domingo, 29 de noviembre de 2015

Kurdistán: Criminalizando a nuestro pueblo, efectos sociales de la ilegalización del PKK

La tensión constante entre el barrio kurdo (Şêxmeqsûd o Sheij Maqsoud) y las facciones islamistas “moderadas” de Alepo ha acabado estallando. Las acusaciones cruzadas de secuestros, excesos y malas actuaciones derivaron en enfrentamientos que, cada vez, son más graves.


Actores kurdos

Por una parte están las milicias kurdas de la ciudad que controlan el barrio de Sheikh Maqsoud desde el inicio de la guerra: Yekîneyên Parastinê Gel

(Un voluntario árabe de las YPG, en Sheikh Maqsoud muchos árabes militan en esta milicia laica y democrática)

(Unidades de Defensa Popular, YPG) y Yekîneyên Parastinê Yên Jinê (Unidades de Defensa de Mujeres, YPJ). Un elemento distintivo: el alto número de personas árabes voluntarias a estas milicias y el uso, casi exclusivo, de la lengua árabe. Una facción del Free Syrian Army (FSA), los laicos de Jaysh al-Thuwar, luchan codo a codo junto a las YPG y YPJ. De hecho, el barrio ha sido refugio de miles de refugiados de etnia árabe que han escapado de la zona del régimen (bajo control del ejército sirio árabe y las NDF) y de la oposición. Pero, ¿quién es esta oposición?

La oposición siria, un nido de islamistas en tres ejes

1) FSA o Jabhat al-Shamiya

Formalmente el Ejército Sirio Libre (FSA) es implantado en Alepo. De hecho, sin embargo, su papel es de invitado de piedra. Incluso una parte de esta organización actúa de forma coordinada con las YPG y YPJ. Quien realmente conforma la oposición “moderada” en Alepo son la alianza formada por el Islamic Front (IF, Frente Islámico) y el Al Nusrat Frente (Frente de Apoyo) con formaciones menores. En la zona rural de Alepo los primeros actúan oficialmente como Jabhat al-Shamiyya (Frente de Levante), una coalición de operaciones formada el 25 de diciembre de 2014 por grupos islámicos suníes, principalmente el Islamic Front *. Jabhat al-Shamiya, islamistas disfrazados de laicos, fueron los “beneficiados” de la retirada. Este oscuro grupo, creado a finales de 2014 reúne islamistas “moderados” y utiliza como pantalla la FSA para tener una apariencia laica. En realidad su componente principal es el Frente Islámico de Alepo, el Ejército de los Mujahideen o el Frente por el Desarrollo y la Autenticidad. Como se puede comprobar, estas fuerzas, de laicas no tienen nada. Algunas de ellas reciben apoyo de EEUU.

2) Nusrat y su extraña retirada de agosto

Jabhat al-Nusrat, la organización representante de Al Qaeda en Siria, hizo en agosto un paso decisivo que muestra su sometimiento a Turquía. Los fundamentalistas anunciaron la retirada del frente que mantenían en el este de la región de Alepo ante el Estado Islàmic. Se replegaron en la ciudad donde, entre la oposición, conforman la organización hegemónica.

3) Los satélites turcomanos de Turquía en Alepo

Paralelamente a este movimiento, Turquía, con el consentimiento de los EE.UU., creó unas milicias artificiales turcmanes. Se trataría de la Brigada del Sultán Murad y el Ejército Ejército Unido Turcomano y dos grupúsculos afiliados a la FSA **. Estas, oficialmente, estarían formadas por nativos turcomanos de Siria, una minoría de lengua y etnia similar a la turca que Ankara ha utilizado ya en Irak contra los kurdos. Armadas por Ankara, estas guerrillas serían aparentemente opuestas al Estado Islámico pero su verdadero objetivo sería evitar la unión de las esquinas de Kobanê y Efrîn. No es descartable, dada la debilidad demográfica y militante turcomana en Siria, que los grupos fueran integrados, en realidad por militares turcos. Estarían infiltrándose en Siria por Bab al Salam y en las primeras fotografías que han mostrado no esconden las banderas negras islamistas.

Son estas fuerzas las que atacan Sheikh Maqsoud y han provocado la muerte de varios civiles con bombardeos. También han decretado un embargo del barrio que la está asfixiando. Al frente Nusrat-al Qaeda con un entendimiento total con el Harakat Ahrar al Sham, Liwa Suqour al-Jabal y el apoyo de los satélites turcos **.

Localización de Sheikh Maqsoud (amarillo), en rojo la zona controlada por el gobierno y en verde por la oposición islamista y FSA. En gris la amenazante proximidad del Estado Islámico


Desde finales de septiembre

La escalada de tensión tuvo un punto culminante el 22 de septiembre. Las YPG respondieron a las provocaciones de Nusrat y los expulsarlos de la carretera de Castelo, arteria principal de acceso a la ciudad siria. Al Nusrat y Harakat Ahrar al-Sham rodearon el barrio el día siguiente y el 25 Al Nusrat inició un sistemático bombardeo del barrio kurdo. Sólo ese día, según los propios militantes de Al Qaeda, lanzaron en ella medioo centenar de proyectiles. En medio del conflicto se sucedieron dos manifestaciones antagónicas. Una en la zona rebelde de Alepo contra las YPG acusándolas de ayudar a Asad. Un dato importante es que no se permitieron banderas islamistas pero sí fueron frecuentes las de la llamada “Siria Libre”. El día 29 fueron los vecinos de Sheikh Maqsoud quienes se manifestaron con banderas de las YPG y las citadas de la llamada “Siria Libre”. Además las YPG aseguraron que la carretera de Castelo continuaba abierta, posteriormente hicieron una llamada a la FSA a trabajar conjuntamente contra Nusrat y el uno de octubre denunciaron que Nusrat y la Brigada del Sultán Murad habían secuestrado dos miembros de la FSA.

El conflicto, según los islamistas, lo iniciaron las YPG al conquistar Castelo. En cambio el comandante de la milicia Rêzan Rojhat señala Ankara en la estrategia de crear tensión en la ciudad desde el verano. “Turquía, dice Rojhat, envió dos convoyes con armamento por Al Nusrat, Ahrar al-Sham y la Brigada Nureddin Zengi de Alepo”. El envío coincidió con la sospechosa retirada de Al Nusrat a favor de las milicias pro turcas.

Octubre más tenso

Los últimos movimientos han empeorado el conflicto. Culminando en el ataque del 3 de Octubre donde las YPG fueron expulsados por ​​los islamistas de la carretera de El-Cendol y Seken El- Shiqeyif, por donde entraban las municiones en la ciudad. En los combates murieron cinco miembros de Al Qaeda según las YPG y uno de la milicia kurda. El día siguiente la “Division 16” del FSA, una de las más proclives a un entendimiento con las YPG, anunció que se añadía a Nusrat en los ataques contra la milicia kurda. Por si todo esto fuera poco complicado, desde 26 de septiembre la aviación rusa ha puesto Alepo en su punto de mira. Por el momento no se ha verificado si ha atacado la ciudad pero si las zonas rurales que ha provocado protestas en las zonas bajo control de Nusrat, FSA y el Islamic Front.

Sin embargo, las YPG no han declarado la guerra a Nusrat y los otros grupos. Oficialmente continúan siendo neutrales en el conflicto, como tercera vía frente Asad y la oposición. Sí han especificado, sin embargo, que se defenderán de los ataques. Y desde el movimiento de agosto, sobre todo Nusrat ha bombardeado con notable insistencia el barrio kurdo. La milicia kurda ha decidido decir basta a las crecientes agresiones y, la entrada de Rusia en el conflicto, puede favorecerla pero le ha creado fuerte oposición en la zona “rebelde” que, hasta ahora era más bien indiferente el barrio kurdo . De todo ello, en definitiva, sale beneficiado el régimen de Asad.

Banderas triangulares de YPJ y YPG en la carretera de Castelo


Noviembre al límite

La reacción de las milicias kurdas y aliados (Jaysh al-Thuwar) ha acabado cortando la conexión de los grupos rebeldes con la parte sur de la ciudad que controlan. En realidad las YPG están asfixiando a Al Nusrat y sus aliados. Por eso es comprensible la reacción de éstos. Lo que es incomprensible es su política agresiva cuando están en situación de debilidad. Desde el 24 de noviembre, el Nusrat ha atacado de forma constante el barrio kurdo de Alepo y las YPG han tenido que responder a las agresiones.

(Diktat de amenaza por parte de Liwa Ahrar Souriya de 27.11.2015 contra la població civil de Sheikh Maqsoud)


Ayer, Liwa Ahrar Souriya emitió un diktat inaceptable y claramente genocida. En él se declaraba el barrio de Sheikh Maqsoud como “zona militar”. Además se obligaba a la población civil kurda a abandonar el barrio en 24 horas o sufrir las consecuencias. No hace falta ser muy listo para ver que la situación del barrio no permite a nadie salir sin entrar o bien en la zona controlada por el gobierno sirio o bien por la oposición dominada por Al Nusrat. Y ese es el gran problema. Liwa Ahrar Souriya no es un grupo extremista ni islámico. Es una facción de poco más de 2.000 miembros afiliada a la FSA. Representaría lo que se llama “rebeldes moderados” con los que puede haber un entendimiento con el movimiento kurdo. Este grupo, de hecho, ha colaborado con las YPG en el pasado. Que ahora actúe en términos de amenazas hacia la minoría kurda de Alepo demuestra que ha entrado en la esfera de influencia de Al Nusrat y Al Sham. En definitiva: en vez de moderarse los radicales, se radicalizan los moderados empeorando el escenario. Y, como es habitual, los kurdos son el objetivo de su odio.

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