sábado, 20 de agosto de 2016

Fidel es fuente de inspiración y ejemplo para los pueblos del mundo

El pensamiento ambientalista de Fidel comienza a expresarse en fecha tan temprana como 1964, cuando reflexiona sobre el equilibrio entre las necesidades para el desarrollo de los seres humanos y el respeto a las leyes de la naturaleza, y después incorpora, en su lucha por la justicia social, la crítica al derroche irracional de bienes materiales de la sociedad capitalista desarrollada en contraste con el subdesarrollo y la miseria de gran parte de la población mundial.

Fidel Castro Ruz, líder histórico de la Revolución cubana. Foto: Estudios Revolución

Esas fueron las primeras contribuciones del pensamiento de Fidel con respecto al Cambio Climático, reconoció la abogada Lillian Álvarez Navarrete*, analista de información para el Capítulo Cubano de la Red En defensa de la humanidad, en entrevista exclusiva para el canal panárabe Al Mayadeen.

La también editora del sitio web “Una especie en peligro”, en el que se vinculan a la crisis ecológica los problemas generados por la cultura del consumo, precisó que para 1981 Fidel advierte ya de los problemas que aguardaban al mundo en el futuro: la población creciente, escasez de alimentación, de agua, de recursos naturales, el problema de la contaminación y el subdesarrollo.

Álvarez recordó como memorable la intervención del líder cubano ante la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992, donde en 7 minutos logró una síntesis ejemplar de los problemas ambientales, y de la responsabilidad del ser humano ante esto. 

Cada línea -señaló- contiene una profunda reflexión sobre la tragedia. "Si se quiere salvar a la humanidad, afirmó Fidel, hay que distribuir mejor las riquezas. 

A su juicio, ese discurso contiene un aporte particularmente importante, y es el abordaje de la dimensión cultural del problema, es decir, la idea de que el Norte exporta sus "estilos de vida y hábitos de consumo” a otros países y fomenta de este modo patrones insostenibles a escala universal. 

Otro aporte muy significativo -según sus consideraciones, es la idea de que la solución no puede ser frenar el desarrollo de los que más lo necesitan y la existencia de una deuda ecológica que tienen los países desarrollados con los subdesarrollados y la necesidad de modificar el injusto orden económico internacional como premisa.

¿A su juicio que se ha hecho desde el ALBA para denunciar a los países desarrollados causantes de la situación que hoy atraviesa el mundo?

Hoy en día la conciencia ambiental ha aumentado a nivel global, aunque no en correspondencia con la gravedad del problema, ni tampoco en aquellos que deben tomar las decisiones fundamentales. Esto pudo apreciarse en la Cumbre de Paris de diciembre último, conocida como COP 21, donde solo se logra arribar a débiles acuerdos muy mediáticos y no a los compromisos que realmente se necesitan para detener el desastre.

Los países del ALBA defienden uno de los principios básicos: el de las responsabilidades comunes pero diferenciadas de los estados respecto al calentamiento global. 

Esto quiere decir que todos estamos obligados a enfrentar el problema y a adoptar compromisos, pero hay una deuda mucho mayor que recae en los países que históricamente han sido los más contaminantes, aquellos que tienen altos niveles de consumo y que han explotado y saqueado a otras naciones. 

Los miembros del ALBA comparten posiciones comunes con muchos otros países del mundo subdesarrollado en cuanto a la necesidad de apoyar al Sur en la adaptación y mitigación y en cuanto a los requerimientos de financiamiento y de transferencia de tecnología que deben satisfacer los desarrollados a favor de los más débiles, un aspecto que enfrenta innumerables obstáculos y dilaciones. 

Por ejemplo, en Cochabamba, Bolivia, se celebró en octubre pasado, dos meses antes de la COP 21, la Cumbre de los Pueblos sobre el Cambio Climático y en defensa de la vida. Allí estuvieron presentes los movimientos sociales y representantes de la Red En defensa de la Humanidad. Los presidentes Evo Morales, Nicolás Maduro, Rafael Correa y otros dirigentes de países del ALBA, participaron en este evento. Se intercambiaron muchas y valiosas ideas, y se arribó a un documento final valioso.


Lillian Álvarez Navarrete, editora del Blog “Por la cultura y el conocimiento para todos” sobre temas de derechos culturales y propiedad intelectual y “Cultura y Resistencia”, dedicado a la guerra cultural y simbólica.

El Siglo XXI está marcado por las guerras para apropiarse de los recursos naturales del planeta, la ocupación, las migraciones y los refugiados. ¿Está en peligro la especie humana?

Sin dudas. Y volviendo a Fidel, no olvidemos su predicción de que el mundo se haría ingobernable si continuaba la carrera desenfrenada de agresión medioambiental y el derroche de las élites y el hambre y la frustración para las mayorías. Lo que estamos presenciando es el resultado de siglos de saqueo, genocidio, racismo, abusos e injusticias de todo tipo cometidos por imperios antiguos y presentes. 

La prosperidad de los privilegiados se ha obtenido a expensas del dolor, el sometimiento, la esclavitud, las guerras, y también de la depredación de los recursos naturales. 

El imperialismo, en crisis, desata todas las guerras posibles para intentar conservar el dominio del petróleo, en primer lugar, y dominar además las fuentes de agua, los minerales estratégicos, las tierras fértiles y todo lo que le permita preservarse como sistema. Por otra parte, no podemos esperar la aceptación impasible de tanta crueldad. 

El ser humano tiene un instinto de supervivencia y huye de la guerra, del hambre. El fenómeno de los refugiados, de la violencia, es una vergüenza para los países industrializados que sembraron sus causas.

¿Qué influencia tiene o tuvo la Revolución cubana en tu formación como intelectual?

Nací después del triunfo de la Revolución. Me formé en sus principios éticos, humanistas y solidarios, y he seguido creyendo en ellos. Creo que eso es lo esencial. Los estudios posteriores te dan instrucción, conocimientos, herramientas, información, pero lo que realmente te orienta en tu vida intelectual y profesional son estos principios. En Cuba hemos tenido la suerte de tener a José Martí, a Fidel, referentes muy lúcidos en cuanto al sentido de la justicia.

Recientemente hemos conocido que los humanos consumimos los recursos naturales previstos para 2016 en sólo 8 meses. ¿Qué piensas sobre esto? ¿Estaremos asestando un golpe de muerte al planeta Tierra?

Cada año la humanidad agota su “presupuesto anual ecológico” en menos tiempo. Cada vez esto sucede con mayor antelación. Se dice asimismo que, si sigue esa tendencia, necesitaremos 3 planetas para el 2050, y que, si todo el mundo vive como un norteamericano promedio, se requerirían de 3 a 4 planetas. 

Las diferencias en consumo de recursos de un ciudadano del Norte industrializado y del Sur subdesarrollado son abismales. Esta huella ecológica, obviamente, es insostenible, y, si no actuamos rápidamente –y cada vez hay menos tiempo-, las condiciones materiales de vida del ser humano desparecerán, y estas carencias lo condenarán a la extinción. 

Pero muchos ciudadanos no acaban de comprender la gravedad de lo que está sucediendo. Agobiados por la publicidad, inmersos en sociedades altamente competitivas, apenas pueden discernir entre qué es necesario y qué no, y corre a cambiar su móvil, o su auto, cada vez más rápido o a adquirir bienes ostentosos, que sirven de muy poco, pero aportan “status” en un modelo de vida inviable.

Foto: Estudios Revolución

Mientras persistan esos valores culturales que estimulen altos niveles de consumo poco se puede hacer, aunque se hable de transición energética o de energías limpias o renovables.

Por otra parte, la causa principal del rápido calentamiento global que experimentamos está directamente vinculada a las emisiones de carbono, y estas, a la acción humana y al funcionamiento de una economía capitalista que pretende un crecimiento infinito en un planeta finito. Mientras no cuestionemos este modelo, las soluciones serán siempre cosméticas o, en el mejor de los casos, paliativas.

En agosto la Federación de Mujeres Cubanas estará cumpliendo 56 años de creada. Desde tu posición de intelectual cubana, pero sobre todo de federada, ¿cuánto crees que es posible hacer para crear conciencia sobre los problemas que afectan a la humanidad y comenzar a lograr el cambio que pudiera evitar que nos convirtamos en una especie en peligro?

La mujer está vinculada inexorablemente a la vida. Es quien engendra, da a luz, es sobre quien históricamente ha recaído la atención de los hijos, de los adultos mayores, de los enfermos, quien ha llevado en la mayor parte de los casos la carga de funcionamiento del hogar donde se desenvuelve la familia. 

Esto las ha hecho también más vulnerables en caso de desastres naturales, crisis, guerras. Creo que esto coloca a la mujer en una situación excepcional para pensar en estos peligros, en el mundo que vamos a legar a nuestros hijos y en el futuro de la especie. No debemos menospreciar ningún escenario para tratar de sembrar conciencia sobre este asunto crucial. En Cuba tenemos que enfrentar también la incidencia de patrones culturales portadores del consumismo y de esa absurda competitividad que hace a las personas insensibles a estas problemáticas. 

La industria cultural hegemónica actual trata de construir a un sujeto enajenado, hedonista, que no se preocupe por nada y se divierta, un ser que cree estar informado y no es capaz de hacer el menor análisis de lo que sucede ante sus ojos, que cree que es libre para escoger y no es capaz de darse cuenta de lo inconsistente y lo artificioso de las opciones. 

Ese ser no está preparado para evitar la extinción de la especie, más bien hace más cercano el peligro. Igualmente está la conciencia ecológica que seamos capaces de lograr a nivel de la comunidad, y desde las distintas posiciones que ocupa la mujer en la sociedad, desde una maestra de escuela hasta una diputada o ministra. 

Usted ganó el Premio Especial “Una especie en peligro” del Concurso Internacional de Ensayo “Pensar a Contracorriente”, sabemos que en aquella oportunidad se leyó un texto dedicando esta edición del premio a Fidel por sus 90 años de glorias. Hoy, día del cumpleaños del Comandante, ¿qué más podría decirle en nombre de los intelectuales que defienden la humanidad en todo el planeta?

Tu pregunta es demasiado ambiciosa. Decir algo a Fidel hoy en sus 90 años a nombre de los intelectuales que defienden la humanidad en todo el planeta es algo que me supera. Pero sí puedo decirte que los miembros de la Red de intelectuales, artistas y movimientos sociales En defensa de la humanidad a la cual pertenezco hemos intentado hacerle llegar nuestro sentir, han tenido y tendrán lugar homenajes grandes y pequeños en muy diversos países y lugares, cada cual desde su humilde puesto, porque Fidel es querido en las montañas de Pakistán, en Sierra Leona, en Timor Leste, en Angola, en hogares muy humildes, donde quiera que haya llegado la solidaridad de Cuba y está circulando un bello mensaje al que se han unido miles de personas de todo el mundo que agradece a Fidel por sus enseñanzas, por su integridad, por su entereza, por su “virtuosa obstinación” , por todo lo que ha hecho por los pueblos de Nuestra América y por los del resto del mundo y por seguir siendo fuente de inspiración y ejemplo. 

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