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viernes, 29 de marzo de 2019

Piden fin al último vestigio colonial en África


Convencidos de que debe desaparecer el último vestigio colonial del continente, concluyó hoy aquí la Conferencia de Solidaridad de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC) con el Sahara Occidental.

Un ambiente de coincidencias respecto a esta cuestión, hizo que las intervenciones de todos los oradores presentaran como sello la condena al sufrimiento del pueblo saharaui y el llamado a que de una vez se le conceda el legítimo derecho a su independencia y autodeterminación.

En su condición de anfitrión, el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, dijo en las palabras de bienvenida que constituye una vergüenza para la conciencia de la humanidad que por tanto tiempo no haya podido resolverse la cuestión saharaui.

El segmento de alto nivel contó además con la presencia de los mandatarios Brahim Gali (RASD), Hage Geingob (Namibia), Yoweri Museveni (Uganda), y Emmerson Mnangagwa (Zimbabwe), y el primer ministro de Lesotho, Thomas Thabane.

Entre los invitados, la vicepresidenta cubana Inés María Chapman y el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, dejaron bien clara la firme posición de apoyo al pueblo saharaui, en lucha por sus derechos hace más de 45 años.

Algo que no pasó inadvertido en el evento fue el respeto, admiración y gratitud de África por Cuba.

Si bien esta fue una conferencia de solidaridad con el Sahara Occidental, siempre la mención de las cuatro letras del país caribeño estuvo presente, invariablemente. El presidente Geingob no perdió tiempo para hacerlo explícito en el plenario.

Otros también abrieron sus intervenciones con referencias a Cuba, como hizo con vehemencia el expresidente de Nigeria Oluṣẹgun Ọbasanjọ, cuando recordó la sangre de los caídos y el papel de la Mayor de las Antillas para alcanzar la liberación nacional.

En especial hizo mención a la decisiva batalla de Cuito Cuanavale en Angola, que constituyó el viraje de la guerra, desde ese momento se aceleró la independencia de Namibia y el desmoronamiento del sistema de segregación racial, apartheid.

El combate, acontecido el 23 de marzo de 1988, sirvió para argumentar la designación de la fecha por la SADC como Día de la Liberación de África Austral.

Justo la declaración del encuentro subrayó el apoyo al derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas (ONU) y el Acta Constitutiva de la Unión Africana (UA) y la SADC.

La Conferencia expresó sus más profundas condolencias y solidaridad con los pueblos de las Repúblicas de Malawi, Mozambique y Zimbabwe, que fueron los más afectados por los efectos del reciente ciclón Idai.

Hasta la fecha, el ciclón provocó la pérdida de 661 vidas, mientras dos mil 284 personas resultaron heridas, desplazó a 208 mil 621 y afectó a más de 429 mil 141.

La SADC es una organización económica regional que integran 16 países: Angola, Botswana, Lesotho, Madagascar, Malawi, Mauricio, Mozambique, Namibia, República Democrática del Congo, Seychelles, Sudáfrica, Eswatini (antes Swazilandia), Tanzania, Zambia, Zimbabwe y Comores.

En su conjunto, cubren una superficie de 554 mil 919 kilómetros cuadrados y cuentan con una población estimada en 277 millones de habitantes, cuya esperanza de vida es de poco más de 55 años.

domingo, 24 de julio de 2016

Conozca qué país árabe está al borde de una nueva guerra


La guerra por la independencia de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) pronto podría reanudarse por culpa de Marruecos, que obliga a los saharaui a vivir en condiciones inhumanas, opina el periodista argelino Said Gafúrov, en su artículo para el diario ruso Vzglyad.

A principios de julio, en el campamento de los refugiados del Sahara Occidental Dajla en la provincia de Tinduf, en el sur de Argelia, se inició el congreso extraordinario del Frente Popular para la Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro, conocido también como Polisario.

Entre la guerra y la paz

El Frente Polisario es reconocido por la ONU como el único representante del pueblo del Sahara Occidental, muchos de los cuales viven en exilio como refugiados, mientras que las zonas del Río de Oro y Saguía el Hamra están ocupadas por Marruecos. El conflicto permanece desde 1975, y actualmente las Naciones Unidas califican al Sahara Occidental como la última colonia en África. La lucha armada del Polisario contra Marruecos se suspendió en 1991, cuando, bajo los auspicios de la ONU, haciendo hincapié en el derecho del pueblo saharaui a la libre autodeterminación, fue firmado un armisticio con la condición de llevar a cabo un referéndum que determinaría el destino de esta antigua colonia española. Sin embargo, durante el último cuarto del siglo, el plebiscito ha sido saboteado abiertamente por la parte marroquí.

En la administración del Frente compiten tres facciones convencionales: la 'política', la 'juvenil' y la 'militar', además, están tratando de defender sus intereses los saharauis que viven en Mauritania y territorios controlados por Marruecos. La cuestión clave que separa las fracciones está relacionada con la reanudación de la guerra. Formalmente no existe la 'fracción de paz' en el Frente Polisario. Entre los cientos de delegados del congreso anterior, que hablaron con los observadores rusos, solo la jefa de la Federación de mujeres saharauis se opuso a la guerra. Así que la cuestión se reduce a los términos y condiciones de su reanudación.

© AFP 2016/ FAROUK BATICHE
Miembros del Ejército de la Liberación del Pueblo Saharaui con las banderas del Frente Polisario en el campamento de los refugiados del Sahara Occidental Dajla en la provincia de Tinduf

En este contexto, la cuestión más importante planteada en el congreso extraordinario, fue la unidad de la Secretaría Nacional y la designación de un candidato único. Como resultado, el objetivo fue conseguido: el candidato único fue el legendario líder de los saharauis Ibrahim Gali.

La 'intifada' saharaui

El discurso del presidente electo de la RASD tenía un tono amenazante. La idea principal del discurso fue que los saharauis quieren una solución pacífica del problema, pero están listos para reanudar la guerra.

Los refugiados están cansados de esperar un cambio. Desde la firma del acuerdo sobre el armisticio y la celebración del referéndum ya han pasado 25 años viviendo en condiciones deplorables, en los campamentos en el corazón del Sahara. Ya ha crecido una generación entera. Delante de sus ojos blanden armas, rechazando públicamente el acuerdo firmado, expulsando a los empleados de la Misión de las ONU para el referéndum del Sáhara Occidental, e interponiendo denuncias contra el secretario general de la organización, Ban Ki-moon.

Al mismo tiempo, la población de los territorios ocupados por Marruecos, cada vez con más fuerza, expresa su descontento. Si antes se manifestaba principalmente en forma de desobediencia civil, huelgas de hambre y protestas, ahora los documentos del congreso del Frente Polisario están hablando de una 'intifada' en toda regla. Mientras tanto, los habitantes de los campamentos de refugiados están empezando a exigir la reanudación de la guerra por la liberación de la patria.

© AFP 2016/ FAROUK BATICHE
Miembros del Ejército de la Liberación del Pueblo Saharaui en el campamento de los refugiados del Sahara Occidental Dajla en la provincia de Tinduf

Así, durante el discurso, Ibrahim Gali empleó la palabra 'paz' solo una vez, mientras que 'guerra' se repitió en tres ocasiones. El legendario líder saharaui entiende mucho de los asuntos militares, por eso la parte más importante de su informe fue dedicada a la escalada militar, así como a la necesidad de reformar las fuerzas armadas y rejuvenecer el cuerpo de oficiales.

El movimiento que exige la reanudación de la lucha armada, actualmente está creciendo no solo en los campamentos, sino también entre los saharauis que viven bajo la ocupación. No tienen nada que perder, pero pueden adquirir mucho: con un número relativamente pequeño de población, el Sahara Occidental tiene enormes recursos naturales. Y si antes se creía que el más importante es el único yacimiento de fosfatos y las reservas de minerales de hierro, ahora aún más valiosas son las aguas costeras del océano en la zona económica, donde se ubica un área extremadamente importante de la industria pesquera.

Amenaza terrorista

En su conjunto, todo eso crea un caldo de cultivo para que no solo al Sahara Occidental sino a Marruecos puedan llegar los terroristas islamistas de los países vecinos. Y si ahora este problema se soluciona principalmente a la fuerza —a los misioneros islamistas extranjeros simplemente no les dejan entrar en la región, y los agentes secretos parece que los abaten-, en caso de reanudación de las hostilidades, el desarrollo de los acontecimientos podría tomar un rumbo inesperado.

En este contexto, la ONU entiende la urgencia del referéndum sobre el Sahara Occidental. El Polisario propone tres opciones para el plebiscito: independencia, autonomía dentro de Marruecos o adhesión completa a este reino. Lo importante es que la población del Sahara Occidental decida su destino sola. Cualquier solución impuesta desde arriba podría provocar violencia, lo que en nuestros tiempos se puede traducir en conflictos al otro lado del mar Mediterráneo.

martes, 7 de junio de 2016

Mohamed Abdelaziz: Del campo de batalla a la lucha política


Tras una penosa y larga enfermedad - aquejado de un cáncer pulmonar- el pasado martes 31 de mayo murió, el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática – RASD – Mohamed Abdelaziz.

Abdelaziz también fungió como Líder del Frente Popular de Liberación de Saguia El Hamra y Río de Oro, conocido internacionalmente como Frente Polisario. Este médico, que dirigió los destinos de su pueblo, desde la sede del gobierno en Rabouni, en los campamentos de Tindouf fue un guerrero imbuido de una profunda fe en que el camino para su pueblo era esencialmente el político, lo que significaba fuertes disputas al interior de la sociedad saharaui, sobre todo con aquellas generaciones convencidas, que tras 41 años de exilio es necesario alzarse en armas contra el ocupante Marroquí.

Mohamed Abdelaziz nació en Smara, tal como lo señaló en una entrevista dada en Tifariti en julio del año 2014 “en una zona poco retirada de la parte urbana a 170 kilómetros al otro lado del muro. Mi infancia transcurrió entre Hagunia y Smara. A fines del año 1956 mi familia tuvo que refugiarse en el sur de Marruecos, al mismo tiempo que se desarrollaba una guerra de Liberación en Argelia. Por ese tiempo, muchos de los Saharauis, entre esos mis padres, se incorporaron esa lucha contra el colonizador. Las potencias colonizadoras eran Francia y España. El espíritu reinante de la época era, entre todos, tanto en Egipto como en Túnez y Argelia, de involucrarse en la lucha contra la expulsión del colonizador y fomentar la idea nacionalista por la autodeterminación de los pueblos. Este espíritu reinante, es lo que ha hecho, que desde mi propia infancia, desde la escuela primaria como coránica, esté impregnado de este espíritu de lucha por la autodeterminación”. De ese pasado de niñez y estudios universitarios en el campo de la medicina, Abdelaziz pasaría a comandar a una sociedad durante 41 años de exilio en las arenas del desierto del Sáhara, en una modesta jaima en una de las Wilayas de Tindouf

Abdelaziz fue parte del núcleo original que dio nacimiento al Movimiento Nacional de Liberación saharaui el año 1968, con apenas 20 años y bajo el liderazgo del héroe saharaui Mohamed Sidi Brahim Basir – conocido popularmente como Basiri – hecho desaparecer por la legión española el año 1970. El año 1973 deviene en fundador del Frente Polisario y en agosto del año 1976, en plena guerra contra Marruecos y Mauritania, durante el Tercer Congreso del Polisario, es elegido su Secretario General. El año 1982 pasa a ocupar la presidencia de la República Árabe Saharaui Democrática, reconocida por 84 países del mundo, gran parte de ellos africanos y latinoamericanos.

Con la muerte de Mohamed Abdelaziz, fallece un hombre valeroso, que dedicó toda su vida a la lucha por la autodeterminación de su pueblo. Un político que encabezó la búsqueda de esa libertad con el respeto a ultranza del derecho internacional. Muere también el padre de siete hijos, un ser humano referente en materia de las causas de descolonización de los países del mundo y un defensor inclaudicable por la justicia de los pueblos.

Tras su muerte, la sucesión de Abdelaziz se torna complicada. En momentos que el proceso de autodeterminación se encuentra estancado y en un entorno regional donde los grupos takfirí han comenzado a tejer sus redes, lo que requiere extremo cuidado en el análisis y manejo político que el Frente Polisario debe hacer de la actual situación. Esto, porque el fallecido mandatario lograba nuclear en torno suyo las posiciones más conservadoras como también las más radicales de un pueblo cansado de 41 años de transtierro. Su sucesión, a no dudar, será un parto complejo donde es necesario evitar la agudización de las divisiones tribales, que permita conjugar las distintas posiciones de una sociedad que se debate entre seguir respetando a rajatabla el derecho internacional o levantarse nuevamente en armas, para conseguir aquello que se le ha negado.

La atmósfera que se vive en las Wilayas de los campamentos de refugiados de Tindouf, así como en los territorios ocupados, es una ambiente cargado de frustración frente al estancamiento del proceso de autodeterminación ¿Cuánto más puede esperar un pueblo por su libertad? ¿Cuánto más puede vivir una sociedad en la hamada seca y sin posibilidades de desarrollo? ¿Cuánto más se puede vivir de la caridad internacional? ¿Cuánto más de paciencia se le puede pedir a un pueblo que ha dado muestras de su vocación por la paz, por el respeto a la legalidad internacional? Ya los jóvenes, las mujeres y los hombres saharauis han dado su opinión con toda firmeza a sus dirigentes entre ellos al fallecido mandatario: si el referéndum ya no es una posibilidad de salida a su actual situación – que cada día se reafirma más como una utopía - u otra salida que impulse el proceso de autodeterminación, el pueblo saharaui se plantea seriamente poner fin al armisticio firmado el año 1991.

Esto, porque la lucha pacífica tiene condiciones, no es eterna y una de esas condiciones es aplicar el instrumento prometido, que concrete los pasos necesarios para celebrar un referéndum destinado a concretar una RASD en su propio territorio. Si esto no es así el desengaño irá en aumento, sobre todo cuando se ve que organizaciones como la ONU, a través de la Misión de las Naciones Unidas Para el Referéndum del Sáhara Occidental – MINURSO - sigue sin hacer nada, convertida en una Misión estéril, convertida en objetivo de fácil acceso a dinero y comodidades, sin grandes peligros como otras misiones, para centenares de militares y personal civil de la ONU. El análisis más estricto de la situación lleva a concluir, que el mencionado proceso de de referéndum no se concretará.

La muerte de Abdelaziz y el simbolismo que encierra la muerte de un dirigente, que en 41 años no pudo ver concretado el proyecto de autodeterminación, enciende las luces de alarma respecto a que comiencen a imponerse las visiones más radicales. Por el momento, la calma reina en los campamentos de refugiados mientras se da paso a 40 días de luto, posterior a ello un Consejo Extraordinario determinará el sucesor del fallecido mandatario en un ambiente donde saldrá a relucir las críticas que se le hacía a Abdelaziz y al núcleo dirigente del Polisario: eludir las reformas al interior de la organización y haber sepultado la opción de las armas frente a una Monarquía refractaria a cualquier concesión que implique la autodeterminación del pueblo saharaui.

Cuanta más gente adquiera el convencimiento que no hay posibilidad alguna de efectuar un referéndum u otra acción que determine su independencia, más puede radicalizarse la lucha por la libertad. Así visualizado, el Sáhara Occidental puede transformarse, nuevamente, en un campo de lucha. Esta vez, en un escenario internacional nuevo, distinto al siglo XX pero igualmente sangriento y peligroso, para el precario equilibrio de toda la zona del Magreb, ya bastante desestabilizado tras los sucesos en Libia y Egipto.

En las conversaciones que este cronista llevó a cabo en los campamentos de Tindouf, en mayo del año 2014, con jóvenes, adultos y viejos, hombres y mujeres, civiles y militares se mencionó, cada vez más como una realidad, que la paciencia está llegando a su término, de la necesidad de movilizarse militarmente, como sinónimo de dignidad y del único concepto que los marroquíes pueden entender. Cansados de tanta postergación, de engaños a los que ha sido sometido por España, Marruecos y organizaciones como la ONU, las autoridades saharauis barajan la posibilidad de poner fin al cese de hostilidades, teniendo como elemento central el tenor de la labor y una nueva visión que debería tener la MINURSO.

Esta nueva visión que se le exige a la ONU y que era parte del trabajo político del fallecido Abdelaziz, significaría, según las autoridades saharauis contactadas por este cronista en su viaje al Sáhara, que la ONU y sus instrumentos legales obligue a Marruecos a respetar los derechos humanos de la población saharaui, en los territorios ocupados, lo que supone, efectivamente, un giro radical en la forma que la MINURSO se ha planteado su papel y develaría la doble moral de potencias como Francia que hablan de respetar los derechos humanos pero los ayudan a violar al mismo tiempo.

Si Marruecos continúa su ocupación en el Sáhara es gracias a la represión que ejerce sobre la población, con una política de Estado que tiene el terror como arma principal de lucha contra los afanes independentista de la población saharaui al interior del Muro de la Vergüenza. Por ello, cada vez que una autoridad de la ONU u otras opiniones relevantes afirman que la MINURSO debe garantizar el cumplimiento de los derechos humanos, Marruecos amenaza con romper con la ONU o expulsa a personal civil como lo hizo a principios del mes de marzo del 2016 cuando el Secretario general de la ONU, en una visita a los campamentos de refugiados en Tindouf se atrevió a decir una verdad del porte de un buque “Marruecos ocupa el Sáhara Occidental” lo que generó la indignación de la Monarquía Marroquí y con ello la toma de decisiones como la expulsión de parte de la MINURSO de los territorios ocupados.

Una política de chantaje, que a todas luces es inaceptable pero, que en el caso de Marruecos se le deja hacer y deshacer bajo el prisma político e ideológico de la defensa de los intereses de occidente en el Magreb y los espurios intereses económicos que suelen ocultar la dignidad bajo las montañas de Euros y Dólares que la Monarquía Marroquí entrega a raudales para los bolsillos de gobiernos europeos y líderes políticos especialmente franceses y españoles.

Las autoridades saharauis han señalado y en ello Abdelaziz lo repitió incansablemente, que la ONU puede y debe, en esta nueva orientación que pretende abordar, imponer sanciones económicas. Pasar del artículo seis al siete de la Carta de las Naciones Unidas. Ello implicaría el uso de la fuerza e imponer así a las autoridades de Rabat el respeto a los derechos humanos.

Sotto voce en principio y cada día en forma más nítida, el pueblo saharaui exige que se ponga en acción su maquinaria bélica: en compás de espera, aceitada por su experiencia de combate entre los años 1975 y 1991, con el ímpetu de una población que no desea y no puede esperar más. Mientras este dilema se resuelve, la sociedad saharaui, tanto en los campamentos de Tindouf, como en los territorios liberados y en las zonas ocupadas, gobiernos como el de Cuba, Venezuela, asociaciones de amistad con el pueblo saharaui de España, Italia, Suecia, Francia entre otros, lloran a Mohamed Abdelaziz, reconociendo en él la lucha permanente del valeroso y digno pueblo saharaui.


Pablo Jofré Leal

viernes, 3 de junio de 2016

Saharauis despiden a su presidente entre consignas de libertad


“Daremos nuestra sangre por la independencia”, gritaron los saharauis durante la ceremonia.

Los saharauis salieron a las calles este viernes para despedir al presidente Mohamad Abdelaziz, líder del Frente Polisario, quien murió el pasado martes a sus 68 años a consecuencia de un cáncer de pulmón.

Miles de saharauis despidieron este viernes desde sus campamentos de refugiados al presidente Mohamad Abdelaiz, quien murió el pasado martes, luego de permanecer 35 años al frente de la lucha por la libertad de la República Árabe Saharaui Democrática.

El féretro, envuelto con la bandera saharaui, llegó a la sede de la presidencia en Rabuni y fue recibido por sus familiares, el presidente interino, Jatri Adduh, el primer ministro Abdelkader Omar, autoridades diplomáticas y compañeros de armas del líder del Frente Polisario.

Durante el acto solemne se escucharon consignas para exigir la libertad, por la que los saharauis están dispuestos a “dar su sangre”. Además, se escucharon los lamentos de quienes acompañaron los restos de Abdelaiz, antes de que sean trasladados a la localidad de Bir Lehlou, ubicada en “territorios liberados”.

Por otro lado, el presidente de la coordinador estatal de asociaciones solidarias con el Sáhara, José Taboada, repudió que no asistieran a la ceremonia oficial representantes de España, nación involucrada directamente en el conflicto. No obstante, delegaciones en su mayoría de África y América Latina sí acudieron para despedir al líder del pueblo saharaui.

lunes, 30 de mayo de 2016

Cuba mantiene respaldo internacional a causa saharaui


Cuba continuará respaldando en todos los foros internacionales la lucha del pueblo saharaui por su independencia, confirmó Alicia Corredera, vicepresidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).

“La lucha del pueblo saharaui es una causa priorizada en la solidaridad de Cuba con otros pueblos del mundo y como tal, seguiremos abogando porque consigan su liberación”, destacó Corredera a Prensa Latina.

Durante un acto de celebración por los 43 años del inicio de la gesta libertaria del pueblo saharaui, Corredera denunció los abusos que comenten las fuerzas ocupantes marroquíes contra los ciudadanos de aquel territorio.

“Es un crimen ver como sufren la discriminación, como viven en condiciones deplorables y los sacrificios que hacen para sobrevivir frente a las agresiones de los invasores”, manifestó.

No obstante, la vicepresidenta del ICAP resaltó el espíritu de lucha y la gran unidad del pueblo saharaui, especialmente de sus valientes mujeres, que pelean a la par de sus compañeros por obtener su independencia.

En ese sentido agregó que la comunidad internacional debe continuar apoyando la causa del pueblo saharaui por la consecución de su soberanía, y reiteró que Cuba será de las primeras en hacerlo.

“Cuba jamás dejará de ayudar al pueblo saharaui y lo hará de diferentes formas, por ejemplo, con la formación aquí de médicos, ingenieros, técnicos y licenciados, o con la continuidad en aquella nación de una pequeña brigada médica y de profesores que mantienen la práctica del idioma español para que no se pierda”, puntualizó.

Por su parte, Clara Pulido, coordinadora de África Norte y Medio Oriente del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista , expresó la solidaridad de Cuba “con los presos políticos saharauis injustamente detenidos por el opresor marroquí por el único delito de luchar por su independencia”.

“Reclamamos una vez más por su liberación incondicional. Su coraje y entrega sin límites son ejemplo de la resistencia en la primera línea de combate contra el ocupante”, subrayó.

Pulido exigió en nombre del pueblo cubano la total descolonización de la patria saharaui, que se cumplan las resoluciones de la ONU, se permita a ese pueblo expresar libremente su derecho a la autodeterminación y a construir su futuro en una tierra liberada.

lunes, 16 de mayo de 2016

Venezuela y Uruguay, digna postura en tema del Sahara Occidental


Venezuela y Uruguay rechazaron una resolución del Consejo de Seguridad que, en el menor de los casos, sugiere superficialidad en la respuesta a la crisis creada por Marruecos en la Misión para el Referendo del Sahara Occidental.

Votada con presión y después de apenas un encuentro para discutirla entre los 15 miembros del órgano, la iniciativa presentada por Estados Unidos el miércoles fue adoptada la víspera con 10 países a favor, tres abstenciones (Rusia, Angola y Nueva Zelanda) y la digna postura de los dos integrantes latinoamericanos del Consejo.

Aunque su condición de miembros no permanentes, los que carecen del derecho al cuestionado veto, resultó insuficiente para impedir el avance del texto, Caracas y Montevideo con su rechazo pusieron en evidencia el poco compromiso de algunas potencias con el mandato de un órgano claramente subordinado a intereses geopolíticos, siempre en detrimento de naciones del Sur.

EL CONTEXTO 

A principios de marzo, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, visitó el Sahara Occidental, un territorio con medio millón de habitantes ocupado por Marruecos desde 1975, incluido entre los 17 casos en manos del Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas.

Tras constatar el sufrimiento y la desesperanza del pueblo saharaui por décadas de dominación extranjera, Ban utilizó el término ocupación en el contexto de su intercambio con refugiados y personas molestas por la inacción de la comunidad internacional.

La reacción de Marruecos fue inmediata, la cual además de la convocatoria a protestas contra el Secretario General, incluyó la decisión de expulsar a 73 de los 101 empleados civiles de la Misión para el Referendo del Sahara Occidental (Minurso) y de recortar su aporte financiero a la misma.

Esta fuerza de cascos azules quedó activada en 1991 por el Consejo de Seguridad, en aras de garantizar una consulta para la autodeterminación del pueblo del Sahara Occidental, referendo bloqueado desde entonces por Rabat.

Las medidas del Reino redujeron de manera significativa el trabajo de la Misión y desataron una crisis con el Secretario General, quien encontró muy poco apoyo del Consejo en sus pedidos de actuación para restaurar la plena capacidad de la Minurso de cara al cumplimiento de su mandato.

Pese a los reclamos de varios países de una postura firme del órgano de 15 miembros, presidido en abril por China, este se pronunció en definitiva la víspera con la resolución 2285, un documento calificado aquí de débil y de alejado de la realidad en el terreno, el empeño marroquí en mantener la ocupación.

VENEZUELA Y URUGUAY 

En su explicación del voto, el embajador venezolano ante la ONU, Rafael Ramírez, utilizó para explicar lo ocurrido términos como falta de transparencia y profundamente decepcionante.

Caracas atribuyó su rechazo a la iniciativa a "razones sustantivas y de procedimiento", que demuestran la fractura de posiciones a la hora de tratar de resolver la situación generada por la hostilidad de Marruecos, que por 40 años ha ignorada el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

Ramírez criticó la falta de respaldo del Consejo de Seguridad al Secretario General y la ausencia de una condena clara a las maniobras de Rabat.

A su juicio, semejante inacción contrasta con la rápida disposición a sancionar a países, en su mayoría africanos, en el órgano dominado por el derecho al veto de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China.

El Consejo no supo anticiparse a la situación existente, creada por la expulsión del personal civil de la Misión, cambiando de facto su mandato de desarrollar un referendo derivado del cese del fuego, advirtió.

Según el representante venezolano, la consulta que permitió hace 25 años un acuerdo entre el Frente Polisario y el ocupante para detener las hostilidades, parece cada vez más lejana.

Por su parte, el embajador de Uruguay, Elbio Rosselli, cuestionó que la resolución aprobada no abordase con la contundencia requerida un acto "soberano pero unilateral", "que alteró de inmediato y radicalmente la labor de la Minurso, la cual apenas logra sostenerse".

Rosselli afirmó que su país recibió con sorpresa el proyecto de resolución, ante la ausencia de menciones concretas a "este hecho factual que ha trastocado el funcionamiento de la Minurso".

Asimismo, consideró poco coherente prorrogar el mandato de la Misión, sin demandar con fortaleza que la misma recobre de inmediato su funcionalidad.

El diplomático deploró la imposibilidad de "romper el blindaje del texto", que no ofrece a la fuerza de cascos azules las garantías necesarias para cumplir su mandato.

POSTURA DEL FRENTE POLISARIO 

De acuerdo con el Frente Polisario, que por cuatro décadas ha luchado por la independencia saharaui, lo sucedido ayer en el Consejo de Seguridad manda una clara señal de que las cosas no pueden seguir como están en el Sahara Occidental.

Miembros de ese órgano manifestaron un fuerte apoyo al pleno mandato de la Minurso y a una salida que lleve a la autodeterminación de los saharauis, señaló.

El representante del Frente ante la ONU, Ahmed Bouhari, subrayó que la sesión dejó claro que el actual estatus en el territorio ocupado resulta inaceptable, y que Marruecos no puede seguir obstruyendo el referendo para decidir el futuro del Sahara Occidental.

"Los días en los que los miembros del Consejo de Seguridad metían la cabeza en la arena en el tema del Sahara Occidental acabaron", sentenció en alusión al voto fracturado, a partir del rechazo de Venezuela y Uruguay y de las abstenciones de Rusia, Angola y Nueva Zelanda.

Bouhari adelantó que el Frente Polisario analizará de forma cuidadosa la resolución y decidirá sus próximos pasos.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Frente Polisario pide mediación rusa en el conflicto del Sáhara Occidental


El Frente Polisario pidió a Rusia que se incorpore a las gestiones internacionales para poner fin al problema del Sáhara Occidental.

"Hemos llegado a Moscú para exhortar a Rusia, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, a que se sume a los esfuerzos internacionales para solucionar el problema saharaui", dijo Emhammed Khaddad, representante del movimiento y coordinador para la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso).

El dirigente informó que se reunió en Moscú con el viceministro de Exteriores, Mijaíl Bogdánov, representante del presidente ruso para Oriente Medio y África.

El Sáhara Occidental es un territorio en el noreste de África, que fue una colonia española desde 1884.

En 1973 en el territorio se formó el Frente Polisario.

En 1975, España, presionada por Marruecos y Mauritania, firmó un acuerdo para el traspaso de la parte norte del Sáhara Occidental a la jurisdicción de Marruecos y de la parte sur, a la de Mauritania.

Un año después, el Frente Polisario proclamó la creación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que fue reconocida en diversas épocas por decenas de países, pero la ONU se niega a reconocerla como tampoco reconoce su anexión por Marruecos y exige celebrar un referendo de autodeterminación, también lo quiere el Frente Polisario, aunque Marruecos insiste en una autonomía.

El Consejo de Seguridad instituyó en 1991 la Misión de las Naciones Unidas para el Referendo del Sáhara Occidental, cuyo mandato se prorroga desde entonces y que está facultada para supervisar el acatamiento del alto del fuego en la región.

En marzo de este año el personal civil de la Misión abandonó la zona, a instancias del Gobierno de Marruecos, tras una escalada de la tensión entre Rabat y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

La situación se agudizó después de que Ban tachara de "ocupación" la presencia de Marruecos en el Sáhara Occidental durante una visita a un campo de refugiados saharauis en el norte de Argelia.

Las declaraciones del secretario general de la ONU generaron la protesta enérgica de Marruecos y una manifestación multitudinaria en la capital del país.

martes, 10 de mayo de 2016

Saharauis; la traición continúa

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, decidió prorrogar por un año más la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental - MINURSO - en medio de la crisis más severa que enfrenta el proceso de autodeterminación del pueblo saharaui, tras la decisión de Marruecos – como potencia ocupante – de expulsar a 73 miembros del componente civil de la MINURSO el pasado mes marzo.

El 29 de abril del 2016, los 15 miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas votaron la Resolución N° 2285 sobre la continuidad de la MINURSO por un año más. Por diez votos a favor, entre ellos el de España y Francia; tres abstenciones, las de Rusia, Angola y Nueva Zelanda; y dos votos en contra, los de Venezuela y Uruguay – que no tienen capacidad de veto - la resolución sostiene, igualmente, la “necesidad urgente” que la hasta ahora ineficiente misión multinacional recupere su plena operatividad y que en el plazo de 3 meses, el Secretario General de la ONU informe al Consejo de Seguridad sobre la evolución de la situación.

Una Resolución Estéril

Tal como ha sido una constante desde el año 1991 a la fecha, esta Resolución no facultó a la MINURSO para tener competencias en materias de vigilancia en la defensa de los deechos humanos y menos aún mencionó medidas de sanción contra las maniobras dilatorias para concretar el referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui. Sólo Venezuela y Uruguay – que reconocen a la República Árabe Saharaui Democrática RASD - mostraron algo de dignidad al negarse aprobar este documento, que mantiene el status quo con clara ventaja para las posiciones del gobierno marroquí.

El Embajador Uruguayo ante la ONU, Elbio Roselli criticó duramente un texto que“no considera las maniobras de Marruecos, que han dificultado avanzar en el proceso de autodeterminación del pueblo saharaui y que sólo expresa su intención de considerar la forma de buscar el logro de su objetivo.¿Algunos de nosotros firmaríamos un contrato de venta de nuestra casa con un comprador que expresa la intención de no pagarnos, y que ni siquiera nos dice el precio?”señaló con sorna el diplomático uruguayo. Por su parte, el Embajador Venezolano ante la ONU, Rafael Ramírez, señaló que el voto en contra se fundamenta en “razones sustantivas y de procedimiento que ignora, por ejemplo, el derecho del pueblo Saharaui a su autodeterminación. No existe tampoco un respaldo al Secretario General y existe una ausencia clara de condena a las maniobras del gobierno marroquí de no cumplir la legislación internacional”

Las abstenciones de Rusia, Angola y Nueva Zelanda se visualizaron, por parte del Representante del Frente POLISARIO en la ONU, Ahmed Bouhari, como un elemento positivo, que augura el fin “de aquellos los días en los que los miembros del Consejo de Seguridad metían la cabeza en la arena en el tema del Sahara Occidental” Falta mucho para hacer cumplir a Marruecos sus compromisos internacionales, pero esta votación fracturada en el Consejo de Seguridad es un paso adelante pues antes de este día se solía votar por unanimidad.

A pesar de esa mirada positiva, el Consejo de Seguridad sigue aprobando resoluciones que no incluyen competencias de la MINURSO en materia de derechos humanos. Por ello, la complacencia de España, como miembro del Consejo de Seguridad, aprobando con su voto esta Resolución N° 2285, se suma a la larga lista de traición que esta ex potencia colonial en el Sáhara Occidental ha cometido con el pueblo saharaui. Resoluciones que amparan un moldeo fracasado, que no resiste un día más y que la población Saharaui, tanto en los campamentos del exilio en Argelia o en los territorios ocupados por Marruecos no están dispuestos a seguir aceptando.

En la discusión sobre la prórroga del mandato de la MINURSO estuvo el reporte elaborado por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, acerca de la situación política y humanitaria que se vive en el Sáhara Occidental, tanto en los territorios liberados, los campamentos de refugiados en territorio argelino, como lo que se vive en la zona ocupada por Marruecos desde el año 1975 – esta última sin poder ser visitada por impedimento de las autoridades marroquíes. Este reporte sirvió como antecedente para la presentación de una Resolución patrocinada por Estados Unidos, destinada a devolver a la MINURSO su plena capacidad y alargar por otro año su gestión y que finalmente se votó.

Las discusiones y la búsqueda de consensos tuvieron también, como antecedente y medida de presión, la expulsión de gran parte de los funcionarios civiles de la MINURSO por parte de Marruecos, Decisión tomada por Rabat, como excusa, tras las palabras del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, que en visita a los campamentos de refugiados saharauis y los territorios liberados, a principios de marzo del año 2016, señaló que “la ocupación de Marruecos debía terminar”. El uso del concepto de ocupación indignó a Marruecos.

La ONU, en una postura de conciliación – presionada por Francia, aliada fiel de Marruecos – defendió la neutralidad de su Secretario General en el conflicto y a través de su portavoz, Farhan Haq afirmó que “El Secretario General ha estado haciendo todo lo posible para resolver la situación en el Sáhara Occidental y su intención en el viaje era llamar la atención una vez más sobre la necesidad de lograr una solución y que este asunto siga firmemente en la agenda internacional". Le atormenta a Marruecos que se usen los conceptos en su verdadera y justa dimensión. Pero, lo que existe en los territorios usurpados al pueblo saharaui es lisa y llanamente una ocupación, Así definido por el ordenamiento jurídico internacional y así llevado la práctica por la Monarquía marroquí, desde el año 1975 a la fecha.

40 AÑOS DE OCUPACIÓN

En la región de Tindouf, a 1500 kilómetros al sur de Argel, en lo que se conoce como la Hamada, en el tórrido desierto del Sáhara, con un terreno pedregoso, árido, duro, en una de las zonas más inhóspitas del mundo, con temperaturas que alcanzan los 50 grados en veranos y donde la vida animal y vegetal brilla por su escasa presencia, subsisten en condiciones de extrema dureza, aproximadamente 200 mil refugiados saharauis. Familias que durante 40 años han resistido el transtierro, el exilio forzado, tras la ocupación de Marruecos de su patria. 

Los Saharauis son un pueblo valeroso, que ha soportado la ocupación, represión y agresión constante por parte de una potencia invasora, que usurpa el territorio que legítimamente le pertenece y lo mantiene cercado por un muro, tan vergonzoso como el Israelí. El denominado “Muro de la Vergüenza” Marroquí, que se extiende a lo largo de 2.700 kilómetros de alambradas, campos minados y fortificaciones, erigido con tecnología de punta y con la asesoría de técnicos y militares israelitas y fuerte apoyo económico de la Casa al Saud. Un muro custodiado por 120 mil soldados que llena de oprobio, no sólo a Marruecos, sino a todas aquellas potencias que avalan esta invasión.

A pesar que nada parece sobrevivir en la Hamada, los saharauis han logrado colmarla de su esperanza, de su vida, pero en condiciones de salud y alimentación deficientes. El orgullo y la dignidad de este pueblo tienen mucho que decirnos, en base a su convicción política y el derecho a recuperar de pleno derecho su tierra. El vivir en una serie de campamentos que reciben el nombre de sus provincias – Wilayas - ocupadas: Dajla, Aussert, Smara, El Aaiun, Boujdour y su capital administrativa Rabouni, la organización del gobierno saharaui y la vocación pacífica, laboriosa y esperanzadora de su pueblo destaca por la disciplina, el vigor y el orgullo de ser Saharaui. La sensación y luego la certeza que se tiene al visitar estos territorio, es que tenemos una deuda con esos hombres y mujeres, que se palpa en cada Wilaya, en cada Daira – Distrito - en cada Jaima – Tienda- donde miles de seres humanos sueñan con recuperar lo que les ha sido arrebatado a sangre y fuego. Para este cronista el visitar ese territorio fue un golpe de dignidad y una muestra de coraje, que obliga a exigir que se cumpla el derecho internacional.

Marruecos y sus críticas a Ban Ki-moon, su decisión de expulsar a funcionarios civiles y empecinarse en no reconocer la necesidad de cumplir sus obligaciones internacionales, persigue cambiar la esencia de la discusión y direccionar la política saharaui a discutir lo que no es esencial, lo que no hace avanzar el proceso de autodeterminación. Direccionar el reclamo Saharaui a que se restablezca la MINURSO con todos sus funcionarios, en lugar de concretar que esta Misión tome la defensa de los Derechos Humanos como parte de sus funciones. Forzar a que se discuta sobre la vuelta de los funcionarios civiles en lugar de concretar el proceso de referéndum. Y así sucedió con la aprobación de la nueva Resolución N°2285. Hoy, el proceso de autodeterminación del Sáhara Occidental está bloqueado. Mientras el Frente Polisario -legítimo representante del pueblo saharaui -reclama el avanzar hacia un referéndum de autodeterminación, la Monarquía marroquí afirma que la única salida al conflicto es aceptar su propuesta de autonomía para lo que ellos consideran una provincia del sur.

Las Potencias y su Inmoralidad

A los Saharauis se les ha despojado de su territorio y su desarrollo como nación, ya sea por las armas de la Monarquía marroquí como también por el contubernio político entre este país y sus aliados, principalmente el gobierno francés. Una potencia venida a menos, pero que desea seguir manteniendo presencia en el Magreb y explotar las riquezas naturales del Sáhara occidental, violando en ello toda la legislación internacional, que prohíbe ejecutar acciones comerciales en territorios disputados.

A esa conducta criminal se suma el abandono, el engaño y la traición de los gobiernos españoles, ya sea aquellos presididos por el Partido Popular o el Partido Obrero Socialista Español, que tras la muerte del fallecido Dictador Francisco Franco incumplieron sus promesas y el papel al cual estaban obligados a desempeñar según el derecho internacional y el proceso de descolonización exigido por la Resolución N° 1514 de las Naciones Unidas del 14 de diciembre del año 1960 - como garantes del proceso de autodeterminación de su antigua colonia africana. España, no sólo incumplió dicho mandato sino que traicionó a todo un pueblo, entregándolo a manos de Marruecos.

A inicios del cuarto lustro del siglo XXI, cuando aún no se apagan los ecos de una más de las agresiones de la entidad sionista contra el pueblo palestino, sea en Gaza, Cisjordania como en Al Quds. Cuando las bandas takfirí y el apoyo de potencias regionales como Turquía y Arabia Saudita, con el aval de Washington y Europa sigue tratando de fragmentar Siria, consolidar la balcanización de Irak y Libia. Cuando todo ello aún es presente, hay que resaltar al pueblo saharaui. Un pueblo, que como el Palestino sufre una criminal ocupación, que ha cercenado su vida como sociedad, cortando sus sueños en dos, ya sea en los territorios ocupados o en los campamentos de Tindouf.

Campamentos situados en territorio argelino, que en la actualidad – y de lo cual fue testigo privilegiado el Secretario General de la ONU en su visita de marzo pasado - atraviesan un momento de especial complejidad, ya sea por el impacto de la crisis económica en Europa, que redujo drásticamente los niveles de apoyo material de cooperantes y el envío de ayuda solidaria con los refugiado, como las periódicas inundaciones, que afectan y derriban las precarias habitaciones de adobe de la población y que los obliga a reconstruir en la fragilidad.

La población de las Wilayas en Tindouf atraviesa dificultades en materia de alimentación, salud, medio ambiente y agua: todo ello bajo el marco de un proceso político de autodeterminación que no avanza, cuya solución no se ve cercana y que genera tensiones lógicas en una comunidad con una paciencia que se agota. El proceso iniciado por las Naciones Unidas a partir del año 1991, cuando cesan las hostilidades armadas entre Marruecos y el Frente POLISARIO, no desemboca en ninguna situación política favorable a las pretensiones saharauis, por lo que se están creando las bases para una salida explosiva gatillada por la enorme frustración del pueblo saharaui junto a la “pérdida de credibilidad” del organismo internacional.

Marruecos con el aval de Francia y el silencio complaciente de España, bajo el marco indigno de aprovechar la actual situación de ocupación del Sáhara occidental, se han beneficiado del robo de las riquezas de los caladeros pesqueros saharauis, de la explotación de fosfatos. España y Francia han cedido una y otra vez al chantaje de Rabat en materia de tráfico de drogas – Marruecos es el principal exportador de Hachos a Europa - e inmigración – Marruecos es el gendarme y custodio de la frontera surponiente de Europa - . En ese marco de presiones se ha permitido que Marruecos viole los derechos humanos, a legislación internacional y se frene todo intento de conseguir la autodeterminación del pueblo saharaui.

El contencioso del Sáhara Occidental conlleva un peligro de radicalización pues, al no encontrar una solución política basada en un referéndum libre, justo y transparente, unido al engaño permanente de las potencias involucradas, los saharauis tras el muro y sus hermanos de los territorios liberados comenzarán a pensar, con toda justeza, que la vía de las armas es la llave de solución de avanzar hacia el reconocimiento en plenitud de sus derechos. La Resolución N° 2285 del pasado 29 de abril ha sido un catalizador de esa visión y no la solución que se esperaba. La traición contra el pueblo saharaui no ha cesado y la Resolución N° 2285 viene a llenar el grueso tomo de infamias contra este hermoso y valeroso pueblo.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Sahara Occidental, rabia y desesperanza tras prolongada ocupación

Tras más de cuatro décadas de ocupación marroquí, una mezcla de rabia y desesperanza domina a los habitantes del Sahara Occidental, escenario comprobado por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, durante su primera visita a la región.

Con el fin del colonialismo español, en 1975, Marruecos pasó a dominar el territorio de 266 mil kilómetros cuadrados, lo cual motivó la continuación de las luchas por la independencia saharauí, lideradas por el Frente Polisario.

La guerra de liberación concluyó en 1991 con un acuerdo de alto el fuego, que dio lugar a la Misión de Naciones Unidas para el Referendo del Sáhara Occidental (Minurso), encargada de facilitar la consulta sobre la autodeterminación, desde entonces bloqueada por la potencia ocupante.

A la frustración ante la imposibilidad de la realización del referendo se suma la de la ausencia del tema de los derechos humanos en el mandato de los cascos azules desplegados en la última colonia de África, uno de los 17 territorios bajo la lupa del Comité Especial de Descolonización de la ONU.

Miles de personas recibieron el 5 de marzo al Secretario General, a quien denunciaron las violaciones de sus derechos y exigieron mayores presiones del organismo mundial para que Marruecos cumpla sus compromisos y los saharauis puedan decidir de manera independiente su futuro.

Ban visitó el campamento de refugiados de Smara, en la región argelina de Tindouf y luego voló en helicóptero a la localidad liberada de Bir Lehlu, capital provisional de la República Árabe Saharauí Democrática (RASD), proclamada en 1976.

"Lo que más me impresionó y hasta entristeció fue la ira. Muchos expresaron su rabia luego de 40 años de vida bajo las más duras condiciones y sintiendo que sus reclamos han sido olvidados por el mundo", admitió a periodistas tras su reunión con el secretario general del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, y el encuentro con jóvenes.

Según el diplomático surcoreano, el rostro de los presentes en la multitud durante los recibimientos en los diversos lugares hablaba por sí solo, y "adelantaba lo que nos dirían, algo impresionante" 

El Secretario General de la ONU dijo a la prensa que en su intercambio con líderes juveniles les aseguró que Naciones Unidas hará todo a su alcance para el retorno a las negociaciones cara a cara y el respaldo a los refugiados.

Respecto a la conversación con Abdelaziz, la calificó de positiva y agradeció la bienvenida.

Por su parte, el independentista reiteró la voluntad de los saharauis de alcanzar su autodeterminación y la urgencia de que Naciones Unidas materialice el referendo acordado en 1991.

Abdelaziz advirtió el 27 de febrero, a propósito de las cuatro décadas de proclamada la RASD, la posibilidad de retornar a las armas si Marruecos no abandona su postura hostil.

"No hemos logrado la libertad y la independencia y si Marruecos nos obliga, como hizo en 1976, vamos a reanudar la lucha armada", subrayó el máximo responsable del Frente Polisario.

La agresividad del Reino trasciende la negativa a celebrar el referendo.

En una entrevista con Prensa Latina en diciembre, el embajador del Frente Polisario ante la ONU, Ahmed Buhari, denunció los obstáculos de Rabat a la autodeterminación del Sahara Occidental, la violación de los derechos humanos y la explotación de sus recursos naturales.

Buhari consideró la entonces proyectada visita de Ban una prueba de fuego para Marruecos, que en definitiva no ocultó su malestar por el viaje y evitó que la gira africana del Secretario General incluyera una estancia en Rabat.

De acuerdo con el diplomático saharauí, los atropellos del ocupante constituyen una vergüenza para la comunidad internacional y en particular para Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad.

Para el funcionario del Frente Polisario, es hora de que la ONU y el Consejo actúen en sintonía con las aspiraciones de independencia del pueblo saharauí.

Durante su periplo, Ban insistió en la importancia de reanudar las pláticas para una salida mutuamente aceptable, que garantice el derecho a la autodeterminación en el Sahara Occidental, llamó a no olvidar la tragedia humanitaria existente y abogó por una mayor seguridad en la región, ante la amenaza del terrorismo.

El Secretario General, el Comité Especial de Descolonización, la Unión Africana y la mayoría de los países reclaman una solución justa al asunto, falta ver si Marruecos cambia su postura.

Mientras la ocupación y las violaciones sigan, será difícil que cualquier visitante no note la indignación y la frustración percibidas este fin de semana por Ban.

viernes, 25 de diciembre de 2015

SAHARA OCCIDENTAL: La lucha armada o la perpetua agonía

El dilema del pueblo saharaui: la lucha armada o la perpetua agonía.

Al cumplirse el 40 aniversario de la invasión marroquí del Sahara occidental nos encontramos ante una situación muy parecida a la del conflicto entre Israel y Palestina. Aquí se repite la misma historia: muros, campos de minas, alambre de púas, cárceles, represión, éxodo, deportaciones, desaparecidos, refugiados.

Pero primero es imprescindible analizar con detenimiento los antecedentes históricos que han desencadenado esta dramática situación.

La pérdida de las últimas colonias en Cuba, Puerto Rico y Filipinas -mejor conocida como “el desastre del 98”- marca el ocaso del imperio español. España debe consolarse con mantener sus colonias africanas de Guinea Ecuatorial y Sahara Occidental y el protectorado del norte de Marruecos.

El imperio español desde el siglo XV siempre ambicionó apoderarse de Marruecos por su posición geográfica privilegiada con respecto al estrecho de Gibraltar y las islas Canarias. La toma de Ceuta y Melilla es un claro desafío al enemigo musulmán. Más allá de las columnas de Hércules España y Portugal pugnaban por abrir nuevas rutas de navegación que a la postre las convertirían en la vanguardia de los grandes descubrimientos geográficos.
Pero de repente surge el imperio inglés como un poderosísimo rival que va a disputarles el dominio en los mares. Un hecho que queda patente con la pérdida de Gibraltar y la derrota de la escuadra franco-española en la batalla de Trafalgar. De ahí el desesperado intento del imperio español por recuperar posiciones al otro lado del estrecho. La victoria en la batalla de Tetuán (en la denominada guerra de África en 1860) le abre la puerta a sus anhelos expansionistas.

Desde las islas Canarias se organizan expediciones de reconocimiento comandadas por militares y miembros de la sociedad geográfica española dispuestas a reafirmar la soberanía sobre el litoral saharaui (banco de pesca) La exploración del Sahara embarca a España en una nueva aventura colonial en busca de riquezas naturales y una ruta comercial que les permitiera conectarse con Tombuctú (Mali). Ese es el centro neurálgico de un importante mercado de productos provenientes del África Negra monopolizado por el imperio francés.

En el año 1885 la monarquía borbónica reclama en la conferencia de Berlín (el Reparto de África) el Sahara Occidental (Río de Oro) junto con Guinea y Annobón y Fernando Po. Aunque no fue hasta el año 1934 que ocupó oficialmente el Sahara (donde fundaron los enclaves y factorías de Villa Cisneros, El Aaiún, Villa Bens)

En el desierto no hay límites ni fronteras, los estados en el desierto son invenciones y construcciones humanas que no corresponden a la realidad de los pueblos que lo habitan. Los saharauis son en esencia un pueblo nómada y ganadero (oveja, cabra, camello) dedicado también al tráfico de caravanas o a la pesca en el litoral. El saharaui para enfrentar unas condiciones climatológicas completamente adversas está dotado de una resistencia sobrehumana. Las temperaturas en el área continental pueden alcanzar en algunas épocas el año los 55 grados. Desde tiempos inmemoriales se mueven por una amplia aérea que abarca miles de kilómetros cuadrados. Se suelen establecer temporalmente en campamentos de jaimas cerca de los pozos o las fuentes de agua dependiendo de sus necesidades. Carecen de títulos de propiedad aunque de generación en generación se transmiten oralmente las áreas de pastoreo que le corresponde a cada tribu o a cada clan. Se les conocen como los “hijos de las nubes” pues se la pasan observando el cielo esperanzados con localizar una tormenta los premie con la lluvia fertilizadora. En un territorio tan hostil las leyes de solidaridad son imprescindibles para asegurar la supervivencia. No hay oasis y por eso los recursos hídricos son el tesoro más preciado. El saharaui es heredero de una cultura muy arcaica y artesanal con unos rasgos identitarios propios como lengua, religión, vestimenta, comidas o fiestas. Su eterna trashumancia les ha llevado a establecer contactos con el Sahel o el África negra. Estos indómitos guerreros han nacidos libres y jamás le rendirán pleitesía a ningún soberano.

Pero esa vida antigua y tradicional se ha visto alterada por el colonialismo, las guerras y la sequía. Hoy se impone la modernidad: los camellos han sido reemplazados por el Land Rover y las caravanas que transportan las mercancías por los camiones Mercedez Benz o Volvo. El antropólogo Julio Caro Baroja ya lo advertía en su estudio intitulado “Adiós a los nómadas saharianos” Las fuerzas de la antinaturaleza los ha sedentarizado y deben integrarse en un mundo urbano que los conduce irremisiblemente a una lenta e extinción. Estas son las consecuencias de la colonización española y la dominación marroquí.

En el protectorado español de Marruecos fue donde el general en jefe superior Francisco Franco a la cabeza de los militares africanistas planificaron el golpe de estado del 18 de julio de 1936. La asonada fascista contra el gobierno legítimamente constituido de la republica movilizó al ejército colonial en Ceuta, en Melilla, Tetuán, Alcazarquivir, Larache, Alhucemas, Sidi Ifni, o el Aaiún (la legión, los regulares, los tiradores de Sidi Ifni o las tropas Nómadas). “La gloriosa cruzada nacional” contaba paradójicamente entre sus filas con miles de soldados musulmanes mercenarios (80.000) cuya participación seria vital en el triunfo del nazi-fascismo franquista.

Durante la dictadura franquista el Sahara se convirtió en un cuartel militar y campo de entrenamiento de las fuerzas armadas españolas. El Caudillo Franco defensor de occidente y la cristiandad anhelaba en sus delirios de grandeza resucitar el imperio español. El Sahara se consideraba el destino más apetecido los oficiales y mandos de alta graduación pues allí estaban mejor remunerados y gozaban de infinitos privilegios.

En 1952 las Cortes decretan que el Sahara es una colonia africana y por lo tanto todos sus habitantes pasan a ser españoles.

Cuando en el año 1955 España ingresa en la ONU la Asamblea General se hallaba en pleno debate sobre los procesos de descolonización. Es un momento trascendental pues los movimientos nacionalistas africanos reclaman su soberanía. En 1956 Marruecos consigue la independencia de Francia y España e inicia formalmente los trámites de reclamación del Sahara Occidental argumentando que le pertenece por una supuesta vinculación histórica (El mito del gran Marruecos)

En 1958 Francia y España suscriben el tratado de las Palmas para detener los ataques de la guerrilla del Ejército de Liberación Saharaui que amenazaba sus posesiones. Entonces se lanza la operación Teide con el propósito de reducir a los rebeldes mediante un ataque relámpago y contundente. Ambos países movilizan varias compañías paracaidistas, unidades mecanizadas, helicópteros y aviones de combate. El principal objetivo es la recuperación de Smara donde se concentra el núcleo del foco insurgente. Los violentos ataques aéreos con bombas de fósforo y de napalm siembran la muerte y la destrucción entre la población civil. En especial se concentran en aniquilar sus medios de subsistencia como son el ganado; las cabras, ovejas y camellos. Esta es una verdadera operación de exterminio que obliga a los saharauis a escapar despavoridos hacia la las ciudades de Tarfaya y de Tan Tan en la costa Atlántica. Tan demencial ataque traerá unas consecuencias desastrosas para su economía pues pierden sus zonas tradicionales de pastoreo. Al concluir la guerra España “en un gesto de generosidad sin límites” le entrega a Marruecos la franja de Tarfaya (saharaui)

A partir de la década de los sesentas la lucha revolucionaria en el mundo entero entra en un periodo de efervescencia. Algo que influirá decididamente en los jóvenes estudiantes saharauis que cursan estudios en las universidades marroquíes. Entre los que se destaca el periodista y maestro coránico Bassiri, fiel admirador de las corrientes del socialismo panárabe del partido Baaz, Nasser y la revolución cubana. Junto otros compañeros funda en 1968 al Harakat al Taharir o movimiento de liberación nacional. Los discursos de Bassiri pregonaban una respuesta nacionalista contra el colonialismo. Como consecuencia de su arrojo y carisma los servicios secretos españoles lo catalogaron como “subversivo de alto riesgo”.

En 1970 las Cortes franquistas aprueban que el Sahara se convierta en la provincia número 51 administrativamente hablando. Una polémica decisión que provocó la ira de las tribus saharauis que convocan una jornada de protesta en el Aaiún. Los manifestantes fueron duramente reprimidos por lasfuerzas de la legión que causaron decenas de muertos y heridos en la que se conocería como la matanza de Zemla. Bassiri cae detenido y lo trasladan a la cárcel provincial del Aaiún. Posteriormente las autoridades españolas dan la orden de deportarlo a Marruecos. Pero misteriosamente desaparece sin dejar rastro alguno. Se especula que los legionarios lo fusilaron camino de la frontera. Desde entonces es considerado el padre de la patria y principal mártir de la causa saharaui.

En los años setenta la descolonización del Sahara se convirtió en un tema prioritario en las cumbres de la Organización de Unidad Africana y los No Alineados. La ONU recomendó por entonces aplicar en el Sahara la resolución 1514 sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales.

El día 10 de mayo de 1973 un grupo de estudiantes de Tan Tan y Tarfaya, junto con trabajadores y ex militares exiliados, fundan en Zouérate (Mauritania) el Frente Polisario. El 20 de ese mismo mes se produce su primer ataque de los “muyahidín” a las tropas Nómadas españolas en lo que sería su bautizo de fuego.

En el año 1975 el Tribunal Internacional de la Haya exige que se lleve a cabo referéndum de autodeterminación en el Sahara Occidental para preservar los derechos de la población nativa. Marruecos respondió lanzando una campaña publicitaria a través de los medios de comunicación para explicar el por qué pretendía anexionárselo. Según ellos en el siglo XIX las tribus nómadas saharauis habían jurado fidelidad al sultán de Marruecos.

Pero Marruecos no tiene derechos sobre esos territorios colonizados por España porque el Sahara nunca hizo parte del sultanato. El sultán Mulay Abderrahman reconoció en el siglo XIX que Marruecos no ejercía soberanía en esos territorios del Saguia El Hamra situados al sur del rio Draa. Una prueba contundente que dio pie a la ONU para concederles los derechos soberanos a los saharauis.

El rey Hassan II de Marruecos aprovechó que el dictador Franco agonizaba en el hospital de la Paz de Madrid para llevar a cabo su maquiavélicos planes (apoyado por EE.UU y Arabia Saudita) El 6 de noviembre de 1975 ordena que se embarquen en autobuses y camiones a miles de pobladores de las provincias del norte para concentrarlos en la ciudad de Tarfaya -justo en el límite fronterizo con el Sahara-. Los súbditos obedecen sin rechistar el discurso mesiánico del descendiente del profeta Mohamed orgullosos de haber sido elegidos para tamaña empresa. El día 6 de noviembre se inicia la famosaMarcha Verde en la que miles de escudos humanos se dirigen a pie hacia la frontera blandiendo banderas rojas alauitas, sosteniendo el Corán y el retrato del rey Hassan II, el padre protector de los creyentes. La multitud marchaba con firmeza entonando canticos patrióticos decidida a ofrendar sus vidas como mártires.

Esta era en toda regla una declaración virtual de guerra. Sin embargo el ejército español se veía impedido de disparar contra una masa humana de más de350.000 personas completamente desarmadas –sin contar a los 30.000 militares bien pertrechados que les guardaban las espaldas-. Estados Unidos le exige a España que se abstenga de utilizar la fuerza. En Tah, justo en el límite de la línea roja, los legionarios habían colocado campos de minas y las unidades militares de carros de combate y artillería pesada estaban listas para entrar en acción.

El príncipe Juan Carlos, jefe de estado en funciones, viaja al Aaiún el 2 de noviembre con el propósito de aplacar los ánimos exaltados de las guarniciones militares y brindarles todo su apoyo ante la amenaza marroquí. En el cuartel del III Tercio de la Legión en presencia de la tropa y altos mandos pronunció un sentido discurso en el que aseguró que “España jamás abandonaría el Sahara” “lo primordial es que nuestro ejército conserve intacto su prestigio y el honor” añadiendo también que “se respetarían los legítimos derechos de la población saharaui” (referéndum de autodeterminación incluido) Pero una semana después se desató tal estado de pánico entre la población civil que empezaron a evacuar la colonia.

El rey don Juan Carlos realmente jugaba una partida doble porque en secreto envió a Washington a su amigo íntimo Manuel Prado y Colón de Carvajalpara buscar la mediación de Henry Kissinger. Kissinger sostuvo que su gobierno apostaba por la entrega incondicional del Sahara a Marruecos. Colón de Carbajal también visitó en secreto Casablanca para entrevistarse con las autoridades marroquíes y arreglar el “impase” de la mejor manera posible. El teniente general americano Vernon Walters, director adjunto de la CIA, interviene y prepara el terreno para que don Juan Carlos I acepte una retirada “honorable” de las tropas españolas. Hassan II y José Solís, Ministro del Movimiento, en una reunión “realista, positiva, dura y fructífera” acuerdan en secreto la entrega del Sahara “Para preservar la tradicional amistad hispano-árabe”. Marruecos es un aliado preferencial de los EE.UU (fue el primer país que lo reconoció) y esto pesa mucho a la hora de tomar decisiones.

EE.UU y Francia defendían la anexión puesto que el Frente Polisario al aceptar la ayuda argelina se había alineado indirectamente con la Unión Soviética. Era la época de la guerra fría y el mundo estaba dividido en bloques. Argelia buscaba una salida al Océano Atlántico en un claro desafío a su histórico enemigo marroquí. EE.UU no podía permitir que el Sahara Occidental cayera del lado del comunismo. Mientras tanto el Polisario realizaba continuos ataques, atentados y secuestros contra las tropas españolas decididos a presionar a la metrópoli para que les concediera la independencia.

El día 20 de noviembre de 1975 muere el dictador Franco y España renuncia al Sahara. “Mr. Kissinger, Im prince Juan Carlos. I will sign the accord” Se inicia entonces el proceso de descolonización dejando su administración en manos Marruecos y Mauritania. La yemaá o asamblea tribal saharaui fue comprada por Marruecos y Mauritania para que aceptara el veredicto. En todo caso el acuerdo tripartito de Madrid les transfiere la administración pero no así la soberanía. España sacrificó a los saharauis ante el temor que se desatara una guerra colonial de impredecibles consecuencias en la región. Había que pagar un alto precio en aras de la paz y la fraternidad universal.

El gobierno español no cumplió su palabra y traicionó a los saharauis a sabiendas de que eran legalmente ciudadanos españoles.

En esos años Hassan II había sobrevivido a dos intentos de asesinato y su reinado atravesaba un periodo de crisis económica y social. De ahí que necesitara un hecho impactante para reivindicarse ante sus súbditos.
Inmediatamente el ejército marroquí traspasa la línea roja del Sahara y se lanzan a la caza de los rebeldes saharauis. La aviación bombardea con napalm, fósforo blanco y bombas de fragmentación: Dreiga, Amgala, Tafariti, Smara y los alrededores del Aaiún. La orden es limpiar el terreno de “terroristas”. La magnitud de las matanzas poco a poco se va descubriendo gracias al equipo de investigadores vascos encabezados por Beristaín y Etxeberria -que con la ayuda del gobierno vasco está llevando a cabo prospecciones para localizar fosas comunes- Por ejemplo, en Meheris los cadáveres afloran con huellas innegables de tortura y tiros de gracia.

En los primeros meses de 1976 miles de saharauis huyeron al interior del desierto en busca de refugio. Finalmente el presidente argelino Huari Bumediánles brindó asilo en Tinduf en donde instalaron los campamentos de resistencia (Aaiún, Smara, Aouserd, Dakhl) (Sede del gobierno del RASD) El Frente Polisario se organizó gracias al apoyo económico y militar de Libia y Argelia (países adscritos a la órbita de la Unión Soviética)

La RASD declara la independencia en febrero de 1976 y comienza la guerra de guerrillas contra el ocupante marroquí y mauritano. El régimen deGadafi les provee de armas, dinero y pertrechos. El Uali Mustafa Sayed, primer presidente del RASD, lidera a los combatientes que realizan razias y emboscadas aprovechando su buen conocimiento del desierto. “nuestra selva es el desierto, el siroco, el calor, la oscuridad de la noche son nuestros aliados”. Desplegándose con columnas móviles en una lucha desigual contra un enemigo que contaba con mayor número de soldados, aviación y armamento moderno suministrado por Francia y EE.UU. Los combates se desarrollan con tal intensidad que Mauritania decide retirarse acuciada por la grave crisis social y económica y el golpe de estado que depone al presidente Uld-Dadach. Marruecos para neutralizar los ataques de la guerrilla saharaui -que ha llegado incluso a cercar la ciudad santa de Smara– construye (asesorado por Israel y EE.UU) una muralla con arena, alambre de púas y campos de minas mejor conocida como el “muro de separación” -que dará pie a la “batalla de los muros”.

El rey Hasssan II consciente de las tensiones que genera la guerra fría se proclama el adalid de la lucha contra el comunismo.

En 1988 el reino de Marruecos y el Frente Popular para la Liberación de Saguía el- Hamra se sientan a dialogar bajo la mediación la ONU y la OUA. Tras semanas de discusiones formalizan un alto el fuego con la promesa de convocar un referéndum de autodeterminación que decida el futuro de la ex colonia española. Pero Marruecos incumple los plazos y se reanudan nuevamente los combates.

Hasta que en el año 1991 ambos contendientes agotados por la guerra de desgaste firman un alto el fuego (promovido una vez más por la ONU y la OUA) En éste se reitera el compromiso inexcusable de celebrar un referéndum de autodeterminación. Pero hasta la fecha (año 2015) no se vislumbra ninguna posibilidad de llevarlo a cabo.

El pueblo saharaui no tiene capacidad de producción agrícola, ni industrial o tecnológica. Desde hace 40 años está empeñado en sobrevivir en condiciones muy adversas gracias a la ayuda humanitaria que le proporciona la ACNUR, la Media Luna Roja, el Programa Mundial de Alimentos, la ECHO de la UE y las ONGs. Y en especial la solidaridad internacionalista que ha mantenido la moral alta y en pie de lucha. Entre las que hay que destacar las 400 asociaciones pro saharauis que existen en España.

Marruecos lleva a cabo la misma política que aplica Israel en los territorios ocupados. Es decir, patrocina la emigración masiva con el fin de inclinar la balanza demográfica a su favor. Estamos ante un proceso de colonización total y absoluta del Sahara con la continua llegada de inmigrantes y la construcción de nuevos asentamientos. Porque Marruecos debe elevar el censo de población previendo lo que pueda suceder en el supuesto caso que se convoque en un futuro el tan mentado “referéndum”.

La soberanía de Marruecos sobre el Sahara no es reconocida ni por la ONU, ni la Unión Africana, ni la Liga Árabe. Marruecos renunció como estado miembro de la Unión Africana luego de que ésta aceptara la entrada del RASD en su seno.

En la actualidad adentrarse por el desierto y contactar con los nativos saharauis es algo sumamente difícil. Existen infinidad de agentes secretos marroquíes infiltrados que impiden el acceso a los extranjeros que no justifiquen su presencia en la zona. Sólo de forma clandestina se puede ingresar en sus kabilas. La situación de los derechos humanos en el Sahara ocupado es enormemente grave pues no cesan las torturas, las desapariciones forzadas, los encarcelamientos o las deportaciones. De ahí que nadie se atreva a hablar de temas políticos y mantengan un prudente silencio ante cualquier pregunta capciosa que se les plantee. Marruecos está implicado en la guerra mundial contra el terrorismo en la que como no se ha incluido al Frente Polisario.

Buena parte de los saharauis son bilingües y hablan tanto el árabe –el dialecto hassania– como el español. Aunque a partir de la invasión marroquí se les ha obligado a escolarizarse en francés. Marruecos hace parte de la francofonía que es un pacto cultural que promueve el neo imperialismo francés. El rey Mohamed VI está directamente comprometido en el mismo por los múltiples acuerdos firmados con el gobierno de París

El Sahara Occidental es una planicie desértica de 266.000 kilómetros donde tiene su hábitat el pueblo saharaui de etnia beduina arabo-bereber y negra. La población total se calcula en 320.000 habitantes repartidos entre Tinduf (160.000) y los territorios ocupados por Marruecos. La capital es el Aaiún que ha experimentado un espectacular crecimiento demográfico en las últimas décadas (supera los 250.000 habitantes)

El total de colonos marroquíes se eleva al medio millón y esta cifra se incrementa ostensiblemente cada año. A los colonos se les ofrecen incentivos de tipo fiscal (exenciones de impuestos, del IVA, renta de sociedades y la vivienda) y subvenciones oficiales. La gasolina, el gasoil, la azúcar, la harina y el té -que son los productos más consumidos- cuestan la mitad que en otras provincias marroquíes. Del mismo modo los saharauis (120.000 bajo su tutela) reciben una renta básica con fines de “integración social” de 2.000 dírhams mensuales -cesta alimentaria incluida-. Comprar la lealtad al soberano alauita es la mejor fórmula para que reine la armonía y el entendimiento

Los retornados de Tinduf tienen aún mayores beneficios económicos puesto que han decidido reconocer la soberanía marroquí. Esta es una forma de chantaje para estimular la deserción en los campamentos saharauis en Argelia. Los servicios secretos y la propaganda gubernamental se están esforzando al máximo por lograrlo y parece que su campaña ha dado buenos frutos.

Los funcionarios civiles y militares marroquíes cobran del 50% al 75 % más que en otras regiones. En el Sahara hay más de 150.000 soldados destacados a lo largo de los 2.720 kilómetros de la gran barrera de separación construida con arena, alambre de púas y bunkers. (Diseñada al estilo Bar Lev del canal de Suez por ingenieros judíos) Existe una compañía marroquí cada cinco kilómetros, radares, campos de minas (uno de los más grandes del mundo) que dividen de norte a sur a la población nativa saharaui y cortan la comunicación, sus relaciones tribales, zonas de pastoreo y trashumancia y el acceso a sus recursos hídricos. A Marruecos todo este impresionante despliegue económico y militar le cuesta el 5% del PIB nacional.

El Sahara Occidental aunque en apariencia es un territorio yermo y estéril cuenta con grandes recursos naturales y materias primas. Basta nombrar lasminas de fosfatos de Bucraá (cuantificados en 3.400 millones de toneladas y del cual es el principal productor a nivel mundial) la inmensa riqueza pesquera del banco canario-sahariano, la energía eólica y solar, las reservas de agua subterránea, minas de hierro, de uranio o los hidrocarburos. Según estudios y prospecciones de la empresa británica Barrus Petroleum -efectuadas en los años setentas- en el Sahara existen yacimientos petrolíferos que podrían producir unos 80.000.000 de barriles. Aparte de las reservas de gas que están aún por cuantificar. La Unión Europea y multinacionales extranjeras firman acuerdos de explotación con Marruecos en el área minera y pesquera sin importarles que sea un territorio en reclamación.

La MINURSO (la misión de la ONU para el referéndum en el Sahara Occidental) no es más que un nido de funcionarios y burócratas que disfrutan de estatus diplomático y sueldos exorbitantes. El Consejo de Seguridad les ha encomendado la misión de verificar el alto el fuego y de los combates, la disminución del pie de fuerza del ejército marroquí, la liberación de prisioneros, identificar y registrar las personas con derecho a voto, organizar un referéndum justo y libre y supervisar sus resultados, velar por los derechos de los refugiados, la desmilitarización y el desminado. Lamentablemente su trabajo deja mucho que desear pues no se han colmado las expectativas para la que ha sido creada.

Lo cierto es que la población saharaui sufre un férreo control por parte de los organismos de seguridad e inteligencia. Se violan sus derechos más elementales pues carecen de libertad de expresión, libre circulación y participación política. La ONU no tiene potestad para proteger los derechos humanos en el Sahara ocupado. Esta es una tarea que ha asumido extraoficialmente la Oficina de la Unión Europea para el respeto de los derechos humanos y Amnistía International. A pesar de las constantes denuncias que señalan al gobierno marroquí como responsable de los abusos y crímenes, reina la total impunidad. Marruecos aplica una política represiva y autoritaria para desmovilizar la resistencia del pueblo saharaui. El terror es el método elegido para imponer la paz y el orden. De ahí el interminable número de presos políticos que se pudren en las cárceles.

Fruto de la impotencia y la desesperanza el discurso religioso va tomando fuerza entre los saharauis. En las mezquitas los imanes lanzan continuosllamados a la yihad. Porque la resistencia no es solamente armada sino también espiritual o religiosa. Esa juventud saharaui que ha nacido y crecido en los campamentos del Tinduf o bajo la ocupación marroquí tiende a radicalizarse. Las únicas fuentes de trabajo son el comercio caravanero entre Argelia, Mauritania, Níger y Mali, el contrabando de gasolina o de armas o la reventa de los productos de ayuda humanitaria. La creciente marginalidad que padecen solo se ve paliada con las remesas que envían sus parientes desde del extranjero. Pero el asistencialismo conduce nada más que a una humillante dependencia. Y encima Argelia, su principal valedor, se encuentra en una situación económica muy delicada a causa de la caída de los precios del petróleo. Gadafi ha desaparecido y Libia se halla sumida en el caos y la desintegración. La actual situación geopolítica de la región le es completamente desfavorable y tiene que adaptarse a las nuevas reglas del juego.

No hay futuro para el pueblo saharaui puesto que les han coartado sus justas aspiraciones de soberanía e independencia. La yihad no es una idea nueva pues fue proclamada por el Uali Mustafa Sayed cuando se redactaron los estatutos del Frente Polisario. Sin duda alguna que el extremismo yihadista gana adeptos y sería un error estratégico de consecuencias irreparables forjar alianzas con al Qaeda o el EI. Occidente se encuentra en plena guerra contra el terrorismo islámico y por ende el Polisario también sería un objetivo a batir.

¿Tendrán que resignarse a su agónico destino? ¿O es preferible tomar nuevamente las armas? Este dilema los coloca entre la espada y la pared. Mientras Marruecos aplica la mano dura y encarcela o expulsa del Sahara a los jóvenes más críticos y contestatarios. Se les ha incluso deportado en pateras con dirección a Canarias. Son un peligro latente que tiene que desmovilizar.

Las organizaciones juveniles saharauis propugnan volver a la guerra de guerrillas mientras que sus dirigentes que residen en el exterior prefieren agotar los plazos y buscar una solución política negociada. La cúpula de la RASD y del Polisario goza de privilegios, jugosos sueldos y viajan por el mundo representando la causa saharaui. Se han desentendido del drama que sufre sus hermanos en los campamentos de Tinduf o en los territorios ocupados. Y para colmo el nivel de corrupción a nivel oficial es intolerable.

Mohamed Abdelaziz, líder del Polisario y defensor de la vía diplomática, el pasado 6 de diciembre renunció a su cargo en el que estuvo por más de treinta años. Argumenta que es la hora de renovar el Frente y que las nuevas generaciones asuman el mando. Con el proceso de paz está estancado es casi imposible encontrar una salida a esta encrucijada.

Definitivamente en este contencioso el reino de Marruecos tiene todas las de ganar pues cuenta con el respaldo incondicional de EE.UU, Francia y España. Marruecos es una garantía de estabilidad y progreso. El reino Alauita representa la seguridad mientras que los saharauis son un elemento desestabilizador y peligroso. Además Marruecos cumple a cabalidad su función de dique contra el integrismo islamista (grupos y facciones afines a al Qaeda, Unicidad y Yihad de África del Oeste, Ansar al Sharia y del EI) y la avalancha de inmigrantes y refugiados clandestinos que intentan ingresar en Europa por el estrecho de Gibraltar o Canarias. Ese es el principal motivo de preocupación de Bruselas. Marruecos acusa al Polisario de colaborar con Al Qaeda y el Estado Islámico como parte de su estrategia por criminalizarlos.

Es imposible sustraerse a la demoledora realidad. En especial hay que resaltar las inmejorables relaciones que existen entre la monarquía marroquí y la española. Recordemos que el rey Juan Carlos I profesaba una gran admiración por Hassan II, su “hermano mayor” Hoy su hijo Felipe VI y Mohamed VI se prodiga en elogios y han confesado que a los dos reinos les unen lazos “indestructibles”. Así lo avala la firma de tratados de cooperación bilateral en el área agrícola, pesquera y comercial. Marruecos y España tienen la sagrada misión de ser los guardianes del estrecho de Gibraltar. España le vendió armas el pasado año a Marruecos por una cuantía de 340 millones de euros. Armas que sirven para reprimir las ansias de libertad del pueblo saharaui.

El mito del Gran Marruecos y el Sahara occidental está ligado a la misma existencia de la monarquía alauita.

Marruecos en un magnánimo gesto le cedió a EE.UU – su “aliado preferencial”- una extensa área de terreno cerca de Tan Tan donde han instalado la gran base militar del Africom (la más importante de África) -que también es sede del centro de inteligencia del Pentágono (espionaje electrónico) – Esta es realmente una atalaya de la OTAN para enfrentar la creciente amenaza de los grupos terroristas que se mueven por el Sahara y el Sahel. Es preciso velar por los intereses económicos occidentales como la minería, los complejos energéticos y gasoductos. Sin olvidar que por la costa sahariana discurre el 60% del tráfico mundial de superpetroleros. El imperialismo capitalista está decidido a consolidar el nuevo orden globalizador.

En el 2003 el Consejo de Seguridad de la ONU nombró como mediador para el Sahara a James Baker, amigo íntimo de Bush padre y ex secretario de estado. Él fue el que ideó el plan que lleva su nombre y que debería poner fin a este contencioso. El plan consistía en convertir el Sahara Occidental en una autonomía dependiente de Marruecos por un periodo de cinco años. Al cumplirse dicho plazo se celebraría un referéndum para que los ciudadanos inscritos en el censo eligieran libremente su futuro. Pero Marruecos boicoteó el papel de la MINURSO impidiendo elaborar un censo creíble -ya que exigían incluir a los colonos-. El Frente Polisario también lo denunció porque entre sus cláusulas se omitía la palabra independencia. Al final el plan fracasó y Baker tuvo que dimitir.

La ONU, La Unión Europea, EE.UU ya no hablan de referéndum sino de encontrar una salida al impase ofreciendo cierta autonomía a los Saharauis -pero siempre bajo la tutela del reino de Marruecos-. La MINURSO se limita a proteger la ocupación marroquí. 
La causa saharaui está desahuciada. El reino de España ha ejercido el papel de verdugo colocándoles la soga al cuello. Esa es la herencia maldita que han dejado tras su cobarde retirada del Sahara hace exactamente 40 años.
 
El actual enviado especial para la misión de la MINURSO, el embajador americano Christopher Ross, insiste en buscar una salida a este conflicto (el último territorio africano pendiente de descolonización) mediante una “solución negociada y mutuamente aceptable”. Pero Marruecos lo ha vetado lo considera un elemento perturbador y próximo a las tesis saharauis. De ahí que le haya impedido realizar sus funciones de mediador en un nuevo intento por boicotear el proceso de paz. Al enviado especial de la MINURSO se le ha prohibido visitar el Sahara.
 
Hace tan solo unas semanas que la RASD le ha comunicado a Christopher Ross un ultimátum: o hay referéndum o empuñaremos nuevamente las armas. El Polisario ya no habla de referéndum sino de reanudar los combates. 
La finalidad del ocupante marroquí es agotarlos física y moralmente y borrar así el sentimiento independentista de las nuevas generaciones saharauis. Que acepten la soberanía de Marruecos y la legitimidad del rey Mohamed VI. El reino de Marruecos en su infinita bondad está empeñado en llevar la civilización hasta el desierto y redimir a aquellas tribus que se han quedado rezagadas en la edad primitiva.

Tal vez piensan que el pueblo saharaui debe asumir resignado su condena al igual que ha sucedido a lo largo de la historia con otros tantos pueblos del mundo víctimas del colonialismo. 
Las intrigas, traiciones y acuerdos secretos han provocado este fatal desenlace: el genocidio del pueblo saharaui del cual España es la directa responsable aunque diplomáticamente quiera lavarse las manos.
La comunidad internacional se desentiende de este conflicto puesto que no despierta ningún interés ni para la opinión pública ni para los medios de comunicación de masas -fuera del plano meramente turístico o folclórico-. Poco importan que unos miserables nativos se pudran en medio del desierto calcinante haciéndole compañía a los chacales y serpientes. Hace tiempo que han dejado de ser noticia de primera página.