miércoles, 7 de junio de 2017

Las rosas crecen en el norte de Siria


Una revolución que comenzó hace cinco años en el fragor de un conflicto que estremece a Medio Oriente. El norte de Siria, territorio kurdo histórico, se convirtió en un laboratorio político y social.

En Rojava, tierra donde vivió por veinte años el líder kurdo y fundador del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Abdullah Öcalan, las fuerzas se movilizaron para construir una federación democrática, regida por la igual de derechos de géneros, religiones y nacionalidades, basada en una organización comunal y la creación de una economía cooperativa y ecológica.

Acosados por Daesh, cercados por el militarismo turco, menospreciados por el Estado sirio, los pobladores de Rojava salieron a las calles, construyeron sus fuerzas de autodefensa y comprendieron que la revolución que defienden tiene en las mujeres a su vanguardia. Las historias, acciones y palabras de miles de mujeres que van rompiendo los moldes patriarcales que regían sus vidas –proceso con aciertos, contradicciones y resistencias internas y externas- son una realidad que sale a luz con la fuerza incontenible de la rebeldía.

Un pueblo de mujeres, libre de la violencia de género, en el corazón de Medio Oriente. Eso es Jinwar, aldea cercana a la ciudad de Dirbesiye, en el cantón de Cizîre, en el Kurdistán sirio (Rojava).

A finales del año pasado, cuando se conoció la experiencia de Jinwar, las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) y las Unidades de Protección Femeninas (YPJ) continuaron sus avances contra Daesh, mientras el Ejército turco intentaba detener a las fuerzas kurdas con bombardeos masivos. Pese a esta situación, en la reconstrucción de la sociedad del norte de Siria las mujeres redoblaban la apuesta y fundaban un pueblo.


Jinwar tiene como objetivo transformarse como “una alternativa a la violencia contra las mujeres.

Jinwar

Jinwar tiene como objetivo transformarse como “una alternativa a la violencia contra las mujeres” y desarrollar una vida ecológica. Ancianas y adolescentes, todas ellas se encargaron de plantar los primeros árboles en el pueblo, cuyas raíces siguen creciendo hasta el día de hoy.

Heval Rumet, integrante de la Academia de Jineoloji, participó en el acto de fundación y explicó que “la vida de cada mujer sin autovoluntad, autoconciencia, autoorganización y autodefensa está en peligro”. 

Rumet relató que las mujeres a lo largo de la historia se tuvieron que enfrentar a una lengua, una cultura, a sentimientos y pensamientos, y a unas labores que permiten el despojo y el asesinato. “Enfrentarse al genocidio de mujeres requiere de una organización multilateral y trabajar con amor –resumió-. Los proyectos y luchas requieren asegurarse de que el nombre de la mujer no se refiera a la muerte, sino a nuestra cultura de vida igualitaria de nuevo”.


Las mujeres y combatientes de Manbij siempre acompañadas de sus hijos. 

Manbij

A mediados de agosto de 2016, las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) anunciaron la liberación de Manbij, ciudad ubicada en el norte de Siria y fronteriza con Turquía. Las primeras imágenes que circularon estremecían: las mujeres de la localidad, de mayoría árabe, lloraban mientras abrazaban a las milicianas de las YPJ, que integran las FDS.

Manbij, con alrededor de cien mil habitantes y un punto estratégico para el suministro de armamento desde Turquía hacia los terroristas, respiraba una libertad que hasta hacía pocos días estaba sepultada bajo la bandera negra del ISIS.

Entre las lágrimas y los abrazos iba quedando atrás unos de los símbolos de opresión del Estado Islámico: por las calles de la ciudad se esparcían las ropas negras que los terroristas obligaban utilizar a las mujeres.

Con el paso de los días, las fotografías y videos fueron devorados por el frenesí informativo que genera Medio Oriente. Pero esas mujeres, aferradas a sus hijas e hijos y que sonreían junto a las combatientes de las YPJ, confirmaron que su territorio ya no pertenecía a los opresores; sus cuerpos y los días volvían a ser suyos.



Kobane: La consigna que las une es “Por unas mujeres libres en una Siria Federal y Democrática”.


Kobane

Trescientas delegadas en la ciudad de Kobane. La consigna que las une es “Por unas mujeres libres en una Siria Federal y Democrática”. Convocadas por el Kongreya Star, llegaron de Manbij, de Cizîre y hasta de la convulsa región de Al Raqqa con la tarea de discutir, proponer y sacar conclusiones para desarrollar su lucha.

Durante la presentación del evento, Evin Siwêd, portavoz de Kongreya Star, enfatizó: “Estamos luchando por la libertad de todas las mujeres. Miles de mujeres en las zonas bajo ocupación y la opresión están expuestas a la violencia de las bandas (en referencia a ISIS). Tenemos que luchar por su salvación”. Siwêd resumió que “todas las mujeres de todos los pueblos han de unir sus fuerzas para venir juntas bajo una misma bandera y un mismo poder”.

En marzo de este año se realizó el Segundo Festival de Arte y Literatura de las Mujeres, en la ciudad de Qamishlo. “El arte y la literatura de las mujeres son una garantía para la nación democrática” fue el lema de presentación. Un mes antes fue la Primera Conferencia del Movimiento de las Mujeres para la Cultura y las Artes, en el cantón de Afrin, con la participación de 400 delegadas y una consigna simple: “Para proteger a las mujeres y la vida, con la revolución de las artes y cultura tenemos que luchar hasta que se obtenga un Federalismo Democrático”.

En Rojava, desde que se consolidó la revolución, se multiplican las tareas, los debates y las convocatorias organizadas por las mujeres kurdas, árabes, asirias, turcomanas y de otras nacionalidades. Sus actividades muestran el pulso de la zona y confirman que aunque la guerra esté a unos pocos kilómetros y que el peligro de un ataques de ISIS o Turquía se encuentra latente, la vida libre por la que lucha no se detendrá.


En Rojava, las mujeres han luchado contra la barbarie de las bandas terroristas, los sistemas de esclavitud y ahora luchan para demostrar su existencia. 

Rojava

Las Casas de las Mujeres se multiplican en el territorio de Rojava. En octubre de 2016, las mujeres del Consejo Municipal de El Heye El Sexîre, de la ciudad de Manbij, anunciaron la apertura de uno de estos espacios donde confluyen las mujeres de diferentes etnias, religiones e ideologías. 

Şervîn Armanc, miembro del Consejo Municipal, recordó que “las mujeres siempre son víctimas de atrocidades a manos de las fuerzas de ocupación, y dichas fuerzas siempre ponen el sometimiento de la voluntad de las mujeres en el punto de mira”. Ante esta situación, Armanc convocó a las mujeres a autoorganizarse “en todos los aspectos de sus vidas, y trabajar tanto en el área política como en el militar y social”.

Las Casas tienen el objetivo principal de proteger los derechos de las mujeres, romper con el patriarcado que todavía impera en el norte de Siria y formar un pensamiento liberador y autónomo.

En Şedadê, en el cantón Cizîre, este año también se dio apertura a una Casa de las Mujeres. Welîda Botî, integrante de Kongreya Star, explicó que “con el inicio de la revolución de Rojava, las mujeres, gracias a la filosofía del líder Abdullah Öcalan, han luchado contra la barbarie de las bandas terroristas, los sistemas de esclavitud y ahora luchan para demostrar nuestra existencia”.

En el cantón de Afrin, el Comité de Elaboración de los Planes de Estudios trabaja en un libro sobre Jineologî para trabajarlo en las escuelas secundarias. Hasta ahora se publicaron 2.000 ejemplares en kurdo y el año que viene se espera la aparición la versión en árabe.

Berivan Muhamad, integrante del Comité, explicó que el fin de este proyecto es revelar la verdadera historia de las mujeres “para que más mujeres aprendan su historia, para que se vuelvan confidentes entre ellas y tengan el poder de liberarse a sí mismas”. Berivan agregó que se capacitó personal especial ya que la materia se dará en forma de diálogos y debates.



En la zona yezidí de Bakur, desde el dolor y la tragedia, nació la resistencia. 

Bakur

Cuando el Estado Islámico surgió en 2014, uno de sus primeros blancos fue el pueblo yezidí del Kurdistán iraquí (Bakur). El gobierno del Kurdistán Autónomo, liderado por el Partido Democrático de Kurdistán (PDK) y su máximo dirigente Masud Barzani, miró para otro lado mientras los terroristas cometían un genocidio. Muertos, desplazados, pueblos destruidos, la marca registrada del Daesh. La intervención de las fuerzas del PKK detuvo la matanza y permitió la salida de civiles por corredores humanitarios. Igualmente, al día de hoy 3000 mujeres yezidíes siguen en poder de ISIS, que las esclaviza y las vende en mercado sexuales.

Pero en la zona yezidí de Bakur, desde el dolor y la tragedia, nació la resistencia. Enfrentando a Daesh, soportando los ataques del PDK y los bombardeos del Estado turco, el pueblo de la región de Shengal declaró su autonomía y conformó sus fuerzas de autodefensa; en el caso de las mujeres, crearon las Unidades de Mujeres de Shengal (YSJ) y el Movimiento de Mujeres Libres Yezidíes (Tevgera Azadiya Jinên Êzidî-TAJÊ).

Zeynep Cudî, miembro de las YSJ, declaró en marzo de este año que “las mujeres resistieron en la primera línea” con el fin de proteger sus raíces, ancladas en el pueblo de Kurdistán. Cudî agregó que las yezidíes tienen sus propias organizaciones, razón por la cual “el enemigo” tienen “miedo del poder de las mujeres”.

El 14 de marzo, las fuerzas del PDK reprimieron con brutalidad una movilización de mujeres en la ciudad de Xanesor. Las manifestantes rechazaban los ataques del PDK y la injerencia del gobierno de Barzani frente al avance de la autonomía en la zona de Shengal. Nazê Nayif Qewal fue la víctima de las fuerzas represivas, pero también, ese mismo día, se convertiría en un símbolo de la resistencia.

En un comunicado, el movimiento de mujeres yezidíes recordó que “la mayor aspiración de nuestra amiga Nazê era que nuestras mujeres fueran liberadas del cautiverio del Daesh y que los responsables por el genocidio pagaran por sus actos”. Por eso, afirmaron que “nosotras nos organizaremos y resistiremos en la senda” de las mujeres mártires.

“Ya no somos las mujeres de la época anterior a la masacre –remarcaron en el comunicado-. Hoy sentimos y saboreamos el olor y el sabor de la libertad y nos hemos comprometido con la libertad. Como mujeres yezidíes hemos tomado conciencia y nos hemos organizado en nuestra autodefensa junto a las YJS”.



Las rosas del Kurdistán.

Las rosas del Kurdistán a la vanguardia de la Revolución

El Movimiento de Mujeres de Kurdistán nació al fragor de una lucha histórica por la libertad, el respeto de los derechos negados y la construcción de una conciencia que apunta a destruir los cimientos del patriarcado y el machismo. Las características patriarcales en Medio Oriente, y en Kurdistán en particular, no son diferentes de lo que vivimos cotidianamente en América Latina. Aunque desde los círculos de poder y sus medios de difusión muestren a Medio Oriente como una gran cárcel para las mujeres -sobre todo teñido con una explicación superflua del Islam-, en Latinoamérica suceden hechos similares, por lo cual las luchas de las mujeres también tienen profundas conexiones, aunque exista un océano que las separe.

En junio de 2016, Rojda Felat, una de las principales comandantes de las FDS fue entrevistada por el periódico Binevs. En sus palabras se pueden descubrir las síntesis y los caminos futuros por donde transitan las mujeres de Kurdistán. “Queremos librar a nuestra región de esta tiranía contra las mujeres –aseguró -. Las acciones de Daesh no tienen cabida en el Islam”. La comandante explicó que la lucha de las mujeres kurdas se enciende “donde se reprime a la mujer”, pero también “donde un hombre esté amenazando a una mujer”.

“Cuando nos fijamos en el Kurdistán sirio, las mujeres son las vanguardias de la revolución. Arin Mirkan fue un ejemplo de esto. Esas compañeras nos mostraron el camino a seguir. Nuestros amigos varones van por este camino y no se sorprenden más por esto, nos respetan y nos apoyan”, resumió Felat.

En abril de este año, Îlham Ehmed, co-presidenta del Consejo Democrático Sirio (MSD, por sus siglas originales), declaró a la agencia Firat News que en la actualidad se producen “importantes acontecimientos políticos y militares que se llevan a cabo bajo el liderazgo de las mujeres kurdas” y que buscan establecer “un sistema democrático” que permita “una transformación general en Medio Oriente”.

Ehmed advirtió que otras “revoluciones que se realizaron en la historia, con el lema de la libertad y la democracia, no trajeron libertad y democracia debido a la falta de organización y de conciencia de las mujeres para establecer su autodefensa. Esas revoluciones solamente vencieron a los poderes dominantes. Pero esta vez será diferente y el nivel de mentalidad y organización de toda la sociedad va a cambiar”.

La revolución que encabezan las mujeres de Kurdistán no se reduce a fusiles y fotografías apropiadas por los grandes medios de difusión, sino que hunde su filosofía en lo profundo de la historia del pueblo kurdo y apunta contra un sistema resquebrajado, que en Medio Oriente parece implosionar con el transcurso de las semanas. El cambio, la transformación y la liberación no llegan solamente de las bocas de las ametralladoras.

En Rojava ahora las rosas florecen con más libertad todos los días. Y como las rosas, las mujeres del Kurdistán construyen su autodefensa para derrotar un sistema político, social y económico que las negó como mujeres, kurdas y revolucionarias.

Trump: La gira de la incoherencia


Una vez más pudiera pensarse que lo más coherente en el comportamiento del Presidente estadounidense Donald Trump es la incoherencia: Inmediatamente después de felicitar a los cubanos por el día en que los EEUU les dejaron un apéndice en la Constitución que autorizaba la intervención militar de Wasghington y la ocupación de parte de su territorio, diciendo que “el pueblo cubano merece un gobierno que de manera pacífica defienda los valores democráticos, las libertades económicas, las libertades religiosas y los derechos humanos”, Trump aterrizó en dos estados confesionales -Arabia Saudí e Israel -, además de reunirse con las monarquías petroleras del Oriente Medio.

En ejercicio de “las libertades económicas” que pide a Cuba y proclaman que los gobiernos no deberían intervenir en los negocios, Trump acababa de contratar 110 000 millones en armas con el gobierno saudí para las empresas norteamericanas. Un día después de firmar semejante contribución a la violencia y la muerte, Trump ha hablado con el Papa Francisco en Roma y ha respondido al Pontífice que “necesitamos paz”, al recibir un regalo de Francisco del que este le explicó el significado:

“Es una medalla de un artista romano. Es el olivo, símbolo de la paz… se lo doy para que sea instrumento de la paz”.

“La paz nunca puede arraigar en un lugar donde la violencia es tolerada, financiada e incluso recompensada”

“La paz nunca puede arraigar en un lugar donde la violencia es tolerada, financiada e incluso recompensada”, venía de decirle Trump al Presidente de la Autoridad Palestina. No se refería el gobernante norteamericano al comportamiento de los militares estadounidenses en una en la que desde la Guerra del Golfo de 1991 hasta la “madre de todas las bombas” arrojada recientemente por orden del mismo Trump, los EEUU han provocado cientos de miles de muertos y millones de desplazados, sino a los palestinos, un pueblo que con la tolerancia de Washington hacia Israel ha sufrido durante décadas en la carne de sus niños y mujeres la violencia del gendarme norteamericano en la zona. 

El Papa de la austeridad regaló al millonario su encíclica sobre la ecología, Laudato Si. “Sobre la cura de nuestra casa común, el medioambiente”, le comentó Francisco acerca de esa obra en el mismo día en que llegaba a al Congreso estadounidense la propuesta presupuestaria del nuevo Presidente que incluye la venta de casi la mitad de la Reserva Estratégica de Petróleo y abrir el Refugio Nacional del Ártico, en Alaska, a la exploración petrolera.

Tras recibir los consejos del Papa, el Presidente se ha dirigido a Bruselas para reunirse con la OTAN, que no es precisamente una organización pacifista. Aunque Trump ha prometido a inicios de este mes que “trabajaremos con Ucrania, Rusia y todas las partes involucradas en ayudar a restaurar la paz a lo largo de la frontera” está por ver si los aprietos que sufre en casa por las acusaciones de haberse beneficiado electoralmente de informaciones ofrecidas por el Kremlin no le llevan a tomar alguna iniciativa armada que ponga en peligro la paz mundial -como ya hizo con el bombardeo a Siria semanas atrás- pero le restituya la imagen de adversario de Moscú ante sectores duros del Partido Republicano y la prensa de su país.

Aunque durante su campaña electoral, Trump insistió en calificar a la OTAN de “obsoleta” y su Secretario de Estado, Rex Tillerson, anunció que “el núcleo de su mensaje” a la alianza atlántica es exigirles que los estados miembros “cumplan completamente con sus obligaciones” destinando al menos el 2 % de su producto interno bruto a la Defensa, el Presidente pedirá a la OTAN unirse a la coalición internacional contra el Estado Islámico que Washington fomenta. Tillerson ha dicho: 

“Nosotros estamos haciendo mucho. El pueblo estadounidense está haciendo mucho por vuestra seguridad y nuestra seguridad conjunta. Necesitamos asegurarnos de que estáis haciendo vuestra parte para vuestra propia seguridad también”.

En plena gira, al conocer la designación de del fiscal especial para la investigación por las presiones de Trump sobre James Comey, el director del FBI al que Trump destituyó para que dejase de indagar sobre las conexiones de su exconsejero de Seguridad Nacional, acusado de involucrarse en conexiones con el Kremlin, el Presidente recordó a sus antecesores desde su cuenta en Twitter:

“Con todos los actos ilegales que tuvieron lugar en la campaña de Clinton y la Administración Obama, jamás se nombró un fiscal especial”.

“Es una medalla de un artista romano. Es el olivo, símbolo de la paz… se lo doy para que sea instrumento de la paz”

Una de las cosas que quizás sería necesario investigar es el papel de Estados Unidos en el surgimiento del Estado Islámico, el que la propia Hillary Clinton ha referido como una consecuencia del apoyo norteamericano a la oposición siria. 

Ya con bajas en su gabinete, fruto de la guerra política que se libra en Washington, donde los “valores democráticos” pesan mucho menos que el dinero, en desacuerdo con una de las figuras más influyentes de la contemporaneidad como el Papa Francisco y con una prensa que él considera lo trata peor que a ningún otro político en las historia, los próximos días de Donald Trump serán sin dudas intensos pero en ellos seguirá escaseando la coherencia.

Sin embargo, nada de qué asombrase, en un sistema cuyos líderes llevan décadas diciendo una cosa y haciendo otra, Trump resulta más incoherente porque, a diferencia de sus antecesores, a veces – y casi siempre Twitter mediante- ha dicho lo que realmente piensa, aunque lo mejor para el planeta sería que no trate de traducirlo en hechos.

Venezuela y la hipocresía de la ultraderecha latinoamericana


La ultraderecha venezolana, en sintonía con instrucciones precisas que llegan desde Estados Unidos, y en contubernio con varios gobiernos derechistas, intenta internacionalizar la crisis generada por ella, y de paso propiciar una eventual invasión a la nación suramericana.

Para ello, y como parte de un plan elaborado en Washington, la guerra mediática desatada contra la patria de Bolívar, busca crear falsos positivos que deslegitimen al gobierno bolivariano que encabeza el presidente, Nicolás Maduro, y a su vez, crear condiciones idóneas, entre ellas un presunto apoyo de la opinión pública mundial, para una eventual intervención.

Desde principios de abril, la ultraderecha se lanzó a las calles venezolanas creando un ambiente de violencia que hasta ahora acumula un saldo de 42 personas muertas, más de 900 heridos y multimillonarias pérdidas económicas en el sector público y privado.

Estos argumentos son suficientes para que un minoritario grupo de gobiernos latinoamericanos auspiciados por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, intenten justificar una intervención extranjera en los asuntos internos de Venezuela, un viejo plan que Washington nunca abandonó desde los tiempos del comandante Hugo Chávez.

Pero lo realmente curioso es que sea el tema de los muertos venezolanos a consecuencia de la violencia ultraderechista, la mayoría de ellos fallecidos en oscuras circunstancias que involucran a francotiradores y elementos delincuenciales empleados por los partidos opositores, lo que supuestamente llame la atención de ciertos países latinoamericanos que reclaman 'justicia' y 'respeto de derechos humanos' en Venezuela. 

Entre estos gobiernos que lideran la campaña mediática contra el gobierno de Caracas está el de México que, en voz de su canciller, Luis Videgaray, dijo que 'no podemos y no debemos seguir siendo indiferentes... (...) ... es un tema que le atañe a México y al resto de la comunidad americana; se trata de una violación sistemática a los principios de la democracia'.

Casualmente, México exhibe un récord que pocos quisieran tener en materia de respeto y garantía de derechos humanos. Solo en el último período de gobierno, fueron asesinados 36 periodistas por realizar su labor informativa, lo que pone en evidencia que los diversos mecanismos para proteger la libertad de expresión y la labor periodística no demuestran eficacia. 

En México, ser periodista es una profesión de riesgo, tan alto, que de marzo a mayo de este año fueron ejecutados en plena vía pública siete comunicadores, pero esto no llama la atención de Almagro, ni de la OEA, y mucho menos de la Casa Blanca.

Según expertos en el tema, México es el país latinoamericano que más viola los derechos humanos y los principios democráticos, donde se ejecutan masacres cada tres o cuatro meses, entre ellas la de los jóvenes normalistas de Ayotzinapa, o en Nochixtlán, Tlatlaya, Ostula, o Tepic.

También Colombia se alineó junto a Estados Unidos en la campaña antivenezolana, y a pesar que pide respeto para los derechos humanos en el país vecino, todavía no explica a la comunidad internacional el asesinato de 41 líderes sociales solo en 2017, según evidencia un informe especial de la Comisión Nacional de Derechos Humanos Movimiento Político y Social Marcha Patriótica.La OEA ni los gobiernos que apoyan su cruzada contra Venezuela, tampoco habla de lo que sucede en Brasil antes las revelaciones de corrupción del presidente golpista Temer.

De estas flagrantes violaciones a los derechos humanos no se habla en la OEA ni en Washington porque Venezuela es la víctima elegida por el poder mediático internacional.

¿Por qué? Porque gobierna el pueblo.

La cuestión es impedir que el fascismo se adueñe de Venezuela


El plan imperial de azuzar a los sectores más fascistas de la oposición venezolana para convertir las calles de Caracas y otros puntos del país en lo que fueron los inicios de la gran invasión terrorista en Siria, sigue funcionando a todo vapor. Día a día, a todas las iniciativas de guerra descargadas sobre Venezuela Bolivariana (la económica y la mediática como señal más distintiva de la embestida derechista) se suma una violencia ciega, desalmada, repulsiva, que parece ser la matriz que amenaza imponerse entre esa mezcla de hordas juveniles de lúmpenes en que se han convertido Voluntad Popular y otros grupos acicateados por Leopoldo López y Capriles Radonski.

La tremenda escena de un joven manifestante quemado vivo, acuchillado, golpeado con saña. Incluso cuando después que el fuego arrasara sus ropas y su cuerpo fuera destruido casi en un 80 por ciento, no faltaron energúmenos que lo seguían azotando impidiéndole llegar hasta un sitio donde pudiera ser auxiliado. Esto no es oposición y mucho menos pacífica como siguen sosteniendo el secretario de la OEA, Luis Almagro y buena parte de los presidentes obsecuentes de Washington, con Mauricio Macri , Horacio Cartes y Pedro Pablo Kuscinsky a la cabeza (Temer está ahora más preocupado en no ir preso por corrupto) sino que esto es lisa y llanamente la cara más brutal de lo que siempre auspicia el imperialismo en cada uno de los territorios que intenta destruir para luego adueñarse de ellos. El Medio Oriente es la mejor matriz para darnos cuenta de ellos. Practican fascismo puro, de un estilo muy parecido al que el ISIS ha venido desarrollando en Iraq, Libia y Siria, donde a una atrocidad se le impone otra.

Es probable que esta escalada violentista continúe, ya que la permanente entrada de paramilitares colombianos no se detiene y tanto el presidente Juan Manuel Santos como Álvaro Uribe Vélez están unidos en la cruzada antichavista. No es casualidad la involución producida con el aval del gobierno y la justicia colombiana del proceso de paz, tampoco asombran los consejos dados a Santos por senadores republicanos y por el propio Donald Trump para que desde Bogotá se generen las condiciones para una eventual ofensiva final contra el gobierno de Nicolás Maduro. Todo coincide en generar un clima donde no se tengan en cuenta ninguna de las propuestas de diálogo realizadas por Maduro, incluida la de la Asamblea Constituyente, que tanto reclamaba en su momento el arco opositor. Lo que se busca, igual que en Siria contra Bachar Al-Assad, es el derrocamiento, la humillación, y la posterior destrucción de todos los avances logradas durante estos 18 años de chavismo.

Frente a esta situación compleja, resulta asombroso y meritorio comprobar cómo a pesar de todo, el gobierno sigue ejerciendo su poder para mantener las conquistas sociales, sacando adelante las Misiones en sus más variados aspectos, desde la Salud hasta las de Educación, terminado de construir 1.600.000 viviendas y entregándoselas a quienes más las necesitan. Por su parte, los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) siguen generando la posibilidad de que los sectores más humildes accedan a productos alimenticios o medicamentos que les niega la especulación criminal.

Toda esta gobernabilidad social y de características revolucionarias, atendiendo a cómo están las cosas en otros países ganados por el neoliberalismo, son la razón fundamental del continuo apoyo que el chavismo de abajo le sigue otorgando a Maduro. El otro elemento que la oposición no ha podido quebrar es la lealtad de las Fuerzas Armadas, y la conjunción de ambos bloques solidifican el búnker donde hasta ahora se han estrellado todos los intentos golpistas. Es importante que quienes gobiernan no pierdan esto de vista, ya que es precisamente desde los barrios y enclaves militantes del chavismo que se exige que la actual situación se enfrente con más radicalidad, no cediendo un ápice a las provocaciones derechistas pero tampoco a los cantos de sirena social demócratas que apuestan a un chavismo contrario a los que siempre impulsó su gestor, el Comandante Hugo Chávez.

Tampoco hay que descartar que en algún momento de esta ofensiva reaccionaria, quienes dirigen el plan operacional contrainsurgente no se conformen con las algaradas de la violencia fascista y decidan pasar a una etapa superior, invadiendo el país desde Colombia u otras plataformas similares. Y que lo hagan, tercerizando la intervención directa, como hizo la OTAN en Medio Oriente a partir de equipar y llenar de dólares las mochilas de los terroristas. Para ello, en la versión caribeña de este plan injerencista, intentarían apelar al concurso de los paramilitares buscando la luz verde del gobierno santista y el uribismo. Es para esa etapa, que más allá de la respuesta que le ofrezcan pueblo y ejército chavista, se hará imprescindible la solidaridad internacionalista en todas sus variantes.

Ante esta posibilidad, quienes se reivindiquen bolivarianos, chavistas y antiimperialistas en todo el continente deberían estar preparados para estar a la altura de las circunstancias de lo que Venezuela precise. Sobre todo, sabiendo lo que ha sido y son a nivel cooperación desinteresada el pueblo y el gobierno venezolano, partiendo de las veces que la Revolución Bolivariana ha acudido en apoyo a otros pueblos que sufrían necesidades o eran chantajeados por no someterse al Imperio.

Es por ello, que analizando autocríticamente lo hecho hasta el presente, se debe fijar -como ya lo han hecho los Movimientos hacia el ALBA- la prioridad del accionar en sostener el proceso encabezado por Maduro, a la vez multiplicar la presencia en las calles cada vez que se convoque a apoyar a Venezuela y repudiar a los fascistas que la atacan. Es indispensable también denunciar lo que allí ocurre, desmentir con información veraz lo que los medios hegemónicos de cada uno de los países se encargan de tergiversar, y por último estar en permanente alerta para evitar que esa guerra imperialista confunda y aliene a quienes se dicen de “izquierda" y terminan derrapando por derecha a la hora de hablar de Venezuela. Nadie, absolutamente nadie que se reclame del campo popular puede ignorar que si cayera el gobierno chavista la oleada de terror y revanchismo no solo golpearía al pueblo venezolano sino que se podría extender a todos los países donde el Imperio tiene discípulos y teje complicidades con EE.UU.

La suerte de la Patria Grande se juega en esta pulseada entre quienes apuestan a la defensa de la democracia participativa revolucionaria y aquellos que mediante el terror tratan de implantar el fascismo y entregarle el país a las corporaciones transnacionales. La izquierda mundial en todos sus matices no le puede fallar al pueblo bolivariano y a sus ansias de paz. 


FUENTE: RESUMEN LATINOAMERICANO

El conflicto saudita-qatarí ¿hacia dónde?


Mientras que Qatar trata de contener la crisis intratable con la alianza saudita, la coalición va en dirección de escalar el cerco sobre Qatar, lo que se considera un paso que precede a la declaración de guerra. Pero las profundas diferencias entre las dos partes parecen irrevocables en la dirección de dividir el eje anti-iraní en dos facciones rivales.

Parece que las repercusiones de la crisis no se limitan solo a Qatar y Turquía, pero quizás podrían sacudir a la alianza de Arabia.

Tal vez la variable que empuja a Arabia Saudita a la escalada hacia el borde de la guerra, reside en la crisis de Arabia Saudita con respecto a sus desafiantes opciones que cada vez son más contra Irán. 

La escalada de Raid en torno a cercar a Qatar es un paso preliminar que pueda llevar a una declaración de guerra, en medio de una continuada guerra mediática encendida entre los lobbies de cada parte en los Estados Unidos y los medios de comunicación locales. La grave crisis amenaza con la explosión del Consejo de Cooperación del Golfo, donde parece que Arabia Saudita no cuenta con él en su intento de liderar una coalición más amplia que incluye Egipto y otros países, ya que esta idea se había abordado durante la guerra contra Irán en Bagdad. Kuwait no se incorpora a este proceso, así como el Sultanato de Omán, mientras que Qatar entra y tiene planes diferentes con Turquía y los Hermanos Musulmanes encaminados a apostar por un papel regional y una tercera línea entre el eje Irán y el eje saudita.


Estas profundas diferencias existían considerablemente desde 2014, cuando salieron a la escena advirtiendo de una retirada de embajadores y cortar las relaciones. Estos actos son notables en las guerras de las dos partes en Libia, llevadas a cabo entre grupos rivales en el este y el oeste de Libia, y claros en Yemen, particularmente en el sur, donde EAU posee la mayor parte para controlar el proyecto del estrecho de Bab-el-Mandeb y la posesión de la isla de Socotra, a costa de la parte de Qatar que cuenta con el partido Unionista (Tagammu) y los grupos de Al Qaeda y "Daesh", y algunos movimientos del sur. 

También es conocida por los especialistas y profesionales de medios en los Estados Unidos, interesados ​​en el conflicto de los lobbies americanos y la tendencia de Qatar y los EAU para influir en la decisión estadounidense a través de empresas de abogados, las relaciones públicas y comprar algunos espacios en los principales periódicos de Estados Unidos, así como algunos políticos retirados ... todo esto a fin de crear pequeñas asociaciones estratégicas con Washington a base de intereses entrelazados, tal y como se los describen los financieros de expertos de Qatar y los EAU. 


Pero esta guerra oculta entre las dos partes no explotó porque Arabia Saudita la estaba manejando de acuerdo con el ritmo de su prioridad en la lucha contra Irán, mientras que Qatar familiariza sus esfuerzos bajo el techo de esta prioridad.

El noticiero de "Daily Beast" que infiltra las actividades del embajador de Emiratos, Yousef Al Otaiba, indica que está aprovechando su influencia para incitar a los aliados de Estados Unidos y sus enemigos al mismo tiempo, sobre todo a través de una serie de influencias en las filas cercanas de la administración de Estados Unidos, tales como el secretario de Defensa estadounidense Robert Gates, y Hadley Gates, director de la Fundación de Inversiones y Relaciones Públicas. 

A su vez, Qatar no ha escatimado esfuerzos en el uso de sus lobbies americano y europea en la incitación contra Irán, Siria y la resistencia, y utilizar su influencia en Yemen y Siria en la misma dirección por medio de grupos contradictorios que llevan a cabo guerras por encargo. Arabia Saudita no encontró en la diferencia entre los EAU y Qatar un peligro que amenace su prioridad en contra de Irán, Siria y Hizbulah, incluso Arabia Saudita suavizó la ira de los EAU en el momento de enviar soldados turcos a una base militar en Doha, y restó importancia al tratado de defensa y cooperación estratégica entre Turquía y Qatar. 

Puede ser que los cambios que conducen a Arabia Saudita a escalar al borde de la guerra, son la crisis saudita en sus opciones cada vez más desenfrenadas contra Irán. Ella no pudo hacer una brecha significativa que le favorece en Yemen y tampoco tuvo éxito durante la "sociedad estratégica" de Barack Obama y Washington para formar un frente común contra Irán, mientras que "Doha" si tiene un margen de movimiento al ritmo del Presidente turco que se sitúa en el centro entre Moscú, Irán y los Estados Unidos también. 

La crisis de las opciones regionales irreversibles de Arabia Saudita está en un callejón sin salida, la está llevando aunque cueste la vida, a caerse bajo la voluntad de Donald Trump, aunque este último no ha agregado nada interesante a la estrategia de Obama. Prácticamente todo lo que se agregó fueron algunas duras frases más contra Irán, frases inaplicables sobre el terreno, amén de las operaciones de inteligencia, tal y como transpira el nombramiento de Michael D’Andrea, asesino del mártir Imad Moghnieh, en la administración del Trump .

Lo que Trump agregó a la estrategia de Obama fue apostar a un proyecto de un "OTAN árabe", junto a Israel, y un plan de paz árabe-israelí que "resuelva el conflicto palestino-israelí". 

Mientras Obama esperaba una paz palestino-israelí que conduzca a la normalización árabe, Trump ha volteado las reglas a cambio de la riqueza de Arabia Saudita como una recompensa por sus esfuerzos y por el hecho de que la alianza con Trump e Israel refuerza el poder de los amigos contra el enemigo común y abre un tragaluz en la pared.

El asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Herbert MacMaster, se refiere a esta creciente alianza entre Israel y los aliados árabes de EE.UU. Esto puede hacer un eco entre los partidos de la Autoridad Palestina que están apostando por los esfuerzos de Trump para "resolver la final" en la paz prometida.

Qatar está socavando su influencia sobre Hamas y la Hermandad Musulmana en sus propias manos si participa con Arabia Saudita en esta aventura, que se ve obstaculizada por barreras y obstáculos que son más que incontables.

Por lo tanto, Qatar se basa en papeles en sus manos que pueden adaptarse a los desarrollos en una dirección u otra. Además, tiene un margen de movimiento en el progreso, un paso hacia Irán y dos pasos hacia Moscú. Además, Qatar se encuentra en la posición más fuerte sobre la base de su influencia con los Hermandad Musulmana y otros grupos, al tiempo que asegura que Trump puede encontrar su propio interés en Doha y Riyadh.

La declaración del Secretario de estado de Estados Unidos en Australia para pedir a las partes que resuelvan sus problemas mediante el diálogo demuestra que Washington acoge con beneplácito el chantaje de ambos bandos. La escalada abre una nueva página de guerra en el patio trasero de Arabia Saudita, que será agobiada por las crisis regionales.

Tal vez el eje iraní que estaba esperando las réplicas de las guerras regionales en el Golfo no la esperaba tan urgente y severo.

Sayyed Nasralá: Somos muchos más fuertes. La cumbre de Riad no tendrá ningún efecto


El secretario general de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasralá, ha señalado que los movimientos de resistencia no serán intimidados por campañas o por cumbres en Riad.

Hablando en la ocasión del Día de la Liberación del Sur de Líbano en 2000, Sayyed Nasralá criticó a los saudíes, que reservaron una pomposa bienvenida a Donald Trump, uno de los más fanáticos entre los presidentes de EEUU en contra del Islam y los musulmanes.

Para él, el régimen de Arabia Saudí busca a través de este comportamiento asegurarse el apoyo y la protección de EEUU después de haber sido condenado por la comunidad internacional por ser el primer patrocinador del terrorismo wahabí. Un terrorismo que afecta no sólo al mundo árabe, sino también a Occidente.

He aquí las principales ideas del discurso:

Que la paz de Dios sea con vosotros. Saludo vuestra presencia en la ciudad de los mártires, Hermel, en el Valle de la Bekaa, y os felicito con ocasión de esta gran fiesta nacional, la Fiesta de la Liberación. Este año hemos escogido festejar la liberación en la ciudad de Hermel para mostrar la importancia y el papel que jugó esta región de la Bekaa en la gran victoria lograda en 2000.

Los jóvenes de esta región respondieron al llamamiento de los primeros días de la resistencia. Ellos llenaron los frentes del Sur frente al ocupante israelí. Numerosos mártires y heridos son originarios de esta región. Saludo a los grandes y los pequeños de esta región que siempre fueron fieles y que ofrecieron todo tipo de sacrificios cuando la necesidad le impuso.

Me gustaría comenzar hablando de la ocasión que nos reúne aquí para pasar luego al dossier libanés y el regional.

Ningún apoyo al Líbano frente a Israel, excepto Siria e Irán

Nosotros recordamos, como en cada año, los mismos hechos para que las nuevas generaciones se beneficien de ellos. Cuando el enemigo israelí invadió el Líbano, el mundo nos abandonó. Las facciones y partidos libaneses y palestinos tomaron la decisión de afrontar al enemigo. La resistencia fue entonces iniciada y en el año 2000 logramos la victoria.

Desde 1982, aquellos que han creído en la resistencia no han esperado la ayuda de ningún país árabe y occidental ni de instancias internacionales de defensa de los derechos humanos para luchar contra los invasores. El 25 de mayo de 2017, debemos recordar al mundo que fueron sólo Siria e Irán los que estuvieron al lado del pueblo libanés en su lucha contra la ocupación.

Ningún apoyo fue prestado por los países occidentales ni por los países árabes del Golfo Pérsico. La mayor parte de los países ofrecieron su apoyo a la entidad sionista. Hezbolá, el movimiento Amal, las facciones de otros partidos libaneses, los combatientes de la resistencia palestina y las Fuerzas Armadas Sirias fueron los que llevaron a cabo todos los sacrificios para asegurar la liberación de Líbano.

Ulemas como Sayyed Musa Sadr, Sayyed Abbas Musawi, Sheij Raguib Harb y Hayy Imad Mugniyeh y otros líderes dirigieron esta resistencia. Esta victoria fue el resultado de los sacrificios del Ejército libanés y de la coopération entre el Pueblo, el Ejército y la Resistencia antes y después de 2000 frente a la ocupación.

Esta victoria histórica tuvo lugar durante el mandato del Presidente Emile Lahoud, del presidente del Parlamento, Nabih Berri, y del jefe del gobierno, Salim al Hoss.

La voluntad de los pueblos crea la victoria

La lección a extraer de todo lo que ocurre es la siguiente: el hacer frente a la ocupación y a los complots internacionales depende de la voluntad y la decisión de los pueblos.

La cuestión está ligada a vuestra voluntad. La suerte de los países de esta región depende de la voluntad de los pueblos. La gran sorpresa en Palestina es que la resistencia se transmite de una generación a otra.

Los jóvenes palestinos son aquellos que llevan a cabo ataques con cuchillos. Nadie en el mundo va a ayudarlos. Cuando Israel invadió el Líbano, EEUU estuvo a su lado.

Pero ningún ejército internacional puede permanecer en un país donde su pueblo lleva armas para combatirlo.

Cuando los grupos armados comenzaron su guerra en Siria y amenazaron la seguridad de la región de Baalbek y Hermel, no esperasteis a que se produjera un acuerdo nacional ni a un apoyo extranjero. Vosotros solos afrontasteis este peligro con la ayuda del Ejército libanés y la Resistencia.

El Ejército libanés y las fuerzas de seguridad han tomado las medidas de seguridad necesarias. Hay que resaltar la importancia de continuar los esfuerzos para hacer frente a los peligros de seguridad en la región y hemos visto que la situación mejora.

No hay que olvidar tampoco los esfuerzos dirigidos a mejorar el nivel de vida de los habitantes de la región.

Nuevas evidencias apuntan a un acuerdo sobre la ley electoral

En el tema de las elecciones parlamentarias, el tiempo apremia pero todos aspiramos siempre a un entendimiento. Nuevas propuestas han sido hechas en el tema de la ley electoral. Esto contribuye a edificar el país. Hemos dicho “no” al vacío parlamentario, “no” a la prórroga del mandato parlamentario y “no” a la ley de los años sesenta. Deseamos lograr próximamente un resultado positivo.

El Líbano al abrigo de la cumbre de Riad

A nivel de la región, todo el mundo esperaba la cumbre de Riad para ver sus resultados y sus repercusiones. Este evento ha sido una etapa crucial para la región.

Algunos han mostrado su inquietud por la seguridad en el Líbano. Permitirme asegurar a todos los libaneses que todo lo que se ha dicho en Riad no tiene ningún efecto en la situación en el país. Desde la elección del Presidente Aoun y la formación del gobierno las fuerzas políticas libanesas nos hemos puesto de acuerdo para no trasladar nuestras diferencias relativas a las cuestiones regionales al escenario libanés.

La situación de las reformas políticas internas y la situación económica no deben verse afectadas por estas divergencias. Ya habéis notado recientemente un alto nivel de estabilidad política y de seguridad en el país.

Tras la difusión de la declaración de Riad, el ministro libanés de Relaciones Exteriores adoptó una posición sincera, responsable y valiente que protege el país y su tejido social y se desmarcó de la misma. Al día siguiente, el presidente Aoun recordó también que el Líbano se desmarcaba de la declaración final de la cumbre de Riad. Ésta es una medida muy positiva que sirve a los intereses del Líbano.

Luz verde de EEUU al rey de Bahrein

Quiero abordar ahora el tema de Bahrein. Todo el mundo sabe que un movimiento de protestas pacífico tiene lugar en ese país y está liderado por Sheij Isa Qassem.

Sin embargo el régimen, en lugar de responder a las reivindicaciones de reformas políticas de la población, ha escogido tomar al asalto el lugar de las protestas, matar a jóvenes, encarcelar a mujeres y confinar a su líder religioso después de haberle privado de su nacionalidad. Todo ello llevó a sus partidarios a reunirse en una sentada permanente delante de su domicilio.

Después de su encuentro con Trump, el régimen de Bahrein obtuvo la luz verde de EEUU para atacar la concentración y arrestar a Sheij Qassem en su domicilio. Hemos sabido que existen varias gestiones en curso para encontrar un país que acepte recibirle, pero lo único que es aceptable para los bahreiníes es que Sheij Isa Qassem pueda vivir de forma honorable en su domicilio de Diraz.

Riad busca confiscar la capacidad de decisión de los árabes

Durante la cumbre de Riad, la mayor parte de dirigentes árabes se reunieron para oír el discurso del rey saudí y del presidente estadounidense. Todo el mundo se manifestó sorprendido a continuación por la declaración final de Riad. La mayor parte de los 55 países árabes e islámicos que tomaron parte en la cumbre no estaban al corriente de las recomendaciones de dicha declaración. Nada fue debatido allí. Esta escandalosa declaración fue redactada por EEUU y Arabia Saudí exclusivamente.

Esto es similar a los que ocurrió al principio de la guerra de Yemen, cuando el ministro saudí de defensa anunció la formación de una coalición de 30 países árabes e islámicos para tomar parte en el conflicto. Muchos de estos países afirmaron luego no tener conocimiento de su participación en dicha “coalición”.

En este sentido, los objetivos saudíes en dicha cumbre fueron:

– Elogiar a Trump y rendirle homenaje.
– Intentar demostrar que Arabia Saudí juega un papel central en el mundo árabe.
– Intimidar a Irán y al eje de la resistencia, que comprende a Siria, Iraq, Yemen, Hezbolá y Hamas. Ellos quieren advertirnos que el mundo apoyaba la opción de la guerra contra nosotros.
– Intentar por todos los medios convencer a EEUU de participar en una guerra contra Irán

Trump es el presidente norteamericano que ha llevado más lejos sus ataques contra los musulmanes, el Islam, Arabia saudí y los países del Golfo Pérsico. ¿No fue Trump quien comparó Arabia Saudí con una vaca lechera de la que hace falta de extraer hasta la última gota de leche para luego desembarazarse de ella?

¿Por qué los saudíes han reservado entonces estos honores a Trump y le han dado todo ese dinero?

Los saudíes buscan la protección de Trump

Los saudíes se comportan así porque ellos buscan la protección norteamericana. No es un secreto que Riad está detrás de los movimientos takfiris wahabíes como el EI y Al Qaida. El mundo entero hace responsable al régimen saudí por la expansion del terrorismo. Hoy en día, no son sólo los países árabes los que sufren esta plaga sino también todo el Occidente.

Ante este peligro de ser señalada como la responsable de estos hechos, Arabia Saudí necesita el apoyo de Trump. Y el rey Salman ha llegado a acusar a Irán de ser ¡el centro del terrorismo internacional!

Irán, primer apoyo a la unidad islámica

Es Irán el que apoya a los movimientos de resistencia frente a los movimientos terroristas respaldados por los saudíes.

A lo largo de la historia de Irán, su eslogan ha sido el de la aproximación entre las escuelas islámicas, mientras que los wahabíes saudíes no hacen más que llamar apóstatas a los otros musulmanes.

Los Al Saúd respetaron al Shah, que les trataba con desdén. Parece, pues, que esta gente está habituada a ser maltratada.

Sin embargo, cuando Irán se presenta como un país hermano musulmán que llama la unidad, los Al Saúd le combaten.

Demandas por el 11-S

Así pues, ellos tienen necesidad de protegerse contra esta condena internacional.

En la actualidad, el dossier de los atentados terroristas del 11-S ha sido abierto en EEUU. Decenas de miles de millones de dólares saudíes van a ser bloqueados para el pago de indemnizaciones a las familias de las víctimas.

En Yemen, tras dos años y medio de una guerra atroz contra el pueblo firme, fuerte y tenaz, la agresión saudí ha fracasado. Este pueblo hace frente al terrorismo de estado de Arabia Saudí, que ha utilizado todos sus medios. ¿Quién asedia Yemen? ¿Quién es el responsable del brote de cólera en ese país? Es el régimen saudí y detrás de él el silencio internacional hacia estos hechos.

Arabia Saudí ha fracasado en todos sus proyectos y, de esta manera, tiene necesidad de una protección.

Dinero y sumisión a Israel

Partiendo de ahí, los Al Saúd han intentado aproximarse a Trump colmándolo de dinero. Ellos han gastado 480.000 millones de dólares en contratos de adquisición de armas para satisfacer al presidente de EEUU.

Además, el rey Salman ha enviado una carta a la dirección sionista para expresar su deseo de concluir un acuerdo de paz. Dios sabe las concesiones que habrán sido hechas en el dossier palestino. Israel constituye una prioridad para Trump y los Al Saúd lo han hecho todo para satisfacer a este último.

Amenazas vanas contra Irán

En el momento en el que se producía la cumbre de Riad, 42 millones de iraníes mostraban su compromiso con el sistema islámico participando masivamente en las elecciones presidenciales y municipales. Ningún incidente fue señalado. Los iraníes escogieron a su Presidente de una forma totalmente democrática, mientras los países de la región que que combaten a Irán no han vivido nunca esa experiencia.

Arabia Saudí no ha ahorrado ninguna acción contra Irán en las últimas décadas para dañar a este país. En vano.

La única solución para ellos es el diálogo y la negociación con Irán. El camino que habéis emprendido no provocará más que derramamiento de sangre y no vais a ganar nada con él. Por el contrario, vais a ser los grandes perdedores.

Yemen continuará su lucha

Las cumbres no tendrá ningún efecto sobre Yemen. Todo el pueblo y los partidos políticos yemeníes continuarán resistiendo. Los saudíes han utilizado todos los medios para destruir ese país pero no ha logrado hacerlo. La declaración de Riad no tendrá ningún efecto sobre el terreno.

El EI en vías de extinción

En Iraq, la guerra contra el EI está llegando a su fin. En Siria, el Ejército está logrando nuevos éxitos mientras dicho grupo sufre nuevas pérdidas. Si Dios quiere, el EI ya no existirá de aquí a 2018.

Estas cumbres y comunicados no cambiarán en nada, pues, la situación sobre el terreno. En el discurso de Trump, este último dijo que Riad ha colocado a una gran personalidad de Hezbolá en su lista de terroristas ¡con el fin de mostrar que Arabia Saudí lucha realmente contra el terrorismo!

Su lista del terrorismo es inútil

Estamos inscritos en la lista del terrorismo de algunos estados desde los años 80. Miles de millones de dólares han sido gastados para manchar nuestra imagen pero ellos no han tenido ningún efecto.

Los movimientos de resistencia no temen las campañas de intimidación. Somos de la escuela del Imam Husain, que dijo a su hijo: “¿No estamos en el camino de la Verdad? No tememos que la muerte venga nosotros ni que nosotros vayamos a ella”.

Los movimientos de resistencia no se debilitarán. Somos más fuertes que nunca; somos más numerosos; estamos mejor armados y estamos más decididos a resistir contra los enemigos.

En 1996, durante la cumbre de Sharm al Sheij, los países que conspiraron contra nosotros eran mucho más numerosos. Nuestra resistencia era joven. Hamas y el Yihad Islámico de Palestina eran débiles y estaban siendo perseguidos. Pero resistimos y vencimos al enemigo.

La situación cambia a nuestro favor. EEUU era más fuerte. Israel, que invadía los países, está actualmente construyendo muros.

En 2006, dijimos: el tiempo de las derrotas se ha terminado. Es ahora el tiempo de las victorias.

Tened confianza en vosotros mismos, en vuestros pueblos y en vuestros aliados.

Vosotros (los saudíes) esperáis la ayuda de los norteamericanos, que abandonan a sus aliados en cada prueba.

Los movimientos y pueblos de la resistencia han izado la bandera de la victoria. Ellos van a perseverar hasta que obtengan el triunfo.

Que la Paz de Dios sea con vosotros.

The Independent: Arabia Saudí propaga el terrorismo y desestabiliza Oriente Medio


Mientras que varios países árabes (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Egipto y Mauritania) han roto sus relaciones diplomáticas con Qatar, acusando a Doha de desestabilizar la región y de “apoyar el terrorismo”, el periódico británico The Independent ha señalado que el principal apoyo al terrorismo internacional es Arabia Saudí.

“Es el wahabismo el que está en el origen del terrorismo y lo que Arabia Saudí propaga en el nombre del Islam. Ésta es la principal fuente de inspiración de los grupos terroristas como el EI y Al Qaida, cuya violencia sobrepasa las fronteras de Oriente Medio”, añade el informe del periódico británico, que cita a varios expertos políticos.

Las autoridades saudíes apuntan con el dedo a Qatar, su pequeño vecino del Golfo Pérsico, acusándolo de apoyar el terrorismo. Sin embargo, el apoyo de Arabia Saudí al terrorismo es un secreto a voces. Todo el mundo sabe que, a pesar de la supuesta lucha de Riad contra el terrorismo, el dinero que ingresa regularmente en los bolsillos de los grupos terroristas es suministrado por los saudíes, señala The Independent.

“Arabia Saudí ha gastado varios miles de millones de dólares más allá de sus fronteras para propagar la ideología wahabí, cuyos resultados podemos ver desde Raqqa, en Siria, hasta Manchester y Londres, en el Reino Unido”.

Sin embargo, los saudíes son considerados como amigos y ellos son el cliente de más del 80% de las exportaciones de “armas británicas”, subrayó The Independent en su informe.

Theresa May anunció el 4 de junio después del ataque del Puente de Londres planes para introducir nuevas leyes antiterroristas. Ella prometió un examen de la estrategia antiterrorista de su país.

Sin embargo, el jefe de la oposición, Jeremy Corbyn, declaró que si May busca verdaderamente luchar contra el terrorismo, ella debería poner fin a la financiación de los grupos terroristas por parte de Arabia Saudí.

“Debemos tener conversaciones difíciles con Arabia Saudí y otros estados del Golfo Pérsico, que han financiado y alimentado la ideología extremista”, añadió.

Los atentados terroristas cometidos en estos últimos años prueban el papel de Riad como la fuente principal del extremismo. Parece que Arabia Saudí ha cortado los vínculos con Qatar acusando a Doha de apoyar el terrorismo con el único fin de poner fin a la diplomacia independiente de Qatar, concluye el informe.

lunes, 5 de junio de 2017

Seis claves para entender el conflicto entre Qatar y los países del golfo Pérsico

El emir de Qatar, Tanim bin Hamad al Thani, rodeado por el emir de Kuwait –a su derecha–, Sabah al Ahmad al Jaber al Sabah, y el ministro de Exteriores de Omán –a su izquierda–, Yusuf bin Alawi, durante una reunión del CCG. Omán y Kuwait no se sumaron al bloqueo de Qatar.

Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos ya habían roto relaciones con el pequeño y rico país petrolero en 2014. Las relaciones con el terrorismo islámico, la influencia de Al Jazeera y el equilibrio con Irán, entre las principales razones del conflicto.

Liderado por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, un creciente grupo de países árabes cortó el lunes relaciones diplomáticas y cerró las fronteras con Qatar, el rico emirato petrolero ubicado en las costas del golfo Pérsico.

El conflicto sacudió de lleno a la región, normalmente estable y unida dentro del caos de Medio Oriente, pero no es nuevo y tuvo un antecedente en 2014, cuando el mismo grupo de países, excepto Yemen, también eliminó sus vínculos con Doha durante nueve meses, según reportó la BBC; aunque en aquel momento no hubo cierre de fronteras ni suspensión de vuelos.

Tanto en aquel momento como ahora, el principal motivo de disputa ha sido el apoyo financiero de Qatar, un emirato que promueve la versión salafista del sunismo, a diferentes grupos islámicos, especialmente los Hermanos Musulmanes, considerados terroristas por los países del Golfo.

El rey de Arabia Saudita, Salman bin Abdulaziz al Saud, y el presidente estadounidense, Donald Trump


Pero el inmensamente rico país gasífero y petrolero es también un aliado estratégico de Estados Unidos, que junto con Reino Unido mantienen una base aérea en Al Udeid, la mayor en todo el Medio Oriente y vital para sus operaciones en la región.

La reciente visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a Arabia Saudita y las fuertes tensiones internas de la coalición árabe en Yemen, liderada por Riad, parecen haber allanado el camino para el aislamiento de Qatar con base en antiguos conflictos.


1-El financiamiento de terroristas islámicos

Qatar se independizó del Reino Unido en 1971 e irrumpió en los escenarios internacionales, a fuerza de petrodólares, en la década de 1990. Desde entonces, la familia gobernante ha sido criticada por financiar y albergar islamistas y terroristas, y el actual emir, Tamim bin Hamad al Thani, no escapó tampoco de estas acusaciones.

Tal es el caso de Khaled Mashal, ex líder de la organización militante Hamas, considerada terrorista por la Unión Europea y los Estados Unidos, quien se encuentra exiliado en Doha; así como también los talibanes de Afganistán, que mantienen una oficina en la ciudad qatarí.

Pero el mayor apoyo ha estado siempre asociado a los Hermanos Musulmanes, el movimiento islamista más viejo de Medio Oriente y que mantiene una fuerte presencia en Egipto, Siria, Libia y Túnez.

En 2010 WikiLeaks filtró una nota diplomática en la que Estados Unidos designaba a Qatar como el "peor de la región" en materia de cooperación para eliminar la financiación de grupos terroristas, una acusación que reflotó en 2016 en un informe del Tesoro estadounidense, según consignó la agencia AFP.

Al mismo tiempo, sin embargo, el país colabora con Washington en la lucha contra Estado Islámico (ISIS) y es sede de una base aérea estadounidense que alberga a más de 10.000 soldados.


2-La Primavera árabe y el apoyo a Mohamed Mursi

Cuando una ola de protestas masivas amenazó con derrocar a los regímenes militares de Medio Oriente en 2011, un fenómeno llamado en ese entonces Primavera árabe, Qatar apoyó los esfuerzos electorales de los Hermanos Musulmanes en diferentes países y especialmente en Egipto, donde el candidato Mohamed Mursi, ligado al movimiento, se convirtió en presidente en 2013.

Este apoyó irritó a sus vecinos, que además de considerar al grupo como terrorista, lo veían como un elemento islamista desestabilizador.

Mohamed Mursi, presidente de Egipto derrocado por los militares en 2013

El Ejército egipcio derrocó a Mursi y lo reemplazó por el general Abdel Fatah al Sisi, y desde entonces Egipto, que se unió al bloqueo diplomático del lunes, y Qatar mantienen relaciones extremadamente tensas.


3-La cadena Al Jazeera

En 1996 Qatar lanzó la cadena Al Jazeera bajo el modelo de la británica BBC y la estadounidense CNN. Con el tiempo, se convirtió en el medio local más influyente de Medio Oriente, con oficinas en 80 países y transmisión en vivo en varios idiomas.

Al Jazeera se colocó, en un principio, como promotora de la Primavera árabe y cubrió las diferentes protestas que se sucedieron en medio de un creciente clima de violencia y censura.

Por esta razón, sus detractores la han criticado por sus posiciones muy cercanas a los movimientos islamistas y por funcionar, como otras cadenas estatales, como un órgano de la diplomacia qatarí.

Egipto arrestó a tres de sus periodistas en 2014 por "falsificar información", según consignó la agencia AFP. Mientras que en 2016 el Gobierno de Irak cerró sus oficinas en Bagdad por considerar que su cobertura era favorable al ISIS y hostil al chiismo, mayoría en ese país.

La cadena qatarí Al Jazeera apoyó las protestas civiles que fueron conocidas como la Primavera árabe

También Estados Unidos la ha criticado por ser portavoz de extremistas, ya que el fallecido Osama Bin Laden, jefe de Al Qaeda, solía divulgar sus comunicados a través de Al Jazeera.

El lunes el ministro de Cultura de Arabia Saudita anunció que había cerrado la oficina de la cadena qatarí en Riad y que le había quitado su licencia. "Al Jazeera promovió grupos terroristas, como los hutíes en Yemen, y atentó contra la soberanía saudita", dijo el funcionario según Al Arabiya.


4-La guerra civil en Yemen

El lunes Qatar también fue expulsado de la coalición liderada por Arabia Saudita para la intervención en la guerra civil en Yemen, donde el gobierno de Abd Rabo Mansur Hadi intenta recuperar la capital, Saná, capturada por los rebeldes hutíes.

A pesar de haber contribuido con soldados y aviones de guerra contra los hutíes, tanto Arabia Saudita como el gobierno de Hadi citaron el presunto apoyo clandestino a los rebeldes de parte de Qatar como una de las razones para romper relaciones diplomáticas, según estableció la agencia saudita Al Arabiya.

Las acusaciones se dieron en un momento de tensión dentro de la coalición árabe, ya que en abril el gobierno de Hadi acusó a los Emiratos Árabes Unidos de comportarse como un "ocupador" en lugar de un "liberador".


5-Las relaciones ambivalentes con Irán

En su reciente visita a Riad, Donald Trump pidió a los países árabes que aíslen a Irán, adversario regional de Arabia Saudita, al tiempo que firmó un acuerdo militar con el anfitrión.

Esta aparente alineación del mundo árabe y sunita contra Irán pareció friccionar con una relación ambivalente que Qatar, miembro del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), mantiene con con la teocracia chiita, a la que evita criticar con la dureza que suelen emplear Arabia Saudita y los Emiratos.

Qatar mantiene una relación ambivalente con el régimen iraní. En la foto, el recientemente reelegido presidente Hassan Rohani 

De hecho, Doha y Teherán mantienen fuertes relaciones económicas en relación con la industria petrolera y gasífera. Ambos países comparten el yacimiento de gas más grande del mundo, el South Pars-North Dome, ubicado en el golfo Pérsico.

Así, los países del Golfo han acusado repetidas veces a Qatar de compartir la agenda política de Irán, a pesar de que sus relaciones diplomáticas empeoraron en 2016, cuando Arabia Saudita cortó sus vínculos con el país persa luego de que manifestantes atacaran su embajada en Teherán.

El lunes, tras el anuncio del bloqueo árabe a Qatar, la agencia estatal iraní Fars anunció que un funcionario del gobierno en Teherán ofreció enviar un cargamento de comida "en 12 horas" a Doha, ya que el cierre de fronteras terrestres comenzó a perjudicar el abastecimiento de alimentos.


6-Riqueza y posición en el mundo

Qatar se encuentra en la península del mismo nombre, al noreste de Arabia, y rodeado por el golfo Pérsico. Con un área total de 11.000 kilómetros cuadrados y 2 millones y medio de habitantes, el país tiene el PBI per cápita más alto del mundo, ajustado por el poder de compra: 141.542 dólares, según datos del Banco Mundial.

Cuenta demás con un índice de desarrollo muy alto, del 0,850, y un equilibrado coeficiente de Gini, que mide la distribución del ingreso, del 41,1.

Su moderna capital, Doha, y su aerolínea de bandera, Qatar Airways, son algunos de los símbolos del crecimiento que ha experimentado esta pequeña nación petrolera, que en 2022 organizará el mundial de fútbol de la FIFA.

Donald Trump contra el yihadismo


El discurso de Donald Trump a los dirigentes del mundo musulmán marca un cambio radical de la política militar estadounidense. Ahora el enemigo no es la República Árabe Siria sino el yihadismo, precisamente el movimiento que sirve de herramienta estratégica al Reino Unido, Arabia Saudita y Turquía.

Durante su campaña electoral, Donald Trump había declarado simultáneamente que no aspiraba a derrocar regímenes y que quería acabar con el terrorismo islámico. Desde su elección, sus adversarios han venido tratando de imponerle la continuación de la política que ellos habían iniciado, consistente en utilizar la Hermandad Musulmana para acabar con la República Árabe Siria.

Se ha recurrido a todos los medios para destruir el equipo que el candidato Trump había conformado, principalmente provocando la renuncia del general Michael Flynn, a quien Trump había escogido como consejero de seguridad nacional. Ya en 2012, el general Flynn se había opuesto al proyecto del entonces presidente Barack Obama, destinado a crear el Emirato Islámico [Daesh], y constantemente señalaba a la Hermandad Musulmana como la matriz del terrorismo islamista.

Se ha recurrido también a todos los argumentos para presentar al nuevo presidente de Estados Unidos como un islamófobo. Para ello se le criticó duramente por haber promulgado un decreto que prohibía la entrada a Estados Unidos a los nacionales de 6 países musulmanes. Magistrados demócratas utilizaron sus funciones de forma arbitraria para justificar esa acusación contra el presidente Trump. Lo que en realidad hizo este último fue suspender la entrada al país de personas cuya identidad era imposible de verificar para las autoridades estadounidenses por depender para ello de 6 Estados en guerra o seriamente afectados por ella.

El problema que enfrenta Donald Trump no está determinado por la supervivencia de la República Árabe Siria sino por la pérdida que supondría para varios aliados de Washington el posible fin de la estrategia terrorista. Es un secreto a voces que en todas las conferencias internacionales todos los Estados se pronuncian públicamente contra el terrorismo islamista, mientras que en privado varios de esos mismos Estados han venido organizándolo desde hace 66 años.

En ese caso se halla, en primer lugar, el Reino Unido, creador –en 1951– de la cofradía designada como Hermandad Musulmana, construida sobre las ruinas de una organización homónima que había sido disuelta 2 años antes y cuyos ex dirigentes se hallaban casi todos en la cárcel. El segundo país que se halla en esa situación es Arabia Saudita, que –a pedido de Londres y de Washington– creó la Liga Islámica Mundial para respaldar simultáneamente la Hermandad Musulmana y la Orden de los Naqshbandis. Esta Liga Islámica Mundial, cuyo presupuesto es superior al del ministerio de Defensa de Arabia Saudita, es el órgano que alimenta con dinero y armas todo el conjunto del sistema yihadista a nivel mundial. Y finalmente, se halla también en ese caso Turquía, que actualmente garantiza la dirección de las operaciones de ese sistema.

Al dedicar el discurso que pronunció en Riad a aclarar las ambigüedades creadas alrededor de su actitud hacia el islam y a reafirmar su intención de acabar con la herramienta de los servicios secretos anglosajones, Donald Trump impone su voluntad a los alrededor de 50 Estados que se reunieron para escucharlo. Para evitar malentendidos, su secretario de Defensa, el general James Mattis, había explicado 2 días antes su estrategia en el plano militar: cercar a los grupos yihadistas y exterminarlos, sin dejarles posibilidad de escapar.

Por el momento se ignora cuál será la reacción de Londres. Con respecto a Riad, Donald Trump puso especial cuidado en exonerar a los Saud de sus crímenes anteriores. Arabia Saudita no fue señalada como culpable… pero Irán sí es designado como chivo expiatorio, lo cual resulta evidentemente absurdo cuando sabemos que la Hermandad Musulmana y los Naqshbandis son sunnitas mientras que Irán es un país chiita.

Sin embargo, la carga anti-iraní del discurso de Trump carece de importancia… Teherán sabe perfectamente a qué atenerse. Sin dejar de escupir a su paso desde hace 16 años, Washington ha venido destruyendo uno a uno todos los enemigos de Teherán: los talibanes, Saddam Hussein y, dentro de poco, Daesh.

Lo que está en juego ahora, como ya anunciamos hace 8 meses, es el fin de las primaveras árabes y el regreso a la paz regional.

Arabia Saudí contra Qatar: el islamista más radical del barrio soy yo


Que Riad acuse a su vecino de apoyar el terrorismo es de risa. Pero lo que hay detrás es una pugna por el liderazgo regional con el coqueteo con el odiado Irán como telón de fondo

Estás tiznado, dijo la sartén al cazo. Estás apoyando el terrorismo islamista internacional, dijo Arabia Saudí a Qatar, y rompió relaciones diplomáticas con el emirato del Golfo.

Sí, esta fue la razón dada oficialmente: Qatar había violado las normas "de forma seria y sistemática durante los últimos años con el fin de crear enfrentamientos dentro de Arabia Saudí, minando su soberanía, y apoyando a varios grupos sectarios y terroristas cuyo fin es desestabilizar la región", decía el comunicado. Y entre estos, agregaba, se hallaban los Hermanos Musulmanes, el Dáesh y Al Qaeda, respaldados mediante "incitación en los medios de comunicación".

Es verdad: Yusuf Qaradawi, famoso telepredicador qatarí, presente en el canal Al Jazeera, que financia el Gobierno, es toda una referencia para el fundamentalismo wahabí, ese que inspira los atentados yihadistas. No porque Qaradawi pida hacer atentados - los condena - sino porque crea un universo mental islámico en el que la ley suprema es lo que diga el Corán, o lo que uno cree que diga, al margen de lo que diga la humanidad. Es un universo deshumanizado.

Exactamente lo mismo que hace Arabia Saudí desde hace tres décadas, financiando mezquitas que difunden esa versión deshumanizada de una religión que hoy todo el mundo ha aceptado que se llama islam. Gastándose mucho más dinero de lo que Qatar nunca tuvo, y con un éxito inmensamente mayor.

El éxito quedó patente: Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Yemen se unieron a Riad en su ruptura. No sorprende: ya sabíamos que eran satélites del reino del desierto. Que también lo hiciera Egipto demuestra que la secular lucha por la supremacía entre las dos potencias ribereñas del Mar Rojo ha quedado sellada y terminada: El Cairo ya es colonia de La Meca. Por supuesto se apuntó el Gobierno provisional de Tobruk en Libia. Y luego Maldivas, ese archipiélago wahabí del Índico que todavía suena a lugar de vacaciones.

Este es, pues, por ahora el mapa del imperio saudí erigido con petrodólares. En los próximos días veremos quién más acude al besamanos. ¿Sudán? ¿Pakistán? ¿Indonesia? ¿Nigeria?

Es un déjà vu en parte: ya en marzo de 2014, el Consejo de Cooperación del Golfo, dominado por Riad, suspendió a Qatar por albergar a altos cargos de los Hermanos Musulmanes, entonces recién desterrados de Egipto. No es que los Hermanos tuviesen una visión religiosa distinta de la wahabí o que sean más "terroristas" que otros: son antimonárquicos. Y eso es algo que la familia Al Saud no puede tolerar. En aquel entonces, Qatar plegó velas y en noviembre del mismo año todo volvió a su cauce.

Por supuesto, nadie en la prensa árabe se ha creído por un momento que el motivo de la ruptura sea el apoyo de Qatar a "grupos terroristas". Todos saben que la pelea surgió en mayo, cuando la agencia de noticias oficial qatarí difundió unas frases del emir, Tamim bin Hamad Al Thani, durante un acto castrense, que tuvieron el efecto de una bomba en el plácido reino saudí: "Irán es una potencia islámica" y "No es de sabios mantener tensiones con Irán".

¡Anatema! Tanto que Qatar lo desmintió: alguien había hackeado la web de la agencia, aseveraron las autoridades (y probablemente despidieron con efecto inmediato al redactor que no había tenido la precaución de censurar al soberano). Nadie se lo creyó: Arabia Saudí, Bahréin, Egipto y Emiratos bloquearon en represalia la web de Al Jazeera.

El problema es que no se trataba de palabras vacías: pocos días antes, el ministro de Exteriores qatarí, Mohamed bin Abdulrahman Al Thani (todos los altos cargos son Al Thani en Qatar, como son Al Saud en el gran vecino), se reunió en secreto en Bagdad con Qasim Suleimani, un comandante de la Fuerza Quds iraní. O así lo aseguraba la prensa saudí. Días más tarde, el emir Tamim llamó por teléfono al presidente iraní, Hassan Rohaní, recién confirmado en el cargo, y se explayó con que hay "amplio terreno y potencial para desarrollar una cooperación iraní-qatarí en campos políticos y económicos" y que habría que esforzarse para "promover las relaciones".

Esto debió de ser la gota final. Porque la creencia de que Irán es el eje, la base y la cúpula del Mal parece haberse convertido en los últimos años en un dogma aún más divino para Arabia Saudí que para Israel. O quizás simplemente, como buenos aliados que son, se turnen al megáfono. Y un paso en falso lleva a la excomulgación. "¿Para qué aliarse con nuestros enemigos y rivales en la comunidad internacional? Esto es un suicidio político", clamó la escritora bahreiní Sawsan Shaer, pidiendo a Qatar "volver al redil". El mensaje está claro: aquí manda Riad, y nadie más.

Algo enrevesada es la principal acusación saudí: que Qatar apoya a los rebeldes huthíes en Yemen, pese a formar parte de la coalición militar que los combate (ahora ha sido suspendido de manera fulminante). No sería algo demasiado extraño, desde luego: también Arabia Saudí forma parte de la Coalición antiyihadista que bombardea al Dáesh en Siria. La acusación se basa en la asunción de que Irán es el gran valedor de los huthíes, algo que era dudoso durante la primera década de ese conflicto, pero ya se ha convertido en consenso en ambos bandos.

El hecho de que los huthíes son zaydíes, una rama del islam chií, facilitaba las cosas, claro, mientras la prensa internacional no se fijase mucho en que el Gobierno yemení contra el que combatían los huthíes también era zaydí de toda la vida. Pasando por alto ese detalle, el conflicto yemení era una pieza excelente más para construir la imagen del gran conflicto suní-chií en Oriente Próximo. Lástima que la familia Al Thani de Qatar no sea chií. Habría sido ideal. Nada que hacer: son wahabíes (suníes se dicen) como la dinastía de Al Saud. Un duro golpe para los analistas internacionales, que hasta ahora eran tan capaces de explicar todo lo que pasara entre musulmanes con la religión de los implicados.

La religión es la misma, y la ambición de los dos rivales es la misma: desconocemos los detalles del apoyo financiera y armamentístico que tanto Arabia Saudí como Qatar dan a los grupos armados wahabíes en Siria, como Ahrar Al Sham o los diversos alias consecutivos de Al Qaeda-Al Nusra (en el caso del Dáesh se ha conseguido ocultar este apoyo de tal manera que solo se puede mencionar entre paréntesis). Pero probablemente sea allí donde la rivalidad entre Riad y Doha es máxima, en un terreno volátil en el que los milicianos - mejor los llamaremos mercenarios - cambian de lealtad según el diámetro del lanzacohetes que se les regale. (No es fácil diferenciarlo en la foto: la longitud de barbas exigida por ambos mecenas es la misma).

Precisamente porque tienen la misma intención, los mismos jugadores, el mismo objetivo, la misma religión deshumanizada, las mismas herramientas, Riad y Doha son tan encarnizados rivales. Es la pelea entre dos aspirantes a cabecilla de la misma familia mafiosa. Lo malo para Qatar es que en este juego no tiene aliados en el propio bando. Kuwait, dicen, mediará un poco, Omán se mantendrá neutral. Los demás están lejos. Turquía era y sigue siendo muy buen aliado de Qatar, y un excelente destino para las inversiones de la potencia gasística del Golfo, pero desde la visita del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, al rey Salman Al Saud en 2015, el primero tras años de tensiones, las relaciones entre Ankara y Riad han ido mejorando hasta niveles de alianza firme. Por eso, el Ministerio de Exteriores turco ahora solo ha emitido un comunicado que expresa su "gran tristeza" por el conflicto.

Turquía no puede elegir bando definitivo en este juego: seguirá peleándose con Irán de vez en cuando por menudencias, como corresponde a dos vecinos, pero nunca romperá con Persia, el futuro gran aliado de Europa en Asia (no importa si ese futuro es lejano: la geoestrategia se puede saltar generaciones, pero es inexorable). Pero la verdadera incógnita es Estados Unidos.

¿Es casualidad que Riad mueva peones, torre y alfil dos semanas después de la visita de Donald Trump a Arabia, en la que firmó, como certificado de la inquebrantable alianza, un acuerdo de venta de armas estadounidenses al Reino saudí por valor de 110.000 millones de dólares? ¿Es el anatema contra Qatar una nueva ofensiva a favor de la línea antiiraní de Trump? Más bien lo contrario: Washington no se ha mostrado precisamente encantado con el gesto, y el responsable de Exteriores, Rex Tillerson, solo ha apuntado que no va a afectar a la "unidad en la lucha antiterrorista".

Porque ahora Trump tiene un problema: Qatar, no Arabia, alberga la base militar más grande de Estados Unidos en Oriente Próximo, con 11.000 soldados. ¿Puede mantenerlos si ese país está públicamente acusado de apoyar el terrorismo o a Irán o ambas cosas? Y si no los retira, ¿no está desmintiendo a su gran aliado saudí?

Quizás por eso, Riad haya movido la ficha ahora: 110.000 millones de dólares son muchos dólares, mucha inversión en la industria estadounidense, muchos discursos de creación de empleo para el presidente. Donald Trump es un hombre de negocios, y durante su viaje por Arabia no dio guerra: habrá entendido que lo mejor que se puede hacer con la retórica contra Teherán que él mismo montó durante la campaña electoral es dejar que caiga suavemente en el olvido. A diferencia de otras guerras, muy rentables, una invasión de Irán no es un negocio. Sino una espantosa ruina.

Una ruina para América, no para Riad, claro. Por eso, la patada de Arabia Saudí a Qatar es, en primer lugar, una amigable ofensiva contra Estados Unidos; necesita ser el único amigo de Washington entre Tel Aviv e Islamabad, y quiere forzarle la mano en el juego contra Irán. Una especie de revancha por la ronda que perdió contra Obama hace exactamente un año. Se reparten cartas. Trump se aguanta las ganas de tuitear. Porque quien ha prometido a otro 110.000 millones de dólares, lo tiene agarrado por ciertas partes nobles.