lunes, 21 de marzo de 2016

Obama el Delegado


Crónica en víspera de la llegada del Presidente de los Estados Unidos a Cuba.

El Presidente de Estados Unidos no conocerá La Habana en estado natural. Gracias a su visita se han pintado aceras, edificios, se arreglaron calles y el alumbrado público. En el resto del mundo le llaman POTUS, en mi cuadra le decimos El Delegado.

En cuestión de horas llegará a una Cuba que lo recibe sin rencores, con brazos abiertos y una lista de demandas. Sin poner un pie aquí todavía ha quedado claro cuan condicionada está nuestra vida cotidiana por este Delegado atípico sin presencia en la Asamblea Nacional. Por eso es bueno que venga y conozca esta isla prohibida, porque más allá de cualquier diferencia ideológica el hombre se ve todo lo buena gente que puede ser un político (honesto, como diría Raúl). Igual que nosotros.

Obama vendrá en medio de un despliegue de seguridad inédito para los cubanos. Según la señora más informada del barrio, en el edificio de al lado hay un puesto de mando con unos compañeros que trabajan a todas horas, no sabemos si los compañeros son de aquí o de allá. ¿Cómo diferenciar un extranjero con Nikon de un oficial del Secret Service? Supuestamente, estos últimos no piden mojitos.

El Delegado puede llevarse una imagen equivocada de Cuba porque por primera vez hay casi un policía por calle, aunque estos siguen siendo más flacos y tímidos que los vendedores ilegales pero igual se siente raro. Para muchos estadounidenses el referente más cercano a Cuba es Corea del Norte, en mi vida he visto un norcoreano pero la mayor amenaza que enfrenta el POTUS en Cuba es el chucho que le están dando.

Cuando llegue el aeropuerto seguramente estará cerrado, en Inmigración no habrá cola, no le harán pasar por el chequeo de seguridad, las señoras de la Aduana se harán de la vista gorda y no le exigirán sus 30 kilos de equipaje sin costo. Boyeros será una calle sin almendrones en el camino y el lugar donde se quede no tendrá problema alguno. Su experiencia cubana será una burbuja tropical.

Yo hubiera dejado las calles intactas, las luces sin poner, Boyeros con su tráfico cotidiano y señoras en la Aduana. Lo llevara a mi calle y le cuento de sus baches, de sus problemas. Después de todo el recorrido por la Cuba real le presento a la gente, los cirujanos, los arquitectos, maestros de escuela y los llevo a sus casas. Y le explico que muchas de sus necesidades son producto del bloqueo, ese mismo que él intenta terminar, y le agradezco.

Y le digo que cualquier régimen político en el que vivamos los cubanos, debe ser producto de nosotros mismos y no de influencias externas. Lo único que queremos es que nos dejen decidir nuestro destino, lo que más quisieran los jóvenes cubanos es construir algo propio, realizarse como generación. Que se hagan realidad entonces sus palabras de que el futuro de Cuba queda en nuestras manos y que tenga una visita exitosa. Que tres días en esta isla le sirvan para ver en colores, no en el blanco y negro que prefieren mantener algunos.

Y decirle al Delegado que haga lo posible por herir de muerte al bloqueo. Que si Kennedy hubiera imaginado que los niños cubanos del 2016 estarían sufriendo todavía por él, difícil que lo hubiera firmado. Nada dice más de los valores de una nación, que la empatía por el pueblo de otra.

...Cuba lo recibe sin rencores, con los brazos abiertos y una lista de demandas.

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