estadounidense se impuso rápidamente sobre el gastado colonialismo hispano. Pero el ex conscripto gallego regreso a la isla al año siguiente, exactamente el 4 de diciembre de 1899, día de su cumpleaños número 24. Esta vez no llegó para hacer la guerra sino a construirse un destino. Este regreso fue clave para lo que ocurriría exactamente 60 años después, el triunfo de la Revolución conducida por el hijo del inmigrnte. Por angas o por mangas hechos simples de la vida humana traen consigo grandes sorpresas y parabienes. Cumplida con creces la tarea, el hombre de Birán regresa ahora al terruño oriental.

¿Revolución, contra revolución, equilibrio, tras la muerte de Fidel?


La prensa internacional neocolonial comienza a amenazar a Cuba de los problemas que puede ocasionarle seguir la senda del socialismo que perdura en su seno.

Junto con los titulares occidentales que “denuncian” la represión existente, insisten en la pobreza enorme que agobia a su pueblo y el deseo de cambio. Obviamente del bloqueo no hay mención alguna a las causas, las consecuencias y el martirio de la niñez, juventudes, clase trabajadora, adultez mayor, a causa de este inicuo proyecto.

Las interrogantes aparecen: ¿la muerte de Castro debilitará el gobierno cubano?, ¿Donald Trump acrecentará el bloqueo?, ¿se incrementará o disminuirá la ayuda internacional a la isla?, ¿aumentará la oposición interna?, ¿se mantendrá la campaña mediática acusando al gobierno de ser una dictadura implacable?

Lo primero que se debe afirmar es que el fidelismo no es una corriente personalista simplemente sino una estructura ideológica más fuerte que une la figura del Comandante con la concepción de revolución permanente, logrando un hecho fundamental: que sus ideas trasciendan, lo que corrobora el fenómeno del Che en otra perspectiva heroica. La expresa orden de Fidel en cuanto a no exaltar su nombre en calles, parques, realizar bustos, etc., como parte del culto a la personalidad, demuestra una egregia fundamentación en principios éticos.

Lo segundo, es que Donald Trump debe seguir su discurso agresivo hasta ser nombrado presidente de modo formal, jurídico, y en ese momento hay que iniciar el análisis sobre el terreno de los hechos ya que hasta dicho día sólo tiene la nominación sin poseer el poder de decisión real. Es muy factible que sopese con frialdad los pro y contra de una decisión que agrave el cerco ilegal que se ha perpetrado por Obama y anteriores mandatarios. Por el contrario, con Hillary se sabía claramente su papel guerrerista, continuador del conflicto en Medio Oriente, su rechazo a Irán, su agresividad contra sectores sociales de bajos recursos, entre otras medidas previsibles.

No hay que olvidar que las élites aún intentan nombrar a Clinton por la puerta trasera, o sea, presionando a los electores para no confirmar a Trump, signo de la corrupción en Estados Unidos y que, de llevarse a cabo, provocaría ahora sí una violencia indescriptible de los seguidores del magnate.

En tercer lugar, afortunadamente la cooperación internacional comienza a acrecentarse y es factible que, pese a los castigos comerciales a quien intente negociar con Cuba, se logre paulatinamente superar dicho proceso que atenta contra la salud integral del pueblo isleño, fortaleciendo los pilares comunitarios del socialismo real implementado.

En cuarto lugar, y no menos importante pues hay que ahondar en ello, la oposición interna no se hará efectiva como se desea en los círculos más reaccionarios pues, aunque existe disidencia evidente sus niveles no alcanzan un poder desestabilizador o destructor. Lo que no es óbice para analizar con detenimiento donde están las carencias que la gente aprecia como debilidad del modelo y, por ello, los investigadores deben actuar con razonabilidad previsora en todo momento para resolver las urgencias importantes.

Cabe mencionar para el análisis que la oposición se ha congregado en torno a la Mesa de Unidad de Acción Democrática (MUAD), paradójicamente similar a la Mesa de Unidad Democrática-MUD (organización venezolana que intenta subvertir el orden constitucional), con el fin de potenciar un cambio hacia una democracia participativa y ciudadana, la que proyecta dejar atrás el gobierno socialista en 2018 cuando Raúl Castro entregue la dirección del país. La intervención de EE.UU. es uno de los puntos más importantes de analizar pues desde el gobierno saliente continúa la estrategia de desestabilización a través de la infiltración de capitales para subvertir el orden, financiar a la oposición y desatar campañas mediáticas intensas. No sin razón, la secretaria de Estado adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Roberta Jacobson, manifestaba reiteradamente su preocupación por los derechos humanos en Cuba, las detenciones políticas y, especialmente, mencionando a las disidentes Berta Soler y Danile Ferrer como casos demasiado graves, información replicada a nivel mundial con el fin de alertar al mundo democrático de “la represión en la dictadura castrista”, según su propia interpretación. Para John Kerry, lo que hace falta en Cuba es una “democracia genuina” similar a la de EE.UU. (sin ahondar en las contradicciones del régimen estadounidense), y en coherencia con las declaraciones políticas de cubanos opuestos que auguran mayor represión con el fallecimiento de Castro, no ceder ningún espacio al gobierno u organizarse para competir en las presidenciales de 2018.

En quinto lugar, la guerra mediática persistirá y se complementará con la generación de condiciones para subvertir el proceso o, por lo menos, incitar a desconfiar, murmurar, destruir, fundamentos básicos del sistema estatal, propiciando descontento laboral, por ejemplo.

La conclusión final es que Cuba, pese al dolor que causa el deceso del Comandante Fidel en muchos países del mundo que recibieron su solidaridad y a su propia ciudadanía, el proceso continuará incólume y realizando las modificaciones que la dialéctica sociopolítica requiera. Seguramente Donald Trump podrá castigar o morigerar el bloqueo, lo que es aún incierto, aunque no podrá afectar la inalterable conciencia del pueblo mismo en su interior.

Es el anhelo de quienes han confirmado la validez de una categoría que contradice al capitalismo en su esencia: la riqueza humana, la alegría, la autodeterminación, la felicidad de ser patriota, son superiores al triste efecto que causa la acumulación del dinero al demostrar que la desigualdad es su expresión máxima.

Fidel desde una mirada islámica


En estos días en que el gran líder cubano ha dejado este mundo se ha desatado un mar de tinta y comentarios acerca de su trascendente personalidad.

No he podido ni he querido sustraerme a pensar en este hombre extraordinario que conmueve a gran parte del mundo. Tiene cosas buenas que enseñar a la humanidad y tiene carencias a mi juicio importantes que es necesario no perder de vista a la hora de elogiar sus logros.

Desde un punto de vista islámico, para mí, el comandante cubano se halla en una posición intermedia entre los elogios desmesurados y las críticas extremas. Para aclarar mi punto de vista quiero decir que no puedo negar, sino que más bien me sumo a la admiración que despierta algunas de las proezas de Fidel Castro dignas de ser imitadas y constituirse en ejemplo para el mundo. Pero no ocurre eso con todas sus dimensiones. Yo creo que es una personalidad muy interesante y digna de destacarse por su sensibilidad social, su compromiso de lucha incansable contra la tiranía, su valiente lucha tan desigual, su resistencia, los campos en los que logró grandes avances su revolución y en los que los cubanos supieron destacarse a nivel regional y mundial. La educación, siendo el primer país latinoamericano que desterró el analfabetismo, la salud para toda la población, los desarrollos médicos y su exportación solidaria, el deporte que ubicó entre los diez primeros países del mundo en la obtención de medallas olímpicas, el adelanto científico, el tecnológico, el intento de desarrollo industrial dentro de las limitaciones que le imponía el injusto embargo norteamericano y europeo. Su solidaridad internacional con los oprimidos como el caso de Angola, el movimiento de liberación en Sudáfrica, la contribución agradecida por Nelson Mandela para vencer al apartheid, la ayuda a Vietnam, a Namibia y a tantos otros en los continentes de África, Latinoamérica y Asia. Aquí es importante destacar que la extrapolación apresurada sin un conocimiento profundo de las particularidades de algunos lugares que no tenían las condiciones de Cuba les hizo cometer muchos y serios errores.

Otros logros son el haber conservado con tantas dificultades su independencia después de la caída de la Unión Soviética, su principal comprador y sostenedor. El haber ayudado a sellar acuerdos de paz como los del gobierno colombiano con las FARC. No es poco para una isla tan pequeña. Habla de una grandeza muy elogiable. Nunca nada ni nadie pudieron amedrentar a Fidel, hasta el último de sus días. Ni las seiscientas veces que dicen que la CIA intentó acabar mafiosamente con su vida, ni las amenazas nucleares ni nada, ni la soledad en que se vio tras la caída de la Unión Soviética.

Es cierto también, que fue la política norteamericana, totalmente injusta la que desplazó a Fidel de su nacionalismo radical, de su condición de demócrata al estilo pre revolucionario, aunque en la Cuba socialista hubo cinco presidentes y elecciones periódicas (que no haya partidos políticos no significa que no haya diputados elegidos por fuera del partido comunista. La mayoría de los cubanos apoya su sistema político) y de un buscador de la justicia social dentro de esos dos marcos mencionados, el del nacionalismo y el de la democracia participativa. Fue esa política agresiva yanqui la que arrastró a Fidel y a los cubanos al comunismo más de corte dogmático y cerrado, del que se fueron abriendo con el paso del tiempo ante las limitaciones del mismo. Pero si no hubiese sido por los abusos de Estados Unidos, primero apoyando a Batista con toda la logística y con armas, luego imponiendo tantas sanciones y castigos a la isla, Fidel no se hubiera volcado tanto a la Unión Soviética y a su ideología. Democratizar el poder de una forma más radical como lo hiciera en un principio no significaba ser comunista, aunque para la miopía yanqui todo hombre o país que quisiese ser independiente o poner en práctica una mayor justicia social era visto, en el marco de la guerra fría como comunista a ser eliminado en esos días. Así lo dijo Nixon cuando tiempo después de recibirlo, siendo vicepresidente en Estados Unidos tras el triunfo de la revolución (Eisenhower no quiso hacerlo) dijo que era comunista y debía ser eliminado.

Pero era de esperar que un hombre de formación cristiana jesuita, rindiese una consideración más profunda a las cuestiones espirituales. Esta fue una de sus limitaciones y deudas de la revolución cubana. Su pueblo fuertemente creyente como fue reconocido por el mismo Fidel no supo encontrar la vía para desarrollar esta espiritualidad y la negación marxista del espíritu religioso no caló nunca en el pueblo cubano. Fidel estuvo pobre para comprender esa necesidad de su pueblo, como sí supo entender las necesidades materiales del mismo y se preocupó siempre por ver cómo las podía satisfacer. Para Fidel, tal como lo dice en el libro "Fidel y la Religión" del dominico Frei Betto, "Jesús fue un gran revolucionario" por su lucha social y política contra el imperio en defensa de los desposeídos, pero de la dimensión espiritual de Jesús no dijo nada. Jesús tenía como apoyo de su lucha a la oración, el ayuno, la unidad con Dios, los milagros, esos poderes dados por Dios, la trascendencia, la responsabilidad de los seres humanos para un juicio más allá de la muerte donde comparecerá y la fuerte influencia ética que ejercen estas creencias. Esta conciencia espiritual libera al hombre no solo en términos materiales, lo libera de la finitud y el sin sentido de una realidad que se agote en lo material.

No es que el tema espiritual sea algo menor como para que alguno pueda desestimarlo. Hace a la verdadera libertad y justicia humana y social, además de la política y económica. Fortalece la determinación de un pueblo y lo libera de los grilletes de los límites materiales que asfixian al alma.

La pobreza espiritual afecta a la capacidad moral de un pueblo y mina su resistencia frente a las tentaciones del poder materialista. El orgullo cubano bien ganado no debe extralimitarse y terminar siendo una valla que le impida tener la humildad suficiente como pueblo para encontrar y seguir una vía revolucionaria espiritual. Esta es la que puede procurar a Latinoamérica la unidad necesaria que pregonara Fidel junto a Perón y a otros líderes del continente. Una unidad no alcanzada porque el impulso independentista ha sucumbido actualmente y momentáneamente, por una carencia espiritual, moral y de humildad para llegar al corazón de las masas. Los pueblos desengañados y confundidos terminan depositando su confianza a los cantos de sirena que le venden los medios liberales. No ha de desestimarse que uno de los talones de Aquiles del intento de independizarse de Norteamérica ha sido la corrupción. Si bien esta corrupción ha sido y es exagerada por los medios hegemónicos, no se puede negar que existe desgraciadamente y ha provocado un cierto enfriamiento en muchos.

No se trata de negar lo bueno de las posturas revolucionarias de Latinoamérica, se trata de señalar de una buena vez, lo que les falta para consumar la verdadera independencia y soberanía. La figura de Fidel es una buena excusa para esta reflexión necesaria y un buen homenaje a quien amó la independencia y vivió para procurarla permanentemente.

No negamos para nada, menos con la falta que hace hoy en día y siempre, la práctica tan sana de algunos valores morales muy destacables de Fidel cuando se opuso férreamente a que la lucha guerrillera realice atentados, magnicidios, torturas, robos a los campesinos o violaciones a las mujeres. Incluso extremaron los cuidados de no matar soldados innecesariamente y muchas veces en las sierras dieron sus medicinas a soldados heridos de Batista. También Fidel se opuso tajantemente y quedó como una tradición de los rebeldes el no robar bancos u otros recursos de esta naturaleza. Así fue como pudimos obtener el noventa por ciento de la aprobación popular y vencer a la dictadura con el apoyo norteamericano dijo Fidel. No es justo decir que las expropiaciones o las nacionalizaciones de las empresas norteamericanas hayan sido un robo porque fueron reacciones a las medidas norteamericanas de intromisión en sus políticas internas y las sanciones económicas contra la isla. En un primer momento, ante las medidas norteamericanas que había apoyado con entrenamiento a las fuerzas del dictador Batista, además de procurarle armas de artillería, tanques y aviones con las que se bombardeó aeropuertos y a civiles y ante la política de boicot de parte de los norteamericanos, el gobierno revolucionario obligó a las empresas norteamericanas de petróleo a refinar el petróleo soviético en la isla, y, si bien la empresa Esso aceptó hacerlo, luego, por orden del Consejo de Seguridad norteamericano no lo hizo. Algo que contraría la libertad de empresa que tanto declama el imperio, así como el supuesto respeto a la soberanía ajena. Ante esa medida de desobediencia ante el gobierno soberano de Cuba, la empresa fue expropiada.

Esos valores morales que condicionan y humanizan la lucha, a diferencia del terrorismo practicado abierta y clandestinamente por el imperio a diario en todo el mundo, son más que elogiables y encomiables. Pero, desgraciadamente la revolución no pudo o no supo ahondar en la libertad de tipo espiritual. Como decía el sacerdote argentino asesinado, Mujica, "qué importa la revolución socialista cuando estoy en Terapia intensiva", o si se me muere un hijo. Las grandes necesidades humanas quedaron sin respuesta por ahora, en la revolución cubana. Fidel se refirió valorativamente al carácter revolucionario de Jesús, pero desgraciadamente no ahondó en ello y Fidel a pesar de haber visitado a Irán y expresar su admiración por la lucha del pueblo iraní al que señaló como un ejemplo épico para el mundo, no pudo percibir la profundidad espiritual que hizo y hace posible esta fuerza extraordinaria de la revolución islámica de Irán.

El líder Ayatullah Jamenei, cuando Fidel elogió la épica iraní, le respondió que todo lo que tenemos proviene del Islam. Es decir, no somos fuera de la guía de Dios, una raza o una nación especial que tengamos algo que los demás no tengan, nuestras virtudes vienen de Dios y del Islam. No somos superiores como raza o pueblo por causas raciales o étnicas especiales que los demás no posean.

Cuando algunos teólogos iraníes hablaron en la Habana con Fidel sobre la importancia de la dimensión espiritual, Fidel contestaba que era el filósofo Lenin quien debía contestar y atender esos asuntos. Hubiera sido muy importante que Fidel preste más atención a la carta del Imam Jomeini a Gorbachov, el líder soviético cuando colapsaba la Unión Soviética previniéndole de no caer en brazos de Occidente y Estados Unidos que también atravesaban una crisis terminal por su falta de espiritualidad y conocimiento correcto de Dios. El Imam Jomeini invitaba a Gorbachov a enviar a sus filósofos a dialogar con los filósofos y teólogos musulmanes, pero la invitación quedó sin respuesta. El líder soviético se limitó a responder acerca del incremento de las relaciones económicas y políticas y el Imam le dijo al canciller Shevardnaze que yo pretendí abrir otro horizonte (el espiritual, no el meramente mundanal de la economía y política desprovista del espíritu y la dimensión más plenamente humana).

Trump amenaza con interrumpir el proceso de acercamiento a Cuba iniciado por Obama a instancias de la Iglesia Católica. La política de Obama era a largo plazo, pretendía ser una revolución blanda. Este era un desafío peligroso para la revolución cubana. La falta de espiritualidad podría sucumbir en el largo plazo ante las tentaciones libertinas y consumistas de la cultura materialista norteamericana. Podía minar a la unidad de la juventud cubana y allanar el camino para un cambio de "régimen" como lo pregonaba el mismo Obama. La postura rígida de Trump, vieja fórmula de siempre, facilitará la resistencia cubana que ha dado ya suficientes muestras de su orgullo y dignidad como para rendirse a las prepotencias yanquis.

El ser humano posee necesidades de trascendencia en su naturaleza, siente una opresión en los límites del cuerpo, la enfermedad, la vejez y la muerte. Una revolución que no le abre al ser humano el horizonte espiritual no le confiere una verdadera liberación, por más pan que reparta en forma igualitaria. La visión internacionalista de la justicia social ha de complementarse con la visión universal del espíritu humano y su vínculo para combatir a la pobreza y a la amenaza ambiental que provoca el consumismo materialista.

No toda la culpa ha sido de Fidel y los suyos. Los cristianos revolucionarios no han sabido ayudar a Cuba en la guía para una mirada más auténtica de la espiritualidad cristiana. La Iglesia oficial estuvo mucho tiempo en Cuba y en el resto del Continente americano al servicio del status quo, de la elite del poder oligárquico y anti democrático. Los Sacerdotes del Tercer Mundo a los que Perón llamó "mi Iglesia" apenas si llegaron a un diez por ciento de todo el clero en Argentina y un abarcó a un número insignificante entre la encumbrada jerarquía eclesiástica. Algo parecido ocurrió con la Teología de la Liberación en el resto de Latinoamérica. El sacerdote argentino Carlos Mujica viajó a Cuba y dijo que a pesar de no profesar una religión, su sistema revolucionario socialista estaba más cerca de los Evangelios y el primer cristianismo que el sistema capitalista. Comparto esta visión, sin desmerecer algunos logros importantes del capitalismo como parte de un desarrollo relativamente libre en lo privado que si no se desentiende de los controles estatales y los límites éticos es necesario para el desarrollo económico, el estímulo a la creatividad e impulso emprendedor económico, cultural y social de los hombres. El Islam ve virtudes y vicios en el capitalismo y en el marxismo, en el liberalismo económico y en el estatismo. El Islam reivindica lo positivo de ambos sistemas pero los trasciende con una espiritualidad y una ética profunda de la que carecen ambos sistemas pretendidamente humanistas, manteniéndose equidistante de los extremos y del materialismo que les subyace.

Es cierto que criticar a los socialistas o comunistas de Cuba sin haber aportado una revolución para mejorar la condición de los pobres en el continente más desigual del planeta es un planteo un tanto abstracto e irreal. No así es hacerlo desde el Islam cuyo proceso revolucionario está en plena expansión. Pero en Latinoamérica aún no se ha hecho desde lo espiritual lo suficiente como para aliviar el dolor de la pobreza y la injusticia. También es cierto que Fidel reconocía que la solidaridad de los cristianos con los enfermos, los pobres, los desprotegidos, los abandonados por el sistema son cualidades que deseaba que los militantes comunistas posean. Cuidar enfermos y ancianos en los hospitales, orfanatos, villas y geriátricos que hacen algunas monjas, sacerdotes y laicos creyentes humildes es digno de elogio y reconocimiento.

Un esbozo de acercamiento entre cristianos y cubanos lo vimos con el Papa Francisco cuando visitó a Cuba y una vez más pidió por el levantamiento del embargo a la isla además de otras consideraciones que llevaron a Raúl a decir –medio en broma, medio en serio - que con un Papa así él pensaría seriamente en volver al cristianismo. Pero como muchos otros gestos quedaron en un amague de un lado y del otro.

La revolución islámica con centro en Irán, hoy ya de alcance regional y mundial, tiene el desafío de ofrecer a Cuba y a Latinoamérica su modelo revolucionario espiritual para que con el aporte de los latinos se enriquezca aún más. La resistencia multipolar contra el imperialismo tiene como actor principal a la revolución islámica que conjuga lo político con lo espiritual, el conocimiento de Dios y los profetas con la justicia social, el desarrollo científico, la perfección de la moral y la resistencia contra la opresión, ésa que fuera tan elogiada por Fidel.

Escrito por Sheij Abdul Karim Paz