martes, 12 de mayo de 2015

La verdad sobre la “Escuela del Terror” del Estado Islámico en Siria

Militantes de EI durante un desfile en ciudad siria de Raqqa (Archivo)La organización internacional terrorista Estado Islámico (EI) ha instalado una compleja industria de reclutamiento y preparación de terroristas suicidas que suministra nuevas víctimas al caldero de la Yihad.
Sobre los detalles del funcionamiento de esta "máquina de la muerte" contaron a RIA Novosti militares sirios y un natural de Turkmenistán, un antiguo emir que respondía por la preparación de los terroristas suicidas.

Un año atrás los servicios secretos de Siria atraparon a un grupo de ciudadanos de Turkmenistán que organizaron en el EI toda una escuela de preparación de kamikazes.
Fueron capturados por casualidad, cuando los militantes se dirigieron a la frontera turca para entregar a sus patrocinadores una "flash", como llaman en la jerga local las grabaciones de video sobre el "trabajo realizado".
Junto al ordenador portátil donde guardaban los videos, los miembros del grupo tropezaron con un puesto de control militar, donde fueron capturados.
"Probablemente, a los militares les llamó más bien la atención el hecho de encontrar en esa región a ciudadanos extranjeros procedentes del lejano Turkmenistán; según resultó, se hallaban ilegalmente, sin cuño en el pasaporte, y luego, durante el cateo, apareció el portátil, y dentro de él…", relata un oficial sirio.
Los servicios secretos tuvieron suerte, en la computadora hallaron archivos con datos detallados sobre el trabajo de la escuela de kamikaze del EI.
Escuela de terroristas suicidas
Prendemos el ordenador, aparece la inscripción "Bienvenidos" en ruso; en el escritorio, gran cantidad de carpetas con nombres en ruso: "detonadores", "reactivos", "química".
Sus autores cargaron varios manuales en explosivos, todos en ruso y escritos a mano.
Luego están los videos para los patrocinadores con el informe de las actividades de la escuela.
Preparación de explosivos: ciudadanos de Asia Central en las inmediaciones de Alepo preparan una mezcla mortal en base a quimicales.
Ensayos: un militante arrima la "máquina infernal" a una pared y la destruye.
El siguiente video muestra cómo dinamitar un camión; en el vehículo colocan cuidadosamente barriles plásticos cargados de TNT, todo grabado cuidadosamente por el camarógrafo.
De los barriles salen unos cables hasta la cabina del chófer, junto al volante hay un botón rojo, que hace estallar los explosivos.
En otro video los "hermanos" acompañan a un terrorista suicida que se dirige a su último camino, se abrazan, le dan las últimas instrucciones; el rostro del hombre que se encamina rumbo a su muerte es anormalmente tranquilo.
"Ha sido evidentemente "preparado", y este es un proceso que dura meses", comenta el video un oficial de los servicios secretos.
Para kamikaze se eligen habitualmente "personas volubles, de carácter débil, que no valoran ni su vida, ni las vidas ajenas".
"Lo mejor es que el ejecutor sea tonto e ignorante, entonces es fácil convencerle que en el paraíso le esperan las vírgenes; a menudo se trata de jóvenes y muchachas entre los 16 y 22 años que no tienen familias, carecen de perspectivas en sus vidas y de esta manera acceden inmediatamente al paraíso", comenta el oficial.
En cierta ocasión fue apresado un estudiante de 19 años de Kirguistán, que no logró activar la bomba a tiempo.
Durante los interrogatorios relató que se convirtió en militante tras una desgracia familiar, su hermana fue descubierta sosteniendo relaciones extramaritales; entonces decidió que sobre su familia pesaba un gran pecado que solo podía ser lavado mediante una "hazaña".
En los videos el kamikaze es animado por un hombre grueso, seguro de sí mismo, el emir Raushán.
De taxista a emir
Durante los interrogatorios, Raushan relata que trabajaba en Asjabad como taxista.
"No ganaba mucho dinero pero alcanzaba para comer; tengo esposa y cinco hijos", relata el emir.
Uno de sus familiares partió a la Yihad en Siria, varios meses después llamó desde Alepo, dijo "que aquí todo está bien, me invitó a venir, me dio los contactos de los guías".
Raushán viajó de Asjabad a Estambul, donde lo recibió un contacto y lo envió a Siria.
En el campamento de militantes de Atma a Raushán le propusieron prepararse como dinamitero ya que por su "gran complexión decidieron que no resultaría un buen soldado".
La preparación se realizó en ruso, el curso fue común para los ciudadanos de las repúblicas de Asia Central que arribaron a Siria.
Raushán reunió en torno a sí toda una brigada.
"Las víctimas inocentes van al paraíso"
Raushán confesó haber preparado varias decenas de kamikazes "no solo de Turkmenistán, sino también de varios países".
"Antes de atacar, llevamos a cabo ataques terroristas, para asustar a los militares y destruir la infraestructura", relata.
Este terrorista tiene en su haber varios actos terroristas sonados en Alepo, tales como la explosión de un hospital militar, una base militar, la entrada de la cárcel central de la ciudad.
El instructor le pregunta: "Pero a causa de las explosiones no solo mueren los militares sirios contra los cuales ustedes combaten, sino también personas inocentes. ¿No le causan lástima?
"El Corán enseña que si una persona inocente muere en la guerra, esta persona va directamente al paraíso", responde sin dudarlo.
El oficial de la cárcel adoptó al hijo del terrorista
Raushán llevaba a su encuentro con los patrocinadores que terminó en una "cita" con los militares a su hijo de tres años Abdul.
Los militantes no esperaban tener ningún tipo de complicaciones por el camino, o consideraron que el niño serviría de "tapadera".
Ahora el menor vive en la familia de un militar sirio.
"Las autoridades de Turkmenistán no se interesaron en el niño, en general las embajadas de muchos países no recogen a los militantes muertos, ya que recogerlos sería aceptar que ellos están aquí; por ello dejamos al niño con nosotros, uno de nuestros agentes lo adoptó", relataron los oficiales sirios.
Los militares muestran otra grabación: a la cámara donde se encuentra detenido Raushán llevan al niño, que se detiene tímidamente frente al padre y trata de recordar quién es él.
El padre tiende sus manos al niño y llora.
Quién sabe si volverán a verse alguna vez…

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