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domingo, 29 de mayo de 2016

Perú: En fila para la guillotina


El próximo 5 de junio se dará un giro histórico y radical en la historia política del Perú, lo impactante que se enfrenta un hombre y una mujer suceso no muy común desde el inicio de las primeras elecciones democráticas allá por el año 1845 con el triunfo de Ramón Castilla.

Ambos preparados, inteligentes y talentosos, ninguno peruano al cien por ciento como si acaso pudiéramos compararlos con caballos de pura sangre, Pedro Pablo Kuckzynski de origen alemán y francés y Keiko Fujimori de ascendencia japonesa, Pero en Perú quien no tiene de inga y de mandinga.

La educación privilegiada, el sueño de graduarte en Estados Unidos, hablar bonito el inglés, aunque con el toque latino en el acento, el esposo guapo, la casa linda, la suegra lejos, dos pequeñas muy hermosas, y el background de haber sido alguna vez: ¨primera dama¨, en teoría la vida anhelada para cualquier mujer.

Pero este cuento noble y con páginas coloridas se ensombrece un poco por el enredado pasado de su padre, el ex presidente Alberto Fujimori, entiendo y respeto el dolor e indignación bien argumentados del pueblo peruano por la resaca de las dos décadas de sangre y odio que no pueden perdonar y menos olvidar.

No es lo mismo ser Keiko Fujimori que Alberto Fujimori, Alberto Fujimori fue sentenciado y cumple una condena en la base naval del Callao y Keiko es sindicada por ser su hija, y si en nuestra sociedad todos debemos ser juzgados por los errores de nuestros padres quizás todos tendríamos que hacer cola en la gran guillotina de justicia social.

Algo que sí está en tela de juicio son los supuestos vínculos con el narcotráfico que la prensa peruana ha sacado a la luz, es cosa que prevalezca la transparencia, la política de ética y tener la certeza que finalmente quien la elegirá también la condenará si incumple sus expectativas.

Los candidatos deben alzar la voz y demostrar su inocencia o culpabilidad en directo para que los votantes nos llevemos una real impresión y no la coartada editada que los medios de comunicación nos quieren dar a conocer a modo de neuromarketing electoral manipulando nuestras mentes.

Al otro lado del cuadrilátero se encuentra Pedro Pablo Kuckzynski aquél que sabe de todo de la economía, con la experiencia de haber sido ministro de Energía y Minas en 1980 en el gobierno de Fernando Belaunde, ministro de economía y primer ministro en el gobierno de Alejandro Toledo, en síntesis, un hombre que también conoce de muy cerca el poder.

Hay quienes dicen que es uno de los favoritos invitados a las reuniones mundiales del famoso club Bilderberg y quien sepa de la leyenda de esta élite, es para sentir escalofríos sobre los debates de ideologías y tesis de lo que se discute allí, al menos alguien debería contarnos lo que realmente sucede en tales cónclaves donde se rumora que el infierno no es excusa para evitar vivir en la gloria y comer maná.

A pesar de también ser muy inteligente, una educación impecable, trayectoria aquí y allá, reflexivo, maduro, sabio, tener una familia feliz, haber alcanzado muchos logros en su vida, casi todos, que gozó de privilegios, alguien que no nació ni convivió con la plebe, ha demostrado que no está tan desactualizado, porque ha tenido la creatividad de hacer un peluche en forma de cuy, ha sido capaz de identificarse con un animalito muy peculiar, que ha dejado en alto nuestro nombre no sólo en la gastronomía sino como parte de nuestra valiosa fauna.

El primer gran misterio que lo rodea es que si es verdad que estuvo detrás de los grandes ocasos de un sunset que gozaron los extranjeros y no los peruanos es decir que se beneficiaron las empresas internacionales a precio de nuestra bancarrota, ¿fue este candidato el señor de los lobbies que favoreció a sus amigos del Eurobuilding y Yanquilandia?.

El segundo cuestionamiento es si la pareja presidencial actual Ollanta Humala y Nadine Heredia estarían detrás haciendo acuerdos políticos para no ser perseguidos y salir libres de polvo y paja de cualquier demanda penal que se les haya puesto ante el escrutinio legal.

Hoy en día los peruanos estamos como árboles hirsutos de tantos golpes y heridas en el alma; abatidos de desempleo, delincuencia, pobreza, sin salud, con una juventud encorvada sin autoestima, sin oportunidades, sin viviendas, donde un pedazo de cartón es un techo y unas bolsas negras de plástico son las paredes, con hambre, pies llenos de llagas de andar por un camino estrepitoso de lamento y frustración. Por ello debemos ser responsables de no seguir cometiendo el error de darle el mando a quien sólo tiene codicia y no el deseo por servir a su país.

Zully Pinchi Ramírez

domingo, 10 de abril de 2016

Tres puntos fundamentales para entender las elecciones presidenciales en Perú


Después de cinco meses de campaña, este domingo, los peruanos votarán en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de su país.

La competencia, que acaba este domingo para ocho de los 10 candidatos que aspiran a dirigir el Perú, ha quedado marcada por tendencias ya conocidas, pero a la vez, por hechos sin precedentes, que cambiaron el panorama electoral de forma inesperada.
Santiago Roncagliolo y unas presidenciales endiabladas en Perú

1. Candidatos descalificados

En febrero, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la autoridad electoral de Perú, descalificó a dos candidatos.

Julio Guzmán, de Todos por el Perú, iba segundo en las encuestas, detrás de Keiko Fujimori.

Julio Guzmán, del partido Todos por el Perú, fue excluido del proceso electoral por irregularidades en su inscripción. El postulante iba segundo en las encuestas, detrás de Keiko Fujimori, con una intención de voto de 19%,.

Días después, el JNE descalificó a César Acuña, del partido Alianza por el Progreso (APP), por entregar dinero a dos ciudadanos como parte de su campaña.

Esta fue la primera vez que las autoridades electorales peruanas eliminan a dos candidatos y así, cambian completamente el panorama electoral a menos de dos meses de los comicios.

César Acuña no hubiera sido excluido si no hubiera sido porque el 17 de enero de este año, ya en plena campaña electoral, el congreso de Perú modificó de manera sorpresiva la Ley de Organizaciones Políticas del país.

La cámara incluyó un artículo que prohibe la entrega de dádivas y sanciona con la exclusión de la campaña a los candidatos que lo hagan.

César Acuña, de Alianza para el Progreso, quedó descalificado de las elecciones por entregar dinero a sus simpatizantes.

A causa de esta ley, los jurados electorales especiales también recibieron pedidos de exclusión contra Keiko Fujimori, líder en las encuestas, Pedro Pablo Kuczynski, del partido Peruanos por el Kambio, y Alan García, dos veces presidente de Perú y otra vez candidato.

Sin embargo, en estos tres casos, los jurados consideraron que las acusaciones no ameritaban una descalificación. Y el JNE puede seguir recibiendo pedidos hasta este domingo.
¿Por qué piden excluir a tantos candidatos en las presidenciales de Perú?

El analista político peruano Aldo Panfichi cree que el congreso de su país actuó de manera "poco profesional, improvisada y desorganizada" al cambiar la ley electoral en plena campaña.

"No primó el derecho a la participación política", dijo a BBC Mundo. Panfichi cree que la conducta del congreso es consecuencia de la calidad parlamentaria, a la que calificó como "mediocre".

"No midieron las consecuencias", lamentó el analista.

2. El ascenso de la izquierda

La salida de los candidatos Guzmán y Acuña favoreció a Pedro Pablo Kuczynski, de Peruanos por el Kambio, y a Verónika Mendoza, del Frenta Amplio, que pelean el segundo lugar en las encuestas.

Es decir, la posibilidad de pasar a una segunda vuelta contra Keiko Fujimori.


Mendoza, que se define como socialista en su plan de gobierno, está a favor del matrimonio homosexual (igualitario, según lo llama en su plan de gobierno), del aborto terapéutico y en casos de violación sexual, iniciativas legales que han sido rechazadas en el congreso peruano.

Al inicio, Mendoza alcanzaba solo el 2% de las intenciones de voto, pero hoy tiene alrededor del 15%, según encuestas publicadas por el diario peruano El Comercio. Sigue de cerca a Kuczynski, que reúne el 16% de la intención de voto.

"Ha crecido como personaje político", dijo Panfichi a BBC Mundo sobre ella.

"Es joven (tiene 35 años), proyecta honestidad y rapidez de pensamiento. Esas cualidades le han permitido llevar a la izquierda peruana, que llevaba años dividida, a las puertas de una segunda vuelta", comentó.

Sin embargo, de pasar a la segunda vuelta, no se sabe si podría ganarle a Keiko Fujimori. Además, despierta recelo en algunos sectores por lo que ven como su simpatía por el gobierno de Venezuela, ya que dijo que el político opositor Leopoldo López -ahora encarcelado- era un golpista.

"No se sabe si se va a reafirmar en sus propuestas de izquierda o si intentará atraer votos de sectores más de centro", dijo Panfichi.

El analista agregó que independientemente del resultado de estas elecciones,Mendoza ya quedará consolidada como líder de la izquierda en su país.

3. ¿El regreso del fujimorismo?

El fujimorismo ha liderado las encuestas en estas elecciones presidenciales del Perú.


Las encuestas indican que Keiko Fujimori ganará la primera vuelta, con aproximadamente el 34% de los votos. Como no alcanzaría la mitad de los votos válidos, tendrá que pasar a una segunda vuelta.

Su participación en las elecciones divide a los peruanos por el recuerdo que dejó su padre, el expresidente Alberto Fujimori, que cumple una pena de 25 años de cárcel por corrupción y violaciones a los derechos humanos.

Los crímenes por los que lo condenaron fueron las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), en las que 25 personas murieron a manos del grupo paramilitar llamado Colina, el secuestro del periodista Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer en 1992, pagos irregulares a congresistas y la compra de las líneas editoriales de medios de comunicación de su país.

Estos delitos generan un fuerte rechazo hacia la figura del político. Además se le recuerda por ganar unas elecciones fraudulentas en el año 2000 y por huir a Japón y renunciar por fax, luego que la difusión de los "vladivideos" (por Vladimiro Montesinos, su ex jefe de inteligencia, también encarcelado) revelara la corrupción de su gobierno.

Sin embargo, el "fujimorismo" sigue teniendo arraigo en Perú debido a que algunos sectores le atribuyen al exmandatario el fin del terrorismo y de la crisis económica que devastaron al país en los 80.

Es este arraigo el que va a llevar a su hija Keiko a la segunda vuelta. Pero no se sabe si será suficiente para darle el triunfo definitivo.

El analista Panfichi cree que si el caso de los Panamá Papers extiende el sentimiento de corrupción que rodea a la candidata, podría afectar su imagen en una segunda vuelta.
¿Podría el escándalo de los Panamá Papers cambiar los resultados de las elecciones en Perú?

Sin embargo, si en esta segunda etapa se enfrenta con Verónika Mendoza, "los sectores que quieran mantener el sistema" van a obviar las acusaciones de corrupción y "van a correr con Keiko Fujimori", advierte.

"No sé si el antifujimorismo sea lo suficientemente fuerte para derrotarla", dice.

domingo, 3 de abril de 2016

VERONIKA MENDOZA: La carta que juega la izquierda peruana


A una semana de las presidenciales, Mendoza pelea el segundo lugar en los sondeos al economista neoliberal Kuzynski. Propone un cambio de modelo que “supere la lógica del remate indiscriminado de nuestros recursos naturales”.

A una semana de las elecciones, las encuestas ponen a la candidata de la izquierda, Verónika Mendoza, joven congresista de 35 años, carismática y clara para exponer sus ideas, con grandes posibilidades de pasar al ballottage para disputarle la presidencia a Keiko Fujimori, la hija del encarcelado ex dictador Alberto Fujimori. Los últimos sondeos publicados el fin de semana –la ley prohíbe la divulgación de encuestas desde hoy– dan un empate técnico en el segundo lugar entre Verónika Mendoza y el veterano economista neoliberal y ex ministro Pedro Pablo Kuzynski, pero con una tendencia al alza de la primera y un estancamiento del segundo (ver recuadro). El importante crecimiento en las encuestas de la candidata de la izquierda la ha hecho blanco de una implacable guerra sucia –con los grandes medios jugando en su contra– que busca desacreditarla con señalamientos que van desde llamarla chavista hasta el extremo de acusarla como terrorista.

“Siento que nuestra visión de cambio está sintonizando con la ciudadanía. Nosotros representamos la única alternativa verdadera de cambio y eso está siendo valorado por la ciudadanía. La guerra sucia no nos afecta”, dice Verónika Mendoza, en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros.

Mendoza cuestiona la desigualdad y los problemas sociales alimentados por el modelo económico neoliberal y pone énfasis en remarcar que un eje central de un gobierno de la izquierda será el cambio de este modelo, imperante en el país desde hace más de veinticinco años.

Señala que el Frente Amplio quiere “superar la lógica con la que se ha venido operando en los últimos gobiernos, que ha sido la del remate indiscriminado de nuestros recursos naturales sin pensar en el mediano plazo, sin pensar en la generación de empleo, ni en la sostenibilidad ambiental”.

Agrega que un aspecto clave de su propuesta económica es ir a una diversificación económica que termine con la dependencia del país de la exportación de materias primas y sus precios internacionales, especialmente minerales, promoviendo y apoyando desde el Estado otros sectores económicos, como la industria, la agricultura, el turismo, lo cual, precisa, no significa abandonar la minería, pero sí impulsar estos otros sectores económicos como “nuevos motores de la economía” en tiempos de caída de los precios de los minerales. Precisa que estos otros sectores económicos que promovería un gobierno suyo son importantes generadores de empleo.

La candidata del Frente Amplio aclara que no propone la estatización de los recursos naturales o empresas, pero sí “la recuperación de la soberanía de nuestros recursos naturales”. “Ahora el Estado peruano –apunta– no puede decidir qué se hace con nuestros recursos. Por ejemplo, las empresas que explotan el gas pueden hacer con ese gas lo que quieran, exportarlo todo sin que el Estado pueda decir algo. Así están los contratos. Por eso ahora no podemos garantizar que ese gas sirva para abastecer el mercado interno. Nosotros vamos a recuperar la soberanía sobre nuestros recursos naturales para que el Estado decida qué se hace con ellos, y así garantizar que el gas sirva en primer lugar para el mercado interno, para los hogares peruanos, para poner una industria petroquímica. Para eso vamos a renegociar los contratos de explotación del gas.”

Entre las medidas para reactivar una economía frenada, el Frente Amplio también propone un impulso significativo de la inversión pública, la baja de las tasas de interés, el aumento del sueldo mínimo (ahora es de 850 soles mensuales, unos 250 dólares, y lo propone subir a 1 000 soles, unos 300 dólares). Mendoza insiste en aclarar que no proponen una economía estatizada, y tampoco un control de precios ni del tipo de cambio.

La defensa del medioambiente, de los derechos de los pueblos indígenas, los derechos laborales, una lucha frontal contra la corrupción, son, asegura la candidata de la izquierda, otros aspectos centrales de su propuesta. También plantea cambiar la Constitución fujimorista de 1993 para, entre otras cosas, darle al Estado “un rol activo en la economía como planificador y promotor”, algo que la actual Constitución niega.

El problema para la izquierda es que si logra llegar al gobierno no tendría mayoría en el Congreso y debería gobernar con un Parlamento muy probablemente dominado por las fuerzas de la derecha, con una fuerte presencia fujimorista, lo que dificultaría implementar los cambios y reformas que propone.

“Más allá del número de congresistas que tengamos, lo que nos garantiza poder impulsar las reformas que estamos planteando es la consistencia que tendrá nuestra futura bancada parlamentaria. Buscaremos acuerdos, eventualmente alianzas, con otras fuerzas políticas democráticas que estén dispuestas a implementar algunas de estas reformas”, dice la candidata del Frente Amplio.

–¿Con qué fuerzas políticas cree que pueden llegar a acuerdos para implementar sus reformas, si, con la excepción de Acción Popular del candidato socialdemócrata Alfredo Barnechea, todas las otras fuerzas que estarán en el Congreso, y que según todos los sondeos juntas tendrían mayoría, son de derecha y se oponen a esas reformas? –preguntó Página/12. –Es bastante difícil responder eso. Mi experiencia en el Congreso me ha hecho constatar que quienes llegan al Congreso representando una determinada fuerza política no necesariamente comparten una misma visión y un programa común, y una vez en el Congreso en muchos casos las bancadas se disuelven, recomponen, reacomodan, en función de las afinidades más personales de los congresistas. Entonces, eso dependerá de la composición concreta del Congreso no solamente en término de fuerzas políticas, sino también de individuos que sean elegidos. Lo fundamental es garantizar que la ciudadanía esté plenamente involucrada, informada, de las políticas y las reformas que queremos emprender. Algunas de las reformas principales las impulsaremos desde el primer momento con la legitimidad que nos dé la ciudadanía.

Sobre Keiko Fujimori, quien encabeza todas las encuestas y sería su segura rival en la segunda vuelta si la izquierda logra pasar al ballottage, Verónika Mendoza señala que “la señora Fujimori siempre se ha hecho de la vista gorda con la corrupción, ella fue primera dama en el gobierno de su padre y nunca ha deslindado con la corrupción que se institucionalizó en ese gobierno, con las violaciones a los derechos humanos, con la esterilización de miles de mujeres campesinas contra su voluntad”.

“Keiko Fujimori y los líderes del actual fujimorismo llaman errores a lo que claramente fueron delitos. Y sus problemas de corrupción no son solo del pasado. Ahora compran votos con el clientelismo, recientemente una congresista fujimorista ha sido sentenciada por enriquecimiento ilícito, su secretario general y financista de la campaña es investigado por lavado de activos”, dice la candidata del Frente Amplio. Y remata: “El de Fujimori fue uno de los gobiernos más nefastos de la historia reciente y no queremos que se repita”.

En política internacional, el Frente Amplio propone cambiar la prioridad que ahora tiene la relación con la Alianza del Pacífico (formada por Perú, Chile, Colombia y México, como un grupo de países de economías neoliberales y cercanos a Washington), la que pasaría a un segundo plano, para priorizar la integración con la Comunidad Andina y Unasur, y buscar una mayor relación con el Mercosur y otros espacios de integración regional, para a partir de esa integración regional mejorar las condiciones de inserción internacional y de relaciones económicas con el mundo y buscar tener un mercado ampliado a nivel regional.

El problema para la izquierda es que si logra llegar al gobierno no tendría mayoría en el Congreso y debería gobernar con un Parlamento muy probablemente dominado por las fuerzas de la derecha, con una fuerte presencia fujimorista, lo que dificultaría implementar los cambios y reformas que propone.

miércoles, 30 de marzo de 2016

PERFIL DE LA IZQUIERDA PERUANA : Verónika Mendoza apunta hacia el futuro en elecciones del Perú

Cada vez que recoge su melena y la enrosca con las manos para ponerla sobre su hombro hace una pausa mental; quizá este acto reflejo sea para tomar aliento y esforzarse en llegar a una simbiosis entre una reflexión compleja y el lenguaje diáfano que utiliza. Y se me ocurre que Verónika Mendoza trenza también en esa larga melena la cosmogenia quechua y el racionalismo francés. 

Es la mayor de tres hermanas. De madre francesa y padre de Andahuaylillas, un pueblo a 30 kilómetros de Cuzco, quechuahablante. De niña vive entre Cuzco y Andahuaylillas donde juega en las chacras de maíz de los abuelos, hace pan wawa (panecillos y bizcochos en forma de muñeco o bebé) con la abuela y bebe chicha con azúcar.
El mundo de Andahuaylillas es el de mis primeros referentes, sonidos, olores y sabores. Mi abuelo era sastre, mi abuela era partera, de esas mujeres sabias que era capaz de curarte de mil males con hierbas e invocaciones. Tras su partida me quedó la sensación de que un mundo de tradiciones y conocimientos se habían ido con ella y que no supe aprovechar. 
Mis padres eran maestros; él profesor de secundaria, de filosofía; ella se hizo profesora de matemática en la Universidad Nacional de Cuzco después de haber llegado a Perú tras la huellas del Che. La primera vez que salí de Cuzco fue cuando tenía seis años, no estoy muy segura de la fecha exacta. Vivimos un par de años en Francia, los que mi madre necesitó para concluir una maestría.

El despacho de la diputada Verónika Fanny Mendoza Frisch da a un sencillo claustro del edificio que fue el Hospicio Ruiz Dávila, abierto en 1858 para atender a señoras ancianas. Hace unos años fue adquirido por el Congreso de la República, cuyas instalaciones están muy cerca, y es donde numerosos parlamentarios tienen sus oficinas. En el despacho se respira sosiego en la recta final del verano limeño.

El sol, huidizo por costumbre, se muestra hoy generoso y hace resplandecer las fotos enmarcadas que reposan en la estantería frente a su mesa. Estoy tentado a hablar deSembrar, el nuevo espacio político en el que anda inmersa y su cierto paralelismo con Podemos en España, pero me da rubor empezar por ahí. Así que miro los libros de su despacho y hablamos de autores preferidos.

Con Eduardo Galeano se hicieron explícitas mis intuiciones de un mundo en el que te roban la memoria para dominarte, te convencen de que el estado actual de las cosas es el único posible... Y entendí también que sí era posible revolucionarlas.
Con José María Arguedas reivindiqué la fuerza de la tradición y la cultura, como resistencia, pero también como fuerza liberadora. 
Con Julio Ramón Ribeyro pude mantener viva mi capacidad de indignarme por la miseria humana, en todos los sentidos de la palabra, pero también de maravillarme por los pequeños gestos de dignidad, esos que te devuelven la esperanza en la gente.

Julio Ramón Ribeyro, considerado como uno de los mejores cuentistas de la literatura latinoamericana, fue testigo personal del Mayo del 68 en París, nunca quiso pertenecer al boom latinoamericano y enarboló una sola bandera desde su particular existencialismo, la de la dignidad; llegó a escribir en Prosas Apátridas algo sublime:“No somos más que un punto de vista, una mirada”. En esa misma recopilación figura la frase de su epitafio: “La única manera de continuar en vida es manteniendo templada la cuerda de nuestro espíritu, tenso el arco, apuntando hacia el futuro”. Y es entonces cuando comprendo el amor de Verónika por Ribeyro.

Cuando cumple 19 años, Verónika se va a Paris, quiere ser psicóloga. Se matricula en la facultad de Ciencias Humanas Clínicas de la Universidad Denis Diderot y se instala en un cuchitril de 3x4 metros (une pièce) en el Barrio Latino, junto a los jardines de Luxemburgo. Una vez acabados los estudios, en 2003, decide seguir en Paris y se matricula en la universidad Sorbonne Nouvelle, conocida como Paris 3, donde hace un master de Ciencias Sociales. Cambia de casa y se instala en el distrito XX, cerca de Buttes Chaumont. Además de estudiar con ahínco hace trabajos precarios como tantos otros estudiantes extranjeros: cuida niños, locales de comida rápida y en la cocina de un restaurante del distrito 1, cerca del Louvre. Cuando tiene un rato, por la tarde, se refugia en el Centro Pompidou, donde se queda hasta que cierran, leyendo, viendo documentales o escuchando música. Luego toma la línea 11 del metro y regresa a casa.

Vivir en el XX arrondissement imprime carácter. Los barrios de Ménilmontant y Belleville son las playas de desembarco de grandes oleadas de inmigración y se encuentra el segundo barrio chino más grande de la ciudad. Es el barrio donde vivieron Guy Debord, León Blum y Jaques Declos.

Su primer contacto con la política lo hace en las cafeterías parisinas, de la mano de otros compañeros y compañeras peruanos preocupados por la marcha del país. Es la época del gobierno de Alejandro Toledo.

Un día, en estas reuniones, Verónika coincide con una compañera del master de París 3; se llama Nadine Heredia

Un día, en estas reuniones, Verónika coincide con una compañera del master de París 3; se llama Nadine Heredia y viene con su pareja; están firmemente convencidos de la necesidad de poner en marcha un movimiento nacionalista y progresista que gobierne en Perú. 

El propiciador de la idea es su marido, un teniente coronel de 40 años destinado como agregado militar en la embajada. Se llama Ollanta Humala y hace un curso de postgrado en el Centro de Altos Estudios para América Latina, también en Paris 3. Verónika quedó desde entonces prendada de la política y el compromiso militante. En 2005, Humala finaliza su destino en Paris y es destinado a Corea. El grupo crea el primer comité de apoyo internacional al Partido Nacionalista. Poco después, Verónika acaba su master y regresa a Perú. Una buena parte del grupo sigue en contacto y ella se involucra dada vez más. Entonces empieza todo.
A Ollanta Humala y a Nadine les conocí a través de la comunidad peruana residente en París, cuando él era Agregado militar en la Embajada peruana. Ya antes de su llegada los peruanos andábamos inquietos por hacer algo por nuestra tierra y la construcción del Movimiento Nacionalista nos pareció que era la oportunidad para ello.

Verónika Mendoza, en una campaña contra la violencia de género.


En las elecciones de 2006, Humala no obtiene las firmas suficientes para inscribir el Partido Nacionalista, postula por Unión por el Perú y logra pasar victorioso la primera vuelta pero pierde frente a Alan García por un estrecho margen. Al año siguiente se funda el Partido Nacionalista Peruano y Verónika, ya en Perú, integra la dirección como coordinadora de comités de apoyo internacional.
En las elecciones de 2011, postula como candidata al Congreso por la circunscripción de Cuzco por Gana Perú y sale elegida
En las elecciones de 2011, postula como candidata al Congreso por la circunscripción de Cuzco por Gana Perú y sale elegida. Pero el 4 de junio del 2012, Verónika, junto a los diputados Javier Diez Canseco y Rosa Mavila renuncian a la bancada y argumentan que el presidente "ha faltado a su palabra y los compromisos contraídos con el país". Ellos no se mueven; quien se ha movido a la derecha ha sido Humala.

Los partidos políticos ya no pueden ser cúpulas de caudillos que se reúnen para decidir qué es bueno o malo para el país, que es más o menos como han funcionado, cuando no han sido franquicias electorales que compran un logotipo para determinada candidatura. Lo político y lo social no pueden seguir divorciados.

Soy de izquierdas, del lado del corazón, de la justicia social, del bien común, de la reivindicación de la diversidad como fuerza creadora, de la solidaridad como valor esencial.

Sobre los políticos que admiro debo decir que conmueven más los que lejos de las cámaras y la afición, luchan por un mundo mejor, los anónimos. Pero, claro que hay "políticos" que inspiran también. De los de ayer, José Carlos Mariátegui; de los de hoy, Javier Diez Canseco, aunque ya se nos fue hace un par de años.

Hace unas semanas, Verónika, junto a medio centenar de jóvenes que rondan la treintena, han puesto en marcha Sembrar, un nuevo espacio político que quiere darle una vuelta total a la política peruana.

Nuestra clase política no representa la diversidad y complejidad de sectores, de demandas, de luchas, de culturas del país. Pero no solo no nos representa, sino que tampoco define las políticas públicas ni conduce al país: se ha reducido a ser títere de los poderes fácticos, siguiendo el guion neoliberal de la desinstitucionalización, flexibilización y recorte de derechos ciudadanos para mantener un falaz crecimiento económico.
"La clase política se ha reducido a ser títere de los poderes fácticos, siguiendo el guion neoliberal"

Estoy a favor de un gran frente de organizaciones políticas y sociales, de mujeres, jóvenes, indígenas, ciudadanas y ciudadanos honestos, progresistas, de izquierda, nacionalistas. Ese Frente Amplio debe ser una alternativa de gobierno que se sustente en el poder de la gente para construir un país en el que todos tengan iguales oportunidades, en el que se erradique la corrupción gobernando con transparencia y participación ciudadana, en el que se reconozca y afirme la diversidad.

Verónika Mendoza participa en una marcha con diversos movimientos sociales.

En Sembrar confluyen diferentes corrientes y experiencias de todo el país.Hacen hincapié en la lucha por un trabajo digno, por el derecho a la salud y a la educación, por el derecho a hablar y cantar en las lenguas andinas y amazónicas, por el derecho a la cultura, por el derecho al propio cuerpo, por el derecho a forjar riqueza y bienestar respetando a las personas y a la naturaleza, por el derecho a amar con libertad, por el derecho a la felicidad…
Hace falta una voluntad política renovadora, transformadora, profundamente democrática, radicalmente ética. Esa voluntad no va a emanar de la clase política tradicional. Hay que potenciarla "desde abajo y desde adentro".
El parecido con el espíritu de Podemos en España puede resultar evidente aunque Vero y sus compañeros saben que cada lugar es diferente y cada momento tiene sus ritmos.

Creo que se están empezando a generar condiciones, de manera muy incipiente aún, pero emergentes al fin y al cabo, para que una nueva generación le cambie el rostro y la prácticas a la política. En sindicatos, partidos políticos, organizaciones sociales, campesinas, etc., veo cada vez más jóvenes y mujeres. Creo que empieza a despertar una nueva generación que reclama más democracia, más transparencia, que no se resigna. Pero el caudillismo, el machismo, la agresividad, son elementos constitutivos de nuestra cultura que va a costar superar...

El otoño no empieza en este mayo limeño y el sol hace gala de su poder desmedido antes de despedirse hasta el año siguiente. Verónika suele usar blusas de color violeta y aretes largos de artesanía. Vive con su pareja, Jorge Millones –un excelente compositor y cantante, exponente de la nueva trova comprometida de Perú–, y sus dos hijos, José Luís y Micaela.

Le gusta hablar de comida y le encantan los platos tradicionales peruanos: el ají de gallina, la huatia (cocción en un horno bajo tierra con verduras y patatas, quesos o pescados) con uchucuta (ají molido), el arroz con pollo, el cuy (conejillo de indias) al horno (“¡los españoles se espantarán!”), la trucha frita y el chocolate negro con 80% de cacao (“eso lo adopté en Francia”).

El boom gastronómico creo que ha ayudado, en alguna medida, a que los peruanos tomemos conciencia y valoremos nuestra diversidad y riqueza, pero no necesariamente ha incidido en mejorar las condiciones de nuestros pequeños y medianos productores. Hace falta valorar y empoderar a todos los que aportan a ese "boom".

Nos despedimos ante el ventanal que da al claustro del viejo hospicio, hoy agradable lugar de trabajo de los parlamentarios y con una cafetería en la que sirven un sabroso café expreso. Salgo a la calle, ruidosa, sudorosa y colorista y me encamino hacia la Avenida Abancay a tomar un taxi. Me viene a la cabeza la frase del viejo comunista y luego ministro de Cultura socialista Jorge Semprún, también amante y vecino de Paris:“He perdido las certidumbres y he conservado las ilusiones”. Y me imagino a la joven pero experimentada diputada Mendoza, pasándose la negra melena sobre el hombro mientras la musita con sentimiento.

viernes, 31 de julio de 2015

¿Por qué Perú apoyó a Argentina en la guerra de Malvinas

Gobierno de Belaunde medió por la paz entre el Reino Unido y Argentina y luego apoyó al país sudamericano.

El 1 de mayo de 1982, casi un mes después de que Argentina invadiera las islas Malvinas para reclamar su soberanía, el Reino Unido aceptó a regañadientes un acuerdo de paz gestionado por el entonces presidente peruano Fernando Belaunde Terry para evitar una guerra abierta. Ese mismo día, el mediador telefonea al dictador Leopoldo Galtieri, que encabezaba la junta militar que gobernaba al país sudamericano, para exponerle el plan y arrancarle su firma. “Yo también tengo mi ‘Senado’ [en referencia a la junta militar] y debo consultar el acuerdo” fue la respuesta que recibió del dictador. Esa reacción mató cualquier posibilidad de sellar la paz.

“La respuesta de Galtieri fue fatal… Si aceptaba en ese momento la propuesta de Belaunde, hoy probablemente Argentina estaría en posesión de las Malvinas”, recuerda el congresista Víctor Andrés García Belaunde, que en 1982 era secretario de la Presidencia peruana.

La mediación de Belaunde Terry se inicia el 20 de abril de 1982, luego de que fracasara una gestión similar encabezada por Estados Unidos.

García Belaunde cuenta que a finales de ese mes el ex presidente peruano consensuó un documento que, entre otros puntos, ordena el retiro de las tropas británicas y argentinas de la isla. Además, se establecía que las Malvinas sean ocupadas por soldados de cuatro países: dos escogidos por Buenos Aires y los otros dos por Londres. Estas tropas iban a permanecer en el lugar hasta que se desarrollen las conversaciones para hallar una solución definitiva al diferendo. También se contemplaba tener en cuenta los deseos de los habitantes de las islas.

Todo ello se frustra con la negativa de Galtieri, pues al día siguiente de esta el Reino Unido torpedea el crucero argentino General Belgrano y se desata la guerra.

“El día del hundimiento del Belgrano, Belaunde llamó a Galtieri, quien le confirmó que el crucero estaba al garete y que ya no había margen para más conversaciones”, explica García Belaunde.

LA TRIANGULACIÓN DE LAS ARMAS
Ese mismo 2 de mayo, Galtieri le pide a Belaunde que reciba a su secretario, el general Héctor Iglesias, al contralmirante Roberto Nolla y al embajador argentino en el Perú, Luis Sánchez Moreno.

Estos se presentaron ante Belaunde al día siguiente. Llegaban para pedir armamento. “Se les dio lo que se podía. Pidieron aviones Mirage, Sukhói, submarinos, buques, misiles, entre otras armas”, narra García Belaunde.

No se les envió los Sukhói, pues el Perú era el único que los tenía en la región, por lo que iba a quedar en evidencia que estaba ayudando a Argentina.

En cambio, al día siguiente de la visita de los emisarios se enviaron diez aviones Mirage, a los que se les borró las banderas peruanas para reemplazarlas por las argentinas. Estos partieron de Chiclayo rumbo a la base militar de La Joya, en Arequipa. Luego siguieron hacia la provincia argentina de Jujuy y de ahí a Tandil. El uso de esta ruta evitó que fueran detectados por los radares chilenos, recuerda García Belaunde. 

Las embarcaciones que pedía Argentina no fueron entregadas, pues estas necesariamente pasarían por Chile y serían detectadas por los radares de ese país.

“También se les envió misiles tierra-tierra y tierra-aire. Además de tanques de combustible para los Mirage, para que estos tengan una mayor autonomía de vuelo en sus incursiones a las Malvinas”, recuerda García Belaunde.

La cooperación bélica entre el Perú y Argentina tiene una arista poco conocida. El periodista argentino Hernán Dobry, autor del libro “Los rabinos de Malvinas”, descubrió que nuestro país firmó también órdenes de compras en blanco y certificados de destino final para que Argentina comprara armamentos a Israel a nombre del Perú.

“Efectivamente, eso fue así. Argentina compró armas a Israel a nombre del Perú, aunque desconozco en detalle qué se adquirió”, confirmó García Belaunde a El Comercio.

“El Perú hizo algo que si buceamos en la historia de los conflictos bélicos en el mundo no encontraremos similitudes… Los argentinos ni les informaban a los peruanos lo que compraban”, precisa Dobry en diálogo con El Comercio.

Las órdenes de compra y los certificados están en manos de Israel y son documentos secretos, según el periodista argentino.

Dobry estableció que algunas veces las compras realizadas por los argentinos eran recogidas por aviones de la Fuerza Aérea del Perú. “No iba a ir un avión de Aerolíneas Argentinas ni de la Fuerza Aérea Argentina porque hubiera quedado en evidencia la triangulación. Lo que quería Israel, y lo había pedido específicamente, es que se triangulara a nombre de otro país para no sufrir la presión política del Reino Unido”, explica Dobry.

Quien sugiere que se involucrara al Perú en la triangulación fue el entonces primer ministro israelí Manajem Begim durante una reunión con los vendedores de armas argentinos Aaron Dovrat, del grupo Clal; y Gat Gitron, de Isrex, según Dobry.

Además de los diez aviones Mirage 3E que le envió el Perú a Argentina, gracias a las órdenes de compra en blanco este país también compró a Israel 23 aviones Mirage 3C. Estas naves fueron pintadas con insignias peruanas para que no se piense que iban para Argentina. Los barcos argentinos que los llevaron a su país también fueron pintados con banderas peruanas.

“Eran aviones de la década de los 70, que habían peleado en la Guerra de los Seis Días, eran viejísimos. Israel no los quería vender, pero Argentina insistió bastante, aunque al final nunca los usó en la guerra”, precisa Dobry.¿Qué recibió el Perú a cambio de su ayuda? García Belaunde sostiene que solo un pago simbólico por los Mirage, porque la ayuda fue desinteresada. Y recordó que en 1833, cuando el Reino Unido invadió las Malvinas, Argentina recurrió a nuestro país para buscar sus títulos de posesión sobre las islas, que estaban en Lima porque ese país en algún momento formó parte del Virreinato del Perú.

“El Perú no tuvo ningún rédito, sino que después le pagamos mal”, sentencia Dobry

sábado, 25 de abril de 2015

Perú: esperando un líder



Perú siempre ha sido un país muy singular. Su composición étnica, su condición de civilización que nunca se rindió ante los conquistadores, ser la puerta del Pacífico y su relación permanente con Asia le dan una relevancia que, actualmente, muy pocos países tienen en América Latina.
Como sucede con México, Perú es un país que se va haciendo con la incorporación de las nuevas minorías o etnias a la conquista del poder.
Los datos son claros: desde el año 2000, Perú es, en promedio, el país latinoamericano que ha tenido el mayor crecimiento de la región. De Alberto Fujimori a Ollanta Humala, de Alejandro Toledo a Alan García, Perú crece.