lunes, 9 de marzo de 2015

El IS destruye la ciudad de Hatra, patrimonio mundial de la Unesco



Los peores augurios parecen confirmarse. El autodenominado Estado Islámico (IS) ha iniciado la destrucción de las ruinas de Hatra, capital del reino de los partos durante el siglo III a.C. y Patrimonio Mundial de la Unesco, según ha alertado este sábado el ministerio de Turismo y Antigüedades iraquí.
El valioso conjunto monumental, que consta de una gran muralla circular y varios templos en piedra, está situado a 110 kilómetros al suroeste de Mosul, la segunda ciudad de Irak en manos del IS desde el pasado junio. "Militantes yihadistas han comenzado a destruir la ciudad de Hatra", ha denunciado este sábado Said Mamuzini, miembro del Partido Democrático del Kurdistán, en declaraciones al portal kurdo Rudaw.
Funcionarios iraquíes citados por Reuters han confirmado haber recibido informaciones en las últimas horas de sus empleados en Mosul avisando de la demolición del enclave, incluido en el listado de Patrimonio Mundial de la Unesco en 1985. Asimismo, un vecino de la zona ha asegurado haber escuchado una fuerte explosión a primera hora de este sábado.
Según Mamuzini, los extremistas han empleado explosivos y maquinaria pesada para hacer añicos los restos de una ciudad con más de 2.000 años de antigüedad que fue un importante centro religioso y comercial del norte de Irak. "Hatra es una ciudad muy extensa y muchas de las piezas permanecían en el lugar. El IS se ha llevado ya todas las antiguas monedas en oro y plata", ha agregado.
"La destrucción de Hatra marca un punto de inflexión en la atroz estrategia de limpieza cultural que se está llevando a cabo en Irak", ha apuntado este sábado la directora general de la Unesco Irina Bokova en un comunicado. "Este es un ataque directo contra la Historia de las ciudades islámicas y árabes y confirma el papel de la destrucción del patrimonio en la propaganda de los grupos extremistas". En la declaración, la Unesco subraya que "el último acto de barbarie contra Hatra" demuestra el desprecio del IS hacia la historia y el patrimonio de los pueblos árabes, "que con justicia habían sido reconocidos como Patrimonio de la Humanidad".

El declive de Hatra se produce dos días después de que el Gobierno iraquí denunciara la destrucción de la ciudad de Nimrud, capital del imperio asirio durante 150 años en el siglo IX a.C. y ubicada a unos 30 kilómetros al sureste de Mosul. La Unesco calificó su pérdida de "crimen de guerra". Desde entonces las miradas se centraban en el destino de Hatra. "Uno de los principales temores es Hatra, de donde procedían muchas de las esculturas destruidas en el museo de Mosul", reconoció ayer a EL MUNDO Paul Collins, profesor de Arqueología de la Universidad de Oxford.

Parada de la Ruta de la Seda

Hatra -una importante parada de la Ruta de la Seda- reunía entre sus muros el legado del imperio Parto, originario del noreste de Irán que durante su apogeo se extendió desde Pakistán a Siria. Como la imponente arquitectura de Hatra desvelaba, la cultura helenística influyó notablemente en los partos. "La falta de celeridad en el apoyo internacional a Irak ha alentado a los terroristas a perpetrar otro crimen y saquear y demoler los restos de la ciudad de Hatra", señala el comunicado del Gobierno iraquí.
La destrucción, de la que no han trascendido imágenes, es solo el último de los ataques contra el patrimonio iraquí. A finales de febrero los yihadistas se cebaron con el museo de Mosul. En un vídeo difundido por la organización, un batallón de barbudos arroja al suelo las esculturas, las despedaza con mazas y martillos e incluso emplea taladros mecánicos para destrozar las efigies de mayor tamaño.
En la urbe, un enclave multiétnico hasta la llegada del IS, los extremistas también asaltaron la biblioteca municipal extirpando de sus estanterías libros contrarios a su fundamentalista interpretación del islam. Poco después de irrumpir en Mosul, derribaron varios santuarios suníes y mezquitas chiíes y arrancaron de las plazas monolitos en recuerdo a artistas nacidos en la ciudad.
Sus acciones han desempolvado el horror de los Budas gigantes de Bamiyán dinamitados por los talibán en 2001. "Musulmanes, los objetos que están detrás de mi son ídolos de pueblos anteriores al nuestro. Los llamados asirios y acadios tenían dioses para la guerra, la lluvia o la agricultura y se aproximaban a ellos a través de ofrendas. (...) El profeta nos ordenó deshacernos de las estatuas y las reliquias tal y como hicieron sus seguidores cuando conquistaron nuevas naciones", explicó en el vídeo de la destrucción del museo de Mosul un miembro de la "hisba", la policía religiosa del IS.

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