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viernes, 29 de marzo de 2019

Moscú: Francia y Bélgica preparan una provocación con armas químicas en Siria para acusar a Rusia


El jefe del Centro Ruso para la Conciliación en Siria, Víktor Kupchishin, afirmó que grupos armados en la zona de Idlib planean usar sustancias tóxicas civiles para culpar a Rusia y a las fuerzas del Gobierno sirio.
Según el general, el 23 de marzo "bajo el control de los servicios secretos franceses, las sustancias venenosas fueron trasladadas desde la ciudad de Serakab" a tres pueblos en Siria. Kupchishin agregó que el ataque de falsa bandera debería ser realizado por los combatientes del grupo terrorista Tahrir Al-Sham (antigua Al Nusra), con la complicidad de los Cascos Blancos.
Según la información de inteligencia, en la reunión entre los servicios secretos de Francia con los insurgentes se discutió la organización de filmaciones que 'probasen' el uso de sustancias tóxicas por parte de Rusia y Siria.
"Los pagos por participar en la filmación de escenas que muestren los efectos del uso de sustancias tóxicas se fijaron en 100 dólares por persona", aseguró Kupchishin.
Kupchishin llamó a los líderes de los grupos insurgentes abandonar tales planes y unirse al camino de un arreglo pacífico de la situación en las áreas bajo su control.El jefe del Centro Ruso para la Conciliación en Siria observó que entre el 14 y el 27 de marzo, representantes de los servicios secretos belgas grabaron vídeos de los ataques aéreos de la aviación de Rusia a depósitos con municiones y aviones no tripulados en el territorio de la zona de Idlib, "para usarlos más tarde como evidencia del uso de armas químicas".
El portavoz del Ministerio de Defensa, Ígor Konashénkov, recordó con anterioridad que la parte rusa llamó la atención sobre los intentos de los Cascos Blancos de organizar ataques en la zona desmilitarizada alrededor de Idlib, utilizando agentes químicos, para luego culpabilizar a las fuerzas gubernamentales.

viernes, 21 de septiembre de 2018

La 'teoría del todo' sobre el derribo del Il-20 ruso en las costas sirias


La catástrofe del avión de reconocimiento ruso Il-20 en Siria fue atribuida a 'las acciones provocadoras' de Israel, condenadas por la Defensa de Rusia y comentadas de una manera bastante escueta por el presidente ruso. Esta y otras discrepancias aparentes las pretende explicar una teoría ofrecida por analistas extranjeros.

En la física teórica, la llamada 'teoría del todo' es una hipotética explicación de todos los fenómenos físicos a la vez, una que conecte todas las interacciones fundamentales de la naturaleza en un solo modelo carente de vacíos.

A pesar de todos los obstáculos, docenas de científicos de renombre están buscando este Santo Grial de la ciencia y están creando en este proceso conceptos tan peculiares como la famosa teoría de cuerdas.

Este deseo de explicarlo todo se manifiesta muy a menudo en otros ámbitos. En la política y geopolítica, las ideas más inusuales suelen considerarse como 'teorías de conspiración'. Pero a veces surgen explicaciones capaces de llenar todos los vacíos de manera coherente y, como mínimo, ofrecer una explicación para una mente ansiosa de respuestas.

Hay una teoría surgida en los círculos de análisis independientes sobre las razones reales de la caída del avión de reconocimiento ruso Il-20 que es:
  • una explicación un poco descabellada,
  • lo suficiente creíble desde el punto de vista de la coyuntura actual, y
  • capaz de explicar ciertas cosas que hasta la fecha parecen ilógicas.

¿De qué teoría se trata?

El 'complot' franco-israelí

Tom Luongo y Joachin Flores argumentan que el Il-20 fue derribado por Francia con el fin de provocar un ataque de respuesta ruso contra la fragata Auvergne. Los aviones israelíes estaban presentes en la zona para dar legitimidad a la versión del 'fuego amigo' de la defensa antiaérea siria y así presentar a Rusia como la 'agresora' de un miembro de la OTAN.

La teoría tiene también una versión 'suavizada', que reconoce el Il-20 como víctima involuntaria de las maniobras de los cazas israelíes, pero que considera culpable a Auvergne por lanzar sus misiles mar-tierra contra la base rusa con el fin de provocar la respuesta militar de Moscú.

Con el objetivo de lograr un mayor dramatismo, partimos de los puntos iniciales.

Es descabellada porque se parece mucho a una teoría de conspiración. Sin embargo, no lo es del todo porque las escenificaciones y ataques de 'falsa bandera' hace tiempo que forman parte de las contiendas geopolíticas. No son una novedad.

Es creíble ya que una provocación bélica no es algo fuera de lo normal en las zonas de conflicto. De las maniobras a gran escala a los disparos de advertencia y hasta los ataques directos con víctimas mortales —todos estos ejemplos ya tuvieron lugar en Siria—, un choque militar es posible. No obstante, es poco creíble porque esta teoría sugiere que muchas personas en los altos niveles de poder perdieron el sentido común (algo tampoco imposible en el mundo de hoy).

Es capaz de explicar varios factores 'fuera de lo normal' que rodearon la caída del avión Il-20. Pero al mismo tiempo, choca con el concepto de la 'navaja de Ockham', que entre las explicaciones de un mismo suceso llama a favorecer la más probable y más sencilla. Y esta teoría no tiene nada de sencilla.

Sin importar si es verdad o fantasía, la teoría de Luongo y Flores es un drama geopolítico digno de una novela de ficción. Les invito a conocer las conclusiones de los dos autores, mezcladas libremente con mis propias adiciones.


'Puntos blancos' en el derribo del Il-20

Luongo y Flores, en artículos separados, llaman la atención a ciertas irregularidades en la cobertura mediática y las reacciones de los altos cargos rusos al derribo del avión Il-20.

Aspectos mediáticos:

Primero, recuerdan que los primeros mensajes sobre la desaparición de la aeronave mencionaron "el lanzamiento de misiles por la fragata francesa Auvergne" justo antes de la desaparición, sin precisar el tipo de misiles lanzados. Cabe señalar que el Il-20 es capaz de recoger y enviar datos de inteligencia en tiempo real.

Segundo, en los primeros momentos tras la desaparición del avión ruso, Francia se apresuró a negar su implicación en la posible catástrofe, sin que nadie la acusara de esto.

Tercero, antes de cualquier comunicado de la Defensa rusa, las fuentes estadounidenses comentaron a los medios norteamericanos que la versión principal de EEUU era la del 'fuego amigo' de la defensa antiaérea siria contra la aeronave rusa. Antes de que alguien en Rusia ofreciera una versión propia.

Cuarto, la Defensa rusa culpó a Israel en términos contundentes, mientras que el comentario del presidente ruso resultó moderado y hasta evitó culpar a Tel Aviv por la pérdida del avión. En el caso de Turquía, el derribo del Su-24 ruso causó un prolongado conflicto político y económico. Mientras, la fragata francesa fue olvidada por los altos cargos rusos.

Quinto, el presidente sirio, Bashar Asad, tardó dos días en dar sus condolencias sobre el derribo, a pesar de que la parte rusa había declarado ya a los militares sirios como responsables involuntarios de la catástrofe. Para comparar, los altos cargos de los países de la coalición estadounidense —formalmente rivales en el tema sirio— mandaron sus condolencias al día siguiente. Además, la parte siria ni siquiera comentó el suceso antes de que la Defensa rusa expusiera su versión.


Aspectos tecnológicos

Los expertos destacan que la teoría de un derribo involuntario, causado por un misil del sistema S-200 que optó por un blanco más 'visible' entre el Il-20 ruso y uno de los F-16 israelíes, aunque posible, provoca dudas.

Luongo y Flores argumentan que como los sistemas de defensa antiaérea de Siria y de Rusia están interconectados, sería poco probable que los sirios 'se confundieran' o arriesgaran a impactar contra el Il-20 en su deseo de atacar un F-16.

En este sentido, se puede agregar que los S-200 son misiles antiaéreos de largo alcance destinados a derribar bombarderos enemigos y no atacar misiles de crucero ni cazas tácticos: para esto, se usan los sistemas más modernos, como los S-300 y S-400, o los de mediano y corto alcance. Y en caso de riesgo de 'fuego amigo', los sirios, capacitados por los rusos, deberían haber limitado sus medidas con sistemas de defensa antiaérea de menor alcance.


¿Cómo la 'teoría del todo' explica las discrepancias?

Los argumentos de los autores se resumen en lo siguiente:

  1. Los aviones israelíes están realizando un ataque contra los objetos del Ejército sirio en Latakia, la provincia con mayor presencia de fuerzas rusas en el país, sin prevenir a Moscú de antemano del ataque. Ambas cosas inusuales para Israel, dado el cumplimiento riguroso del acuerdo sobre la prevención de incidentes con Moscú en el pasado y el historial impecable de esta cooperación.
  2. La fragata Auvergne lanza sus misiles antiaéreos contra el Il-20 ruso. La tripulación detecta el lanzamiento en tiempo real e informa de este hecho al mando ruso en Siria, que, por el momento, cree que se trata de los misiles de crucero mar-tierra. El avión es derribado y desaparece de los radares. Según la versión 'suavizada', los misiles de Auvergne se dirigen contra la base rusa, y en el caos del fuego antiaéreo el Il-20 cae derribado por el 'fuego amigo'.
  3. Rusia, argumentan los analistas, enseguida entiende todo y se enfrenta con una decisión: lanzar un ataque de respuesta contra Auvergne o evitar caer en esta trampa. En el primer caso, cualquier esperanza de tener buenas relaciones con Francia y Europa sería destruida por décadas, con el riesgo de desatar una guerra a gran escala con la OTAN. En el segundo caso, Moscú sacrificaría su imagen internacional y tendría problemas a lo interno del país por no responder a Israel, lo que sería perjudicial para los gobernantes y dañaría personalmente la imagen de Vladímir Putin.
  4. Un ataque contra la fragata no se hubiera podido justificar. Israel y Francia, así como EEUU, ya pusieron en marcha el guion de 'fuego amigo' (con el 'oportuno' ataque aéreo israelí, las declaraciones de París y de las fuentes militares estadounidenses). El peso de las palabras de Moscú, ya demonizada y presentada como agresora durante años, no hubieran valido para nada contra la postura conjunta de 'la comunidad internacional', como se autodenomina Occidente. Las relaciones con Francia hubieran resultado destrozadas y Moscú se hubiera enfrentado con una crisis diplomática a una escala sin precedentes (además de una inminente guerra sin cuartel en Siria).
  5. Moscú opta por analizar la situación con mente fría. Por eso la población no tuvo acceso inmediato a la información oficial: ni la Defensa ni el Kremlin publicaron comunicados oficiales durante varias horas. En casos anteriores, la información sobre las bajas militares se publicó más rápidamente.
  6. Al ver las señales del guion occidental —el del 'fuego amigo' sirio—, Rusia decide aceptar la narrativa ofrecida y 'confirma' que fue un S-200 el que causó la catástrofe, sostienen los autores. Los sirios, inicialmente, no están al tanto de la situación y no comentan lo sucedido. Por eso, el presidente Bashar Asad guarda silencio durante dos días y solo el representante sirio en la ONU comenta la caída del avión. Al fin y al cabo, el mandatario sirio envía sus condolencias a Putin y casi repite por palabra la postura de Moscú.
  7. La versión oficial se consolida: el 'fuego amigo' de un S-200 sirio impacta contra un Il-20 después de fallar en alcanzar un F-16 israelí, un avión más rápido y de menor tamaño. Fue una cadena de "coincidencias trágicas", según lo declarado por Vladímir Putin.


Mientras, la fragata francesa deja de ser mencionada por los altos cargos. Israel, que proporcionó la cobertura necesaria para la versión del 'fuego amigo', resulta formalmente condenado de acciones provocativas sin lanzar una acusación directa (la Defensa rusa lo hizo, pero el presidente Putin suavizó la retórica). La crisis militar, política y diplomática, destinada a destruir todos los logros de Moscú y Damasco en la lucha contra los terroristas y posiblemente causar una escalada bélica entre Rusia y la OTAN, ha sido prevenida.


Motivación de las partes

Un crimen debe tener una triada de factores: el motivo, la oportunidad y la herramienta.

Para Francia e Israel, y posiblemente para EEUU, el motivo era causar una escalada bélica con Rusia y revertir todos los logros de la guerra en Siria a su favor; la oportunidad se la sirvió en bandeja de plata la presencia de un avión de reconocimiento ruso en el radio de alcance de los S-200 sirio (su trayectoria de vuelo seguramente habría sido comunicada con anticipación a las partes interesadas); y las herramientas, el grupo de cazas israelíes y la fragata Auvergne.

Luongo y Flores destacan que Israel como actor solitario no tiene motivos creíbles para recurrir a esta artimaña. Moscú aceptó ataques aéreos israelíes contra las fuerzas iraníes en Siria a cambio de la retirada del apoyo israelí a los terroristas, algo que Tel Aviv aprovechó al máximo con sus más de 200 ofensivas aéreas impunes.

Además, todos los acuerdos sobre la prevención de incidentes se cumplían con rigor, los Ejércitos ruso e israelí estaban en constante contacto y jamás los ataques aéreos de Tel Aviv causaron víctimas en el contingente ruso. La cooperación era sólida y funcionó bien. ¿Para qué romperla de una manera tan descarada?

En cuanto a Francia, tras las declaraciones de Emanuel Macron sobre la posibilidad de bombardear Siria en caso de un hipotético 'ataque químico', junto con su lealtad indiscutible hacia EEUU y una tasa de aprobación en declive, no se puede descartar que el líder galo pudiera haber aceptado participar en una aventura militar multinacional, 'seducido' por la victoria en Siria, un excolonia francesa.

Tampoco se debe olvidar que fue Francia, y no EEUU, la líder de las fuerzas de la OTAN en la destrucción de Libia, un país que durante décadas se opuso a la expansión francesa en el Norte de África, al igual que Siria resiste la vuelta de Francia en el Levante. Así que el papel de punta de lanza de la Alianza Atlántica no es ajeno para París.

Mientras que el papel de Washington en la situación puede parecer muy limitado. Los analistas difieren sobre por qué esto es así.

Luongo cree que el presidente de EEUU, Donald Trump, y el secretario de Defensa, James Mattis, rechazaron participar en la provocación, que va en contra de sus intereses de sacar las tropas de Siria en algún momento oportuno.

A su vez, Flores sugiere que desde el inicio todo fue un plan de Washington, destinado a romper las relaciones de Moscú con París, una de las capitales más importantes de Europa. Además, el 19 de septiembre un grupo aeronaval estadounidense llegó al Mediterráneo, lo que lleva a preguntar: ¿son unas maniobras planeadas o una fuerza de combate en caso de una escalada bélica inminente?

Para darle crédito a este argumento, Luongo recuerda que EEUU desató más de una vez guerras basadas en hechos que pudieran haber sido prevenidos por las autoridades, como pasó con el golfo de Tonkín (Vietnam) y Pearl Harbor (Japón). Se puede agregar a esta lista la tragedia del 11S, que llevó a casi dos décadas de conflictos y la destrucción de varios países.

Según apunta el analista, "las manipulaciones mediáticas son una herramienta de EEUU para mantener el sentimiento de 'una guerra justa' en su población", sobre todo cuando se trata de respuestas a las tragedias lejanas.


La reacción de Putin

Si, de hecho, la teoría presentada es veraz (y reitero una vez más que es solo una opinión expresada por dos autores, sin ninguna confirmación independiente en absoluto), los dos expertos coinciden en que la jugada de Rusia en esta crisis resultó totalmente inesperada para los atacantes.

Con la moderación no solo a la hora de responder militarmente al ataque del Auvergne o de los F-16 israelíes, sino también a la hora de denunciar al culpable —con Francia, que ya no se menciona, e Israel, condenado por el comportamiento hostil y no por el derribo—, Rusia arrebató la iniciativa a la coalición estadounidense y previno una escalada ya 'programada' y puesta en marcha en los medios occidentales.

Todas las partes salvo, irónicamente, EEUU, viven un momento de confusión desde la caída del avión ruso.

Israel, inicialmente, rechazó comentar su ataque aéreo contra Siria y su posible implicación en el derribo del avión. Luego, el Ejército israelí publicó un mensaje en el que culpa a los sirios, a Irán y a Hizbulá, y expresa sus condolencias por la tragedia. La representante diplomática israelí citada al Ministerio de Exteriores ruso guarda silencio. Benjamin Netanyahu, al ser reprochado por Vladímir Putin por las irresponsables acciones, sostiene que los aviones israelíes habían abandonado la zona de la tragedia mucho antes de que los sirios dispararan su S-200, tratando así de persuadir al Kremlin de que no fue su culpa. Netanyahu envió al jefe de las Fuerzas Aéreas de Israel a Moscú para presentar los datos de los radares y así 'salvar' los acuerdos vigentes sobre la impunidad de los ataques israelíes en Siria.

Francia rechazó rotundamente su implicación en la caída del Il-20 incluso antes de que Rusia confirmara la catástrofe, mientras que en ningún momento los altos cargos rusos acusaron a París del ataque, ni tampoco los políticos de otros niveles sugirieron alguna implicación de Francia en el asunto. París sigue defendiéndose de las acusaciones del derribo… que nunca tuvieron lugar, según un colaborador de Sputnik Francia. Francia expresó sus condolencias y ofreció asistencias en la misión de búsqueda.

Rusia tampoco evitó sorpresas en su cobertura mediática. Mientras informaciones controversiales o no corroboradas son una parte innata de los 'breaking news' (noticias urgentes, en desarrollo), las catástrofes de esta envergadura —la segunda de este tipo en Siria tras la caída del avión An-26 que se cobró 39 vidas en marzo pasado— suelen recibir una atención total y completa tanto por parte de la Defensa como por los medios del país y la información suele llegar de manera bastante rápida. Algo que, subjetivamente, no fue el caso con el Il-20.

Siria resultó ser el actor más desconcertado. La agencia estatal SANA comunicó sobre la desaparición del avión, pero luego se concentró en la defensa contra los misiles de crucero y las destrucciones causadas por el ataque israelí. Luego la agencia publicó las declaraciones de la Defensa rusa sobre la responsabilidad de Israel y del presidente Putin sobre la ilegalidad de los ataques israelíes en Siria.

En ningún artículo se da una explicación detallada de las causas del derribo —el misil S-200 sirio—, y en la mayoría de los casos no se menciona que los militares sirios fueron involuntariamente responsables. Se puede tratar esta peculiaridad como acto propagandista para 'esconder' la culpa de los sirios, pero en el marco de la teoría de Luongo y Flores, también puede ser una forma de no estar de acuerdo con la necesidad de aceptar una responsabilidad no merecida.

Los dos días que tardó Bashar Asad en comentar la tragedia también son algo sospechosos, dado que la Defensa rusa declaró un S-200 sirio como culpable del derribo al día siguiente después de la catástrofe.

EEUU sale de este situación con la postura más coherente, quizá porque el país no participó activamente en la discusión. En los primeros momentos tras el derribo, las fuentes estadounidenses comentaron a sus medios que se trataba del 'fuego amigo' y no del ataque de los cazas israelíes contra el Il-20. La única, aunque importante peculiaridad de su reacción, es que nadie habló del 'derribo' en aquel momento: se habló de la desaparición de los radares en medio de un ataque de los F-16 y, posiblemente, de los lanzamientos de misiles por la fragata francesa. También, los altos cargos del país expresaron su pésame.


Conclusión

El primer artículo de Tom Luongo, en el que parte de la idea de que de Francia e Israel buscaban atacar las posiciones rusas y sirias con misiles mar-tierra y aire-tierra con el objetivo de provocar una respuesta bélica y que el Il-20 resultó ser una víctima no planeada, está disponible en inglés en el portal Strategic Culture.

Luongo señala también que Rusia usará el pretexto de la culpa de Israel para cerrar los cielos sirios para los aviones israelíes, o suministrar a Damasco sistemas más modernospara sustituir los S-200 obsoletos y, ahora, 'peligrosos'.

El artículo de Joachin Flores, en el que investiga minuciosamente el desarrollo de la cobertura mediática y de las reacciones de las partes involucradas en la catástrofe, está disponible en el portal Fort-Russ.

Finalmente, el segundo artículo de Tom Luongo, en el que se comparte las conclusiones de Flores y analiza en detalle la reacción del presidente ruso, está publicado en su página web personal.

Para concluir, quisiera reiterar una vez más que se trata de una teoría no corroborada, basada en opiniones personales de dos autores extranjeros, sin ninguna confirmación oficial por ninguna de las partes involucradas.

Si no está confirmada, ¿qué hace aquí? Pues está en mi blog como una especie de 'thriller' geopolítico, que, por poco probable que parezca, es teóricamente posible. En el pasado, provocaciones menores sellaron destinos de países enteros y tardaron años para que la verdad saliera a la superficie. Sea un caso parecido o no, es normal para el ser humano buscar explicaciones, incluso si rayan en la fantasía.

Filip Churílov

lunes, 6 de agosto de 2018

Resurge escándalo sobre trasnacional franco-suiza en Siria


Las últimas informaciones sobre el escándalo del consorcio franco-suizo Lafarge Holcim indican la apertura de una amplia investigación sobre el ''contrato'' acordado con grupos terroristas para operar en el norte de Siria en plena guerra de 2012 a 2014.

Citado sobre el caso ante los jueces en París, el exministro de relaciones exteriores de Francia, Laurent Fabius negó conocer ese acuerdo por 13 millones de dólares para que la planta cementera de Jabaliya, a 87 kilómetros de Raqqa- entonces llamada 'capital' del Estado Islámico, Daesh- continuara operando.

El escándalo, trascendido en numerosos medios de comunicación en los últimos dos años, resurge ahora ante las investigaciones de la justicia francesa sobre la transnacional inversionista de la fábrica de Jabaliya en el 2010 a un costo de 700 millones de dólares.

Desde entonces, diversas organizaciones no gubernamentales, medios oficiales sirios y rusos, entre otros, denunciaron que los 'contratos' beneficiaron sobre todo al Estado Islámico, ocupante en la época de amplias zonas de yacimientos de fosfatos y materias primas esenciales para el sector de la construcción.

Para cualquier analista, los desmentidos de Fabius al respecto carecen de credibilidad, pretenden escamotear la verdad y manipular los hechos, surgidos con dificultad y denunciada a los medios de comunicación con insistencia por instituciones internacionales como Sherpa.

Esta última es una asociación compuesta de juristas internacionales con el objetivo de combatir las prácticas de las multinacionales responsables de violación de derechos del hombre y del no respeto al medio ambiente en el marco de sus inversiones en el extranjero.

De acuerdo con los reportes conocidos en medios jurídicos franceses e internacionales existen 'pruebas graves y concordantes', acerca de que Lafarge incurriera en la 'complicidad de crímenes contra la humanidad' por 'financiación de organizaciones terroristas'.

La organización Sherpa, entre otras, afirma que ya hay ocho exresponsables de la empresa inculpados, entre ellos, Bruno Lafont, su presidente-director general desde 2007 a 2015, y quien declaró que no supo nada del acuerdo hasta 2014.

En un continuo dime y diretes, especulaciones y escamoteo de la realidad su versión la contradice su adjunto en la época, que manifestó a los jueces que advirtió bastante antes a su superior.

Jean Claude Veillard, entonces responsable de seguridad de Lafarge, había transmitido a Estados Unidos las coordenadas GPS de la fábrica en territorio ocupado por los grupos terroristas, una petición aceptada para que jamás fueran atacados.

El entonces embajador francés para Siria(se encontraba en París, pues el presidente Francois Hollande había decidido romper relaciones diplomáticas con Damasco), Frank Gellet, juzgaba 'legítima' la petición a Estados Unidos en un mail a sus superiores, lo cual hace muy difícil que Fabius no se enterara de nada.

Veillard asegura también que estaba en contacto permanente con los servicios de inteligencia de su país: la DGSE (Seguridad Exterior), la DGSI (Seguridad interior) y la inteligencia militar (DRM). Nada, que a Fabius le será bien enredado salir limpio del escándalo.

Pero hay más datos al respecto porque el intermediario entre Lafarge y los diferentes grupos terroristas era Firas Tlass, hijo del exministro de Defensa sirio Mustafá Tlass (fallecido en París), y hermano del exgeneral Manaf Tlass, que huyó del país con la ayuda de los servicios secretos franceses en 2012.

Otro elemento más se suma al escándalo puesto que en medio de una feroz imposición del bloqueo y la guerra impuesta a Siria, Lafarge está en la lista de donantes de la Fundación Clinton y entregó hasta 100 mil dólares a la campaña de Hillary en el 2015.

La entonces candidata presidencial por el Partido Demócrata estadounidense formó parte en su momento de la dirección de la multinacional, primera en el mundo en cuatro productos: cemento,hormigón,áridos y yeso, coincidentes existentes en abundancia en el territorio sirio donde radicaba la planta de Jabaliya.

viernes, 27 de julio de 2018

Ansarolá insta a Macron a detener agresión militar saudí a Yemen


Yemen hace llegar una carta al presidente francés, Emmanuel Macron, en la que pide aunar esfuerzos para la paz y para detener la agresión saudí.

El presidente del Consejo Político Supremo de Yemen, Mahdi al-Mashat, mantuvo el sábado una reunión con el embajador francés en Yemen, Christian Tiesto, y aprovechó para entregarle una carta dirigida al presidente galo, Emmanuel Macron, de acuerdo con la agencia de noticias yemení Saba.

En la misiva, el responsable yemení llama al presidente francés a apoyar los esfuerzos para la paz y acabar con el derramamiento de sangre, así como apoyar los intentos internacionales para detener la agresión saudí contra Yemen, que desde su inicio en marzo de 2015 ha dejado 11 000 muertos y casi 23 000 heridos.

Expresa también la esperanza de que Macron intervenga para detener la agresión de Arabia Saudí y sus aliados contra Yemen y desempeñe un importante y destacado papel político para alcanzar la paz.

Denuncia, además, que los países de la llamada ‘coalición’ árabe que dirige Riad, siguen violando y oponiéndose a todos los planes y solicitudes de paz y diplomacia del enviado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a Yemen, Martin Griffiths.

El embajador francés, por su parte, aseguró que su país apoya los esfuerzos de Griffiths y está dispuesto a escuchar sus planes y propuestas. Sostiene que a Francia no le beneficia la agresión saudí contra Yemen, sino al contrario, ya que uno de sus resultados es la expansión de grupos terroristas como Al-Qaeda y EIIL (Daesh, en árabe).

Respecto a las relaciones entre Francia y Arabia Saudí, el embajador galo señaló que aunque estos lazos son importantes para París, también lo son los lazos con Yemen. Recuerda que en el país europeo se encuentran centros de investigación que se preocupan por el patrimonio de Yemen, donde también operan varias compañías de inversión.

Tiesto lamentó igualmente la pésima situación humanitaria. La agresión saudí, además de muerte, ha traído hambruna y epidemias al país más pobre del mundo árabe.

Al-Mashat escribe esta carta poco después de haber enviado otra al presidente de Rusia, Vladimir Putin, en la que le pidió al mandatario acabar con las conspiraciones de EE.UU. que buscan controlar el comercio mundial en el mar Rojo y presionar a Arabia Saudí y sus aliados para que terminen con su agresión y bloqueo marítimo, terrestre y aéreo contra el pueblo yemení.

Hasta ahora, la mayoría de países occidentales no solo han guardado silencio ante las atrocidades saudíes, sino que han continuado firmando millonarios acuerdos de armas. Francia no ha sido la excepción.

martes, 16 de mayo de 2017

FRANCIA: Kadima! En Marche!


Luego de haber puesto en la presidencia de la República sucesivamente un agente de la CIA y un lacayo de Qatar, los franceses vuelven a dejarse engañar –por tercera vez–, y en esta ocasión el engaño viene de un producto de la influencia israelí. Aún creen haber ahuyentado el espectro del fascismo votando por un candidato que goza del respaldo de la OTAN, de los Rothschild, de todas las grandes empresas de la Bolsa de París y de los grandes medios de prensa. Lejos de darse cuenta de su error, todavía se hallan bajo los efectos de una hipnosis, de la que probablemente no saldrán hasta el fin de las próximas elecciones legislativas.

Inmediatamente después del anuncio de su victoria electoral, el presidente democráticamente electo de la República Francesa pone distancia entre el pueblo y él. Rechazando todo baño de multitudes, Emmanuel Macron cruza, ostentosamente solo, la explanada del Louvre bajo la mirada de sus partidarios.

El equipo del ahora presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, logró poner a los franceses en estado de hipnosis. Con ello impuso la elección –con dos tercios de los votos válidos– de un hombre de sólo 39 años, cuyo partido fue creado en internet hace casi exactamente un año, y que nunca antes se había presentado a ninguna otra elección.

Esta “hazaña” es fruto del equipo de Steele & Holt, una misteriosa firma cuyo nombre hace referencia a la serie de televisión Remington Steele [1], en la que la directora de una agencia de detectives contrata a un ladrón –interpretado por el actor Pierce Brosnan– para que se presente a los clientes como si fuese él el jefe de la agencia.

Ni se moleste usted en buscar quién se esconde detrás de la firma Steele & Holt. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que sus dos principales clientes son la transnacional francesa AXA y la familia Rothschild. Todo el mundo sabe que Emmanuel Macron trabajó para los Rothschild, pero la contribución de estos a la organización de su partido político es un secreto bien guardado. En cuanto al gigante de los seguros AXA, se trata de una gran transnacional presidida por Henri de La Croix, quinto duque de Castries, quien preside también el think tank de la OTAN (el Grupo de Bilderberg), el Instituto del Bósforo (que es el think tank de Turquía) y, en Francia, el Instituto Montaigne (un think tank de derecha).

Por cierto, no está de más recordar aquí que el influyente Henry Kissinger invitó a Macron a la reunión anual del Grupo de Bilderberg realizada en 2014, junto a los también franceses Francois Baroin y Christine Lagarde, directora del FMI.

A través del Instituto del Bósforo se hizo posible detectar y sobornar a diferentes personalidades de derecha y de izquierda que han aportado su respaldo a Macron.

Fue en los locales del Instituto Montaigne donde tuvieron lugar las primeras reuniones de la nueva formación política creada para Macron, que incluso está domiciliada oficialmente en la dirección personal del director de ese instituto.

El nuevo partido francés debe su nombre, En Marche! [“¡En Marcha!”], al hecho que esas dos palabras corresponden a las iniciales de Emmanuel Macron. Si no se habría llamado En Avant! [“¡Adelante!”], que en hebreo sería Kadima!, nombre del partido israelí fundado por el general Ariel Sharon en 2005. Cuando alguien le señaló al viejo general israelí que el nombre de su nuevo partido recordaba el del partido de Mussolini –Avanti!–, Sharon replicó que esa era la orden con la que él mismo solía iniciar cada una de las operaciones que emprendía por iniciativa propia, como cuando invadió Beirut contradiciendo a su estado mayor.

Tanto Kadima! como En Marche! son partidos que se dicen centristas y en cuyo seno se reúnen personalidades tanto de derecha como de izquierda… y todos sabemos cuán “centrista” fue Ariel Sharon, general israelí que creó su propio partido para separarse de Benyamin Netanyahu. Ariel Sharon fue de hecho un colonialista que quería crear un Estado palestino que siguiese el modelo de los bantustanes sudafricanos. El apartheid era para Ariel Sharon la única vía que podía permitir la preservación de Israel. Netanyahu, por el contrario, un talmudista que se niega a aceptar la idea de compartir Palestina con los goyim [2]. Para Netanyahu los goyim deben ser expulsados de Palestina, si no es posible exterminarlos.

Volviendo a la situación política en Francia, seguramente nos enteraremos con el tiempo de por qué Macron quiso romper con el primer ministro socialista Manuel Valls. Por el momento, es notoria la insistencia que Valls está poniendo en tratar de unirse a En Marche!, sólo comparable al poco tacto que ha tenido Macron para rechazarlo observando que un grave conflicto los separa.

El fascismo en marcha

Para impulsar al candidato Macron, la firma Steele & Holt –léase la OTAN y los Rothschild– se apoyaron en las antiguas redes pro-estadounidenses de la Fondation Saint-Simon. Juntas orquestaron todo el show sobre «la amenaza Le Pen», logrando así que muchos electores resueltamente contrarios a Macron acabaron votando por él por temor a un resurgimiento del «nazismo» en Francia. Al no tener gran cosa que reprocharle a Marine Le Pen, le atribuyeron los crímenes de su padre y unas cuantas cosas más.

Esta manipulación demuestra que, en la «sociedad del espectáculo», la forma es más importante que el fondo. Reflexionemos juntos. ¿Cuáles son las características del fascismo? Decreta el fin de la lucha de clases recurriendo al corporativismo que reúne a patronos y obreros en el seno de las mismas organizaciones, decreta el fin de la dialéctica derecha-izquierda gracias a la creación de un partido único y, por consiguiente, decreta el fin de toda forma de oposición, garantizado por el uso de la fuerza.

Si bien la primera de esas características hubiese podido aplicarse a la visión de las cosas que tenía Jean-Marie Le Pen, no es menos cierto que ya no es aplicable a la visión de la sociedad que plantea su hija Marine.

En cambio, la dos primeras características del fascismo anteriormente citadas –fin de la lucha de clases mediante el corporativismo y fin de la dialéctica derecha-izquierda mediante la creación de una formación política– corresponden a la perfección con lo que plantea Macron, respaldado en la elección presidencial por todos los jefes de las grandes empresas de la bolsa de París… así como por la dirección de la CGT, el sindicato más representativo de la clase obrera francesa. El propio Macron no cuestiona la capacidad de los partidos de derecha y de izquierda para defender los valores que consideran suyos… pero llama a los líderes de esos partidos a que se unan al partido que él creó en aras de la defensa de «intereses comunes». De hecho, si la próxima cita electoral prevista en Francia –las elecciones legislativas– se desarrollan conforme a los deseos de Macron, eso será el inicio de la destrucción de la oposición. En todo caso, el unanimismo de la prensa escrita de ambas tendencias a favor del candidato Macron y la campaña desatada contra los sitios web que contradicen ese coro de uniformidad mediática sirven para darnos una idea clara de lo que ya está en preparación.

La Historia se repite. En 1940, los franceses apoyaron al mariscal Philippe Petain creyendo protegerse con ello del nazismo… y fue Petain quien instauró el fascismo. En 2017, acaban de votar por Macron por temor a la «extrema derecha»… y será Macron quien acabe instaurando el fascismo.

Una campaña lastrada por los “escándalos”

Es cierto que algunos electores deben haberse sentido incómodos ante las personalidades –bastante sui generis– de los candidatos y el uso, por una de las partes, de métodos de propaganda nunca vistos en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Cuando tenía sólo 15 años, Emmanuel Macron tuvo una relación sexual con su profesora de teatro –23 años mayor que él–, no tardó en vivir con ella y se casaron 15 años después. Marine Le Pen heredó de su padre la presidencia del partido creado por él. Comenzó por limpiar esa formación política, llegando incluso a excluir a su propio padre. Si recurrimos a los términos que utilizan los psicoanalistas, Macron se casó con su madre y Marine Le Pen “mató” a su padre.

Pero lo más importante es que el equipo de Macron no vaciló en acusar a sus rivales de las peores traiciones, y sin la menor lógica pero teniendo la garantía de que los diarios regionales y nacionales –que ya controla en su totalidad– no se atreverían a emitir absolutamente ninguna crítica contra esas acusaciones, a pesar de todo lo absurdas que fueron. El candidato de la derecha, Francois Fillon, se ha visto así convertido a ojos de todos en un ladrón, a pesar de que no se ha comprobado ninguna de las acusaciones de las que fue objeto. Igualmente, Marine Le Pen es vista como la personificación misma del fascismo, aunque no ha defendido nunca las posiciones que se le atribuyen.

Una victoria solitaria

En cuanto se anunció que había sido electo, el futuro presidente Macron pronunció una breve alocución desde su cuartel general de campaña. Dijo unas cuantas banalidades, pero con el aire de gravedad del hombre que siente bruscamente el peso de las responsabilidades que acaban de caer sobre sus débiles hombros. Y luego se regaló a sí mismo un nuevo instante teatral con sus partidarios en la explanada del Louvre. Atravesó París en un cortejo de autos con cristales negros. Luego atravesó a pie, solo e inaccesible, la explanada del Louvre para subir al escenario allí instalado en su honor. Y desde ese lugar, al pie de la pirámide de cristal del museo del Louvre, como Napoleón Bonaparte, pronunció otro discurso, también lleno de lugares comunes pero con un tono encendidamente marcial, cuando él nunca ha combatido con armas. Para terminar, se rodeó de su familia y de unos cuantos militantes para entonar La Marsellesa.

Contrariamente a lo que siempre hicieron todos sus predecesores, Emmanuel Macron no estrechó ni una sola mano en toda esa velada triunfal. Nadie pudo acercársele. Macron no permitió que ninguna de las personalidades políticas que lo apoyaron apareciese junto a él y compartiese su victoria. Para cobrar el premio por haber traicionado sus partidos respectivos, esas personalidades tendrán que incurrir en nuevo acto de traición… aportando nuevamente su apoyo a los partidarios de Macron en las elecciones legislativas de junio.

Sólo entonces, ya con todas las riendas del poder en sus manos, el presidente Macron permitirá que los franceses salgan de la hipnosis. Cuando sea ya demasiado tarde.

¡Adelante, en marcha!

Thierry Meyssan

jueves, 4 de mayo de 2017

ELECCIÓN PRESIDENCIAL EN FRANCIA: Un debate muy revelador


Si hacemos el esfuerzo de ver el debate previo al voto de la segunda vuelta de la elección presidencial francesa en función de lo que supuestamente tenía que haber mostrado –o sea, no los programas sino las personalidades de los dos candidatos–, el debate de este 3 de mayo resultó muy revelador: los franceses se disponen a elegir como presidente para los próximos 5 años a un brillante actor que ni siquiera se interesa en ellos.

En los debates previos a la segunda vuelta de la elección presidencial francesa, los dos candidatos tradicionalmente renunciaban a la retórica de campaña y asumían una postura de posible presidente. Su objetivo no era tanto explicar una vez más su visión de Francia sino más bien mostrar sus capacidades personales para conformar un equipo, mantener la sangre fría y defender el interés general.

No fue eso lo que sucedió este 3 de mayo de 2017. Marine Le Pen y Emmanuel Macron se enzarzaron en una riña apenas digna de dos vendedores ambulantes, prolongando así ante las cámaras la lucha que ya había marcado sus respectivas campañas.

Esta incontrolable violencia verbal demuestra, a mi memoria de elector, que existe en este momento una fractura sin precedente en la sociedad francesa. Este diálogo de sordos entre sus líderes sólo puede terminar con los electores yéndose a las manos. Se hace cada vez más evidente que Francia será en los próximos años teatro de graves enfrentamientos callejeros, de una revolución o, incluso, hasta de una guerra civil.

Todos conocemos bien el diagnóstico: de un lado, gente acomodada, que trabaja en el sector terciario –o sea, en el sector de los servicios (comercio, hotelería, administración y servicio públicos, turismo, finanzas, ocio, etc.)–, que vive en las zonas centrales de los grandes centros urbanos, consumidora de espectáculos y de animaciones culturales; del otro lado, habitantes de los barrios periféricos o de las zonas rurales, carentes de servicios públicos… y carentes también de perspectivas de futuro. Está también, por supuesto, la gran cantidad de gente que se sitúa entre esos dos polos… y que teme caer en el segundo.

Según la señora Le Pen, sus electores son las víctimas de una disolución progresiva de la Nación y de la República en eso que ha dado en llamarse la globalización. Según el señor Macron, sus electores, al enriquecerse, se han convertido en los vencedores de la modernidad y son, por consiguiente, el ejemplo a seguir.

Los telespectadores, aturdidos por la violencia del debate del 3 mayo, no observaron las cualidades que mostró cada uno de los candidatos.

Marine Le Pen se mostró liberada de su educación de extrema derecha, simultáneamente maternal y severa. Como abogada, se mostró preocupada por la justicia social y puso su talento al servicio de la «Francia de abajo». Carece de la agilidad intelectual que le permitiría brillar en los salones parisinos pero sí mostró una gran capacidad para entender con claridad las situaciones, eliminando instantáneamente el falso brillo y las elucubraciones.

Emmanuel Macron es una mente superior, mucho más inteligente que su rival, a menudo encantador, a veces cortante. Es un hombre de teatro, domina el arte de crear la ilusión. Es una personalidad narcisista, a menudo mal intencionado, desprovisto de escrúpulos e incapaz de sentir remordimiento. Se dedicó a burlarse de su adversaria asumiendo la posición del caballero impoluto que se enfrentaba a una especie de hijo travesti de un monstruo nazi.

Al término de esta larga campaña, incluyendo este último debate televisivo, es probable que el señor Macron resulte electo por la coalición que conforman la «Francia de arriba» y los que viven con la esperanza de pasar a ser parte de ella. Pero nada permite anticipar cómo van a desarrollarse las elecciones legislativas de junio. La lógica según la cual los franceses deberían garantizar una mayoría parlamentaria al presidente que acaban de elegir podría estrellarse contra el despertar de las fuerzas derrotadas en la primera vuelta de la elección presidencial. Así que no hay que excluir la posibilidad de que el encanto se rompa mucho más rápido que lo previsto y que Emmanuel Macron –si resulta electo– se vea obligado de inmediato a tratar de negociar con los derrotados.

En todo caso, tanto si un Macron presidente logra mantenerse solo en el poder como si gobierna asociándose a lo que quede de la formación sucesora de la UMP [el actual partido Los Republicanos] y del agonizante Partido Socialista, lo cierto es que el abismo que ya separa las dos Francia –«la Francia de arriba» y «la Francia de abajo»– seguirá haciéndose cada vez más profundo y más ancho. Los ciudadanos que realmente quieran defender el interés general, o sea la República, no tendrán otra solución que organizarse para resistir, probablemente tras la jefa electa de la oposición, Marine Le Pen, y prepararse para ejercer el poder. Tendrán que admitir por fin que ya no es hora de cortesías fuera de lugar y que la cólera también está en marcha.

Thierry Meyssan

Los franceses hunden su propio barco

Estamos siendo testigos de un viraje histórico en Francia, donde el antiguo espectro político vuela en pedazos y está apareciendo una nueva fractura. Abrumados por la intensa propaganda mediática que inunda su país, los franceses han perdido las referencias esenciales y se empeñan en ver líneas rojas que ya ni siquiera existen, a pesar de que los hechos son muy claros y de que ciertas evoluciones son perfectamente previsibles.

Celebración privada en el restaurante parisino La Rotonde. Considerado ya como nuevo presidente de Francia, e incluso felicitado como tal, el aún candidato Emmanuel Macron recibe jefes de las empresas que se cotizan en la Bolsa de París y personalidades del mundo del espectáculo justo después de anunciarse el resultado de la primera vuelta de la elección presidencial. Aquí aparece conversando con su amigo, el banquero Jacques Attali.


Después de una campaña electoral tremendamente agitada, los franceses eligieron a Emmanuel Macron y Marine Le Pen para disputar la segunda vuelta de la elección presidencial.

En este momento, y es un hecho que está lejos de ser casual, ya casi todos los candidatos ahora eliminados, exceptuando a Jean-Luc Melenchon, han llamado a sus electores a votar por Macron, quien debería por tanto alcanzar fácilmente la victoria.

Los dos grandes partidos históricos que habían gobernado Francia desde los inicios de la Quinta República –el ahora llamado Les Républicains (ex gaullistas) y el Partido Socialista (el antiguo partido de Jean Jaures)– han sido derrotados y una formación de nueva creación –llamada En Marche!– aparece en el escalón más alto de esta primera vuelta para disputar la segunda contra la candidata del Frente Nacional (FN).

¿Hay realmente un candidato del fascismo?

No es la primera vez que se produce en Francia este tipo de situación: de un lado, un partidario de la alianza con el país que parece ser la primera potencia del momento –Estados Unidos– y del otro, un movimiento en busca de la independencia nacional; de un lado, todo el conjunto de la clase dirigente, sin grandes excepciones, y del otro, un partido mucho menos homogéneo, que se compone masivamente de proletarios provenientes, en dos terceras partes, de la derecha mientras que la otra tercera parte proviene de la izquierda.

Todo indica que el futuro presidente de Francia será por tanto Emmanuel Macron, un ex cuadro del banco Rothschild & Cie, que ahora cuenta con el respaldo de todos los patrones de las empresas que se cotizan en la Bolsa de París.

Sin embargo, a pesar de todo lo que afirman los prejuicios profundamente anclados en las mentes, la principal característica de los partidos fascistas es… el apoyo unánime que reciben de los poderes financieros.

Esa unanimidad del gran capital viene siempre acompañada de una “unidad de la Nación” que borra todas las diferencias. Para ser iguales, tenemos que hacernos idénticos. A eso dio inicio el presidente saliente Francois Hollande, en 2012-2013, con su ley del «Matrimonio para todos». Esa ley fue presentada como algo que establecería la igualdad entre todos los ciudadanos, independientemente de la orientación sexual de cada cual, cuando en realidad planteaba de facto que las parejas homosexuales y las parejas con hijos tienen las mismas necesidades. Pero había otras soluciones más inteligentes. La oposición a esa ley dio lugar a grandes manifestaciones, que desgraciadamente no planteaban ningún tipo de proposiciones y en las que a veces aparecieron consignas homófobas.

De idéntica manera, en respuesta a la matanza perpetrada en los locales del semanario humorístico Charlie-Hebdo se impuso la consigna «Je suis Charlie!» [¡Yo soy Charlie!], y quienes osaban declarar «Yo no soy Charlie» fueron incluso enviados a los tribunales.

Es muy triste comprobar la ausencia de reacción de los franceses ante la unanimidad del gran capital y la manera perentoria en que se les conmina a recurrir a los mismos dispositivos jurídicos, a profesar las mismas convicciones y a repetir los mismos eslóganes. Así que hoy se obstinan en considerar que el actual Frente Nacional es «fascista», sin otro argumento que el ya lejano pasado de esa formación política.

¿Es posible la resistencia ante el candidato del fascismo?

La mayoría de los franceses creen que Emmanuel Macron será un presidente al estilo de Sarkozy o de Hollande, que seguirá la política de sus dos predecesores. Estiman, por consiguiente, que Francia está llamada a seguir decayendo cada vez más y se resignan a aceptar esa maldición creyendo evitar así la amenaza de la extrema derecha.

Muchos recuerdan que, en el momento de su creación, el Frente Nacional reunía en su seno a los perdedores de la Segunda Guerra Mundial y de la política socialista de colonización de Argelia. Se concentran en la presencia en esa organización de unos cuantos personajes que colaboraron con el ocupante nazi, lo cual les impide ver que el Frente Nacional de hoy no tiene absolutamente nada que ver con esos individuos.

Los franceses se obstinan en ver al entonces subteniente Jean Marie Le Pen –el padre de Marine, la hoy candidata a la presidencia– como responsable de los terribles abusos que Francia cometió en Argelia mientras que exoneran de su enorme responsabilidad histórica a los dirigentes socialistas que trazaron la política colonialista de Francia en aquel país del norte de África, principalmente al terrible ministro francés del Interior de aquella época, Francois Mitterrand, quien años más tarde habría de convertirse en presidente de Francia bajo la etiqueta del Partido Socialista.

Nadie recuerda hoy que en 1940 fue un ministro fascista, el general Charles De Gaulle, quien rechazó el vergonzoso armisticio entre Francia y la Alemania nazi. Considerado entonces como el sucesor oficial del mariscal Philippe Petain –que incluso era el padrino de su hija–, De Gaulle se lanzó solo en la creación del movimiento de resistencia. Luchando contra su propia educación y sus prejuicios, poco a poco reunió a su alrededor –en contra de su antiguo mentor– a franceses de todos los horizontes y tendencias para defender la República Francesa. En esa lucha adoptó como aliado a Jean Moulin, una personalidad de izquierda que años antes había desviado fondos del ministerio de Marina y contrabandeado armas para ayudar a los republicanos españoles en su lucha contra los fascistas.

Nadie parece recordar hoy que un colega de De Gaulle, Robert Schuman, firmó el vergonzoso armisticio entre Francia y la Alemania nazi. Años después, ese mismo Robert Schuman fundó la Comunidad Económica Europea (CEE), la actual Unión Europea, una organización supranacional basada en el modelo nazi del «Nuevo Orden Europeo», en aquel entonces dirigida contra la Unión Soviética y actualmente contra Rusia.

El modelo Obama-Clinton

El ex presidente estadounidense Barack Obama ya expresó públicamente su apoyo al candidato Emmanuel Macron, quien a su vez se ha rodeado de un equipo de política exterior que incluye a los principales diplomáticos neoconservadores y no oculta su respaldo a la política exterior del Partido Demócrata estadounidense.

En Estados Unidos, el demócrata Barack Obama presentó su política exterior utilizando una retórica diametralmente opuesta a la de su predecesor, el republicano George Bush. Pero en la práctica, Obama sólo siguió –en todos los aspectos– los pasos de las administraciones de Bush hijo. Al igual que el republicano Bush Jr., el demócrata Obama aplicó el mismo plan de destrucción contra las sociedades del Medio Oriente ampliado, plan que ya ha causado más de 3 millones de muertes. Emmanuel Macron apoya esa política, sólo habrá que esperar un poco para saber si la justifica hablando de «democratización» o de «revolución espontánea».

En Estados Unidos, Hillary Clinton perdió la carrera por la presidencia, pero en Francia Emmanuel Macron tiene las mayores probabilidades de ganar la segunda vuelta y convertirse así en presidente de la República.

Nada demuestra que Marine Le Pen sea capaz de asumir el papel que Charles De Gaulle desempeñó en el pasado, pero sí son seguras 3 cosas: 

Al igual que en 1940, cuando los británicos no tuvieron otra opción que acoger a De Gaulle en Londres, los rusos de hoy apoyarán a la señora Le Pen. 
Al igual que en 1939, cuando fueron pocos los comunistas que –en contra de las orientaciones de su partido– se unieron a la resistencia, hoy son pocos los partidarios de Jean-Luc Melenchon que darán ese paso. Pero hay que recordar que, a partir de la agresión nazi contra la URSS, todo el Partido Comunista respaldó a De Gaulle y sus militantes fueron mayoría en las filas de la resistencia francesa. No cabe duda de que, en los próximos años, Melenchon y la señora Le Pen acabarán en el mismo bando. 
Emmanuel Macron nunca podrá entender a los hombres y mujeres que oponen resistencia a las fuerzas que tratan de imponer su dictado a su patria. Así que no podrá entender tampoco a los pueblos del «Medio Oriente ampliado», que siguen luchan por su verdadera independencia alrededor del Hezbollah libanés, de la República Árabe Siria y de la República Islámica de Irán.

Thierry Meyssan

viernes, 9 de diciembre de 2016

Francia y Turquía contra los kurdos

Al colaborar con el presidente turco Erdogan, el kurdo sirio Salih Muslim ha llevado parte del pueblo kurdo a la derrota. Ahora trata de rectificar su error y Ankara ha emitido contra él una orden de arresto.

Si los medios occidentales no logran explicar las guerras que asolan el «complicado Oriente» es porque no quieren reportar lo que pasa a escala regional. En lugar de entrar a discutir si lo que sucede en Siria es una revolución, una guerra civil o una agresión, o si la represión en Turquía se justifica o no, Thierry Meyssan propone una lectura diferente de los hechos a través del caso de los kurdos.

Los medios occidentales de difusión abordan los acontecimientos del Medio Oriente país por país. Eso no sorprende a sus lectores, que en su mayoría desconocen la historia de esta región, pero lo cierto es que no logran entender este «complicado Oriente» perpetuamente en guerra.

El Medio Oriente no es para nada comparable con, por ejemplo, Europa, sino más bien con África ya que sus fronteras no se basan en realidads geográficas sino en los “arreglos” entre las potencias coloniales. A lo largo del siglo pasado, los Estados del Medio Oriente se esforzaron por convertir sus poblaciones en verdaderos Pueblos. Sólo Egipto, Siria e Irak lo lograron.

Durante los últimos 5 años, la prensa occidental ha hablado de «revolución democrática» en Túnez, en Libia, en Egipto y en Siria, ha hablado de «injerencia iraní» en Bahréin, Líbano y Yemen y de «terrorismo» en Irak. Pero en el Medio Oriente, todas las fuerzas implicadas, exceptuando solamente a las petrodictaduras del Golfo, han denunciado esa lectura de los acontecimientos y presentado una interpretación regional completamente diferente.

Observemos, por ejemplo, la situación de los kurdos. Podría explicar aquí la situación del Emirato Islámico (Daesh), pero este segundo ejemplo sería mucho más difícil de aceptar para los lectores occidentales.

Según la prensa occidental, los kurdos son felices en Irak, donde disponen de una autonomía casi total en el marco de un sistema federal felizmente impuesto por Estados Unidos. Pero en Siria luchan a la vez contra la dictadura alauita de la familia Assad y la opresión sunnita extremista del Emirato Islámico. Y están demasiado oprimidos en Turquía. Pero son un Pueblo con derecho a un Estado independiente… en Siria, pero no en Turquía.

Para los propios kurdos, la realidad es muy distinta.

Los kurdos tienen una cultura en común, pero no comparten la misma lengua, ni la misma historia.

Para explicar las cosas brevemente hay que decir que los kurdos de Irak eran principalmente pro-estadounidenses durante la guerra fría mientras que los de Turquía y Siria eran pro-soviéticos. Preocupado ante el fuerte respaldo que la URSS encontraba en Turquía, Estados Unidos organizó primeramente una ola de migración kurda hacia Alemania, para que Turquía no se sintiese tentada a romper con la OTAN. Posteriormente, Estados Unidos estimuló la represión contra los kurdos del PKK [1]. Durante la guerra civil de los años 1980, cientos de miles de kurdos turcos del PKK buscaron refugio en Siria, junto a su líder, Abdullah Ocallan, y obtuvieron la protección del Estado sirio. En 2011, esos kurdos de Turquía y sus descendientes optaron por la nacionalidad siria.

Entremos ahora en la parte fundamental de este tema. Nadie mencionó la existencia de una «cuestión kurda» durante lo que llamaré la Primera Guerra de Siria –la que trató de extender a ese país la «primavera árabe» utilizando las técnicas de las guerras de 4ª generación. Todo comenzó poco a poco a partir de la Segunda Guerra de Siria –la que se abrió con la conferencia de los autoproclamados «Amigos de Siria», realizada en París, en julio de 2012.

Las declaraciones de los dirigentes de los países miembros de la OTAN hacían pensar que el derrocamiento de la República Árabe Siria era inminente y que la Hermandad Musulmana ascendería al poder en Damasco, como ya había sucedido en Túnez, en Libia y en Egipto. Así que Turquía invitó las poblaciones del norte de Siria a venir a su territorio, a ponerse al abrigo de los sobresaltos de la «revolución». En septiembre, Ankara incluso nombró para esas poblaciones un «walli», o sea un prefecto turco. Pero ese término proviene de la época otomana y recuerda la opresión del sultán. Bajo la autoridad directa del entonces primer ministro turco Erdogan, ese prefecto –cuyo nombre es Veysel Dalmaz– distribuyó entre los «refugiados» miles de millones de dólares facilitados por las petrodictaduras del Golfo.

En aquel momento, todos vieron que se trataba de una maniobra para debilitar a Siria. Pero nadie entendió el verdadero motivo de aquel desplazamiento de población, a pesar de que Kelly M. Greenhill –muy vinculada a la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Samantha Power– ya había publicado un trabajo universitario sobre La ingeniería estratégica de las migraciones como arma de guerra [2], trabajo que debería que haber llamado la atención sobre aquel movimiento. Turquía construyó nuevos poblados para albergar a los sirios, pero no los puso en manos de estos desplazados. De hecho, aún hoy siguen inhabitados. Ankara comenzó por hacer una selección entre los refugiados, según sus opiniones políticas, a algunos los mantuvo en campamentos donde podían recibir formación militar antes de mandarlos de regreso a Siria como combatientes, y a otros los mezcló con la población turca para explotarlos como fuerza de trabajo barata.

Las poblaciones restantes en el norte de Siria se componían principalmente de cristianos, kurdos y turcomanos. Estos últimos se pusieron masivamente al servicio de Turquía y fueron puestos bajo las órdenes de la organización de los Lobos Grises, milicia fascista creada en 1968 por cuenta de la OTAN. Por su parte, Damasco creó milicias cristianas y kurdas para garantizar la protección del territorio. Durante 2 años todos los kurdos sirios lucharon bajo las órdenes de la República Árabe Siria.

Traicionando al fundador del PKK, Abdullah Ocallan, y a sus hermanos kurdos, el sirio Salih Muslim se alió con la Turquía que en los años 1980 masacró parte de su propia familia. Se reunió secretamente en París con los presidentes de Turquía y Francia –Hollande y Erdogan– y concluyó con ellos un pacto. Francia y Turquía se comprometieron a hacerlo presidente de un Estado independiente que se crearía en el norte de Siria. A cambio, Salih Muslim tendría que «limpiar» el terreno masacrando la población cristiana, exactamente como otros kurdos masacraron –hace un siglo– a otros cristianos por cuenta de los otomanos. Salih Muslim tendría que aceptar después que Turquía expulsara hacia el Estado donde él sería presidente a los kurdos turcos, que a su vez serían reemplazados por refugiados sunnitas sirios en los territorios kurdos de Turquía.

Este plan tiene una larga historia. Fue trazado por Ahmet Davutoglu, entonces ministro turco de Exteriores, y su homólogo francés Alain Juppé, en 2011, antes de la incorporación de Turquía a la guerra contra Libia y antes del comienzo de los desórdenes en Siria. El Pentágono lo asumió públicamente, en septiembre de 2013, cuando Robin Wright publicó en el New York Times el mapa de ese futuro Estado, y también el mapa de lo que sería el Califato de Daesh. Por supuesto, el primer Estado se llamaría «Kurdistán», a pesar de hallarse muy lejos del territorio del Kurdistán histórico definido por la Comisión King-Crane en 1919 y reconocido por la Conferencia en 1920. El segundo Estado sería un «Sunnistán» y abarcaría territorios pertenecientes a Irak y Siria, cortando así definitivamente la «ruta de la seda», que China espera restablecer.

Este plan perseguía los objetivos del sultán Abdulhamid II, de los Jóvenes Turcos y del Tratado de Lausana, firmado en 1923: la creación de una Turquía exclusivamente sunnita y la expulsión o masacre de todas las demás poblaciones. Fue precisamente para impedir ese plan y condenar a quienes habían iniciado su aplicación con la masacre de armenios y de griegos pónticos que Raphael Lemkins creó el concepto de «genocidio», cuya definición se aplica hoy tanto a los actos cuya responsabilidad recae en hombros de los franceses Juppé y Hollande y de los turcos Davutoglu y Erdogan.

Nadie debe confundirse sobre lo que aquí escribo. Si bien París y Ankara quieren crear una Turquía exclusivamente sunnita, el hecho es que la mayoría de los sunnitas se opone a ello, lo cual explica la feroz represión desatada tanto en Turquía y como en los territorios del Califato de Daesh.

En julio de 2015, el gobierno de Erdogan ordenó a Daesh la realización de un atentado en la localidad turca de Suruc, atentado que causó la muerte de kurdos y alevitas –estos últimos son el equivalente turco de los alauitas sirios– que expresaban su apoyo a la República Árabe Siria. Erdogan utilizó ese atentado como pretexto para romper la tregua pactada en 2009 con el PKK. Simultáneamente, cortó todo aprovisionamiento a una parte cuidadosamente seleccionada de los refugiados sirios. Así iniciaba Ankara la ejecución del plan anteriormente descrito… y también comenzaba el calvario de Turquía.

En agosto, Turquía empujó los refugiados sirios, a los que había previamente privado de todo recurso, a huir hacia la Unión Europea. En octubre, en Siria, los hombres de Salih Muslim atacaron las comunidades cristianas asirias y trataron de “kurdizar” sus escuelas por la fuerza mientras que, en Turquía, el AKP de Erdogan saqueaba 128 sedes políticas del HDP –partido pro-kurdo– y más de 300 establecimientos pertenecientes a kurdos. Las fuerzas especiales turcas masacraron a más de 2 000 kurdos turcos y arrasaron parcialmente las ciudades de Cizre y Silopi. Nuestros lectores han podido seguir esos hechos, pero los medios occidentales no los mencionaron y sólo ahora –más de un año después– comienzan a hablar de Cizre y Silopi como ciudades mártires.

Con ayuda de Massud Barzani –el presidente «vitalicio» del Kurdistán iraquí– Salih Muslim impuso el reclutamiento obligatorio de los jóvenes kurdos sirios para reforzar sus tropas e imponer el terror. De eso tampoco hablaron nunca los medios occidentales, que prefieren la prosa romántica sobre Rojava. De hecho, los jóvenes sirios de origen kurdo se rebelaron en masa y prefirieron unirse à las Fuerzas de Defensa de la República Árabe Siria.

En septiembre de 2016, el presidente Erdogan anunció que Turquía concedería la nacionalidad turca a una parte de los refugiados sirios que aún quedan en ese país –los que apoyan el plan de una Turquía exclusivamente sunnita. Serán estos quienes finalmente recibirán los apartamentos construidos hace 4 años.

Atrapado entre su ambición personal y la solidaridad de sus hombres hacia sus hermanos kurdos de Turquía, el colaborador Salih Muslim se volvió finalmente en contra de Ankara, que acaba de emitir contra él una orden de arresto en noviembre. Después de recibir al secretario general de la OTAN, el presidente Erdogan anunció que quiere «renegociar» el Tratado de Lausana. Erdogan pretende anexar varias islas griegas, el norte de Chipre, una parte de Siria y también parte de Irak, para crear en 2023 el 17º imperio turco-mongol.

Y desde ahora el ejército turco está ocupando territorios en Siria –Yarablus– y en Irak –Baachiqa. Cuando el primer ministro iraquí, Haidar al-Abadi, lanzó una advertencia a Turquía sobre ese acto de guerra, el presidente Erdogan le respondió con arrogancia que no está «a su nivel» y lo intimó a «mantenerse en su lugar». Al ser cuestionado por dos veces ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador de Turquía y ex ministro de Exteriores Feridun H. Sinirlioglu respondió que su país actúa por el bien de las poblaciones y que por esa razón Irak no debe invocar el derecho internacional ni quejarse.

En un campo de batalla, no puede haber tres bandos, sino dos. En la actual guerra tenemos, de un lado, a Turquía, que pretende dividir las poblaciones en comunidades e imponer la supremacía de una de esas comunidades sobre las demás. Del otro lado está la República Árabe Siria, que defiende la paz y la igualdad entre comunidades que conviven pacíficamente.

¿De qué lado está usted?

Thierry Meyssan