jueves, 26 de marzo de 2015

Los hutíes llaman a 'la movilización general' y la ONU advierte de que Yemen se desliza hacia el caos de Siria y Libia

Dos días después de que el autodenominado Estado Islámico (IS)irrumpiera en Yemen con un sangriento doble atentado, el grupo rebelde chií de los hutíes ha jurado venganza con una ofensiva que este domingo ha conquistado Taiz, la tercera ciudad del país, avivando las tensiones sectarias que aproximan a Yemen al conflicto que desangra Siria e Irak.
"Llamo al gran pueblo de Yemen a una movilización general", ha declarado este domingo el líder de los hutíes Abdelmalek al Huti en un encendido discurso televisado en el que ha invitado a sus acólitos a alistarse y ha acusado a países occidentales y el vecino Arabia Saudí de tratar de sumir la país en el mismo "caos" que atraviesa Libia. "La estrategia es más evidente que nunca", ha recalcado.
En su alocución Al Huti ha acusado a Abdo Rabu Mansur Hadi -que se sigue considerando el presidente legítimo desde su refugio en la ciudad sureña de Adén- de ser "una marioneta en manos de las fuerzas del mal, encabezadas por EEUU y financiadas por Arabia Saudí y Qatar".
El líder hutí ha justificado la ofensiva en el sur del país, zonas de población suní, por la necesidad de luchar contra Al Qaeda en la Península Arábiga, que tiene su cuartel general en el país, y el IS, que se atribuyó la autoría de los cuatros ataques suicidas que dejaron el viernes al menos 154 muertos y unos 350 heridos en dos mezquitas de Saná frecuentadas por los hutíes.
"Todas las fuerzas políticas que apoyan a Al Qaeda están en el punto de mira. No permitiremos que Al Qaeda y el 'daesh' (acrónimo árabe del IS) reciban cobertura política o regional", ha señalado Al Huti el día en el que sus tropas junto a leales al ex presidente Ali Abdalá Saleh han ocupado la ciudad de Taiz y su aeropuerto en su camino hacia Adén, adonde el pasado mes huyó Hadi después de que los hutíes estrecharan su control sobre la capital yemení y le colocaran bajo arresto domiciliario.

Contrarios a la llegada de los hutíes, miles de vecinos de Taiz han tomado las calles. Los hutíes han disparado al aire para dispersar a la multitud. Desde el pasado septiembre el grupo rebelde, con el respaldo de Irán, se ha enfrentado en su ofensiva a tribus locales de zonas suníes. Precisamente este domingo, en una reunión de urgencia, el Consejo de Seguridad ha condenado las ambiciones de los hutíes y ha amenazado con tomar "nuevas medidas" si no cesan las hostilidades.
La declaración que será aprobada este domingo censura "las acciones unilaterales en curso adoptadas por los hutíes, que socavan el proceso de transición política en Yemen y ponen en peligro la seguridad, la soberanía y la unidad de Yemen" y llama a "los actores no estatales a retirarse de las instituciones de Gobierno".
Por su parte, el mediador de la ONU en Yemen, Jamal Benomar, ha advertido este domingo que ninguno de los actores en liza pueden hacerse con el control de todo el país y ha pronosticado que de continuar el conflicto, Yemen podría deslizarse hacia "un escenario combinado de Irak, Libia y Siria", territorios en los que el IS ha logrado avanzar aprovechando el caos.
En su discurso, el líder hutí también ha criticado al Consejo de Seguridad por -a su juicio- estar al servicio de "las fuerzas del mal"y patrocinar un diálogo político "improductivo" auspiciado por quienes "alimentan las tensiones en el seno del pueblo yemení" en referencia a la vecina monarquía saudí.

'La punta del iceberg'

El agravamiento del conflicto en Yemen se produce después de que el viernes cuatro suicidas convirtieran la concurrida oración del viernes en dos mezquitas de Saná en una atroz carnicería. Los ataques contra sendos lugares, frecuentados por simpatizantes y dirigentes del grupo chií rebelde de los hutíes, se saldaron con al menos 154 muertos y más de 300 heridos en una señal más del fantasma de guerra civil con tintes sectarios que acecha al país más pobre del golfo Pérsico.
Horas después de las embestidas, una de las dos sucursales yemeníes del IS se atribuyó los atentados en la que -de confirmarse- sería la primera acción de los acólitos del califato en territorio yemení. "Que sepan los hutíes politeístas que los soldados del Estado Islámico no descansarán y no se quedarán quietos hasta erradicarlos, hacer fracasar su asalto y abortar el proyecto safávido [una poderosa dinastía que gobernó Persia entre los siglos XVI y XVIII mencionada por el IS para referirse a Irán] en Yemen, con el poder y fortaleza de Alá", declaró el escueto comunicado divulgado por la auto proclamada "Provincia de Saná".
"Esta operación no es más que la punta del iceberg", agregó la nota a modo de sangrienta advertencia. La prueba de que el IS ha logrado asentarse en el avispero yemení ganó enteros cuando Al Qaeda en la Península Arábiga, que tiene su sucursal en el país, negó cualquier conexión con los ataques. En un comunicado difundido en Ttwitter, el grupo reiteró su total obediencia a las directrices enviadas por el líder de Al Qaeda, el egipcio Ayman al Zawahiri. El sucesor de Bin Laden prohibió ubicar sus acciones en mezquitas, mercados y otros lugares públicos "preocupado por la vida de los musulmanes inocentes".
La irrupción del IS dejó imágenes espeluznantes. En la mezquita Badr, en el centro de Saná, el primero de los suicidas detonó el cinturón de explosivos a las puertas del recinto tras ser cazado por la seguridad. El segundo aprovechó el pánico de la multitud para acceder a la mezquita y, unos segundos más tarde, inmolarse en mitad de los fieles que al mediodía abarrotaban el local. El espanto también alcanzó la mezquita de Al Hashush, en el barrio de Al Yarraf, en el norte de la capital yemení. Otros dos yihadistas sembraron el páramo de muerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario