domingo, 10 de junio de 2018

Siria se impone a la guerra mediática, afirma ministro


Siria enfrenta con éxito la guerra mediática, política, cultural y militar impuesta por potencias occidentales contra este país, en medio del conflicto armado iniciado en marzo de 2011, aseguró una fuente gubernamental.

En entrevista concedida a Prensa Latina, el ministro de Información, Imad Sara, señaló que las campañas mediáticas fueron dirigidas a través de mercenarios que están en este país, desde los centros de poder de diversos estados.

Citó entre esos países a Estados Unidos, Francia, Reino Unido,Jordania, Qatar, Arabia Saudí, Turquía y otros.

Tras referir que la prensa en Siria tuvo que enfrentar desde hace siete años a miles de medios hostiles al gobierno y al pueblo, el titular de Información apuntó que esos instrumentos proimperialistas intentaron satanizar al país y sus medios de comunicación.

Más adelante expresó que la guerra que sufre Siria es compuesta y compleja, en la que se emplearon todas las herramientas, como las bandas, la diplomacia, los servicios de inteligencia, el bloqueo económico y la incitación sectaria, religiosa y étnica.

'Todos estos componentes de la guerra sucia emplearon los medios de comunicación como plataforma esencial para su aplicación con el fin de exterminar la conciencia del ciudadano, golpear su identidad y apuntar contra la unidad nacional y las instituciones estatales', precisó.

Perseguían además falsificar los conceptos y los términos, y engañar a la opinión pública mundial sobre la realidad de los acontecimientos en Siria, apostilló.

Luego de expresar que esta nación mesoriental enfrenta una feroz guerra mediática y de propaganda para derrocar al gobierno, valoró que los enemigos de este estado creyeron que lograrían ese objetivo de forma rápida.

Con esos fines --enfatizó-- difundieron miles de noticias falsas en numerosos idiomas y a través de medios grandes e influyentes, y desarrollaron una campaña propagandística nunca antes vista mediante las redes sociales, bajo glamorosos y atractivos lemas como democracia, libertad y derechos humanos.

Argumentó que tales objetivos ocultos y no declarados estaban dirigidos a la destrucción del Estado y de la sociedad sirios y sus valores, y la fragmentación del país en sus bases confesional, sectaria y étnica.

Tras considerar que los medios de difusión de Damasco, pese a sus modestos recursos, difundieron de forma veraz la situación política y militar en este territorio, expuso que la resistencia del pueblo sirio y su ejército contribuyeron a frustrar la guerra terrorista impuesta.

Insistió, por otro lado, en que, debido a su éxito en esta confrontación, se impusieron sanciones por Occidente a los medios de comunicación sirios, y se hicieron intentos y presiones para eliminar de los satélites a los canales de esta nación.

Los centros de poder realizaron además amenazas y atentados terroristas contra los medios sirios, como la voladura con explosivos en 2012 de la sede del canal de noticias Ikhbariya TV, acción en la que perecieron los empleados de turno, subrayó.

También los radicales detonaron una bomba en el tercer piso de la sede de la Radiotelevisión siria y la atacaron con dos coches bombas conducidos por suicidas en 2013, lo que provocó daños materiales, abundó.

Pese a esas acciones hostiles -aseguró-- los medios locales se enfrentaron con fuerza a la guerra mediática y lograron gradualmente y en cooperación con publicaciones aliadas y amigos, revelar y hacer fracasar la guerra sucia contra este país.

P: ¿Cuál ha sido el costo en vidas humanas y en lo material durante el enfrentamiento a esta guerra mediática?, le pregunto.

R: 'Los medios de comunicación sirios perdieron sus mejores cuadros en esta guerra; una buena parte de ellos murieron durante su cobertura a las operaciones del Ejército en la lucha contra grupos terroristas.

'Muchos otros --en tanto-- fueron asesinados por las bandas terroristas. Al menos 47 periodistas y empleados murieron y más de un centenar resultaron heridos. Algunos se encuentran secuestrados sin saber su paradero hasta el momento. Ese es el balance', abundó.

P: ¿Cómo aprecia las perspectivas de la solución política a la luz de los avances logrados por el ejército recientemente? 

R: 'El gobierno de Siria sostuvo desde 2011 que la única salida de la actual crisis se logrará mediante el diálogo nacional entre los propios sirios y que la solución debe ser política.

'Sin embargo, las potencias occidentales y regionales trabajaron para bloquear esta tendencia, y los esfuerzos de alcanzar una solución política van en paralelo con la lucha contra el terrorismo, que es una condición necesaria para lograr una solución política.

'Los grandes logros militares del Ejército Árabe Sirio en Alepo, Deir Ezzor, el desierto y Ghouta Oriental, constituyen un paso esencial en el camino hacia la solución política', refirió.

En otra parte de su intervención, el ministro recordó que el Ejecutivo coopera con países aliados y Naciones Unidas para el logro de la anhelada solución política.

P: Usted tiene previsto, al frente de una delegación del ministerio de Información, participar próximamente en un evento de radiodifusión en Cuba. ¿Qué espera de esta visita en el campo comunicacional? 

R: 'En Cuba, país solidario y amigo de Siria, buscaremos el fortalecimiento de la cooperación; queremos consolidar el acuerdo de colaboración entre la Agencia Árabe de Noticias Sana y la Agencia Prensa Latina.

'La entidad cubana, a la cual trasmito un cálido reconocimiento por su apoyo a la causa del pueblo sirio, desde el inicio de la guerra en 2011, difunde desde su oficina en Damasco la verdad de lo que acontece en este país árabe'.

El otrora director general de la Radio y la Televisión en Siria, comunicó además que durante la visita 'pensamos renovar un acuerdo firmado entre la radio-televisión siria y el Instituto Cubano de Radio y Televisión'.

Insistió, en ese sentido, en que resulta importante el intercambio de telenovelas, seriales y películas de facturas siria y cubana, lo que contribuirá a acercar aún más las culturas de ambos países y a trasmitir la lucha común contra la injusticia y la hegemonía imperialista.

Venezolanos dicen la OEA es el mayor lacayo del imperio norteamericano


Tras fracasar una vez más esta semana en promover la agresión contra la República Bolivariana de Venezuela, la Organización de Estados Americanos (OEA) se reiteró como ''el mayor lacayo del imperio norteamericano''.

Así lo definió Adán Chávez, presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), al sintetizar la repulsa de sectores locales contra los planes de Estados Unidos para derrocar al gobierno bolivariano.

Son los mismos aprestos que denuncia el presidente de Bolivia, Evo Morales, cuando alerta que Washington 'solo busca forzar una intervención militar y para ello está usando como excusa la aplicación de la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA)'.

A pesar de las amenazas y presiones, esa política salió derrotada en su ilegal pretensión de imponer más sanciones y expulsar a Venezuela de la Organización de Estados Americanos (OEA), expresó Chávez. 'No nos pueden sacar de donde nosotros consideramos que no estamos', dijo.

Amplio destaque recibió aquí el fracaso estadounidense que es considerado 'una gran derrota', según afirmó el profesor venezolano David Rojas, al analizar para Venezolana de Televisión el debate y resultados de la 48 Asamblea General de la OEA.

El fiasco ocurrió pese al despliegue mediático contra la patria de Simón Bolívar, donde voceros diplomáticos adelantaban que: 'Tenemos 18 votos necesarios para iniciar el proceso' para expulsar a Venezuela.

Las fuentes decían que estaba a la vuelta de la esquina la convocatoria de una sesión especial de la Asamblea General destinada a considerar la situación en Venezuela e iniciar el proceso para sacar al país del organismo.

Eso estaba incluido en una resolución consensuada por los 14 países del Grupo de Lima y que a la postre no logró los dos tercios necesarios (24 votos), algo que no haría falta, pues Caracas hace más de un año inició trámites para dejar un foro que sus autoridades tildan de 'infame y servil' a los intereses de la Casa Blanca.

Ni las presiones a través de su vicepresidente Mike Pence, ni el voto de países que siguen la marcha iniciada por un ex presidente latinoamericano, que se calificó como 'perrito de alfombra' que le mueve la colita a la Casa Blanca, pudieron contra Venezuela, según denunció anoche el vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello.

Volvieron a fracasar, no nos importa lo que pase en la OEA. Otro fracaso más, indicó al describir al foro como 'arrogante, parte de la soberbia del imperialismo'. 'La OEA ha sido un instrumento de Estados Unidos para sembrar el miedo en América', dijo al criticar la fracasada intentona.

El gobierno de Caracas pidió dejar la OEA en abril de 2017, aunque su salida no se hará efectiva hasta 2019, no obstante la administración del presidente Donald Trump lo quiere sacar de donde no está, según manifiestan dirigentes del chavismo.

'Venezuela se retira de esta organización precisamente porque esta organización en lo absoluto no ayuda a los pueblos de nuestra América y más bien, como se ha mostrado..., lo que hace es generar condiciones para el intervencionismo, la injerencia y violar el Derecho Internacional Público', indicó también el canciller Jorge Arreaza.

Tan solo en lo que va de 2018, Venezuela fue atacada en nueve ocasiones contando la sesión especial del 7 de mayo, en donde participó Pence.

Ante esto, el ministro de Información y Comunicación, Jorge Rodríguez, adelantó la víspera que el presidente Nicolás Maduro dará a conocer una respuesta contundente contra los intentos estadounidenses de sacar a su país de la OEA.

Denuncian agresiva política de países ocidentales contra Siria


El presidente Bashar Al-Assad sostuvo que Reino Unido, Francia y Estados Unidos siguen adoptando la misma política agresiva contra Siria, y que en el caso de los dos primeros países son lacayos de Washington.

En entrevista concedida al diario británico de Mail on Sunday, difundida hoy aquí, el gobernante expresó que Occidente apoyó la guerra desde el principio, con respaldo a los terroristas que bombardearon, mataron y decapitaron en todas partes.

Al-Assad denunció, por otra parte, que el gobierno de Reino Unido apoya, incluso financieramente, a los llamados Cascos Blancos, organización supuestamente humanitaria que opera en zonas donde radican agrupaciones extremistas.

Indicó que Londres brindó enorme respaldo a los Cascos Blancos, rama de Al-Qaeda, y gastó una enorme suma de dinero en las relaciones públicas.

Precisamente los llamados Cascos Blancos realizaron recientemente un montaje de un supuesto ataque químico en la ciudad de Duma, en la región de Ghouta Oriental, y responsabilizaron al ejército sirio de perpetrar la criminal acción.

Al referirse a ese hecho, el mandatario expresó que tras la liberación de la región de Ghouta Oriental, donde se suponía ocurrió el ataque químico, periodistas extranjeros visitaron el área y numerosos pobladores declararon que no vieron ninguna acción con sustancias tóxicas.

Sobre la intervención británica y estadounidense en territorio sirio, el gobernante manifestó que la misma es ilegal, en tanto la presencia rusa es legítima como en el caso de Irán, ya que tanto Moscú como Teherán fueron llamados por el gobierno sirio.

Al responder a una pregunta sobre el arresto por el gobierno de miembros de fuerzas regulares occidentales, incluidos británicos, Al-Assad señaló: 'Hay combatientes de todo el mundo que están ayudando a los yihadistas, pero Damasco no tiene a combatientes británicos vivos porque la mayoría de ellos fueron eliminados'.

Siria, país que aboga por el logro de una paz definitiva mediante el diálogo entre las partes en conflicto, vive sumida en una cruenta guerra desde marzo de 2011, en que grupos terroristas, apoyados por países occidentales, se enfrentan a las tropas gubernamentales.

Como resultado de la lucha contra las bandas radicales, el ejército de este país árabe controla más del 80 por ciento del territorio nacional, a la par que aplica la política de reconciliación en las zonas en conflicto para lograr el retorno de los desplazados.

Memorándum sobre Libia – Mentiras contra el Estado, el Guía y el ejército

por Saif al Islam Gadafi

Desde que la OTAN falsificó deliberadamente el expediente libio para arrogarse el derecho de destruir Libia y asesinó a su Guía para sumirla en el caos, Saif al-Islam Kadhafi es la única personalidad capaz de unir rápidamente las diferentes tribus. Después de su reciente liberación, Saif al-Islam redactó este memorándum donde hace un balance de la situación jurídica de su país.


El objetivo de este memorándum es pasar revista a todo lo que el pueblo libio ha sufrido durante los últimos 6 años. Estos crímenes fueron cometidos en nombre del intervencionismo humanitario, de la protección de los civiles, de la introducción de la democracia y de la prosperidad. Las fuerzas de la OTAN, con ayuda de varios Estados árabes y de algunos libios, atacaron Libia con todos los medios a su disposición. Las justificaciones presentadas eran tan falsas como los pretextos para la invasión contra Irak en 2003. Fue la destrucción sistemática de un país soberano y de una nación pacífica. Esta nota trata de presentar esos crímenes a la comunidad internacional, a las organizaciones de defensa de los derechos humanos y a las ONGs para que apoyen a Libia y a su pueblo en sus innumerables esfuerzos por reconstruir este pequeño país.

Libia en la encrucijada: al principio

La agonía de Libia comenzó el 15 de febrero de 2011, cuando cierto número de ciudadanos se reunieron en calma para protestar contra el incidente ocurrido en la cárcel de Abu Salim. La manifestación fue rápidamente manipulada por elementos de grupos yihadistas, como el Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL). Esos elementos atacaron puestos de la policía y cuarteles del ejército en Derna, Benghazi, Misurata y Al-Zawiya para robar el armamento y utilizarlo en su guerra planificada contra el pueblo libio y su legítimo gobierno. Esas acciones gozaron de acompañamiento de la máquina de propaganda de las televisoras Al-Jazeera, Al-Arabiya, BBC y France24, entre otras que exhortaban al pueblo libio a enfrentarse a la policía, que trataba de proteger los edificios gubernamentales y la propiedad privada ante los ataques y saqueos.

Escenas de horror pudieron verse en las calles y en edificios de las fuerzas de seguridad, donde los manifestantes cometieron crímenes indescriptibles contra la humanidad. Miembros de las fuerzas de seguridad, militares y policías fueron degollados, se les extrajo el corazón y sus cuerpos fueron cortados en pedazos en una exhibición de brutalidad y salvajismo.

Por ejemplo, en el primer día de incidentes, el 16 de febrero de 2011, en la ciudad de Misurata, manifestantes supuestamente pacíficos mataron a un hombre, Musa Al-Ahdab, y quemaron su cuerpo. El mismo día, en Benghazi, un oficial de la policía fue asesinado y desmembrado. Esos actos de barbarie fueron perpetrados por personas armadas que utilizaron tanques, ametralladoras y ametralladoras antiaéreas en las ciudades de Misurata, Benghazi y Al-Zawiya. Esas escenas están bien documentadas y pueden verse en YouTube así como en las redes sociales.

O sea, hubo decenas de víctimas, contrariamente a los reportes sesgados de los medios. Según Al-Jazeera, Al-Arabiya y los grupos de oposición libios, a finales de 2011 el número de muertos se elevaba a 50 000. Sin embargo, en 2012, el gobierno de Abdel Rahim al-Kib anunció que la cantidad de víctimas registradas entre el 17 de febrero de 2011 y el fin de la guerra en octubre de 2011 era 4 700 –incluyendo las personas fallecidas de muerte natural. A pesar de la cantidad muy elevada de víctimas que mencionan las estadísticas, no se comunican sus nombres ni identidades y ninguna familia ha solicitado indemnización al gobierno.

La campaña de propaganda y las mentiras que acompañaban las acusaciones contra los militares no se limitaban a la exageración del número de víctimas. Incluso afirmaban que el gobierno utilizaba aviones de guerra contra los civiles, que ordenaba violaciones masivas de mujeres por parte del ejército y de las fuerzas de seguridad con uso de Viagra encontrado en los blindados, que utilizaba mercenarios africanos y argelinos y que los pilotos de sus aviones desertaban hacia Malta. Hasta el día de hoy, no se ha probado ninguna de esas imputaciones, que no tienen nada que ver con la verdad. Las investigaciones de la ONU, de Amnistía Internacional y de Human Rights Watch no han logrado verificar ni uno de los 8 000 casos de secuestro que la oposición libia denunció en aquel momento. En realidad, se trata de acusaciones fabricadas y sin ninguna credibilidad.

Idénticamente, la acusación de que se usaron aviones de guerra Mirage de la base aérea de Al-Weathy, en el extremo oeste de Libia, para atacar a los civiles de Benghazi carece de toda lógica ya que su consumo de carburante impedía a esos aviones alcanzar esa ciudad y volver a esa base. Es en efecto imposible para ese tipo de aviones atacar blancos a 1 500 kilómetros de su base y volver sin reabastecerse y había alrededor de Benghazi bases aéreas que el gobierno libio hubiese podido utilizar de ser necesario. El Viagra supuestamente hallado en los tanques es una manipulación similar. Libia disponía de un ejército joven, profesional y moral, que no pensaba en cometer ese tipo de crímenes ni necesitaba Viagra para activar su deseo sexual. Esas historias inventadas son simplemente mentiras comparables a la de los 7 minutos que supuestamente necesitaban las armas iraquíes de destrucción masiva para acabar con Occidente. Hoy en día, las mentiras sobre Irak y Libia sólo dan risa a los pueblos de esos dos países, así como a los de Estados Unidos y Europa (Informe de Amnistía Internacional).


Hoy en día, las mentiras sobre Irak y Libia sólo dan risa a los pueblos de esos dos países, así como a los de Estados Unidos y Europa

La Corte Penal Internacional (CPI)

La CPI (Corte Penal Internacional)  emitió en 2011 una orden de arresto contra Muammar el-Kadhafi, Saif al-Islam Kadhafi  y Abdullah Senussi, acusados de crimen contra la humanidad. A pesar de la gravedad del crimen, la CPI no hizo ningún tipo de investigación en el terreno sino que elaboró sus conclusiones e identificó a los autores en sólo 2 semanas, a contar desde el momento en que el Consejo de Seguridad de la ONU, puso el caso en sus manos. Nunca se presentó el calendario concedido al fiscal, quien de todas maneras no tenía el tiempo necesario para precisar las penas a las que se exponían los supuestos culpables. El coordinador du Consejo Nacional de Transición libio con la CPI, Ahmed al-Jehani, declaró al respecto que «el caso CPI vs Libia es puramente político ya que los miembros de la OTAN pidieron al Consejo Nacional de Transición (CNT) que hiciera él mismo la lista de funcionarios que serían acusados de crímenes contra la humanidad». El CNT designó a Al-Jehani para preparar esa lista, con una decena de nombres, pero la CPI aceptó sólo 3. Al-Jehani agregó además que todas las acusaciones eran fabricadas y reafirmó su punto de vista durante un encuentro con Saif al-Islam, asegurándole a este último que la justicia libia no podría declararlo culpable. Al-Jehani agregó que, con su equipo, él mismo había fabricado todo ese caso porque sabían que era un caso perdido de antemano y que siguieron adelante para implicar a Saif al-Islam en escándalos financieros y de corrupción.

Al-Jehani justificó sus inventos y mentiras afirmando que son [desde el punto de vista religioso] lícitos durante las guerras (declaración de Al-Jehani documentada el 1º de enero de 2012 y ante el tribunal de Zintan).

La CPI adoptó un doble rasero sobre la guerra contra Libia y la intervención de la OTAN. Implicó a personalidades políticas libias en crímenes inventados mientras que ignoró y no condenó el bárbaro linchamiento perpetrado contra Muammar el-Kadhafi  y contra su hijo Moatassem por las milicias que la OTAN respaldaba. Después del linchamiento, la única reacción de la CPI fue abandonar las acciones legales contra Muammar el-Kadhafi. Sin embargo, la CPI tenía en este último caso [el linchamiento] algo muy sólido ya que los medios de difusión habían documentado bien el asesinato, la CPI no necesitaba ninguna prueba adicional para poder llevar los responsables a los tribunales. La CPI podría fácilmente arrestar a los autores, que desempeñan responsabilidades políticas y diplomáticas en varias capitales europeas. La CPI asumió una posición similar contra Abdullah Senussi, después de que el [nuevo] gobierno libio lo secuestrara en Mauritania. La CPI se limitó a dejar de exigir su extradición. Ni siquiera dio seguimiento a la violación de los derechos de Senussi ni al trato inhumano que sufrió en la cárcel de la milicia, a pesar de que lo habían detenido elementos, bien conocidos como yihadistas, del Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL). El director de la prisión era precisamente el jefe del GICL, Abdelhakim Belhadj.

La CIA y los gobiernos occidentales conocen muy bien a Belhadj. La CIA lo arrestó, después de su fuga de Kandahar, lo interrogó y lo extraditó a Libia en 2002, acusándolo de terrorismo. En 2009, Belhadj y otros miembros del GICL fueron liberados en el marco de una amnistía general. La carrera de Belhadj como terrorista habla por sí sola. En 1994-1997, ordenó masacrar a 225 personas. En 1997, ordenó el asesinato de los turistas alemanes Steven Baker y su esposa Manuela Spiatzier. A pesar de ello, asumió un puesto de alto rango en Libia [después del linchamiento de Kadhafi]. Fue ministro de Defensa, responsable de la seguridad en Trípoli y director general de las cárceles libias, o sea era directamente responsable de la celda de Abdullah Senussi. A pesar de que se le informó el historial de Belhadj, la CPI expresó su seguridad de que Senussi estaba en buenas manos y apoyó su juicio en Libia.

La OTAN y los Estados del Golfo optaron por ignorar las actividades terroristas de Belhadj y lo reconocieron como líder político y militar así como hombre de negocios. Hoy posee el canal de televisión más grande del norte de África, la mayor compañía aérea de Libia y una fábrica de cemento, tiene propiedades en España y Turquía y un aeropuerto privado en Trípoli. Ese aeropuerto ha sido utilizado para enviar terroristas de Libia a Siria. En 2010, esos terroristas recibieron 160 000 millones de dólares para su financiamiento.

Belhadj y otros más son responsables del uso indebido de los activos de Libia y de haber puesto fin al plan de desarrollo de Libia, por un valor de 200 000 millones de dólares, según el Banco Mundial. Belhadj es un ejemplo de la vida suntuosa de los señores de la guerra, mientras que los libios de a pie se ven sumidos en una extrema pobreza.


Las violaciones de los derechos humanos por parte de las milicias

Los comandantes de las milicias y los señores de la guerra han perpetrado odiosos crímenes contra la humanidad, han destruido ciudades e infraestructuras vitales durante los 6 últimos años: 

  • personas han sido quemadas, cocinadas vivas y sometidas a las peores formas de tortura; 
  • presos políticos, agentes de seguridad y soldados [del gobierno anterior] fueron arrojados en la fundición de Misurata; 
  • sobre todo, las milicias han organizado un tráfico de órganos humanos extraídos a los presos en las cárceles. 
  • En el contexto cada vez más complejo del escenario político libio, Daesh [el Emirato Islámico] agregó nuevas atrocidades, masacrando gente, crucificándola y mutilando sus órganos genitales.
Una limpieza racial y étnica sin precedente, un genocidio, se cometió contra 5 localidades libias y su pueblo. El 55% de los libios han sido obligados a huir de su país hacia los Estados vecinos. Además, cientos de casas fueron incendiadas en Bani Walid  y en otras 5 localidades de Warshafana, la ciudad de Sirte fue arrasada, zonas residenciales pobladas fueron bombardeadas en Benghazi y en Derna. Hasta la cosmopolita Trípoli sufrió una purificación étnica y racial, sobre todo en las zonas fieles a Muammar el-Kadhafi.

Además de perpetrar violaciones sistemáticas de los derechos humanos, las milicias y sus jefes destruyeron las infraestructuras esenciales. En julio de 2014, incendiaron el aeropuerto de Trípoli y quemaron la flota aérea así como los tanques de petróleo.

A pesar de las acciones destructivas de las milicias y de la brutal tortura, la comunidad internacional y los órganos de la ONU han ignorado esos crímenes y no han llevado a esos señores de la guerra ante los tribunales.

Las atrocidades de la OTAN y de las milicias libias contra civiles y personalidades públicas

Los civiles fueron blanco de los aviones de la OTAN en diversas ciudades, como Zleitan, Sirte, Surman, Trípoli y Bani Walid. En el sur de Zleitan, exactamente en Majeer, 84 familias, principalmente mujeres y niños, fueron asesinadas mientras dormían durante los ataques aéreos de la OTAN. Los medios de difusión mostraron los cuerpos de niños hallados entre los escombros y el cadáver cortado en dos de una mujer, Minsyah Khleifa Heblow. Otras personas más murieron en esa terrible escena. En otro caso, la familia de Khaled K. Al-Hamedi pereció en ataques aéreos de la OTAN dirigidos específicamente contra su casa, donde mataron a sus hijos. Además, la familia Al-Jafarh pereció en Bani Walid  cuando la OTAN atacó su casa durante el sagrado mes del Ramadán. Tampoco deben pasarse por alto el bombardeo, bien documentado, contra la caravana de Muammar el-Kadhafi en Sirte y el asesinato del más joven de sus hijos, Saif al-Arab, en su casa de Trípoli.

Las violaciones de los derechos humanos, los homicidios y torturas sistemáticos contra los civiles libios prosiguieron después de que las milicias tomaran el control de Libia. Las víctimas eran civiles que no habían participado en la guerra. Eran en su mayoría personas de edad avanzada y no podían portar armas. El popular actor Yussef Al-Gharyani fue detenido y torturado por las milicias de Al-Zawiya.

Las milicias de Misurata también detuvieron y torturaron al ex muftí de Libia, que tenía entonces 80 años, Al-Sheikh Al-Madani Al-Sharif, porque no había aprobado ni respaldado la intervención de la OTAN. El célebre cantante Mohammed Hassan fue violado y puesto bajo prisión domiciliaria. Otros, como el economista Abd-al-Hafid Mahmud al-Zulaytini, fueron juzgados y condenados a largas penas de reclusión con otras personas condenadas a muerte y a diversas penas de cárcel. Es absurdo que esas personalidades hayan sido juzgadas por tráfico de droga, tráfico de personas y violación, además de otras 17 acusaciones. La pregunta que se plantea es saber cómo habrían podido esas personas unirse y conspirar juntas para cometer tales crímenes durante 9 meses.

Después de que la OTAN pusiera a sus milicias en el poder, se cometieron crímenes horribles contra ciudadanos libios y extranjeros. Un copto fue asesinado en el batallón de Misurata, más coptos fueron asesinados en Sirte, numerosos trabajadores cristianos etíopes fueron masacrados, el profesor estadounidense de inglés Roni Smith fue asesinado en Benghazi, el personal de Cruz Roja en Misurata fue masacrado en 2014, hubo un atentado con bomba contra la embajada de Francia en Trípoli y el embajador de Estados Unidos fue asesinado en Benghazi en 2011.

Human Rights Watch denunció todos los crímenes anteriormente mencionados y, en ciertos casos, la OTAN reconoció su responsabilidad. Pero la CPI optó por ignorarlos y no investigó ninguno, a pesar de que diferentes organismos nacionales e internacionales exigieron la apertura de investigaciones transparentes. La CPI ha fracasado en lo tocante a la guerra en Libia. No ha emitido ni una sola orden de arresto contra los jefes de las milicias y de las fuerzas de la OTAN. Parece que la política deliberada de la CPI consiste en ignorar esos crímenes bien documentados y concentrarse sólo en la acusación y juicio contra Saif al-Islam.

En cuanto a la familia de Muammar el-Kadhafi, la CPI no puede ser considerada seria, como en el caso de las torturas contra Al-Saadi Kadhafi, sobre el cual el fiscal de la CPI dijo que proseguía la investigación. Lo mismo se aplica al caso de Abdullah Senussi, sobre el cual el fiscal de la CPI afirmaba que ese órgano sigue deliberando sobre su condena a muerte [pronunciada en Libia]. Su predecesor ya había hecho una declaración similar sobre el bombardeo y el asesinato de Muammar el-Kadhafi y de los cientos de personas que conformaban su convoy. La CPI tampoco ha dado muestras de seriedad ante otros crímenes que cometieron las milicias contra miles de libios. Lo único que le interesa [a la CPI] es hacer callar la voz de Saif al-Islam y eliminar toda posibilidad de liderazgo.

Los Estados miembros de la OTAN y los mini Estados del Golfo deberían ser considerados responsables del caos creado en Libia desde 2011. Ellos intervinieron en Libia bajo el pretexto de que Muammar el-Kadhafi estaba masacrando a su propio pueblo. El escenario del dirigente que asesina a su propio pueblo nos trae a la mente lo que Tony Blair decía sobre Irak. Blair declaró en 2016 que [la invasion contra Irak] era «lo correcto y si Saddam se hubiese mantenido en el poder, durante la primavera árabe habría masacrado a los rebeldes». El resultado fue la destrucción de países, miles de personas desplazadas y el robo de los bienes nacionales. Como resultado de la intervención militar de la OTAN en Libia fueron asesinados miles de libios, entre ellos Muammar el-Kadhafi y sus hijos, y millones de libios pasaron a ser desplazados.

Seis años después, la estabilización de Libia está lejos de concretarse. En pocas palabras, las milicias luchan entre sí, así como las fuerzas militares de los países occidentales que se ponen de parte de milicias diferentes. Francia sigue implicada en el plano militar y en julio de 2016 perdió 3 soldados en Benghazi, abatidos por grupos que respaldaban el levantamiento de 2011. En aquella época, París había calificado el levantamiento de «revolución» que tenía el deber de respaldar. Si aquello era cierto, ¿por qué continúa la guerra actualmente? ¿Y por qué fueron asesinadas 700 personas, principalmente oficiales del ejército? ¿Por qué fueron asesinados en Benghazi los miembros del personal del consulado de Estados Unidos? ¿Por qué persiste Occidente en ignorar la barbarie de Daesh, que sigue degollando gente en Sirte, Misurata y Derna?

Resulta evidente la respuesta a esta última pregunta. Esos criminales recibieron el respaldo de Occidente en 2011 porque combatían al gobierno, según ellos apóstata. ¿Por qué Daesh portaba el mismo uniforme que se había importado para los soldados libios? ¿Quién se los entregó? ¿Por qué los hombres de Daesh recibieron una paga del ministerio libio de Defensa? Las respuestas a esas preguntas hay que buscarlas interrogando a quienes verdaderamente dirigen el país actualmente, o sea Belhadj, Al-Shareef, el Grupo Islámico Combatiente Libio y quienes dirigen junto a ellos, los miembros del Congreso Nacional. El pueblo libio y ciertas ONGs internacionales conocen bien a los actuales gobernantes de Libia. Libia sigue hasta ahora bajo control de los grupos yihadistas y Occidente los respalda a pesar de todos los crímenes que cometen contra Libia y contra el pueblo libio.

¿No es extraño que los países occidentales, desde Noruega y Canadá por el norte hasta Malta e Italia por el sur, además de Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Sudán y Marruecos, se hayan asociado en una agresión militar contra civiles que no eran hostiles a ellos, contra Saif al-Arab, Muammar el-Kadhafi, la familia Khuwaylidi y las 84 víctimas inocentes de Madjer? Sin embargo, esos mismos Estados son pacientes y tolerantes con Daesh en Sirte, en Misurata y en Benghazi, y soportan atentados con bombas contra ciudades francesas y belgas. En realidad, los Estados miembros de la OTAN y sus aliados tendrían que atacar [a los yihadistas] y bombardearlos como hicieron con Libia en 2011.

Finalmente, como complemento a toda esta serie de crímenes, los Estados occidentales designaron como jefe del Estado libio a Abderrahmane Souihli, criminal de guerra, responsable de la destrucción de Bani Walid y del asesinato de sus hijos. Nombraron primer ministro a su sobrino, Ahmed Miitig; a su sobrina, Nihad Miitig, la convirtieron en directora general de Relaciones Exteriores; y después nombraron a su cuñado, Fayez el-Sarraj, como nuevo primer ministro. Además, Abderrahmane Souihli hizo un acuerdo con Abdelhakim Belhadj, el comandante del Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL), para garantizarse el apoyo de los islamistas en la elección presidencial. Sin embargo, en Libia todos saben que, si hoy mismo hubiera elecciones, esas personas no podrían contar ni siquiera con los votos de sus propios familiares. La popularidad de Belhadj quedó demostrada en las elecciones legislativas, donde obtuvo sólo 50 votos en el distrito de Sauaq Al-Jumah, que cuenta 250 000 habitantes.

Mientras tanto y mientras escribo estas líneas, la población de las ciudades de Libia, incluyendo la capital Trípoli, donde vive una tercera parte de la población libia, sufre escasez de agua, vive en la oscuridad debido a los cortes de electricidad y carece de instalaciones médicas y de lo necesario para satisfacer las necesidades humanas fundamentales. Según la ONU, 65% de los hospitales están cerrados, mientras que el dinar libio se ha desplomado y la producción de petróleo ha pasado de 1,9 millones de barriles diarios a 250 000 barriles. Para colmo de sufrimientos del pueblo libio, las principales carreteras están interrumpidas por causa de las operaciones militares y de la proliferación de bandas, además de la campaña de bombardeos que se extiende desde Derna hasta el este de Sirte y el oeste de Benghazi y Ajdabiya. Las noticias cotidianas más frecuentes son los secuestros con pedidos de rescate y el tráfico de armas que florece a través de internet.

En conclusión, resulta que tenemos que agradecer a nuestros hermanos de Qatar y de los Emiratos Árabes Unidos, de Sudán, de Túnez y de la Liga Árabe, a los países de la OTAN, de la Unión Europea y a todos los que convirtieron Libia en un Estado en quiebra. Después de la liberación de los prisioneros islamistas y de todos los demás, Libia se ha convertido en un espacio para albergar las más grandes cárceles privadas. Un país que atraía inversionistas del mundo entero se ha convertido en un Estado exportador de migrantes, entre los que se cuentan sus propios ciudadanos. El 55% de su población ha emigrado y se ha refugiado en todas partes en el extranjero. Un Estado que reunió a los mejores expertos jurídicos y constitucionales del mundo, que fue capaz de forjar una Constitución nueva y moderna, está convertido ahora en una zona gobernada por 1 500 milicias. Y, para terminar, un Estado donde el robo era algo raro e inhabitual ha sido convertido en un lugar donde cuerpos humanos mutilados y en estado de descomposición aparecen cotidianamente en las calles y carreteras, y esto se convierte en cosa rutinaria y banal en todo el país.


Comentario sobre el informe de Herland: Saif al-Islam Kadhafi y la CPI
Antes del levantamiento, Saif al-Islam era el arquitecto de la nueva Libia. Presentó su nueva visión de una Libia sin prisiones políticas, respetuosa de la Carta de Derechos Humanos, de la distribución de la riqueza, de la prosperidad y la democracia. Emprendió reformas políticas y económicas con las que los presos islámicos radicales fueron liberados y rehabilitados y pudieron implicarse en la sociedad libia. Fuentes locales confirman que cuando se produjo la sublevación violenta en algunas ciudades, Saif al-Islam aportó su ayuda a las personas desplazadas a través del país, liberó a los presos de la insurrección, garantizó la seguridad de los habitantes de Misurata atrapados en los combates y a los pobladores de Benghazi que huían de las zonas de combate.
También reclamó y apoyó los esfuerzos de paz por solucionar la guerra. Según fuentes locales, pidió a la administración de la universidad de Benghazi que imprimiera 5 000 octavillas y que las distribuyera en el convoy pacífico que partió de Benghazi observando los derechos humanos. Exhortó al ejército a respetar sus reglas de enfrentamiento, prohibiendo el uso de la fuerza contra manifestantes, según el jefe de la Cámara de Operación Conjunta de 2011, Marchal Al-Hadi Embarrish, a quien las milicias de Al-Zintan hicieron prisionero, maltrataron y privaron de atención medica hasta que murió de cáncer en la cárcel, en 2014.
A pesar de los incansables esfuerzos de Saif al-Islam Kadhafi a favor de la paz, los aviones de la OTAN lo tuvieron como blanco en un intento de asesinato que se saldó con la muerte de 29 de sus compañeros y lo dejó con una limitación física permanente. Además, perdió dos dedos y sufrió múltiples heridas. Pero la CPI no ha investigado ese raid aéreo, como tampoco supervisó sus 5 años de cautiverio en condiciones de aislamiento. La CPI ha persistido, eso sí, en exigir su arresto y juicio cuando fue condenado a muerte por un tribunal libio reunido en la cárcel de Al-Hadba bajo la dirección de Khaled Al-Sharif, hombre de Belhaj.
Por esas razones, además de la deshonestidad de la instrucción, lo único que se imponía era rechazar el caso. Era posible hacer valer que había que abandonar el caso en todos sus aspectos, sobre todo después del asesinato del fiscal de Benghazi y de la huida de la mayoría de los funcionarios del ministerio público, quienes eran objeto de inmensas presiones por parte de las milicias. Ante tales circunstancias, los argumentos de la CPI son que la pena de muerte contra Saif al-Islam no se aplicó y que por tanto él debería ser arrestado y encarcelado en la prisión de Al-Hadba.
Pero el ministerio libio de Justicia apeló contra su condena a muerte porque el juicio no había sido justo, ya que el tribunal se hallaba en una cárcel bajo control de Al-Sharif, quien ejerce un poder sobre el tribunal y sus magistrados. Sin embargo, la CPI siguió llamando a un nuevo juicio e ignoró el hecho que Saif al-Islam estaba detenido en la cárcel de Al-Zintan y que el tribunal de Trípoli lo había juzgado a través de un circuito cerrado de televisión. La CPI debería respetar la justicia libia y estar consciente de que una persona no debe ser juzgada 2 veces por un presunto crimen. Pero el objetivo final de Occidente y la CPI es deshacerse de Saif al-Islam Kadhafi, como hicieron antes con su padre, Muammar el-Kadhafi, y con sus hermanos.
Es hora de que la CPI abandone su doble rasero y se ponga del lado del pueblo libio en su objetivo primordial de salvar el país de esas milicias y de construir una Libia nueva, donde reinen los derechos humanos, la prosperidad, el desarrollo y prevalezca el derecho. También exigimos a la CPI que abandone su apelación tendiente a que Saif al-Islam sea extraditado y juzgado en La Haya.
La CPI debería reconocer y respetar la ley de amnistía general del ministerio libio de Justicia. Saif al-Islam Kadhafi debería poder asumir su papel en la lucha por una nueva Libia democrática. En este sentido y después de que los Estados occidentales han comenzado a ver su propio error, estos últimos deberían trabajar con los libios sinceros y las ONGs para llevar a esas milicias y a sus jefes ante los tribunales, por el bien de la paz y de la reconciliación.
Saif al Islam Gadafi

Libia, 7 años de desgracia iniciados por la OTAN

Siete años después de la intervención militar de la OTAN contra Libia, todos los observadores coinciden en reconocer que aquella intervención se basó en mentiras enormes y que contradecía el mandato otorgado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Aunque hoy reconocen que la población libia era la más rica de África y que su nivel de vida se derrumbó a raíz de la invasión, provocando que los libios se exilaran masivamente, los occidentales siguen sin tomar conciencia del hecho que Muammar el-Kadhafi había vencido en Libia la práctica del esclavismo y del racismo. Al destruir la Yamahiria, la OTAN abrió deliberadamente las puertas del infierno. No sólo fueron perseguidos los trabajadores inmigrantes de piel oscura sino también los libios negros de Tawerga. Además, el trabajo que la Yamahiria había realizado en materia de cooperación africana entre árabes y negros se ha visto reducido a nada en todo el continente.

La bandera de la dinastía wahabita de los Senussi ha vuelto a convertirse en bandera de Libia. Y el esclavismo también se ha convertido de nuevo en la práctica corriente que fue antes del golpe de Estado del coronel Muammar el-Kadhafi, en 1969. Libia, Arabia Saudita y, aunque en menor medida, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, son 4 Estados wahabitas que permiten el esclavismo.

Hace 7 años, el 19 de marzo de 2011, comenzaba la guerra contra Libia, dirigida por Estados Unidos, primeramente a través del AfriCom  y después mediante la OTAN, bajo el mando estadounidense. En 7 meses se realizaron unas 10 000 misiones de ataque aéreo, con el uso de decenas de miles de bombas y misiles.

Italia participó en esa guerra aportando cazabombarderos y sus bases aéreas, rompiendo así el Tratado de Amistad y Cooperación que había firmado con Libia. Ya antes de la agresión aeronaval, sectores tribales y grupos islamistas hostiles al gobierno libio habían recibido financiamiento y armas para que operaran en Libia y se había procedido a infiltrar allí fuerzas especiales, principalmente de Qatar. Así fue destruido aquel Estado que, en la costa africana del Mediterráneo, registraba «altos niveles de crecimiento económico y elevados indicadores de desarrollo humano», como señalaba el mismísimo Banco Mundial en 2010. Unos 2 millones de migrantes, en su mayoría africanos, encontraban trabajo en Libia.

Al mismo tiempo, Libia hacía posible, con sus fondos soberanos, el nacimiento de organismos económicos independientes en el seno de la Unión Africana, como el Fondo Monetario Africano, el Banco Central Africano y el Banco Africano de Inversión.

Estados Unidos y Francia –como lo demuestran los correos electrónicos de la secretaria de Estado Hillary Clinton– se pusieron de acuerdo para bloquear primeramente el proyecto de Kadhafi de creación de una moneda africana alternativa al dólar estadounidense y al franco CFA, que Francia todavía impone a sus ex colonias africanas.

Ya destruida la Yamahiriya y asesinado Kadhafi, el botín libio es enorme: grandes reservas de petróleo –las mayores de África– y de gas natural; el inmenso manto freático nubio de agua fósil, un oro azul que puede llegar a ser más valioso que el oro negro; el territorio mismo de Libia, de primera importancia geoestratégica; los fondos soberanos [creados bajo el «régimen» de Kadhafi] de unos 150 000 millones de dólares que el Estado libio tenía invertidos en el exterior, «congelados» en 2011 por mandato del Consejo de Seguridad de la ONU.

De los 16 000 millones de euros de los fondos libios bloqueados en la Euroclear Bank –en Bélgica– ya han desaparecido 10 000 millones sin que se haya emitido ninguna autorización de retiro de fondos. El mismo proceso de rapiña está teniendo lugar en los demás bancos europeos y estadounidenses.

En la Libia actual, los ingresos fiscales provenientes de la exportación de recursos energéticos –que fueron 47 000 millones en 2012 pero sólo 14 000 millones en 2017– se comparten entre facciones de poder y las transnacionales. La moneda libia –el dinar– que antes valía 3 dólares se cambia actualmente a 9 dinares por 1 dólar mientras que los bienes de consumo corriente se importan pagándolos en dólares, con una tasa de inflación anual de 30%.

El nivel de vida de la mayoría de la población se ha derrumbado por falta de dinero y de servicios esenciales. La seguridad es inexistente y no existe un verdadero sistema judicial. Los migrantes africanos se llevan la peor parte. Falsamente acusados (alegaciones que los medios occidentales alimentaron ampliamente) de ser «mercenarios de Kadhafi», fueron encarcelados por las milicias islamistas, incluso en jaulas para fieras del zoológico, torturados y a menudo asesinados.

Libia se ha convertido en la principal vía de tránsito, controlada por traficantes de personas, de un caótico flujo migratorio hacia Europa.

También son perseguidos los libios acusados de haber apoyado a Kadhafi. En la ciudad de Tawerga, las milicias islamistas de Misurata, respaldadas por la OTAN (se trata por cierto de las mismas que asesinaron a Kadhafi) emprendieron una verdadera campaña de purificación étnica, torturando, violando y matando. Los aterrorizados sobrevivientes huyeron de esa ciudad.

Hoy unas 40 000 personas que vivían en Tawerga tratan de sobrevivir en condiciones inhumanas, sin poder regresar a esa ciudad. ¿Por qué no hablan de eso los representantes de la izquierda que hace 7 años reclamaban a gritos una intervención militar en Libia en nombre de los derechos humanos?

Fuente 
Il Manifesto (Italia)

Libia según la ONU y la dura realidad

A pesar de la buena voluntad de algunos participantes, la conferencia de París sobre Libia no tuvo los efectos esperados en ese país. Para Thierry Meyssan eso es consecuencia del doble discurso de la OTAN y de la ONU, que dicen querer estabilizar Libia cuando en realidad las acciones de las dos organizaciones siguen el plan del almirante estadounidense Cebrowski para la destrucción de los Estados de los países atacados. La farsa de París estaba marcada por un profundo desconocimiento de las particularidades de la sociedad libia.

El 29 de mayo de 2018 tiene lugar la conferencia de prensa final de la cumbre de París sobre Libia. De izquierda a derecha, el presidente del Gobierno Libio de Unión Nacional (designado por la ONU) Fayez al-Sarraj, el presidente de Francia Emmanuel Macron y el libanés Ghassan Salamé, funcionario de la ONU. Estos tres personajes, carentes legitimidad electiva en Libia, pretenden decidir el futuro del pueblo libio.

Desde que la OTAN destruyó la Yamahiriya Árabe Libia, en 2011, la situación en Libia se ha deteriorado gravemente: el PIB ha caído a la mitad y sectores enteros de la población están viviendo en la miseria, es imposible circular en el país y reina una inseguridad generalizada. Durante los últimos años, dos terceras partes de la población ha huido al extranjero, al menos temporalmente.

Aceptando implícitamente la intervención ilegal de la OTAN como un hecho consumado, las Naciones Unidas tratan ahora de estabilizar Libia.


Intentos de pacificación

La ONU está présente en el país a traves de la MANUL (Misión de Apoyo las Naciones Unidas en Libia), un órgano exclusivamente político. El verdadero carácter de esa instancia se vio claramente desde que se creó. Su primer director, Ian Martin, ex director de Amnistía Internacional, organizó el traslado de 1 500 yihadistas de al-Qaeda, como «refugiados», de Libia hacia Turquía para formar el denominado «Ejército Sirio Libre». Aunque la MANUL está supuestamente bajo la dirección de Ghassan Salamé, en realidad depende directamente del director de Asuntos Políticos de la ONU, que no es otro que el estadounidense Jeffrey Feltman. Este último, ex asistente de Hillary Clinton en el Departamento de Estado estadounidense, es uno de los principales ejecutores del plan Cebrowski-Barnett para la destrucción de los Estados y sociedades en los países del «Medio Oriente ampliado». Fue precisamente Jeffrey Feltman quien supervisó en el plano diplomático las agresiones contra Libia y Siria.

La ONU parte de la idea que el desorden actual en Libia es consecuencia de la «guerra civil» de 2011 entre el régimen de Muammar el-Kadhafi y su oposición. Pero, en el momento de la intervención de la OTAN, esa oposición se componía solamente de los yihadistas de al-Qaeda y la tribu de los misurata. Como ex miembro del último gobierno de la Yamahiriya Árabe Libia, yo mismo soy testigo de que la agresión de la OTAN no respondía a la existencia de un conflicto entre libios sino a una estrategia regional a largo plazo para todo el conjunto del Medio Oriente ampliado o Gran Medio Oriente.

Ante los magros resultados que obtuvieron en las elecciones legislativas de 2014, los islamistas que habían librado los combates terrestres por cuenta de la OTAN decidieron no reconocer la «Cámara de Representantes» basada en Tobruk y constituir, en Trípoli, su propia asamblea, que ahora llaman «Alto Consejo de Estado». Considerando que esas dos asambles rivales podían formar un sistema bicameral, Feltman puso a los dos grupos en condiciones de igualdad. Hubo contactos organizados en los Países Bajos y después se firmaron los acuerdos de Skhirat (Marruecos) pero sin aprobación de ninguna de las dos asambleas. Esos «acuerdos» instituyeron un «gobierno de unión nacional», designado por la ONU e inicialmente con sede en Túnez.

Para preparar la elaboración de una nueva Constitución y elecciones presidencial y legislativas, Francia –suplantando los esfuerzos de los Países Bajos y Egipto– organizó a fines de mayo una cumbre entre las personas que la ONU presenta como los cuatro principales líderes del país, encuentro que se realizó en presencia de representantes de los principales países implicados en el terreno. Esa iniciativa fue duramente criticada en Italia. Públicamente, se habló de política, pero discretamente se trazaron los contornos de un Banco Central Libio único que se encargará de borrar el robo de los fondos soberanos por los miembros de la OTAN  y centralizará el dinero del petróleo. En todo caso, después de la firma de una declaración común y de los abrazos de rigor en tales circunstancias… la situación en el terreno empeoró bruscamente.

El presidente francés Emmanuel Macron actuó en función de su experiencia como banquero de negocios: reunió a los principales líderes libios seleccionados por la ONU, analizó con ellos cómo proteger sus intereses respectivos con vistas a crear un gobierno que todos reconozcan, verificó que las potencias extranjeras no sabotearan ese proceso y creyó que los libios aplaudirían esa solución. Pero no resolvió nada porque Libia es totalmente diferente a las sociedades occidentales.

Es evidente que Francia, que fue –con el Reino Unido– la punta de lanza de la OTAN contra Libia, está tratando de recuperar los dividendos de su intervención militar, que hasta ahora le han sido negados por sus aliados anglosajones.

Para entender lo que está sucediendo es necesario ver un poco de historia y analizar cómo viven los libios en función de su propia experiencia personal.

La Historia de Libia

Libia existe desde hace sólo 67 años. En el momento de la caída del fascismo y del fin de la Segunda Guerra Mundial, los británicos ocuparon parte de aquella colonia italiana (las regiones de Tripolitania y Cirenaica) mientras que los franceses ocupaban otra parte (la región de Fezzan) dividiéndola y vinculándola administrativamente a sus colonias de Argelia y Túnez.

Londres favoreció la aparición de una monarquía controlada desde Arabia Saudita, la dinastía de los Senussi, que reinó sobre el país al proclamarse la «independencia», en 1951. Esa dinastía wahabita mantuvo el nuevo Estado en un oscurantismo total mientras favorecía los intereses económicos y militares anglosajones.

La dinastía de los Senussi fue derrocada en 1969 por un grupo de oficiales que proclamó la verdadera independencia y sacó del país las fuerzas extranjeras. En el plano de la política interna, Muammar el-Kadhafi redactó, en 1975, el Libro Verde, un programa donde garantizaba a la población del desierto la realización de sus principales sueños. Por ejemplo, cada beduino soñaba tener su propia tienda para vivir y su camello (un medio de transporte). Kadhafi garantizó a cada familia un apartamento gratis y un automóvil. La Yamahiriya Árabe Libia también garantizó gratuitamente a los libios el agua, la educación y los servicios de salud. La población nómada del desierto se sedentarizó progresivamente en la costa, pero los vínculos de cada familia con su tribu de origen siguieron siendo más importantes que las relaciones de vecindad. Se crearon instituciones nacionales inspiradas en las experiencias de los falansterios de los socialistas utópicos del siglo XIX. Esas instituciones instauraron una democracia directa que coexistía con las estructuras tribales antiguas. En ese marco, las decisiones importantes se presentaban primeramente en la Asamblea de Consulta de las tribus antes de someterse a deliberación en el Congreso General del Pueblo (Asamblea Nacional).

En el plano internacional, Muammar el-Kadhafi se dedicó a la solución del conflicto secular entre africanos árabes y africanos negros. Erradicó la esclavitud y utilizó gran parte de los ingresos provenientes del petróleo para contribuir al desarrollo de los países subsaharianos, principalmente de Mali. Su actividad incluso despertó a los países occidentales, que iniciaron entonces políticas de ayuda al desarrollo del continente africano.

Sin embargo, a pesar de los progresos alcanzados, 30 años de Yamahiriya no lograron convertir aquella Arabia Saudita africana en una sociedad laica moderna.

El funcionario libanés de la ONU Ghassan Salamé y su jefe, el estadounidense Jeffrey Feltman.


El problema actual

Al destruir la Yamahiriya y desplegar nuevamente en Libia la bandera de la dinastía Senussi, la OTAN hizo retroceder el país a lo que había sido antes de 1969, un conjunto de tribus que vivían en el desierto sin relación con el resto del mundo. Ante la desaparición del Estado, la población se replegó hacia las estructuras societales tribales, sin jefe supremo. Volvieron a Libia la sharia, el racismo y el esclavismo. En esas condiciones, es inútil tratar de restablecer el orden desde arriba y se hace indispensable pacificar primero las relaciones entre las tribus. Sólo después de eso será posible plantearse la creación de instituciones democráticas. Hasta ese momento, la seguridad de cada cual dependerá de su pertenencia a una tribu. Para poder sobrevivir, los libios renunciarán hasta entonces a pensar de manera autónoma y actuarán siempre tomando como referencia su grupo tribal.

Resulta emblemática la represión que los habitantes de Misurata desataron contra los pobladores de Tawerga. Los misuratas (habitantes de Misurata) son los descendientes de los soldados turcos del ejército otomano mientras que los pobladores de Tawerga son descendientes de ex esclavos negros. En relación con Turquía, los misuratas participaron en el derrocamiento de la Yamahiriya y, en cuanto se impuso el estandarte de los Senussi, arremetieron con furor racista contra los libios negros atribuyéndoles todo tipo de crímenes. Se estima que al menos 30 000 pobladores de Tawerga se vieron obligados a huir de esa localidad libia.

Será evidentemente muy difícil que surja una personalidad comparable al asesinado Muammar el-Kadhafi y que obtenga, primeramente, el reconocimiento de las tribus y después la aceptación del Pueblo. Pero no es ese el objetivo de Jeffrey Feltman. Contrariamente a las declaraciones oficiales sobre una solución «inclusiva», o sea que integre todos los componentes de la sociedad libia, Feltman impuso, a través de los islamistas con quienes colaboró contra Kadhafi desde el Departamento de Estado estadounidense, una ley que prohíbe que las personas que sirvieron a la Yamahiriya puedan ejercer cargos públicos. La Cámara de Representantes se ha negado a aplicar ese texto, que sigue en vigor en Trípoli. Se trata de un dispositivo comparable al proceso de “desbaasificación” que el propio Feltman impuso en Irak, cuando participaba en la dirección de la «Autoridad Provisional de la Coalición». En ambos casos, las leyes de Feltman privan a esos países de la mayoría de sus élites, empujando estas últimas a la violencia o al exilio. Es evidente que, mientras dice trabajar por la paz, Feltman sigue adelante con los objetivos del plan Cebrowski.

A pesar de las apariencias, el problema de Libia no es la rivalidad entre líderes sino la ausencia de pacificación entre las tribus y la exclusión de los antiguos seguidores de Kadhafi. La solución no puede negociarse entre los cuatro líderes reunidos en París sino únicamente en el seno de la Cámara de Representantes de Tobruk y alrededor de esa estructura, cuya autoridad abarca ahora el 80% del territorio libio.

Thierry Meyssan

jueves, 31 de mayo de 2018

Presidente Al-Assad: fuerzas estadounidenses deberían marcharse de Siria de alguna manera


Damasco, SANA

El presidente Bashar Al-Assad, concedió una entrevista exclusiva a la cadena rusa Russia Today (RT), cuyos ejes principales giraron en torno de la situación política y militar en Siria.

Al-Assad: los enemigos tratan de prolongar el fin de la guerra en Siria aumentando su apoyo al terrorismo

El presidente Al-Assad destacó que con cada avance que logra el Ejército Árabe Sirio en su lucha contra el terrorismo y con cada progreso alcanzado en el proceso político, los enemigos y adversarios de Siria que son Estados Unidos y sus marionetas en Europa y la región de Oriente Medio, tratan de prolongar el fin de la guerra aumentando su apoyo al terrorismo o obstaculizando el proceso político.

“Con cada avance en el campo de batalla, con cada victoria, y con la liberación de cada zona nueva, nos acercamos al final del conflicto.

Siempre he dicho que sin la intervención exterior, estabilizar la situación en Siria no tomará más de un año. La situación en general va hacia una mayor estabilidad, y nuestros enemigos y adversarios están tratando con todos los medios hacer que el final del conflicto sea aún más distante, y por lo tanto, el desafío que tenemos es cerrar esta brecha entre sus planes y nuestros planes, y creo que vamos a tener éxito en este sentido, pero al mismo tiempo es difícil para cualquiera determinar cuándo sería eso”, comentó Al-Assad.

Al-Assad: la guerra es la peor opción pero a veces solo te queda esta opción para enfrentar a terroristas como “Al-Qaeda” y el “Daesh”

En respuesta a una pregunta sobre la alternativa militar adoptada por el Estado sirio para resolver el conflicto, el presidente explicó que “la guerra es la peor opción y todos los sirios están de acuerdo con este hecho, pero a veces solo te queda esta opción porque facciones terroristas como “Al-Qaeda”, el “Daesh” y otros grupos de idolología similar nunca están dispuestos para el diálogo, tampoco disponen de un plan político, y lo único que tienen es esta ideología extremista oscurantista”.

Al-Assad: Todos los grupos armados que escogieron salir a Idleb comparten la misma ideología extremista

“Siempre decimos que vamos a liberar cada pulgada del territorio sirio, y por lo tanto es imposible dejar deliberadamente una zona en el suelo sirio fuera de nuestro control como gobierno” respondió Al-Assad a una pregunta sobre si el Ejército dar prioridad para liberar zonas a costa de otras.

Añadió que los terroristas se han apoderado de Idleb en el año 2015 con pleno apoyo de Turquía, y todos los grupos armados que optan por salir de las ciudades o poblados escogen dirigirse hacia Idleb, y esto es una clara indicación de que ellos comparten la misma ideología extremista y la única incubadora de ellos es las zonas controladas por el Frente Al-Nousra.

Al-Assad: Ejército está derrotando a los terroristas en todas las regiones, y el único problema que queda en Siria son las Fuerzas Democráticas Sirias

El líder sirio aseguró que el ejército sirio está derrotando a los terroristas en todas las regiones, y el único problema que queda en Siria son las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).

Explicó que después de la liberación de Alepo, Deir Ezzor, Homs y ahora Damasco, Estados Unidos está perdiendo sus cartas, y el “Frente Al-Nousra” fue su carta principal, pero cuando descubrió el escándalo de que Al-Nousra es parte de “Al-Qaeda”, los estadounidenses acudieron a otra carta que son las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS).

El mandatario sirio afirmó que tratar con las FDS será a través de dos alternativas; la primera es las negociaciones y si eso fracasa se acudirá a la segunda alternativa que es recurrir a la fuerza para liberar las zonas controladas por las FDS, con presencia o no de las fuerzas estadounidenses.

“Los estadounidenses deberían irse y marcharse de alguna manera. Vinieron a Irak sin un fundamento legal y mira lo que les sucedió. Tienen que aprender la lección. Irak no es la excepción, Siria tampoco lo será. La gente ya no acepta la presencia de extranjeros en esta región”, dijo el líder sirio.

Al-Assad: es una tontería decir que tenemos miedo de los ataques israelíes

Contestando una pregunta sobre si los sirios tienen miedo de los ataques israelíes, el presidente sirio explicó: “desde que nacimos, vivimos bajo esta amenaza de agresión israelí. Esto se ha convertido en parte de nuestra mente subconsciente. Entonces decir que tenemos miedo es una tontería”.

En este contexto, aclaró que “los israelíes siempre han sido asesinos y ocupantes hace casi siete décadas en esta región, pero generalmente lo hacen sin amenazas. ¿Por qué están amenazando ahora de esta manera?, esto es una señal de pánico, una especie de sentimiento histérico, porque pierden a sus seres queridos que son los mercenarios de Al-Nousra y el Daesh; y es por eso que Israel siente pánico recientemente, y entendemos sus sentimientos”.

Al-Assad: la situación de nuestras defensas aéreas es mejor que nunca gracias al apoyo de Rusia

Al-Assad reveló que “los terroristas atacaron y destruyeron una gran parte de las defensas aéreas siria; sin embargo, ahora la situación de nuestras defensas aéreas es mejor que nunca gracias al apoyo de Rusia, y los recientes ataques israelíes, estadounidenses, británicos y franceses han demostrado que nuestra situación es mejor ahora”.

Al-Assad: Tenemos oficiales iraníes que están ayudando al ejército sirio, pero no tropas

Sobre los ataques israelíes contra supuestos blancos iraníes, Al-Assad contestó que “la verdad más importante sobre este tema es que no tenemos en Siria a fuerzas iraníes y nunca las hemos tenido, y si las fuerzas iraníes estuvieran presentes en Siria nosotros no rehuimos decir que tenemos tales fuerzas. Nosotros fuimos quienes invitamos a los rusos y podríamos hacer lo mismo con los iraníes. Tenemos oficiales iraníes que están ayudando al ejército sirio, pero no tropas”.

El mandatario sirio agregó que “la verdad más evidente que demuestra sus mentiras, es que los recientes ataques contra bases y campamentos de Irán, según alegaron, causaron la muerte y heridas de decenas de sirios, y no hubo ni una sola baja iraní. Siempre decimos que tenemos oficiales iraníes que colaboran con nuestro ejército pero no tenemos fuerzas iraníes”.

Al-Assad a Trump: “eres lo que dices”.

En su respuesta a una pregunta sobre el lenguaje inapropiado del presidente estadounidense, Donald Trump, hacia la persona de Al-Assad, el mandatario sirio dijoque “existe un principio conocido, según el cual eres lo que dices”.

“Yo no empleo ese tipo de lenguaje. Es su lenguaje y lo representa a él”, agregóAl-Assad, y aseguró que este comentario no lo afectó en absoluto, ya que a uno “le afecta la gente en la que confías, la gente equilibrada, considerada, moral y ética, ya sea algo positivo o negativo”.

martes, 29 de mayo de 2018

El renacer árabe: cómo la URSS ayudó a Oriente Medio a romper las cadenas del colonialismo


La Unión Soviética ejercía una influencia enorme sobre Oriente Medio en la época de la posguerra y fue vital para los países de la región a la hora de romper las cadenas del colonialismo occidental, equipar sus nacientes Ejércitos y canalizar sus economías hacia el socialismo.

Sputnik conversó con varios expertos que evaluaron el papel que tuvo Moscú en la región y cómo este repercutió en las políticas de la Rusia de hoy en la zona. 

Las relaciones entre la URSS y los países de Oriente Medio empezaron a desarrollarse después de la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial. En aquel momento Moscú se convirtió en una gran potencia mundial reconocida por todos, explica el historiador ruso del Instituto de Estudios orientales de la Academia de Ciencias de Rusia, Borís Dolgóv.

"La influencia de la URSS en la región fue significativa. Lo más importante es que los movimientos de liberación nacional en Oriente Medio fueron resultado de la política soviética en esta región. Moscú prestaba apoyo a gran escala a dichos movimientos en países como Egipto, Siria, Yemen y muchos otros", señaló. 

La Segunda Guerra Mundial puso fin al dominio europeo en el mundo árabe y al mismo tiempo reaseguró las fronteras ya establecidas tras la Primera Guerra Mundial. Siria y el Líbano obtuvieron su independencia de Francia entre 1941 y 1946. Egipto e Irak, por su parte, se declararon países independientes en la década de 1930.

Sin embargo, solo los golpes militares de 1952 en Egipto y de 1958 en Irak acabaron con la posición privilegiada que el Reino Unido conservaba en estos países. Sudán se deshizo de la tutela británica en 1956, mientras que Yemen del Sur hizo lo propio en 1967, tras una guerra inspirada por las ideas independentistas y panarabistas del carismático líder egipcio Gamal Abdel Naser.

Según Dolgóv, la victoria de estos países sobre el colonialismo se debió principalmente a la ayuda y la influencia de la Unión Soviética. La mayoría de ellos consiguieron la independencia, se integraron en el bloque socialista y proclamaron su intención de "construir el socialismo árabe o socialismo islámico".

"De hecho, se convirtieron en aliados de la URSS tanto a nivel regional como a nivel global. En particular, la Unión Soviética concedió préstamos a los países de la región, aunque muchos de ellos no se recuperaron o se reembolsaron solo parcialmente", expuso Dólgov.

"Hubo casos en los que Moscú enviaba dinero para equipar los Ejércitos con armamento en forma de subsidios. Todo esto tenía como meta promover las ideas socialistas", añadió. 

Según la información oficial, entre los años 1966 y 1970 la Unión Soviética suministró armamento a los países árabes por un monto total de 3.200 millones de dólares.

Otros datos indican que en el período 1983-1990 el país comunista suministró a la región armas por un valor de más de 55.000 millones de dólares. Así, la tasa de suministros militares a Irak, por ejemplo, fue de 24.000 millones de dólares, mientras que la de Siria se cifra en unos 11.000 millones de dólares.

Asimismo, de acuerdo con estas informaciones, estos suministros satisficieron el 100% de las necesidades en cuanto al armamento de países como Siria y Yemen del Sur, y el 50% de las necesidades militares de Irak. En total, Irak recibió armamento soviético por un monto total de 30.500 millones de dólares, según datos publicados en el libro 'Los países árabes en Asia Occidental y África del Norte', del Instituto de Estudios orientales de la Academia de Ciencias de Rusia

Siria, el inicio de una gran amistad

La Unión Soviética jugó cierto papel en la llegada al poder del partido socialista Baaz —'renacimiento', en árabe— en Siria, aunque dicho rol fue indirecto, relató a Sputnik el experto sirio Hasán Huri.

"En aquella época el socialismo se difundía por la región gracias a la victoria de la URSS sobre el nazismo y al aumento de la importancia de Moscú en la escena política mundial. Las relaciones entre el Baaz y Moscú se apuntalaron y continuaron desarrollándose incluso después de que Hafez Asad —padre del actual líder sirio, Bashar Asad— tomara el poder en el país [en el año 1970]", declaró. 

El presidente sirio Hafez Asad llega a la URSS como parte de una visita oficial

Según el entrevistado, los comunistas sirios, que entonces obedecían todas las órdenes de la URSS, apoyaron a Asad, aunque inicialmente se habían mostrado en su contra. El nuevo presidente sirio empezó a consolidar su autoridad aprovechando el apoyo tanto de Moscú como de Washington, añadió el especialista.

La ayuda de la URSS a Siria fue considerable. Damasco no hubiera conseguido resistir a Israel en aquella época sin la ayuda de Moscú. Siria recibió entonces gratuitamente el armamento más moderno. El apoyo soviético a Damasco fue ilimitado, puesto que EEUU había designado a Israel como su aliado estratégico", detalló el analista.

"La Unión Soviética siempre quiso tener buenas relaciones con Siria. Damasco, por su parte, tampoco estaba en contra de estas relaciones", subrayó el especialista.

Según apuntó el experto, Rusia siempre ha mantenido estrechos lazos con el país árabe.


A su entender, incluso en caso de que Rusia hubiera tomado una postura neutral en la guerra civil en Siria, las buenas relaciones entre los dos países continuarían tanto en caso de victoria de Asad como de los opositores.

"Si Rusia no hubiera apoyado a Asad [en este conflicto], de todas maneras mantendría firmes sus posiciones en el país", aseveró Huri.

Un aliado en el 'corazón del mundo'

La Unión Soviética prestaba ayuda a gran escala a los movimientos de liberación nacional en todo el mundo y Egipto no fue una excepción, declaró en un comentario a Sputnik el experto egipcio en Oriente Medio y países árabes Taimour Dwidar.

"[En la época de posguerra] Moscú consideraba como su socio al entonces líder de Egipto, Gamal Abdel Naser. Moscú ayudaba a El Cairo no solo con suministros de armas, sino también ocupándose del entrenamiento del Ejército egipcio. Además, el apoyo de Moscú también se manifestaba en forma de ayudas económicas. El país comunista, entre otras cosas, levantó importantes infraestructuras, como la presa de Asuán", destacó el entrevistado. 

El presidente del Consejo de Ministros de la URSS, Alexéi Kosiguin, y el líder de Egipto, Gamal Abdel Naser

Con la llegada al poder de Anwar Sadat tras la muerte en 1970 de Naser la cooperación con Moscú se mantuvo. Sin embargo, esta no duró mucho tiempo; en menos de un año, el nuevo líder hizo un giro de 180 grados y empezó a acercarse a Washington. Como resultado, miles de especialistas soviéticos y sus familias tuvieron que abandonar Egipto, explicó Dwidar.

"Bueno, así mostró Egipto su gratitud por la amistad de Moscú. Es evidente que en política no existe la amistad, sino los intereses, pero Egipto fue extremadamente importante para la Unión Soviética porque es un país situado en el 'corazón del mundo' y que controla el canal de Suez", precisó.

El entrevistado recordó que durante la guerra del Yom Kipur, en la que combatieron Egipto y Siria por un lado, e Israel, por el otro, Estados Unidos empleó la táctica de la 'diplomacia itinerante', maniobrando entre Egipto e Israel. Entretanto, la Unión Soviéticano dio la espalda a Egipto e incluso en aquellas condiciones —cuando su líder ya se había alejado de la URSS— se mantuvo de su lado, precisó el especialista. 

Las huellas de la guerra del Yom Kipur en los Altos del Golán

"Es decir, los israelíes dejaron a Egipto en paz gracias a la Unión Soviética. Pero Anwar Sadat continuó alejándose del país comunista. (…) Hasta el día de hoy en Egipto la gratitud al pueblo ruso y la Unión Soviética por la ayuda prestada se transmite de generación en generación. Esto va más allá de la política, es algo que se puede oír por las calles de las ciudades egipcias", puntualizó el experto. 

También añadió que actualmente muchos habitantes egipcios expresan su admiración por el presidente ruso, Vladímir Putin.

"Es que Putin restauró la grandeza de Rusia. Cuando los egipcios votaban por Abdelfatá Sisi, que ganó las elecciones y se desempeña actualmente como presidente del país, querían lo mismo para su nación. Rusia dio a Egipto la posibilidad de elegir socios y amigos. Putin tiene mucho que proponer a Sisi y este último lo acepta. Quizá sería correcto afirmar que Putin es una especie de 'marca' en Egipto", manifestó.

La URSS e Irak en la época de Sadam

Moscú empezó a cooperar con Irak ya después del derrocamiento de la monarquía en este país árabe, en 1958. La Unión Soviética continuó desarrollando sus relaciones con Bagdad después de que los miembros del partido Baaz tomaran el poder, relató a Sputnik el exembajador de Rusia en Irak y Libia, Valerián Shuváev.

La URSS ayudó a Irak a explorar y desarrollar yacimientos petroleros en su territorio. Al mismo tiempo, contribuyó a la expansión de su economía y a la construcción de infraestructuras, agregó.

"La Unión Soviética no apostó por Sadam Husein, sino por las autoridades iraquíes. La política del partido Baaz coincidía con las prioridades de la URSS, y estas incluían el antiimperialismo", explicó el entrevistado. 

El presidente del Consejo de Ministros de la URSS, Alexéi Kosiguin, y el vicepresidente del Consejo del Comando Revolucionario de Irak, Sadam Husein, durante la ceremonia de apertura de una instalación petrolera

El diplomático recordó que Moscú, entre otras cosas, respaldó a Irak en la guerra contra Irán —que tuvo lugar entre 1980 y 1988—.

"Para los líderes soviéticos, Irán —después de la Revolución islámica de 1979— era 'aguas desconocidas', mientras que Moscú no podía permitirse perder a Irak porque esto habría podido tener implicaciones desastrosas para Oriente Medio", reconoció el diplomático.

Moscú en aquel entonces suministraba armas modernas a Irak. Hasta el día de hoy el armamento soviético está en servicio del Ejército iraquí. Las nuevas autoridades de Bagdad se han mostrado pragmáticas y por eso Rusia continúa cooperando con el país árabe en la actualidad, concluyó el experto.

El socialismo en las costas de la península arábiga

Yemen también forma parte de la lista de países que recibió ayuda de la URSS en la época de posguerra.

La cooperación entre el socialista Yemen del Sur y la Unión Soviética se debía a motivos ideológicos, dijo en un comentario a Sputnik el exembajador de Rusia en Yemen Alexéi Kalugin.

Según el diplomático, los especialistas soviéticos construyeron un gran número de infraestructuras, como fábricas y hospitales, que resultaron ser cruciales para el desarrollo de Yemen del Sur, también conocido como la República Democrática Popular de Yemen. 

"La ayuda económica fue bastante grande, sin mencionar la ayuda militar a gran escala que Moscú mandaba a este país. El dinero que la URSS entregó a Yemen del Sur en forma de préstamos en realidad nunca fue reembolsado. Luego, cuando Yemen se unificó, Rusia condonó su deuda", aclaró el experto.

La construcción de una central termoeléctrica en Yemen, realizada en cooperación con la URSS

"El país contaba con una gran cantidad de asesores militares de la URSS. Después, Yemen propuso formalizar la presencia [militar] rusa en el país a cambio de dinero. En aquel entonces —en los años 90— Rusia no tenía fondos para ello, razón por la cual, de hecho, abandonó Yemen", relató el entrevistado.

El experto en estudios orientales Borís Dolgov, por su parte, indicó que en la mayoría de países de Oriente Medio la población recuerda con cariño la ayuda de la URSS. Hoy las metas políticas de la Rusia actual en esta zona son, sobre todo, pragmáticas, aseveró.

"Rusia quiere establecer relaciones mutuamente beneficiosas con los países de la región. Sin embargo, hay que tener en consideración también la ayuda de Rusia a Siria. La Siria de hoy está en la vanguardia de la lucha que Moscú libra contra el radicalismo. Lo mismo atañe a la cooperación entre Egipto y Rusia. En cierta forma esta es la continuación de la política soviética, que tuvo como objetivo proteger los intereses del país", concluyó.