jueves, 23 de abril de 2015

Irán, Siria y Sudán forman ahora el nuevo 'eje del mal' de EEUU tras la salida de Cuba



Sólo Siria llevaba más tiempo en la lista negra de EEUU que Cuba. La isla permanecía desde el 1 de marzo de 1982 en el registro de estados patrocinadores del terrorismo de la Casa Blanca
Más allá de cuestiones relacionadas con el tacticismo y la geoestrategiapolítica, Washington esgrimió durante décadas que La Habana cobijó a terroristas de ETA y guerrilleros de las FARC en la isla, además de a algunos de los fugitivos 'most wanted' por las autoridades federales estadounidenses. Ahora el Departamento de Estado reconoce que Cuba ha roto los lazos con los etarras y considera que el hecho de que la isla esté albergando las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC demuestra que ya no ofrece armamento o entrenamiento militar a estos grupos paramilitares como acusaba en el pasado reciente. 

Asimismo, está decisión de la Casa Blanca pretende desmontar la paradoja del deshielo entre EEUU y Cuba en la medida en que no dejaba de resultar una paradoja -y una interesante munición política para la oposición republicana- que el Ejecutivo que preside Barack Obama se aproximara a un estado que patrocina el terrorismo. Por supuesto, el régimen de los Castro rechazaba abiertamente su inclusión "injusta e infundada" en la lista negra estadounidense. En los últimos meses La Habana ha insistido en abandonar este registro. Petición a la que ha accedido Washington tras comprobar que el Gobierno de Raúl Castro no ha apoyado el terrorismo en los últimos seis meses y obtener garantías de que no lo hará en el futuro.
Del mismo modo que las palabras se las lleva el viento, lo cierto es que Cuba ha permanecido en esta lista más por cuestiones políticas que por un riesgo evidente para la seguridad de EEUU o el mundo. La detención del contratista estadounidense Alan Gross-cuya liberación propició el histórico acercamiento entre Washington y la Habana-  ha pesado mucho más que ETA o las FARC. 

¿Qué significa la salida para Cuba?

A los cuatro países que EEUU consideraba patrocinadores del terrorismo -Siria, Irán, Sudán y la propia Cuba- padecen -o padecían en el caso de la isla- ciertas restricciones. Washington prohibe la venta de armamento a estos países, mantiene un férreo control sobre algunas exportaciones que podrían reforzar su capacidad militar y restringe asimismo su asistencia económica. 
Sin embargo, en el caso concreto de Cuba estas sanciones no hacían sino ahondar en las que ya habían sido impuestas de un modo más extenso por el embargo económico de Estados Unidos que pesa sobre la isla desde octubre de 1960. A pesar del deshielo, el bloqueo permanece hoy vigente y continúa definiendo de manera decisiva la relación entre ambos países. 
Así como la decisión de excluir a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo compete exclusivamente a la Casa Blanca -aunque el Congreso tendrá 45 días para revisar y dar su opinión sobre este asunto- levantar el embargo se antoja una tarea mucho más complicada. 

Al tratarse de una ley, el fin del bloqueo deberá decidirse en el hemiciclo estadounidense donde varios pesos pesados como los senadores Marco Rubio -en la carrera electoral por la candidatura presidencial del Partido Republicano- o Robert Menéndez mantienen una dura oposición al respecto.

El nuevo eje del mal

La salida de Cuba -el último páis que abandonó el registro fue Corea del Norte en 2008- reduce ahora a tres la lista de estados patrocinadores del terrorismo que maneja el Departamento de Estado norteamericano. Así Siria, presente en esta clasificación desde el 29 de diciembre de 1979, Irán, desde el 19 de enero de 1984, y Sudán desde el 12 de agosto de 1993, forman el nuevo triunvirato del mal de los Estados Unidos. 
De esta particular Troika resulta especialmente curiosa la permanencia del régimen iraní de los ayatolas, máxime cuando Teherán y las potencias 5+1 (EEUU, AlemaniaFranciaReino UnidoRusia y China) acaban de alcanzar el ansiado acuerdo por el que Irán deberá acreditar los fines pacíficos de su programa nuclear. Sin embargo, su permanencia en la lista se remonta a mucho más tiempo atrás. En este sentido, la violación de sus obligaciones nucleares respecto a sus planes atómicos formaban parte de los argumentos por los que Irán permanecía en esta lista negra. Pero hay muchos más. 
Washington acusa al estado persa de prestar apoyo finaciero, material y logístico a diversos grupos terroristas que operan en Oriente Medio, en especial a Hezbola en el Líbano, cuyos militantes -según EEUU- han entrenado en numerosos campamentos iraníes. Concluye que Irán ha colaborado activamente en el rearme de este grupo terrorista en violación directa de la Resolución 1701 de Naciones Unidas. Asimismo considera que Teherán ha proporcionado adiestramiento y financiación aHamás para perpetrar atentados en suelo israelí y palestino. Asimismo,  el Departamento de Estado cree que desde 2006 Irán ha suministrado armamento de los talibanes afganos.
Además acusa al régimen de los ayatolás de prestar apoyo militar a Damasco cuando afloró la primavera árabe siria en un conflicto en el que ya ha muerto 200.000 personas según el recuento oficial de la ONU. En este sentido, Siria -que permanece en esta lista desde 1979- el Departamento de Estado acusa a este país de dar cobijo a terroristas de Hamás y otros grupos terroristas desde hace décadas. 
No deja de resultar una paradoja que hoy el gobierno de Al Asad se erija como el último eje de contención de la barbarie del Estado Islámico que ha hecho de la ciudad siria de Raqqa la capital mundial de su autoproclamado califato.
Por su parte, sobre Sudán -inmerso en una sangrienta guerra civil entre el norte y el sur- pesa la acusación de ser un campo logístico de operaciones de grupos como Al Qaeda, la yihad egipcia o palestina o el propio Hamás. 

Corea del Norte y Afganistán

Llama la atención la salida de Corea del Norte de esta lista en 2008, sobre todo si tenemos en cuenta que sus bravatas y amenazas varias contra Estados Unidos de Kim Jong Il se han sucedido desde entonces.Pyongyang, incluido en este registro por venta de armas a terroristas, ofrecer asilo a la organización comunista Facción Ejército Rojo japonés y ser considerada responsable del atentado de Rangún y el del Vuelo 858 de Korean Air, podría resultar un buen ejemplo de cómo podría allanarse la salida de Teherán de esta lista negra. 
Corea del Norte abandonó la lista por un compromiso de apertura enmateria nuclear
Por su parte, curiosamente el aterrador régimen de los talibanes en Afganistán nunca formó parte de la lista de estados patrocinadores del terrorismo. La razón es que EEUU nunca consideró al movimiento radical como legítimo y soberano de Afganistán. 

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