martes, 27 de septiembre de 2016

Salih Muslim: “Nos tienen miedo porque nuestro modelo es aplicable a todo el Medio Oriente”


Salih Muslim es el co-Presidente del PYD (Partido de la Unión Democrática) junto a Asiah Abdullah (todos los organismos en Rojava tienen dos co-Presidentes, un hombre y una mujer). El PYD es el principal partido de la autoproclamada región autónoma de Rojava, el Kurdistán sirio. Un territorio “no reconocido” por ninguno de los otros contendientes, pero que todos ellos tienen muy en cuenta dada su probada capacidad militar y civil para su defensa y con una administración multiétnica y cultural, en el medio de una guerra sin cuartel.

Muslim es un hombre amable y siempre disponible, a pesar de sus numerosos compromisos. Habla en tono suave y nunca se altera, pondera las palabras y nunca es irrespetuoso finalmente nos queda la sensación de ver con más claridad lo que acontece actualmente en el Medio Oriente.

-¿Nos puede resumir cual es la situación militar actual en Rojava?

-Tras la invasión turca de Jarblus las cosas han cambiado. Por un lado están las milicias de las Fuerzas Democráticas Sirias, el Consejo Militar de Jarablus y el Consejo Militar de Manbij, y por otro lado el ejército turco. En medio algunos actores internacionales están intentando evitar enfrentamientos entre las dos partes.

Si ampliamos la visión un poco Turquía está atacando Rojava desde las zonas fronterizas, son los casos de Kobane, Qamishlo, Mamhude, Derik y Afrin, en esa última localidad apenas hace unos días el ejército turco ha bombardeado por aire, con resultado de cuatro milicianos del YPG (Unidades de Defensa Populares) muertos y otros dos fallecidos de un grupo aliado. Al mismo tiempo desde el sur nos está atacando el Daesh (Estado Islámico) en Manbij, Kobane, y Sheddade, al sur de Heseke. Los ataques y enfrentamientos son diarios.

-Tras haber apoyado logísticamente al Daesh Turquía ha decido finalmente participar directamente en el conflicto con la toma de Jarablus, entrando en territorio sirio. ¿A qué obedece en su opinión este cambio?

-Turquía siempre ha tenido sus planes en la rebelión siria, planes que podríamos definir inicialmente como “demográficos” en lo que se refiere a la zona kurda, es decir la eliminación de población kurda en Rojava. Esta especie de kurdo-fobia impulsó a Turquía a tejer alianzas con el Daesh y otros grupos jihadistas. Turquía no quiere que los kurdos de Rojava seamos autónomos mediante un sistema democrático de auto-gobierno. Después de la victorias kurdas contra sus aliados en Kobane y más recientemente en Manbij temían que las fuerzas kurdas derrotasen al Estado Islámico en Jarablus, por eso decidieron ocupar ese territorio. Turquía ya se ha dado cuenta que esos grupos no pueden derrotar a los kurdos y por eso han decidido intervenir directamente.

-¿Cuáles serían entonces los objetivos actuales del Gobierno de Erdogan?

-El primero es ocupar territorios, porque Turquía quiere que los grupos jihadistas tengan áreas seguras para los cambios que ellos quieren, y segundo impedir la liberación de Raqqa que es la capital del califato proclamado por el Daesh; y en ese segundo punto hay que decir que hay planes para liberarla, planes en los que están involucradas las potencias internacionales y también los kurdos de las YPG. Con las operaciones en curso por parte de las fuerzas armadas turcas consiguen mantener ocupadas a las fuerzas que combatimos al Daesh, y al mismo tiempo mantienen abierto un corredor que permite la comunicación de Raqqa con el exterior.

-Lo que afirma es muy serio. ¿A que debe entonces la tibia reacción de las potencias internacionales ante la intervención directa turca en el conflicto en Siria?

-Las superpotencias como los Estados Unidos y Rusia tienen sus intereses, políticos y objetivos. Sus problemas no se sitúan solo en Siria y la realidad es que la cuestión kurda no es una de sus preocupaciones. De alguna manera están intentando mantener un equilibrio entre beneficios y costos. No todos los involucrados en este conflicto parecen estar decididos a acabar con el Daesh. De hecho algunos siguen necesitándolo activo y lo utilizan. Turquía es un aliado importante para esas potencias internacionales y el presidente de Turquía, Erdogan, lo sabe bien, por eso chantajea a todos. A Erdogan le gusta mucho hablar de la soberanía de Turquía al mismo tiempo que amenaza la soberanía de los demás.

-¿Su relación política y militar con lo que denomina las potencias internacionales ha cambiado después de la intervención turca?

-No, no ha cambiado. Seguimos teniendo buenas relaciones en el terreno con los actores internacional porque tenemos que combatir al Daesh. Para nosotros la lucha contra el Estado Islámico es vital porque los jihadistas amenazan nuestra propia existencia como kurdos, por eso tenemos que continuar la lucha, e intentamos mantener buenas relaciones con todos los que combaten al Daesh.

-En este complicado contexto que nos presenta, ¿han tenido contacto con el Gobierno de Bashar Al Assad?

-No tenemos contactos con el régimen sirio. Desde el inicio de la guerra hemos mantenido la misma posición: No atacamos a las fuerzas sirias si no nos atacan, aunque por supuesto tenemos el derecho de defendernos. Lo cual hay que decir que no ha ocurrido a menudo. De hecho, estamos lejos territorialmente hablando y no iremos a Damasco a combatir a las fuerzas armadas de Al Assad.

En mi opinión parece que el régimen está intentando en estos momentos tejer relaciones con los turcos y con los iraníes, siempre en su versión anti-kurda, lo cual es peligroso.

Hay una especie de alianza anti-kurda que aparece constantemente y me refiero, por ejemplo, a que estos últimos ataques turcos en territorio sirio han sucedido, aparentemente, sin que el régimen tuviese conocimiento previo. Los enfrentamientos en Heseke sucedieron exactamente al mismo tiempo que los de Jarablus, lo cual me hace pensar que al menos hubo alguna coordinación entre ellos.

-¿Y en lo que se refiere a las relaciones de Rojava con el Kurdistán del Sur o iraquí?

-El gobierno regional del Kurdistán de Iraq también tiene sus intereses, incluso con el gobierno turco, claro que no todas las fuerzas en el Gobierno Regional del Kurdistán iraquí tienen los mismos intereses. Hay varios partidos, el PUK (Unión Patriótica del Kurdistán), Goran y el PDK (Partido Democrático del Kurdistán). El PDK, encabezado por Masud Barzani es el partido que coordina y trabaja muy bien con los turcos. El gobierno del Kurdistán del Sur está en sus manos y por eso nos tiene bajo asedio y bloqueo, nos hace la vida difícil aunque no nos ataque militarmente de manera directa, esa parte la coordina con los turcos, y finalmente es Ankara quién ataca Rojava. Sin embargo hay que hacer una diferencia entre el Gobierno Regional del Kurdistán del Sur, y el PDK de los Barzani que controla ese gobierno, y nuestra relación con el PDK no es nada buena.

-¿Nos puede comentar cual es la situación en la ciudad de Aleppo en lo que refiere a los kurdos?

-Sí, en Aleppo tenemos una milicia que defiende a los kurdos que viven en el barrio de Seik Masud. Es una milicia relativamente pequeña del YPG. En estos días no hay ataques contra los kurdos y esperamos que continúe así.

-En medio de una situación tan complicada como la que nos describe. ¿Por qué las fuerzas en conflicto le tienen miedo al modelo político, social y cultural que ustedes plantean y han puesto en práctica?

-(Se ríe abiertamente). Esa es una buena pregunta. No creo que el mundo en general le tenga miedo al modelo que estamos implementando en Rojava, pero seguramente las fuerzas que actúan en el Medio Oriente sí.

En nuestra región hay regímenes despóticos, no democráticos, en donde las libertades más básicas son violadas constantemente. Hay muchos problemas y lo que hemos planteado y estamos construyendo en Rojava es simplemente un modelo democrático, horizontal, pluri-étnico y pluri-cultural. En nuestra zona hay tres lenguas oficiales y conviven varias religiones como la yezidi, la musulmana y la cristiana. Hemos conseguido articular un contrato social bastante complejo estableciendo consejos populares, que son expresión de las naciones y pueblos que viven en nuestro territorio.

En nuestros cantones se practica un verdadero auto-gobierno y eso parece que genera pánico entre los regímenes dictatoriales del área. Si a todo eso le añadimos la lucha y el papel de la mujer, y su correspondiente perspectiva de género, tan importante para nuestro modelo, la verdad es que nuestras prácticas están rompiendo todos los esquemas y es un enorme desafío para la mentalidad masculina del Medio Oriente. No pueden aceptarlo y por eso intentan eliminarnos física y políticamente.

Lo que les da miedo es que nuestro modelo es aplicable a todo el Oriente Medio.

-En medio de tanto conflicto, intereses y guerra, ¿qué luz se puede ver al final de este túnel?

-Creo que las cosas en Siria se siguen complicando, fundamentalmente porque muchas y poderosas fuerzas no permiten que los sirios decidan su futuro. Hay demasiadas potencias y países involucrados, cada uno mira solo sus beneficios e intereses, léase Turquía, los países del Golfo pérsico, como Arabia Saudita, Qatar y otros. Sinceramente me da tristeza decirlo pero no creo que haya una solución cercana. Todos esos países tienen ideas diferentes, planes e intereses contrapuestos sobre cómo debería ser la Siria del futuro. No les interesa lo que piensan los sirios y sin embargo solo los sirios pueden decidir su futuro.

-Una de las consecuencias directas y más visibles del conflicto en Siria ha sido el enorme desplazamiento humano. ¿Cómo valora la respuesta europea ante esta consecuencia directa del conflicto armado en la región?

-Hay que decir que ha habido quien ha impulsado ese éxodo, porque desde antes del conflicto armado ya tenían planes para cambiar la cara de Siria. Y estoy pensando, como ya he comentado anteriormente, en la vieja idea de Turquía de conseguir un cambio demográfico en la zona kurda y así evitar nuestra autonomía en sus fronteras. De hecho, antes de la guerra hubo quienes forzaron a la gente a abandonar sus casas y prepararon todas las condiciones para que la población huyera mediante campañas de intensa represión. En estos momentos, desafortunadamente, se utiliza a los refugiados como elemento de chantaje. Turquía chantajea abiertamente a la Unión Europea para que pague dinero a cambio de evitar que los refugiados no puedan llegar a sus territorios. Nosotros por supuesto pensamos que la gente debería tener el derecho de llegar a lugares donde haya condiciones de seguridad y paz, es lo que merecen. La Unión Europea no es seria en lo que se refiere a su política migratoria.

-Para terminar, ¿nos puede comentar cual es el estado actual de la reconstrucción de la ciudad de Kobane?

-Lamentablemente las ayudas y los apoyos internacionales han sido insuficientes. No han llegado recursos materiales ni financieros para la reconstrucción de una ciudad que fue destruida en un 80%, en lo que se refiere a edificaciones e infraestructura. Acabo de visitar Kobane y la gente está intentando recuperar la ciudad con sus propios recursos pero no es suficiente. La realidad es que hay mucha gente que no ha podido regresar a Kobane simplemente porque no hay a donde volver. Las personas quieren volver y reconstruir sus casas pero ni tan siquiera hay materiales para eso.

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