miércoles, 29 de octubre de 2014

Soros y la CIA apoyan a Neves para derrotar a Rousseff


Después de una campaña electoral marcada por la muerte del candidato socialista Eduardo Campos en un «accidente» aéreo, la opción que se presentaba a los brasileños era entre los tres principales candidatos: la presidenta saliente Dilma Roussef, el socialdemócrata Aecio Neves y Marina Silva, candidata ecologista proveniente de Campos y conocida fundamentalmente por sus notorios vínculos con el multimillonario George Soros. La decisión de Marina Silva de respaldar a Neves en la segunda vuelta parecía descartar todo riesgo de intervención extranjera pero en realidad tuvo el efecto contrario, observa Wayne Madsen.


 | WASHINGTON D. C. (ÉTATS-UNIS)  
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Arminio Fraga Neto y Aecio Neves
Luego que los medios corporativos, la CIA y los manipuladores de George Soros trataron de conducir a la candidata presidencial, Marina Silva, del Partido Verde convertido en Partido Socialista de Brasil hacia la presidencia de Brasil, luego del asesinato aéreo —típico de manual de la CIA— del abanderado del Partido Socialista, Eduardo Campos, estas mismas fuerzas siguen en lo mismo por cuenta del candidato Aécio Neves da Cunha del Partido Social Demócrata de Brasil. A pesar de que Neves aparecía en segundo lugar después de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, antes de la primera vuelta, la muerte de Campos y de sus ayudantes principales en un accidente aéreo altamente sospechoso el 13 de agosto pasado, proyectó a Neves hacia el tercer lugar en los sondeos.
Silva, una de las favoritas de Soros y de su red internacional de bien financiadas organizaciones no gubernamentales, fue empujada hacia el segundo puesto.
No obstante, gracias a un bien informado equipo de periodistas investigadores, los vínculos de Marina Silva con Soros y su equipo de intervencionistas y de magnates de los fondos de cobertura fueron denunciados. El electorado brasileño, sabiendo que la candidata Silva era en realidad un títere de Soros y de otros banqueros, la dejó en tercer lugar el pasado 5 de octubre.
Consecuentemente, Marina Silva respaldó a Neves, segunda opción de Soros para arrebatarle las riendas del poder presidencial a Dilma Rousseff.
El principal asesor económico de Neves y posible ministro de Hacienda si Neves llega a la presidencia es Arminio Fraga Neto. Ex amigo íntimo de Soros y asociado a este en el Grupo Quantum de fondos de cobertura. Fraga abriga la esperanza que la presidencia de Neves abra el país a las “fuerzas del mercado”, estas son las mismas fuerzas que han declarado la guerra económica contra Venezuela y que están tratando de estafar a Argentina a través de los fondos buitre manejados por los amigos de Soros en Wall Street.
Fraga es un conspicuo asistente al Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, ex gerente de Salomon Brothers y ex presidente del Banco Central de Brasil. Fraga también mantiene vinculaciones con Goldman Sachs a través de un contrato de bienes raíces en Manhattan que comprende la compra de un condominio a un ex gerente de Goldman Sachs y Lehman Brothers por la suma de 7,5 mil millones de dólares. Fraga es miembro del elitista Consejo de Relaciones Exteriores y del Grupo de los Treinta lo cual lo pone en el mismo campo de los bandidos de Wall Street como Allan Greenspan, David Rockefeller, Jacob Frenkel, ex presidente del Banco de Israel y del columnista apologista de Wall Street, Paul Krugman y del ex Secretario del Tesoro, Larry Summers.
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Arminio Fraga Neto y George Soros
La fácil victoria de Rousseff el pasado 5 de octubre, hizo que los medios de prensa propios y afines de Wall Street se opusieran a modo de propaganda extrema a los planes de Rousseff para crear un banco alternativo de desarrollo entre Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica para competir con el Banco Mundial.
Dudosos sondeos de opinión sugirieron que Rousseff y Neves están corriendo codo a codo en tanto se acerca la segunda vuelta el 26 de octubre y fueron publicados como noticias fidedignas por los patéticos escribidores de siempre que pasan por periodistas en el Wall Street Journal, el Financial TimesBloomberg News y Forbes.
Tancredo Neves, abuelo de Neves da Cunha, un izquierdista que era una amenaza para la larga dictadura militar de Brasil, cayó gravemente enfermo justo cuando se iba a juramentar como presidente el 15 de marzo de 1985. La enfermedad de Neves dio como resultado que el deslucido y más conservador candidato a la vicepresidencia, José Sarney, fuera juramentado como presidente. Tancredo Neves nunca se recuperó de lo que se dijo era una diverticulitis y falleció el 21 de abril. Posteriormente, se reveló que Neves padecía de un tumor canceroso que fue descubierto cuando ya era demasiado tarde.
La repentina enfermedad de Dilma Rousseff luego de su debate televisado con Aécio Neves causó alarma entre muchos brasileños que bien recuerdan el destino de Tancredo Neves.
Por otra parte, los arreglos de la CIA para los oportunos accidentes aéreos como los que causaron las muertes del primer ministro de Portugal Francisco Sá Carneiro, del presidente de Panamá Omar Torrijos y del presidente de Ecuador Jaime Roldós, todos en el espacio de 5 meses, entre diciembre de 1980 y abril de 1981 (luego de la elección de Ronald Reagan como presidente de Estados Unidos y el regreso a la dirección de la CIA de George H.W. Bush y de los infames pistoleros de William Casey, la División de Servicios Técnicos continuaron desarrollando armamento biológico, incluyendo armas cancerígenas para asesinar a sus enemigos políticos).
En años recientes, cierto número de líderes latinoamericanos han fallecido, han sido presas del cáncer o sufrido ataques cardíacos. Las dos víctimas más notables son el presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías, el ex presidente de Argentina Néstor Kirchner, la esposa de este y presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner de quien se dijo que sufría de cáncer tiroídeo, cosa que luego fue desmentida por sus voceros. La repentina aparición de cáncer en variados niveles de gravedad también afectó a otros líderes latinoamericanos, como al ex presidente de Paraguay Fernando Lugo (posteriormente derrocado en un golpe de estado diseñado por la CIA), el presidente de Colombia Juan Manuel Santos (luego de haber firmado un acuerdo de paz con el movimiento guerrillero de las FARC) el ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva y el recientemente reelecto presidente de Bolivia Evo Morales.
El presidente de Guyana Forbes Burnham murió de cáncer en la garganta y el presidente de Nauru Bernard Dowyogo falleció de un repentino ataque al corazón mientras era atendido en un hospital de Washington, DC. La sospecha rodea los dos fallecimientos, ocurridos uno en el Hospital de la Universidad de Georgetown y el otro en el Hospital George Washington respectivamente.
El siniestro judío-húngaro, científico jefe de la CIA, Dr. Sidney Gottlieb desarrolló una variedad de armas biológicas para el programa MK-ULTRA de la CIA durante sus más de 20 años de servicio para la agencia. Una de ellas es una toxina biológica que fue colocada dentro de un tubo de crema dental que sería usada por el primer ministro del Congo, Patricio Lumumba y otra en un pañuelo infectado con botulismo que sería entregado al líder iraquí, general Abdul Karim Kassem.
En cuanto a Aécio Neves, alejándose de las credenciales centro izquierdistas de su abuelo, representa otro aspecto de las operaciones de influencia de la CIA. Aécio Neves es adicto a los intereses de Wall Street lo cual es puesto en evidencia por la presencia de Fraga como su principal asesor económico. Los buitres de Wall Street, incluyendo a Soros y a otros socios de Fraga en Nueva York, desean privatizar la corporación petrolera estatal brasileña Petrobras. Por lo tanto, Aécio Neves ha sido comprado generosamente por los mismos intereses financieros globalizados que intentaron llevar a Marina Silva a la presidencia. Con su derrota, no resulta sorprendente que estas mismas fuerzas se hayan unido detrás de Neves.
Para la CIA la sangre no es más espesa que el agua. A Aécio Neves no le importa que la CIA haya tenido que ver con el asesinato de su abuelo. El hijo de Omar Torrijos, Martín Torrijos, llegó a presidente de Panamá solo por firmar un acuerdo de libre comercio pro Wall Street con Washington.
Del mismo modo, Martín Torrijos, acató graciosamente las órdenes de los banqueros para postergar la edad de jubilación en Panamá y reformar el seguro social. Martín Torrijos también se convirtió en un estrecho aliado del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien posiblemente firmó la orden para la operación de la CIA para asesinar al propio padre de Torrijos.
Al líder de oposición favorito de George Soros en Asia, Aung San Suu Kyi, no pareció importarle el hecho que fueron los amigos de Soros quienes en la Oficina de Servicios Estratégicos/CIA ordenaron a la inteligencia británica asesinar a su padre, Aung San.
Aung San, fundador del Partido Comunista de Birmania (Mianmar) estaba pautado para convertirse en el primer presidente de Birmania, luego de su independencia. Aung San fue asesinado por terroristas al servicio del ex primer ministro pro británico, U Saw. El armamento para los asesinos fue entregado directamente por el capitán del ejército británico, David Vivian, quien logró, con la “asistencia” del gobierno de Birmania huir de una prisión en el año 1949.
El jefe del Partido Liberal de Canadá, Justin Trudeau, hijo del ex primer ministro de Canadá, Pierre Elliott Trudeau, a diferencia de su padre, fue captado por Estados Unidos, Wall Street y la causa de la globalización. Justin Trudeau y Aécio Neves son los principales ejemplos de como el águila de la CIA cobija bajo sus alas a una progenie de íconos izquierdistas para alcanzar sus metas.
Las políticas de la presidenta Rousseff le han acarreado poderosos enemigos dentro de las dependencias de la CIA en Langley, Virginia y entre los salones de directorios de Wall Street y de las corporaciones occidentales más poderosas. Dilma Roussef tuvo éxito al demostrar que los sondeos de opinión y los críticos estaban equivocados el 5 de octubre. El 26 del corriente continúa siendo otra valla que saltar. El pueblo brasileño estará votando ese día como si su vida dependiera de esto. Para los pobres de Brasil y la nueva clase media, una victoria de Neves destruiría su modo de vida tanto como sus propias vidas.
Traducción
Sergio R. Anacona

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