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jueves, 4 de abril de 2019

La OTAN, a los 70 años de la insensata lucha por exterminar a Rusia


Un día como hoy hace 70 años fue creada la Alianza Atlántica, una organización que tuvo como meta contrarrestar a la Unión Soviética. Tres décadas después de la disolución del país comunista el bloque sigue existiendo y continúa expandiéndose. Sputnik analizó cómo evolucionó la organización a lo largo de su existencia.

Ambición por el dominio mundial

La Organización del Tratado del Atlántico Norte surgió en una época turbulenta cuando el mundo era bipolar, es decir, estaba dividido entre dos ideologías. Solo han pasado cuatro años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, pero los antiguos aliados ya tenían enormes discrepancias.
Europa se quedó separada en dos partes, la parte liberada por EEUU, Reino Unido y Francia, y la parte liberada por la Unión Soviética. Cada ganador tenía planes para los territorios que se encontraban bajo su control y nadie quería echarse atrás.
Esto intensificó el surgimiento de la situación de conflicto entre dos bandos que luego pasó a llamarse la Guerra Fría. La OTAN fue la primera alianza que se formó y desde el principio estuvo orientada en contra de la Unión Soviética.
"En realidad la OTAN se construye sobre un conjunto de mentiras. La primera es la mentira fundacional de que reaccionaban a una supuesta expansión del comunismo soviético. Nunca fue así: la Unión Soviética nunca tuvo ninguna pretensión de expandirse por vías militares", declaró en un comentario a Sputnik el analista internacional José Antonio Egido.
Seis años después, en mayo de 1955, fue creado un bloque militar socialista, el llamado Pacto de Varsovia.
Después, los países miembros del pacto se convirtieron en el principal adversario de la Alianza Atlántica y la situación se quedó así hasta 1991 cuando se hizo claro que el bloque socialista había dejado de existir. A pesar de que la principal 'amenaza' había desaparecido, la OTAN prosiguió e incluso empezó a expandirse por los territorios del antiguo Pacto de Varsovia.
En aquel momento determinante algunos altos cargos de los países occidentales prometieron al entonces líder de la URSS, Mijaíl Gorbachov, que el bloque no se expandiría hacia el este, mientras el propio mandatario soviético subrayó que la ampliación de la OTAN hacia Europa del Este era inaceptable.
No obstante, pese a todas las aseveraciones, la Alianza Atlántica no mantuvo su palabra. Hoy en día en Europa del Este hay muchos países, en su mayoría antiguos miembros del Pacto de Varsovia, que son miembros de la alianza o aspiran a ingresar en ella.
Las promesas resultaron ser vacías.
"La segunda gran mentira en la que se sustenta la OTAN es que su ámbito de actuación no ha sido el Atlántico Norte, sino todo el mundo. Se trataba de asegurar la hegemonía occidental en el conjunto del mundo", proclamó Egido.

Con las manos desatadas

Antes de la disolución del bloque socialista los países miembros de la OTAN no se atrevían a lanzar una operación militar o intervenir directamente en un conflicto armado. Una de las primeras operaciones protagonizadas por la OTAN fue la guerra de Bosnia, un conflicto armado que surgió como resultado de la disolución de la Yugoslavia socialista.
A ella le siguió la operación contra Yugoslavia —la unión entre Serbia y Montenegro— que tuvo como meta apoyar a los separatistas kosovares. Los bombardeos que duraron entre marzo y junio de 1999 estaban dirigidos contra el potencial militar de Yugoslavia, pero en realidad se cobraron las vidas de muchos civiles inocentes.
La OTAN actuó sin la autorización de las Naciones Unidas y calificó su propia operación de intervención humanitaria. De hecho la organización ayudó a los albaneses de Kosovo a convertirse en los verdaderos dueños de esta zona. Los kosovares cometieron numerosos actos de violencia y todo esto culminó con el éxodo masivo de la población serbia de la región.
Para defender a sus hermanos serbios y sus propios intereses Rusia envió a sus soldados de Bosnia al aeropuerto del centro administrativo de Kosovo, Pristina, donde por primera vez desde la disolución de la URSS, Rusia y la OTAN se encontraron cara a cara.
Quizá en aquella situación los miembros de la Alianza Atlántica se dieron cuenta que Rusia representaba una 'amenaza' para ellos: el país euroasiático se negaba a obedecer.
Luego, cuando Vladímir Putin llegó al poder, las relaciones empezaron a empeorar paulatinamente porque Rusia tomó un rumbo más independiente encaminado a la protección de sus intereses nacionales.
"Creo que Rusia descubrió a finales de los años 90 que el mundo occidental militarmente dirigido por la OTAN no buscaba razones ideológicas. No quería destruir el socialismo soviético, sino que lo que buscaba era destruir la propia Federación de Rusia para apropiarse de las inmensas riquezas y su capacidad industrial", manifestó Egido.
El apogeo de la crisis de confianza llegó en 2014. El punto crítico fue el conflicto en Ucrania. Entonces Kiev decidió dar la espalda a Moscú y tomó el camino a la integración a la UE y la OTAN. Rusia reaccionó y ayudó a Crimea a celebrar un referéndum para separarse de Ucrania e ingresar a Rusia como nueva parte del país.
"Rusia descubrió que estaba en un peligro existencial. Cualquier concesión sistemática a las potencias occidentales iba a suponer la desaparición de Rusia como un Estado unido, la privación de sus recursos naturales, por no decir la destrucción de su propia población. Sin embargo, el mundo ha observado el renacimiento de Rusia y eso está muy bien para el equilibrio del mundo", agregó el entrevistado.

Llamada a la puerta del vecino

Pero hoy la OTAN pone su mirada no solo en Europa, sino también en América Latina. En Colombia todo comenzó en 2013 cuando el Gobierno de Juan Manuel Santos firmó un acuerdo de cooperación con el bloque con la meta de convertirse en un miembro asociado.
Al mismo tiempo en aquella época el entonces ministro de Defensa de Colombia, Juan Carlos Pinzón, aclaró que no se trataba de la presencia de tropas extranjeras en Colombia. La OTAN, por su parte, explicó que el país no cumplía con el criterio geográfico.
"Sin duda ya es algo histórico que el bloque necesita el apoyo de otros Gobiernos de otros continentes para expandir sus redes y sus influencias. En el caso de América del Sur hay algunos gobiernos que tienen una larga tradición de cooperación militar muy disciplinada con respecto al mundo occidental", declaró el experto y puso como ejemplo Colombia.
En mayo de 2018 Colombia se convirtió en el 'socio global' de la OTAN. Según explicó el propio Santos Colombia es el único país "con este privilegio".
Hay un país latinoamericano que tiene lazos estrechos con Estados Unidos —el país líder del bloque— es Argentina. Buenos Aires fue nombrado 'aliado importante extra-OTAN' por el presidente Bill Clinton en 1998.
Esto quiere decir que Buenos Aires para Washington es un aliado casi igual de importante que los miembros de la OTAN. El único problema es que a diferencia de Colombia, Argentina no tiene que ver directamente con la alianza.
Otro país que en la actualidad busca establecer relaciones cercanas con la Alianza Atlántica es Brasil. El presidente del país, Jair Bolsonaro, afirmó el pasado 21 de marzo que su homólogo norteamericano, Donald Trump, pretende proponer la modificación de los estatutos de la organización militar para posibilitar el ingreso de Brasil en ella.
"Creo que hay un esquema de no integrarlos [a estos países] en las estructuras militares regulares de la OTAN, pero sí imponer unas directivas militares tácticas y estratégicas muy estrechas. Me parece que es el esquema que más le conviene al Estado Mayor de la OTAN en relación a los Gobiernos prooccidentales de América Latina y el Caribe", concluyó Egido.

viernes, 29 de marzo de 2019

“Una mancha de vergüenza”: Se cumplen 20 años del inicio de los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia

Este 24 de marzo se cumplen 20 años del inicio de los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia, país que se desintegró tras una serie de conflictos étnicos en los años 90 y que en 1999 formaban solo las actuales Serbia y Montenegro. Las fuerzas de la Alianza intervinieron en el conflicto relacionado con la independencia de Kosovo sin contar con la aprobación de la ONU.
El presidente de EE.UU., Bill Clinton, anunció el lanzamiento de los ataques contra Yugoslavia en un discurso el 24 de marzo de 1999, justificándolo como “una intervención humanitaria” para impedir “la represión brutal” de las fuerzas yugoslavas contra la mayoría albanesa en la provincia serbia de Kosovo.
Los bombardeos tuvieron lugar desde el 24 de marzo hasta el 11 de junio de 1999. Durante aquellos 78 días, la OTAN lanzó un total de 2.300 misiles contra 990 objetivos y 14.000 bombas sobre el territorio de Yugoslavia. Solo en la capital, Belgrado, cayeron 212 bombas. También fueron lanzadas “entre 10 y 15 toneladas de uranio empobrecido” que provocaron un desastre ambiental y la multiplicación por cinco de los casos de enfermedades oncológicas.
Esos dos meses y medio de ataques aéreos incesantes se cobraron la vida de más de 2.000 civiles, entre ellos 88 niños, y dejaron 6.000 heridos.

“Bombardeos bárbaros, llamados ‘intervención humanitaria”

Refugiados kosovares, el 2 de abril de 1999. 
Una “mancha de vergüenza”. Así ha calificado el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia el ataque de la OTAN contra Yugoslavia en una declaración oficial para conmemorar el 20 aniversario de su inicio.
El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov. Lavrov: “Bombardeos en Yugoslavia, una agresión para dominar el mundo que no les enseñó nada a EE.UU. y sus aliados”
Según la Cancillería rusa, la Alianza “no tenía motivos legítimos para tales acciones, principalmente el mandato del Consejo de Seguridad de la ONU”. “Mediante este acto de agresión, los principios fundamentales del derecho internacional consagrados en la Carta de las Naciones Unidas fueron gravemente violados”, reza el comunicado.
Además, la Cancillería rusa ha recordado que durante aquellos “bombardeos bárbaros, llamados cínicamente y descaradamente ‘intervención humanitaria'”, murieron unos 2.000 civiles. “Entre las víctimas había muchos albaneses de Kosovo de cuya ‘salvación’ se encargó la OTAN”, ha precisado.
“La pesada carga de responsabilidad por tales acciones y sus consecuencias recae enteramente en el liderazgo de la Alianza y sus Estados miembros que participaron en la agresión contra Yugoslavia. Esta mancha de vergüenza permanecerá para siempre en la reputación de la OTAN”, concluye la declaración.

“Nunca olvidaremos”

La planta química de Pancevo en la capital yugoslava, Belgrado, después del ataque aéreo de la OTAN, el 18 de abril de 1999. 

El presidente serbio Aleksandar Vucic concedió una entrevista a un canal de televisión ruso, en la que destacó que su pueblo nunca olvidará los horrores de los ataques perpetrados por la OTAN.
“Sí, estamos listos para perdonar, ¡pero nunca olvidaremos! Hoy no podemos contar con la recompensación de nuestras pérdidas ni con el castigo de quienes participaron en este terrible crimen. Pero creo que ahora es mucho más importante que nunca vuelva a suceder”, enfatizó el mandatario serbio.
En ese sentido, agregó que le dejó claro al secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, que Belgrado nunca entrará en la OTAN. “Serbia es algo que no se puede romper o destruir. Somos inquebrantables en nuestra intención de preservar nuestra independencia y libertad. Y Serbia no estará en la OTAN”, aseguró Vucic.
El ministro de Defensa del país balcánico, Aleksandar Vulin, también aseguró que Serbia nunca será parte de la OTAN, incluso si es la única nación europea no miembro.
“Serbia ha optado por permanecer neutral en términos de sus [alianzas] militares. No nos uniremos a la OTAN, incluso si seguimos siendo el último país de Europa en estar fuera del bloque”, aseveró Vulin. “Hemos tomado esta decisión no solo porque fuimos bombardeados, sino antes que nada, porque nunca haremos a otras naciones lo que nos han hecho a nosotros”.

El derribo del F-117 en la Yugoslavia de 1999: “Disculpen, no sabíamos que era invisible”


Durante la guerra en Yugoslavia, el bombardero táctico F-117 era una de las aeronaves más avanzadas de EEUU. No obstante, sus tecnologías de furtividad no fueron suficientes para salvarlo de un sistema de defensa aéreo soviético que lo derribó el 27 de marzo de 1999, al tercer día de los bombardeos.
El único derribo confirmado del F-117 fue un auténtico impulso para el optimismo y sentimiento patriótico en la lucha contra los avanzados aviones de la OTAN que ‘traían la libertan’ en sus compartimentos de bombas.
El coronel de las Fuerzas de Defensa Aérea yugoslavas, Zoltan Dani, estaba al mando de la unidad que derribó al avanzado bombardero estadounidense y se convirtió así en un héroe nacional. En una entrevista con Sputnik el exmilitar contó detalles de aquel hito.
“Nuestros radares funcionaban en una banda métrica en la que era posible localizar más fácilmente a los aviones con tecnologías ‘stealth’. Pudimos detectarlo a tiempo y permitirle entrar a nuestro alcance de fuego. Cuando el avión estaba a 15 kilómetros de nosotros, di la orden de lanzar el misil”, detalló.
La parte curiosa de la situación es que Dani estaba operando el sistema de defensa aérea S-125M Neva, fabricado en la URSS en los años 60 y entregado a Yugoslavia 20 años más tarde. Pero la antigüedad del complejo de defensa no supuso un problema.
“Lo importante es que pudimos mantener estos sistemas en un estado operativo y prepararlos para una situación de combate real. Gracias a ello pudimos lograr un resultado increíble: derribar un F-117”, explicó Dani.
Pero ni Dani, ni los integrantes de su unidad, sabían la suerte que habían tenido ni cuál era el avión derribado. Según el propio coronel, en aquel momento ellos solo tenían una preocupación: desconectar cuanto antes todos los equipos para no ser detectados.
El conocimiento de su logro llegó a la mañana siguiente cuando uno de los altos mandos le informó a Dani que en realidad habían logrado derribar un F-117 que en aquel entonces tenía la reputación de ser un avión invisible.
Las imágenes de los serbios bailando sobre los fragmentos del bombardero ‘invisible’, difundidas por los medios de comunicación, dieron un potente impulso al estado moral a las fuerzas para seguir resistiendo a las embestidas de la coalición de Occidente.
Fue precisamente entonces cuando surgió la frase popular que decía: “Lo sentimos, no sabíamos que era invisible”. Con ello, Dani destaca que el patriotismo de los civiles fue de gran ayuda para los logros de los militares, puesto que los asistieron de muchas maneras.
“Recuerdo cuando estábamos posicionándonos cerca del pueblo de Ogar. El terreno era muy duro y no habíamos recibido nuestras provisiones. Pero los locales nos trajeron unas canastas llenas de comida. ¡Fue realmente genial!”, relata Dani.
Gracias a esta actitud, nadie pensaba en rendirse tras 78 días de bombardeos, señala el exmilitar y destaca que las fuerzas de la OTAN planeaban finalizar la misión en siete días, pero recién 50 días después, la campaña empezó a ralentizarse.
Solo las Fuerzas Aéreas de EEUU y el Reino Unido participaron hasta el final, mientras que los demás miembros de la Alianza desistieron. De hecho, Dani opina que la Alianza Transatlántica podría haberse desmoronado en caso de haber continuado la operación en Yugoslavia.
“Algunos empezarían a preguntarse, ¿para qué los necesitamos, si nuestra alianza sirve para fines completamente distintos?”, analizó.
Antes del derribo, EEUU tenía una confianza completa en sus bombarderos furtivos F-117 que se habían ganado la reputación de invisibilidad tras los ataques aéreos en la Guerra del Golfo Pérsico en 1991.
De hecho, todos los pilotos militares estadounidenses llevaban un transmisor GPS por si eran derribados, pero este no era el caso del piloto del F-117 que fue abatido por la defensa aérea yugoslava, destaca Dani.
A los mandos de esta aeronave estaba Dale Zelko y la operación de su rescate fue la más grande desde la guerra de Vietnam. Doce años más tarde fueron filmadas dos películas sobre la vida de los dos protagonistas de esta historia.
Dani señala que no hubiera accedido a encontrarse con su enemigo si no fuera por un libro de un pastor serbio que hablaba sobre la importancia de perdonar.
Estos encuentros revelaron muchos detalles interesantes sobre los pilotos estadounidenses que participaron en los bombardeos de Yugoslavia y Dani se dio cuenta de que el piloto solo hacía lo que le habían encomendado.
“Zelko me contó que seis meses antes de los bombardeos los reunieron en la base militar de Nuevo México, donde aparte de los preparativos militares los sometían a la propaganda. Les ponían películas donde Yugoslavia se mostraba desde la peor perspectiva. Y de verdad creían que habían venido para traernos la libertad. Luego, cuando Zelko llegó a Serbia, dijo: ‘Creo que nos engañaron'”, relata Dani.
Ahora ninguno de los dos sirve en el Ejército. El excoronel Zoltan Dani sigue guardando en su casa un fragmento del avión que derribó. Según cuenta, le ofrecieron sumas cuantiosas por estos ‘artefactos’, pero nunca consideró venderlos.

viernes, 9 de diciembre de 2016

La campaña de la OTAN contra la libertad de expresión


Logo del Centro de Comunicación Estratégica de la OTAN

Es una historia que comenzó hace 15 años. La OTAN trató primero de silenciar a los ciudadanos que querían saber la verdad sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. Luego arremetió contra los que cuestionan la versión oficial de las «primaveras árabes» y de la guerra contra Siria. Como una cosa lleva a la otra, después atacó a quienes denunciaban el golpe de Estado en Ucrania. Ahora, la OTAN se inventa una seudo ONG para que acuse como agentes rusos a todo el que haya hecho campaña por Donald Trump.

Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 vinieron, simultáneamente, un estado de emergencia permanente y una serie de guerras. Como escribí en aquel momento, la teoría según la cual todo fue concebido y organizado por un puñado de yihadistas desde una cueva en Afganistán no resiste el más mínimo análisis. Todo hace pensar, por el contrario, que los atentados del 11 de septiembre fueron organizados por una facción del complejo militaro-industrial.

De ser cierto este análisis, los subsiguientes sucesos sólo podían conducir a la represión en Estados Unidos y en los países aliados de esta potencia.

Quince años después, la herida que abrí en aquel momento sigue sin cerrarse, incluso se abrió aún más a raíz de nuevos acontecimientos. Al Acta Patriótica y las guerras por el petróleo se sumaron las «primaveras árabes». La mayoría de la población estadounidense no sólo ha dejado de creer en lo que le dice su gobierno desde el 11 de septiembre de 2001 sino que, al votar por Donald Trump, acaba de expresar su rechazo al Sistema posterior al 11 de septiembre.

Resulta que yo abrí el debate mundial sobre los atentados del 11 de septiembre, que fui miembro del último gobierno de la Yamahiriya Árabe Libia y que tengo la oportunidad de relatar –desde el lugar de los hechos– lo que está sucediendo en la guerra contra Siria. Al principio, la administración estadounidense creyó que podía detener el incendio acusándome de escribir cualquier cosa por dinero y atacándome donde duele, o sea el portamonedas. Pero mis ideas han seguido extendiéndose.

En octubre de 2004, cuando 100 personalidades estadounidenses firmaron una petición reclamando que se reabriera la investigación sobre los atentados del 11 de septiembre, Washington empezó a inquietarse. En 2005, reuní en Bruselas más de 150 personalidades del mundo entero –entre las que se hallaban invitados sirios y rusos, como el general Leonid Ivashov, ex jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas de la Federación Rusa– para denunciar a los neoconservadores mostrando que el problema estaba alcanzado proporciones globales.

Bajo el mandato de Jacques Chirac, los servicios de la presidencia de la República Francesa se preocuparon por mi seguridad. Pero en 2007, la administración Bush solicitó mi eliminación física al nuevo presidente francés Nicolas Sarkozy. Cuando un amigo personal, oficial y miembro del estado mayor, me advirtió sobre la respuesta positiva de Sarkozy, supe que no tenía más camino que el exilio. Otros amigos –en aquel momento llevaba 13 años como secretario nacional del Partido Radical de Izquierda– acogieron mi decisión con incredulidad, mientras que la prensa me acusaba de paranoia. Pero nadie vino públicamente a prestarme ayuda. Encontré refugio en Siria y viajo por el mundo evitando cuidadosamente los territorios de la OTAN, además de haber escapado a numerosos intentos de asesinato o de secuestro. A lo largo de 15 años, he abierto debates que se han generalizado. Siempre me han atacado cuando estaba solo. Pero cuando mis ideas han encontrado eco, han sido miles las personas que se han visto perseguidas por haberlas compartido y desarrollado.

Fue en aquella misma época cuando Cass Sunstein –el esposo de la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Samantha Power – redactó con Adrian Vermeule un trabajo, destinado a las universidades de Chicago y Harvard, sobre cómo luchar contra las «teorías de la conspiración», y así designan el movimiento que inicié. En nombre de la «Libertad» ante el extremismo, los autores de aquel trabajo definen en su texto todo un programa destinado a liquidar la oposición:
«Podemos imaginar fácilmente una serie de respuestas posibles.El gobierno puede prohibir las teorías de la conspiración.El gobierno pudiera imponer una especie de gravamen, financiero o de otro tipo, a quienes difundan esas teorías.El gobierno pudiera implicarse en un contra-discurso para desacreditar las teorías del complot.El gobierno pudiera comprometer a partes privadas creíbles para que se impliquen en un contra-discurso.El gobierno pudiera implicarse en la comunicación informal con las terceras partes y estimularlas».

La administración Obama dudó en asumir públicamente esa opción. Pero, en abril de 2009, propuso en la Cumbre de la OTAN organizada en Strasbourg-Kehl la creación de un servicio de «Comunicación Estratégica». Incluso expulsó de la Casa Blanca al célebre abogado Anthony Jones, en 2009, por haberse expresado sin rodeos sobre ese tema.

El proyecto de creación del servicio de comunicación estratégica de la OTAN estuvo engavetado hasta que obtuvo el apoyo del gobierno letón. Y finalmente ese servicio se instaló en Riga, bajo la dirección de Janis Karklins –por demás responsable en la ONU de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información y del Foro sobre la Gobernanza de Internet. Concebido por los británicos, ese servicio cuenta con la participación de Alemania, Estonia, Italia, Luxemburgo, Polonia y el Reino Unido. Al principio, se limitó a incrementar los estudios sobre el tema.

Pero todo cambió en 2014, cuando el think tank de la familia Khodorkovsky, el Institute of Modern Russia (Instituto sobre la Rusia Moderna), con sede en Nueva York, publicó un análisis de los periodistas Peter Pomerantsev y Michael Weiss. Según ese informe, Rusia ha desplegado en el exterior un vasto sistema de propaganda. Pero, en vez de tratar de construirse una imagen favorable –como en tiempos de la guerra fría–, Moscú ha decidido ahora inundar Occidente con «teorías conspirativas» para sembrar confusión. Los autores del trabajo afirman que esas «teorías» ya no abordan solamente el tema del 11 de septiembre sino también la cobertura periodística de la guerra contra Siria.

En un esfuerzo por reactivar el antisovietismo de la guerra fría, ese informe marcaba el inicio de una inversión de valores. Hasta entonces, la clase dirigente estadounidense sólo trataba de disimular el crimen del 11 de septiembre atribuyéndolo a unos cuantos barbudos sin importancia. Ahora se trata de acusar a un Estado extranjero de ser responsable de los nuevos crímenes que Washington ha cometido en Siria.

En septiembre de 2014, el gobierno británico creó la 77ª Brigada: una unidad encargada de contrarrestar la propaganda extranjera. Esa 77ª Brigada británica se compone de 440 militares y más de un millar de civiles provenientes del ministerio británico de Exteriores, así como del MI6, del organismo de cooperación externa y de la Stabilisation Unit. Y no se conocen sus objetivos. Esa brigada trabaja con la 361st Civil Affairs Brigade del Ejército de Estados Unidos, con bases en Alemania e Italia. Ambas unidades militares estaban siendo utilizadas para sabotear los sitios web occidentales que tratan de dar a conocer la verdad sobre el 11 de septiembre y sobre la guerra contra Siria.

A principios de 2015, Anne Applebaum –esposa del ex ministro de Defensa de Polonia Radosław Sikorski– creó en el Center for European Policy Analysis (Centro de Análisis de la Política Europea), con sede en Washington, una unidad designada como Information Warfare Initiative (Iniciativa sobre la Guerra de la Información). Su objetivo inicial era contrarrestar la información rusa en el centro y el este de Europa. La señora Applebaum puso esa iniciativa en manos del ya mencionado Peter Pomerantsev y de Edward Lucas, uno de los jefes de redacción de la conocida publicación The Economist.

Aunque Pomerantsev es a la vez coautor del informe del Institute of Modern Russia y uno de los dos principales responsables de la Information Warfare Initiative, ahora resulta que ya no habla del 11 de septiembre y que tampoco considera ya la guerra contra Siria como un tema central sino sólo como un tema recurrente que permite “percibir” la acción del Kremlin. Este personaje concentra sus ataques sobre el canal de televisión Russia Today y la agencia de prensa Sputnik, dos órganos de prensa públicos rusos.

En febrero de 2015, le llega a la Fondation Jean Jaures –think tank del Partido Socialista francés y contacto de la National Endowment for Democracy (NED)– su turno de publicar una Nota titulada Conspirationnisme, un état des lieux. Pasando por alto todo lo sucedido alrededor de Rusia, esa Nota toma el debate en el punto donde lo había dejado Cass Sunstein y propone simple y llanamente prohibir que los «conspiracionistas» puedan expresarse. Por su parte, la ministra de Educación de Francia organiza talleres en las escuelas para advertir a los alumnos en contra de los «conspiracionistas».

El 19 y el 20 de marzo de 2015, el Consejo Europeo pide a la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, que prepare un plan de «comunicación estratégica» para denunciar las campañas de desinformación de Rusia sobre Ucrania. El Consejo no mencionaba ya ni el 11 de septiembre, ni la guerra contra Siria sino que cambiaba de objetivo para concentrarse en Ucrania

En abril de 2015, la señora Mogherini crea un Servicio Europeo para la Acción Exterior (EEAS, siglas en inglés) que no es otra cosa que una unidad de Comunicación Estratégica dentro de la Unión Europea. Esa estructura está bajo la dirección de un británico agente del MI6, Giles Portman, y distribuye a numerosos periodistas europeos, dos veces por semana, toda una argumentación que supuestamente demostraría la mala fe de Moscú, argumentos que posteriormente aparecen publicados en los medios de difusión europeos.

El 20 de agosto de 2015 se inaugura en Riga el Centro de Comunicación Estratégica de la OTAN, bajo la dirección de Janis Sarts. Participan en la ceremonia el senador estadounidense John McCain, director de una de las dos ramas de la NED, quien conversa en la foto con la presidente de Lituania, Dalia Grybauskaite.

A partir de su creación, el Centro de Comunicación Estratégica de la OTAN se vincula a un servicio del Atlantic Council: el Digital Forensics Research Lab. La OTAN redacta un Manual de Comunicación Estratégica, cuyo objetivo es coordinar y reemplazar todo el dispositivo anterior en materia de Diplomacia Pública, de Relaciones Públicas (Public Affairs), de Relaciones Públicas Militares, de Operaciones sobre los Sistemas Electrónicos de Comunicación (Information Operations) y de Operaciones Sicológicas.

Bajo la inspiración de la OTAN, Anna Fotyga, la ex ministra de Exteriores de Polonia, ahora convertida en eurodiputada, lleva al Parlamento Europeo una resolución –adoptada el 23 de noviembre de 2016– sobre «la comunicación estratégica de la Unión [Europea] tendiente a contrarrestar la propaganda dirigida contra ella por terceros». Obsérvese que existe un nuevo desplazamiento del blanco: ya no se trata de contrarrestar el cuestionamiento sobre el 11 de septiembre –asunto de hace 15 años–, ni tampoco el cuestionamiento de la guerra contra Siria sino de crear una mescolanza entre la impugnación de los acontecimientos en Ucrania y el discurso del Emirato Islámico (Daesh). Y se vuelve así al punto inicial: quienes cuestionaban el 11 de septiembre trataban, según la OTAN, de rehabilitar a al-Qaeda; quienes le hacen el juego a Rusia tratan de destruir a Occidente, como lo hace Daesh. Pero no importa que la OTAN esté apoyando a al-Qaeda en el este de Alepo.

Dado a conocer el 24 de noviembre de 2016 en un sonado artículo del Washington Post, un misterioso grupo llamado Propaganda or Not? ha elaborado una lista de 200 sitios web –entre ellos Voltairenet.org– a los que el Kremlin supuestamente ha confiado la tarea de repercutir la propaganda rusa y confundir a la opinión pública estadounidense hasta el extremo de llevarla a votar por Donald Trump.

Propaganda or Not? no publica los nombres de sus responsables, pero dice reunir en su seno a 4 organizaciones: Polygraph, The Interpreter, el Center for European Policy Analysis y el Digital Forensic Research Lab. 
  • Polygraph es un sitio web de la Voice of America, la radio y televisión pública de Estados Unidos bajo control de la Broadcasting Board of Governors. 
  • The Interpreter es la revista del Institute of Modern Russia, ahora difundida por la Voice of America. 
  • El Center for European Policy Analysis es un apéndice de la National Endowment for Democracy (NED) dirigido por Zbigniew Brzezinski y Madeleine Albright. 
  • Digital Forensic Research Lab es un programa del Atlantic Council.

En un documento divulgado por Propaganda or Not?, esta falsa ONG nacida de varias asociaciones financiadas por la administración Obama señala al enemigo: Rusia. Y acusa a ese país de haber dado origen al movimiento a favor de la verdad sobre los atentados del 11 de septiembre y de los sitios web de apoyo a Crimea y Siria.

El 2 de diciembre de 2016, el Congreso de Estados Unidos votó un ley que prohíbe toda cooperación militar entre Washington y Moscú. En pocos años, la OTAN ha reactivado el maccarthysmo.

Thierry Meyssan

Rumania y la geopolítica del caos


“La cumbre de la OTAN [Organización del Tratado del Atlántico Norte] de Varsovia ha sido un éxito para Rumania”, afirmaba a comienzos de julio el presidente rumano, Klaus Iohannis. En efecto, los jefes de Estado y de gobierno reunidos en la capital polaca barajaron la posibilidad crear una flotilla de la Alianza Atlántica en el Mar Negro, feudo de la Fuerza Naval rusa. Obviamente, en Washington y en Bruselas la primacía en la zona de los destructores y las fragatas del complejo militar Sebastopol levantaba ampollas. Y más aún, tras la anexión de la península de Crimea a la Federación rusa. El mando de la OTAN encomendó a Rumania la coordinación del proyecto de defensa naval, al que debían haberse sumado buques de guerra de los demás países ribereños miembros de la Alianza: Bulgaria y Turquía.

Pero sucedió lo hasta ahora inimaginable: el primer ministro (prooccidental) de Bulgaria, Boiko Borisov, descartó la participación de su país en los planes de la OTAN, alegando que el Mar Negro no ha de ser el escenario de acciones militares. “No quiero una guerra en el Mar Negro”, recalcó el jefe del gobierno. A su vez, el presidente búlgaro, Rosen Plevnielev, hizo hincapié en que “Bulgaria es un país pacífico y su política exterior no apunta a nadie”. Un auténtico quebradero de cabeza para los dignatarios de Bucarest, quienes tuvieron que resignarse con la pérdida de un hipotético socio de la coalición.

El golpe de gracia llegó 6 semanas más tarde, el 16 de julio, tras el fallido golpe de Estado de Turquía, cuando el presidente Recep Tayyip Erdogan dirigió su mirada hacia su ángel de la guarda moscovita, Vladimir Putin. El proyecto de brigada naval hacía agua. Rumania se quedaba sola ante la hipotética amenaza de la Armada rusa. La situación, que algunos tacharon de insostenible, obligó al aliado transatlántico a tomar cartas en el asunto. En efecto, durante la reunión del llamado Diálogo Estratégico Rumano-Norteamericano, celebrada en Washington a finales de septiembre, se anunció la creación en suelo rumano de una brigada multinacional de la OTAN integrada por militares de la Alianza y liderada por mandos del Ejército de Bucarest.

Como el Tratado de Montreux prohíbe la presencia de buques de guerra extranjeros –léase estadunidenses, británicos, franceses u holandeses– en las aguas del Mar Negro, la defensa de la OTAN tendrá que centrarse en el suministro de aviones de combate y sistemas electrónicos de vigilancia remota. Rumania adquirió seis aparatos F-16 a la Fuerza Aérea portuguesa; los equipos de vigilancia electrónica serán suministrados por el aliado transatlántico. Si el proyecto primitivo no llegó a materializarse, la solución de recambio parecía satisfactoria.

Mas los datos del problema volvieron a cambiar en la primera quincena de noviembre a raíz de los resultados (¿inesperados?) de las elecciones presidenciales estadunidenses, búlgaras y moldavas. Si bien la victoria de Donald Trump provocó un verdadero maremoto que afectó y afecta a la totalidad de las estructuras de gobierno de nuestro planeta, los cambios registrados hace apenas unos días en Sofía y Chishináu, donde los candidatos prorrusos a la Presidencia se impusieron frente a sus contrincantes prooccidentales, preocupan sobremanera a la clase política rumana.

Rumania ¿atenazada? preguntan los politólogos de Bucarest, señalando que prácticamente todos los países de la región –Bulgaria, Chequia, Eslovaquia, Hungría, Serbia y Moldova– están dirigidos por políticos que mantienen buenas relaciones con el Kremlin. Rumania –baluarte proccidental en un océano prorruso–, huérfana…

Los expertos en relaciones internacionales no ocultan su pesimismo. En efecto, dudan de que el presidente electo de los Estados Unidos, partidario de mejorar las relaciones con el Kremlin –deterioradas durante el último mandato de Barack Obama, cuando privaron los intereses del establishment económico y militar demócrata–, esté realmente interesado en apoyar al endeble aliado rumano. Trump no sabe dónde queda Rumania, aseguran los catastrofistas. ¿Nos entregará a Putin?

Queda, pues, la disyuntiva: ¿OTAN o Unión Europea? Para Iulian Chifu, antiguo asesor de política internacional de la Presidencia de la República, la respuesta ha de ser inequívoca: tres veces OTAN. Su colega Cozmin Gusa, politólogo y estratega, no comparte esta opinión. Debemos dirigir nuestra mirada hacia la Alemania de Frau Merkel, hacia el motor de la economía comunitaria. Y hay que recordar que Rumania tiene la ventaja de tener un jefe de Estado, Klaus Iohannis, que pertenece a la minoría étnica germana. ¿Una baza? ¿Un salvavidas?

Cabe preguntarse si la recién estrenada geopolítica del caos, inaugurada por la era Trump, está ansiosa por cobrarse las primeras víctimas.

Adrián Mac Liman

Refugiados: Mano de obra barata para el “humanitario” Occidente


70 millones de habitantes de todo el mundo son ahora refugiados debido a conflictos en sus naciones de origen, según la Agencia para los Refugiados de la ONU.

El informe publicado en junio de 2015 indicó que en 2014 una de cada 122 personas era un refugiado, un desplazado interno o un solicitante de asilo; y más de la mitad de estos refugiados eran niños. (Para ver la cobertura anterior del Proyecto Censurado sobre la crisis global del refugiado, ver “Más de 50 millones de desplazados globales forzados” Historia censurada Nº 14 en Censurado 2016: Libertad de medios en línea).

Mientras los refugiados sirios explican el aumento más grande (estimado en 11,5 millones, en otras latitudes como Colombia, partes de África subsahariana y Asia existen grandes poblaciones de refugiado que no aparecen en ningún informe. Según Antonio Guterres, alto comisionado de la ONU para los Refugiados a la fecha del informe, “estamos presenciando un cambio del paradigma, una explosión descontrolada en una era en que semultiplica la escala de desplazamiento global forzado, así como se achica claramente la respuesta ahora requerida, algo nunca visto antes”.

Aunque la expansión de la crisis global de refugiados se haya cubierto en los medios corporativos (incluyendo, por ejemplo, New York Times y Washington Post), la explotación de los refugiados ha sido menos cubierta. En febrero de 2016, Sarah Lazare publicó un artículo en AlterNet donde advirtió que la dislocación sería la solución a la crisis de la empresa privada y del Banco Mundial. “Bajo una apariencia de ayuda humanitaria el Banco Mundial está tentando a las compañías occidentales a poner en marcha “nuevas inversiones” en Jordania para beneficiarse de la mano de obra de los refugiados sirios. En un país donde los trabajadores emigrantes han hecho frente a la servidumbre forzada, tortura y hurto, hay razones para sospechar que esta 'solución' costosa a la crisis creciente de desplazamiento establecerá fábricas donde se explotará al obrero haciendo expresamente de los refugiados un objetivo de guerra para la hiper explotación”, escribió Sarah Lazare.

Según un comunicado de prensa del presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, “estamos explorando la creación de zonas económicas especiales (ZESs, en inglés) e inversiones alentadoras en proyectos municipales y trabajos que demanden mucha mano de obra”. Según la propaganda del Banco Mundial, la meta es ayudar a aliviar las dificultades a que hacen frente los refugiados en Jordania desarrollando cinco zonas económicas especiales a lo largo de la frontera siria. “Estamos utilizando un acercamiento holístico para dirigir la afluencia de refugiados hacia el desarrollo del sector privado”, dijo un portavoz del Banco Mundial citado por Lazare. Sin embargo, como hizo notar Lazare, a pesar de sus tentativas múltiples de obtener más información del Banco Mundial sobre las ZESs propuesta, los detalles específicos seguían siendo escasos. Además, denunció la historia de las zonas económicas especiales existentes en Jordania (operadas “a menudo por compañías de servicio de EEUU bajo una variedad de nombres), azotadas por el tráfico humano, la tortura y el hurto del salario”.

“En esta era de desplazamientos de masas humanas por las guerras en curso, debemos hacer preguntas difíciles sobre las implicaciones políticas de animar a las compañías occidentales a apuntar y a beneficiarse del trabajo de la gente desarraigada violentamente de sus hogares”, escribió Lazare. El programa del Banco Mundial “despierta preguntas más profundas sobre la responsabilidad global de dirigir el daño humano a gran escala sobre Siria, donde Occidente desempeñó un papel en desencadenarlo”.

Myriam Francois, una periodista e investigadora asociada a SOAS (School of Oriental and African Studies), Universidad de Londres, dijo a Lazare que el desarrollo de ZESs en Jordania “cambiará campamentos de emergencia para refugiados, y respuestas temporales a una crisis, en acuerdos mucho más permanentes”. Las ofertas de ZESs son menos sobre necesidades sirias y más sobre la custodia de refugiados sirios fuera de Europa creando (apenas) condiciones sostenibles dentro de los campos que entonces harían demandas al asilo mucho más duras de reconocer”, dijo Myriam Francois

Describiendo como “trato entre diablos” el acuerdo entre Turquía y la Unión Europea (UE) de impedir entrar en Europa a millones de refugiados de entrar en Europa, Glen Ford, del Black Agenda Report, dijo que Turquía “ha cobrado al contado por la gente desamparada que ayuda a rehacerse”. Como divulgó Al Jazeera, Turquía aceptó 3,3 mil millones de euros de la Unión Europea “a cambio de controlar el flujo de refugiados a través del Mar Egeo”. Turquía, según se informa, pidió doblar esa cantidad para cubrir los costos de traficar con los refugiados. Antes, en marzo de 2016, Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, advirtió a los refugiados de Asia y África que “no vengan a Europa… Es todo para nada”.

Observando que “el gran bulto de los refugiados en Turquía son víctimas del papel turco en la guerra contra Siria, en alianza con Europa, Estados Unidos y las aristocracias reales petroleras del Golfo Pérsico”, Ford describió que el tráfico humano en Turquía avanza “a una escala no vista desde el comercio de esclavos por el Atlántico”.

Además del dinero de la UE, Turquía también busca la admisión a la Unión –y con esto, el derecho a que 75 millones de turcos entren a Europa sin restricción de visa– como una condición para controlar su población de refugiados. Así, según Ford, Turquía ha enganchado “en una enorme estafa de protecciones”, acordando efectivamente proteger a Europa contra otras incursiones “de gente antes colonizada, cuyo trabajo y tierras hizo engordar durante medio milenio a Europa y sus estados colonialistas blancos”. Sin embargo, concluyó Ford, “en este doblez, los europeos nunca aceptarán a Turquía porque es musulmana y no-muy-blanca”.

La explotación corporativa de la crisis global del refugiado fue sub-reporteada en la prensa popular y corporativa, y a menudo con una distorsionada cobertura pro-empresa, como un artículo del Wall Street Journal de septiembre de 2015 sobre el número de pequeñas empresas y grandes corporaciones que están encontrando maneras de beneficiarse de la inundación de inmigrantes. A diferencia del informe de Lazare en AlterNet, la cobertura del Journal solamente se enfocó en los sirios que habían manejado emigrar a los países europeos. Según el Journal, grupos privados de equidad perseguían a través de Europa el manejo de campos y servicios para refugiados como una nueva oportunidad de inversión "con promesas de crecimiento potencial orgánico y codicioso". El artículo del Journal citó a Willy Koch, fundador retirado de la compañía suiza ORS Service AG, diciendo “Los márgenes son muy bajos. Ciertamente, el volumen es una de las claves”.

domingo, 25 de septiembre de 2016

¿Por qué Occidente ataca a Rusia?


Primero, Occidente intentó destruir la economía rusa, imponiendo sanciones, después arremetieron contra los atletas del país eslavo, incluyendo los paralímpicos, constata el artículo publicado por el diario Argumenti i Fakti.

¿Por qué nuestros "socios" occidentales se portan así? Los expertos, citados en el artículo, intentan explicar por qué Occidente no quiere entender al país eslavo ni aceptarlo. 

Rusia le dice no al mundo unipolar.
"Cuando Putin llegó al poder, al principio, trató de mejorar las relaciones con Occidente y, sobre todo, con EEUU. Les extendió su mano, pero le dieron a entender que no la necesitaban", recuerda el analista político ruso, Vladímir Pózner, citado en el medio.
Sin embargo, en 2007, el presidente ruso pronunció su famoso discurso en Múnich en la conferencia de seguridad, donde declaró que Rusia no reconoce la existencia de un mundo unipolar y que el mundo es multipolar, añadiendo que Moscú tiene sus propios intereses nacionales, y que los demás tienen que tomarlo en cuenta. 
"Ese fue el momento cuando se originó la actitud que vemos hoy en día. La rabia de Occidente y, en particular, de EEUU, proviene del hecho de que no quieren admitir que el país, considerado vencido, volviera a la política internacional", explica Pózner. 
El politólogo precisó que habla todo el tiempo de EEUU, porque "Europa adoptó el punto de vista estadounidense" y no se pronuncia en contra del país norteamericano.

Además, Putin afirmó que Rusia no iba a tolerar la expansión de la OTAN y el acercamiento de la Alianza a sus fronteras.

"Una de las mentes más brillantes de EEUU, George Kennan —autor de la política de contención de la Unión Soviética— catalogó de crimen y enorme error la decisión del presidente Clinton de ampliar la OTAN en 1998, advirtiendo que, al final, Moscú va a reaccionar de una manera que no le va a gustar a EEUU. Aquí es donde se encuentran las razones de unas relaciones complicadas entre Rusia y Occidente", sostiene el analista ruso. 

El efecto de la guerra mediática 

Asimismo, Pózner destaca que las relaciones entre las poblaciones de distintos países son resultado de la deliberada distorsión de los hechos por los medios. Esta opinión la comparte también Ígor Beloboródov, demógrafo y sociólogo ruso. 

"Durante siglos, Occidente ha hecho una guerra mediática contra Rusia. A los pueblos europeos los asustaban, asegurando que los rusos somos extremadamente salvajes, capaces de hacer todo lo peor. Los mitos acerca de los osos en la Plaza Roja existen todavía", señala el demógrafo.
Además, el experto destaca que Rusia es "un país con un alto sentido de la justicia. La mentalidad occidental con su prioridad de practicidad presupone siempre un poco de negociabilidad, voluntad de compromiso sin tomar en cuenta las barreras éticas. Nosotros, por el contrario, siempre hemos seguido el principio: hay cosas que no pueden ser objeto de negociación", explica Beloboródov.

​En cuanto a los medios rusos, Margarita Simonián, redactora jefe de la cadena RT y la agencia de noticias estatal Rossiya Segodnya, la cual incluye a Sputnik, comenta que "en el Congreso de EEUU casi todos los meses discuten cómo luchar contra los medios rusos, la OTAN tiene grupos enteros para luchar contra la denominada propaganda rusa".

​Sin embargo, Simonián no cree que la gente en Occidente odie a Rusia.
"La imagen negativa se impone por los políticos y los medios de comunicación que pintan una historia de terror, una imagen de un enemigo que hay que combatir".

martes, 30 de agosto de 2016

La OTAN y los ultras: La historia de Turquía


Desde 1952, Turquía ha sido gobernada de facto por Gladio, un ejército secreto de la OTAN con sede en Alemania, una fuerza que ha estado detrás de todos los golpes de Estado y procesos controlados por el ejército en ese país. Abdullah Ocalan (1)

Desde entonces, los ultras “manteneros detrás”, apoyados por la OTAN conjuntamente con los servicios especiales, han organizado ataques terroristas regulares contra civiles con el fin de mantener la tensión alta y para desacreditar a los izquierdistas a los ojos de los turcos.

La red Gladio fue creada a finales de 1940 con el fin de llevar a cabo actividades subversivas y clandestinas en caso de una invasión soviética de Europa Occidental. El núcleo de la fuerza estaba compuesto por fascistas y anticomunistas, entre ellos ex colaboradores.

Gladio era tan secreto que la primera vez que alguien se atrevió a hablar abiertamente de ello fue a finales de 1990, cuando el primer ministro italiano, Julio Andreotti, se vio obligado a hacerlo después de casi seis años de investigación del juez italiano Felice Casson sobre los atentados organizados en Peteano en 1972. Inicialmente, los crímenes fueron atribuidos al grupo izquierdista Brigadas Rojas, pero Casson encontró que los atacantes habían usado bombas S-4. Finalmente, detectó a Vincenzo Vinciguerra, un neofascista de Ordine Nuovo, que admitió sus contactos con los servicios especiales italianos.

Resultó que los neonazis italianos eran una rama de una red que actuaba en secreto en la mayoría de países de la OTAN. Gladio es el nombre de una antigua espada corta romana, un arma de doble filo utilizada tanto para cortar como para arrancar, un nombre muy simbólico para una red que luchaba en dos frentes: contra la Unión Soviética y contra los izquierdistas nacionales.

Uno de los trabajos fundamentales sobre Gladio es “Los Ejércitos secretos de la OTAN. La Operación Gladio y el terrorismo en Europa occidental” de Daniele Ganser. Según Ganser, Gladio fue especialmente brutal en Grecia, Italia y Turquía. En este artículo hablamos de Turquía sólo en el sentido de que los últimos ataques terroristas en ese país también podrían estar relacionados con Gladio.

Uno de los factores que determinaron la vida de posguerra en Turquía fue su papel en la “guerra fría” liderada por Estados Unidos. A finales de 1940, Turquía se convirtió en puesto de avanzada anti-soviético de la OTAN. En marzo de 1947, el Congreso de Estados Unidos aprobó una ayuda de 400 millones de dólares a Turquía y Grecia. En julio de 1947, los americanos hicieron un trato con los turcos para suministrarles armas y entrenar a sus tropas. En 1948, Turquía se adhirió al Plan Marshall. El mismo año fue admitido en el FMI. Según las estadísticas oficiales, bajo la Doctrina Truman los turcos recibieron 175 millones de dólares para su ejército, mientras que durante el Plan Marshal recibieron 656 millones de libras turcas (un 58% entregado al ejército). Durante ese periodo, Turquía gastó un total de 1,1 billones en su ejército (2). En 1959-1989 los Estados Unidos entregaron al país 2,9 billones de dólares (3).

La rama turca de Gladio se estableció a principios de la década de 1950 por el Coronel Alparslan Turkes. El Basbug (el líder) de los ultras turcos. Turkes había nacido en Chipre en 1917. En 1938 se unió al ejército turco. Durante la Segunda Guerra Mundial, era abiertamente anticomunista y pro-nazi. Tras la guerra, representó a Turquía en los Estados Unidos y en la OTAN (4).

La Gladio turca tenía su sede en la oficina de la CIA en Ankara. Estaba dirigida por el Departamento de Guerra Especial y consistía en cinco ramas: ‘Grupo de Entrenamiento, que incluía técnicas interrogatorias y de guerra psicológica; Unidad Especial, especializada desde 1984 en operaciones anti kurdas; Sección Especial, para operaciones especiales en Chipre; Grupo de Coordinación, también llamada la Tercera Oficina; y la Sección Administrativa’. (5).

Al igual que en otros estados miembros de la OTAN, en Turquía Gladio se basó en los ultras. En 1965, Turkes organizó el Partido Nacional de Campesinos Republicanos, que más tarde se reorganizó como Partido de Acción Nacionalista. Su ala militar era Bozkurtlar (Lobos Grises). Su emblema era una bandera roja con tres medias lunas y un lobo. El lobo ha sido el tótem de los turcos desde la Edad Media. De acuerdo con una leyenda turca, las hambrientas tribus turcas fueron conducidas por una manada de lobos hacia la fértil Anatolia. Por sus actitudes pro-nazis, Turkes fue llamado el “Mussolini turco”. Su ideología era de un belicoso panturquismo; su objetivo era el Gran Turan; su doctrina, los “nueve rayos”: idealismo, moralismo, cientificismo, sociabilidad, promoción de la agricultura, liberalismo, individualismo, orientación hacia el desarrollo, populismo y promoción de la industria y la tecnología. (6).

Según Turkes, tanto el capitalismo como el comunismo eran extraños a Turquía. Su doctrina se basaba en valores espirituales.

Su alternativa al comunismo era el nacionalismo turco. No es ni capitalismo ni comunismo, sino una doctrina basada en el Islam y el nacionalismo turco. (7).

Desde la década de 1940, Turquía ha experimentado una explosión demográfica: de 17 millones en 1940 a 46 millones en 1980, con la urbanización aumentando del 26% en 1960 al 46% en 1970 (8). La base social de los “lobos grises” era gente joven que se trasladaba de las aldeas a las ciudades en la década de 1960. Turkes organizó una red de campamentos de verano, donde se entrenó a los combatientes neofascistas (9). De acuerdo con Ganser, se trataba de un movimiento fascista nacional, que explotó y apoyó la CIA mientras entrenaba su ejército secreto en Turquía (10).

En su libro, Ganser dice que la Gladio turca estaba compuesta no sólo por el partido de Turkes sino también por la Organización Nacional de Inteligencia y el ejército secreto contraguerrilla (11). Ganser cita al Director Adjunto de la Organización Nacional de Inteligencia, Sabahattin Savasman, que dijo, tras su detención en 1977, que su servicio especial cooperó con la CIA desde la década de 1950. Su oficina fue construida por la CIA, con la mayor parte de sus agentes formados en el extranjero (12).

En 1975, el General turco Talat Turhan publicó una versión turca del Manual del Ejército deEE.UU. Feld FM 30-31, que dice: “La inteligencia del ejército de Estados Unidos debe tener los medios para lanzar operaciones especiales que convenzan a los gobiernos de los países anfitriones y a la opinión pública de la realidad del peligro insurgente. Para alcanzar este objetivo, la inteligencia del ejército de Estados Unidos debe tratar de penetrar la insurgencia por medio de agentes en misión especial, con la tarea de formar grupos de acción especiales entre los elementos más radicales de la insurgencia”.

“En caso de que no haya sido posible infiltrar con éxito tales agentes entre la dirección de los rebeldes, puede ser útil instrumentalizar organizaciones de extrema izquierda para fines propios con el fin de alcanzar los objetivos anteriormente descritos” (13).

En la década de 1960, el Director Adjunto de la CIA Ray Cline confirmó la autenticidad de este manual.

La contraguerrilla turca tiene muchos centros de formación en Turquía en los que reciben su entrenamiento: en Ankara, Bolu, Kayseri, Buca, cerca de Esmirna, Canakkale y, desde 1974, en Chipre (14). Se aprecia su mano en la matanza de Kizildir, donde mataron a uno de los revolucionarios turcos, Mahir Cayan, y a nueve de sus camaradas.

La estrategia de Gladio en Turquía iba de la inestabilidad a la estabilidad: cuando los izquierdistas ganan popularidad y están cerca del poder, los servicios especiales organizan un gran ataque terrorista. La gente se preocupa y se exigen medidas drásticas. Y los militares están ahí para impedir la guerra civil y poner las cosas en su sitio. Esto puede parecer simple, pero no olvidemos que, en la segunda mitad del siglo XX, Turquía se enfrentó a cuatro golpes: 1960, 1971, 1980 y 1997. Y en los cuatro golpes los ultras tuvieron un papel muy importante. En 1980 tenían unos 200.000 seguidores activos (15).

Una de las mayores contribuciones de Gladio a la democracia en Turquía fue el golpe de estado de 1980, precedido por el “domingo sangriento” del 1º de mayo de 1977, cuando francotiradores comenzaron a disparar contra casi 500.000 personas que se manifestaban en la plaza Taksim. No está claro quién organizó el tiroteo, pero hay muchas pruebas de que los ultras tenían algo que ver en el caso.

El golpe de estado del 12 de septiembre de 1980 fue la respuesta a una grave crisis económica (causada por un aumento de los precios del petróleo) y la inestabilidad política (16). La vida política en Turquía en la década de 1970 era una lucha constante por el poder entre el Partido de la Izquierda Democrática de Bulet Ecevit y el Partido de la Justicia de Suleyman Demirel. Ninguno de ellos logró formar un gobierno en solitario, por lo que se vieron obligados a aliarse con otros partidos. Entre 1974 y 1980, se formaron un total de siete gabinetes de coalición (17).

El organizador del golpe, el General Kenan Evren (más tarde encarcelado de por vida y muerto en la cárcel) era uno de los líderes del ejército secreto contra-guerrilla. En junio de 1978, visitó los Estados Unidos, donde Zbigniew Brzezinski sancionó abiertamente el golpe diciéndole al General turco que los estadounidenses necesitaban una Turquía estable, mientras que la situación se desarrollaba de forma contraria (18).

En 1980, el Comandante europeo de la OTAN Bernard Rogers aconsejó a los generales turcos que ampliasen sus poderes (19). Así pues, tanto en los Estados Unidos como en Europa no sólo estaban al tanto de los planes de Evren para organizar un golpe de estado, sino que lo animaban activamente para que los ejecutara.

Después del golpe, los generales comenzaron las represiones contra los izquierdistas. Como resultado, se detuvo hasta 43.140 personas. 57% de ellas con edades entre los 16 y los 25 años (20).

Activistas turcos pro derechos humanos informan que al menos 650.000 personas fueron detenidas tras el golpe. 230.000 fueron procesadas. 517 fueron condenadas a cadena perpetua. 50 asesinadas.

Turkes no era un títere y fue muy activo en la búsqueda del poder para su partido. Para Evren, los Lobos Grises eran un arma contra los izquierdistas, pero una vez los izquierdistas habían sido abatidos, llevó a 578 Lobos Grises a los tribunales y los acusó de matar a 594 personas, incluyendo el activista sindical Kemal Turkler (21). Los expertos en derechos humanos en Turquía hacen responsables a los Lobos Grises de más de 4.000 muertes, principalmente de kurdos, izquierdistas turcos y periodistas progresistas y sindicalistas (22).

Pero, unos años después, el régimen vuelve a apelar a los Lobos Grises nuevamente. Ahora los necesitaban para luchar contra el PKK. Gladio utilizó métodos muy diferentes contra los kurdos. Incluso tenía una unidad especial para la propaganda anti-kurda (23). En 1980, organizaron JITEM (Organización de Inteligencia de la Gendarmería), una fuerza que es responsable de la muerte y pérdida de miles de kurdos en el sureste de Turquía. Una de las figuras clave de JITEM fue Cem Ersever, que describe las actividades de JITEM en un libro a principios de 1990. Según él, uniformados como si fueran miembros del PKK, agentes JITEM atacaron aldeas kurdas y violaron y mataron a aldeanos. Poco después de la publicación de su libro, Ersever fue encontrado muerto (24). En 2015, JITEM fue una de las fuerzas clave que participaron en la nueva campaña anti-kurda de Erdogan (25). Agentes de JITEM mataron a tres mujeres kurdas en Sinopi en enero de 2016. Esa matanza fue simbólica: se cometió tres años después de la matanza de París, cuando un agente del servicio especial de Turquía mató a tres mujeres activistas kurdas (26).

En su Manifiesto para una Civilización Democrática, Ocalan dice que más de 10.000 delitos inadvertidos han sido cometidos por JITEM y Hezbollah turco, incluyendo el asesinato de Ozan Sefkan y su grupo (1985), el asesinato de Mahsum Korkmaz (1986) y la crisis causada en el congreso del PKK en 1986 (27).

Los ultras volvieron a estar activos de nuevo a principios de 1990, cuando el líder kurdo Ocalan se enfrentó a una serie de ataques. El 3 de noviembre de 1996, el guerrillero ultra y traficante de drogas Abdullah Catli murió en un accidente de tráfico cerca del pueblo de Susurluk. En el interior del coche también viajaban su novia, la modelo Gonca Us, el Subjefe de la Policía de Estambul, Huseyin Kocadag y el diputado pro-gubernamental y jefe de la milicia kurda pro-turca Sedat Bucak. Todos, excepto Bucak, murieron. El hecho de que un criminal como Catli estuviera en el mismo coche con funcionarios de alto rango del gobierno provocó un escándalo. Decenas de miles de turcos se echaron a las calles para protestar contra la política del gobierno de utilizar neofascistas y fuerzas secretas de la contraguerrilla.

La corona de las actividades de Gladio fue la detención de Ocalan en 1999. Inicialmente, los americanos negaron la participación de sus servicios especiales en esa operación, pero más tarde los medios de comunicación de Estados Unidos publicaron pruebas de ello. Resultó que la inteligencia de Estados Unidos ejerció presión sobre los países en los que buscó refugio Ocalan (Siria, Rusia, Italia y Grecia) e intervino su teléfono. Y fue por medio de sus agentes que los turcos se enteraron de que Ocalan estaba en Kenia (28).

¿Y qué hace hoy la Gladio turca?

Durante los últimos dos años, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha evitado la aplicación de medidas punitivas graves contra los kurdos, aunque no ha tomado ninguna medida para liberar a los presos políticos kurdos. Erdogan comenzó a retirar las tropas del sureste, pero dejó claro que sólo serían posibles concesiones cuando las guerrillas kurdas capitularan. Y ahí fue donde las conversaciones llegaron a un callejón sin salida.

Las autonomías kurdas en Irak y Siria eran contrarias a los planes de Erdogan. Y la única manera para él de ponerles fin era romper su alto el fuego con los kurdos. El 20 de julio de 2015, un ataque suicida mató a 32 personas en Suruc. El objetivo no fue una coincidencia. En ese mismo momento, Suruc era anfitriona de un congreso de la Federación de Asociaciones de Jóvenes Socialistas y su objetivo era restaurar Kobani, una ciudad kurda destruída por los islamistas. Tras el ataque, el Vicepresidente del Partido Popular Republicano Kemalista, Veli Agbaba, dijo que había sido organizado por el gobierno y los servicios especiales (29).

El contraataque kurdo fue el asesinato de dos policías yihadistas en la vecina localidad de Ceylanpinar. Y ese paso sirvió como pretexto para que los turcos lanzaran ataques aéreos contra las bases del PKK en las montañas de Qandil. El asesinato de dos policías difícilmente puede ser un pretexto para tal actividad. Simplemente, Erdogan necesitaba la reacción de los kurdos al ataque terrorista en Suruc.

En junio de 2015, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) perdió su mayoría parlamentaria (258 de cada 550 escaños). Un mes más tarde, se produjo una explosión en Suruc, seguida de una guerra con el PKK. Aquí, uno no puede evitar recordar la cita de Friedrich Engels: “Pero allí donde en la superficie de las cosas parece reinar la casualidad, ésta se halla siempre gobernada por leyes internas ocultas, y de lo que se trata es de descubrir estas leyes” (30). Una vez que los turcos rompieron su alto el fuego de dos años con los kurdos, su capital se vió abrumada por una serie de ataques terroristas. El 10 de octubre, un atacante suicida hizo estallar una bomba cerca de la estación central de ferrocarril, provocando 102 muertos y 246 heridos. En las elecciones legislativas a principios de noviembre, el Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP) gana por mayoría absoluta -317 escaños (57,64%)- y la oportunidad de formar gobierno en solitario. Esto cuadra bien con la estrategia de tensiones aplicadas por Gladio en muchos países europeos. Casi siempre una alta tensión empuja a una sociedad desorientada hacia su regidor como garante de la estabilidad y el orden.

Aquí la pregunta pertinente es: ¿deberíamos esperar un nuevo golpe militar en Turquía? Las cosas son mucho más complicadas. En la década de 2000, Turquía fue testigo de una serie de demandas contra militares de alto rango. Uno de ellos fue Ergenekon. Como resultado, Erdogan ha decapitado el ejército, el protector de la herencia de Ataturk. El lema de todos los golpes militares en Turquía hasta ahora ha sido “Volver a Ataturk”, es decir, a la Turquía laica republicana. Según el General turco Cevik Bir, en Turquía el Islam y la democracia están casados y su hijo es la secularidad. A veces, el niño enferma y el ejército actúa como un médico y lo cura. “El remedio elegido depende de la gravedad de la enfermedad del niño,” dice Bir (31).

Erdogan ha aprendido de los errores de sus predecesores ideológicos del Partido Democrático de Adnan Menderes, que fue derrocado y ejecutado por los generales. Su medida preventiva ha sido realizar recortes en el MIT (el Servicio Nacional de Inteligencia). A principios de 1990, los militares constituían el 35% del personal del MIT; hoy en día, su porcentaje se ha reducido a sólo el 5% (32). Por tanto, hoy, el presidente turco controla casi todas las fuerzas que cooperan con los ultras.

Y la única fuerza a la que aún teme es el movimiento kurdo de liberación nacional, con sus partidarios de izquierda. Con el fin de suprimirla, Erdogan necesita limpiar la población kurda en el sureste de Turquía y destruir la autonomía kurda en el norte de Siria. Aquí, se basa principalmente en el ISIS y otras fuerzas yihadistas. Pero los Lobos Grises también pueden ser útiles aquí.

Al analizar las actividades de los servicios secretos o especiales, uno siempre puede perderse en teorías de la conspiración. Los pragmáticos antiguos romanos plantearían una sola pregunta en la investigación de un crimen: “¿Cui Prodest?” (¿Quién se beneficia?) La respuesta a la Turquía plagada de terrorismo es obvia: Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), que siempre ha sido anti-izquierdista y pro-derechista.




Lista de referencias:

1. Abdullah Ocalan. Manifesto for a Democratic Civilization. The Kurdish Issue and the National Resolution. 2016. page 697

2. Ramzan Kadyrov. Turkey as a Strategic Ally of the United States of America in the 1950s volume 3, page 234.

3. Ramzan Kadyrov. Turkey as a Strategic Ally of the United States of America in the 1950s volume 3, page 237.

4. Rafael Muhammetdin. Evolution of Turkism, 1996, page 175

5. Daniele Ganser. NATO’s Secret Armies: Operation GLADIO and Terrorism in Western Europe. Translated by M. Krasikova. 2012, page 269

6. Rafael Muhammetdin. Evolution of Turkism, 1996, page 177

7. Zaman quoting Rafael Muhammetdin’s Evolution of Turkism, 1996, pages 177-178

8. Rafael Muhammetdin. Evolution of Turkism, 1996, pages 194-195

9. Guruli Vachnadze. The Backstage of an Act of Sabotage, 1985, pages 11-12

10. Daniele Ganser. NATO’s Secret Armies: Operation GLADIO and Terrorism in Western Europe. Translated by M. Krasikova. 2012, page 272

11. Daniele Ganser. NATO’s Secret Armies: Operation GLADIO and Terrorism in Western Europe. Translated by M. Krasikova. 2012, pages 273−274

12. Daniele Ganser. NATO’s Secret Armies: Operation GLADIO and Terrorism in Western Europe. Translated by M. Krasikova. 2012, page 275

13. Daniele Ganser. NATO’s Secret Armies: Operation GLADIO and Terrorism in Western Europe. Translated by M. Krasikova. 2012, page 278

14. Serdar Celik Turkey’s Killing Machine: The Contra-Guerrilla Force http://www.hartford-hwp.com/ archives/51/017.html

15. Vitaly Menshikov. Grey Wolves // Vokrug Sveta, #8, 1983. URL:http://www.vokrugsveta.ru/vs/ article/2039

16. Dr. İhsan, Dr. Sedat The rise of ideological-revolutionary terrorism: the Turkish experience, 1960−1980 // The Journal of Turkish Weekly (2014 14 March). URL: http://www.turkishweekly.net/ article/226/

17. Vladimir Danilov. Turkey in the 1980s: from Military Regime to Limited Democracy, 1991. page 18.

18. Vladimir Danilov. Turkey in the 1980s: from Military Regime to Limited Democracy, 1991. page 44.

19. Vladimir Danilov. Turkey in the 1980s: from Military Regime to Limited Democracy, 1991. page 51.

20. Keles R., Unsal A. Kentvеsiyasalsiddet. Ankara. 1982. F. 58−59 // quoting Vladimir Danilov. Turkey in the 1980s: from Military Regime to Limited Democracy, 1991. pages 28−29.

21. Vitaly Menshikov. Grey Wolves // Vokrug Sveta, #8, 1983 URL:http://www.vokrugsveta.ru/vs/ article/2039/

22. Turkish Fascists: The MHP http://www.hartford-hwp.com/ archives/51/019.html

23. Serdar Celik Turkey’s Killing Machine: The Contra-Guerrilla Forcehttp://www.hartford-hwp.com/ archives/51/017.html

24. Daniele Ganser. NATO’s Secret Armies: Operation GLADIO and Terrorism in Western Europe. Translated by M. Krasikova. 2012, page 286

25. https://undercoverinfo. wordpress.com/2016/01/11/ jitem-secret-turkish-death- squad-responsible-for-recent- executions-of-kurds/

26. http://en.rfi.fr/europe/20 150 723-french-inquiry-implicates- turkish-secret-services-paris- kurds-murder

27. Abdullah Ocalan. Manifesto for a Democratic Civilization. The Kurdish Issue and the National Resolution. 2016. page 454

28. B. Grey. Hunting for Ocalan: How Washington Ignores International Law and Democratic Rules URL: http://www.wsws.org/ru/1999/ feb1999/ocal-f24.shtml (access date: 01.12.2013)

29. http://nk.org.ua/geopolitika/ terakt-v-suruche-v-kontekste- politicheskoy-borbyi-v- turtsii-16 863

30. Friedrich Engels. Ludwig Feuerbach and the End of Classical German Philosophy, volume 21, page 306

31. https://lenta.ru/articles/ 2015/11/13/turkish_army/

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Escrito por Maksim Lebskiy
Traducido por Rojava Azadî