lunes, 6 de agosto de 2018

Brasil, último en abolir la esclavitud en América, después de Cuba


Los regímenes coloniales de Brasil y de Cuba (dos años antes) abolieron tardíamente la esclavitud en los años 80 del siglo XIX, aferrados a la explotación de esa fuerza de trabajo forzada en los principales renglones de sus economías.

El 13 de mayo de 1888, hace 130 años, la princesa regente de Brasil Isabel firmó la denominada Ley Aurea que puso fin al esclavismo aunque las masas de negros y mestizos liberados continuaron en pésimas condiciones para el acceso al trabajo y discriminados, como en suelo cubano.

A la altura de esta fecha la emergente burguesía cafetera brasileña y sectores monárquicos consideraban el trabajo esclavo un freno para la modernización, unido a las rebeliones ocurridas en 1886 y 1887.

Minadas las bases del sistema durante la primera Guerra independentista (1868-1878), comenzó el proceso de la abolición en Cuba cuando el trabajo esclavo representaba un freno al desarrollo de la industria azucarera.

El 13 de febrero de 1880, España dictó la llamada ley sobre la abolición de la esclavitud, la cual declaró que los siervos debían continuar sometidos al Patronato de sus poseedores hasta los ocho años de formulada la misma. Una nueva Real Orden, el 7 de octubre de 1886, le puso fin.

En los dos países desde inicios de la colonización europea, a principios del siglo XVI, la esclavitud marcó los derroteros de cuatro siglos de su historia.

Diversos investigadores, entre los primeros el historiador y ensayista cubano José Antonio Saco (1797-1879), estudiaron y compararon la economía de ambos países en ese periodo.

En Análisis de una obra sobre Brasil (1828 y 1829) Saco pasa de la crítica a la esclavitud a una propuesta capitalista y sugiere la sustitución del trabajo esclavo por el asalariado, entre otras cuestiones que considera esenciales.

Basado en la historia de ese país, en especial los problemas de la trata y esclavitud, ataca a los traficantes de negros y sus cómplices componentes poderosos también de la sociedad esclavista cubana.

GRANDES ESCLAVISTAS 

Colonizado por Portugal, el extenso territorio de Brasil registra cifras record en este continente en la introducción de esclavos africanos tras utilizar a los indoamericanos.

La más famosa de las rebeliones recoge la historia del Quilombo de los Palmares (República de los Palmares), formado de 1580 a 1710, por esclavos fugitivos y sus descendientes, mestizaje que comprendió a los anteriores con indígenas y minorías blancas.

Los esclavistas emplearon obra de mano forzada en las producciones de azúcar, café, algodón, tabaco y otros renglones, así como en la esclavitud doméstica y el artesanado (carpinteros, pintores, albañiles, ebanistas, zapateros, herreros).

La producción azucarera atrajo la introducción de esclavos desde la primera mitad del siglo XVI, los que eran desembarcados en Río de Janeiro, Salvador de Bahía, Recife y San Luis.

En la agricultura eran preferidos, a pesar de los altos precios de cada pieza, los procedentes del sur de África (Angola, Mozambique y Congo) y en la minería, los de África Occidental.

Los negreros transportaban los esclavos en las bodegas de los barcos, encadenados hombres y mujeres, incluso niños.

De 1492-1600 introdujeron 50 mil esclavos; 1601-1700 (560 mil); 1700-1810 (un millón 891 mil 400) y 1810-1870 (tres millones 646 mil 800). Parte de ellos entraron clandestinos pues el último barco de esclavos, documentado, arribó en 1856.

Existió en la práctica una competencia entre Brasil y Cuba, a pesar de la gran diferencia territorial, en cuanto a determinados renglones, todos sustentados en la esclavitud, a la caída de la producción azucarera haitiana, que llegó a ser la primera del planeta.

Según estimados, pues nunca llegará a conocerse la cifra exacta, podría pasar del millón el número de los esclavos africanos introducidos en Cuba desde el siglo XVI hasta el último cargamento clandestino en el año 1873; alrededor de 64 mil corresponden al período de 1510 a 1762.

En la postrimería del siglo XVIII (1792), la Cuba colonial había situado su producción azucarera en el tercer lugar mundial, después de Jamaica y Brasil, desde el puesto decimoprimero donde se encontraba en 1760, pero todavía sus instalaciones eran atrasadas e insuficientes.

Ya en 1849 produjo 220 mil toneladas, el 23,5 por ciento de la producción mundial de azúcar de caña (923 mil 789 toneladas), seguida por las Antillas Británicas (142 mil 200 toneladas) y Brasil (121 mil 509).

Según datos de 1856, Cuba producía 359 mil 397 toneladas (el 30 por ciento de la mundial) seguida de las Indias Occidentales Británicas con 147 mil 911 toneladas (el 12 por ciento) y Brasil 105 mil 603 toneladas (9 por ciento).

En 1860 Brasil ocupaba el primer lugar en la producción de café (320 millones de libras) por encima de Java (110), Haití y Ceilán (35), Guyana (30) y Cuba y Puerto Rico (solo 25 millones de libras cada una).

La esclavitud en Puerto Rico, tan cruel como en Cuba


Miles de esclavos sufrieron en Borinquén la crueldad de sus amos, bajo el látigo y el sol caribeño, aunque nunca esta colonia alcanzó la condición de plantación debido a los insuficientes recursos económicos de los esclavistas.

La historia de la esclavitud en las dos últimas colonias españolas en América, ambas con nombres aborígenes, guarda alguna similitud pues duró casi cuatro siglos, tanto en Cuba, la Mayor, como en Puerto Rico, la Menor de las Grandes Antillas.

Desde bien temprano los colonizadores españoles introdujeron en ambos casos la fuerza esclava en la agricultura y la minería, en sustitución de los pobladores originarios que fueron diezmados pronto.

Los introducidos en Cuba desde el siglo XVI hasta el último cargamento clandestino en el año 1873; podría pasar del millón, de ellos alrededor de 64 mil en el período de 1510 a 1762.

Los primeros emigrantes forzosos de origen africano llegaron a la entonces San Juan Bautista, bautizada así por Cristóbal Colón en 1493, como esclavos domésticos.

A partir de un cargamento de 200 piezas en el año 1530, ya ascendían a mil 500, las dos terceras partes varones, alrededor del año 1553.

Entre 1607 y 1633 entraron legalmente alrededor de dos mil 240 esclavos.

En 1765, según el primer censo oficial de la Isla, la población total era 44 mil 833 personas, de las ellas, cinco mil 37 esclavos.

España aprovechó las condiciones estratégicas de Puerto Rico, estableció fortificaciones militares, incluso la utilizó de depósito de presos, pero poco o nada hizo a favor de los pobladores.

Allí las producciones eran en pequeña escala, para fines de autoabastecimiento e intercambio de contrabando, casi el único medio de sobrevivir ante el férreo monopolio comercial hispano.

El contrabando les posibilitó introducir esclavos a cambio de carne salada, cerdos, bija, jengibre y cueros, producción a cargo de sus negros.

Aunque la caña de azúcar llegó con la colonización y el primer trapiche se instaló en la década de 1520, esta industria nunca alcanzó el desarrollo ocurrido en Cuba y en otras islas del Caribe, francesas, inglesas y holandesas.

Eran agricultores y ganaderos y solo a comienzos del siglo XIX incursionaron en la producción azucarera con fuerza esclava, pero resultaron incapaces de invertir en mejoras tecnológicas y más esclavos.

El número máximo de esclavos fue 51 mil 265, en 1846, y existían 175 mil 791 negros y mestizos libres en igual fecha; los plantadores puertorriqueños quedaron estancados por falta de recursos financieros.

Los negros y mestizos libres, en muchos casos, compraron su propia libertad pagando al amo, en los llamados procesos de coartación.

El comercio de esclavos que realizaban con traficantes en la región caribeña, virtualmente se detuvo en la década de 1840, perseguido por las leyes inglesas.

Por esa fecha en la vecina Cuba, alrededor de 500 opulentas familias criollas y 50 casas comerciales españolas, incrementaron sus plantaciones, el número de esclavos y tecnologías, para conquistar el mercado mundial tras la Revolución de Haití (1791).

Con capitales atesorados desde los tiempos de las flotas de Indias y los negocios de la Real Compañía de Comercio de La Habana, la llamada sacarocracia en Cuba se benefició también de la trata esclavista clandestina y a la luz de las autoridades hubo importantes clanes negreros criollos.

EXPLOTACION Y ABOLICION 

Las Cortes españolas aprobaron la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, el 22 de marzo de 1873, la cual benefició a 29 mil esclavos de ambos sexos, mediante indemnización a los propietarios, pero el proceso resultó lento.

Los emancipados quedaron en condición de libertos, obligados a trabajar tres años más para sus amos por contrato y carentes de derechos políticos hasta cinco años después.

Luego de reprimido violentamente el levantamiento independentista, conocido como Grito de Lares, en septiembre de 1868, los colonialistas trataron de evitar que en Puerto Rico ocurrirá lo de Cuba donde la insurrección que estalló en octubre del mismo año, duró hasta 1878.

Los abolicionistas lograron que prosperara en Madrid el camino de la eliminación de la esclavitud en suelo borinqueño, la cual fue asimilada aunque con disgusto por los explotadores pues el trabajo esclavo y la economía estaban en crisis.

Los esclavos fueron víctimas frecuentes de castigos: latigazos, los maderos del cepo, los grilletes y las argollas; en los primeros tiempos se le cortaba la mano a quien se atreviera a levantarla contra el esclavista.

En la segunda mitad del siglo XVIII la Corona reglamentó el número de los latigazos, y otros castigos.

Desde fines del siglo XVIII se incrementaron las protestas negras, con manifestaciones de cimarronaje y pelenques, ataques contra amos, quema de plantaciones y otras formas de rebeldía como el suicidio, frente a la producción en las haciendas.

Junto a los castigos corporales fueron aplicadas condenas a muerte a los acusados de delitos de violencia contra dueños, mayordomos y blancos, condenas que se triplicaron en el siglo XIX.

La fortuna del esclavista habanero Conde de Peñalver


Descendiente de una antigua familia habanera, el II Conde de Peñalver hizo fortuna de la explotación esclavista y a raíz de la abolición de la esclavitud (1880-1886) traspasó al exterior la mayor parte de su riqueza.

En 1888, más del 90 por ciento de un millón y medio de pesos que el noble atesoraba, ya estaba en España donde sus herederos, también habaneros, escalaron en la política.

Narciso José de Peñalver y Peñalver, nacido en esta capital en 1828, muy joven recibió de herencia el título de Conde de Peñalver y propiedades esclavistas, en primer término un ingenio azucarero.

Ya era a los 21 años, Caballero de Montesa (1849) y tuvo, además, la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, otorgadas por España.

El ingenio Narciso, que llevaba su nombre, con 400 esclavos, estaba en Banagüises, (Municipio de Colón, provincia cubana de Matanzas), a un centenar de kilómetros al Este de esta capital.

Tres sucesos ocurrieron en la vida de Narciso José al comenzar la década de 1850, el más importante la muerte de su padre Nicolás Peñalver y Cárdenas (1791-1852), I Conde de Peñalver, el 20 de septiembre de 1852.

Su único hermano Nicolás Peñalver y Peñalver, hijo primogénito, falleció soltero en Madrid el 11 de diciembre de 1851. Era Comandante del Regimiento de Dragones de Matanzas y Caballero de la Orden de Montesa.

El 16 de febrero de 1853 casó en la Habana con María de los Dolores Zamora y Quesada; su hijo mayor, a quien nombró Nicolás, nació en esta capital el 4 de diciembre de ese año, y el segundo, Enrique, el 7 de marzo de 1857.

Fue nieto del también habanero Nicolás Peñalver y Cárdenas (1754- 1818), Alcalde ordinario de la Habana en 1784 y Caballero de la Orden de Carlos III. Este personaje tuvo 11 hijos, el noveno es el citado I Conde de Peñalver.

El II Conde de Peñalver, hombre sin escrúpulos, como todo esclavista clásico criollo, defendió con uñas y dientes el régimen de plantaciones cañeras; vivió en confortables viviendas , en sus tiempos libres publicó obras de filosofía y religión y fue Capitán de las llamadas milicias disciplinadas de la plaza habanera.

En la década de 1870 vivió en Paris, en condición de rentista, lejos del infortunio que podría causarle la guerra independentista cubana.

EL PADRE ESCLAVISTA 

En 1823 contrajo matrimonio con María de la Concepción de Peñalver y Peñalver (tío y sobrina carnales), unidos por lazos endogámicos usuales en esta familia y otras habaneras para conservar el patrimonio. Ella era viuda de su tío Antonio María -hermano de su nuevo esposo- con quien había casado el 7 de agosto de 1820.

Nicolás Peñalver y Cárdenas fue de aquellos habaneros presentes en la expansión de la plantación azucarera esclavista y el tendido de líneas férreas en las fértiles tierras al este de la Habana, que cubrieron gran parte de la provincia de Matanzas en la primera mitad del siglo XIX.

El I Conde de Peñalver recibió el título en 1836 y fue alcalde ordinario de la Habana (1846), gentilhombre de cámara de su majestad y caballero de la orden de Carlos III. Ocupó la alcaldía habanera, casualmente, tras la sangrienta represión denominada Conspiración de la Escalera (1844).

Ese suceso, fue presentado como vasta conspiración de esclavos, pero en realidad resultó ser una confabulación de la oligarquía negrera criolla con las autoridades coloniales españolas.

Aquella represión estuvo destinada a neutralizar a los blancos abolicionistas, liquidar la influencia económica y social alcanzada por negros y mestizos libres y a la vez una manera de escarmentar a los esclavos que en 1843 realizaron algunas inconexas revueltas en el occidente cubano.

En 1841 Nicolás Peñalver estuvo entre los directores de la Empresa del Ferrocarril de Júcaro, creada con un capital de $436 mil pesos, en unión del marqués de Villalba, Joaquín de Arrieta y Pedro Diago, entre otros.

Con el fin de exportar la producción, los primeros seis kilómetros enlazaron Banagüises y Pijuán; en 1842 las vías llegaban hasta los muelles (48 kilómetros), y en 1844 se prolongaban con un ramal a Sabanilla, completando 50 kilómetros.

El ingenio azucarero Narciso, en Banagüises, fue fomentado en 1840 e hizo su primera zafra en 1842.

Poco después ocurren protestas de esclavos en varios ingenios y el 20 de febrero de 1844 algunos hacendados de la región solicitan al Gobernador político de Matanzas la constitución de una fuerza, que provista de armas, haga frente a futuras sublevaciones.

La carta, escrita por el I Conde de Peñalver y Joaquín de Arrieta, expresa 'nada será más conveniente y seguro que poseyéramos una fuerza armada (...) proceda por el Teniente Gobernador de Cárdenas, al nombramiento de 100 vecinos de buena nota en cada una de las capitanías pedáneas de Guamutas y Palmillas'.

Esa fuerza, autorizada por el Gobernador de Matanzas, fue integrada por propietarios rurales, mayorales y demás trabajadores blancos.

Los temerosos dueños de las plantaciones matanceras pronto hicieron alianza con Leopoldo O'Donnell (1809-1867), gobernador y capitán general de Cuba (1843-1848).

O'Donnell recibió confidencias del hacendado esclavista Esteban Santacruz de Oviedo sobre una supuesta conspiración de grandes proporciones y en el batey de la finca Estancia de Soto, próxima a Matanzas, comenzó la oprobiosa carnicería.

La Comisión militar de Matanzas dictó sentencias de prisión y destierro a casi dos mil reos, 78 de ellos condenados a muerte, incluido el célebre poeta mestizo Gabriel de la Concepción Valdés, Plácido (1809-1844).

Más de 300 negros y mestizos, esclavos y libres, perecieron debido a los métodos empleados durante las investigaciones pues ataban a los presuntos sospechosos a unas escaleras para ser azotados hasta arrancarles una supuesta confesión o la vida.

Después de propinar aquel escarmiento y libres de todo peligro, los esclavistas incrementaron el número y explotación de sus dotaciones, entre estas la del Narciso a 400 esclavos en la década de 1850; ese año el ingenio produjo ocho mil cajas de azúcar, a razón de 20 cajas por esclavo; en 1855, 10 mil (25 por hombre), cifras que mantuvo en el período 1857-1859.

HEREDEROS Y ANCESTROS 

El hijo mayor del II Conde de Peñalver, Nicolás (1853- 1916), habanero radicado en España, fue miembro del Partido Conservador y de nacionalidad española; III Conde de Peñalver (1881) y IV Marqués de Arcos (1903), por fallecimiento del titular pariente suyo.

Hizo carrera política: tres veces alcalde de Madrid (1892, 1895-1896, y 1907-1909), diputado por Oviedo (1891, 1896 y 1898); senador por la provincia de Matanzas (1884-1885), no juró el cargo; y nuevamente por Oviedo (1899-1911) y vitalicio en 1914.

Sin hijos, en los títulos de nobleza le sucedió su hermano Enrique Peñalver Zamora. Pequeña era su familia cercana, pero numerosos sus parientes habaneros en los siglos XVIII y XIX.

El más antiguo ancestro, registrado en América, Gabriel Peñalver Angulo y Arias, natural de villa de Valdeolivas, Cuenca, España, fue Gobernador español de Jamaica (1637-1639), y al ser ocupada esa isla por Inglaterra en 1655, sus descendientes se radicaron en Santiago de Cuba.

El hijo de este, el Capitán Diego de Peñalver Angulo y Menéndez, natural de Jamaica, fue alcalde ordinario de Santiago de Cuba, en 1670, y pasó a la Habana donde ocupó los cargos de Tesorero Contador, Juez Oficial de la Real Hacienda en 1681, y Alcalde ordinario en 1701.

En los años siguientes acumularon riquezas y gozaron de prestigio en la élite habanera, entre las seis familias más importantes en 1840 (O'Farrill, Calvo, Herrera, Pedroso, del Castillo y Peñalver).

Amantes de los títulos nobiliarios obtuvieron cinco de la realeza española: marqués de Casa Peñalver y marqués de Arcos; y condes de Santa María de Loreto, San Fernando de Peñalver y el último, conde de Peñalver.

La esclavitud en el Caribe de habla inglesa


Inglaterra protagonizó una historia de sangre, sudor y enriquecimiento millonario con el comercio de esclavos y la explotación de miles de africanos en sus plantaciones caribeñas.

Dueño de las llamadas islas del azúcar, Londres disfrutó aproximadamente desde 1663 a 1838, de un gran barracón regional de esclavos a las puertas del continente americano que, al decretarse la abolición en los años 30 del siglo XIX, mantenía todavía en cautiverio a más de 668 mil.

Barbados y Jamaica, productoras de azúcar de caña, demandaron miles de esclavos en el proceso de producción.

Jamaica llegó a ser el mayor exportador a escala mundial (unas 77 mil toneladas de azúcar anuales), entre 1820 y 1824. Existió un comercio de contrabando de esclavos hacia Cuba; también de bueyes y carnes saladas, llevados durante más de un siglo desde la costa sur cubana para mover trapiches y alimentar esclavos en Jamaica y también en Haití, colonia francesa.

Los llamados canes de La Habana -perros de presa o de busca- adiestrados en Cuba para cazar negros cimarrones, por su fama, se emplearon también en Jamaica, Haití, Nicaragua y en Estados Unidos durante la Guerra Civil.

EL TRAFICO INGLES 

Los antecedentes del colonialismo inglés en el Caribe aparecen en tiempos de filibusteros, bucaneros, piratas y corsarios, cuando Gran Bretaña se introdujo en la región, a expensas del imperio colonial español con el cual sostuvo tres guerras en el siglo XVII (1601-1604, 1625-1630 y 1656-1659).

Londres obtuvo después de España, mediante los Tratados de Utrecht (1713), el llamado asiento para introducir esclavos africanos en América, que detentó largo tiempo.

Jamaica y Barbados se convirtieron en centros de almacenaje para la distribución de los esclavos a las colonias españolas, donde eran vendidos por el denominado Factor.

Los principales puertos de entrada de cargamentos fueron La Habana, Santiago de Cuba, Veracruz, Campeche, Portobelo-Panamá, Cartagena, Caracas y Buenos Aires.

Durante el curso del siglo XVII marinos ingleses ya se dedicaban al tráfico clandestino de esclavos, en competencia con los holandeses que lo monopolizaron al desplazar a los portugueses.

El famoso marino inglés, corsario y traficante de esclavos, John Hawkins (1532-1595), introdujo en las Antillas a mediados del siglo XVI cargamentos de esclavos desde la costa de África Occidental, que cambiaba por cueros y azúcar.

Hawkins llegó al puesto de tesorero de la marina real de su país, ocupó una banca en el parlamento, intervino en la derrota de la flota española la Armada Invencible, en 1588, y resultó premiado con el título de caballero.

Otro célebre navegante y corsario inglés, Francis Drake (1540-1596), se inició como traficante de esclavos africanos hacia el Caribe y cobró fama por el saqueo de naves y colonias españolas, así como el aplastamiento de una rebelión en Irlanda (1573 y 1576).

En 1581 fue premiado por la Corona Británica que ennobleció su profesión con el título de Sir y tuvo, incluso, un asiento en el Parlamento en 1584 y 1585, y como vicealmirante peleó en 1588 contra la Armada Invencible de Felipe II.

COLONIAS EN EL LLAMADO NUEVO MUNDO 

En las primeras décadas del siglo XVII navegantes ingleses estuvieron en un rosario de islas antillanas, enclaves utilizados con fines de contrabando o bases de piratería y corso contra las posesiones españolas.

Comandada por el almirante William Penn y el general Robert Venables, en 1655 el controvertido Lord Protector de la Mancomunidad de Inglaterra, Escocia e Irlanda, Oliverio Cromwell ( 1599-1658) envió al Caribe una expedición naval de conquista, con el objetivo de apoderarse de Jamaica.

España reconoció la soberanía de Inglaterra sobre Jamaica, en 1670, al firmar el Tratado de Madrid. En esa estratégica isla situada al sur de la región oriental de Cuba, la mayor de la Antillas, estableció una base permanente, la primera, desde la cual continuaron operando corsarios al servicio de la corona inglesa, como Henry John Morgan (1635-1688), de origen galés.

La corona le otorgó el título de Sir y el cargo de vicegobernador de Jamaica (1674-1678); en 1681 fue gobernador interino.

Desde 1623, navegantes de Gran Bretaña se atribuyen su presencia en Barbados, donde en 1640 comenzó el cultivo de la caña de azúcar y el rey ordenó en 1666 establecer una numerosa colonia.

Emigrantes ingleses crearon en Jamestown, Virginia, en 1607, su primer asentamiento en Norteamérica y así fueron naciendo las 13 colonias que se convirtieron en los Estados Unidos de América, tras una guerra con su metrópoli Inglaterra, que reconoció su independencia en 1783.

Fundada en 1625 por holandeses, Nueva Amsterdam (actual Nueva York), pasó oficialmente a Inglaterra, en 1674, mediante un tratado entre las partes.

Una empresa denominada Compañía Real Africana, fundada en 1661, transportó de 1672 a 1689 alrededor de 100 mil esclavos al año, desde las costas de África a las colonias del Caribe y de América Continental.

En disputa con holandeses y franceses, Inglaterra ganaba unos enclaves y perdía otros, y hacia 1782 mantenía firme a Jamaica, Barbados y Antigua; en las décadas siguientes pasaron a ser, prácticamente, los dueños del Caribe, y aumentaron sus posesiones.

Sin embargo, Londres fracasó en sus intentos de apoderarse de Cuba, pues aunque su flota tomó La Habana en agosto de 1762 después de vencer una férrea resistencia, y estuvo presente en esa ciudad por 11 meses, no se pudo adueñar del resto de la Isla, y cambió esa plaza por La Florida.

A mediados del siglo XIX, las Antillas anglohablantes comprendían a Jamaica, las Bahamas, Trinidad, Tobago, varias islas de Barlovento (Dominica, Granada, Santa Lucía, San Vicente) y otras de Sotavento (San Cristóbal, Nieves, Antigua y Monserrat). También Anguila, Islas Vírgenes y Cacos, e Islas Caimán (tres islas), al sur de Cuba.

LOS ESCLAVOS 

En Barbados fueron importados seis mil esclavos, al iniciarse la producción azucarera, cifra que ascendía a 64 mil casi un siglo después; 82 mil esclavos negros vivían allí en el momento de la abolición de la esclavitud.

En 1816 hubo una gran rebelión conducida por Bussa, quien dirigió a 20 mil esclavos de 70 plantaciones; durante la represión los colonialistas británicos asesinaron a 120 esclavos y ejecutaron a otros 144.

Al ocurrir la invasión británica a Jamaica en 1655, centenares de esclavos huyeron de sus amos españoles y se mantuvieron en condición de cimarrones en las montañas durante décadas.

Allí tuvieron lugar las llamadas Primera (hasta 1737), encabezada por el esclavo Cudjoe, y Segunda Guerra Cimarrón (1795-1796); los gobernantes tuvieron que firmar un tratado de paz con los rebeldes.

La Reina Nanny, que encabezó también la lucha de los cimarrones, fue declarada heroína nacional de Jamaica.

Los amos en Jamaica recibieron 30 millones de dólares de indemnización por la liberación de unos 310 mil esclavos, en 1838.

Por Marta Denis Valle

En Siria se rompen los esquemas del silencio ante el terror


En Siria nunca hubo una chispa que incendió una revolución sino la creación de un ambiente desestabilizador que desde el año 2011, propició el caos y el terror para crear un esquema de miedo y espanto.

Las llamadas primaveras árabes, plan desestabilizador desde los centros de poder occidentales y maestros en el caos, se autoestimularon cuando aplicaron esas políticas en Túnez, Egipto o Libia.

No es por tanto, la repetición hasta el cansancio de conceptos sobre conspiraciones políticas y militares. Muy por el contrario, es la aplicación de una doctrina más indirecta de dominación imperial, desligadas en cierto modo de criterios coloniales o neocoloniales.

Tales mecanismos 'más indirectos' y poco convencionales tienen en Siria el ejemplo más concreto con la utilización del terrorismo'organizado', en una guerra no convencional que implantara el miedo y el espanto e hiciera olvidar el criterio de que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

En ese sentido, los esquemas para implantarlos fueron acompañados de una intensa manipulación mediática que satanizó hasta límites impredecibles pero previstos al Gobierno de Bashar al Assad y no argumentó con objetividad el porqué se generalizaba 'la lucha revolucionaria' por cambiar un Estado, con más virtudes que defectos. Millones de sirios, desplazados por la guerra en las 14 provincias del país o hacia el extranjero, nunca dejaron de cuestionar errores propios pero en la medida en que los enfrentamientos se hicieron brutales comprendieron que lo que tenían resultaba incomparablemente superior a lo sucedido en casi ocho años de enfrentamientos.

Es por tanto justificable que abrieran los ojos ante el desinterés por la verdad de los medios occidentales, sobre todo cuando palparon el espanto de ciudades destruídas, brutales asesinatos, desplazamientos forzosos o discriminación hasta la muerte por conceptos religiosos.

Siria, que resiste años de ataques en todos los frentes, sufre la retórica sensacionalista y carente de ideas pero su gente, en cualquier calle, aldea o ciudades como Damasco, Alepo, Hama, Homs e incluso la ocupada por los terroristas de Idleb, protestan, abogan y lucha por sobrevivir y superan el miedo implantado.

Así sucedió en las áreas cercanas a la capital del país como Wadi Baradá- centro de abastecimiento del agua potable a Damasco- las sufridas poblaciones de Fua y Kefraya, Gutta Oriental, Alepo y ahora en Daraá y Quneitra.

Justo cuando el camino repleto de obstáculos se despeja, cuando el Ejército sirio y fuerzas aliadas liberan una tras otras granjas, aldeas y ciudades, el pueblo pierde el miedo y despeja el prejuicio de que en cada lugar puede esperarles la paz o el espanto.

Aún falta un largo trecho, todavía la pacificación y las negociaciones no se estabilizan y continuán en Sochi, Rusia, en Astaná, Kazajastán o en Ginebra pero la luz se vislumbra a pesar de las ironías, el doble rasero y las afirmaciones sin justificación de puro impresionismo verbal manipulado no solamente desde Washington, Estados Unidos.

África migrante, la herida incurable


Aquellos que no tienen nada para perder son como si no existieran, aseguran hoy expertos: no pueden evaluar el riesgo de embarcarse en un neumático e iniciar la aventura migratoria, en la cual, probablemente, perderán la vida.

Pueden morir en el anonimato o podrán ser noticia de primera página si son encontrados frente a las inhóspitas costas europeas.

De los que consiguen cruzar la frontera solo unos pocos consolidan su proyecto de mejora personal a través de un empleo digno, recuerdan los analistas.

Pero la falta de desarrollo económico, el déficit democrático y el desplazamiento masivo de poblaciones huyendo de penurias extremas, son hechos sobradamente conocidos por los africanos, sobre todo desde que sus comunidades originarias fueron divididas artificialmente por los antiguos colonizadores.

Para el resto del mundo y para la Unión Europea tales hechos están empezando a dar la cara ahora, subraya el investigador del Centro de Estudios Estratégicos, Seid Mehammed.

Desde enero de 2014, han muerto y desaparecido 28 mil 52 personas mientras intentaban alcanzar otros países a través de las principales rutas migratorias del mundo.

Según los datos de Missing Migrants Project (Proyecto de Migrantes Desaparecidos) de la Organización Internacional para las Migraciones, 2015 y 2016 fueron los más trágicos.

Aunque desde 2017 se ha producido un significativo descenso, el bravo mar que separa el denominado 'viejo continente' de la tierra de los antepasados del ser humano continúa siendo el tramo donde se producen más decesos y desapariciones.

A través de ella discurren diferentes travesías que cruzan la zona central de la masa de agua (Italia), la parte oriental (Grecia y Chipre) y la occidental (España).

Únicamente teniendo en cuenta el registro de llegadas referentes a esas cuatro naciones, se puede afirmar que el Mediterráneo es la vía más empleada por los indocumentados, manifiesta Worku Belachew, especialista del Instituto Etíope de Análisis Migratorios.

La ruta que corresponde a la del Mediterráneo Central tiene su origen en el Cuerno de África, Túnez o Libia, y los destinos principales son las costas de Sicilia, la isla de Lampedusa o Malta.

De las tres travesías esa es donde un mayor número de migrantes perdieron la vida, al tomar en cuenta los datos de Missing Migrants Project; hasta el 19 de julio de 2018 se tiene constancia de 14 mil 630 fallecimientos, de las cuales cuatro mil 581 corresponden a 2016.

Con unas cifras menores se encuentra la ruta del Mediterráneo Oriental, donde en el mismo periodo murieron mil 477 personas, y el 2015 fue el más letal, señala Belachew, quien dirige las discusiones para buscar estrategias efectivas contra la salida ilegal en Etiopía, territorio que aporta buena parte de quienes buscan asilo en otros lugares.

Los migrantes que viajan por esta travesía, entre Turquía y Grecia, suelen ser refugiados que huyen de la guerra de Siria.

El Estrecho de Gibraltar es un enclave principal en el itinerario del Mediterráneo Occidental; los que optan por esta vía llegan hasta diferentes puntos de la costa española, pero también de la francesa. De acuerdo con observadores, África tiene tres principales puntos de origen desde los cuales comienzan las rutas migratorias. Los que salen del norte escogen el Mediterráneo y, en su mayoría, provienen de Libia, pero también inician la travesía desde Marruecos, Túnez o Argelia.

Dentro de la trágica situación y la alta mortalidad, los datos referentes a este concepto son menores que los registrados en la frontera de México con Estados Unidos, apunta Mehammed.

Desde la región subsahariana confluyen distintos flujos migratorios, uno dirigido hacia el norte y otro hacia el sur.

Hay quien emplea el desierto del Sáhara para llegar hasta Argelia y alcanzar la costa, mientras los migrantes que se dirigen hacia la parte oriental del sur cruzan República Democrática del Congo (RDC), donde se registraron el mayor número de muertes en 2018.

Estadísticas internacionales dan cuenta de que en RDC se produjeron 47 de las 102 muertes contabilizadas: todos ellos terminaron ahogados en el Ubangui, uno de los principales afluentes del río Congo.

Otra de las rutas es la que da comienzo en el Cuerno de África y tiene como destino Italia y Malta; Uganda, Somalia, Etiopía, Kenya o Djibouti son algunos de los lugares de procedencia de quienes se dirigen a la Península Arábiga atravesando el Mar Rojo o el Golfo de Adén para, en el mejor de los casos, terminar como esclavos en cualquier remota región del orbe.

Amistades nada peligrosas: comienza nueva era en el cuerno africano


Etiopía, Eritrea, y ahora más recientemente Somalia, demostraron que la reconciliación entre vecinos, a pesar de estar ubicados en una zona convulsa, es posible y conveniente.

Otro anuncio sorprendió hace poco: la posibilidad de normalización de relaciones entre Djibouti y Asmara, una movida que, si se concreta bajo el auspicio de Naciones Unidas, traerá al Cuerno de África el definitivo y tan esperado nuevo comienzo.

El encuentro fraternal entre los gobernantes desactiva algunos de los conflictos latentes más preocupantes del continente, en opinión de analistas.

Ahora, no obstante, se pone en evidencia con mayor claridad el camino que queda por recorrer, no solamente para sacar frutos de una era de cooperación, sino para consolidar, cada quien, un sistema político adecuado a los retos del siglo XXI.

El encuentro del presidente eritreo, Isaías Afwerki, con el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, y la firma de una declaración conjunta de paz y amistad, que implica el restablecimiento de relaciones diplomáticas y canales de colaboración económica, puso fin, en los papeles, a uno de los diferendos cuya solución hacía abrigar menos esperanzas.

Unidas por la geografía y familiarizadas por la cultura, los territorios han vivido separados por la política, sin perjuicio de episodios de unificación forzada, detalló el comentarista Yosef Ketema.

Addis Abeba con la mirada puesta sobre el Mar Rojo, y Asmara encaramada en las montañas de Abisinia, se mantuvieron separadas del mundo árabe y africano.

No pudieron, en cambio, escapar de los típicos fenómenos que afectaron al área en la última centuria: ocupación europea, descolonización, disputas fronterizas e intentos fallidos de obtener una organización política que conduzca al desarrollo y a una adecuada integración, apuntó Ketema.

Eritrea ha llevado en todo esto la peor parte, añadió: pasó de manos de los otomanos a las de los egipcios, luego de los italianos, los británicos y finalmente los mismos etíopes, de cuyo control y anexión logró separarse a partir de un plebiscito celebrado en 1993.

En tanto, este Estado, uno de los más antiguas del orbe, alcanzó a ser objeto temporal de la conquista italiana, pero jamás llegó a ser colonia de potencias foráneas, tal vez por tradición milenaria y debido a su carácter cristiano, hoy desfigurado, pero que en su momento ahuyentó los argumentos típicos europeos por África, subrayó el investigador del Centro de Estudios Estratégicos, Yohanes Jemaneh.

La separación amistosa hace 25 años, epílogo de un proceso de resistencia y lucha armada de tres décadas, dejó pendiente la definición de algunos segmentos de la frontera terrestre.

Precisamente, la falta de precisión en las coordenadas dio lugar a escaramuzas que degeneraron en una guerra frontal, lo cual a finales de la década de 1990 no solo causó cerca de 80 mil muertos, sino que dejó problemas de ocupación por resolver.

Con ello quedó viva una pugnacidad que permitía presagiar nuevos enfrentamientos, acaecidos luego de que Etiopía se negara a reconocer la repartición fronteriza devenida tras el Acuerdo de Argel, argumentó Jemaneh.

El promotor de la iniciativa de desbloquear la situación fue Ahmed, que incursionó en la política después de haber sido oficial de inteligencia e incluyó, dentro de sus propósitos de reformas radicales a la situación política, el arreglo de los problemas con Eritrea.

No obstante, para los estudiosos el liderazgo claro, efectivo, con visión de futuro, con buen sentido de la urgencia y la importancia de los problemas por resolver, tiene todavía muchos obstáculos por superar.

La demarcación precisa traerá dificultades con las comunidades locales de regiones que no quisieran terminar divididas. También vendrá el arreglo de cuentas por las expulsiones masivas de personas de uno y otro lado y de las consecuencias de todo tipo que esos hechos pudieron traer.

Contextos similares median las diferencias yibutiano-eritrea, y con la parte somalí, aunque en ese caso permearon acusaciones de apoyo a terroristas.

Si los protagonistas del reencuentro son consecuentes con el espíritu de entendimiento, y si logran contrarrestar con aciertos económicos y sociales los efectos drásticos de la delimitación fronteriza, podrán cerrar de verdad una época que contribuyó al avance de la pobreza y el envilecimiento de las libertades, precisó el periodista Solomon Kassa.

Fenómeno particularmente ostensible en Eritrea, que se convirtió en exportadora de personas atrapadas bajo un esquema de control estatal que obliga a muchos a buscar un destino distinto.

El ejemplo dado al volver a figurar en el escenario con un gesto de reconciliación, sirve además para demostrar que la distensión tiene cabida entre naciones para las cuales es mucho más útil la cooperación que la confrontación, agregó Kassa.

Apuesta con dimensiones mayores en cuanto se produce en una región ocupante de una de las orillas del estrecho mar que le separa de los yacimientos de petróleo del Medio Oriente, y por el cual pasan rutas marítimas de importancia mundial.

Aumento poblacional en África, claves para detener la bomba de tiempo


África tendrá para 2050 el doble de los mil 100 millones de habitantes que se contabilizan hoy, un desafío al que las principales instituciones y líderes del continente deberán responder con estrategias efectivas, en opinión de expertos.

Además, se espera que más del 80 por ciento de ese incremento se dé en las favelas más pobres; en las próximas dos décadas, las ciudades africanas necesitarán hacer mucho con poco.

Las implicaciones de ese crecimiento vertiginoso son difíciles de comprender, aunque expertos y representantes de Estados miembros discuten en la sede de la Unión Africana (UA) en Addis Abeba algunos mecanismos para enfrentarlo de la mejor manera posible.

Cifras oficiales dan cuenta de que Lagos, por ejemplo, crece a la asombrosa cifra de 77 personas por hora. Y esto será así hasta 2030, según cifras oficiales.

Así, la región, consideraron analistas, no está preparada para esta explosión; en 2025, habrá 100 urbes con más de un millón de habitantes, el doble que en América Latina.

La urbanización desmedida y el aumento creciente de la juventud, con la mayoría de ellos sin perspectivas de obtener trabajo fijo, es una bomba de tiempo.

En la actualidad, alrededor del 70 por ciento de los africanos tiene menos de 30 años, lo que representa el 40 por ciento de la fuerza de trabajo, pero también el 60 por ciento de los desempleados.

La importante brecha de infraestructura urbana está causando sufrimiento en el área, subrayó la comisionada de Asuntos Sociales de la UA, Amira El-Fadil.

El gasto público nacional anual en ese sentido es extremadamente bajo: un promedio del dos por ciento del PIB entre 2009 y 2015, comparado con el 5,2 por ciento en India y el 8,8 por ciento en China, detalló El-Fadil.

Para los observadores, no es sorprendente entonces que las metrópolis de África a menudo sucumban a la fragilidad; un 60 por ciento de todos los residentes de las capitales viven en barrios marginales abarrotados y con escasos servicios.

Asimismo, entre el 25 por ciento y el 45 por ciento van a trabajar a pie debido a la falta de transporte asequible; con esta urbanización desmedida, estas pésimas condiciones podrían fácilmente deteriorarse aún más, a consideración del ente comunitario.

Otro problema que se avecina es que ese despegue viene acompañado de un estrés climático sin precedentes, pues la región en su conjunto se está calentando 1,5 veces más rápido que el promedio mundial, argumentó el investigador del Centro de Estudios estratégicos, Bilal Derso.

La presión sobre los servicios básicos y las dotaciones de recursos naturales, como lo demuestra la crisis del agua en Ciudad del Cabo, aumentará, añadió.

Si África no encuentra una manera de construir ciudades sostenibles con un mayor acceso al capital privado, corre el riesgo de convertirse en inhabitable y endeudada, puntualizaron los estudiosos. No se equivoque: el futuro es urbano. Pero en las próximas dos décadas, los enclaves residenciales necesitarán hacer mucho más, con mucho menos, aseguró a Prensa Latina el especialista en Relaciones Internacionales, Tameru Regasa.

Si bien los gobiernos deberán intensificar e implementar regulaciones para recaudar fondos públicos, los alcaldes, la ciudanía y las empresas no pueden permitirse esperar, indicó Regasa.

Los africanos deben gastar entre 130 y 170 mil millones de dólares por año para satisfacer las necesidades básicas del sector. Sin embargo, ya se enfrentan déficits de entre 68 y 108 mil millones de dólares.

Aproximadamente dos tercios de las inversiones necesaria para 2050 aún no se han hecho. Para complicar las cosas, la mayoría del financiamiento actual proviene del sector público porque la inestabilidad y las regulaciones confusas disuaden a la variante privada, destacó el comisionado de Industria de UA, Albert Muchanga.

La inversión de capital total entre 1980 y 2011 promedió solo el 20 por ciento del PIB (en comparación con el 40 por ciento en el caso de Asia del Este durante un período de rápida urbanización).

Cerrar esas brechas podría aumentar el crecimiento per cápita en 2,6 por ciento anual. También la falta de planificación, el uso ineficiente de la tierra, los bloqueos normativos y los intereses creados traban el desarrollo, agregó Muchanga.

Según el Banco Mundial, las urbes de África son un 29 por ciento más caras y con niveles de ingresos similares a las demás.

Las brechas no son accidentales. Una razón clave es que las administraciones municipales tienen problemas de liquidez y luchan por generar ingresos fiscales. Las autoridades suelen carecer del criterio y de la autonomía financiera para tomar medidas.

Para salir adelante, los expertos sugieren la atracción de contratistas privados, así como emplear tecnologías nuevas (y de cosecha propia), construir una infraestructura más inteligente y aprovechar el dinamismo del sector informal.

Resurge escándalo sobre trasnacional franco-suiza en Siria


Las últimas informaciones sobre el escándalo del consorcio franco-suizo Lafarge Holcim indican la apertura de una amplia investigación sobre el ''contrato'' acordado con grupos terroristas para operar en el norte de Siria en plena guerra de 2012 a 2014.

Citado sobre el caso ante los jueces en París, el exministro de relaciones exteriores de Francia, Laurent Fabius negó conocer ese acuerdo por 13 millones de dólares para que la planta cementera de Jabaliya, a 87 kilómetros de Raqqa- entonces llamada 'capital' del Estado Islámico, Daesh- continuara operando.

El escándalo, trascendido en numerosos medios de comunicación en los últimos dos años, resurge ahora ante las investigaciones de la justicia francesa sobre la transnacional inversionista de la fábrica de Jabaliya en el 2010 a un costo de 700 millones de dólares.

Desde entonces, diversas organizaciones no gubernamentales, medios oficiales sirios y rusos, entre otros, denunciaron que los 'contratos' beneficiaron sobre todo al Estado Islámico, ocupante en la época de amplias zonas de yacimientos de fosfatos y materias primas esenciales para el sector de la construcción.

Para cualquier analista, los desmentidos de Fabius al respecto carecen de credibilidad, pretenden escamotear la verdad y manipular los hechos, surgidos con dificultad y denunciada a los medios de comunicación con insistencia por instituciones internacionales como Sherpa.

Esta última es una asociación compuesta de juristas internacionales con el objetivo de combatir las prácticas de las multinacionales responsables de violación de derechos del hombre y del no respeto al medio ambiente en el marco de sus inversiones en el extranjero.

De acuerdo con los reportes conocidos en medios jurídicos franceses e internacionales existen 'pruebas graves y concordantes', acerca de que Lafarge incurriera en la 'complicidad de crímenes contra la humanidad' por 'financiación de organizaciones terroristas'.

La organización Sherpa, entre otras, afirma que ya hay ocho exresponsables de la empresa inculpados, entre ellos, Bruno Lafont, su presidente-director general desde 2007 a 2015, y quien declaró que no supo nada del acuerdo hasta 2014.

En un continuo dime y diretes, especulaciones y escamoteo de la realidad su versión la contradice su adjunto en la época, que manifestó a los jueces que advirtió bastante antes a su superior.

Jean Claude Veillard, entonces responsable de seguridad de Lafarge, había transmitido a Estados Unidos las coordenadas GPS de la fábrica en territorio ocupado por los grupos terroristas, una petición aceptada para que jamás fueran atacados.

El entonces embajador francés para Siria(se encontraba en París, pues el presidente Francois Hollande había decidido romper relaciones diplomáticas con Damasco), Frank Gellet, juzgaba 'legítima' la petición a Estados Unidos en un mail a sus superiores, lo cual hace muy difícil que Fabius no se enterara de nada.

Veillard asegura también que estaba en contacto permanente con los servicios de inteligencia de su país: la DGSE (Seguridad Exterior), la DGSI (Seguridad interior) y la inteligencia militar (DRM). Nada, que a Fabius le será bien enredado salir limpio del escándalo.

Pero hay más datos al respecto porque el intermediario entre Lafarge y los diferentes grupos terroristas era Firas Tlass, hijo del exministro de Defensa sirio Mustafá Tlass (fallecido en París), y hermano del exgeneral Manaf Tlass, que huyó del país con la ayuda de los servicios secretos franceses en 2012.

Otro elemento más se suma al escándalo puesto que en medio de una feroz imposición del bloqueo y la guerra impuesta a Siria, Lafarge está en la lista de donantes de la Fundación Clinton y entregó hasta 100 mil dólares a la campaña de Hillary en el 2015.

La entonces candidata presidencial por el Partido Demócrata estadounidense formó parte en su momento de la dirección de la multinacional, primera en el mundo en cuatro productos: cemento,hormigón,áridos y yeso, coincidentes existentes en abundancia en el territorio sirio donde radicaba la planta de Jabaliya.

Erdogan de Turquía quiere aplastar a los kurdos y recrear el mundo otomano


Consumidos por la necesidad de grandeza, los déspotas tienden a compartir sus planes monstruosos, y luego los ejecutan. En una carrera electoral desvirtuada a su favor para lograr la reelección, el presidente turco Erdogan hizo campaña demonizando a la minoría kurda con el fin de crear un enemigo común, como hacen los tiranos.

En tiempos difíciles, la gente adora a los líderes seguros de sí mismos, y Erdogan se ve a sí mismo como el cáliz ungido de la resurrección otomana. Permitió que el Estado Islámico asesinara a los kurdos y ha desatado su ejército contra ellos. Debe y puede ser detenido.

Los kurdos, antes llamados ‘turcos de montaña’, constituyen más del 20% de los ciudadanos del país. Muchos quieren la independencia; sin embargo, en 1999, el inspirador líder marxista separatista del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Abdullah Öcalan, instó a la paz después de ser capturado y encarcelado. La mayoría obedecieron, pero muchos todavía sueñan con unirse a los enclaves kurdos en Siria, Irak e Irán para restablecer el Kurdistán histórico.

En 2013, Erdogan prometió reconocer la identidad y la lengua kurdas y aumentar las libertades para los kurdos. Siguió una tregua, pero las hostilidades se reanudaron en 2015. Erdogan dijo que estaba respondiendo al terrorismo del PKK. El PKK afirmó que Erdogan destruyó el alto el fuego construyendo presas y cuarteles en las regiones kurdas. En cualquier caso, hubo una guerra. Erdogan atacó con helicópteros de combate, artillería y divisiones blindadas, asesinando a miles y desplazando a 335.000 ciudadanos, principalmente kurdos. Un informe de la ONU describió las aldeas destruidas como paisajes lunares.

Erdogan percibe el nacionalismo kurdo como una amenaza existencial.

Recordando el Genocidio Armenio, el novelista turco Orhan Pamuk, ganador del Premio Nobel, lamentó la matanza masiva de kurdos por parte de Erdogan. Pamuk fue procesado por insultar a la “turquicidad”, y siguieron quemas públicas de sus libros. La protesta internacional evitó el encarcelamiento de Pamuk, pero él ve a su país, una vez democrático y musulmán moderado, dirigiéndose hacia “un régimen de terror”.

El intento de golpe de Estado contra Erdogan acaecido hace tiempo, ha puesto ahora fin a su estado de emergencia de dos años, pero mantiene a Turquía en sus garras. Acusa al pastor norteamericano Andrew Brunson, que durante más de 20 años ha servido a una pequeña comunidad en Esmirna, de “cristianización”, de atacar al Islam al tiempo que apoya el golpe y al PKK.

Con la intención de derrocar al presidente sirio Assad, Erdogan permitió que una autopista de combatientes extranjeros yihadistas transitara por Turquía, creando el incipiente Estado Islámico y desatando un terrorismo bárbaro contra cualquiera que no fuera sunita fundamentalista. Con el ejército turco holgazaneando, ISIS devastó a los kurdos en Kobane (Siria).

Con el apoyo aéreo de Estados Unidos, las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) liberaron Kobane y dirigieron la lucha que derrotó al Estado Islámico. Erdogan ve al PKK y a las YPG como uno solo, y acusó a Assad de permitir que el PKK mantenga campos cerca de la frontera con Turquía, que antes era un refugio seguro para los desplazados. Alentado por la anterior decisión de Washington de no proteger a sus aliados kurdos en Irak, Erdogan atacó el cantón kurdo de Afrin, en el norte de Siria, matando, aterrorizando y, en última instancia, creando una crisis masiva de refugiados.

Ahora está cambiando la demografía de Afrin, enviando refugiados sirios anti-Assad desde Turquía. Ha amenazado con atacar a los kurdos en Manbij (Siria), jactándose de que se enfrentaría allí a las tropas yanquis. En lugar de mantenerse firme, Washington se retiró, un grave error frente a los autócratas. Las YPG tuvieron que retirarse, y los medios de comunicación turcos celebraron una victoria sobre Estados Unidos.

Con los kurdos de Siria bajo su pulgar otomano sunita, Erdogan quiere unirse al igualmente hegemónico Irán chiíta para matar a los nacionalistas kurdos orientales en las montañas de Qandil, fronterizas con Irán y Turquía.

A pesar de su alianza con el Irán chiíta, Erdogan se ve a sí mismo como la vanguardia de los sunitas. Apoya a la Hermandad Musulmana fundamentalista y a su ala terrorista palestina, Hamás, que ofende a Egipto y a la Autoridad Palestina, que está en un conflicto mortal con Hamás. Promueve la agitación musulmana en el Monte del Templo/Mezquita de la Roca, ofendiendo a Jordania, guardiana de las mezquitas allí. Declara a Jerusalén la principal ciudad del Islam, ofendiendo a Arabia Saudita, custodio de La Meca y Medina, los lugares más sagrados del Islam.

El presidente de EEUU, Donald Trump, y el presidente turco, Tayyip Erdogan, gesticulan mientras hablan al inicio de la cumbre de la OTAN en Bruselas, Bélgica, el 11 de julio de 2018.


Está decidido a comprar el F35, el caza furtivo de Estados Unidos, mientras juega con la compra del sistema de defensa antimisiles de la OTAN frente el mejor sistema ruso, que será aún mejor si Moscú se hace con un F35. En la reunión de BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) de la semana pasada, Erdogan manifestó su deseo de unirse a los competidores económicos de Occidente.

Si todo esto suena irracional, es porque lo es.

Ciudadanos turcos en el extranjero, como el jugador de la NBA Enes Kanter, se han pronunciado en contra del régimen represivo de Erdogan. Deben estar unidos en una campaña para convencer al pueblo turco en contra de Erdogan.

El mundo libre no debe apaciguar la tiranía. Estados Unidos, como la nación más poderosa del planeta, puede ofrecer una ayuda crucial. Estados Unidos debería unirse a los 29 países que han reconocido el genocidio armenio. La aceptación de la falsa negación de Ankara fomenta un ataque contra los kurdos.

Los problemas económicos actuales de Turquía resultarán útiles para contener a Erdogan. Sin embargo, si se intensifican las purgas políticas y los ataques contra los kurdos, Occidente debería dejar de prestar a Turquía y aplicar sanciones económicas a funcionarios clave como él y su familia.

Cuanto antes actúe el mundo libre contra Erdogan, más seguro será nuestro mundo. Turquía debe ser transformada.

Fuente: Newsweek

sábado, 4 de agosto de 2018

¿Hacia el fin de la guerra? Negociaciones por la paz en la Federación Democrática del Norte de Siria



Tras más de 7 años de conflicto armado, millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, y se calcula que alrededor de medio millón han perdido la vida. Siria se ha convertido en un complejo campo de batalla, donde se combaten diversas guerras a distintos niveles. En las ultimas semanas han empezado a circular noticias sobre un posible acuerdo entre las fuerzas pro-kurdas del norte de Siria con las fuerzas leales al gobierno de Bashar Al Assad, aunque el TEV-DEM, principal autoridad de la Federación Democrática del Norte de Siria (FDNS) lo ha desmentido.Por ahora se está organizando una delegación del Congreso de la Federación de Siria (MSD por sus siglas en Kurdo, creado en 2015 como paraguas político para la FDNS) con potestad para negociarcon como interlocutor oficial con el gobierno de Assad Un acuerdo entre estas dos fuerzas podría significar un nuevo escenario para el país en guerra, pues las negociaciones tendrán que incluir temas tan importantes como el propio modelo de Estado en Siria, cómo se administraran los diversos territorios (y sus respectivos recursos) en disputa, o bajo qué condiciones podrán ambos bandos reclutar soldados para los servicios militares obligatorios.

Las relaciones entre la auto-administración de la FDNS y el gobierno de Bashar Al-Assad han sido siempre difíciles, pero para entender la situación actual es importante remontarnos al inicio del conflicto. Tras las primaveras árabes de 2011, el gobierno Sirio abrió las puertas de las prisiones liberando miles de fundamentalistas islámicos que radicalizaron las protestas. El integrismo islámico se hizo mayoritario en la oposición al gobierno, alejando posiciones con la mayoría kurda del norte del país, que al principio había mostrado simpatía con los levantamientos contra Bashar Al Assad. La población kurda, que ha sufrido la discriminación y el racismo del Estado Sirio, declaró en julio de 2012 la autonomía de Rojava, que se convirtió en la FDNS al ir integrando los territorios de mayoría árabe que las FDS (fuerzas democráticas de Siria, confluencia militar liderada por las YPG/YPJ de mayoría kurda) los liberaban del daesh. Han desarrollado así un modelo social inspirado en las ideas del confederalismo democrático, organizando la sociedad en base a la diversidad étnica, la liberación de la mujer y la ecología social. El modelo centralista y autoritario que Al Assad busca reinstaurar es contrario al modelo federal y democrático que persigue la FDNS, pero la necesidad de cooperación militar a la hora de hacer frente al daesh o a Turquía ha obligado a mantener cierto nivel de diálogo entre ambos bandos.

Tras la invasión de Afrín a principios de 2018, cuando el ejército turco y diversos grupos islamistas atacaron el cantón occidental de la FDNS, la guerra entró en una nueva fase. Cuando Putin dio la luz verde a Erdogán para iniciar la invasión, Rusia ostentaba el control del espacio aéreo debido a la cercanía de Afrín con Latakia, su principal base en Siria. Cientos de aviones y drones de combate arrasaron pueblos y ciudades, permitiendo el avance de una amalgama de grupos yihadistas que se replegaron bajo la bandera turca, ocupando uno de los pocos territorios de Siria que había logrado mantenerse al margen de la guerra hasta entonces. Este movimiento no fue bien recibido por Al Assad, quien tuvo que contemplar como el segundo ejército de la OTAN ocupaba esta región colindante con la frontera Turca. La incapacidad de la débil República Árabe de Siria para hacer frente a la invasión otomanista de Erdogán, se hizo evidente a pesar de la llamada de apoyo de la autoadministración de Afrín. Las fuerzas de mayoría kurda, que habían derrotado al daesh en Kobane y en Raqqa, fueron incapaces de hacer frente a la moderna tecnología de la OTAN proporcionada por Turquía en Afrín. Tras dos meses de resistencia, donde la población civil colaboró activamente con las fuerzas de autodefensa YPG/YPJ, se decidió no resistir en la principal ciudad para evitar una masacre, pues decenas de miles de personas se habían replegado buscando refugio en la capital, huyendo de los bombardeos turcos y el avance de los grupos integristas islámicos.

Esta invasión ocupación por parte de una potencia externa a Siria, en cierta forma reforzó la situación del gobierno de Bashar Al Assad, pues muchos de los grupos islamistas que resistían en los territorios controlados por la oposición, principalmente en la zona de Idlib, se retiraron para participar en la ocupación de Afrín. Eso permitió a las fuerzas armadas sirias continuar sus operaciones con mayor facilidad, como los sangrientos avances en los territorios de Ghouta Oriental, donde con el apoyo de la aviación rusa Assad reconquistó amplios territorios al este de Damasco. Esta posición de fuerza del régimen Sirio tras sus ultimas campañas militares, junto a la posición de debilidad de la FDNS tras la derrota en Afrín, y sumando algunos choques armados en las campañas coordinadas contra el daesh en Deir Ezzor (zona con importantes pozos petrolíferos), llevaron a Al Assad a lanzar un ultimátum. En Mayo de 2018 llamaba a la FDNS a que se preparan o bien para negociar, o bien para la guerra. Pocos días después, se organizó una rueda de prensa donde autoridades de la FDNS declararon su disposición al diálogo y a la negociación. Desde entonces ha habido diversas reuniones no oficiales, exponiendo las condiciones y líneas rojas de ambos bandos, buscando una solución que se base en el diálogo y no en las armas.

Desde el momento en que se han dado a conocer las intenciones de negociar ha habido una intoxicación constante de la información, con numerosas noticias falsas y artículos para favorecer la posición de Al Assad. Las principales agencias afines al regimen sirio, y hasta algunas agencias pro-rusas o pro-iranis, han publicado diversos artículos anunciando acuerdos que han resultado falsos, o revelando supuestos acuerdos comerciales en temas como la extracción de petróleo o la reventa del armamento recibido para combatir al daesh. Estos artículos buscan erosionar la credibilidad de la FDNS para debilitar sus posturas a la hora de negociar un acuerdo de paz en Siria. Tras los fracasos de las cumbres internacionales auspiciadas por diversas potencias en Ginebra, en Sochi o en Astana, es evidente que la paz solo se puede alcanzar mediante acuerdos con las fuerzas que se encuentran en la propia Siria. Los gritos de democrácia que iniciaron las protestas de la oposición en 2011 han quedado cubiertos por la metralla y los escombros de la guerra, y las facciones rebeldes se han descompuesto en una amalgama de grupos enfrentados entre si, muchos de ellos integristas islámicos protegidos por Turquía u otras potencias islámicas como Arábia Saudí o Qatar. La fuerza militar de las FDS, que alberga además de las YPG/YPJ a grupos com el MFS (consejo militar Siríaco) o diversas milicias árabes y consejos militares locales (como el consejo militar de Manbij, de Raqqa o de Deir Ezzor), les convierte en un actor que no puede ser ingnorado.

A día de hoy, la FDNS no está reconocida por ninguna potencia, y cuenta solo con la legitimidad de haber sido el principal actor en la lucha contra el daesh. La autonomía de Rojava ha puesto de manifiesto la necesidad de una Siria más democrática y respetuosa no solo con la población kurda, sino con todas la minorías que habitan Siria, y sobretodo con las mujéres. Hace menos de un año las imágenes las YPJ anunciando la liberación de Raqqadaban la vuelta al mundo, pero no ha sido solo en el aspecto militar que el pueblo kurdo ha demostrado sus habilidades. El modelo social de abajo arriba, basado en la organización comunal y la economía cooperativa, es un gran ejemplo a la hora de imaginar la emancipación del capitalismo. El movimiento autónomo de mujeres y las estructuras de copresidencia (un hombre y una mujer) en todas las instituciones sociales, son un ejemplo pionero a la hora de pensar en la emancipación del patriarcado. También a nivel diplomático han demostrado gran habilidad, moviéndose en un mundo de transición de la política de bloques de la guerra fría, a un sistema globalizado y multipolar. Rojava ha sabido aprovechar su improvisada autonomía, jugando sus cartas y explotando al máximo las tensiones y contradicciones entre los diversos actores en el tablero Sirio. Si algo podemos aprender de esta experiencia, es que la mejor forma de solucionar los problemas sociales es hacerlo desde la base, organizando la sociedad para que ésta sea capaz de resolverlos por si misma.