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lunes, 15 de abril de 2019

¿Logrará Haftar tomar Trípoli?



El 3 de abril, el líder militar renegado Khalifa Haftar anunció una ofensiva en Trípoli para "liberar" la capital y todo el oeste de Libia del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) respaldado por la ONU, encabezado por Fayez al-Serraj.

Muchos ahora creen que Haftar había estado planeando esta toma de control militar desde 2014 cuando llamó a un golpe militar en Trípoli. Su intento de derrocar al primer parlamento elegido democráticamente en Libia, el Congreso Nacional General (GNC), fracasó, lo que lo llevó a lanzar la "Operación Dignidad " en Benghazi unos meses después.

Su consolidación de poder en el este y luego la expansión gradual al sur y al oeste de los territorios bajo su control aparentemente apuntaron a eventualmente tomar Trípoli, lo que le permitiría establecer un gobierno militar de un solo hombre sobre el país, similar al de El fallecido líder libio Muammar Gaddafi.

El anuncio de la operación lanzada por el Ejército Nacional de Libia (LNA) de Haftar se produjo días antes de que se celebrara una conferencia nacional organizada por la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL) en la ciudad de Ghadames, en la frontera con Argelia.

Se esperaba que esta conferencia lograra un gran avance en el callejón sin salida político y produjera una hoja de ruta para resolver el conflicto libio que habría incluido la celebración de nuevas elecciones para unir a las instituciones divididas del país. Un acuerdo político de este tipo habría puesto fin a las ambiciones personales de Haftar de lograr el poder absoluto en Libia, con el apoyo de sus principales patrocinadores internacionales, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Arabia Saudita.

El hecho de que optó por librar la guerra en Trípoli justo antes de esta importante conferencia (inicialmente programada para el 14 y 16 de abril) demuestra que siempre ha sido poco sincero acerca de alcanzar un acuerdo político y que asistió a todas las conversaciones de paz internacionales, incluso en París, Palermo y, más recientemente,Abu Dhabi , eran simplemente una táctica para ganar tiempo.

La ofensiva de Haftar ha antagonizado todo el oeste de Libia, especialmente las ciudades de Trípoli, Misrata, Zawia y Zintan y sus facciones militares, que se unieron rápidamente bajo la bandera de defender la capital y opusieron una resistencia viable a sus fuerzas.

Ahora que las posibilidades de un acuerdo político en Libia se están desvaneciendo cada día, parece que hay tres escenarios posibles que podrían desarrollarse en el futuro.

Los escenarios

Primero, la ofensiva de Haftar podría convertirse en un conflicto prolongado y, eventualmente, en un punto muerto militar. Esto significa que la lucha continuará durante muchos meses, posiblemente incluso años, especialmente si ambas partes continúan recibiendo apoyo de patrocinadores internacionales en forma de armas, municiones y financiamiento.

Este escenario sería devastador para el país, causando una crisis humanitaria a gran escala y un daño generalizado a la infraestructura civil y la vivienda. También significaría el final del proceso de diálogo dirigido por la ONU, una mayor división entre el este y el oeste de Libia, y un continuo derramamiento de sangre en todo el país.

En segundo lugar, el LNA también podría optar por retirarse, ante una posible derrota.Haftar apostó por el elemento sorpresa y una rápida entrada en Trípoli antes de que sus oponentes pudieran reaccionar y movilizarse. Eso, sin embargo, no sucedió; Sus fuerzas no lograron romper las defensas de la capital.

Haftar ha estado utilizando dos puestos de preparación para su ofensiva en Trípoli: las ciudades de Gharyan y Tarhouna, a unos 80 kilómetros al sur-oeste y al sur de la capital.Sus líneas de suministro, sin embargo, están muy estiradas, con sus fuerzas luchando a cientos de kilómetros de su base en el este.

Si sus largas líneas de suministro se cortan y necesitan suministros de municiones nuevas, el combustible y los nuevos combatientes disminuyen más rápidamente de lo esperado, entonces es probable que el LNA termine retirándose.

Esto a su vez podría llevar a las fuerzas de GNA a avanzar y recuperar el territorio perdido en el sur y el área de Jufra de importancia estratégica en el centro del país. El control de Haftar del área de la media luna de petróleo entre Sirte y Benghazi también podría ser amenazado si sus fuerzas se retiran.

En tercer lugar, también existe la posibilidad de que el LNA, impulsado por nuevos suministros militares de sus firmes partidarios de los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Egipto, derrotaría a las fuerzas que actualmente defienden Trípoli.

Si el LNA logra avanzar hacia la capital, algunos grupos armados de oposición pueden cambiar su lealtad a Haftar y algunas de sus células dormidas informadas pueden activarse y ayudar con la toma de posesión.

Sin embargo, la resistencia en forma de lucha callejera puede durar un tiempo antes de que el líder militar renegado pueda establecer el control total sobre la capital. La conquista de otras ciudades clave fuera de Trípoli, como Misrata (220 km al este) y las ciudades de la montaña Nafusa (200 km al sur) llevaría mucho más tiempo, posiblemente meses, si no años.

¿Tendrá éxito Haftar en su guerra en Trípoli?

Si Haftar tendrá éxito o no en su guerra en Trípoli dependerá principalmente de la postura adoptada por la comunidad internacional, especialmente los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Hasta ahora, estos actores clave se han resignado a emitir declaraciones de condena, pidiendo el cese de la lucha. Mientras tanto, otros países han continuado suministrando armas, municiones y apoyo logístico, que están alimentando y prolongando el conflicto.

En mi opinión, las indicaciones son que Haftar ahora ha perdido el elemento sorpresa y calculó mal el nivel de resistencia militar que enfrentaría. Las líneas de suministro para sus tropas son difíciles de mantener y es muy probable que no logre tomar Trípoli.

Una derrota significaría el fin de las ambiciones de Haftar de asegurar el control militar y político total de Libia y el fin de su legitimidad percibida para ser parte de cualquier proceso político adicional. Tendría que dejarlo fuera de cualquier esfuerzo adicional para lograr la reconciliación y el acuerdo político.

Las posibilidades de que Libia termine el conflicto y la división actual, que traiga paz y estabilidad genuinas, aumentarán si Haftar, el mayor obstáculo, se eliminara.

lunes, 5 de junio de 2017

Donald Trump contra el yihadismo


El discurso de Donald Trump a los dirigentes del mundo musulmán marca un cambio radical de la política militar estadounidense. Ahora el enemigo no es la República Árabe Siria sino el yihadismo, precisamente el movimiento que sirve de herramienta estratégica al Reino Unido, Arabia Saudita y Turquía.

Durante su campaña electoral, Donald Trump había declarado simultáneamente que no aspiraba a derrocar regímenes y que quería acabar con el terrorismo islámico. Desde su elección, sus adversarios han venido tratando de imponerle la continuación de la política que ellos habían iniciado, consistente en utilizar la Hermandad Musulmana para acabar con la República Árabe Siria.

Se ha recurrido a todos los medios para destruir el equipo que el candidato Trump había conformado, principalmente provocando la renuncia del general Michael Flynn, a quien Trump había escogido como consejero de seguridad nacional. Ya en 2012, el general Flynn se había opuesto al proyecto del entonces presidente Barack Obama, destinado a crear el Emirato Islámico [Daesh], y constantemente señalaba a la Hermandad Musulmana como la matriz del terrorismo islamista.

Se ha recurrido también a todos los argumentos para presentar al nuevo presidente de Estados Unidos como un islamófobo. Para ello se le criticó duramente por haber promulgado un decreto que prohibía la entrada a Estados Unidos a los nacionales de 6 países musulmanes. Magistrados demócratas utilizaron sus funciones de forma arbitraria para justificar esa acusación contra el presidente Trump. Lo que en realidad hizo este último fue suspender la entrada al país de personas cuya identidad era imposible de verificar para las autoridades estadounidenses por depender para ello de 6 Estados en guerra o seriamente afectados por ella.

El problema que enfrenta Donald Trump no está determinado por la supervivencia de la República Árabe Siria sino por la pérdida que supondría para varios aliados de Washington el posible fin de la estrategia terrorista. Es un secreto a voces que en todas las conferencias internacionales todos los Estados se pronuncian públicamente contra el terrorismo islamista, mientras que en privado varios de esos mismos Estados han venido organizándolo desde hace 66 años.

En ese caso se halla, en primer lugar, el Reino Unido, creador –en 1951– de la cofradía designada como Hermandad Musulmana, construida sobre las ruinas de una organización homónima que había sido disuelta 2 años antes y cuyos ex dirigentes se hallaban casi todos en la cárcel. El segundo país que se halla en esa situación es Arabia Saudita, que –a pedido de Londres y de Washington– creó la Liga Islámica Mundial para respaldar simultáneamente la Hermandad Musulmana y la Orden de los Naqshbandis. Esta Liga Islámica Mundial, cuyo presupuesto es superior al del ministerio de Defensa de Arabia Saudita, es el órgano que alimenta con dinero y armas todo el conjunto del sistema yihadista a nivel mundial. Y finalmente, se halla también en ese caso Turquía, que actualmente garantiza la dirección de las operaciones de ese sistema.

Al dedicar el discurso que pronunció en Riad a aclarar las ambigüedades creadas alrededor de su actitud hacia el islam y a reafirmar su intención de acabar con la herramienta de los servicios secretos anglosajones, Donald Trump impone su voluntad a los alrededor de 50 Estados que se reunieron para escucharlo. Para evitar malentendidos, su secretario de Defensa, el general James Mattis, había explicado 2 días antes su estrategia en el plano militar: cercar a los grupos yihadistas y exterminarlos, sin dejarles posibilidad de escapar.

Por el momento se ignora cuál será la reacción de Londres. Con respecto a Riad, Donald Trump puso especial cuidado en exonerar a los Saud de sus crímenes anteriores. Arabia Saudita no fue señalada como culpable… pero Irán sí es designado como chivo expiatorio, lo cual resulta evidentemente absurdo cuando sabemos que la Hermandad Musulmana y los Naqshbandis son sunnitas mientras que Irán es un país chiita.

Sin embargo, la carga anti-iraní del discurso de Trump carece de importancia… Teherán sabe perfectamente a qué atenerse. Sin dejar de escupir a su paso desde hace 16 años, Washington ha venido destruyendo uno a uno todos los enemigos de Teherán: los talibanes, Saddam Hussein y, dentro de poco, Daesh.

Lo que está en juego ahora, como ya anunciamos hace 8 meses, es el fin de las primaveras árabes y el regreso a la paz regional.

viernes, 9 de diciembre de 2016

El este de Alepo y Mosul


La prensa occidental sigue ocultando información sobre lo que está sucediendo en la ciudad iraquí de Mosul y en el este de Alepo para disimular el respaldo que las potencias occidentales aportan a los yihadistas. Y resulta interesante ver que, a través de la información incompleta que publica, esa prensa sigue multiplicando los contrasentidos.

Tanto en Mosul (Irak) como en el este de Alepo (Siria), los pobladores que acogieron a los yihadistas creyendo que la chariah los llevaría nuevamente a la llamada «Edad de Oro» no tardaron en conocer la decepción. Bajo la opresión impuesta por las leyes de los yihadistas y horrorizados por la violencia de estos elementos, los pobladores fueron volviéndose en contra de los invasores. Sin la menor vacilación los yihadistas los utilizan ahora como escudos humanos.

Sin embargo, la prensa occidental presenta la batalla por Mosul como un combate legítimo, mientras afirma que la de Alepo no lo es.

Mosul está en manos del Emirato Islámico (Daesh), que a su vez es una creación de Estados Unidos. Militares estadounidenses actúan como consejeros militares de las fuerzas iraquíes… mientras que la CIA lanza en paracaídas armas y municiones para los yihadistas. Se trata de dos manos que obedecen a un mismo cerebro ya que los consejeros militares estadounidenses habían propuesto un plan de ataque que supuestamente “rodeaba” Mosul pero dejaba abierta la vía terrestre entre esa ciudad iraquí y la ciudad de Raqqa, en Siria. Este cerebro no cuenta con sus aliados, prueba de ello es la reacción de Francia al solicitar que se inicie una ofensiva contra Raqqa inmediatamente después de la toma de Mosul.

Los barrios del este de Alepo están en manos de al-Qaeda, otra creación de Estados Unidos. En este caso, Estados Unidos y sus aliados sí están de acuerdo en cuanto al objetivo a seguir. Así que el presidente francés Francois Hollande recibió en París al «alcalde» del este de Alepo, quien llegó a la sede de la presidencia de la República Francesa acompañado de los «White Helmets» (Cascos Blancos), galardonados con el «Premio franco-alemán de los Derechos Humanos y el Estado de Derecho» (sic). Pero, en materia de “Estado de Derecho”, el hecho es que nadie sabe quién eligió o nombró a ese «alcalde», ni por qué “su” ciudad está bajo control de yihadistas encabezados por el jeque saudita Abdullah al-Muhaysini. Y al mismo tiempo, ningún periodista occidental parece interesarse por el hecho que el director y fundador de los tan mencionados «White Helmets» es el agente del MI6 James Le Mesurier. Resulta que los «rebeldes sirios moderados» son sauditas y británicos… ¡pero eso no importa!

En mayo de 2014, se realizó en Amman, la capital jordana, una reunión secreta para organizar la ofensiva del Estado Islámico en Siria e Irak. El ex vicepresidente iraquí Ezzat Ibrahim al-Duri, aportó a esa ofensiva 80 000 hombres de la Orden de los Naqchbandis, en la que este ex dignatario de Sadam Husein fungía como Gran Maestro. Un mes después, al-Duri abría al Emirato Islámico la ciudad iraquí de Mosul, a la que Estados Unidos acababa de enviar grandes cantidades de armamento nuevo. Anteriormente expulsado del poder por la invasión estadounidense, Al-Duri creyó que esto le valdría ganarse nuevamente el favor de Washington. Error. Los Naqchbandis iraquíes, con una formación baasista, no tardaron en enfrentarse a los yihadistas del Emirato Islámico, en cuanto este último impuso sus tribunales «islámicos», y actualmente son favorables al gobierno de Bagdad.

Y, en un cruel cambio de situación, hoy se enfrentan a yihadistas formados en Turquía, donde en 1969 fundaron la Milli Gorus de Necmettin Erbakan y Recep Tayyip Erdogan. Recogen así el amargo fruto del apoyo que aportaron en 1982 a la Hermandad Musulmana en Siria. Pagan otra vez las consecuencias de sus propios devaneos de 1993 con los yihadistas durante la campaña llamada al-Hamlah al-Imaniyyah, o sea «Regreso a la fe». Ojalá acaben aprendiendo la lección: toda alianza, aún de carácter táctico, con la Hermandad Musulmana y con sus grupos armados tardo o temprano lleva al caos. Es una triste lección que Siria tuvo que aprender después de haber creído que lo más honorable era ayudar a los yihadistas iraquíes contra la ocupación estadounidense y ayudar al Hamas, supuestamente contra Israel.

Pero los europeos no acaban de entender. Estigmatizan a la República Árabe Siria y hablan de pobladores del este de Alepo «obligados a huir de los combates», en vez de celebrar la liberación de los pobladores oprimidos por los yihadistas. Mientras tanto, «rebeldes sirios moderados» que en realidad provienen de Arabia Saudita, Libia y Túnez, entre otros muchos países, ya están presentes en las ciudades europeas, donde ya han cometido atentados.

Thierry Meyssan

lunes, 29 de agosto de 2016

Turquía sustituye al Estado Islámico en Jarabulus por otros movimientos yihadistas


Hace algo más de un año el Gobierno de Ankara puso en marcha una maniobra semejante. Anunció, a bombo y platillo, que se sumaba a la coalición internacional contra el Estado Islámico y, de paso, lanzaría una campaña aérea contra el PKK, su otra amenaza terrorista. Sin embargo, durante meses, prácticamente los únicos objetivos de la aviación fueron las bases de la guerrilla kurda en el norte de Irak y después en las ciudades dentro de territorio turco donde surgieron grupos de resistencia armada. Todavía continúan los enfrentamientos, con miles de muertos y cientos de miles de desplazados.

Ahora, con la operación sobre Jarabulus, el único paso fronterizo que quedaba en manos del Estado Islámico, ha ocurrido lo mismo. Todos los medios de comunicación han destacado que los tanques, aviones y tropas especiales turcas han cruzado la frontera siria para arrebatar la ciudad a los yihadistas. Sin embargo, como hace un año, el verdadero objetivo era impedir que las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), una coalición liderada por los kurdos, siguieran avanzando y ocuparan esa ciudad. Así lo reconocen no sólo los principales analisis sobre Oriente Medio -como los de Al Monitor– sino el propio Gobierno de Erdogán y hasta el secretario de Estado norteamericano,John Kerry, que ha pedido expresamente a las Unidades de Protección Popular (YPG) que se retiren a la margen oriental del río Éufrates, tal como exige Turquía.

Ankara ha tenido más de dos años para desalojar a los yihadistas del único enclave que les quedaba en la frontera y solamente ha lanzado esta ofensiva cuando las YPG y sus aliados avanzaban hacia Jarabulus. Es más, fuentes locales y periódicos turcos –entre ellos, Birgun, el clausurado Ozgur Gundem, que se sigue publicando digitalmente o la red Bianet– informan que, en realidad, se ha producido un relevo de yihadistas. Los más radicales del Estado Islámico habrían sido reemplazados por otros adscritos a grupos como Fatah al Sham –antiguo Frente al Nusra (Al Qaeda)-, Ahrar al Sham o Nour al Din al Zenki, este último también islamista radical pero de composición turcómana, a los que habría que unir el grupo Sultán Murad, igualmente turcómano y con unos vínculos muy especiales con Ankara.

Todos ellos se presentan ahora como islamistas “moderados” bajo el paraguas del Ejército Libre de Siria, cuando es bien conocido que su forma de actuar, sobre todo en el caso de las tres primeras organizaciones, se diferencia bien poco del Estado Islámico. Es más que conocido el trasvase de militantes y cuadros del antiguo Frente al Nusra al Estado Islámico y viceversa, dependiendo del protagonismo que en un momento dado tenga cada una de esas organizaciones.

Diversas informaciones señalan que Fatah al Sham y Ahrar al Sham estarían en proceso de unificación, lo que daría paso al nacimiento de una organización islamista radical, cuyo origen remoto también estaría en Al Qaeda, aún más fuerte que el Estado Islámico. El periódico Birguncalcula que al menos 600 de los 1.500 combatientes que han participado en esta operación podrían ser calificados de yihadistas.

Esta es la razón por la que algunas interpretaciones señalan que la facilidad con la que ha caído la ciudad y el que apenas haya habido resistencia, pese al gran valor que tenía para los seguidores de Al Bagdadi, se debería a que los yihadistas de Jarabulus habrían preferido entregarse o unirse a los atacantes.

En las fotografías difundidas por la red social Bianet de Turquía se ve claramente cómo los milicianos integrantes de esos movimientos islamistas, ya dispuestos para avanzar sobre Jarabulus luciendo un brazalete rojo como distintivo frente al azul de los turcómanos, posan ante el fotógrafo señalando con el dedo índice al cielo, un saludo propio de los islamistas radicales.

Personas originarias de esta zona norte de Siria recuerdan que fueron precisamente estos grupos quienes, antes de ser aniquilados, desplazados o engullidos por el Estado Islámico, controlaban las ciudades y eran ellos los que confiscaban las cosechas, cortaban el agua y la luz a los pueblos que no les rendían pleitesía, ejecutaban a las mujeres adúlteras y degollaban o crucificaban en público a simples agentes de policía sólo por formar parte de las fuerzas de seguridad del régimen.

La presencia de grupos turcomanos en esta operación podría tener cierta aceptación debido a que en algunas comarcas de esta franja situada entre las ciudades de Azaz, Al Bab y Manbij y la frontera turca, esta etnia, emparentada directamente con los turcos otomanos, es mayoritaria. Sin embargo, las otras fuerzas que han intervenido, compuestas por islamistas de otras zonas de Siria, pueden ser consideradas por la población local tan intrusas como las del Estado Islámico ahora desalojadas, abriendo así la incógnita de si los lugareños aceptarán de buen grado esta nueva ocupación de su tierra.

lunes, 22 de agosto de 2016

"Es una pena que EE.UU. siga asistiendo a los yihadistas en vez de combatirlos"


La suma de Irán a la lucha de Rusia contra el Estado Islámico modifica "toda la situación operativa y estratégica" de Oriente Medio.

El hecho de que Rusia haya empleado la base aérea iraní de Hamadán para realizar ataques contra los yihadistas que se encuentran en Siria es "una clara demostración del fortalecimiento de la cooperación" estratégica entre Rusia e Irán en la lucha contra el terrorismo internacional, a pesar de que haya provocado reacciones diversas en los medios internacionales, sostiene el periodista y experto en Oriente Medio Jean Périer en un artículo para la revista 'New Eastern Outlook'.

Para Périer, está "absolutamente claro" que los medios de comunicación que entienden la amenaza que grupos como el Estado Islámico suponen para la comunidad internacional han apoyado "de manera clamorosa" el enfoque ruso a la lucha contra "la plaga negra" de este siglo XXI.

Los medios occidentales, divididos ante la noticia

El autor pone como ejemplo el periódico suizo 'Neue Zuercher Zeitung', que subrayó que Rusia optimiza sus operaciones de combate en Oriente Medio y explicó a sus lectores "las claras ventajas" que suponen las bases militares iraníes para las operaciones de Moscú, como la reducción a la mitad del tiempo de vuelo de sus aviones y, fruto de ello, el aumento en la eficiencia de su operativo antiterrorista y el ahorro en gastos militares.

Una evaluación similar ofreció el periódico austríaco 'Die Presse', que añadió que el mundo "ha ignorado el significado simbólico" del paso que ha supuesto que Moscú y Teherán hayan puesto de manifiesto el comienzo de una cooperación más estrecha respecto a Siria.

Por otro lado, los medios occidentales leales a Washington, como'Time', protagonizaron lo que este analista define como "otra ronda de histeria antirrusa" y llegaron a señalar que Estados Unidos y sus aliados se enfrentan a "un nuevo eje del mal" en Oriente Medio: Siria, Irán y Rusia.

Occidente ve a Siria, Irán y todo Oriente Medio como "su dominio exclusivo"

Mientras tanto, el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Mark Toner, expresó la posición oficial de Washington cuando afirmó que, con su presencia en Irán, Rusia podría haber violado la Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU 2231. Jean Périer señala que esa declaración formal no tiene ninguna relación con el hecho de que bombarderos rusos de largo alcance partieran de bases aéreas de Irán para atacar a los grupos terroristas en Siria.

Así, este periodista opina que este tipo de reacciones "recuerda al mundo" que Occidente ve a Siria, Irán y todo Oriente Medio como "su dominio exclusivo" y pretenden excluir a otros actores internacionales, aunque quieran acabar con la amenaza del terrorismo internacional.

A juicio de Périer, el uso de la base militar de Hamadán por parte de los bombarderos rusos tiene importantes implicaciones geopolíticas, como el hecho de que Teherán se haya unido abiertamente a la lucha contra el Estado Islámico, un cambio que modifica "toda la situación operativa y estratégica" de Oriente Medio.

Este analista apunta que Ankara también varió su posición sobre este asunto tras la visita de Recep Tayyip Erdogan a San Petersburgo, debido a que Turquía "por fin ha comenzado controlar su frontera" con Siria y niega nuevos suministros de armas y municiones a los militantes radicales.

Jean Périer concluye que "es una lástima" que solo la Administración del presidente de E.UU., Barack Obama, y algunos de sus aliados "no hayan cambiado sus actitudes hacia el EI, asistiendo a los militantes radicales en lugar de tomar medidas para poner fin a la amenaza del terrorismo internacional".

miércoles, 18 de mayo de 2016

¿Quién arma a los yihadistas durante el cese de hostilidades en Siria?


Thierry Meyssan: Hola. A finales del mes pasado, la revistaJane’s publicó un trabajo de investigación sobre una entrega de armas de Estados Unidos en Siria.

Jane’s es un semanario considerado como una autoridad en materia de armamento en el mundo entero. Según ese artículo, el US Navy Military Sealift Command, la rama de la Marina de Guerra estadounidense a cargo del transporte logístico, había hecho un pedido de ofertas –a través de un sitio oficial de Estados Unidos– para el transporte de armamento desde Rumania hasta Turquía y Jordania.

Al estudiar ese pedido de ofertas uno puede darse cuenta, en primer lugar, de que ese armamento, si transita por barco desde Rumania, es porque proviene de Bulgaria. En efecto, la empresa que lo fabrica es una empresa búlgara.

Eso confirma lo que ya habíamos dicho en este espacio hace varios meses sobre el papel de Bulgaria en el abastecimiento de armas a los yihadistas, y no sólo en cuanto a las entregas de armas sino también de drogas sintéticas.

Al estudiar este pedido estadounidense de ofertas, también puede verse que se trataba de 117 contenedores –o sea, más de 2 000 toneladas de armamento– donde había fusiles kalachnikov, ametralladoras, muchos explosivos y, sobre todo, 50 lanzacohetes Faktoria con unos 800 tubos para el uso de esos cohetes. Se trata de lanzacohetes antitanque.

La revista Jane’s nos precisa que si Estados Unidos escogió esos cohetes Faktoria es porque se parecen a los antiguos cohetes Fagot, de hecho son misiles Fagot mejorados, que forman parte del equipamiento del Ejército Árabe Sirio. Eso permitirá atribuir al Ejército Árabe Sirio los crímenes que los yihadistas puedan perpetrar con esos cohetes Faktoria.

El ganador del pedido de oferta fue la empresa Transatlantic Lines, que fletó el carguero Geysir. Este barco partió, la primera vez, el 5 de diciembre de 2015, desde Rumania. Dejó la mitad de su carga en Turquía. Esa carga fue enviada por el MIT –o sea, los servicios secretos turcos– directamente a los yihadistas.

La otra mitad de la carga fue entregada en Jordania. Allí, no fue el ejército jordano sino directamente las fuerzas estadounidenses las que entregaron ese armamento a los yihadistas.

Veamos, para empezar, una primera observación. Si creemos en la veracidad de otros artículos publicados en la prensa favorable a Estados Unidos y contraria a la República Árabe Siria, los grupos llamados «moderados» entregan, como mínimo y sistemáticamente, la mitad del armamento a al-Qaeda o a Daesh.

Estamos entonces en un sistema donde oficialmente Estados Unidos lucha contra al-Qaeda y Daesh pero, en realidad, es Estados Unidos quien arma a esos grupos. Eso ya lo vimos, seguramente ustedes lo recuerdan, en 2014, cuando se hizo en Amman (Jordania) una reunión donde los servicios de Estados Unidos organizaron el traspaso a Daesh del armamento que acababa de entregar a Irak.

Ahora nos dicen que todo eso es “historia antigua”… pero eso es lo que acaba de volver a suceder en Siria, a principios de diciembre. Y las cosas parecen aún más sorprendentes cuando sabemos que un segundo cargamento salió de Rumania… el 28 de marzo, así que es completamente incomprensible porque ya hacía 5 semanas que se había firmado el cese de hostilidades aquí en Siria.

O sea, Estados Unidos nos dice que es el Ejército Árabe Sirio el que viola el cese de hostilidades pero, en realidad, Estados Unidos utiliza el cese de hostilidades para abastecer con armas a al-Qaeda, Daesh y los grupos supuestamente «moderados» para poder reactivar la guerra cuando el propio Estados Unidos anuncie el fin del cese de hostilidades. Y, con 2 000 toneladas de armamento, ciertamente se puede reactivar la guerra durante varios meses.

¿Cómo interpretar entonces las declaraciones John Kerry cuando anuncia que el alto al fuego se hace cada vez más improbable?

Hay que recordar que en 2012, finales de 2011 y principios de 2012, cuando la guerra aquí no había comenzado realmente todavía, el periodo de alto al fuego de facto durante el cual la misión de observadores de la Liga Árabe y posteriormente la misión de observadores de la ONU vinieron a Siria, aquel alto al fuego fue igualmente utilizado –por Qatar, en aquel momento– para abastecer en armamento a los yihadistas que iban a iniciar la gran guerra contra Siria.

Por lo tanto, no seamos ingenuos: Estados Unidos no ha abandonado aún su guerra contra Siria.

El Reino Unido promociona a los yihadistas


Foto de una presentación mediática de yihadistas en las afueras de Damasco. El hombre sentado en primer plano es el jefe yihadista Zahran Alushe (muerto en diciembre de 2015). El armamento proviene de Arabia Saudita pero los consejeros militares son miembros de las fuerzas especiales británicas (SAS, Special Air Service),. La imagen lleva el logo de Yesh al-Islam (Ejército del Islam). Este material mediático fue realizado en el marco de la campaña de comunicación del gobierno británico.

Especialistas bajo contrato del ministerio británico de Relaciones Exteriores y bajo la supervisión del ministerio de Defensa de Su Graciosa Majestad se encargan de las relaciones públicas de los «grupos armados moderados» que operan en Siria, según revela el diario británico The Guardian. Y lo hacen produciendo videos, fotos, informes militares y folletos identificados con los logos de dichos grupos.

Estos especialistas cuentan con un presupuesto anual de 2,4 millones de libras esterlinas (3 millones de euros), desde el incidente del ataque químico del verano de 2012. Ese presupuesto, inicialmente destinado a la empresa de manejo de crisis Regester Larkin, está siendo entregado ahora aInnovative Communications & Strategies (InCoStrat), compañía creada en 2014. Ambas firmas, con sedes en Londres y en Washington, fueron creadas por el coronel Paul Tilley, quien dispone de unos cincuenta empleados en Estambul. Estas mismas firmas obtuvieron no hace mucho otro contrato para la guerra en Yemen.

En todo caso, las mencionadas empresas son parte de una operación diferente de la que dio lugar a la aparición del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), dependiente del MI6.

Los documentos que menciona The Guardian demuestran fundamentalmente que estas firmas garantizan una campaña de comunicación favorable al Movimiento Hazzm y al grupo yihadista Yesh al-Islam (Ejército del Islam).

Según el embajador ruso ante la ONU, Yesh al-Islam es en realidad una denominación «moderada» bajo la cual se esconden combatientes de al-Qaeda. Sin embargo, en el Consejo de Seguridad de la ONU, el Reino Unido se opuso a la inclusión de Yesh al-Islam en la lista de organizaciones terroristas… porque ese grupo yihadista está representado en las negociaciones de Ginebra.

martes, 29 de marzo de 2016

Ahrar al Sham: La falsa transformación mediática de un grupo terrorista

El liderazgo de la organización Ahrar al Sham, uno de los principales grupos armados wahabíes y takfiris que luchan contra el gobierno de Siria, y al que se incluyó entre los grupos que podían beneficiarse del actual cese de hostilidades por presiones de Arabia Saudí y Turquía, ha rechazado ahora la tregua y la solución política a la crisis siria propuesta por la ONU.

Muhannad al Masri, uno de los dirigentes de la organización de origen egipcio, rechazó la propuesta del Staffan de Mistura, el mediador de la ONU, para una solución final de la crisis siria y le acusó de buscar la “rendición” del “pueblo sirio”.

La propaganda saudí, turca e incluso norteamericana han intentado presentar como “moderado” a este sanguinario grupo terrorista, aliado del Frente al Nusra, la rama siria de Al Qaida, dentro del Yaish al Fatah (el Ejército de la Conquista), que opera en el norte de Siria.

Este grupo recibe ayuda militar y financiación de Arabia Saudí, Turquía y Qatar.

Según señaló el analista Nafeez Ahmed, en un artículo publicado en The Middle East Eye, EEUU dio su visto bueno a la coordinación entre los “grupos moderados” a los que apoyaba y Ahrar al Sham en abril de 2015. Más tarde, el antiguo embajador de EEUU en Siria, Robert Ford, pidió a la Administración Obama que iniciara conversaciones con Ahrar al Sham para no “quedarse atrás” en la carrera para “influir en el destino de Siria”.

El pasado año, un analista estadounidense, Sam Heller, afirmó que Ahrar al Sham podría rechazar el “yihadismo salafista radical” abriendo la puerta a una “escuela revisionista sobre un yihadismo más moderado”, indica Ahmed. “Se trata de un tipo de reforma dentro del propio yihadismo”, sostenía Heller.

La nueva postura de Ahrar al Sham podría ser comparada a la militancia yihadista que, según Heller, existió antes de la aparición de Al Qaida y que estuvo liderada por el líder yihadista jordano Abdulá Azzam. Sin embargo, este último fue el jefe y mentor de Osama bin Laden, el líder de Al Qaida, durante la guerra contra las tropas soviéticas en los años ochenta en Afganistán, cuando Arabia Saudí, EEUU y Pakistán crearon un ejército de yihadistas árabes para luchar contra los soviéticos, de cuyo seno surgiría luego Al Qaida.

Sin embargo, Heller y otros medios occidentales prefieren ignorar la ideología wahabí, oscurantista y profundamente sectaria del grupo. Como grupo wahabí que es, Ahrar al Sham repudia a los musulmanes shiíes y a los sunníes que no se adhieren a su ideología radical.

Shane Drennan, del Centro de Estudios para el Terrorismo y la Política Política, señala que Azzam, lejos de ser un “moderado”, fue el primer teórico de la “ideología yihadista salafista” y abogó la “unificación de la Ummah a través del yihad”.

En realidad, Ahrar al Sham mantiene un mensaje de odio contra las minorías religiosas en Siria y su cambio de retórica ha sido dictado por sus patrocinadores para dar un empuje político al grupo y tratar de camuflar el hecho de que están apoyando a un grupo terrorista takfiri.

La campaña de cambio de imagen de Ahrar al Sham dio inicio con una entrevista con el líder del grupo, Hashim al Sheij, en Al Yazira en abril del pasado año, en la que él afirmó que su postura era la creación de un gobierno en Siria elegido en base a una Constitución basada, a su vez, en su propia interpretación de la Sharia o ley islámica. En una entrevista anterior con el mismo canal, el fallecido líder del grupo, Hassan Abud, reconoció la cooperación del mismo con Al Qaida en Siria y dejó claro que los desacuerdos entre ambas partes “no son en temas fundamentales”.

Él rechazó la idea de una democracia en Siria. “El método de elección del gobernante varía en un estado islámico. Existen, por ejemplo, monarquías donde el rey nombra a su sucesor. Existen otros tipos de gobierno donde los líderes son elegidos por nobles y sabios y hay otros modelos donde se produce una consulta a los ciudadanos. Todos ellos son legítimos y no hay nada malo en ellos”, afirmó.

Él atacó a los shiíes y alauíes y dijo que “una hoz shií” rodea “nuestro Oriente musulmán” (excluyendo así a los shiíes del ámbito del Islam) y condenó la intervención rusa y de los “persas safavidas” en Siria. Él abogó también por la “creación de un superestado” wahabí que llevara a la desaparición de las actuales fronteras nacionales en la región.

martes, 1 de marzo de 2016

Moscú, una muralla frente a los yihadistas


Desde 2012, Moscú viene tratando de atraer a los occidentales hacia su proyecto: la defensa de la civilización frente al yihadismo, algo similar a lo que ya sucedió en el pasado cuando el mundo se unió contra el nazismo. Para lograrlo, comenzó por disociar a la Casa Blanca de las organizaciones armadas que Rusia considera como «yihadistas» y que Estados Unidos designa como «rebeldes», y ahora se esfuerza por aislar a Turquía. Lejos de ser un epifenómeno diplomático, el cese de hostilidades en Siria constituye un cambio radical en la situación. Washington acaba de reconocer que en Siria ya no hay–o que ya no existen– grupos armados «moderados».

Se equivocan quienes analizan la política rusa desde un punto de vista árabe u occidental. Rusia tiene su propia visión sobre los yihadistas, a los que conoce desde 1978, cuando estos acudieron en ayuda de los pashtunes contra el gobierno comunista de Kabul.

Vladimir Putin luchó personalmente contra los yihadistas del Cáucaso, principalmente contra el Emirato Islámico de Itchkeria, durante la segunda guerra de Chechenia (1999-2000), donde fueron vencidos. En aquella época, los árabes proclamaban su solidaridad con los musulmanes rusos y no entendían lo que sucedía en el Cáucaso, mientras que los occidentales, después de la disolución de la Unión Soviética, aplaudían a todo el que trataba de proseguir el proceso de desintegración de Rusia. En el terreno, sin embargo, no existía ninguna diferencia entre el Emirato de aquella época y el Califato actual. En Grozni, se aplicaba la sharia y se cortaban cabezas exactamente igual que en Raqqa.


Daguestán, 1999. Atrocidades de los yihadistas del Cáucaso.

Hoy en día, a pesar de la propaganda que presenta la guerra en Siria como una guerra contra el islam, o que presenta la República Árabe Siria como una «dictadura alauita» que masacra a los sunnitas, los hechos demuestran lo contrario: el Ejército Árabe Sirio que lucha contra los yihadistas se compone en un 70% de sunnitas.

En 2012, o sea casi al inicio de la guerra, en el momento en que la DIA  estadounidense advertía a la Casa Blanca del peligro que representaba el grupo terrorista que se convertiría en el actual Emirato Islámico, Vladimir Putin declaraba que el tema sirio se había convertido en una «cuestión interna rusa». Desde entonces, el presidente ruso ha venido tratando de crear una coalición internacional contra los yihadistas con los occidentales.

Rusia recuerda lo sucedido en el mundo durante los años 1930. En aquella época, el rey de Inglaterra, Eduardo VIII, era públicamente nazi. Montagu Norman, el gobernador del Banco de Inglaterra, financió el ascenso de Hitler al poder con el dinero de la Corona británica. El objetivo de los británicos era respaldar un Estado capaz de acabar con la Unión Soviética que, después de sacar del poder al zar Nicolás II, amenazaba sus intereses capitalistas. Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, acabaron aliándose con Stalin y Mao en contra de Hitler.


En estas imágenes de archivos, recientemente sacadas a la luz por la publicación británica The Sun, el futuro rey de Inglaterra Eduardo VIII enseña el saludo nazi a la actual reina Isabel II –quien tenía entonces sólo 6 años.

Vladimir Putin espera ahora modificar las actuales alianzas, como sucedió en el periodo que va de 1936 a 1939. Es por eso que, durante los últimos años, se ha esforzado por seguir aplicando a los estadounidenses el calificativo de «socios», a pesar de que Washington no cesaba de asestarle puñaladas por la espalda, organizaba en Moscú manifestaciones contra su gobierno (2011-2012) y orquestaba un golpe de Estado en Ucrania (2013-2014).

El 10 de febrero de 2016, el embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, distribuyó a los miembros del Consejo de Seguridad un informe de la inteligencia rusa sobre las actividades de Turquía en apoyo a los yihadistas. Este documento de 2 páginas presenta una serie de hechos irrefutables. Demuestra que Turquía es un Estado-renegado que viola deliberadamente, y desde hace mucho años, numerosas resoluciones de las Naciones Unidas.

Pero lo interesante es que cada uno de esos hechos remite a redes y agentes que en el pasado ya habían respaldado a los yihadistas chechenos. En aquel momento, no hubo implicación del Estado turco como tal sino del Partido del Bienestar (Refah). Hoy en día, el Refah ha dejado de existir para dejar su lugar al AKP. Como los hombres del AKP hoy están en el poder, el Estado turco está ahora implicado.

Dando muestra de su perseverancia, el oso ruso trata ahora de disociar a Turquía de la OTAN. De esta operación depende el futuro de la humanidad. Si Turquía sigue siendo miembro de la alianza atlántica, seguirá apoyando a los yihadistas, no sólo en Siria sino también en Irak, en Libia y, en definitiva, en el mundo entero. La otra posibilidad es que la OTAN se distancie de Turquía y, en ese caso, Estados Unidos y Rusia podrían aliarse para luchar eficazmente contra los yihadistas en cualquier rincón del mundo.

Parece que el 12 de febrero los rusos finalmente lograron disociar a la Casa Blanca de los neoconservadores y de los halcones liberales que respaldan a Turquía y a los yihadistas. Serguei Lavrov y John Kerry acordaron la creación de dos grupos de trabajo que ellos mismos copresiden, relegando así a la ONU a un papel de simple escribano.

En otras palabras, Jeffrey Feltman, quien desde hace 3 años utiliza sus funciones como número 2 de la ONU para sabotear todo esfuerzo de paz, ha sido relegado. Resultado: en sólo 10 días Rusia y Estados Unidos lograron fijar las condiciones para un cese de hostilidades que estaba pendiente desde 2012.

El presidente ruso Vladimir Putin anunció personalmente, a través de la televisión rusa, la conclusión del acuerdo de cese temporal de hostilidades en Siria, pactado por Rusia y Estados Unidos.

Este cese de las hostilidades ha sido claramente rechazado por la «Coalición Nacional de Fuerzas de la Revolución y de la Oposición Sirias», cuyo presidente –el turco-sirio Khaled Khoja– comentó: «Es absolutamente escandaloso concluir con Rusia acuerdos bilaterales sobre el “cese de hostilidades” cuando esos acuerdos no conciernen a uno de los principales asesinos de civiles en Siria, que es la Federación Rusa. Ya es hora de que Rusia salga de Siria y ponga fin a la guerra brutal que libra contra nuestros conciudadanos».

Este acuerdo es en realidad una trampa tendiente a destruir todo el sistema de los neoconservadores y de los halcones liberales estadounidenses. Durante las negociaciones de Ginebra 3, ya Rusia había puesto pacientemente en evidencia la mala fe de la «oposición» apoyada por Arabia Saudita y Turquía. Esa oposición se desacreditó a sí misma con sus incesantes cambios de postura. No era ni siquiera cuestión de poner en duda su representatividad sino solamente de demostrar que su objetivo no es mejorar las condiciones de vida de la población siria sino únicamente derrocar a cualquier precio la República Árabe Siria. Prueba de ello es la citada declaración del señor Khoja ya que, al contrario de lo que él afirma, Rusia sí se somete al cese de hostilidades, del cual se excluyen en cambio los grupos catalogados como terroristas en la lista de la ONU.

Este cese de las hostilidades apunta a poner a los grupos armados frente sus propias responsabilidades. Sólo tenían que inscribirse –ante Washington o Moscú– para no seguir siendo blanco de los bombardeos rusos o sirios, pero en ese caso renunciaban a derrocar la República Árabe Siria y aceptaban participar en un proceso político a favor de una Siria laica y democrática, abandonando por tanto el sueño de un Estado Islámico. Del millar de katibas existentes, sólo 97 se atrevieron a optar por un proceso que las convierte en «traidores» a la causa turca y las designa como próximas víctimas de sus ex colegas yihadistas.

En todo caso, los occidentales no podían esperar nada mejor. El 15 de diciembre de 2015, el general Didier Castres, responsable de las operaciones militares de Francia en el extranjero, aseguraba en audiencia ante el Senado que el número total de combatientes que pudieran ser considerados moderados no pasaba de 20 000. Sólo días después, en enero de 2016, un informe de la inteligencia alemana afirmaba que la proporción de sirios en el seno de los grupos armados que operan en Siria no pasa de un 5% .

Eso es precisamente lo que querían demostrar Kerry y Lavrov al hablar de un cese de hostilidades, en vez de un alto al fuego –ya que esta segunda expresión tiene implicaciones jurídicas que no tiene la primera.

La respuesta de John Kerry a la pregunta de un senador, durante una audiencia parlamentaria en Washington, sobre un eventual «plan B» como escapatoria, adquiere así otra dimensión. Si fracasa el cese de hostilidades, no podrá haber una partición de Siria, y será así simplemente porque el plan de cese de cese de hostilidades habrá demostrado que la opción que se plantea no es entre Damasco y «rebeldes» sino entre Damasco y los yihadistas.


Para la consejera del presidente Assad, el «Plan B» de John Kerry debería tener como objetivo luchar contra los yihadistas.

Siguiendo esa misma lógica, el ministro de Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, declaró al diario alemánDer Spiegel que la OTAN no se dejaría embarcar en una guerra contra Rusia provocada por Turquía. El artículo 5 de la Carta de la alianza atlántica sólo estipula el respaldo a un Estado miembro directamente atacado, pero no cuando ese Estado provoca un conflicto. Al día siguiente, Alemania confirmaba al Daily Mail las declaraciones de Asselborn.

La Casa Blanca se dispone ahora a sacrificar a Recep Tayyip Erdogan, a quien se atribuirían entonces todos los males que asolan la región. El presidente turco podría acabar asesinado –como su predecesor Turgut Ozal, en 1993– o derrocado por sus propios colaboradores. De no ser así, la guerra se desplazará iria hacia Turquía. Vladimir Putin habrá logrado su objetivo: modificar las líneas del frente de manera que los occidentales luchen a su lado contra los yihadistas que ellos mismos crearon.



Elementos fundamentales :

Rusia no se implicó en el conflicto sirio para defender intereses económicos ni resucitar una alianza de los tiempos de la guerra fría sino para luchar contra los yihadistas.

Al concluir el acuerdo de Munich, el secretario de Estado John Kerry aceptó relegar a Jeffrey Feltman, el líder de los neoconservadores y de los halcones liberales en la ONU, a un papel subalterno. Al proponer el cese de hostilidades, permite separar a los combatientes sirios razonables de los yihadistas.

viernes, 26 de febrero de 2016

EXCLUSIVO: Cómo apoya Turquía a los yihadistas

Con su presentación al Consejo de Seguridad de la ONU de un informe de inteligencia sobre el activo apoyo de Ankara a los yihadistas, Rusia plantea de hecho la cuestión del futuro de Turquía. El documento incluye una decena de revelaciones que denuncian las acciones de los servicios de inteligencia turcos (MIT). El problema es que cada una de las operaciones citadas está vinculada a otras operaciones en las que los mismos actores procedieron junto a Estados Unidos o junto a los aliados de Estados Unidos y en contra de Rusia. Estos datos de inteligencia viene a agregarse a los que ya estaban disponibles sobre los vínculos personales del presidente turco Erdogan con el banquero de al-Qaeda y sobre la participación del hijo del propio Erdogan en la comercialización ilícita del petróleo robado por el Emirato Islámico.

Rusia entregó a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU un informe de inteligencia sobre las actividades de Turquía a favor de los yihadistas que operan en Siria. Este documento revela una decena de hechos que constituyen, todos y cada uno de ellos, violaciones de una o de varias resoluciones del Consejo de Seguridad.

Con la entrega de esos datos de inteligencia, Rusia pone a los miembros del Consejo de Seguridad frente a sus propias responsabilidades y lo mismo sucede, por ende, con varias organizaciones intergubernamentales. Si aplicara estrictamente el derecho internacional, el Consejo de Seguridad tendría que exigir las pruebas correspondientes sobre todo lo que aparece en el informe de inteligencia ruso y exigir además explicaciones de parte de Turquía. Y si llegara a comprobarse la culpabilidad de Turquía, el Consejo de Seguridad tendría que imponer sanciones bajo el capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, o sea recurriendo al uso de la fuerza.

Por su parte, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Organización para la Cooperación Islámica tendrían que decretar la exclusión de este Estado renegado, mientras que la Unión Europea debería poner fin a las negociaciones de adhesión.

Pero una lectura cuidadosa del informe de la inteligencia rusa muestra que un análisis de los hechos que en él se mencionan provocaría la apertura de muchos otros expedientes y acabaría implicando a otras potencias. Por esa razón, lo más probable es que ese informe no sea objeto de discusión pública y que el futuro de Turquía acabe negociándose a puertas cerradas.

                         El caso de Mahdi al-Harati

Nacido en Libia, en 1973, Mahdi al-Harati emigró a Irlanda, donde fundó una familia.

En mayo de 2010, Mahdi al-Harati se halla a bordo del Mavi Marmara, buque insignia de la «Flotilla de la Libertad», organizada por la ONG turca IHH para enviar ayuda humanitaria a la franja de Gaza. En un verdadero acto de piratería, las fuerzas armadas de Israel asaltan la flotilla en aguas internacionales, provocando un escándalo internacional. Tsahal secuestra en aguas internacionales a los pasajeros de la flotilla, llevándolos ilegalmente a Israel, y finalmente los libera. El entonces primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, visita en un hospital a los militantes heridos durante el asalto y recientemente liberados. Su oficina difunde entonces una fotografía en la que puede verse a uno de esos militantes besando a Erdogan en la frente, como a un padre. Este personaje es un turco-irlandés, El Mehdi El Hamid El Hamdi, en realidad, el libio-irlandés Mahdi al-Harati.
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En julio de 2011, se reporta un robo con efracción en el domicilio de al-Harati en Rathkeale (Irlanda). Su compañera, Eftaima al-Najar, recurre a la policía y denuncia el robo de preciosas joyas egipcias y libias y de 200 000 euros en billetes de 500. Al ser contactado telefónicamente, Mahdi al-Harati confirma a la policía haberse reunido con las autoridades de Qatar, Francia y Estados Unidos y haber recibido de la CIA la suma mencionada para contribuir al derrocamiento de Muammar el-Kadhafi. Pero más tarde negará aquellas primeras declaraciones, cuando la Resistencia libia trata de sacar el caso a la luz .

En julio-agosto de 2011, Mahdi al-Harati encabeza la Brigada de Trípoli –de la que también es miembro su cuñado, Hosam al-Najjair–, una unidad de al-Qaeda que actúa bajo las órdenes de miembros de la Legión Extranjera de Francia y a la que la OTAN ha ordenado tomar el hotel Rixos. Oficialmente, el hotel Rixos es el centro de prensa internacional, pero el constructor turco del edificio ha puesto en conocimiento de la OTAN que allí existe un sótano, accesible desde el exterior, donde se refugian varios miembros de la familia de Kadhafi y responsables de la Yamahiriya. Durante varios días, Mahdi al-Harati, sus yihadistas y los militares franceses luchan contra los soldados de Khamis Kadhafi que defendían el hotel.

En septiembre de 2011, la OTAN nombra a Mahdi al-Harati como segundo de Abdelhakim Belhadj, el jefe histórico de al-Qaeda en Libia, quien a su vez se había convertido en «gobernador militar de Trípoli», también por obra y gracia de la OTAN. Al-Harati dimite el 11 de octubre, supuestamente por divergencias con Belhadj.

Pero, en noviembre de 2011, y nuevamente junto a Abdelhakim Belhadj, Mahdi al-Harati dirige un grupo de entre 600 y 1 500 yihadistas de al-Qaeda en Libia –antiguamente conocida como Grupo Islámico Combatiente en Libia (GICL)– registrados como refugiados y transportados por vía marítima hasta Turquía bajo la responsabilidad de Ian Martin, ex secretario general de la Fabian Society y de Amnistía Internacional, convertido en representante especial de Ban Ki-moon.

A su llegada a Turquía, los yihadistas son trasladados en autobuses, escoltados por el MIT (los servicios secretos turcos), hasta Siria. Ya en suelo sirio, se instalan en Jabal al-Zuia, donde crean –por cuenta de Francia– el Ejército Sirio Libre (ESL). Durante cerca de 2 meses, Abdelhakin Belhadj y Mahdi al-Harati reciben a todos los periodistas occidentales que tratan de cubrir los acontecimientos en Siria pasando por Turquía. Pero los reciben en un lugar previamente transformado en una «aldea Potenkim» . La oficina del primer ministro Erdogan participa directamente en la operación de propaganda poniendo a los periodistas en contacto con individuos que los transportan en motocicleta –violando la frontera turco-siria– hasta Jabal al-Zuia. Allí, los periodistas pueden ver diariamente miles de personas haciendo manifestaciones «contra la dictadura de Bachar al-Assad y por la democracia». La prensa occidental concluye así que se trata de una revolución, hasta que el periodista Daniel Iriarte, del diario español ABC, comprueba que la mayoría de los manifestantes no son sirios y reconoce a sus jefes libios, Abdelhakim Belhadj y Mahdi al-Harati . Poco importa. La farsa montada por La Brigada de los Halcones del Levante (Suqour al-Sham Brigade) ya ha logrado el resultado que se quería. El mito de un «Ejército Libre Sirio» supuestamente integrado por «desertores del ejército sirio» ya está en marcha y los periodistas que lo alimentaron nunca reconocerán haberse dejado engañar.

En septiembre de 2012, Mahdi al-Harati vuelve a Libia por razones de salud, pero sólo después de haber formado –junto a su cuñado– un nuevo grupo yihadista, Liwa al-Umma (la Brigada de la Umma).

En marzo de 2014, Mahdi al-Harati escolta un nuevo grupo de yihadistas libios que llega a Turquía por mar. Según el informe de la inteligencia rusa, el número 2 del régimen turco, Hakan Fidan, jefe del MIT (los servicios secretos turcos), quien acaba de reincorporarse a sus funciones, se hace cargo de ese grupo. Estos yihadistas se unen al Emirato Islámico pasando por el puesto fronterizo de Barsai. Esta decisión es resultado de la reunión organizada en Washington por la consejera de seguridad nacional del presidente Obama, Susan Rice, con los jefes de los servicios secretos de las monarquías del Golfo y de Turquía con vistas a confiarles la continuación de la guerra contra Siria, supuestamente sin tener que utilizar a al-Qaeda y el Emirato Islámico.

En agosto de 2014, Mahdi al-Harati resulta «electo» alcalde de Trípoli, con el apoyo de Qatar, de Sudán y de Turquía. Depende entonces del gobierno de Trípoli, dominado por la Hermandad Musulmana, y rechaza el gobierno de Tobruk, respaldado por Egipto y los Emiratos Árabes Unidos.

La trayectoria de Mahdi al-Harati demuestra los vínculos existentes entre al-Qaeda en Libia, el Ejército Sirio Libre, el Emirato Islámico y la Hermandad Musulmana, lo cual reduce a polvo la teoría de la supuesta revolución democrática en Siria. También demuestra el apoyo que esa red recibió de Estados Unidos, Francia y Turquía.

El traslado de combatientes del Emirato Islámico desde Siria hacia Yemen

El informe de la inteligencia rusa revela que los servicios secretos turcos organizaron el traslado de combatientes del Emirato Islámico desde Siria hacia Yemen. Estos yihadistas fueron trasladados a Adén por avión o por barco.

Esta información ya había sido dada a conocer, el 27 de octubre de 2015, por el general Ali Mayhub, vocero del Ejército Árabe Sirio. Según sus declaraciones, al menos 500 yihadistas del Emirato Islámico había recibido ayuda del MIT turco para viajar a Yemen. Habían sido enviados en 2 aviones de Turkish Airlines, uno de Qatar Airways y otro de los Emiratos Árabes Unidos. A su llegada a Adén, fueron divididos en 3 grupos. El primero viajó al estrecho de Bab el-Mandeb, el segundo a Marib y el tercero fue enviado a Arabia Saudita.

Ampliamente difundida por los medios de prensa árabes pro-sirios, esta información fue totalmente silenciada por la prensa occidental. Del lado yemenita, el general Sharaf Luqman, vocero de los militares fieles al ex presidente Saleh, confirmó la denuncia siria y agregó que los yihadistas habían sido recibidos en Yemen por mercenarios de Blackwater-Academi.

El traslado de combatientes del Emirato Islámico desde un teatro de operaciones hacia otro demuestra la existencia de una coordinación de las operaciones en Siria y en Yemen. En este traslado de yihadistas están implicados Turquía, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Blackwater-Academi.

La «aldea tártara»

El informe de la inteligencia rusa menciona además el caso de la «aldea tártara», un grupo étnico tártaro inicialmente basado en Antalya y posteriormente desplazado por el MIT más hacia el norte, hasta Eskisehir. Aunque el informe precisa que dicho grupo incluye combatientes de al-Qaeda y que está implicado en la ayuda a combatientes islamistas en Siria, no explica por qué fue desplazado a un lugar donde se halla geográficamente más lejos de la frontera siria ni precisa en qué consisten sus actividades.

Los tártaros constituyen la segunda minoría étnica rusa y son muy pocos los que comulgan con la ideología yihadista de la Hermandad Musulmana o del Hizb-ut-Tahrir.

Sin embargo, en marzo de 2012, islamistas árabes de Tartarstán atacaron una exposición sobre Siria «cuna de la civilización» en el museo de Kazán. Semanas después, el 5 de agosto de 2012, yihadistas árabes y tártaros se reúnen en Kazán. Representantes de al-Qaeda participan en el encuentro.

En diciembre de 2013, yihadistas tártaros panturquistas del movimiento Azatlyk (Libertad), abandonan el teatro de operaciones sirio y viajan a Ucrania para formar parte de un servicio de protección de los manifestantes de la plaza Maidan, en espera del golpe de Estado. Mientras tanto, otros miembros de la misma organización realizan manifestaciones en Kazán.

El 1º de agosto de 2015, un Congreso Mundial de Tártaros se desarrolla en Ankara, con apoyo y participación de los gobiernos de Ucrania y Turquía. Preside este congreso el célebre agente de la CIA durante la guerra fría, Mustafa Yemilev, y decide crear una «brigada musulmana internacional» para «liberar» Crimea. Yemilev es recibido de inmediato por el ahora presidente turco Recep Tayyip Erdogan. Esa brigada dispone de instalaciones en Jersón (Ucrania) y organiza varios sabotajes en Crimea, entre ellos un corte gigantesco de electricidad (provocado desde Ucrania). Posteriormente, al no lograr penetrar masivamente en Rusia, sus miembros van a servir de refuerzos a las tropas ucranianas en el Donbass.

Si el Consejo de Seguridad de la ONU se interesara por investigar un poco sobre la «aldea tártara» se daría rápidamente cuenta de que Estados Unidos, Turquía y Ucrania sirven de sponsors a los yihadistas tártaros en Siria, en Crimea y en Tartatstán, lo cual incluye a miembros de al-Qaeda y del Emirato Islámico.

Los turcomanos de la Brigada Sultan Abdulhamid

Turquía, que no ha movido un dedo para socorrer a los turcomanos iraquíes masacrados por el Emirato Islámico, en cambio utiliza a los turcomanos sirios en contra de la República Árabe Siria. Esos elementos están organizados por los «Lobos Grises», partido político turco de carácter paramilitar históricamente vinculado a los servicios secretos de la OTAN en su lucha contra el comunismo [en el marco de la «Operación Gladio»]. Por ejemplo, fueron los Lobos Grises quienes organizaron el intento de asesinato contra el papa Juan Pablo II, perpetrado en 1981. Los Lobos Grises están presentes en Europa, principalmente entre los socialdemócratas belgas y los socialistas neerlandeses, llegando incluso a instalar una coordinación europea en Francfort. En realidad, los Lobos Grises no son un partido por sí mismos sino que constituyen la rama paramilitar del MHP (Milliyetci Hareket Partisi, Partido de Acción Nacionalista).

Las brigadas turcomanas organizan, con el MIT [los servicios secretos turcos], el saqueo de las fábricas de la ciudad siria Alepo. Expertos turcos viajan a las regiones de Alepo bajo control de los grupos armados anti-Assad, desmontan las máquinas herramientas de las instalaciones industriales y las envían a Turquía, donde serán montadas nuevamente para su explotación. Al mismo tiempo, las brigadas turcomanas ocupan la zona fronteriza con Turquía, donde el MIT instala y controla campos de entrenamiento de yihadistas.

En noviembre de 2015, es la vedette de los turcomanos sirios, el turco Alparslan Celik –miembro de los Lobos Grises y uno de los comandantes de la Brigada Sultan Abdulhamid– quien ordena el asesinato de los dos pilotos del bombardero tácticoSu-24 derribado por cazas turcos, con ayuda de un avión de vigilancia y control radioeléctrico AWACS de Arabia Saudita. Uno de los pilotos rusos fue efectivamente ejecutado.

En 1995, los Lobos Grises habían organizado, con la firma inmobiliaria turco-estadounidense Celebiler isaat (que financia las campañas electorales de Hillary Clinton), un amplio reclutamiento de 10 000 yihadistas para enviarlos a luchar en Chechenia. Se instala entonces una base de entrenamiento en la ciudad universitaria de Top Kopa, en Estambul. Uno de los hijos del general Djokhar Dudayev dirigía el traslado de los reclutados desde Turquía a través de Azerbaiyán, junto al MIT.

El informe de la inteligencia rusa revela que el MIT turco creó la Brigada Sultan Abdulhamid –que reagrupa los principales grupos armados turcomanos– y que entrenó a sus miembros en la base de Bayir-Bucak, bajo la dirección de instructores de las fuerzas de intervención especial del estado mayor del ejército turco y de agentes del propio MIT. El documento precisa que la brigada turcomana colabora con al-Qaeda.

Toda investigación un poco más profunda llevaría al Consejo de Seguridad de la ONU a reabrir viejos expedientes criminales y a comprobar los vínculos entre la Brigada Sultan Abdulhamid, los Lobos Grises y al-Qaeda.

La IHH e Imkander

El informe de la inteligencia rusa revela el papel de 3 ONGs humanitarias turcas en la entrega de armamento a los yihadistas. Se trata de la IHH, de Imkander y de Oncu Nesil. La Declaración Final del Grupo Internacional de Apoyo a Siria (GSIS, siglas en inglés), reunido en Munich durante los días 11 y 12 de febrero de 2016, parece validar esa acusación ya que en ella se estipula que, en lo adelante, Estados Unidos y Rusia se ocuparán de garantizar que los convoyes humanitarios no transporten otra cosa que material humanitario. Hasta ese momento, el gobierno de Damasco y la prensa habían denunciado constantemente que las mencionadas ONGs estaban apoyando a los yihadistas, pero nadie escuchaba esas denuncias. En septiembre de 2012, un barco fletado por la IHH transportó armas hacia Siria por cuenta de la Hermandad Musulmana.

Sólo conozco las dos primeras organizaciones mencionadas.

La IHH es una asociación fundada e impulsada por el Partido de la Prosperidad turco (Refah), de Necmettin Erbakan, pero sin ningún vínculo orgánico ni en materia de estatutos con esa formación política. Se registró primeramente en Alemania, en Friburgo-en-Brisgau, en 1992, bajo la denominación deInternationale Humanitäre Hilfe (IHH), y posteriormente, en 1995, fue registrada en Estambul (Turquía), bajo la denominación Insani Yardim Vakfi. Al ser su nuevo acrónimo IYV, en vez de IHH, incluyó delante de su nombre las palabrasInsan Hak ve Hurriyetleri, lo cual significa en turco «Derechos humanos y libertades». Bajo la pantalla de la entrega de ayuda humanitaria a los musulmanes de Bosnia y Afganistán, esta organización les enviaba armas, lo cual correspondía perfectamente con la estrategia de la OTAN. Seguidamente, la IHH también respaldó militarmente el Emirato Islámico de Ichkeria (en Chechenia). En 2006, la IHH organizó en la mezquita Fatih de Estambul un funeral multitudinario, sin el cuerpo pero con decenas de miles de militantes, por el yihadista checheno Chamil Basayev, muerto por las fuerzas rusas después de haber dirigido la masacre perpetrada en la escuela de Beslan .

La IHH adquirió renombre internacional al organizar junto al AKP (partido sucesor del Refah) la ya mencionada «Flotilla de la Libertad» que transportaría ayuda humanitaria hasta Gaza, rompiendo así el bloqueo israelí. La operación contaba con el visto bueno de la Casa Blanca, que quería humillar al primer ministro israelí Benyamin Netanyahu. Entre los pasajeros de la flotilla estaba en también ya mencionado Mahdi al-Harati. El informe de la Comisión de la ONU presidida por Geoffrey Palmer muestra que, contrariamente a lo que se había dicho, la flotilla no transportaba ninguna carga humanitaria, lo cual lleva a la conclusión de que la IHH sabía de antemano que no llegaría a Gaza y abre una lógica interrogante sobre los verdaderos objetivos de aquella expedición.

El 2 de enero de 2014, la policía turca –que acababa de detener por blanqueo de dinero a los hijos de 3 ministros y el director de un importante banco– intercepta un camión de la IHH cargado de armas destinadas a los yihadistas sirios. Posteriormente realiza un registro en la sede de la IHH, detiene en sus oficinas a Halis B., sospechoso de ser el líder de al-Qaeda en Turquía, y a Ibrahim S., segundo al mando de al-Qaeda en el Medio Oriente. El gobierno de Erdogan logra finalmente destituir a los policías y libera a los sospechosos.

İmkander (que significa en turco “Fraternidad”, en referencia a la Hermandad Musulmana) es otra asociación «humanitaria» creada en Estambul, en 2009. Se especializó en la ayuda a los chechenos y la defensa de los yihadistas del Cáucaso. En el marco de esas actividades organizó en Turquía una campaña mediática cuando Berg-Khazh Musayev, alias «Emir Khamzat» y representante de Doku Umarov –el autoproclamado «emir del Cáucaso»–, muere asesinado en Estambul. En aquella época, el FSB ruso se consideraba en guerra contra los Estados que apoyaban militarmente a los yihadistas y no vacilaba en eliminarlos en esos países (como en los casos de Zelimkhan Yandarbiyev, en Qatar, y de Umar Israilov, en Austria). Imkander organizó entonces grandes funerales en la mezquita Fatih de Estambul.

Los días 12 y 13 de mayo de 2012, con el respaldo de la alcaldía de Estambul, Imkander organizó un congreso internacional –siguiendo la tradición de los congresos que organizaba la CIA en tiempos de la guerra fría– en apoyo a los independentistas del Cáucaso. Al final del encuentro se creó de manera permanente el Congreso de los Pueblos del Cáucaso, reconociendo como única autoridad de ese territorio el Emirato del Cáucaso de Doku Umarov. Los delegados acusaron al Imperio Ruso, la Unión Soviética y la Federación Rusa de haber practicado y de seguir practicando el genocidio contra los habitantes del Cáucaso. A través de un video, el emir Doku Umarov llamó a todos los pueblos del Cáucaso a unirse a la yihad. Rusia denunció enérgicamente aquel encuentro.

En 2013, Rusia solicitó al Comité de Sanciones 1267/1989 del Consejo de Seguridad de la ONU que incluyera Imkander en la lista de organizaciones vinculadas con al-Qaeda. El Reino Unido, Francia y Luxemburgo se negaron a ello. Aunque Imkander proclama públicamente su respaldo político a al-Qaeda en el Cáucaso, los occidentales consideraron que Rusia no aportaba suficientes pruebas sobre su participación en las operaciones militares.

Estas dos ONGs están directamente implicadas en el tráfico de armas –en el caso de IHH– y –en lo que concierne a Imkander– en el respaldo político a los yihadistas. Cuentan con el respaldo del AKP, el partido –actualmente en el poder– creado por el hoy presidente Erdogan como sustituto del Refah, prohibido por el Tribunal Constitucional de Turquía.

¿Qué hacer con el informe de la inteligencia rusa?

Es poco probable que el Consejo de Seguridad de la ONU estudie el informe de la inteligencia rusa. El papel de los servicios secretos es un tema que generalmente se aborda en secreto. En todo caso, Estados Unidos tendrá que precisar lo que piensa hacer con su aliado turco, sorprendido con las manos en la masa mientras violaba las resoluciones del Consejo de Seguridad.

A los datos de inteligencia presentados por Rusia ya se suman además los vínculos personales del presidente turco Erdogan con Yasin al-Qadi, el banquero de al-Qaeda y la información sobre el papel de su hijo, Bilal Erdogan, en la venta del petróleo robado por el Emirato Islámico.

No parece haber duda de que la bravuconería turca que denotan los anuncios de Ankara sobre una posible invasión militar contra Siria, no pasan de ser una manera de desviar la atención. Lo que sí es seguro es que, en caso de guerra entre Turquía y Rusia, el informe de la inteligencia rusa bastaría para privar a Ankara del respaldo de la OTAN (Artículo 5 de la Carta de la alianza atlántica).

viernes, 25 de diciembre de 2015

Siria: muere en un bombardeo el jefe máximo del Ejército del Islam Zahran Alloush

El comandante de Jaysh al-Islam (Ejército del Islam), Zahran Alloush, uno de los rebeldes más conocidos de Siria, murió hoy en un bombardeo en la región de Guta Oriental, el principal centro opositor en las afueras de Damasco.

La noticia fue divulgada el viernes en la tarde por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos y después fue confirmada por la televisión estatal siria.
Alloush falleció junto a otros cinco líderes del grupo, uno de ellos su responsable de seguridad, durante una reunión que mantenían en Guta Oriental.
Jaysh al-Islam es uno de los grupos rebeldes más fuertes de Siria.

Bombardeo

Activistas sirios denunciaron que el ataque fue realizado por fuerzas rusas, sin embargo la información no fue confirmada.
Zahran Alloush fue sorprendido con algunos de los miembros de su ejército rebelde en una casa de seguridad en la que realizaban una reunión.
La televisión estatal informó que el cuerpo del comandante y el de sus acompañantes terminó enterrado balo los escombros.
10 cohetes impactaron en el inmueble donde estaban escondidos los rebeldes.
Cuatro oficiales de alto rango corrieron la misma suerte de Alloush, según el comunicado del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.
La agencia estatal de noticias alabó la muerte del hombre de 44 años diciendo "el terrorista Alloush fue abatido durante ataques aéreos".

Zahran Alloush

El jefe militar fue un activista salafista que estuvo en prisión y que tras ser liberado en 2011 estableció un batallón rebelde para derrocar al gobierno de Bashar al Asad.
El grupo ganó reconocimiento cuando en 2012 se atribuyeron un bombardeo a la Sede de Seguridad Nacional en Damasco que mató a varios miembros de alto rango del gobierno.
Jaysh al-Islam es uno de los grupos rebeldes más fuertes, tanto por el número de combatientes, que se cuentan por miles, como por su organización, gracias a la cual ha conseguido crear una auténtica administración en Guta
Antes de fundar Jaysh al-Islam, Alloush creó Liwa al-Islam (Brigada del Islam) junto a su padre Abdalá, un salafista sirio radicado en Arabia Saudí que se desmarcó la ideología extremista de Estado Islámico y Al Qaeda, optando por una línea moderada.

Más muertes

El Ejército sirio afirmó el viernes que ha matado a veintiséis "terroristas" en operaciones en la frontera entre las provincias de Hama e Idleb, en el norte del país árabe, según la agencia de noticias oficial siria, Sana.
La agencia, que citó a fuentes castrenses, señaló que los fallecidos pertenecían al Ejército de Al Fatah (conquista), una agrupación armada que incluye a varias facciones como el Frente al-Nusra -filial siria de Al Qaeda-, y al grupo Tayamo al Aza (honor).
Sana detalló que los soldados desarrollaron varias operaciones en las localidades de Al Zaka, Al Latamane y Kafr Zeita, en el norte de la provincia de Hama, donde al menos doce miembros de organizaciones armadas perdieron la vida.
Siria sufre desde hace más de cuatro años un conflicto que ha causado más de 250.000 muertos.
Desde finales de septiembre, el ejército nacional sirio, con la cooperación de la aviación rusa, desarrolla una ofensiva a gran escala en distintas partes del territorio sirio para recuperar el dominio de varias áreas y ciudades.