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lunes, 15 de abril de 2019

Israel: Elecciones para una Etnocracia


Las elecciones legislativas israelíes celebradas en 2015 eran una victoria para las posiciones más extremas de Israel.

En marzo del año 2015, en las elecciones legislativas celebradas en Israel y que significaron el triunfo de Benjamín Netanyahu, sostuve que esa victoria implicaba el éxito de las posiciones más extremas de la entidad sionista.

Cuatro años después, este 9 de abril del año 2019, tal conclusión se inscribe en la misma dirección, sin mayores variaciones, consolidando una sociedad cada día más fundamentalista. No importaba el apellido del Benjamín que presidiera estos nuevos cuatro años de gobierno en Israel, el sionismo seguirá con su senda de crimen y extremismo. Las cifras finales muestran, en forma contundente que Netanyahu, el Benjamín más vociferante, ocupará por quinta vez el cargo de primer ministro de la entidad sionista.

Ha sido el premio a un trabajo constante de elevar el belicismo como una conducta insustituible, para todo candidato que pretende presidir los destinos del régimen israelí. Una entidad autodenominada como la “mayor democracia de Oriente Medio”, que es parte del mito tejido por esta sociedad que en realidad ha demostrado ser una etnocracia. Los votos obtenidos por Benjamín Netanyahu del Likud, 36 escaños de un total de 120 en disputa, en pugna con el ex general Benny Gantz, que preside la coalición de centroderecha Kajol Lavan, que alcanzó 35 cupos parlamentarios, le otorga a Netanyahu la opción de formar gobierno con la suma de 65 escaños parlamentarios, cuatro más que los 61 necesarios para ser mayoría.

Un Netanyahu, que a sus 36 asientos suma los parlamentarios electos de lo más extremo, ultranacionalista y fundamentalista de la sociedad israelí: 5 diputados de la Derecha Unida, 5 de Ysrael Beitenu (del ex Ministro de Asuntos Militares Avigdor Lieberman), los 7 asientos de la UTJ (Yahadut Hatorá: judaísmo ultraortodoxo), Kulanu (del dirigente Moshe Khalon) que posee 4 escaños y finalmente los 8 del movimiento ultraortodoxo sefardí Shas. No obtuvieron representación los partidos de los extremistas sionistas Naftali Bennett, quien ocupa el cargo de Ministro de Educación de Netanyahu, y el de la ministra israelí de asuntos judiciales Ayelet Shaked, conocida por demandar en su época de diputada, la muerte de madres de hijos e hijas palestinas "Deberían desaparecer junto a sus hogares, donde han criado a estas serpientes. De lo contrario, criarán más pequeñas serpientes”. En todo caso está pendiente una solicitud de revisión ante el comité central de elecciones que podría significar, si se acepta la alegación que este partido logré los cuatro escaños mínimos si obtiene representación parlamentaria – superando el umbral del 3,26%- lo que significaría una merma en la Alianza Azul y Blanco y una subida en la alianza de la ultraderecha.

En algún momento los partidarios de la Alianza Kajol Lavan y en general los opositores a Netanyahu, expresaron su esperanza que los 36 asientos en el parlamento obtenido la alianza liderada por Gantz: formada: Resiliencia para Israel, el centrista Yesh Atid, del ex ministro Yair Lapid, y el movimiento Telem, lo llevarían a tener una opción más que favorable, vista la alta votación obtenida, para presidir así el gobierno israelí y desbancar a Netanyahu. En función del sistema electoral israelí necesitaba sumar votos de diversos frentes políticos: la centroderecha, la izquierda e incluso estimular el apoyo de los grupos políticos árabes, que se veía a todas luces imposible. Netanyahu triunfó porque es un político astuto, sin remilgos morales, sin reparos ni aprensiones a la hora de ofrecer incluso lo que parezca contradictorio entre los objetivos de su coalición. Todo vale para atraer a los partidos minoritarios, que le van a permitan a este político sionista asumir por quinta vez el cargo de Primer Ministro. Ya verá como otorga más casas en territorios usurpados. Como asigna beneficios a los estudiosos de la Torá y les permite a los ultraortodoxos no hacer el servicio militar. Ya discutirá con sus amigos estadounidenses la manera de allegar más recursos al Ejército, como también la forma de favorecer al 17% de población israelí de origen.

Recordemos, que desde el año 1948 (cuando nace la entidad israelí) ninguno de los partidos participantes en las elecciones ha podido obtener los 61 escaños que garantizan la mayoría en el Parlamento, por lo que tras el anuncio de los resultados siempre ha sido necesario formar una coalición de Gobierno. En esta elección legislativa 2019 no se exceptúa tal situación y por ello los primeros cómputos sólo dieron paso a la especulación pues, lo verdaderamente fundamental es la capacidad que tuviera Netanyahu y Gantz para atraer a sus rediles a aquellos partidos y movimientos que le garantizaran la mayoría requerida en el parlamento de esta entidad. La única salida que le queda a Gantz y en general a aquellos opositores a Netanyahu es un procedimiento destinado a lograr su destitución (impeachment) por las acusaciones, que activen sin frenos las instancias judiciales, que lleven a este primer ministro a juicio por las acusaciones de soborno, corrupción y tráfico de influencia, inhabilitándolo para ejercer cargos de representación popular ¿será capaz la justicia de Israel de concretar una acción así? No lo creo y tampoco es viable, aunque no imposible, que Kajol Lavan., Meretz o los partidos árabes se definan por esa vía.

El resto de los partidos y movimientos, sin opción, son el Laborismo, que a raíz de la debacle electoral (sólo obtuvo seis escaños con un 4,46% de los votos, el peor resultado desde que nació la entidad sionista el año 1948) el año 2015 obtuvo en alianza con el pequeño partido Hatnuá de Tzipi Livni 19 escaños. Los resultados lo tienen en la UCI discutiendo el exigir la renuncia de su presidente Avi Gabbay y promover la unión con el partido Meretz, que es la única organización judía que plantea la necesidad de un proceso de negociación con los palestinos y cree en la idea de los dos estados.

Los partidos de la comunidad árabe, por su parte, que en las elecciones pasadas obtuvieron 13 escaños, esta vez bajaron su número a diez representantes, principalmente por la escasa asistencia a los centros de votación. Cuatro partidos árabes entraron en las elecciones del 9 de abril con dos listas: La del Frente Árabe Demócrata y Árabe para el Cambio y la lista de la Unión Árabe y el Partido Tagammu, compuesto por el Movimiento Islámico del Sur y el Partido Democrático del Sur, fundado por el ex diputado Azmi Bishara. Un sector que ve constreñido sus derechos y su participación al amparo de la Ley del estado de nación judía, una ley que consolida la etnocracia judía en Israel.

El pasado miércoles la alianza Azul y Blanco de Benny Gantz (Kajol Lavan) que parecía encaminarse a la victoria reconoció su derrota al constatar que la suma total de votos parlamentarios en la elección legislativa daban la primera opción a Netanyahu a la hora que el Presidente Reuven Rivlin inicie el miércoles 17 de abril las consultas con los partidos que obtuvieron representación parlamentaria, para así formar gobierno. Tras esta ronda de reuniones, Rivlin recomendará a uno de los diputados electos como primer ministro (que será, sino existe una catástrofe, Benjamín Netanyahu). El elegido tendrá así 28 días para formar su gabinete, ampliable a otros 14 días.

Para el diario israelí Haaretz lo positivo de esta elección es que Netanyahu no arrasó como era su pretensión “Como muchos han observado, esta no fue una elección sobre temas, sino un referéndum sobre Netanyahu. Luchó con los dientes y las uñas, utilizando todos los trucos sucios del libro, burlándose sin vergüenza de Gantz, a quien en realidad había nombrado jefe de personal del ejército israelí y elogiado de manera implacable, antes de convertirse en un rival político, con noticias falsas e insinuaciones. Y a pesar de tener dos púlpitos de acoso masivo como primer ministro y ministro de defensa; a pesar de presionar cada botón de pánico, decir cada mentira, soplar cualquier silbato de perro racista que pudiera encontrar y toda la ayuda que recibió de Donald Trump, Vladimir Putin y Jair Bolsonaro, y enfrentar una oposición mal coordinada y a menudo desafortunada, sólo fue una estrecha victoria”.

Los votos son una mascarada

Lo referido habla de lo formal, de votos, de recuentos, de participación de ciudadanos israelíes, donde la comunidad árabe se restó masivamente (en comparación al año 2015) y que a pesar del gran número de nombres que estaban en las papeletas y la diversidad de partidos y movimientos, en esencia representan exactamente lo mismo: consolidar la visión y práctica de una sociedad, que normaliza la ocupación y colonialismo sobre Palestina. El racismo y la violencia cotidiana ejercida sobre los territorios ocupados, el refuerzo de una etnocracia donde la Ley de Estado Nación judía, aprobada el 19 de julio del año 2018 comprueba que la segregación es parte inseparable de la vida política y social en Israel. Una ley que especifica que “Israel es la patria histórica del pueblo judía” y deja formalizada la condición de ciudadanos de segunda clase a la minoría árabe, así como acrecienta el carácter de apartheid de una sociedad dominada abrumadoramente por el sionismo.

Escrutadas el 99% de las mesas de votación, el organismo electoral – comité central electoral – señaló que con 3.9 millones de votos escrutados, el Likud obtuvo un 26,47% del total de los votos válidamente emitidos mientras Kajol Lavan de Benjamín Gantz acumulaba un 26,11%. la participación electoral rondó el 68% cuatro puntos menos que la elección del año 2015 según lo dio a conocer Times of Israel. Las informaciones respecto a lo que se avecina señalan que “en el plazo de una semana en función de los resultados y tras consultar a los representantes de los partidos elegidos para la Knesset, el presidente Reuven Rivlin, encargará a uno de los diputados formar esta coalición de Gobierno. El candidato a ocupar el cargo de primer ministro suele ser el líder del partido con el mayor número de escaños. Hecho el encargo existe un plazo de 42 días para formar gobierno. De no hacerlo, el presidente le pediría a otro político que lo intente. En ese marco, los 36 escaños obtenidos por Netanyahu lo harán buscar aliados con aquellos que formó gobierno el año 2015, con el clásico ofertón de carteras ministeriales, subsidios, prebendas, sobre todo a los partidos y movimientos ligados a los fundamentalistas y colonos, que en coaliciones anteriores han vendido sus voluntades y apoyos vislumbrándose un futuro profundamente fundamentalista.

Hace cuatro años atrás sostuve que la guerra tras las elecciones del año 2015 estuvo de fiesta y tras las adelantas elecciones celebradas este 9 de abril del 2019 esa festividad ha mostrado que no quiere parar, convirtiéndose en la esencia de una sociedad israelí que le otorga carta blanca a sus líderes políticos y militares más extremistas representados por Benjamín Netanyahu, que a pesar de las acusaciones por corrupción no tuvo reparos en presentarse a estas elecciones, a sabiendas que la impunidad lo acompaña. No le perdió pisada otro de los candidatos, Benny Gantz, ex jefe del Estado Mayor del Ejército Sionista, responsable de miles de crímenes contra el pueblo palestino (estuvo a cargo de las fuerzas militares que atacó la Franja de Gaza el año 2014 en la denominada campaña “margen protector”). Un militar que a pesar de los intentos de la prensa occidental no pudo cambiar la visión de “halcón” que se tiene de él y sus acciones militares.

Este es el mismo Gantz que tras las operaciones de crímenes de guerra contra la Franja de Gaza sostuvo “que hemos devuelto a partes de Gaza a la edad de Piedra” de lo cual se jactó en videos de campaña donde presentaba como “fruto” de su labor militar el asesinato de 2.300 palestinos, causando heridas a 10 mil y a la destrucción de gran parte de la infraestructura gazetí. Este es el mismo ex General que activó en agosto del año 2014 el llamado Protocolo Hannibal, destinado a prevenir la captura de soldados israelíes en la campaña que significó, en pocos días la muerte de 135 civiles palestinos. Además de ordenar el castigo indiscriminado a latigazos a barrios enteros en la ciudad de Rafah el 1 de agosto de ese año trágico. Un Gantz no es menos sionista ni menos criminal que Netanyahu, aunque la prensa “liberal” pretendió mostrarlo como una especie de un “cambio necesario”. Ambos benjamines han expresado en forma indiscutible la esencia fundamentalista de la etnocracia israelí.

Una sociedad como la israelí, donde las opciones políticas fueron candidatos de la catadura moral de Netanyahu, Benny Gantz, Naftali Bennett, Ayeled Shaked, Avigdor Lieberman o cualquiera cuyas declaraciones y acciones van encaminadas a plasmar una política de genocidio del pueblo palestino, no puede ser denominada una democracia. Un remedo a lo más, una caricatura amplificada por los medios de información dominados por el sionismo y que pretenden mostrar a Israel como una especie de faro en una creciente corriente de islamofobia promovida por las grandes potencias occidentales. El cuento de considerar a Israel como “la mayor democracia de Oriente Medio” es para incautos, para aquellos seducidos por la mitificación de una entidad, que se ha consolidado en virtud del crimen, la ocupación y colonización de Palestina. Una entidad que ha concretado una etnocracia, donde la condición de judío otorga derechos y el resto de los goyim (no judíos) son simplemente “excremento, ganado, servidumbre” con que los políticos sionistas han calificado a los pueblos de Oriente Medio.

El factor Irán

Un Israel que segrega a la población árabe que habita en los territorios usurpados tras su nacimiento el año 1948 y sobre todo ha permitido a este régimen extremista, erigirse como la punta de lanza de la política estadounidense para Oriente Medio, que en los últimos años ha significado tratar de derrocar al gobierno sirio, desestabilizar El Líbano en su pugna con Hezbolá y generar una política hostil contra la República Islámica de Irán. En este último punto, la cercanía lograda entre el régimen israelí y Washington ha significado contar con la plena incondicionalidad del gobierno de Donald Trump en todas las políticas dirigidas contra la nación persa, la última de las cuales ha sido declarar a una de las ramas de las Fuerzas Armadas de Irán, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica como un grupo terrorista.

Una decisión que el propio Netanyahu dejó claro que obedeció al pavor del que está poseído el régimen israelí ante la clara presencia y poder de la nación persa y el Eje de la Resistencia cuyas fuerzas están en las fronteras de la Palestina histórica, en los límites de los Altos del Golán sirio ocupado, estrechando cada día más el cerco contra la entidad sionista. Netanyahu no pudo ocultar la satisfacción ante el regalo ofrecido por Trump a las posturas en política exterior de Tel Aviv. Ello porque implica atacar directamente a un formidable enemigo como es Irán, sino que al mismo tiempo favorecer la campaña de Netanyahu que se jacta de poder dirigir la política exterior de Estados Unidos en materias que incumben a Israel. “Gracias, mi querido amigo, presidente Donald Trump, por declarar organización terrorista al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica iraní (…) Gracias por responder a otra de mis peticiones importantes” fueron las palabras gozosas de Netanyahu y la muestra más clara de esta alianza entre el imperialismo y el sionismo. Dos ideologías nefastas para la humanidad.

Irán, en una medida que lo muestra con la entereza y decisión que la ha caracterizado desde el triunfo de la revolución el año 1979 contestó con una medida firme al proponer, mediante una carta enviada al presidente de la República y jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Hasan Rohani, que se clasifique al Comando central de los Estados Unidos – Centcom por sus siglas en inglés - como una organización terrorista por ser la responsable de las tropas estadounidenses en Oriente Medio. El canciller persa invocó para esta petición, aprobada unánimemente el parlamento iraní, una ley que el propio parlamento había aprobado para lidiar con las conductas violatorias de los derechos humanos y acciones terroristas que estados unidos propicia en la región. El Centcom es uno de los nueve comandos unificados que posee estados unidos alrededor del mundo y que en este caso comprende la presencia militar de estados Unidos en 27 países, que van desde el cuerno de África, pasando por Oriente Medio y Asia Central.

Esto implica un reto que ha despertado la admiración de aquellos que han visto con pesar como Washington hace y deshace en el plano internacional. Considerar a los cuerpos armados de Estados unidos, presentes en el área de operaciones de irán implica una mirada y una acción decidida, donde todas las opciones están en la mesa, sobre todo si está en peligro o se amenaza la integridad territorial y la soberanía iraní. Teherán sostuvo que el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica es “la entidad antiterrorista más poderosa y pionera en la lucha contra el terrorismo en oriente medio” realidad expresada en los combates sostenidos contra los grupos terroristas takfirí, tanto en Siria como Irak, que han nacido al alero y el apoyo financiero, político, militar y logístico justamente de Estados Unidos y sus socios regionales representados por el sionismo y el wahabismo saudí.

El triunfo de las posiciones belicistas en las elecciones legislativas en Israel ejemplifica la dinámica criminal que anima la política del régimen sionista. Apelando al temor frente Palestina e Irán, Netanyahu centró su campaña en los aspectos externos obviando las deficiencias económicas y sociales que golpean a la sociedad israelí. Netanyahu apeló al sentimiento de temor, a la irracionalidad de ver en el otro al enemigo, apeló a la ignorancia y los recelos atávicos de una sociedad que se siente víctima de sus vecinos, que encerrada en sus muros defensivos cree construir un futuro más seguro en un territorio erizados de soldados y dotado de un escudo militar protector donde el arsenal nuclear pretende ser su estandarte de batalla. Incluso, en un claro guiño a los sectores terroristas al señalar que si accede a un quinto mandato “anexará Cisjordania a Israel” violando todas las resoluciones internacionales respecto a la violación que implica la construcción de asentamientos en Cisjordania y el traslado de colonos sionistas, para poblar dicho territorio imposibilitando la conformación de un Estado palestino.

Desde la Autoridad Nacional Palestina tal realidad ha sido reafirmada. El secretario general de la Organización para Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, en declaraciones ante la prensa internacional señaló que estas elecciones muestran que la sociedad israelí “ha dicho no a la paz y sí a la ocupación pues sólo el 8% - 18 diputados electos – de un total de 120 están en la idea de respaldar la solución de los dos Estados” . Las elecciones con sus resultados muestran que la realidad del pueblo palestino no cambiará. Resulta evidente que un envalentonado Netanyahu tras su triunfo no avanzará en un proceso de negociación con Palestina, no terminará la ocupación ni la estrategia de construcción de más asentamientos destinado a impedir el objetivo de concretar la autodeterminación del pueblo palestino. No se va a cejar en los intentos de judaizar Al Quds. Con Netanyahu el apoyo a bandas terroristas que afectan la estabilidad de Siria, El Líbano e Irak seguirá estando a la orden del día. Al igual que la política de presión a la República islámica de Irán y la estrecha alianza con el gobierno estadounidense.

Israel, con Netanyahu (pero también con Gantz si este hubiese triunfado) como Primer Ministro seguirá violando el derecho internacional. El lobby sionista a través del AIPAC seguirá dictando la política de Washington respecto a su hijo putativo en oriente medio. Tal como el año 2015, estas elecciones del 2019 signan para Oriente Medio en general y Palestina en particular, negros nubarrones. Nada bueno puede esperar el pueblo de la Franja de Gaza, ni la Cisjordania ocupada ni Al Quds. Nada positivo se avecina para los pueblos de El Líbano, de Siria pues el extremismo se ha convertido en línea estratégica en la política israelí.

Israel seguirá siendo gobernado por un político, un halcón, un belicista definido por el pensador estadounidense Noam Chomsky como “un atrevido, hipócrita y agresivo” a quien lo siguió en las preferencias de la sociedad israelí un ex general acusado por crímenes de guerra, interesados ambos en asegurarse que ninguna fuerza regional, frene la política expansionista de Tel Aviv y la política belicista de Estados Unidos en esa zona del mundo. Interesados, igualmente, en cercar a Irán, detener la influencia rusa en la zona del Cáucaso. Este 9 de abril, así como en cada elección en la entidad sionista ha triunfado nuevamente la guerra, además de la consolidación de la doctrina del nacionalsionismo. Triunfo el Benjamín de civil, con mentalidad bélica, el que ha prometido anexionar los asentamientos sionistas ilegales en Cisjordaniaa este Israel nacido arbitrariamente el año 1948 y que ocupa desde entonces la palestina histórica. Ha triunfado el político corrupto que ha recibido el espaldarazo de una sociedad, que cada cuatro años realiza el espectáculo electoral de turno para continuar mostrando y exhibiendo con su hasbara una mascarada de democracia.

¿Es Trump un rey Ciro o una reina Ester?


¿Y es realmente un salvador del pueblo judío de la 'amenaza' iraní?

A medida que el presidente Donald Trump ha causado estragos en las proporciones bíblicas en todo el mundo, algunos creyentes, como es comprensible, han recurrido a las Escrituras y sus relatos de grandes desastres y castigos divinos para explicar el actual vórtice de calamidades.

Pero también ha habido otra lectura de textos religiosos, principalmente por ávidos evangélicos estadounidenses, que paradójicamente ha presentado a Trump, un adúltero en serie y un pecador público, como una bendición divina. 

En 2016, durante una conversación televisada sobre si Trump tiene un "mandato bíblico" para ser presidente, el pensador evangélico Lance Wallnau opinó: "Estados Unidos tendrá un desafío [...] Con Trump, creo que tenemos un Cyrus para navegar la tormenta."

Entonces, hace apenas unas semanas, durante su visita a Israel, se le preguntó al Secretario de Estado Mike Pompeo: "¿Podría ser que el Presidente Trump en este momento haya sido levantado para un momento como este, al igual que la Reina Esther, para ayudar a ahorrar? ¿El pueblo judío de la amenaza iraní? A lo que él respondió: "Como cristiano, ciertamente creo que eso es posible". 

Sería bastante tentador ignorar lo absurdo de estas analogías, y apresurarse a llegar a la conclusión de que las personas que creen en ellas habitan en su propio mundo delirante, muy parecido a Abu Bakr al-Baghdadi y sus pandillas ISIL o los fundamentalistas hindúes y sus linternas de linchamiento. 

Pero convertir a Trump en un significante bíblico flotante tiene un lado mucho más siniestro. No es una coincidencia que a los sionistas de Tel Aviv a Nueva York les guste esa conversación. Después de todo, sirve perfectamente sus esfuerzos sistemáticos para borrar las verdaderas historias de palestinos y judíos y falsificar su camino para reclamar la totalidad de Palestina.

Trump, el rey bíblico

Ahora, para las personas sanas que se preocupan por la historia: Ciro II de Persia (600–530 aC), más conocido como Ciro el Grande, fue el fundador del Imperio Aqueménida, el imperio multicultural más extenso del mundo antiguo que se extendió desde el Mediterráneo. Mar al valle del Indo. 

Ciro el Grande tiene un lugar particularmente venerable en la historia judía y, según la Biblia hebrea (Isaías 45: 1), Dios lo había ungido para la tarea de liberar a los judíos de la esclavitud y permitirles regresar a Palestina y reconstruir su templo. " Esto es lo que el Señor le dice a su ungido, a Ciro, cuya mano derecha tomo para dominar a las naciones que tiene delante de él y para despojar a los reyes de su armadura, para abrir las puertas delante de él para que las puertas no se cierren". Él, el rey persa, la Biblia llama "el Ungido" o Mesías. 

Mientras tanto, la reina Ester, según la misma Biblia hebrea, fue una reina judía iraní que salvó a otros judíos iraníes de un complot en la corte de Jerjes I, el cuarto rey persa del Imperio Aqueménida (519 - 465 aC). 

Del Libro de Ester, aprendemos que el consejero principal del rey, un desagradable personaje llamado Haman, era rival de otro consejero de la corte, Mardoqueo, primo de Ester, y conspiró para matar a todos los judíos persas. La reina descubrió su plan y lo frustró con éxito.

Las tumbas de Esther y Mardoqueo en la ciudad iraní de Hamadan son un importante lugar de peregrinación, y no solo para los judíos iraníes. La primera vez que supe de este sitio de peregrinación fue de mi difunta madre, que era una devota mujer chií. 

Sin embargo, en el mundo delirante del sionismo, las figuras del rey Ciro y la reina Ester han sido despojadas del contexto y la complejidad cultural e histórica y se han puesto en uso como ejemplos de gobernantes que han ayudado al regreso de los judíos a la "tierra prometida".

Algunos evangélicos, que apoyan el sionismo por la creencia de que la migración judía a Israel provocaría la Segunda Venida, han elevado a Trump con entusiasmo al estado de un gobernante bíblico. Él, a su vez, ha agradecido y ha hecho varias concesiones políticas a Israel, debido a la consideración más bien mundana de que el voto evangélico podría ganar su reelección el próximo año. 

La creencia entre algunos de estos evangélicos de que la Segunda Venida enviaría a todos los no creyentes (incluidos los judíos) al infierno no parece perturbar a los sionistas, quienes acogen con agrado los esfuerzos evangélicos para moldear la política exterior de los Estados Unidos sobre Palestina según los lineamientos bíblicos.

También ayudan a los esfuerzos sionistas para enmarcar la colonización de Palestina como el retorno "legítimo" de una población "indígena" a su tierra "prometida". 

El objetivo de este proyecto es no solo robar a los palestinos (incluidos los cientos de miles de cristianos) de su patria ancestral, sino también robar a los judíos su patria ancestral en todo el mundo. En este caso particular, el objetivo es despojar a los judíos iraníes de quienes realmente son: tanto iraníes como judíos. 

Desnacionalizar a los judíos de sus hogares y hábitats históricos, privándolos de sus legítimos derechos a las naciones, en las que históricamente han nacido y crecido, son objetivos comunes que tanto los sionistas como los antisemitas buscan alcanzar. 

Sin embargo, contrariamente a sus deseos, los judíos iraníes son iraníes y judíos, y no hay absolutamente ninguna contradicción en esa declaración. Los iraníes pueden ser, y son, sunitas, chiítas, cristianos, zoroastrianos, judíos, etc. 

Hechos liberadores contra los delirios peligrosos. 

El juego final de este proyecto de desnacionalización es garantizar que ya no haya judíos iraníes, ni judíos iraquíes, ni judíos norteamericanos, ni judíos británicos, sino solo judíos atomizados y genéricos, que se consideran extranjeros en sus propios países.

Esta campaña viciosa para desarraigar a los judíos de sus países de origen, sin embargo, ha sido contrarrestada por los esfuerzos de los historiadores responsables que trabajan arduamente para documentar precisamente lo contrario de sus malas intenciones . 

En su volumen bellamente editado Los hijos de Esther: Un retrato de los judíos iraníes (2002), Houman Sarshar reúne decenas de ensayos de destacados estudiosos de la historia y cultura judeo-iraní. De las páginas de este libro, aprendemos sobre la historia y la cultura de una de las comunidades judías más antiguas del planeta Tierra, orgullosos de quiénes y qué son: iraníes y judíos. Revela cómo los judíos han sido parte integral de la tumultuosa historia de su patria iraní, sus logros artísticos y el pluralismo de la fe y las formaciones sociales a lo largo de su historia de siglos. 

En un libro más reciente, Entre Irán y Sión: Historias judías del Irán en el siglo XX (2018), Lior B Sternfeld presta mayor atención a la historia más reciente de los judíos iraníes, desde la Revolución Constitucional de 1906-1911 hasta la revolución iraní de 1977-1979. Sternfeld (revelación completa, es un joven erudito israelí que estudió con mi ex alumno, el profesor Haggai Ram en la Universidad Ben Gurion y, por lo tanto, es como un nieto espiritual para mí, así como un querido amigo y colega) documenta el importante papel que desempeñan los judíos iraníes. Jugó en el proyecto de construcción de la nación iraní y en los principales eventos políticos que sacudieron al país en el siglo veinte. 

Estas son solo dos de las muchas obras históricas que refutan las nociones sionistas y evangélicas de lo que significa ser judío.

Ester era una judía iraní. Los judíos iraníes la han reclamado con razón y con absoluta precisión histórica y se consideran simbólicamente "Hijos de Ester", ¡y qué hermoso es eso! 

Los judíos iraníes son iraníes. Tienen tanto, si no más, derecho a su patria como los musulmanes, zoroastrianos, cristianos o cualquier otro tipo de iraní. Que algunos de ellos, junto con los iraníes de otras religiones que decidieron emigrar de Irán a los Estados Unidos o a otros lugares, no cambian el hecho de quiénes son. 

Más de cuatro millones de iraníes viven fuera de su tierra natal, de los cuales unos pocos cientos de miles son judíos. Dentro o fuera de su tierra natal, los judíos iraníes, con la figura bíblica de Ester como su evidencia bíblica más antigua, tienen un reclamo sobre Irán tan legítimo y completo como el de cualquier otro tipo de iraní.

Lo que los evangélicos y los sionistas israelíes puedan afirmar, este hecho no cambiará. Y a pesar de sus mejores esfuerzos, la mayoría de los judíos, millones de ellos, han optado por permanecer en sus países de origen y no convertirse en peones indefensos al servicio del proyecto colonial europeo en Palestina.

viernes, 29 de marzo de 2019

Al Quds, Golán: El mundo árabe frente a la agresión estadounidense


La decisión del presidente de EEUU, Donald Trump, de reconocer la “soberanía israelí” de los Altos del Golán sirios ocupados por régimen israelí supone otro golpe de la administración estadounidense contra el mundo árabe y musulmán tras el reconocimiento similar anterior de la ciudad ocupada palestina de Al Quds (Jerusalén) como capital israelí y el intento de promover el “acuerdo del siglo”, que supone un golpe para los palestinos y su causa.
Todas estas decisiones de la Administración Trump tienen un mismo trasfondo: suponen una violación del derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad, que establecen que todos los territorios anteriormente mencionados están bajo una ilegal ocupación israelí y que llaman al régimen sionista a retirarse de ellos. Sin embargo, en las últimas décadas Israel ha ignorado todas estas resoluciones, sabedor de que EEUU le garantizaba protección frente a posibles sanciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Entretanto, el lobby pro-israelí en EEUU ha convertido a los políticos norteamericanos en poco más que unas marionetas que sirven, en mayor o menor medida, los intereses israelíes.
Pese a todo, estas medidas de EEUU son inútiles porque se han granjeado el rechazo unánime de la comunidad internacional. Rusia, China, Francia, Irán, Turquía, Indonesia y muchos más estados han declarado que la declaración de Trump no cambiará el estatus del Golán como territorio sirio ocupado, que está enraizado en el derecho internacional y el consenso de la comunidad internacional.
La decisión de Trump sobre el Golán, unida a la postura de Trump sobre Al Quds, supone una nueva afrenta a los pueblos árabes e islámicos que deja ver que la política estadounidense va dirigida justamente contra ellos y que la presencia de tropas norteamericanas en algunos de sus países es una medida hostil dirigida contra ellos y sus vecinos.
En el caso de Siria, la presencia norteamericana está vinculada a un plan para crear una entidad kurda independiente y destruir la unidad de Siria. Sin embargo, la postura del gobierno sirio, y también de Turquía, ha hecho fracasar este plan. En Iraq, el proyecto estadounidense era dividir el país en tres partes: una kurda, una sunní y otra shií, y en el caso yemení se buscaba romper el país en dos partes: el Norte y el Sur. Esta división de Yemen iba a servir para convertir el Estrecho de Bab el Mandeb en un paso marítimo militar y comercial seguro para Israel.
En este contexto, los dirigentes árabes que se plieguen a los designios estadounidenses serán vistos como marionetas y traidores a las posturas e intereses de sus países y el mundo árabe e islámico en su conjunto. Es significativo a este respecto que incluso gobiernos como el de Arabia Saudí y Bahrein se hayan visto compelidos a condenar la última postura de Trump con respecto al Golán.
Esta medida de la Administración Trump llevará a un mayor fracaso si cabe de los proyectos de EEUU en la región. En un momento en el que la retórica propagandística estadounidense pretende que Irán es una amenaza para los árabes, estos últimos pueden ver día tras día como ellos son las víctimas principales de la política de EEUU, mientras que Irán respalda los intereses del mundo árabe y apoya sus justas causas.
Iraq y el Líbano han dado una respuesta clara y firme a los intentos de la Administración Trump de provocar la división interna en sus países. Los gobiernos de ambos estados han defendido a sus respectivas organizaciones de resistencia, Hezbolá en el caso libanés y las organizaciones miembros del Hashid al Shaabi en el iraquí, y han rechazado la injerencia estadounidense en sus asuntos internos.
El fracaso de este complot general contra el mundo árabe necesita, sin embargo, de una movilización mucho más amplia. Existen varias medidas que los países árabes deberían tomar. En primer lugar, los estados de la región necesitan reforzar su cooperación y coordinación y poner fin a sus conflictos en vistas a neutralizar el proyecto norteamericano-israelí y sus efectos desfavorables en su política y economía.
En el plano militar, es necesario una cooperación militar entre los países de la región. Un buen paso ya sido ya dado. Los jefes de los ejércitos de Irán, Iraq y Siria se reunieron la pasada semana en Damasco y anunciaron una coordinación mucho más estrecha contra el terrorismo y también contra el complot de división y sedición en la región. A nivel militar, los países árabes deben inclinarse hacia Rusia, una nación que puede suministrar los armamentos y el entrenamiento que estos estados precisan.
A nivel económico, es necesario también una mayor cooperación del mundo árabe con el Este -Rusia y China, pero también la India-, con el fin de contrarrestar la guerra económica y las sanciones estadounidenses que los países que luchan por mantener una política independiente soportan en mayor o menor medida. China, con sus proyectos como el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura y la Nueva Ruta de la Seda, puede favorecer la independencia de los países árabes y ayudarles a emprender vías independientes de desarrollo y a hacer frente a los peligros que provienen del campo norteamericano-israelí.
La reapertura de las rutas comerciales entre Siria, Iraq y Jordania ha creado también un amplio espacio comercial que se extiende desde el Mediterráneo hasta el Golfo Pérsico. EEUU no ha sido capaz de impedir la creación de la ruta Teherán-Beirut pese a que esta era la razón real de la presencia de sus tropas en Siria, y no el risible pretexto de la lucha contra el Daesh. La reapertura del caso de Nassib ha llevado también al reinicio de los intercambios económicos entre Jordania y Siria y los países de su entorno. Incapaz de impedir la apertura de tales rutas comerciales, algo que constituye no solo un derecho básico sino también una inclinación natural de los pueblos de la región, EEUU amenaza ahora a los comerciantes jordanos para impedirles realizar tratos con Siria. Por supuesto, tales intentos acabarán sumándose al cúmulo de fracasos de Washington en la región.
Los países árabes deben apoyar también los intentos de Siria e Iraq para hacer salir a las tropas estadounidenses de su territorio. El Parlamento de Iraq está debatiendo en este sentido un proyecto para hacer salir a los militares de EEUU del país con el fin de recuperar la plena soberanía sobre su territorio.
Es necesario también un diálogo y una aproximación de los países árabes a Irán y Turquía. Este diálogo podría llevar a la retirada turca de Siria e Iraq y la apertura de nuevas vías de diálogo entre Ankara y los estados árabes. No hay duda de que Turquía es vista por Israel como un país hostil por su poder económico y militar y por su influencia en el mundo árabe y musulmán y podría convertirse también en un aliado de los países árabes en su lucha contra el proyecto israelo-estadounidense, como demuestra su rápida condena de la decisión de Trump sobre los Altos del Golán y su clara oposición al plan norteamericano para la creación de una entidad kurda independiente en Siria.
La Liga Árabe debería dar una muestra de independencia al readmitir incondicionalmente a Siria y la Organización de la Conferencia Islámica está llamada, por su parte, a jugar un papel más activo en la defensa de los países árabes y la lucha contra la islamofobia promovida en Occidente por los sectores sionistas y sus aliados.
EEUU va a sufrir una grave pérdida de imagen por su apoyo incondicional a los planes expansionistas de la ultraderecha israelí. Su credibilidad, o lo que quedaba de ella, está ahora hecha añicos. Sus tropas son vistas como ocupantes indeseables y sus políticas son objeto de un rechazo general en el mundo árabe e islámico.
Es también necesario hacer ver al pueblo estadounidense que la ocupación israelí comienza en Washington y que muchos de sus políticos están dañando los intereses de EEUU al apoyar a una entidad que ocupa ilegalmente territorios de los países árabes y que viola de forma continua el derecho internacional y los derechos más básicos de los pueblos bajo su control, y en primer lugar del pueblo palestino. Esta política lleva a EEUU por la vía de un enfrentamiento perpetuo con el mundo musulmán, algo que, sin duda, la gran mayoría de ciudadanos estadounidenses no desean.
Para el propio Israel, la política de Netanyahu y Trump puede significar el fin de la solución de dos estados y el inicio de la lucha del pueblo palestino por un solo estado. Millones de palestinos, en Cisjordania y Jerusalén, pero también en los territorios ocupados en 1948, pueden iniciar pronto una movilización por la igualdad de derechos siguiendo el modelo de la lucha contra el estado del apartheid en Sudáfrica, y esta lucha representará, sin duda, el final definitivo del proyecto sionista.

viernes, 21 de septiembre de 2018

La 'teoría del todo' sobre el derribo del Il-20 ruso en las costas sirias


La catástrofe del avión de reconocimiento ruso Il-20 en Siria fue atribuida a 'las acciones provocadoras' de Israel, condenadas por la Defensa de Rusia y comentadas de una manera bastante escueta por el presidente ruso. Esta y otras discrepancias aparentes las pretende explicar una teoría ofrecida por analistas extranjeros.

En la física teórica, la llamada 'teoría del todo' es una hipotética explicación de todos los fenómenos físicos a la vez, una que conecte todas las interacciones fundamentales de la naturaleza en un solo modelo carente de vacíos.

A pesar de todos los obstáculos, docenas de científicos de renombre están buscando este Santo Grial de la ciencia y están creando en este proceso conceptos tan peculiares como la famosa teoría de cuerdas.

Este deseo de explicarlo todo se manifiesta muy a menudo en otros ámbitos. En la política y geopolítica, las ideas más inusuales suelen considerarse como 'teorías de conspiración'. Pero a veces surgen explicaciones capaces de llenar todos los vacíos de manera coherente y, como mínimo, ofrecer una explicación para una mente ansiosa de respuestas.

Hay una teoría surgida en los círculos de análisis independientes sobre las razones reales de la caída del avión de reconocimiento ruso Il-20 que es:
  • una explicación un poco descabellada,
  • lo suficiente creíble desde el punto de vista de la coyuntura actual, y
  • capaz de explicar ciertas cosas que hasta la fecha parecen ilógicas.

¿De qué teoría se trata?

El 'complot' franco-israelí

Tom Luongo y Joachin Flores argumentan que el Il-20 fue derribado por Francia con el fin de provocar un ataque de respuesta ruso contra la fragata Auvergne. Los aviones israelíes estaban presentes en la zona para dar legitimidad a la versión del 'fuego amigo' de la defensa antiaérea siria y así presentar a Rusia como la 'agresora' de un miembro de la OTAN.

La teoría tiene también una versión 'suavizada', que reconoce el Il-20 como víctima involuntaria de las maniobras de los cazas israelíes, pero que considera culpable a Auvergne por lanzar sus misiles mar-tierra contra la base rusa con el fin de provocar la respuesta militar de Moscú.

Con el objetivo de lograr un mayor dramatismo, partimos de los puntos iniciales.

Es descabellada porque se parece mucho a una teoría de conspiración. Sin embargo, no lo es del todo porque las escenificaciones y ataques de 'falsa bandera' hace tiempo que forman parte de las contiendas geopolíticas. No son una novedad.

Es creíble ya que una provocación bélica no es algo fuera de lo normal en las zonas de conflicto. De las maniobras a gran escala a los disparos de advertencia y hasta los ataques directos con víctimas mortales —todos estos ejemplos ya tuvieron lugar en Siria—, un choque militar es posible. No obstante, es poco creíble porque esta teoría sugiere que muchas personas en los altos niveles de poder perdieron el sentido común (algo tampoco imposible en el mundo de hoy).

Es capaz de explicar varios factores 'fuera de lo normal' que rodearon la caída del avión Il-20. Pero al mismo tiempo, choca con el concepto de la 'navaja de Ockham', que entre las explicaciones de un mismo suceso llama a favorecer la más probable y más sencilla. Y esta teoría no tiene nada de sencilla.

Sin importar si es verdad o fantasía, la teoría de Luongo y Flores es un drama geopolítico digno de una novela de ficción. Les invito a conocer las conclusiones de los dos autores, mezcladas libremente con mis propias adiciones.


'Puntos blancos' en el derribo del Il-20

Luongo y Flores, en artículos separados, llaman la atención a ciertas irregularidades en la cobertura mediática y las reacciones de los altos cargos rusos al derribo del avión Il-20.

Aspectos mediáticos:

Primero, recuerdan que los primeros mensajes sobre la desaparición de la aeronave mencionaron "el lanzamiento de misiles por la fragata francesa Auvergne" justo antes de la desaparición, sin precisar el tipo de misiles lanzados. Cabe señalar que el Il-20 es capaz de recoger y enviar datos de inteligencia en tiempo real.

Segundo, en los primeros momentos tras la desaparición del avión ruso, Francia se apresuró a negar su implicación en la posible catástrofe, sin que nadie la acusara de esto.

Tercero, antes de cualquier comunicado de la Defensa rusa, las fuentes estadounidenses comentaron a los medios norteamericanos que la versión principal de EEUU era la del 'fuego amigo' de la defensa antiaérea siria contra la aeronave rusa. Antes de que alguien en Rusia ofreciera una versión propia.

Cuarto, la Defensa rusa culpó a Israel en términos contundentes, mientras que el comentario del presidente ruso resultó moderado y hasta evitó culpar a Tel Aviv por la pérdida del avión. En el caso de Turquía, el derribo del Su-24 ruso causó un prolongado conflicto político y económico. Mientras, la fragata francesa fue olvidada por los altos cargos rusos.

Quinto, el presidente sirio, Bashar Asad, tardó dos días en dar sus condolencias sobre el derribo, a pesar de que la parte rusa había declarado ya a los militares sirios como responsables involuntarios de la catástrofe. Para comparar, los altos cargos de los países de la coalición estadounidense —formalmente rivales en el tema sirio— mandaron sus condolencias al día siguiente. Además, la parte siria ni siquiera comentó el suceso antes de que la Defensa rusa expusiera su versión.


Aspectos tecnológicos

Los expertos destacan que la teoría de un derribo involuntario, causado por un misil del sistema S-200 que optó por un blanco más 'visible' entre el Il-20 ruso y uno de los F-16 israelíes, aunque posible, provoca dudas.

Luongo y Flores argumentan que como los sistemas de defensa antiaérea de Siria y de Rusia están interconectados, sería poco probable que los sirios 'se confundieran' o arriesgaran a impactar contra el Il-20 en su deseo de atacar un F-16.

En este sentido, se puede agregar que los S-200 son misiles antiaéreos de largo alcance destinados a derribar bombarderos enemigos y no atacar misiles de crucero ni cazas tácticos: para esto, se usan los sistemas más modernos, como los S-300 y S-400, o los de mediano y corto alcance. Y en caso de riesgo de 'fuego amigo', los sirios, capacitados por los rusos, deberían haber limitado sus medidas con sistemas de defensa antiaérea de menor alcance.


¿Cómo la 'teoría del todo' explica las discrepancias?

Los argumentos de los autores se resumen en lo siguiente:

  1. Los aviones israelíes están realizando un ataque contra los objetos del Ejército sirio en Latakia, la provincia con mayor presencia de fuerzas rusas en el país, sin prevenir a Moscú de antemano del ataque. Ambas cosas inusuales para Israel, dado el cumplimiento riguroso del acuerdo sobre la prevención de incidentes con Moscú en el pasado y el historial impecable de esta cooperación.
  2. La fragata Auvergne lanza sus misiles antiaéreos contra el Il-20 ruso. La tripulación detecta el lanzamiento en tiempo real e informa de este hecho al mando ruso en Siria, que, por el momento, cree que se trata de los misiles de crucero mar-tierra. El avión es derribado y desaparece de los radares. Según la versión 'suavizada', los misiles de Auvergne se dirigen contra la base rusa, y en el caos del fuego antiaéreo el Il-20 cae derribado por el 'fuego amigo'.
  3. Rusia, argumentan los analistas, enseguida entiende todo y se enfrenta con una decisión: lanzar un ataque de respuesta contra Auvergne o evitar caer en esta trampa. En el primer caso, cualquier esperanza de tener buenas relaciones con Francia y Europa sería destruida por décadas, con el riesgo de desatar una guerra a gran escala con la OTAN. En el segundo caso, Moscú sacrificaría su imagen internacional y tendría problemas a lo interno del país por no responder a Israel, lo que sería perjudicial para los gobernantes y dañaría personalmente la imagen de Vladímir Putin.
  4. Un ataque contra la fragata no se hubiera podido justificar. Israel y Francia, así como EEUU, ya pusieron en marcha el guion de 'fuego amigo' (con el 'oportuno' ataque aéreo israelí, las declaraciones de París y de las fuentes militares estadounidenses). El peso de las palabras de Moscú, ya demonizada y presentada como agresora durante años, no hubieran valido para nada contra la postura conjunta de 'la comunidad internacional', como se autodenomina Occidente. Las relaciones con Francia hubieran resultado destrozadas y Moscú se hubiera enfrentado con una crisis diplomática a una escala sin precedentes (además de una inminente guerra sin cuartel en Siria).
  5. Moscú opta por analizar la situación con mente fría. Por eso la población no tuvo acceso inmediato a la información oficial: ni la Defensa ni el Kremlin publicaron comunicados oficiales durante varias horas. En casos anteriores, la información sobre las bajas militares se publicó más rápidamente.
  6. Al ver las señales del guion occidental —el del 'fuego amigo' sirio—, Rusia decide aceptar la narrativa ofrecida y 'confirma' que fue un S-200 el que causó la catástrofe, sostienen los autores. Los sirios, inicialmente, no están al tanto de la situación y no comentan lo sucedido. Por eso, el presidente Bashar Asad guarda silencio durante dos días y solo el representante sirio en la ONU comenta la caída del avión. Al fin y al cabo, el mandatario sirio envía sus condolencias a Putin y casi repite por palabra la postura de Moscú.
  7. La versión oficial se consolida: el 'fuego amigo' de un S-200 sirio impacta contra un Il-20 después de fallar en alcanzar un F-16 israelí, un avión más rápido y de menor tamaño. Fue una cadena de "coincidencias trágicas", según lo declarado por Vladímir Putin.


Mientras, la fragata francesa deja de ser mencionada por los altos cargos. Israel, que proporcionó la cobertura necesaria para la versión del 'fuego amigo', resulta formalmente condenado de acciones provocativas sin lanzar una acusación directa (la Defensa rusa lo hizo, pero el presidente Putin suavizó la retórica). La crisis militar, política y diplomática, destinada a destruir todos los logros de Moscú y Damasco en la lucha contra los terroristas y posiblemente causar una escalada bélica entre Rusia y la OTAN, ha sido prevenida.


Motivación de las partes

Un crimen debe tener una triada de factores: el motivo, la oportunidad y la herramienta.

Para Francia e Israel, y posiblemente para EEUU, el motivo era causar una escalada bélica con Rusia y revertir todos los logros de la guerra en Siria a su favor; la oportunidad se la sirvió en bandeja de plata la presencia de un avión de reconocimiento ruso en el radio de alcance de los S-200 sirio (su trayectoria de vuelo seguramente habría sido comunicada con anticipación a las partes interesadas); y las herramientas, el grupo de cazas israelíes y la fragata Auvergne.

Luongo y Flores destacan que Israel como actor solitario no tiene motivos creíbles para recurrir a esta artimaña. Moscú aceptó ataques aéreos israelíes contra las fuerzas iraníes en Siria a cambio de la retirada del apoyo israelí a los terroristas, algo que Tel Aviv aprovechó al máximo con sus más de 200 ofensivas aéreas impunes.

Además, todos los acuerdos sobre la prevención de incidentes se cumplían con rigor, los Ejércitos ruso e israelí estaban en constante contacto y jamás los ataques aéreos de Tel Aviv causaron víctimas en el contingente ruso. La cooperación era sólida y funcionó bien. ¿Para qué romperla de una manera tan descarada?

En cuanto a Francia, tras las declaraciones de Emanuel Macron sobre la posibilidad de bombardear Siria en caso de un hipotético 'ataque químico', junto con su lealtad indiscutible hacia EEUU y una tasa de aprobación en declive, no se puede descartar que el líder galo pudiera haber aceptado participar en una aventura militar multinacional, 'seducido' por la victoria en Siria, un excolonia francesa.

Tampoco se debe olvidar que fue Francia, y no EEUU, la líder de las fuerzas de la OTAN en la destrucción de Libia, un país que durante décadas se opuso a la expansión francesa en el Norte de África, al igual que Siria resiste la vuelta de Francia en el Levante. Así que el papel de punta de lanza de la Alianza Atlántica no es ajeno para París.

Mientras que el papel de Washington en la situación puede parecer muy limitado. Los analistas difieren sobre por qué esto es así.

Luongo cree que el presidente de EEUU, Donald Trump, y el secretario de Defensa, James Mattis, rechazaron participar en la provocación, que va en contra de sus intereses de sacar las tropas de Siria en algún momento oportuno.

A su vez, Flores sugiere que desde el inicio todo fue un plan de Washington, destinado a romper las relaciones de Moscú con París, una de las capitales más importantes de Europa. Además, el 19 de septiembre un grupo aeronaval estadounidense llegó al Mediterráneo, lo que lleva a preguntar: ¿son unas maniobras planeadas o una fuerza de combate en caso de una escalada bélica inminente?

Para darle crédito a este argumento, Luongo recuerda que EEUU desató más de una vez guerras basadas en hechos que pudieran haber sido prevenidos por las autoridades, como pasó con el golfo de Tonkín (Vietnam) y Pearl Harbor (Japón). Se puede agregar a esta lista la tragedia del 11S, que llevó a casi dos décadas de conflictos y la destrucción de varios países.

Según apunta el analista, "las manipulaciones mediáticas son una herramienta de EEUU para mantener el sentimiento de 'una guerra justa' en su población", sobre todo cuando se trata de respuestas a las tragedias lejanas.


La reacción de Putin

Si, de hecho, la teoría presentada es veraz (y reitero una vez más que es solo una opinión expresada por dos autores, sin ninguna confirmación independiente en absoluto), los dos expertos coinciden en que la jugada de Rusia en esta crisis resultó totalmente inesperada para los atacantes.

Con la moderación no solo a la hora de responder militarmente al ataque del Auvergne o de los F-16 israelíes, sino también a la hora de denunciar al culpable —con Francia, que ya no se menciona, e Israel, condenado por el comportamiento hostil y no por el derribo—, Rusia arrebató la iniciativa a la coalición estadounidense y previno una escalada ya 'programada' y puesta en marcha en los medios occidentales.

Todas las partes salvo, irónicamente, EEUU, viven un momento de confusión desde la caída del avión ruso.

Israel, inicialmente, rechazó comentar su ataque aéreo contra Siria y su posible implicación en el derribo del avión. Luego, el Ejército israelí publicó un mensaje en el que culpa a los sirios, a Irán y a Hizbulá, y expresa sus condolencias por la tragedia. La representante diplomática israelí citada al Ministerio de Exteriores ruso guarda silencio. Benjamin Netanyahu, al ser reprochado por Vladímir Putin por las irresponsables acciones, sostiene que los aviones israelíes habían abandonado la zona de la tragedia mucho antes de que los sirios dispararan su S-200, tratando así de persuadir al Kremlin de que no fue su culpa. Netanyahu envió al jefe de las Fuerzas Aéreas de Israel a Moscú para presentar los datos de los radares y así 'salvar' los acuerdos vigentes sobre la impunidad de los ataques israelíes en Siria.

Francia rechazó rotundamente su implicación en la caída del Il-20 incluso antes de que Rusia confirmara la catástrofe, mientras que en ningún momento los altos cargos rusos acusaron a París del ataque, ni tampoco los políticos de otros niveles sugirieron alguna implicación de Francia en el asunto. París sigue defendiéndose de las acusaciones del derribo… que nunca tuvieron lugar, según un colaborador de Sputnik Francia. Francia expresó sus condolencias y ofreció asistencias en la misión de búsqueda.

Rusia tampoco evitó sorpresas en su cobertura mediática. Mientras informaciones controversiales o no corroboradas son una parte innata de los 'breaking news' (noticias urgentes, en desarrollo), las catástrofes de esta envergadura —la segunda de este tipo en Siria tras la caída del avión An-26 que se cobró 39 vidas en marzo pasado— suelen recibir una atención total y completa tanto por parte de la Defensa como por los medios del país y la información suele llegar de manera bastante rápida. Algo que, subjetivamente, no fue el caso con el Il-20.

Siria resultó ser el actor más desconcertado. La agencia estatal SANA comunicó sobre la desaparición del avión, pero luego se concentró en la defensa contra los misiles de crucero y las destrucciones causadas por el ataque israelí. Luego la agencia publicó las declaraciones de la Defensa rusa sobre la responsabilidad de Israel y del presidente Putin sobre la ilegalidad de los ataques israelíes en Siria.

En ningún artículo se da una explicación detallada de las causas del derribo —el misil S-200 sirio—, y en la mayoría de los casos no se menciona que los militares sirios fueron involuntariamente responsables. Se puede tratar esta peculiaridad como acto propagandista para 'esconder' la culpa de los sirios, pero en el marco de la teoría de Luongo y Flores, también puede ser una forma de no estar de acuerdo con la necesidad de aceptar una responsabilidad no merecida.

Los dos días que tardó Bashar Asad en comentar la tragedia también son algo sospechosos, dado que la Defensa rusa declaró un S-200 sirio como culpable del derribo al día siguiente después de la catástrofe.

EEUU sale de este situación con la postura más coherente, quizá porque el país no participó activamente en la discusión. En los primeros momentos tras el derribo, las fuentes estadounidenses comentaron a sus medios que se trataba del 'fuego amigo' y no del ataque de los cazas israelíes contra el Il-20. La única, aunque importante peculiaridad de su reacción, es que nadie habló del 'derribo' en aquel momento: se habló de la desaparición de los radares en medio de un ataque de los F-16 y, posiblemente, de los lanzamientos de misiles por la fragata francesa. También, los altos cargos del país expresaron su pésame.


Conclusión

El primer artículo de Tom Luongo, en el que parte de la idea de que de Francia e Israel buscaban atacar las posiciones rusas y sirias con misiles mar-tierra y aire-tierra con el objetivo de provocar una respuesta bélica y que el Il-20 resultó ser una víctima no planeada, está disponible en inglés en el portal Strategic Culture.

Luongo señala también que Rusia usará el pretexto de la culpa de Israel para cerrar los cielos sirios para los aviones israelíes, o suministrar a Damasco sistemas más modernospara sustituir los S-200 obsoletos y, ahora, 'peligrosos'.

El artículo de Joachin Flores, en el que investiga minuciosamente el desarrollo de la cobertura mediática y de las reacciones de las partes involucradas en la catástrofe, está disponible en el portal Fort-Russ.

Finalmente, el segundo artículo de Tom Luongo, en el que se comparte las conclusiones de Flores y analiza en detalle la reacción del presidente ruso, está publicado en su página web personal.

Para concluir, quisiera reiterar una vez más que se trata de una teoría no corroborada, basada en opiniones personales de dos autores extranjeros, sin ninguna confirmación oficial por ninguna de las partes involucradas.

Si no está confirmada, ¿qué hace aquí? Pues está en mi blog como una especie de 'thriller' geopolítico, que, por poco probable que parezca, es teóricamente posible. En el pasado, provocaciones menores sellaron destinos de países enteros y tardaron años para que la verdad saliera a la superficie. Sea un caso parecido o no, es normal para el ser humano buscar explicaciones, incluso si rayan en la fantasía.

Filip Churílov

jueves, 20 de septiembre de 2018

Presidente Al-Assad ofrece condolencias por los caídos en el derribo del avión militar ruso


El presidente Bashar Al-Assad, envió un mensaje a su homólogo ruso, Vladimir Putin, en el cual expresó las condolencias por los militares caídos en el derribo del avión militar ruso en el Mediterráneo, y afirmó que este incidente es resultado de la arrogancia y la orgía israelí.
“Me gustaría que mi nombre y en nombre del pueblo sirio, expresarle a usted y al amigo pueblo ruso, las más sinceras condolencias por el incidente del derribo del avión militar ruso IL-20 en las aguas del Mediterráneo, lo cual provocó la caída de militares rusos héroes que desempeñaban la noble misión en la lucha contra el terrorismo en Siria”, dice el texto del mensaje.
El presidente sirio añadió que “este lamentable incidente es resultado de la arrogancia y orgía de Israel, que siempre utiliza los medios más sucios para lograr sus bajos y sórdidos objetivos, y lanzar sus agresiones contra la región.”
“Tenemos la plena confianza de que trágicos sucesos no lo disuadirán ni nos disuadirá de continuar la lucha contra el terrorismo”, agregó el mandatario sirio.
En el mensaje, Al-Assad ofrece las más sinceras condolencias al presidente Putin, al amistoso pueblo ruso y a las familias de las heroicas víctimas.

lunes, 2 de julio de 2018

Israel despliega tanques cerca de Siria ante su avance hacia Golán


Israel anuncia despliegue adicional de tanques y artillería en los ocupados altos del Golán ante el rápido avance de las fuerzas sirias en el suroeste de Siria.

“Después de que el mando del distrito norte realizara un análisis de la situación operativa, se aprobó la decisión de reforzar la 210.ª división desplegada en los altos del Golán con fuerzas adicionales, las cuales comprenden carros de combate y artillería”, ha comunicado este domingo el ejército del régimen de Israel en una nota publicada en su cuenta de la red social Twitter. 

La nota considera este refuerzo militar una medida de “precaución” que busca trazar sus “líneas rojas” frente a la actual campaña militar del Ejército sirio contra los grupos armados presentes en las fronteras suroccidentales de Siria.

Por su parte, el ministerio de asuntos militares de Israel, citado por el diario israelí Haaretz, ha descartado un enfrentamiento directo con los soldados sirios en el caso de que estos lancen una ofensiva contra los grupos terroristas Frente Al-Nusra (autoproclamado Frente Fath Al-Sham) y el EIIL (Daesh, en árabe) cerca del Golán.

Después de que el mando del distrito norte realizara un análisis de la situación operativa, se aprobó la decisión de reforzar la 210.ª división desplegada en los altos del Golán con fuerzas adicionales, las cuales comprenden carros de combate y artillería”, anuncia el ejército del régimen de Israel ante el avance de las fuerzas sirias frente a los terroristas en el suroeste de Siria.

Este reforzamiento de fuerzas se produce en momentos en los que el Ejército sirio y sus tropas aliadas les ha arrebatado a los grupos armados apoyados por el régimen de Israel, decenas de localidades ubicadas en la provincia suroccidental de Daraa, acercándose así a los ocupados altos del Golán.

Las operaciones antiterroristas del Ejército sirio en el suroeste del país árabe preocupan, en grado extremo, al régimen de Tel Aviv y EE.UU. Israel teme que si las tropas sirias recuperan el sur del país, estas puedan avanzar hasta la parte ocupada de los altos del Golán, una meseta siria que controlan los israelíes desde 1967.

martes, 29 de mayo de 2018

Lieberman tratará en Moscú “presencia militar extranjera” en Siria


El ministro de asuntos militares del régimen de Israel, Avigdor Lieberman, se reunirá el próximo jueves en Moscú (la capital rusa) con el ministro de Defensa de Rusia, Serguei Shoigu, con quien abordará la larga crisis en Siria, en particular “la presencia militar extranjera” en este país árabe.

“El miércoles el ministro (israelí) viajará a Rusia por invitación del ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu. Lieberman y Shoigu mantuvieron la semana pasada una conversación telefónica en la que el titular ruso invitó a Lieberman para una reunión que se celebrará el jueves 31 de mayo en la sede del Ministerio de Defensa de Rusia”, se lee en un comunicado difundido por las fuerzas de guerra israelíes.

A Lieberman le acompañará también el jefe de la inteligencia militar del régimen de Israel, Tamir Heiman, además de otros altos mandos militares israelíes, entre ellos de la fuerza aérea de Israel, responsable de casi todas las agresiones israelíes contra Siria.

No obstante, el régimen de Israel no ha adelantado detalles sobre las discusiones que tendrán lugar entre Lieberman y Shoigu, pero ha sugerido que Siria será el tema principal del encuentro.

Aún así, el rotativo israelí Haaretz ha confirmado que, efectivamente, la cita versará sobre los acontecimientos en Siria y, en específico, la presencia de “las fuerzas militares extranjeras”, en referencia a los asesores iraníes en el país árabe, donde se encuentran por petición del Gobierno de Damasco, presidido por Bashar al-Asad, para ayudar en la lucha antiterrorista que lideran el Ejército sirio y sus aliados.

El miércoles el ministro viajará a Rusia por invitación del Ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu. Lieberman y Shoigu mantuvieron la semana pasada una conversación telefónica en la que el titular ruso invitó a Lieberman para una reunión que se celebrará el jueves 31 de mayo en la sede del Ministerio de Defensa de Rusia”, se lee en un comunicado difundido por las fuerzas de guerra israelíes.

Este mismo lunes, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha expresado su rotundo rechazo a la “presencia militar” de Irán en cualquier punto del territorio sirio. El premier plantea esta postura mientras el régimen de Israel sigue violando las normativas internacionales con sus ataques a objetivos de las fuerzas sirias que luchan contra los terroristas y grupos armados, dificultando así las operaciones del Ejército sirio y sus aliados, uno de ellos Rusia.

En reiteradas ocasiones, Damasco ha rechazado las intromisiones del régimen de Tel Aviv en sus asuntos internos y ha denunciado los ilegales ataques israelíes en el territorio de Siria, mientras que ha resaltado el papel que han jugado las fuerzas iraníes en facilitar la derrota del terrorismo.

lunes, 28 de mayo de 2018

¿Es posible la paz alrededor de Israel?

Los medios de difusión globalizados analizan los acontecimientos del Medio Oriente como si no estuviesen relacionados entre sí. Pero Thierry Meyssan los interpreta como jugadas sucesivas en una misma partida de ajedrez, ve los conflictos que aparecen alrededor de Israel como un todo orgánico y se interroga sobre las posibilidades que tendría el presidente Trump de lograr una paz regional.

Jared Kushner ha logrado resolver la cuestión del apoyo a los yihadistas y el problema de la sucesión en Arabia Saudita. El presidente Donald Trump debe estar ahora a punto de revelar los detalles de su plan de paz alrededor de Israel.


El Medio Oriente es una región donde se cruzan y se imbrican numerosos intereses. Una pieza que se mueve aquí puede provocar una reacción en el otro extremo del tablero. Los intentos del presidente Donald Trump por romper con la estrategia del almirante Cebrowski  y pacificar una zona especialmente castigada tienen por el momento consecuencias contradictorias que impiden su éxito.

Analizar temas tan complejos obedeciendo a nuestras afinidades o antipatías resultaría irrealista por tratarse de un terreno donde cada protagonista está luchando por su supervivencia. Es imperativo, por el contrario, tratar de entender a cada uno de ellos, sin pasar por alto los intereses de ninguno.

Al igual que sus predecesores Ronald Reagan y George Bush padre, el presidente Donald Trump actúa frente a Irán poniendo en dificultades a los «reformadores» iraníes –así los llaman en Occidente– ante los «conservadores» –etiqueta utilizada en Occidente para designar a los seguidores del imam Khomeiny. Sin embargo, estos últimos reaccionan anotándose éxitos en Siria, en Líbano y en Gaza, lo cual obstaculiza los esfuerzos de Donald Trump, cuando pudieran ser aliados, en Palestina.

Cuando Donald Trump anunció la retirada de Estados Unidos del acuerdo 5+1 (JCPOA), el presidente iraní Hassan Rohani («reformador», o sea contrario a la propagación de la Revolución antiimperialista) reaccionó recurriendo a los europeos y amenazando al mismo tiempo a algunos de ellos con revelar que son corruptos . Pero es poco probable que Bruselas respete su compromiso. Todo parece indicar, por el contrario, que la Unión Europea actuará como en 2012 y acabará plegándose a las exigencias de su amo estadounidense.

Los Guardianes de la Revolución, por su parte, reaccionaron convenciendo a su aliado sirio para lanzar la operación contra la inteligencia israelí en el Golán ocupado –la salva de misiles iraníes disparada en la madrugada del pasado 10 de mayo–, haciendo que el Hezbollah libanés anunciara después que esa operación iniciaba un cambio de estrategia regional y, finalmente, estimulando al Hamas a organizar la protesta en la línea de seguridad que Israel impone en la franja de Gaza.

La opinión pública occidental no ha entendido la relación entre estos tres hechos, pero Israel ha concluido que los Guardianes de la Revolución estaban dispuestos a atacar simultáneamente desde Siria, el Líbano y Gaza.

La estrategia de los Guardianes de la Revolución ha dado frutos ya que los pueblos árabes, persa y turco han condenado de forma unánime la represión contra los manifestantes palestinos –solamente en el día de la apertura oficial de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, en los límites de la franja de Gaza hubo más de 60 manifestantes muertos y 1 400 heridos. La Liga Árabe –en la que varios miembros, encabezados por Arabia Saudita, mantienen relaciones no oficiales con Tel Aviv– se vio así obligada a recurrir bruscamente a la retórica antisionista.

En Irán, en el plano interno, los Guardianes de la Revolución han mostrado que el acuerdo JCPOA concluido por el presidente-jeque Hassan Rohani estaba en un callejón sin salida y que la única línea política que funciona es la de ellos, que han logrado implantarse eficazmente en Irak, en Siria, en Libia y en Gaza, así como en Yemen, en Bahréin e incluso en Arabia Saudita.

A Donald Trump le será por consiguiente imposible negociar la paz alrededor de Israel sin ayuda de los Guardianes de la Revolución iraníes.

Es importante recordar que en los últimos 70 años del conflicto israelí, Estados Unidos estuvo en posición de negociar la paz entre todos los protagonistas solamente en una ocasión. Fue en 1991, después de la Operación Tormenta del Desierto. El presidente George Bush padre y su homólogo soviético Mijaíl Gorbachov reunieron entonces en Madrid a Israel, los palestinos, Egipto, Jordania, el Líbano y Siria. Bush padre se había comprometido previamente, por escrito, al regreso a las fronteras de 1967 y a garantizar la seguridad de Israel, a la no creación de un Estado palestino independiente y al reconocimiento de la autoridad palestina sobre Cisjordania y Gaza. Y pensaba que sería posible lograr que todos aceptaran aquella solución, conforme a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

La conferencia de Madrid funcionó. Se establecieron un proceso de negociación y un calendario para ir resolviendo progresivamente los numerosos litigios. Pero las reuniones posteriores fracasaron porque el partido israelí Likud hizo campaña en Estados Unidos en contra del secretario de Estado James Baker y logró impedir la reelección del presidente Bush padre. En definitiva, Israel concluyó por separado los acuerdos de Oslo, sólo con Yaser Arafat. Pero esos acuerdos preveían solamente el arreglo de los problemas de los palestinos, nunca fueron aceptados por los demás protagonistas y, por consiguiente, nunca llegaron a aplicarse.

Posteriormente, el presidente Bill Clinton trató de continuar bilateralmente las negociaciones con Siria, organizando las negociaciones entre el primer ministro israelí Ehud Barak y el presidente sirio Hafez al-Assad. Aquellas negociaciones fracasaron a causa del brusco cambio de posición del primer ministro israelí, pero de todas maneras no habrían podido resolver todos los problemas porque los demás protagonistas no participaban en el proceso.

Hoy en día, 27 años después de aquel momento, la situación es todavía más compleja. Los palestinos están divididos en dos bandos: los laicos de Cisjordania y los islamistas de Gaza. Irán es ahora un nuevo protagonista, que patrocina al Hamas. Finalmente, Estados Unidos, bajo la administración de Bush hijo, reconoció las anexiones de territorios que Israel proclamó después de 1967, en violación de varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Los conflictos alrededor de Israel no se resumen por tanto a la cuestión palestina y no tienen nada que ver con la oposición  entre sunnitas y chiitas.

El plan trazado por Jared Kushner tiene como único objetivo detener la adquisición de territorios por parte de Israel, más que respetar el derecho internacional o volver a las fronteras de 1967. En realidad supone que los árabes acepten lo que se convertiría entonces en sus «derrotas anteriores».

Eso es poco probable.

Thierry Meyssan