martes, 27 de enero de 2015

El Estado Islámico sufre su mayor derrota en Irak a manos de los peshmerga kurdos

Peshmergas kurdos durante su avance por las nuevas zonas arrebatadas al Estado Islámico. / Bas News
‘Peshmergas’ kurdos en su avance por las nuevas zonas arrebatadas al Estado Islámico en el norte de Irak. / Bas News


Lo más significativo de lo que está ocurriendo en el norte de Irak no es tanto el rápido avance de los peshmergas kurdos apoyados por la aviación internacional, sino la falta de respuesta por parte del Estado Islámico, cuyos muyahidines huyen prácticamente sin combatir, un hecho revelador sobre la debilidad en que se encontraría el denominado Califato con base en Mosul y la ciudad siria de Raqa.
Se cuentan por decenas los pueblos que permanecían en manos de los yihadistas desde agosto y que hoy han quedado bajo control del Gobierno kurdo. De acuerdo con la información publicada por la página web oficial del Gobierno de Arbil, la vasta ofensiva se inició en la madrugada del miércoles, día 17, participando en la misma unos 8.000 peshmergas.
Responsables sobre el terreno también han explicado a medios de comunicación locales, entre ellos Rudaw y Bas News, que la mayor parte de los yihadistas muertos tenían documentación extranjera, de países europeos, como Alemania, de países africanos, como Túnez y Nigeria, e incluso procedente de Rusia. Esta circunstancia indicaría la pérdida de apoyo por parte de las tribus suníes, que hasta ahora suponían la principal base social del Estado Islámico.

Las flechas encarnadas indican la ofensiva y las estrellas amarillas, las ciudades en manos de los kurdos. / Manuel Martorell
Las flechas indican la ofensiva y las estrellas amarillas, las ciudades en manos de los kurdos. / Manuel Martorell
Entre las ciudades importantes que lospeshmergas han recuperado se encuentra la de Sinuny, de 140.000 habitantes, situada entre el Monte Sinjar y la frontera siria. Por su parte, la reconquista de Sinjar, principal ciudad yezidi y que da nombre a toda la región, tiene un gran valor simbólico ya que su ocupación por el Estado Islámico el 3 de agosto desencadenó la actual crisis humanitaria.
A partir de ese momento, cientos de miles deyezidis, cristianos, shabaks, turcómanos y chiíes tuvieron que huir a la región autónoma del Kurdistán, donde se encuentran en estos momentos más de un millón de refugiados debido a este nuevo conflicto bélico.
Fuentes locales ya anunciaron a cuartopoder.es el sábado 13 de diciembre que estaba en marcha una ofensiva de este tipo con la participación de miles de soldados y que su puesta en marcha era cuestión de días o, como mucho, de semanas. En ese momento se esperaba un avance lento debido a que los yihadistas en su retirada dejan el terreno literalmente plantado de trampas y hay que revisar casa por casa. Incluso han llegado de colocar una bomba bajo un Corán sobre el que se ha colocado un zapato que, al ser retirado por respeto al libro sagrado de los musulmanes, activa el explosivo.
Pese a estos temores, el avance ha sido fulgurante y el jueves, al día siguiente de desencadenarse la ofensiva, ya se había roto el cerco al Monte Sinjar, donde todavía estaban atrapados 10.000 civiles protegidos por militantes del PKK –la guerrilla kurda de Turquía- y de las Unidades de Defensa Popular (YPG) sirias, quienes, a su vez, habían formado unidades de autodefensa yezidis.
Una vez que los peshmergas entraron en contacto con los sitiados, un convoy de treinta caminos fletado por la Fundación Barzani pudo repartir alimentos, medicinas y ropa de abrigo para el invierno, así como evacuar a las familias que así lo desearan.
De acuerdo con estas fuentes, la ofensiva habría partido de tres puntos diferentes aunque fundamentalmente de las ciudades de Rabia, hacia el Monte Sinjar, y desde Zamar hacia la localidad de Tal Alwaynat, mientras que las guerrillas del PKK y las YPG hacían lo propio desde el Monte Sinjar hacia la ciudad que da nombre a esta región situada entre Mosul y la frontera con Siria.
Los yihadistas todavía mantienen en su poder en esta zona la importante ciudad de Tal Afar, de población mayoritaria turcómana. Tanto en esta ciudad como en la de Sinjar y en otras muchas localidades, tribus y clanes árabes respaldaron a los yihadistas en sus operaciones de limpieza étnica, incluso quedándose con casas y propiedades de quienes habían tenido que huir ante el avance del Estado Islámico. En este sentido, dirigentes yezidis han asegurado en varias ocasiones que no permitirán que estas familias implicadas en el genocidio, en las matanzas colectivas, en el secuestro de cientos de mujeres como botín de guerra para utilizarlas como esclavas sexuales y en la destrucción de lugares sagrados para yezidis, cristianos y chiíes permanezcan en los pueblos ya que la convivencia con ellos resultaría imposible tras lo ocurrido.
Todo indica que nos encontramos ante la principal derrota sufrida por el Estado Islámico a manos de los peshmergas kurdos y que el próximo objetivo consiste en estrechar el cerco a la ciudad de Mosul, cuyo asalto, según estas fuentes, no comenzaría antes de primavera. Para entonces ya estaría listo un verdadero ejército compuesto por 10.000 árabes contrarios al Estado Islámico, entrenados en el Kurdistán, para reconquistar su ciudad y convertirla en capital de una nueva autonomía política a semejanza de la que disfrutan los kurdos desde hace dos décadas.

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