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jueves, 28 de junio de 2018

EE.UU., la OEA y su intención de desestabilizar a Venezuela


Tras aplicar la guerra mediática, económica, comercial y financiera contra el gobierno constitucional de Venezuela, la OEA es otro escenario desde donde Estados Unidos y sus aliados pretenden continuar la desestabilización del país sudamericano.

El 5 de junio Washington y miembros del llamado Grupo de Lima presentaron ante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos un proyecto para separar a esa nación del organismo hemisférico.

A pesar de las presiones de la Casa Blanca, el documento sólo logró 19 de los 24 votos necesarios para aplicar los artículos 20 y 21 de la Carta Democrática Interamericana y suspender a un Estado miembro.

En esencia el texto, presentado por Estados Unidos, Chile, Argentina, Brasil, Canadá, México y Perú, cuestiona la legitimidad de las elecciones del 20 de mayo, donde el presidente Nicolás Maduro resultó electo por más de seis millones de votos.

Además de desconocer la voluntad popular expresada en las urnas, la Casa Blanca y sus aliados llamaron a aplicar nuevas sanciones contra esa nación.

¿Por qué tanta obsesión con Venezuela? 

Las agresiones contra la Revolución Bolivariana están enmarcadas en toda una ofensiva de Estados Unidos y la derecha para desacreditar a gobiernos progresistas en la región.

De ahí las campañas que en los últimos años debieron enfrentar líderes latinoamericanos como el presidente de Bolivia, Evo Morales; los ex mandatarios brasileños Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, el paraguayo Fernando Lugo y la argentina Cristina Fernández.

En el caso específico de Venezuela, analistas políticos y académicos coinciden en señalar entre las causas de los ataques el interés por revertir los avances de la Revolución Bolivariana y su papel desempeñado en la defensa de la soberanía, no sólo nacional, sino también regional.

Con la llegada al poder del presidente Hugo Chávez en 1999, Venezuela recuperó la soberanía de sus recursos naturales, más de dos millones de familias fueron beneficiadas con viviendas, y la salud y la educación alcanzaron a las grandes mayorías, por solo mencionar algunos logros.

En el plano regional, es destacable su rol en la integración, con la creación de mecanismos como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el acuerdo de cooperación energética Petrocaribe, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Para el profesor Rubén Zardoya, del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos, la injerencia contra Venezuela comenzó desde el alzamiento del 4 de febrero de 1992, liderado por el comandante Hugo Chávez, abarca todas las esferas, política, económica, social y cultural, y no ha cesado en ningún momento.

El imperialismo norteamericano ha convertido a la Revolución Bolivariana en el principal blanco de sus ataques en la región, dijo a Prensa Latina el también doctor en ciencias filosóficas de la Universidad de La Habana.

Afirmó Zardoya que Estados Unidos y la derecha vieron en la muerte de Chávez su oportunidad y pensaron que con la llegada al poder del presidente Nicolás Maduro iban a terminar con la revolución.

Otro motivo para que Venezuela esté en el centro de los ataques es la posesión de enormes riquezas naturales, sobre todo el petróleo.

'La agresión contra Venezuela no es contra el presidente Nicolás Maduro, sino que busca apoderarse del petróleo de ese país', advirtió en una entrevista concedida a Telesur el jefe de Estado de Bolivia, Evo Morales.

Venezuela tiene las mayores reservas probadas de crudo del mundo, calculadas en unos 300 mil millones de barriles, por encima de Arabia Saudita.

En 2002 el país sufrió un golpe de Estado que intentó derrocar al gobierno del presidente Chávez, seguido de un paro petrolero con el objetivo de boicotear la industria del crudo.

Durante los últimos años Venezuela ha enfrentado nuevos ataques que van desde la promoción de la violencia hasta las sanciones económicas y financieras, y las amenazas de una intervención militar.

En una entrevista concedida a una radio argentina, el politólogo Atilio Borón vinculaba los hechos violentos registrados el año pasado con el interés de desestabilizar al país y adueñarse de sus recursos.

'La causa es que hay una derecha alentada por EE.UU. porque el plan es recuperar para el gobierno de Washington el petróleo. Ahí no puede haber ninguna confusión: ese es el objetivo', aseguró.

Borón se ha referido también a los intentos del secretario general de la OEA, Luis Almagro, de aplicar la Carta Democrática contra Venezuela para apartarla de ese organismo y calificó como sistemáticos y brutales los ataques contra la Revolución Bolivariana.

Si bien no se lograron los votos para separar a la nación de la OEA, el gobierno de Caracas consideró ridícula la iniciativa presentada por Estados Unidos y el Grupo de Lima porque desde abril del año pasado la nación sudamericana inició el proceso para su salida de ese organismo.

Las autoridades venezolanas consideran a la OEA como un organismo inútil, que ha violentado principios de soberanía y no intervención, y el presidente Maduro ya advirtió que la reunión del 5 de junio era la última cumbre a la que asistiría un canciller de su país.

domingo, 10 de junio de 2018

Venezolanos dicen la OEA es el mayor lacayo del imperio norteamericano


Tras fracasar una vez más esta semana en promover la agresión contra la República Bolivariana de Venezuela, la Organización de Estados Americanos (OEA) se reiteró como ''el mayor lacayo del imperio norteamericano''.

Así lo definió Adán Chávez, presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), al sintetizar la repulsa de sectores locales contra los planes de Estados Unidos para derrocar al gobierno bolivariano.

Son los mismos aprestos que denuncia el presidente de Bolivia, Evo Morales, cuando alerta que Washington 'solo busca forzar una intervención militar y para ello está usando como excusa la aplicación de la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA)'.

A pesar de las amenazas y presiones, esa política salió derrotada en su ilegal pretensión de imponer más sanciones y expulsar a Venezuela de la Organización de Estados Americanos (OEA), expresó Chávez. 'No nos pueden sacar de donde nosotros consideramos que no estamos', dijo.

Amplio destaque recibió aquí el fracaso estadounidense que es considerado 'una gran derrota', según afirmó el profesor venezolano David Rojas, al analizar para Venezolana de Televisión el debate y resultados de la 48 Asamblea General de la OEA.

El fiasco ocurrió pese al despliegue mediático contra la patria de Simón Bolívar, donde voceros diplomáticos adelantaban que: 'Tenemos 18 votos necesarios para iniciar el proceso' para expulsar a Venezuela.

Las fuentes decían que estaba a la vuelta de la esquina la convocatoria de una sesión especial de la Asamblea General destinada a considerar la situación en Venezuela e iniciar el proceso para sacar al país del organismo.

Eso estaba incluido en una resolución consensuada por los 14 países del Grupo de Lima y que a la postre no logró los dos tercios necesarios (24 votos), algo que no haría falta, pues Caracas hace más de un año inició trámites para dejar un foro que sus autoridades tildan de 'infame y servil' a los intereses de la Casa Blanca.

Ni las presiones a través de su vicepresidente Mike Pence, ni el voto de países que siguen la marcha iniciada por un ex presidente latinoamericano, que se calificó como 'perrito de alfombra' que le mueve la colita a la Casa Blanca, pudieron contra Venezuela, según denunció anoche el vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello.

Volvieron a fracasar, no nos importa lo que pase en la OEA. Otro fracaso más, indicó al describir al foro como 'arrogante, parte de la soberbia del imperialismo'. 'La OEA ha sido un instrumento de Estados Unidos para sembrar el miedo en América', dijo al criticar la fracasada intentona.

El gobierno de Caracas pidió dejar la OEA en abril de 2017, aunque su salida no se hará efectiva hasta 2019, no obstante la administración del presidente Donald Trump lo quiere sacar de donde no está, según manifiestan dirigentes del chavismo.

'Venezuela se retira de esta organización precisamente porque esta organización en lo absoluto no ayuda a los pueblos de nuestra América y más bien, como se ha mostrado..., lo que hace es generar condiciones para el intervencionismo, la injerencia y violar el Derecho Internacional Público', indicó también el canciller Jorge Arreaza.

Tan solo en lo que va de 2018, Venezuela fue atacada en nueve ocasiones contando la sesión especial del 7 de mayo, en donde participó Pence.

Ante esto, el ministro de Información y Comunicación, Jorge Rodríguez, adelantó la víspera que el presidente Nicolás Maduro dará a conocer una respuesta contundente contra los intentos estadounidenses de sacar a su país de la OEA.

martes, 16 de mayo de 2017

¿Es hora de disolver la Organización de Estados Americanos?


Definitivamente sí. Y las razones proceden de esta institución misma denominada por analistas serios como Ministerio de Colonias, debido fundamentalmente a su forma vasalla de proceder en América, obedeciendo en la mayoría de decisiones al gobierno estadounidense.

Su origen es la Conferencia Internacional Americana de Bogotá en 1948 con el objetivo de desarrollar la democracia y la libertad continental, a partir de la orientación eficaz de Washington. No obstante, destaca en su historia el silencio ante las dictaduras militares, los golpes suaves, respecto a las desapariciones forzadas y a los asesinatos de periodistas, líderes políticos y sociales, su apoyo al neoliberalismo, el narcotráfico, las bases militares y las guerras económicas, en un proceso intervencionista y golpista. La primera bandera de la extrema derecha en la OEA fue el derecho a la libertad de expresión, enriquecido con un arsenal mediático de comunicación privada donde manipulan la realidad con total impunidad.

Cabe resaltar su posición en Punta del Este, Uruguay, en enero de 1962, donde el Comandante Ernesto Guevara denunció a USA por su constante desestabilización de la revolución cubana y los intentos de invadir el país; asimismo, por la política de domesticación de América Latina, posición que condujo a la expulsión de Cuba del organismo y al rompimiento de relaciones diplomáticas con ella de todas las naciones miembros, excepto México.

Este permanente beneficio que obtienen las élites americanas de la OEA se subraya por el mutismo cómplice en el derrocamiento del presidente de Guatemala, Jacobo Arbenz, la invasión a Playa Girón en abril de 1961 y el desembarco de marines estadounidenses en República Dominicana en 1965 (1).

Destaca nuevamente la “neutralidad” frente a la invasión inglesa a Las Malvinas (1982), el asesinato del Primer Ministro de Grenada, Maurice Bishop, en 1983, mirando hacia otro lado en los conflictos bélicos de Centroamérica y ante la invasión a Panamá en 1989. La OEA calló al conocer la Operación Cóndor, plan organizado por la CIA para destruir soberanía e instaurar dictaduras afectando a Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, Paraguay, Ecuador, donde el asesinato, desaparición y mutilación, fueron herramientas de represión que desarticularon la oposición democrática.

Venezuela parece ser en este siglo el principal país a desestabilizar pues la Organización de Estados Americanos no condenó el golpe de estado y caos programado en abril de 2002, ni en el 2014, ni la violencia bachaquera, proponiendo la activación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA con el fin de aislar a dicha nación avalando la brutal guerra económica que propicia conflicto, escasez, acaparamiento, contrabando, liderazgo violento, paramilitarismo e invasión (2).

Tres hechos son importantes de analizar: uno, en junio de 2009 la Asamblea General de la OEA, celebrada en San Pedro Sula, Honduras, eliminó la resolución que en 1962 expulsó a Cuba de ese foro, sosteniendo la incompatibilidad del marxismo-leninismo con el Sistema Iberoamericano y que el alineamiento con el bloque comunista quebrantaba la unidad y solidaridad del hemisferio, lo que corrobora la ideología intransigente de Washington. Dos, la OEA fue, es y será un instrumento de dominación imperialista y ninguna reforma podría cambiar su naturaleza, ni su historia, por eso Cuba jamás regresará, ha escrito Fidel Castro.

Tres, América Latina debe apostar por mecanismos regionales de integración donde la complementariedad, el respeto y la solidaridad sean sus principios para las relaciones entre los pueblos. Posiblemente la actitud más digna sería el desacato a todas sus resoluciones por representar a un solo país, Estados Unidos, lo que demostraría a quien está supeditado políticamente en tanto órgano de poder, denunciando persistentemente su atroz historia de “infidelidades” con la verdad, la democracia y la justicia social en América.

Tal vez la Carta Democrática debería aplicarse a países que han sufrido una cruenta represión o guerra civil como México, Colombia, Honduras, Paraguay, entre otros; aplicarla a gobiernos neoliberales que auspician los golpes “suaves” o violentos como Honduras, Paraguay y Brasil; aplicarla a la violación de los derechos económicos como en Perú, Argentina o Chile; aplicarse a las cruentas dictaduras de los setenta, las que nunca fueron excluidas de este órgano.

En lo que concierne a Almagro, reconocido funcionario de ultra derecha que ostenta el cargo de Secretario General, no es necesario hablar ya que su rol persecutor de Venezuela se ha convertido en su principal tarea, obviamente compartiendo las indicaciones entregadas por el Pentágono y llevando al límite la función de dicha organización como instrumento ideológico de las grandes élites dominantes en América Latina. Como ha sido comprobado, no ha sido la OEA un organismo autónomo y soberano que haya realizado fuertes acciones en apoyo a los gobiernos populares. Por el contrario, siguiendo las órdenes del gobierno estadounidense siempre ha atacado a las naciones que han iniciado proyectos de independencia social.

Cabría preguntarse si la postura de la Asamblea Nacional de Nicaragua, que por unanimidad rechazó la iniciativa de ley Nica Act 2 que impulsa el Congreso de USA para controlar el financiamiento de entidades bancarias multilaterales, sería aceptado por los representantes en la OEA, especialmente bajo el argumento de la Casa Blanca según el cual en esta nación centroamericana no existe democracia y es un país vulnerable ante el lavado de dinero. La respuesta es evidente.