viernes, 5 de mayo de 2017

PKK: “Los ataques de Turquía son fascistas y salvajes”


El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) subrayó que “los ataques del 24 de abril contra Shengal (Kurdistán iraquí) y Rojava (norte de Siria), que se produjeron después de la invasión de Jarablus y Al Bab, otorgan al PKK el derecho de hacer frente y luchar contra el fascismo del AKP-MHP (partido de derecha de Turquía”.

El Consejo Ejecutivo del PKK emitió una declaración al respecto, en la que afirmó: “Después de enfrentarse al ‘No’ de los pueblos de Turquía en el referéndum del 16 de abril, la dictadura fascista del AKP-MHP llevó a cabo ataques aéreos en el lugar sagrado de nuestro pueblo, Shengal, y el Rojava –donde está la vanguardia y fortaleza de resistencia contra el fascismo de ISIS- el 24 de abril. Las posiciones de YBŞ y HPG y la sede de YPG-YPJ fueron atacadas por aviones de combate”. Y agregó: “Para empezar, conmemoramos con respeto a todos los martirizados en este salvaje ataque fascista, y declaramos que serán vengados los asesinos fascistas, serán vengados en cantidad”.

“El ataque se hizo con la aprobación de los poderes mundiales y regionales”

Observando que tal ataque no puede llevarse a cabo sin el conocimiento y la aprobación de las potencias mundiales y regionales, el PKK expresó: “De hecho, los funcionarios fascistas del AKP declararon que el ataque en cuestión se llevó a cabo con el conocimiento de Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y el PDK. Si este es el caso, hacemos un llamamiento a todas las partes relacionadas a adoptar una postura clara y declarar al lado de quién están: si están con la dictadura fascista de Tayyip Erdoğan-Devlet Bahçeli o con la Turquía democrática y el Kurdistán libre. Si están junto al terror y las masacres de la dictadura fascista del AKP-MHP o la lucha democrática de los pueblos. Si están junto a Al Qaeda y el ISIS, o del lado de la libertad y la democracia kurda, de la lucha del pueblo contra todo tipo de sistema genocida fascista. Ya no es posible quedarse en el medio y jugar a ambos bandos”.

“El ataque fue en el aniversario del genocidio armenio”

El PKK hizo las siguientes evaluaciones con respecto al objetivo perseguido con el ataque: “El objetivo del ataque del fascismo del AKP-MHP en Shengal y Qereçox es bastante obvio. El ataque se llevó a cabo el 24 de abril, en el 102º aniversario del genocidio armenio, y por tanto pretende continuar y finalizar el genocidio iniciado por la administración de la Unión y Progreso. El ataque se produjo tras el rechazo, por parte de los pueblos de Turquía, de la dictadura de Tayyip Erdoğan-Devlet Bahçeli en el referéndum del 16 de abril y, por tanto, tiene por objeto ocultar este resultado, llamar la atención hacia el exterior y aplastar el desarrollo del movimiento popular antifascista, mediante la creación de un ambiente de guerra. El ataque se llevó a cabo en un momento en el que el fascismo de ISIS se enfrenta a una derrota total en Al Raqqa y Mosul, por tanto (el ataque) está destinado a proteger el fascismo del ISIS y obstruir su derrota”.

“Una nueva situación ha comenzado y con eso un nuevo proceso”

El PKK señaló que el ataque a Shengal era una nueva situación que ha iniciado un nuevo proceso de lucha, y con esto se perseguía continuar y finalizar la masacre de los yezidíes por parte de ISIS ya que se dirigía a las fuerzas de HPG, YJA-Star y YBŞ, que salvaron al pueblo kurdo yezidí del genocidio que ISIS comenzó el 3 de agosto de 2014.

La declaración del PKK continúa así: “Este ataque es una continuación de los del 3 de agosto y el 3 de marzo. Considerándose a sí mismos como guardianes del mundo, los funcionarios del AKP dicen ‘No permitiremos que Shengal se convierta en una segunda Qandil’. Sin embargo, no son los dictadores fascistas del AKP, sino la gente de Shengal quienes decidirán sobre Shengal. El pueblo de Shengal ya ha dejado claro que quieren vivir libremente sobre la base de la autonomía democrática. Hoy en día, los kurdos yezidí reciben la atención y el apoyo de la totalidad de la humanidad. Por tanto, el pueblo kurdo y la humanidad libre nunca perdonarán la agresión fascista genocida en Shengal”.

El comunicado manifestó: “Por otra parte, el ataque a la Federación del Norte de Siria fue dirigido contra la sede de las YPG-YPJ en la zona de Rojava (Kurdistán sirio) de Qereçox. Las fuerzas YPG-YPJ, víctimas en este ataque, son un símbolo de libertad que están consagrados en el corazón de los pueblos kurdo, sirio, de Oriente Medio y de la humanidad, y están compuestas por líderes abnegados en la lucha contra el fascismo del ISIS en los últimos cuatro años. Se han convertido en la base de la libertad común, de hombres y mujeres jóvenes procedentes de todo el mundo -desde América hasta Canadá, de Gran Bretaña a Alemania -para luchar contra el fascismo del ISIS. Por esta razón, el ataque a la sede de YPG-YPJ es un ataque contra el Kurdistán sirio, contra la Siria Democrática y la humanidad libre. Estas fuerzas no perdonarán el ataque del fascismo del AKP-MHP y lo derrotarán igual que derrotaron el ataque del ISIS en Kobanê, mediante una lucha conjunta. Las fuerzas de YPG-YPJ y de Siria Democrática ahora han obtenido el derecho a llevar a cabo toda resistencia contra el fascismo de AKP-MHP. Confiamos en que estas fuerzas de la libertad sabrán tomar represalias al ataque del fascismo del AKP-MHP y luchar hasta que hayan incapacitado a las fuerzas fascistas invasoras para llevar a cabo ataques similares”.

“El PDK debe dejar claro su enfoque”

La declaración del PKK apuntó contra la actitud del PDK frente a los ataques: “Tras el ataque del fascismo del AKP-MHP, que también estuvo dirigido contra los peshmergas, las declaraciones del PDK argumentaron que los ataques se llevaron a cabo a raíz de la presencia del PKK, y que el PKK debe abandonar Shengal. Obviamente no tiene ningún sentido no decirle al agresor cruel ‘Basta, no lo hagas’, pero en cambio decirle al bando perjudicado por el ataque: ‘¿Por qué existes?, el ataque es producto de tu existencia’. Esto sólo se traducirá en el fortalecimiento del cruel. Por otra parte, se podría preguntarse si la administración del PDK, que fue informada sobre el ataque de antemano, aprobó el ataque del fascismo de AKP-MHP a Shengal para instar a la retirada del PKK. Esta pregunta requiere una respuesta y explicación ante la opinión pública. Supongamos que el fascismo del AKP-MHP ataca la presencia del PKK. Entonces, ¿qué significa la presencia del PKK allí? Es obviamente una expresión de la existencia y la libertad kurdas. La administración del AKP-MHP ya indica claramente que los ataques contra el PKK están dirigidos contra la existencia y la libertad de los kurdos. En ese caso, ¿qué significa la presencia de PDK? ¿Dónde está el PDK en la existencia y la libertad de los kurdos? Es explícito que las declaraciones hechas por el AKP y el PDK después del ataque salvaje contra Shengal y el Kurdistán sirio son una parte de la guerra psicológica y éstas quieren romper la voluntad del pueblo kurdo y sus aliados. Sin embargo, el fascismo del AKP-MHP está llevando a cabo este ataque en el momento más débil de su historia. La dictadura de Tayyip Erdogan y Devlet Bahçeli se aísla en todas las áreas y ha perdido fuerza notablemente. Tras el referéndum del 16 de abril, los pueblos de Turquía quieren que este gobierno fascista renuncie, y continuarán su resistencia democrática hasta la caída de este gobierno. El pueblo kurdo que ha logrado la unidad en todos los aspectos continuará liderando la resistencia”.

“Los ataques son una consecuencia de su colapso”

La declaración del Consejo Ejecutivo del PKK continuó con lo siguiente: “Estos ataques fascistas son salvajes, y la consecuencia de una debilidad y un colapso significativo. Por tanto, las condiciones para la resistencia contra el fascismo son más maduras que nunca en este aspecto. Sobre esta base, hemos llamado a nuestro pueblo, a las cuatro partes del Kurdistán y en el extranjero, y a todas las organizaciones patrióticas kurdas a unirse y desarrollar una lucha conjunta contra el fascismo del AKP-MHP, que también es la fuerza que está detrás del fascismo del ISIS. Llamamos a todo nuestro pueblo, en todas las áreas, a salir a las calles contra el AKP-MHP y para derribar el fascismo”.

Por lo cual, el PKK expresó: “Todo el mundo debe conocer esta verdad: los ataques del 24 de abril en Shengal y Rojav,a que se produjeron tras la invasión Jarablus y Al Bab conceden al PKK el derecho a estar presente y luchar con todo en contra del fascismo del AKP-MHP. La gran atención y sensibilidad manifestadas por el PKK, hasta ahora, no han sido correspondidas recíprocamente y las potencias internacionales no se han levantado en contra de las fuerzas turcas que han invadido de facto Siria e Irak. A partir de ahora, las HPG y YJA-Star estarán presentes en todas partes donde lo consideren necesario, y lo harán para luchar contra el ISIS y el fascismo del AKP-MHP en todas las zonas. Dondequiera que haya el fascismo, el PKK estará allí, siempre uniéndose a la resistencia contra el fascismo en primera línea. Sobre esta base, una vez más conmemoramos a los mártires de Shengal y Qereçox con respeto y gratitud, y llamamos a todo nuestro pueblo y a la humanidad democrática a unirse en torno a la resistencia de Shengal y Kurdistán sirio contra el ISIS y el fascismo del AKP-MHP, y para mejorar la lucha por un Oriente Medio Democrático y un Kurdistán libre”.

“El fascismo está atacando Kurdistán”


La integrante del Consejo Ejecutivo de la Unión de Comunidades del Kurdistán (KCK), Sozdar Avesta, afirmó que mientras el Estado turco continúe con sus ataques sobre el norte de Siria y Shengal los pueblos de la región deben estar “en acción” para rechazarlos.

La comandante denunció que “el fascismo del AKP-MHP (partidos de derecha turcos) está atacando Kurdistán con la colaboración de la PDK (partido dirigido por Masud Barzani)”.

Avesta recordó que los ataques de la aviación turca contra el norte de Siria y Shengal se llevaron a cabo el 24 de abril pasado, al cumplirse el 102º aniversario del genocidio armenio. “Hace 102 años, el Estado turco llevó a cabo esos ataques con el fin de garantizar una sola nación, y hoy continúa con los mismos ataques”, aseveró.

La dirigente señaló que después del referéndum para reformar la Constitución turca, al que calificó de “fraudulento”, el presidente Erdogan “quería atacar en todas partes y por lo tanto apuntó contra las YPG (Unidades de Defensa del Pueblo), Shengal, el pueblo kurdo y la sociedad yezidí.

Sobre los yezidíes, indicó que ese pueblo que habita en el Kurdistán iraquí “no se rindió en su lucha”, sino que “formaron su propia defensa organizaciones de YBS y YJS” y ahora “exigen su libertad y autonomía”.

Avesta calificó los ataques militares turcos como “cobardes e inmorales”. “Nadie puede decir que atacaron objetivos militares porque no hay divisiones entre los militares y civiles, sino atacaron la idea y la filosofía”, aseguró. A esto, la integrante del KCK agregó que la prensa dependiente del PDK dice que “los lugares bombardeados fueron las bases del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), pero esto no es realista, e incluso si fueran bases del PKK, estos ataques no son legítimos”.

“Los yezidíes y los pueblos del Kurdistán sirio no deben permanecer en silencio frente a estos ataques y deben organizarse. Un pueblo oprimido no tiene nada que perder, pero mucho que ganar”, manifestó.

Avesta alerto que los luchadores contra los grupos terroristas, ahora “están siendo atacados justo frente a la Coalición, pero la Coalición permanece en silencio. Por esta razón, las Naciones Unidas deben declarar con urgencia los lugares donde viven los yezidíes como zonas seguras y proteger estas áreas”.

También criticó al PDK por su “alianza sucia” con el Estado turco y recordó que el gobierno de ese partido argumentó que los yezidíes “no tienen moral” y que el PKK “es responsable de estos ataques”, algo totalmente falso.

“Nuestro pueblo debe resistir día y noche. Creo que estos ataques cobardes y viles nunca tendrán éxito”, finalizó Avesta.

jueves, 4 de mayo de 2017

Entrevista de Bashar al Assad al canal informativo latinoamericano TeleSur


Telesur: Gracias por recibirnos señor Presidente.
Presidente Bachar al-Assad: Les doy la bienvenida en Siria a vosotros y al canal TeleSur
TeleSur: Directo a lo más reciente. Rusia advierte de que se podrían estar preparando supuestos ataques químicos. ¿Qué previsiones toma Siria para evitarlo?
Presidente Bachar al-Assad: En primer lugar, los terroristas, durante años y en más de una ocasión y más de una región a lo largo y ancho de Siria, habían empleado sustancias químicas, por lo que habíamos pedido a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, (OPAQ) el envío de comisiones especializadas para investigar lo que ocurría, pero en cada ocasión Estados Unidos obstaculizaba las investigaciones u obstaculizaba el envío de las comisiones para realizar dichas investigaciones, y eso es lo que pasó la semana pasada: cuando exigimos que se lleven a cabo investigaciones sobre el supuesto uso de armas químicas en la ciudad de Jan Sheijun, Estados Unidos y sus aliados entorpecieron la resolución en el seno de la OPAQ.
Por nuestra parte, seguimos insistiendo e intentando, junto a nuestros aliados rusos e iraníes, para que esa Organización envíe un equipo con el fin de investigar lo ocurrido, ya que si no lo hace, Estados Unidos llevará a cabo o tal vez repetirá en el futuro esa misma pantomima o farsa a través de la fabricación del uso de armas químicas, (como “operación de falsa bandera”) en algún otro lugar de Siria y así tener una excusa para intervenir militarmente a fin de apoyar a los terroristas.
Eso por un lado, y por el otro, nosotros continuamos luchando contra los terroristas, puesto que el objetivo tras las alegaciones estadounidenses y de Occidente sobre las armas químicas es prestar apoyo a los terroristas en Siria, por esa razón nosotros seguiremos combatiendo a esos terroristas.
TeleSur: Según el Pentágono, su gobierno aún tiene armas químicas. ¿Conserva realmente un 1% de esas armas pese a haberse comprometido hace 4 años a entregarlas para su destrucción?
Presidente Bachar al-Assad: Tanto usted como yo recordamos muy bien cuando Colin Powell, en el año 2003, mostró ante todo el mundo en las Naciones Unidas, la prueba que evidenciaba la posesión de armas químicas, armas nucleares y otras por parte del presidente Saddam Hussein, pero cuando las fuerzas estadounidenses entraron a Irak se demostró que todo lo que dijeron era mentira.
Colin Powell reconoció después que la CIA lo había engañado con esas falsas evidencias. Ese no habría sido el primer incidente ni será el último. Si deseas ser un político en Estados Unidos, tendrás que ser un auténtico embustero, ya que es una de las características de los políticos estadounidenses, mentir todos los días, dicen algo y hacen otra cosa. Por esa razón no hay que creer lo que dice el Pentágono u otros, pues ellos dicen cosas que sirven a sus políticas, no cosas que reflejen la realidad y los hechos en el terreno.
TeleSur: ¿Con qué objetivo Siria se interesa en adquirir sistemas antiaéreos de última generación de Rusia?
Presidente Bachar al-Assad: Básicamente estamos en estado de guerra con Israel. Desde que fue creado en 1948, Israel ataca a los países árabes próximos, así que es normal que tengamos semejantes sistemas antimisiles. Los terroristas, como es obvio, siguiendo instrucciones de Israel, de Estados Unidos, Turquía, Qatar y Arabia Saudita, destruyeron parte de estos sistemas, por lo tanto es normal que negociemos con Rusia para reforzar esos sistemas y poder hacer frente a cualquier amenaza aérea israelí o enfrentar posibles amenazas de misiles estadounidenses, lo cual es probable ahora luego del reciente ataque estadounidense contra el aeródromo de Shuayrat en Siria.
TeleSur: ¿Cuál es el rol concreto que ha jugado Israel en la guerra que enfrenta Siria? Ya conocemos que continuaron los ataques en las últimas semanas contra posiciones del ejército árabe sirio en Siria.
Presidente Bachar al-Assad: Israel juega ese papel de maneras diferentes: primero a manera de agresión directa, sobre todo a través de la aviación y con fuego de artillería o misiles lanzados contra posiciones del ejército sirio.
Por otro lado, Israel apoya a los terroristas de dos maneras: la primera, aportándoles apoyo directo con armas, y la segunda, prestándoles apoyo logístico al permitirles realizar maniobras a través de las regiones que están bajo su control, y ayuda médica en sus hospitales.
Estas no son alegaciones ni especulaciones. Son hechos comprobados que se encuentran, filmados y divulgados en internet y que puedes conseguir como pruebas que evidencian el papel de Israel en apoyo a los terroristas en Siria.
TeleSur: ¿Cómo definiría usted la política exterior actual de Donald Trump en el mundo y particularmente en Siria?
Presidente Bachar al-Assad: No existen políticas de un Presidente de Estados Unidos, sino políticas de las instituciones estadounidenses que gobiernan el sistema, a saber la CIA, el Pentágono, las grandes corporaciones, las compañías de armamento y petroleras y las grandes instituciones financieras, además de algunos lobbies que influyen en las decisiones estadounidenses.
El presidente de Estados Unidos viene a implementar esas políticas, y la prueba es que cuando Trump intentó tomar un rumbo diferente durante su campaña electoral y ya como presidente no pudo hacerlo. La ofensiva contra él fue muy fuerte y, tal como hemos visto durante las últimas semanas, ha cambiado su lenguaje totalmente y se ha sometido a las condiciones del Estado Profundo estadounidense. Por esa razón, realizar una evaluación del Presidente estadounidense en lo que respecta a la política exterior sería una pérdida de tiempo y algo irreal, pues él podría decir cualquier cosa, pero finalmente hará lo que le dicten dichas instituciones. Esa es la política que se mantiene en Estados Unidos desde hace décadas y eso no es nada nuevo.
TeleSur: Donald Trump tiene ahora otro frente abierto en Corea del Norte. ¿Podría ello influir en la visión de Estados Unidos respecto a Siria actualmente?
Presidente Bachar al-Assad: No, Estados Unidos intenta siempre controlar a todos los países del mundo sin excepción, no acepta aliados, sean éstos países desarrollados avanzados de su bloque de aliados occidentales, u otros países del resto del mundo. Todos tendrán que ser Estados satélites de Estados Unidos. Por eso, lo que ocurre con Siria, lo que ocurre con Corea del Norte, con Irán, con Rusia y posiblemente con Venezuela ahora, tiene como objetivo restablecer la hegemonía de Estados Unidos sobre el mundo, porque creen que su hegemonía se ve actualmente amenazada, y que eso amenaza los intereses de las élites económicas y políticas en Estados Unidos.
TeleSur: Está claro el papel de Rusia en este conflicto, pero ¿cuál ha sido el de China, la otra gran potencia internacional?
Presidente Bachar al-Assad: En lo que respecta a Rusia y China, existe una gran cooperación en materia de acción política, o de postura política.
Hay convergencia en los puntos de vista y una cooperación en el Consejo de Seguridad de la ONU. Como ya saben ustedes, Estados Unidos ha intentado varias veces, junto con sus aliados, utilizar el Consejo de Seguridad para legitimar el papel de los terroristas en Siria y para legitimar una intervención en Siria. La intervención es ilegítima y constituye una agresión. Por eso, aquí, China y Rusia se unen y el papel de China fue esencial con Rusia en este tema.
Por otro lado, una parte de los terroristas son de nacionalidad china que llegaron a Siria a través de Turquía y que representan una amenaza para nosotros, en Siria, pero también son una amenaza para China, y ya en China están conscientes de que el terrorismo en cualquier lugar del mundo se desplaza hasta cualquier otro lugar, entonces esos terroristas, sean de nacionalidad china u otra, podrían volver a China y golpear allí tal como ocurrió ahora en Europa, en Rusia y como ocurre en Siria. Mantenemos actualmente una cooperación con China sobre asuntos de seguridad.
TeleSur: Actualmente los medios de comunicación occidentales y de Estados Unidos, hablan de terroristas moderados y de terroristas extremistas. ¿Realmente hay alguna diferencia entre ambos?
Presidente Bachar al-Assad: Para ellos, un terrorista moderado es el terrorista que mata, degüella y asesina sin llevar la bandera de al-Qaeda o gritar “Alahu akbar”, mientras que consideran al terrorista extremista si lleva esa bandera o si cuando asesina griae “Alahu akbar”, esa es la diferencia. Para Estados Unidos, cualquiera que sirva a su agenda política contra cualquier otro país, aunque practique los peores métodos de terrorismo es un “opositor” y no un terrorista, y será “moderado” y no “extremista”, un luchador por la libertad y no uno que lucha en pro del sabotaje y la destrucción.
TeleSur: Seis años de guerra. ¿En que estado está Siria, donde el costo humano es incalculable?
Presidente Bachar al-Assad: Lo que más duele en cualquier guerra son las pérdidas humanas, el sufrimiento que padece una familia al perder a uno de sus miembros, toda la familia se sentirá afectada de por vida. Esto es algo natural en una región como la nuestra, donde los lazos familiares son muy fuertes y estrechos. Nada compensa una perdida así y ningún otro dolor la supera.
En cuanto a las demás pérdidas, claro está, hay colosales pérdidas económicas, pérdidas en infraestructura que fue construida a lo largo de 50 años o más con mano de obra siria. La infraestructura de Siria no fue construida con mano de obra extranjera y poseemos las capacidades para reconstruirla.
Igualmente con respecto a la economía, ésta fue lograda en primer lugar con las capacidades sirias, ya que básicamente nuestras relaciones con los países occidentales eran limitadas en el plano económico.
Cuando se acabe la guerra todo eso será reconstruido, no tenemos problemas. Es cierto que requerirá de tiempo pero no es imposible.
Lo primero, las pérdidas humanas, es el mayor dolor para Siria.
TeleSur: ¿De los 86 países de la coalición que ataca a Siria, participarían algunos en la reconstrucción del país?
Presidente Bachar al-Assad: No, por supuesto que no. En primer lugar, ellos no quieren la reconstrucción para Siria, pero sin duda que algunas empresas en esos países, cuando vean que las cosas están empezando a moverse, es decir, la economía y la rueda de la construcción en Siria, como son oportunistas y sólo buscan el dinero, estarán dispuestos a intentar venir a Siria para tener una participación en la reconstrucción con el fin de ganar dinero, sin duda.
Pero ciertamente el pueblo sirio no aceptará eso. Ningún país que se haya puesto en contra del pueblo sirio y que haya contribuido a la devastación y la destrucción de Siria tendrá nunca lugar en la reconstrucción del país. Eso es algo definitivo.
TeleSur: ¿Cómo ha sido la vida a lo largo de estos 6 años en esta nación asediada?
Presidente Bachar al-Assad: La vida es dura por supuesto, ha afectado a cada ciudadano sirio, los terroristas destruyeron la infraestructura. En algunas zonas, tienen electricidad sólo por 1 o 2 horas y en otras zonas no tienen electricidad en absoluto. Hay zonas sin electricidad desde hace dos o tres años, donde no tienen televisión, los niños no van a las escuelas, no hay clínicas ni hospitales, donde nadie atiende a los enfermos. Viven en la prehistoria por culpa de los terroristas. Hay zonas en las que por años la gente se ha visto privada del suministro de agua, como pasó en Alepo… durante largos años la ciudad de Alepo estuvo sin agua. Empleaban a veces agua sin purificar para beber y para uso doméstico y otros. La vida ha sido tremendamente difícil.
TeleSur: Uno de los principales blancos durante estos años, ha sido Bachar al-Assad. ¿Sintió usted miedo en estos años?
Presidente Bachar al-Assad: Cuando te encuentras en medio de la guerra no sientes miedo. Pienso que es un estado generalizado entre toda la gente. Pero sí sientes preocupación en general por la Patria. ¿Qué sentido tiene la seguridad personal, como ciudadano, cuando el país está amenazado? No puedes sentir seguridad.
Pienso que lo que sentimos generalmente en Siria es preocupación por el futuro de Siria más que miedo por nosotros mismos y la prueba es que los proyectiles de mortero caen en cualquier lugar, entran en cualquier casa, pero ves que la vida sigue en Siria. Existe una voluntad de vida que es mucho más fuerte que la idea de tener miedo en el sentido personal. Este sentir, para mí personalmente como Presidente, proviene del sentir del público en general, y no de mí mismo. Yo no vivo aislado de los demás.
TeleSur: Los medios de comunicación occidentales en el mundo hacen mucha propaganda contra usted. Pero, ¿estoy sentado realmente frente a ese demonio que pintan los medios de prensa?
Presidente Bachar al-Assad: Si, desde el punto de vista occidental usted se encuentra sentado frente al demonio. Esa es la publicidad occidental actual.
Siempre llega esa publicidad occidental cuando un país, gobierno o persona no se somete a sus intereses y no trabaja a favor de los intereses occidentales, en contra de los intereses de su propio pueblo. Esas han sido las exigencias occidentales colonialistas a lo largo de la historia.
Ellos dicen que esta persona es mala y que mata a la gente buena. Bueno, si es así y mata a la gente buena, ¿quién lo ha apoyado durante 6 años? Rusia, Irán o cualquier país amigo no puede apoyar a las personas a expensas del pueblo.
Lo que dicen es imposible. Si esta persona mata al pueblo, ¿cómo es que el pueblo lo apoya?
Es la versión contradictoria de Occidente, por eso no perdemos nuestro tiempo con esas versiones occidentales que, a lo largo de la Historia, han estado llenas de mentiras, lo que tampoco es nada nuevo.
TeleSur: ¿Qué haría Siria para detener esta guerra cuando estamos a las puertas del comienzo de la 6ª ronda de conversaciones en Ginebra?
Presidente Bachar al-Assad: Hemos dicho que hay dos ejes.
El primer eje consiste en luchar contra el terrorismo. Eso no se discute y no tenemos otra opción en el trato con los terroristas que no sea luchar contra ellos.
El otro eje es la parte política, que consiste en dos puntos: el primero es el diálogo con todas las fuerzas políticas sobre el futuro de Siria y el segundo consiste en las reconciliaciones locales, en el sentido de que negociamos con los terroristas en cada pueblo o ciudad, de acuerdo con cada caso por separado.
El objetivo de la reconciliación es que ellos depongan las armas y obtengan un indulto del Estado, para de esa manera retomar el curso normal de sus vidas. Este eje, este punto se ha venido aplicando durante los últimos 3 o 4 años y ha logrado buenos resultados y continúa actualmente.
Estos son los temas en los que podemos trabajar con el fin de resolver la crisis siria.
TeleSur: Desde este país en guerra, ¿cómo ven la situación en América Latina, particularmente en Venezuela donde comenzaron a surgir un grupo de acciones muy similares a las que desataron el conflicto en Siria?
Presidente Bachar al-Assad: Es normal que haya una similitud dado que el plan es el mismo, y el ejecutor es el mismo, Estados Unidos dirige la orquesta y los demás países occidentales, el coro que lo acompaña.
Sudamérica en general y Venezuela en particular, habían constituido el patio trasero de Estados Unidos durante las décadas pasadas, el patio de donde los países occidentales, y sobre todo Estados Unidos lograba sus intereses económicos a través de la influencia de las grandes trasnacionales dentro de vuestros países, mientras que los golpes de Estado que se sucedían durante los años 1960 y 1970, fuesen golpes militares o políticos, tendían a consolidar el control de Estados Unidos sobre los intereses de vuestros pueblos.
Pero Latinoamérica se liberó durante los pasados 20 años y obtuvo su autodeterminación, sus gobiernos empezaron a defender los intereses de sus pueblos, algo que es inaceptable para Estados Unidos, por lo que se aprovechan ahora de lo que ocurre en el mundo, desde la revolución naranja en Ucrania hasta el último golpe ocurrido en ese país hace varios años; se aprovechan de lo que ocurre en los países árabes, en Libia, en Siria, Yemen y otros países, con el propósito de aplicarlo a los países latinoamericanos, y han empezado en Venezuela con el fin de derrocar al gobierno nacional, y eso se extenderá a los demás países suramericanos.
TeleSur: Existen quienes piensan, especialmente ciudadanos comunes de América Latina, que un escenario similar a lo que ocurre en Siria podría repetirse en América Latina. ¿Qué opina usted?
Presidente Bachar al-Assad: Eso es cierto, por eso he dicho que si el plan es el mismo y el ejecutor es el mismo, es normal que el escenario en ambos países no sólo se parezca sino que sea idéntico. Es probable que algunos títulos locales sean diferentes.
Al principio decían que las marchas en Siria eran pacificas, pero al ver que no se propagaron las marchas o las protestas pacíficas, infiltraron en ellas a sujetos para disparar contra ambas partes, contra la policía y también contra los manifestantes, lo que produjo muertos, y empezaron a decir que el gobierno mataba al pueblo. Es el mismo escenario que se repite en todas partes.
Ese mismo escenario se repetirá en Venezuela, por eso el pueblo venezolano debe ser consciente de que hay una diferencia entre ser opositor al gobierno y estar en contra de la Patria, hay una gran diferencia.
Esto por un lado, y por el otro, un país extranjero no puede velar por los intereses de Venezuela más que el mismo pueblo de Venezuela. No le crean a Occidente, Occidente no vela por los derechos humanos, ni por los intereses de los países. Sólo está interesado en los intereses de una parte de la élite gobernante en sus Estados, esta élite gobernante no es necesariamente política, sino también empresas económicas.
TeleSur: Hablamos de América Latina, Venezuela y la Revolución Bolivariana que fue un fuerte aliado. ¿Cómo recuerda al fallecido Presidente Hugo Chávez?
Presidente Bachar al-Assad: El Presidente Chávez era una personalidad destacada en el mundo. Cuando hablamos de América Latina recordamos inmediatamente al presidente Chávez y también al fallecido líder Fidel Castro, el líder de la Revolución Cubana, que son dos altas figuras que cambiaron el rostro de América Latina.
Y, por supuesto, al que conozco personalmente y me reuní con él más de una vez, y nos unía una relación personal es al presidente Chávez, cuando nos visitó en Siria, y yo lo visité en Venezuela. Él nos visitó dos veces y no sólo una.
Cuando te encontrabas con él percibías que era hijo del pueblo, no sentías que estabas con un Presidente o un político, sino con alguien que vive el sufrimiento de la gente. En todas sus charlas, en cada minuto, él hablaba de detalles referentes a los ciudadanos de su país. Cuando hablaba con un jefe de otro Estado o con un funcionario de otro país, pensaba siempre en cómo se podrían crear intereses comunes que se vieran reflejados en su pueblo. Fue un verdadero líder, una personalidad de muy fuerte carisma y una persona infinitamente sincera.
TeleSur: A Chávez lo satanizaron en su momento y parece que ha llegado el turno actualmente de Nicolás Maduro.
Presidente Bachar al-Assad: Es algo normal porque sigue la misma línea nacional; siempre que el Presidente Maduro prosiga con la línea nacional, la línea de la independencia de Venezuela, y trabajando para los ciudadanos de su país, es normal que sea el primer blanco para Estados Unidos, es algo obvio y no hay que pensar en ello.
TeleSur: ¿Cómo ve Bachar al-Assad el día final de esta guerra?
Presidente Bachar al-Assad: Si hoy ponemos a un lado la injerencia extranjera en Siria, el problema dejaría de ser complicado. La gran mayoría de los sirios están cansados de la guerra, desean una solución y desean volver a la seguridad y la estabilidad. Existe un diálogo entre nosotros, como sirios, existen encuentros y la gente convive entre sí, es decir, no existe una barrera real.
El problema actualmente es que cada vez que damos un paso hacia la solución y el restablecimiento de la estabilidad, las bandas terroristas reciben mayores cantidades de dinero y armas con el fin de entorpecer la situación. Por eso podría decir que la solución sería poner fin al apoyo que reciben los terroristas desde el exterior, eso es lo primero.
Por nuestra parte en Siria, la vía para la restauración de la seguridad será la reconciliación entre todos los sirios y el indulto a lo que sucedió en el pasado, durante la guerra. Ten por seguro que cuando eso ocurra, Siria será muchísimo más fuerte que la Siria de antes de la guerra.
TeleSur: ¿Esta dispuesto a reconciliarse con los que se levantaron en armas contra el pueblo sirio?
Presidente Bachar al-Assad: Por supuesto, esa reconciliación ya se ha visto en muchas zonas diferentes, hay quienes lucharon junto al ejército sirio, y algunos cayeron después como mártires, otros se encuentran en sus ciudades, en las zonas contralada por el Estado. Para nosotros no hay problema. La reconciliación es esencial para la solución de cualquier guerra, y nosotros caminamos en esa dirección.
TeleSur: Señor Presidente, ¿cuál es su mensaje final a América Latina y al mundo?
Presidente Bachar al-Assad: Preservad vuestra independencia.
En nuestra región árabe celebramos la independencia en más de un país. Pero para algunos países de nuestra región, esa independencia significó solamente la partida de las fuerzas de la ocupación. La verdadera independencia es cuando los pueblos poseen la decisión nacional.
Para nosotros, América Latina fue un modelo de independencia, es decir, la salida del ocupante en caso de haber tropas extranjeras, pero al mismo tiempo la decisión nacional, y al mismo tiempo la apertura y la democracia. Ustedes dieron al mundo un modelo importante, consérvenlo, porque muchos países que aspiran al desarrollo, sobre todo los países del Tercer Mundo, deberían seguir el modelo aplicado en América Latina.

ELECCIÓN PRESIDENCIAL EN FRANCIA: Un debate muy revelador


Si hacemos el esfuerzo de ver el debate previo al voto de la segunda vuelta de la elección presidencial francesa en función de lo que supuestamente tenía que haber mostrado –o sea, no los programas sino las personalidades de los dos candidatos–, el debate de este 3 de mayo resultó muy revelador: los franceses se disponen a elegir como presidente para los próximos 5 años a un brillante actor que ni siquiera se interesa en ellos.

En los debates previos a la segunda vuelta de la elección presidencial francesa, los dos candidatos tradicionalmente renunciaban a la retórica de campaña y asumían una postura de posible presidente. Su objetivo no era tanto explicar una vez más su visión de Francia sino más bien mostrar sus capacidades personales para conformar un equipo, mantener la sangre fría y defender el interés general.

No fue eso lo que sucedió este 3 de mayo de 2017. Marine Le Pen y Emmanuel Macron se enzarzaron en una riña apenas digna de dos vendedores ambulantes, prolongando así ante las cámaras la lucha que ya había marcado sus respectivas campañas.

Esta incontrolable violencia verbal demuestra, a mi memoria de elector, que existe en este momento una fractura sin precedente en la sociedad francesa. Este diálogo de sordos entre sus líderes sólo puede terminar con los electores yéndose a las manos. Se hace cada vez más evidente que Francia será en los próximos años teatro de graves enfrentamientos callejeros, de una revolución o, incluso, hasta de una guerra civil.

Todos conocemos bien el diagnóstico: de un lado, gente acomodada, que trabaja en el sector terciario –o sea, en el sector de los servicios (comercio, hotelería, administración y servicio públicos, turismo, finanzas, ocio, etc.)–, que vive en las zonas centrales de los grandes centros urbanos, consumidora de espectáculos y de animaciones culturales; del otro lado, habitantes de los barrios periféricos o de las zonas rurales, carentes de servicios públicos… y carentes también de perspectivas de futuro. Está también, por supuesto, la gran cantidad de gente que se sitúa entre esos dos polos… y que teme caer en el segundo.

Según la señora Le Pen, sus electores son las víctimas de una disolución progresiva de la Nación y de la República en eso que ha dado en llamarse la globalización. Según el señor Macron, sus electores, al enriquecerse, se han convertido en los vencedores de la modernidad y son, por consiguiente, el ejemplo a seguir.

Los telespectadores, aturdidos por la violencia del debate del 3 mayo, no observaron las cualidades que mostró cada uno de los candidatos.

Marine Le Pen se mostró liberada de su educación de extrema derecha, simultáneamente maternal y severa. Como abogada, se mostró preocupada por la justicia social y puso su talento al servicio de la «Francia de abajo». Carece de la agilidad intelectual que le permitiría brillar en los salones parisinos pero sí mostró una gran capacidad para entender con claridad las situaciones, eliminando instantáneamente el falso brillo y las elucubraciones.

Emmanuel Macron es una mente superior, mucho más inteligente que su rival, a menudo encantador, a veces cortante. Es un hombre de teatro, domina el arte de crear la ilusión. Es una personalidad narcisista, a menudo mal intencionado, desprovisto de escrúpulos e incapaz de sentir remordimiento. Se dedicó a burlarse de su adversaria asumiendo la posición del caballero impoluto que se enfrentaba a una especie de hijo travesti de un monstruo nazi.

Al término de esta larga campaña, incluyendo este último debate televisivo, es probable que el señor Macron resulte electo por la coalición que conforman la «Francia de arriba» y los que viven con la esperanza de pasar a ser parte de ella. Pero nada permite anticipar cómo van a desarrollarse las elecciones legislativas de junio. La lógica según la cual los franceses deberían garantizar una mayoría parlamentaria al presidente que acaban de elegir podría estrellarse contra el despertar de las fuerzas derrotadas en la primera vuelta de la elección presidencial. Así que no hay que excluir la posibilidad de que el encanto se rompa mucho más rápido que lo previsto y que Emmanuel Macron –si resulta electo– se vea obligado de inmediato a tratar de negociar con los derrotados.

En todo caso, tanto si un Macron presidente logra mantenerse solo en el poder como si gobierna asociándose a lo que quede de la formación sucesora de la UMP [el actual partido Los Republicanos] y del agonizante Partido Socialista, lo cierto es que el abismo que ya separa las dos Francia –«la Francia de arriba» y «la Francia de abajo»– seguirá haciéndose cada vez más profundo y más ancho. Los ciudadanos que realmente quieran defender el interés general, o sea la República, no tendrán otra solución que organizarse para resistir, probablemente tras la jefa electa de la oposición, Marine Le Pen, y prepararse para ejercer el poder. Tendrán que admitir por fin que ya no es hora de cortesías fuera de lugar y que la cólera también está en marcha.

Thierry Meyssan

¿Y por qué Trump bombardeó Sheyrat?


A pesar de las apariencias, la administración estadounidense, lejos de comportarse de forma errática, está tratando de fijar el marco de su política exterior. El presidente Donald Trump está negociando con un representante del Estado Profundo, la estructura que gobierna Estados Unidos desde el 11 de septiembre de 2001. Y parece que han llegado a un acuerdo cuyos detalles están todavía por precisar. Varios miembros de la administración aclararían la nueva política exterior de la Casa Blanca a fines de mayo, ante una comisión del Congreso.

En el momento del ataque estadounidense contra la base aérea siria de Sheyrat, hice notar que aquella acción no era más que una farsa y que el secretario de Estado la había utilizado para presionar a sus aliados europeos y obligar al verdadero organizador de la agresión contra la República Árabe Siria –el Reino Unido– a mostrar su rostro. Hoy se sabe un poco más al respecto.

El presidente Trump, enfrentado simultáneamente a la oposición de la clase dirigente y la del Estado Profundo estadounidense, utilizó el ataque contra la base siria de Sheyrat para «restaurar la credibilidad» (sic) de la Casa Blanca.

En el verano de 2013, el presidente Obama, acusó a Siria de haber utilizado armas químicas y de haber cruzado así una «línea roja». Pero Obama no decidió tomar “represalias”, incluso se escudó en el Congreso para no hacerlo. Su impotencia fue entonces particularmente evidente ya que, en virtud de la «Syrian Accountability Act» –la declaración de guerra que el Congreso había adoptado contra Siria en 2003–, Obama podía haber bombardeado ese país sin pedir la opinión de los congresistas.

Al acusar a Siria de haber utilizado armas químicas, esta vez en Khan Cheikhun, y bombardeándola de inmediato, Donald Trump no buscaba otra cosa que dar prueba de la «credibilidad» que había faltado a su predecesor.

Sabiendo perfectamente que Siria no era culpable –ni en el verano de 2013, ni ahora en Khan Cheikhoun–, el presidente Trump se las arregló para que el Ejército Árabe Sirio supiera de antemano que la base iba a ser atacada y tuviera tiempo de evacuarla.

A continuación, Trump inició negociaciones con el Estado Profundo estadounidense –o al menos con uno de sus voceros, el senador John McCain. Un representante de Israel, el también senador [estadounidense] Lindsey Graham, participó en las discusiones.

Por supuesto, los europeos se sorprenderán mucho al enterarse de que Donald Trump tuvo que comportarse como un vulgar «señor de la guerra» para reafirmar su posición como presidente de un Estado miembro de la ONU. No estaría de más que tuviesen en mente el excepcional contexto actual en Estados Unidos, donde el Estado Profundo se compone fundamentalmente de militares y, sólo de forma secundaria, de civiles.

Según nuestras informaciones, el presidente Trump aceptó al parecer renunciar –al menos por ahora– al desmantelamiento de la OTAN y de su versión civil –la Unión Europea. Esa decisión implica que Washington sigue –o finge seguir– considerando a Rusia como su principal enemigo. Por su parte, el Estado Profundo estadounidense parece haber aceptado renunciar a seguir apoyando a los yihadistas y haber abandonado a la aplicación del plan británico de las «primaveras árabes».

Para sellar ese acuerdo, dos personalidades provenientes de las filas de los neoconservadores entrarían próximamente en la administración Trump y se encargarían de dirigir la política hacia Europa: 

Kurt Volker, el director del McCain Institute (universidad del Estado de Arizona), sería nombrado director de Eurasia en el Departamento de Estado. Volker es un ex juez militar y fue embajador del presidente Bush Jr. ante la OTAN durante la guerra de Georgia –en agosto de 2008. 
Tom Goffus, uno de los asistentes del senador McCain en la Comisión senatorial a cargo de las fuerzas armadas, sería nombrado asistente adjunto del secretario de Defensa a cargo de Europa y de la OTAN. Goffus es un oficial de la US Air Force y ya desempeñó ese tipo de funciones bajo la jefatura de Hillary Clinton y en el Consejo de Seguridad Nacional.

En cuanto a Siria, ese acuerdo –si ambas partes llegan a ratificarlo– debería poner fin a la guerra de Estados Unidos contra la República Árabe Siria. Pero la guerra podría continuar por iniciativa del Reino Unido y de Israel, respaldados por sus aliados –Alemania, Arabia Saudita, Francia, Turquía, etc.

Poco a poco sigue reduciéndose el grupo de los llamados «Amigos de Siria», que en 2012 llegó a reunir 130 países y organizaciones internacionales. Hoy sólo quedan 10.

Thierry Meyssan

Trump: dos pasos adelante y un paso atrás


Mientras la prensa internacional describe el gran cambio de rumbo de Donald Trump, Thierry Meyssan nos muestra que el nuevo presidente de Estados Unidos vocifera y bombardea, pero pone especial cuidado en no dar pasos irreversibles.

El radical cambio de retórica del presidente Trump sobre el conjunto de su política exterior llegó acompañado del bombardeo contra la base aérea siria de Sheirat y el uso de una bomba gigantesca contra una montaña afgana.

El mundo tembló ante esa exhibición de fuerza: 59 misiles Tomahawk utilizados en Siria y una megabomba GBU-4/B3 en Afganistán. Pero la base aérea de Sheirat reiniciaba sus operaciones al día siguiente del ataque mientras que la «Madre de todas las bombas» ciertamente provocó el derrumbe de 3 salidas de un túnel natural, pero –también ciertamente– no destruyó los cientos de kilómetros de pasadizos subterráneos que los ríos han perforado con el tiempo en la montaña. En resumen, mucho ruido para nada.

Esas dos operaciones estaban destinadas, evidentemente, a convencer al Estado Profundo estadounidense de que la Casa Blanca enarbola nuevamente la política imperial. Y ese fue el efecto que tuvieron en Alemania y Francia. La canciller Angela Merkel y el presidente Francois Hollande aplaudieron al amo y llamaron a acabar con Siria de una vez. La sorpresa vendría de otra parte.

El Reino Unido no se limitó a seguir la corriente. Su ministro de Exteriores, Boris Johnson, propuso adoptar sanciones contra Rusia, según él cómplice de los «crímenes» sirios y de alguna manera responsable de la resistencia afgana, además de muchas otras cosas.

En la reunión de ministros de Exteriores del G7, Johnson anunció la anulación de su viaje a Moscú e invitó a todos sus socios a romper sus relaciones políticas y comerciales con Rusia. Pero sus homólogos, aunque aprobaron la iniciativa británica, mantuvieron una prudente reserva. Por su parte, el secretario de Estado Rex Tillerson descartó claramente la absurda proposición de Johnson y mantuvo su propio viaje a Moscú. Con el mayor aplomo, Johnson dijo entonces que los europeos habían dado a Tillerson un mandato para que hiciera entrar en razones a los rusos.

El protocolo internacional prevé que un ministro que visita otro país es recibido por su homólogo, no por el jefe de Estado local, pero la prensa atlantista presentó la recepción de Tillerson por parte de su homólogo ruso Serguei Lavrov como indicio de un enfriamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia. Sin haber tenido aún tiempo de saludar a su invitado, Lavrov fue interrumpido a gritos por una periodista estadounidense. Recordándole enérgicamente las reglas de cortesía, el ministro ruso se negó a responderle antes de haber cumplido lo que establece el protocolo.

El encuentro, a puertas cerradas, entre Lavrov y Tillerson duró más de 4 horas, lo que parece mucho tiempo para dos personas que no tenían nada que decirse. Los dos ministros solicitaron después una audiencia al presidente Vladimir Putin, que los recibió por espacio de 2 horas más.

Al término de ambos encuentros, los ministros dieron una conferencia de prensa y aseguraron, muy serios, que sólo habían tomado nota de sus divergencias. Serguei Lavrov incluso mencionó a los periodistas el peligro que esta ruptura significaba para el mundo.

Pero al día siguiente, el mismo Lavrov indicaba, al dirigirse a la prensa rusa, que había llegado a un acuerdo con su visitante. Y dijo que Washington se había comprometido a no atacar nuevamente al Ejército Árabe Sirio y que Moscú había decidido restablecer la coordinación militar entre el Pentágono y las fuerzas armadas rusas para evitar incidentes aéreos en el cielo de Siria, coordinación que la parte rusa había suspendido a raíz del ataque estadounidense contra la base aérea siria.

En resumen, la administración Trump vocifera clamando su poderío y bombardea. Pero teniendo a la vez mucho cuidado en no cometer nada irreparable. Lo peor y lo mejor siguen siendo posibles.

Thierry Meyssan

Los franceses hunden su propio barco

Estamos siendo testigos de un viraje histórico en Francia, donde el antiguo espectro político vuela en pedazos y está apareciendo una nueva fractura. Abrumados por la intensa propaganda mediática que inunda su país, los franceses han perdido las referencias esenciales y se empeñan en ver líneas rojas que ya ni siquiera existen, a pesar de que los hechos son muy claros y de que ciertas evoluciones son perfectamente previsibles.

Celebración privada en el restaurante parisino La Rotonde. Considerado ya como nuevo presidente de Francia, e incluso felicitado como tal, el aún candidato Emmanuel Macron recibe jefes de las empresas que se cotizan en la Bolsa de París y personalidades del mundo del espectáculo justo después de anunciarse el resultado de la primera vuelta de la elección presidencial. Aquí aparece conversando con su amigo, el banquero Jacques Attali.


Después de una campaña electoral tremendamente agitada, los franceses eligieron a Emmanuel Macron y Marine Le Pen para disputar la segunda vuelta de la elección presidencial.

En este momento, y es un hecho que está lejos de ser casual, ya casi todos los candidatos ahora eliminados, exceptuando a Jean-Luc Melenchon, han llamado a sus electores a votar por Macron, quien debería por tanto alcanzar fácilmente la victoria.

Los dos grandes partidos históricos que habían gobernado Francia desde los inicios de la Quinta República –el ahora llamado Les Républicains (ex gaullistas) y el Partido Socialista (el antiguo partido de Jean Jaures)– han sido derrotados y una formación de nueva creación –llamada En Marche!– aparece en el escalón más alto de esta primera vuelta para disputar la segunda contra la candidata del Frente Nacional (FN).

¿Hay realmente un candidato del fascismo?

No es la primera vez que se produce en Francia este tipo de situación: de un lado, un partidario de la alianza con el país que parece ser la primera potencia del momento –Estados Unidos– y del otro, un movimiento en busca de la independencia nacional; de un lado, todo el conjunto de la clase dirigente, sin grandes excepciones, y del otro, un partido mucho menos homogéneo, que se compone masivamente de proletarios provenientes, en dos terceras partes, de la derecha mientras que la otra tercera parte proviene de la izquierda.

Todo indica que el futuro presidente de Francia será por tanto Emmanuel Macron, un ex cuadro del banco Rothschild & Cie, que ahora cuenta con el respaldo de todos los patrones de las empresas que se cotizan en la Bolsa de París.

Sin embargo, a pesar de todo lo que afirman los prejuicios profundamente anclados en las mentes, la principal característica de los partidos fascistas es… el apoyo unánime que reciben de los poderes financieros.

Esa unanimidad del gran capital viene siempre acompañada de una “unidad de la Nación” que borra todas las diferencias. Para ser iguales, tenemos que hacernos idénticos. A eso dio inicio el presidente saliente Francois Hollande, en 2012-2013, con su ley del «Matrimonio para todos». Esa ley fue presentada como algo que establecería la igualdad entre todos los ciudadanos, independientemente de la orientación sexual de cada cual, cuando en realidad planteaba de facto que las parejas homosexuales y las parejas con hijos tienen las mismas necesidades. Pero había otras soluciones más inteligentes. La oposición a esa ley dio lugar a grandes manifestaciones, que desgraciadamente no planteaban ningún tipo de proposiciones y en las que a veces aparecieron consignas homófobas.

De idéntica manera, en respuesta a la matanza perpetrada en los locales del semanario humorístico Charlie-Hebdo se impuso la consigna «Je suis Charlie!» [¡Yo soy Charlie!], y quienes osaban declarar «Yo no soy Charlie» fueron incluso enviados a los tribunales.

Es muy triste comprobar la ausencia de reacción de los franceses ante la unanimidad del gran capital y la manera perentoria en que se les conmina a recurrir a los mismos dispositivos jurídicos, a profesar las mismas convicciones y a repetir los mismos eslóganes. Así que hoy se obstinan en considerar que el actual Frente Nacional es «fascista», sin otro argumento que el ya lejano pasado de esa formación política.

¿Es posible la resistencia ante el candidato del fascismo?

La mayoría de los franceses creen que Emmanuel Macron será un presidente al estilo de Sarkozy o de Hollande, que seguirá la política de sus dos predecesores. Estiman, por consiguiente, que Francia está llamada a seguir decayendo cada vez más y se resignan a aceptar esa maldición creyendo evitar así la amenaza de la extrema derecha.

Muchos recuerdan que, en el momento de su creación, el Frente Nacional reunía en su seno a los perdedores de la Segunda Guerra Mundial y de la política socialista de colonización de Argelia. Se concentran en la presencia en esa organización de unos cuantos personajes que colaboraron con el ocupante nazi, lo cual les impide ver que el Frente Nacional de hoy no tiene absolutamente nada que ver con esos individuos.

Los franceses se obstinan en ver al entonces subteniente Jean Marie Le Pen –el padre de Marine, la hoy candidata a la presidencia– como responsable de los terribles abusos que Francia cometió en Argelia mientras que exoneran de su enorme responsabilidad histórica a los dirigentes socialistas que trazaron la política colonialista de Francia en aquel país del norte de África, principalmente al terrible ministro francés del Interior de aquella época, Francois Mitterrand, quien años más tarde habría de convertirse en presidente de Francia bajo la etiqueta del Partido Socialista.

Nadie recuerda hoy que en 1940 fue un ministro fascista, el general Charles De Gaulle, quien rechazó el vergonzoso armisticio entre Francia y la Alemania nazi. Considerado entonces como el sucesor oficial del mariscal Philippe Petain –que incluso era el padrino de su hija–, De Gaulle se lanzó solo en la creación del movimiento de resistencia. Luchando contra su propia educación y sus prejuicios, poco a poco reunió a su alrededor –en contra de su antiguo mentor– a franceses de todos los horizontes y tendencias para defender la República Francesa. En esa lucha adoptó como aliado a Jean Moulin, una personalidad de izquierda que años antes había desviado fondos del ministerio de Marina y contrabandeado armas para ayudar a los republicanos españoles en su lucha contra los fascistas.

Nadie parece recordar hoy que un colega de De Gaulle, Robert Schuman, firmó el vergonzoso armisticio entre Francia y la Alemania nazi. Años después, ese mismo Robert Schuman fundó la Comunidad Económica Europea (CEE), la actual Unión Europea, una organización supranacional basada en el modelo nazi del «Nuevo Orden Europeo», en aquel entonces dirigida contra la Unión Soviética y actualmente contra Rusia.

El modelo Obama-Clinton

El ex presidente estadounidense Barack Obama ya expresó públicamente su apoyo al candidato Emmanuel Macron, quien a su vez se ha rodeado de un equipo de política exterior que incluye a los principales diplomáticos neoconservadores y no oculta su respaldo a la política exterior del Partido Demócrata estadounidense.

En Estados Unidos, el demócrata Barack Obama presentó su política exterior utilizando una retórica diametralmente opuesta a la de su predecesor, el republicano George Bush. Pero en la práctica, Obama sólo siguió –en todos los aspectos– los pasos de las administraciones de Bush hijo. Al igual que el republicano Bush Jr., el demócrata Obama aplicó el mismo plan de destrucción contra las sociedades del Medio Oriente ampliado, plan que ya ha causado más de 3 millones de muertes. Emmanuel Macron apoya esa política, sólo habrá que esperar un poco para saber si la justifica hablando de «democratización» o de «revolución espontánea».

En Estados Unidos, Hillary Clinton perdió la carrera por la presidencia, pero en Francia Emmanuel Macron tiene las mayores probabilidades de ganar la segunda vuelta y convertirse así en presidente de la República.

Nada demuestra que Marine Le Pen sea capaz de asumir el papel que Charles De Gaulle desempeñó en el pasado, pero sí son seguras 3 cosas: 

Al igual que en 1940, cuando los británicos no tuvieron otra opción que acoger a De Gaulle en Londres, los rusos de hoy apoyarán a la señora Le Pen. 
Al igual que en 1939, cuando fueron pocos los comunistas que –en contra de las orientaciones de su partido– se unieron a la resistencia, hoy son pocos los partidarios de Jean-Luc Melenchon que darán ese paso. Pero hay que recordar que, a partir de la agresión nazi contra la URSS, todo el Partido Comunista respaldó a De Gaulle y sus militantes fueron mayoría en las filas de la resistencia francesa. No cabe duda de que, en los próximos años, Melenchon y la señora Le Pen acabarán en el mismo bando. 
Emmanuel Macron nunca podrá entender a los hombres y mujeres que oponen resistencia a las fuerzas que tratan de imponer su dictado a su patria. Así que no podrá entender tampoco a los pueblos del «Medio Oriente ampliado», que siguen luchan por su verdadera independencia alrededor del Hezbollah libanés, de la República Árabe Siria y de la República Islámica de Irán.

Thierry Meyssan

miércoles, 3 de mayo de 2017

Venezuela y Estados Unidos: pulseada por el petróleo


Estados Unidos es, por lejos, el país de todo el mundo que consume la mayor cantidad de petróleo.

Entre su enorme parque industrial, la inconmensurable cantidad de vehículos particulares y medios masivos de transporte que movilizan a su población y el monumental aparato militar de que dispone (más su reserva estratégica, calculada en 700 millones de barriles), su consumo diario de oro negro ronda los 20 millones de barriles. Quien le sigue, la República Popular China, llega apenas a la mitad de esa cifra: unos 10 millones de barriles diarios.

Esa cantidad monumental de hidrocarburos la produce el mismo país en su subsuelo: aproximadamente el 60 % de ese petróleo sale del mismo Estados Unidos. De hecho, es uno de los más grandes productores mundiales de ese producto. Pero tanto es su consumo, que el 40 % de lo que quema diariamente proviene de fuentes externas. Contrariamente a lo que la percepción generada por los medios de comunicación puedan hacer creer, de este total de petróleo importado, la mayor parte no viene de Medio Oriente y el Golfo Pérsico (que aporta un 35% de las importaciones) sino del Hemisferio Occidental (65 %): Canadá, México, Colombia, Brasil, Ecuador y Venezuela. De hecho, este último provee alrededor de un 12 % de lo que se consume en la potencia norteamericana.

El interés prioritario del gobierno de Estados Unidos por mantener bajo control el Medio Oriente, África y Latinoamérica radica en las reservas petrolíferas que allí se encuentran (más otras reservas estratégicas, como gas, agua dulce, determinados minerales, biodiversidad de las pluviselvas tropicales). Venezuela, para su desgracia, posee las más grandes reservas petrolíferas del mundo, al menos de las conocidas hasta ahora.

¿Por qué para su desgracia? Por dos motivos: el primero (que no es el del interés prioritario en el presente análisis, pero que no puede soslayarse), porque durante todo el siglo XX la existencia de esta riqueza llevó a impulsar un capitalismo rentista que impidió un desarrollo armónico, equilibrado y sostenible en el tiempo. De hecho, este recurso natural generó una aristocracia petrolera que vivió parasitariamente por décadas, sin producir ninguna otra cosa que burocracia, al lado de grandes mayorías paupérrimas, quitándole al país la posibilidad de impulsar una industria propia, e incluso un agro autosuficiente.

Esa cultura rentista-urbana ayudó a despoblar las áreas rurales creando ciudades como Caracas, verdaderos monstruos urbanísticos que dieron cobijo a miles y miles de desplazados internos que venían en busca del paraíso de esta supuesta bonanza económica que traía el “dinero fácil”, pero que no sirvió más que para crear un sociedad bastante disfuncional, plagada de Miss Universos y adoración por Miami y el despilfarro, pero sin base de sustentación genuina más allá de los petrodólares, junto a barriadas populares paupérrimas añorando alguna migaja del famoso “derrame”. Esa cultura rentista que se extendió por décadas, hedonista incluso, dio como nefasto resultado no producir más alimentos sino contentarse (¿enorgullecerse?) con importarlos. La seguridad alimentaria es una condición mínima e indispensable para la autonomía de un país; y Venezuela, tierra tropical sumamente fértil, pese al flujo interminable de divisas provenientes del petróleo, nunca la logró. Años de proceso bolivariano no han conseguido terminar con la dependencia del oro negro (aproximadamente la mitad de su ingreso sigue siendo la cuenta petrolera).

Pero el segundo motivo por el que hablar de desgracia para la suerte de los venezolanos es el estar asentados sobre una reserva fabulosa. Por lo pronto, los petróleos bituminosos de la Franja del Orinoco aseguran abastecimiento, al ritmo mundial actual de consumo, por lo menos para 50 años más.

La estrategia imperial de Washington sabe que necesita petróleo para el mantenimiento de su “american way of live” (léase: consumo desenfrenado, que no cesa a pesar de la crisis que se vive desde el 2008). Ese consumo necesita en forma creciente del petróleo. El capitalismo, pese a saber de la catástrofe ecológica que este modelo de desarrollo suscita, no puede parar en su voracidad, dado que en su arquitectura interna necesita del oro negro como savia vital. “Así como los gobiernos de los Estados Unidos [y otras potencias capitalistas] necesitan las empresas petroleras para garantizar el combustible necesario para su capacidad de guerra global, las compañías petroleras necesitan de sus gobiernos y su poder militar para asegurar el control de yacimientos de petróleo en todo el mundo y las rutas de transporte” (James Paul, en el informe del Global Policy Forum).

La cultura del petróleo, que no es sino decir “el capitalismo”, se alimenta de este producto de manera imprescindible. Van indisolublemente asociados. El Socialismo del Siglo XXI no pudo (no quiso, no supo) cambiar esa tendencia.

La desgracia para Venezuela es que las reservas de petróleo que no están bajo suelo estadounidense, para Washington es como si estuvieran. Dicho de otra forma: la prosperidad de la principal potencia capitalista necesita esas reservas al costo que sea. Eso explica la volatilidad suprema del Medio Oriente, con un Israel que juega el papel de “sucursal hiper armada” de Estados Unidos (con poder nuclear no declarado oficialmente), las continuas e interminables guerras en África sub-sahariana, y la agresividad sin par demostrada contra Caracas. ¿Por qué? Porque ahí está parte del reaseguro de esa forma de vida (irracional e irresponsable) que generó el capitalismo. Que la degradación ambiental generada por los gases del efecto invernadero negativo producto de la quema de petróleo nos estén ahogando, al capitalismo no le importa. Business are business.

Venezuela, con su Revolución Bolivariana iniciada con Hugo Chávez, no es, en sentido estricto, un país socialista donde terminó de una vez el capitalismo. Así como no lo son –o son procesos complejos, confusos a veces– otros modelos sociales populares y nacionalistas que han tenido o están teniendo lugar en Latinoamérica en estos últimos años, que le hacen alguna cosquilla al capitalismo o al imperialismo: Brasil con el PT, Argentina con Kirchner o Fernández, Bolivia con Evo Morales, Ecuador con Correa. En la Franja del Orinoco, en Venezuela y en el medio de la Revolución Bolivariana, siguen operando compañías multinacionales privadas, que repatrían ganancias a sus casas matrices, como las estadounidenses Chevron/Texaco o la Exxon/Mobil, la británica British Petroleum, la anglo-holandesa Royal Dutch Shell, la francesa Total, la argentina Pérez Companc, la española Repsol. De hecho, el gobierno bolivariano fijó en un 50% de lo facturado las regalías que esas empresas deben pagar al Estado venezolano.

Entonces, si las multinacionales petroleras no han cerrado su negocio en Venezuela, y aún con esa alta carga impositiva continúan operando muy felices, ¿por qué esta agresividad tan grande de Washington hacia la Revolución Bolivariana?

El analista político colombiano-venezolano Ramón Martínez lo dice claramente: “Hay una intención de la derecha internacional de detener cualquier proceso de democratización popular, de avance hacia planteos sociales que le den protagonismo a los trabajadores, por lo que se hace cualquier cosa para detener esos cambios, tal como vemos que se está realizando en Venezuela (…). La idea es sacar de en medio cualquier proceso que se plantee soberanía nacional. Sabemos que ninguno de estos son gobiernos socialistas en sentido estricto; no son marxistas en sentido clásico, pero sí impulsan mejoras para las grandes mayorías populares. No son gobiernos que llegaron a través de una revolución socialista, pero sí están en contra de las políticas imperiales. Esto le duele a la derecha, y aquí en Venezuela, aunque las grandes empresas mantienen sus negocios, han salido de la dirección política del país. Eso es algo que no perdonan, y por eso mismo el imperio también reacciona”.

Si algo le preocupa a esa geoestrategia de la clase dirigente estadounidense es que no tiene totalmente asegurado el manejo de esa gran reserva de Venezuela (como pareciera que lo sí lo tiene en el Golfo Pérsico). No contar con un gobierno dócil, que se arrodilla mansamente ante su dictado, es una bomba de tiempo. De ahí la obsesión por detener la Revolución Bolivariana a toda costa, primero con Chávez en la presidencia, ahora con Nicolás Maduro.

La estrategia de Washington no repara en nada para lograr su objetivo. En Venezuela, salvo la opción militar, ya ha probado de todo: intento de golpe de Estado, sabotaje petrolero, violencia callejera, desabastecimiento y mercado negro, caos social, desinformación mediática. Desde hace un tiempo se está intentando crear una “crisis humanitaria” generalizada. En realidad, el país no vive la situación caótica que la prensa comercial presenta, pero es sabido –siguiendo al ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels– que “una mentira repetida mil veces termina transformándose en una verdad”, por lo que la matriz de opinión lanzada al público hace de Venezuela un “desastre inhabitable”.

“Venezuela atraviesa un período de inestabilidad significativa el año en curso debido a la escasez generalizada de medicamentos y comida, una constante incertidumbre política y el empeoramiento de la situación económica”, declaró recientemente el Jefe del Comando Sur, el almirante Kurt W. Tidd, en su informe al Comité de Servicios Militares del Senado estadounidense. De ahí que, según la estrategia en marcha, “la creciente crisis humanitaria en Venezuela podría obligar a una respuesta regional”, agregó el funcionario. ¿Habrá que entender eso como “posibilidad de una intervención militar multinacional encabezada por la OEA”? No sería impensable, sabiendo el papel (triste y lamentable) jugado por ese organismo regional, “Ministerio de Colonias de Washington”, como lo llamara el Che Guevara.

Es más que claro que hay un plan trazado en las altas esferas decisorias de Estados Unidos para intervenir en Venezuela, según puede desprenderse de ese largo historial de sabotajes y agresiones, y también según lo que puede leerse en un documento que circula en la red: “Plan para intervenir a Venezuela del Comando Sur de Estados Unidos: Operación Venezuela Freedom-2”, firmado por su titular, el almirante Kurt W. Tidd, fechado en febrero de 2016. Perder esas estratégicas reservas petroleras no entra en su lógica de dominación.

El supuesto “caos” y la insoportable y vergonzosa “crisis humanitaria” que viviría el país caribeño, en realidad no son tales. Son producto de esa interesada y artera manipulación mediática que prepara condiciones para acciones políticas (¿o militares?). En ese sentido, y con la más absoluta energía, debe denunciarse el plan en juego y pedirse (exigirse) el total respeto a la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela.

¿Por qué no hay hoy un Movimiento masivo del NO a la Guerra?


Corría inicios de 2003. En la política internacional predominaba el debate sobre cuál sería el futuro del líder iraquí Saddam Husein.

Tras el, más que discutido hoy pero no en su momento atentado del 11 de Septiembre de 2001, el líder republicano y Presidente de los Estados Unidos George Bush hijo, inició su apuesta por el unilateralismo en el escenario internacional. Una estrategia que se activó con la invasión de Afganistán justificando Bush que según el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas el ataque al ser un derecho a la legítima defensa no necesitaba la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.

El debate sobre Irak dividía al Consejo de Seguridad Permanente de la ONU en dos frentes. Estados Unidos y su socio histórico, el Reino Unido, y por otro lado Francia, Rusia y China que se oponían a la intervención militar y apostaban por los informes de los inspectores internacionales quienes negaban que Sadam Hussein tuviera armas de destrucción masiva. Aún sí, Estados Unidos y su estrategia unilateral presentó desprestigiando a los inspectores "pruebas" acusando a Hussein de tener esas armas. La dicotomía unilateralismo Vs multilateralismo se hizo evidente en la comunidad internacional, y el mismo Consejo de Seguridad de la ONU y su Secretario General Kofi Annan sufrieron una pérdida de legitimidad.

Desde Enero de 2003 hasta el 20 de marzo del mismo año, en medio de ese conflicto diplomático internacional sobre la intervención militar, millones de personas salieron a las calles gritando "No a la Guerra". En países donde los gobiernos apoyaron la injerencia militar sin aprobación institucional por parte de los organismos internacionales, como el caso de España donde el Presidente José María Aznar se alío con Blair y Bush en el Trío de las Azores fracturando la Unión Europea, como en las zonas más lejanas de América Latina, Asia o África. Una manifestación contra la Guerra el 15 de febrero de 2003 se asentó en las páginas del libro Guinness de los Records con la experiencia de Roma como la protesta antibélica más multitudinaria de la histórica con 3 millones de personas. En suma, protestas en 800 ciudades de todo el mundo que movilizaron a más de 30 millones de personas.

14 años después, ¿dónde está esta multitud pacifista?, ¿dónde están esos 30 millones?, ¿por qué se manifestaron contra la Guerra de Irak y hoy no se manifiestan contra la Guerra de Libia, Siria, Ucrania, Yemen o las tensiones por la injerencia de Estados Unidos en Corea del Norte?, ¿donde está esa opinión pública antibelicista?

Sin desprestigiar ese momento pacifista de 2003 es necesario analizar por qué fue tan masivo en aquel momento. No es malo analizar los alimentos que dan buen sabor de boca pero a veces no son tan saludables. Los movimientos sociales y la opinión pública son fenómenos sociales que surgen de unas necesidades, materiales o ideales, concretas en un momento específico, pero su multiplicidad o potenciación necesita unos canales de alimentación. Y ahí entran esferas de poder que ponen en duda la total autonomía de los mismos movimientos.

Comparando el 2003 de Irak con la situación actual, desde la Crisis Humanitaria en Yemen, el caso de los Refugiados de Siria o Libia, o el pánico a una guerra nuclear con Corea del Norte, vivimos actualmente un contexto más alarmante pero de mayor parsimonia en el movimiento No a las Guerra. Hoy no salen músicos, actores, escritores, docentes, o autoridades de la caduca socialdemocracia europeísta (ejemplo como el PSOE), manifestándose como si lo hicieron contra la Guerra de Irak.

Para entender esta paradoja hay que descifrar la falta de independencia de muchos, no todos, movimientos sociales masivos. Una de las diferencias esenciales en la Guerra de Irak y los conflictos bélicos actuales es la posición de muchos gobiernos. Mientras en Francia, Alemania, y otros países de la Unión Europea los gobiernos decían No a la Guerra de Irak - en el fondo no por sus intenciones humanitarias sino por sus intereses económicos ya que empresas petroleras nacionales tenían contratos firmados con Hussein para explotar petróleo una vez se levantasen sanciones de la ONU- hoy son los mismos que intervienen directa e indirectamente en conflictos armados internacionales como Siria o Yemen. Los intereses económicos que perseguían en Irak las multinacionales francesas y alemanas, entre otras, estaban disfrazados de valores como Paz, Democracia, Libertad, y por ello era necesario potenciar la movilización social e impactar en la opinión pública para intentar evitar el unilateralismo de los Estados Unidos. No era por salvar muertes de niños y niñas en Irak, los mismos que hoy mueren en Siria, sino para no perder sus contratos petroleros.

Una parte de la población europea, pacifistas, progresistas, humanistas, antiimperialistas, salieron a la calle como activistas de Derechos Humanos, pero la llamada a millones de personas a manifestarse fue gracias a las instituciones creadoras de opinión pública; los medios de comunicación. La mayoría de medios de comunicación son privados y los públicos muchas veces más que estatales son gubernamentales. El seguimiento de estos medios de comunicación a las movilizaciones contra la Guerra de Irak no han sido de la misma magnitud contra la Guerra de Siria o Yemen. Los intereses privados de las empresas en Irak, más el asociacionismo con la clase política disfrazada de humanitaria, hizo finalmente que los medios de comunicación dieran voz a los movimientos sociales para escucharse el NO a la Guerra.

14 años después, podemos ver de manera comparativa como la élite económica y política mediante sus medios puede alimentar o ahogar a un movimiento social. El impacto de los medios de comunicación en el movimiento pacifista ya fue analizado en la Guerra de Vietnam, donde una comunicación más transparente y democrática, sin censura y grabando desde el mismo campo de batalla con duras pero reales imágenes, hizo nacer en Estados Unidos un movimiento masivo contra la Guerra. Hoy no solo se censura, y se manipula esas realidades, sino que se decide cuando un movimiento social debe tener publicidad para sumar nuevos activistas puntuales.

Actualmente, la elite de la Unión Europea está cada vez más sumisa a Estados Unidos en su política internacional, sin apostar por el multilateralismo que defienden socios del Consejo de Seguridad de la ONU como China o con la enfrentada vecina Rusia que solo beneficia a Estados Unidos. E incluso apoyando el unilateralismo de Donald Trump hoy, que tanto se criticó a George Bush de 2003, la hace padecer una pérdida de soberanía supranacional en defensa de sus intereses particulares. De esta manera, la población europea sufre hoy la pasividad frente a todo el escenario violento.

Si un oscuro interés económico hubo en Europa por el No a la Guerra de Irak, más interés hay hoy por el Si a la Guerra de Yemen, Ucrania, Siria, Libia, Somalia, o Corea del Norte, con la diferencia de que en el segundo contexto se provocan miles de muertes. Hoy más que nunca hay la necesidad de debatir y construir la gran importancia de la independencia del Movimiento Social Contra las Guerras, dado el yugo ideológico que sufre por parte de los poderes económicos y mediáticos. Una independencia para enfrentar el crecimiento de la industria armamentística, y su impacto internacional, por parte de los Estados Unidos y los países de la OTAN.

Escrito por Anibal Garzón