Así dice la última ofrenda poética escrita por Bozor Sobir, uno de los más famosos compositores del excomunista Tayikistán y ciertamente el más inconstante.
La condena de Sobir a todo un país le ha valido la irritación del embajador afgano en Tayikistán así como reprimendas en medios sociales donde varios tayikos –conocidos por su amor a la poesía– han ofrecido respuestas en verso.
Bozor Sobir en las celebraciones de Nowruz en la ciudad de Khujand, Tayikistán, marzo de 2015. Foto de la cuenta de Facebook del poeta.
Pero a los 77 años, es poco probable que a Sobir le interese un bledo lo que otros piensen.
El viejo poeta cascarrabias fue en contra de la tendencia literaria soviética cuando notoriamente no escribió para apoyar a Lenin, el comunismo, Rusia, ni la Unión Soviética, una característica que le hizo difícil encontrar trabajo por mucho tiempo.
Su poema sobre el idioma tayiko, escrito en vísperas de la independencia, se convirtió en un himno para los nacionalistas tayikos de la época, aunque hay algunos adultos que eran escolares en los años 90 que no pueden recitarlo de memoria.
Cuando cayó en desgracia con el hombre fuerte del país, el presidente Emomali Rahmon, durante la guerra civil (1992-1997) Sobir huyó a Irán, Rusia y Estados Unidos, condenando a cada una con feroz verso en su camino.