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miércoles, 27 de mayo de 2015

Lo poético es político cuando un escritor tayiko declara: ‘muerte a Afganistán’

    The Tajik-Afghan border. Photo courtesy of Caravanistan.
La muerte de la desventurada Farkhunda me obliga
A escribir en cada puerta y pared con carbón:
¡Muerte a Afganistán! ¡Prisión de mujeres!
Si este es el Islam en Afganistán
Todas esas bombas lanzads por los yanquis en su cabeza
No son suficientes.
Así dice la última ofrenda poética escrita por Bozor Sobir, uno de los más famosos compositores del excomunista Tayikistán y ciertamente el más inconstante.
La condena de Sobir a todo un país le ha valido la irritación del embajador afgano en Tayikistán así como reprimendas en medios sociales donde varios tayikos –conocidos por su amor a la poesía– han ofrecido respuestas en verso.
Bozor Sobir in Navruz celebrations in Khujand city of Tajikistan. March 2015. Picture from the poet's Facebook account
Bozor Sobir en las celebraciones de Nowruz en la ciudad de Khujand, Tayikistán, marzo de 2015. Foto de la cuenta de Facebook del poeta.
Pero a los 77 años, es poco probable que a Sobir le interese un bledo lo que otros piensen.
El viejo poeta cascarrabias fue en contra de la tendencia literaria soviética cuando notoriamente no escribió para apoyar a Lenin, el comunismo, Rusia, ni la Unión Soviética, una característica que le hizo difícil encontrar trabajo por mucho tiempo.
Su poema sobre el idioma tayiko, escrito en vísperas de la independencia, se convirtió en un himno para los nacionalistas tayikos de la época, aunque hay algunos adultos que eran escolares en los años 90 que no pueden recitarlo de memoria.
Cuando cayó en desgracia con el hombre fuerte del país, el presidente Emomali Rahmon, durante la guerra civil (1992-1997) Sobir huyó a Irán, Rusia y Estados Unidos, condenando a cada una con feroz verso en su camino.

Tayikistán: Naturaleza prístina y el eco de su historia

Irkht, Badajshán. Fotografía: Bakhritdin Isamutdinov
Rodeado de montañas y etéreos lagos alpinos por doquier, Tayikistán es un verdadero santuario para los amantes de la naturaleza si es que se está dispuesto a sortear los caminos surcados y soportar la engorrosa burocracia.
Tras haber pagado un boleto de avión con miles de escalas para llegar a la capital -Dusambé- y los aproximadamente 60 dólares por la visa de turista, esperan verdaderos tesoros apartados de la civilización.
Aquellos que encuentran Tayikistán en un mapa deciden venir para escalar las montañas. Pero para quienes no tienen mucha destreza en el manejo del equipo de montaña, los viajes por carretera los pueden llevar mucho más allá de lo imaginado.
La carretera del Pamir obtuvo el tercer lugar del top ten de lugares de la ex-URSS que no se pueden dejar de visitar, tal como se publicó en mayo de 2015 en la revistaNational Geographic Traveler, además de ser considerada como uno de los viajes en carretera más emocionantes y desafiantes del mundo.
Mientras se escucha el traqueteo del jeep a lo largo del camino, entre Dusambé y Murghab (al este), los viajeros pueden admirar los poblados afganos, al otro lado del río Amu Dari. Parecieran ser de otro planeta, pues este cuerpo de agua serpenteante los mantuvo separados de la antigua Unión Soviética.
Desde varias partes del trayecto, se puede contemplar el Pico Ismail Samani, el más alto de la ya desintegrada URSS, para después leer los petroglifos  y también sumergirse en profunda meditación sobre los restos del antiguo templo zoroastro. Después, al llegar a Murghab, uno puede deleitarse con un platillo de carne de yak, criados principalmente por pastores kirguises.