jueves, 23 de abril de 2015

Las relaciones peligrosas de Arabia Saudí, es lo que la convierten en un Estado Terrorista


Salman bin Abdulaziz Al Saud, rey de Arabia Saudí

El Rey de Arabia Saudí se reunió con los jefes de Estado egipcio y turco para reafirmar su apoyo a la intervención saudí en los conflictos sirio y yemení a favor de Al-Qaeda y Daesh que operan en Siria, Irak y Yemen.
A comienzos del mes de marzo se llevaron a cabo reuniones de gran importancia política y estratégica en Riad, la capital de Arabia Saudí. El presidente de Egipto, Mariscal de Campo Abdelfatah al-Sisi, llevó a cabo una visita oficial a Riad el 1 de marzo, seguida por la visita al día siguiente, 2 de marzo, por el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogán a la capital saudí. Los jefes de estado egipcio y turco entablaron cada uno aparte conversaciones con el nuevo Rey saudíSalman bin Abdelaziz, quien sucedió en el trono al Rey Abdalá bin Abdelaziz en el trono, fallecido el 23 de enero pasado. Las visitas simultáneas de Al Sisi y Erdogán a Riad fueron llamadas una “coincidencia” por el presidente egipcio, debido a las tensas relaciones entre los
gobiernos egipcio y turco. En este sentido, se ha especulado que la presencia de los presidentes Al Sisi y Erdogán a la vez en Riad para reunirse con el Rey Salman bin Abdelaziz se debía en parte a la intención del monarca saudita de promover y auspiciar unareconciliación entre El Cairo y Ankara.
Específicamente, el Rey Salman bin Abdelaziz habría asegurado al presidente Al Sisi su apoyo financiero a Egipto junto con el de otros países árabes del Golfo Pérsico. Así, desde el golpe de estado militar egipcio de julio de 2013 hasta este año – como recompensa del golpe contra el gobierno del presidente Mohamed Morsi de la Hermandad Musulmana egipcia - El Cairo había recibido 20,000 millones de euros de Arabia Saudita y de sus aliados del Golfo Pérsico como Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, estos opuestos a la forma de gobierno republicana radical del movimiento político de los Hermanos Musulmanes. También se ha dado la cifra de $50 mil millones de dólares en asistencia financiera e inversiones que los países árabes del Golfo Pérsico aliados de Egipto le habrían proporcionado al gobierno egipcio desde el derrocamiento del Presidente Morsi en 2013.
Más aún, en la cumbre económica celebrada en el balneario turístico egipcio de Sharm el Sheij por el 13 de marzo, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait públicamente declararon que proporcionarían nuevas ayudas financieras a Egipto por un total de unos 12,000 millones de euros, con cada una de las dichas monarquías absolutas árabes del Golfo Pérsico suministrando alrededor de 4,000 millones de euros al gobierno egipcio. Los benefactores árabes del Golfo Pérsico del régimen militar egipcio han financiado como parte de sus ayudas la adquisición de armamento por parte de El Cairo, incluyendo la compra de 24 avanzados aviones caza Rafale franceses valorados en 5,200 millones de euros.    
Arabia Saudita, estado que se puede considerar la cabeza de los países árabes miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (Pérsico), habría buscado literalmente comprar a través de ayudas financieras el apoyo de Egipto en su planeada campaña militar en Yemen para atacar, derrotar y someter a los hutíes, miembros de la milicia chiita yemení de Ansar Allah o Ansarolá (Partidarios de Dios). La reunión del 1 de marzo en Riad entre el Presidente egipcio Al Sisi y el Rey saudí Salman bin Abdelaziz habría tenido el propósito de asegurar el apoyo egipcio a la campaña militar sunita de cinco miembros del Consejo de Cooperación del Golfo - Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Bahréin - más otros seis países aliados contra los hutíes de Yemen.
Otro objetivo de la reunión entre Al Sisi y el monarca saudí habría sido formalizar el apoyo egipcio a la iniciativa saudita de establecer una fuerza militar conjuntaárabe sunita. El objetivo real de esta fuerza militar a la que formaría parte Egipto sería combatir a los árabes chiitas en Yemen y probablemente en un futuro en Siria, Líbano e inclusive en Iraq, además de enfrentarse al grupo terrorista Daesh. Además de usar dicha fuerza militar conjunta en Yemen contra Ansarolá, para Egipto tendría urgencia su uso en contra de Daesh en Libia, al constituir dicho grupo terrorista una amenaza más directa para su frontera oeste. En cambio, para los países del Consejo de Cooperación del Golfo partícipes de la fuerza militar conjunta árabe, el principal objetivo a combatir con dicha fuerza no sería la organización terrorista sunita Daesh sino los chiitas.
En este sentido, la reunión del Presidente turco Erdogán con el Rey Salman bin Abdelaziz del 2 de marzo en Riad habría tenido entre otros el objetivo de reafirmar la alianza saudí con Turquía con respecto al apoyo a grupos terroristas radicales operando en Siria. En este sentido, se habría reafirmado en la reunión la continua ayuda financiera de Arabia Saudita y de otros países árabes del Golfo Pérsico como Qatar a grupos terroristas radicales sunitas operando en Siria, como el Frente Al Nusra ligado a Al Qaeda y Daesh, mientras que Ankara continuaría proporcionando el territorio turco como base de operaciones y centro de apoyo logístico, atención médica y reclutamiento de dichos grupos terroristas radicales activos en Siria.
Probablemente el Presidente Erdogán y el Rey Salman habrían reafirmado su apoyo a las ofensivas terroristas llevadas a cabo en Siria coincidiendo con la intervención militar liderada por Arabia Saudita en Yemen contra los hutíes de Ansarolá, la llamada Operación Tormenta Decisiva iniciada con ataques aéreos el 25 de marzo por la noche. Estas conversaciones de los presidentes egipcio y turco con el monarca saudí se habrían llevado a cabo con la aprobación deEE.UU., la única superpotencia, que preside la coalición de aliados occidentales y del Cercano Oriente organizada para desestabilizar a Siria y tumbar a su gobierno, enemigo éste de Israel (Tel Aviv es a su vez miembro de dicha coalición antisiria que apoya a Al Qaeda), apoyando a grupos terroristas radicales para lograrlo.  
En las conversaciones turco-saudíes de Riad del 2 de marzo se habría hablado de los preparativos ya concluidos por parte de un frente de estados suníes para una nueva fase de ofensivas militares por parte de grupos terroristas radicales sunitas en Siria contra las fuerzas del gobierno sirio. Estas nuevas ofensivas terroristas por grupos radicales apoyados por Arabia Saudita, Turquía, Qatar, otros miembros del Consejo de Cooperación del Golfo y EE.UU. han coincidido con la ofensiva aérea y de bombardeos navales contra Yemen por parte de los saudíes y sus aliados. Así, los grupos terroristas radicales sunitas Frente Al Nusra (ligado a Al Qaeda), Ahrar Al Sham y Jund Al Aqsa capturaron la ciudad siria de Idlib el 28 de marzo pasado, ciudad del noroeste de Siria de 100,000 habitantes que para los terroristas atacantes está convenientemente a corta distancia de la frontera con Turquía. Y el 1 de abril terroristas de Daesh entraron en el campamento de refugiados palestinos de Yarmouk en la capital siria de Damasco, en el sur del país. Los preparativos para reclutar y financiar el pago de soldadas de los terroristas radicales y dotarlos de armamento y equipo militar habría tomado tiempo, en un esfuerzo coordinado por Arabia Saudita, otros países aliados árabes del Golfo Pérsico como Qatar, Emiratos Árabes Unidos yKuwait, por Turquía y EE.UU. Así, según un informe de las Naciones Unidas, más de 25,000 voluntarios extranjeros se unieron a las filas de  grupos terroristas radicales sunitas operando en Siria e Iraq como el Frente Al Nusra y Daesh, incluyendo ciudadanos de al menos 100 países. El estudio de la ONU indicó en este sentido que entre mediados del 2014 y el mes de marzo de 2015 (mes de las visitas de los presidentes egipcio y turco a Riad, del comienzo de la Operación Tormenta Decisiva contra Yemen y de la ofensiva terrorista radical en Idlib en Siria), el número de extranjeros en dichos grupos terroristas aumentó en un 71%.
Divisiones existen, empero, en la alianza sunita antichiita que pretendería ser encabezada por Arabia Saudita para intervenir en Yemen contra los chiitas de Ansarolá, para seguir interviniendo en Siria para destruir su comunidad chiita alauita y probablemente para intervenir en el Líbano contra el partido político y milicia chiita libanesa Hezbolá, una vez que cayese primero Siria. A pesar de intentos por parte de Riad de reconciliar a Egipto con Qatar - sin duda como parte de su planeada gran alianza sunita, siguen habiendo tensiones en las relaciones entre El Cairo y Doha. El gobierno egipcio de Al Sisi resiente el apoyo que Qatar ha dado a la Hermandad Musulmana de Egipto, cuyo Presidente Morsi elegido democráticamente fue depuesto por los militares egipcios. El Cairo también reciente el apoyo que Qatar ha dado a Daesh y grupos radicales en Libia, contribuyendo a desestabilizar este vecino de Egipto. Las relaciones entre Egipto y Turquía siguen padeciendo tensiones en vista de las críticas del Presidente turco Erdogán por el golpe militar contra el Presidente Morsi y por la proscripción de la Hermandad Musulmana egipcia, y probablemente también por el apoyo de Ankara a terroristas radicales libios que han ido a desestabilizar Siriaoperando desde territorio turco, ayudando así a grupos radicales libios que desestabilizan también a Libia, antiguo territorio del Imperio Otomano como lo fue Siria, Iraq y parte de Yemen.
Ante las conspiraciones turco-saudíes-qataríes y de Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Libia, Kuwait, Israel y EE.UU., entre otros, para tumbar por medio de grupos terroristas al gobierno sirio, se ha reportado que el gobierno egipcio del militar Al Sisi ha estado renuente a pronunciarse si el gobierno del Presidente Bashar Al Assad de Siria ha de permanecer o no en el poder. Se ha dicho también que el Ejército Egipcio – el que encabeza y es el poder detrás del gobierno egipcio - desea mantener la capacidad combativa de las fuerzas armadas sirias (entre militares ex aliados contra Israel se entienden) y que el gobierno egipcio desea que Siria sea readmitida en la Liga Árabe, a lo que se opone Arabia Saudita junto con sus aliados dentro de la Liga. Tampoco habría gustado a Riad, Ankara, Tel Aviv, Doha y Abu Dabi lo que dijo el Presidente Al Sisi vísperas de su visita a Riad para su reunión con el Rey Salman, en cuanto a que para solucionar el conflicto sirio hace falta “una solución política, manteniendo la unidad territorial siria y combatiendo el terrorismo”. 

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