martes, 30 de junio de 2015

Turquía planea intervenir en Siria para liquidar a los kurdos






El veterano periodista Murat Yetkin, del diario «Radikal», también confirmó esta situación tras consultar con sus propias fuentes en el seno de las fuerzas armadas turcas


El gobierno turco estudia la posibilidad de lanzar una operación militar en el norte de Siria, para impedir que tanto el Estado Islámico como las milicias kurdas YPG continúen expandiendo las zonas bajo su control. A Ankara le preocupan especialmente las conquistas kurdas, ante el temor de que acaben traduciéndose en la creación de una entidad estatal autónoma en Siria, que podría estimular las reivindicaciones de los nacionalistas kurdos en la propia Turquía.
«Nunca permitiremos el establecimiento de un estado [kurdo] en el norte de Siria y al sur nuestro. Continuaremos nuestra lucha en este ámbito sin importar lo que cueste», aseguró el pasado viernes el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, que ya el día anterior había tenido palabras muy duras para el Partido de la Unión Democrática (PYD), una formación nacionalista kurda siria con vínculos con la guerrilla del PKK, y cuya milicia YPG ha inflingido importantes derrotas al Estado Islámico en los últimos meses. Ankara considera terroristas a todos estos grupos.
«Quieren completar la operación de cambiar la estructura demográfica de la región. No cerraremos los ojos ante ello», afirmó el viernes Erdogan, quien la semana pasada acusó a las YPG de expulsar a la población árabe y turcomana de la ciudad de Tel Abiad, una localidad fronteriza que los kurdos arrebataron al Estado Islámico este mes.
Según algunas informaciones, el ejecutivo turco estaría ahora tratando de movilizar al ejército para intervenir en Siria. De acuerdo con el diario «Hürriyet», las fuerzas armadas habrían recibido órdenes de tomar «todas las medidas necesarias» para impedir que el EI se haga con el territorio al oeste de la localidad de Marea, muy cerca de los pasos fronterizos de Bab Al Salama y Bab Al Hawa. El plan, según la prensa turca, incluye el envío de tropas al estratégico punto de Jarabulus, para establecer una «zona de seguridad» de 10 kilómetros de profundidad en el interior de Siria, a la que se añadiría una zona adicional de otros 40 o 50 kilómetros protegida por la artillería turca. La operación implicaría el despliegue de unos 12.000 soldados.
Por su parte, el veterano periodista Murat Yetkin, del diario «Radikal», también confirmó esta situación tras consultar con sus propias fuentes en el seno de las fuerzas armadas turcas. Según una de ellas, el objetivo de esta intervención sería «impedir más enfrentamientos entre el Estado Islámico y las fuerzas kurdas lideradas por el PYD, impedir que el PYD tome el control total de la frontera turco-siria, y crear una zona de seguridad contra una nueva oleada de refugiados en territorio sirio, ya no en Turquía».

Yetkin asegura que esta posibilidad fue planteada ya el pasado 18 de junio en una reunión de alto nivel entre los principales responsables políticos turcos y el jefe del Estado Mayor, el general Necdet Özel, que sin embargo se resiste a plegarse a los deseos del gobierno turco. De acuerdo con el relato de Yetkin, el primer ministro Ahmet Davutoglu alegó que el mandato del Parlamento que autoriza operaciones militares en Siria e Irak, ratificado el pasado octubre, es suficiente para lanzar una intervención de este tipo, pero Özel insistió en la necesidad de una orden adicional para ello, que estaría en preparación. Además, el militar habría explicado el importante riesgo de que Turquía sufra represalias en su propio territorio, tanto a manos de los yihadistas como del PKK.
A pesar de estas reticencias, la operación podría ser inminente, dado el nerviosismo de Ankara por los avances kurdos en el norte de Siria. «No estamos en contra de que el PYD combata al ISIS, estamos en contra de que creen una entidad estatal», dice, en condiciones de anonimato, un alto funcionario turco en una reunión con diversos corresponsales extranjeros, entre ellos el de ABC. «El objetivo del PYD es otro, es establecer su estado en el norte de Siria. Por eso estamos cortando toda la ayuda a la zona, y creo que es comprensible», indica.
Tras la toma de Tel Abiad, las milicias YPG han logrado unir las áreas de Yazira y Kobani, dos de los tres cantones kurdos en aquel país. El tercero, Afrin, se encuentra en el extremo occidental del país, vulnerable a ataques de otros grupos. Por ello, numerosos observadores creen que el siguiente paso lógico para las YPG sería asegurar un corredor seguro entre Kobani y Afrin que permita la llegada de suministros y refuerzos a este último.
En el camino, sin embargo, se encuentran dos importantes obstáculos: la localidad de Jarabulus, en manos del Estado Islámico, y una franja de terreno dominada por la alianza rebelde que hace dos meses se hizo con el control de gran parte de la provincia de Idlib. Esta alianza, el llamado Ejército de Conquista, cuenta con el apoyo de Arabia Saudí y de Turquía, lo que explica la disposición de Ankara a enviar tropas: si el Estado Islámico o los kurdos conquistan la zona, pondrían en peligro la línea de suministros de estos insurgentes en el frente de Alepo, algo que el gobierno turco no parece dispuesto a permitir.
Las conquistas kurdas también han alarmado a los yihadistas, que mantienen una importante ofensiva en Hasaka, en el nordeste de Siria, y hace tres días lanzaron un ataque suicida contraKobani en el que mataron a al menos 145 civiles e hirieron a varios cientos más. Los combates han durado tres días, hasta que ayer las YPG confirmaron haber recuperado totalmente el control de la ciudad.

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