domingo, 3 de julio de 2016

Rusia, socio confiable para la industria cubana


Si en algo parecen no tener dudas las autoridades rusas y cubanas, es que la colaboración y las relaciones económicas entre ambas naciones han vuelto a ser prioritarias, a partir de la visita del presidente Putin a La Habana en 2014. La feria Cubaindustria 2016 ha venido a corroborarlo, al declarar a Rusia “país invitado de honor”.

Y no ha sido casual esta designación, pues Rusia es, en estos momentos, vital para el desarrollo industrial de la nación antillana a mediano y largo plazo, con “proyectos concretos que se enmarcan dentro del plan de desarrollo económico y social del país”, según indicó Ricardo Cabrisas Ruiz, vicepresidente del Consejo de Ministros. “Rusia es un socio tradicional y confiable para Cuba, y el relanzamiento de nuestras relaciones económicas y en todas las esferas es un hecho”, dijo a Sputnik.

Proyectos vitales ya firmados o en marcha están en manos de compañías rusas, como la modernización de la siderúrgica antillana de acero, o en el plano energético, la construcción de cuatro bloques de 200 megawatts.

En la trasportación, la presencia rusa es fundamental. “El transporte es un nudo gordiano de la economía nacional hoy y por eso el gobierno ha tomado la decisión de priorizar todo aquello que contribuya a mejorar esta importante esfera en el desarrollo económico y social del país”, recordaba Cabrisas.

Por ese motivo, para este mismo año ya deben llegar los nuevos camiones Kamaz, así como piezas para reconstruir gran parte de los que llevan décadas rodando por la isla. La modernización de los ferrocarriles también será acometida por empresas rusas.

Feria Cubaindustria 2016

Rusia está dispuesta a la firma de acuerdos entre ambos países para favorecer a la aviación civil. Y para un futuro próximo, se espera que nuevos autos Lada se sumen a los cientos de miles que ya recorren las calles cubanas.

“Nuestra tarea es encontrar puntos de crecimiento común, nuevos caminos de colaboración y el transporte es uno de ellos” aseguró Gregori Kalamanov, viceministro ruso de Industria y Comercio. “Se pueden abrir otras líneas de mercado, como el suministro de productos destinados al turismo”, precisó.

Para afianzarse en las existentes o encontrar nuevas líneas de cooperación han llegado a La Habana (con el apoyo de la embajada y la representación comercial de Rusia) 16 empresas rusas entre las que destacan la corporación estatal Rostec, el grupo de empresas Elcom, “Helicópteros de Rusia”, la división de autobuses del grupo Gaz, Iluishin Finance, o el Fondo de Inversión Rusia-Cuba, entre otros. Otras entidades como la Sociedad de Amistad Rusia-Cuba y el Banco Regional Ruso, colaboraron en traer por primera vez a artistas del país eslavo a una convención de este tipo, en días en los que el ruso vuelve a ser idioma común, esta vez para negocios mutuamente ventajosos.



Porque este puede y debe ser un camino de ida y vuelta, como lo reconoció una de las artífices de esta participación, Tatiana Mashkova, vicepresidenta del Consejo Empresarial Rusia-Cuba, en declaraciones exclusivas a Sputnik. “Podemos aprender de Cuba también, pues el país tiene grandes avances tecnológicos en el campo de la biomedicina o del software”, afirmó.

Más allá, el saldo es no sólo económico sino político. “Que Rusia sea invitado de honor, enseña al mundo que a pesar de todos los cambios continuamos juntos y seguiremos así”, afirmó Mashkova, también directora general del Comité Nacional para la colaboración económica con los países de América Latina (CN CEPLA).

Por su parte, el embajador ruso en La Habana, Mikhail Kamynin, no duda en afirmar que “nuestras relaciones están en su mejor momento”. A pesar de que los tiempos soviéticos dejaron el listón muy alto, esta nueva etapa se perfila ya como la más abierta y fructífera de las relaciones bilaterales.

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